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lunes, 29 de noviembre de 2010

La ración vampírica del mes (y 2)



Ya lo dijimos aquí, así que en esta ocasión no le hemos dado demasiadas vueltas a la cabeza a la hora de titular estas líneas y optamos por repetir epígrafe... Y es que, a un par de días de que empiece el mes de diciembre, no podía faltar nuestra ya habitual tanda mensual de tebeos protagonizados por vampiros. Y, como siempre, la mayoría nos llegan con el logotipo amarillo y negro de Norma Editorial.



Empecemos por uno de los más atractivos -al menos a priori- y el más reciente de todos ellos, tanto que aunque ya está disponible en las tiendas su fecha de edición es, según los créditos del volumen, enero del año entrante. Nos referimos a Vampiros: Sable Noir, volumen que aglutina los dos tomos originales editados en Francia el año pasado y que forman parte de un proyecto multimedia que incluye relatos literarios y una adaptación a la pequeña pantalla inédita en nuestro país.

La serie televisiva Sable Noir


Pero centrémonos en el cómic en cuestión: estamos ante seis historias de 24 páginas cada una, y cada una firmada por un equipo creativo diferente a partir del texto de un escritor también distinto. Sepa el lector, eso sí, que el reclamo de Dave McKean -ya saben, el cómplice de Neil Gaiman en Mr. Punch, Casos violentos y las portadas de The Sandman- se queda en eso, en puro reclamo, pues el dibujante británico se limita a regalarnos la ilustración (impactante, eso sí) de la cubierta.



La primera historia, aunque titulada "Sangre fresca", nada tiene que ver con la película vampírica de igual título dirigida por John Landis en 1992 ni con la popular serie televisiva True Blood. Se trata de una historieta realizada a partir de un relato de Brigitte Aubert, con guión de Denis-Pierre Filippi y dibujos de Patrick Laumond: el protagonista es un periodista con reputación (buena en lo profesional, mala en lo personal) que acaba viviendo con su familia en el pueblecito costero de Sable Noir con el fin de poner en orden su vida, pero que allí se las tendrá que ver con una serie de asesinatos rituales. A la postre se trata de uno de los relatos más convencionales del libro... a pesar de un giro final que supuestamente debería sorprender pero que puede verse venir de lejos.



Mucho más interés tiene "La casa de la colina", basada en un cuento de Ann Scott y firmada por el guionista Sylvain Ricard y el dibujante Tommy Redolfi. Aunque la pertenencia de esta historia al género vampírico es discutible -más bien parece un relato de fantasmas de corte clásico, a lo Richard Matheson o M. R. James-, la cadencia narrativa y sobre todo los dibujos de Redolfi -que hace un uso magnífico del color- justifican sobradamente su lectura.



"Alizarine" también apuesta por el cóctel genérico, ya que el protagonismo recae en un boxeador que se corresponde con la figura del loser, el típico perdedor de los relatos de género negro. Quizá por ello este guión de Filippi -que repite- se ve ilustrado por Steve Lieber, al que muchos recordarán por su asociación con Greg Rucka en Whiteout y su secuela. Hay que señalar que aunque la imagen que precede a estas líneas es en blanco y negro, el resultado final cuenta con el color de Sébastien Gérard. La historia, que por cierto está basada en el cuento "La nuit éternelle" -también un título muy noir- de Colin Thibert, cuenta con la conclusión más potente del volumen.



En "Las almas asesinadas", según el cuento homónimo de Pierre Pelott, el guionista Alcante y el dibujante Matteo nos cuentan un relato en dos tiempos, ya que las pesadillas del protagonista, un hombre de mediana edad, nos llevan con él a una Edad Media oscura y deprimente acosada por una plaga de chupasangres... Es de justicia señalar que estamos ante una de las historias mejor ilustradas del libro.



Hablando de ilustraciones: el trabajo de Guillem March (Works) es el mayor atractivo de "En la piel", que apuesta por la vertiente erótica del subgénero vampírico, como no podía ser menos teniendo en cuenta la capacidad del dibujante español a la hora de retratar chicas de indudable atractivo. En esta ocasión, el guión de Philippe Thirault -según un relato de Caril Férey-, acerca de dos amigas y sus escarceos con el lado más oscuro de la noche, es lo de menos...



Finalmente, cierra el volumen "La ficción de la realidad", una historieta desarrollada a partir de un cuento del mismísimo Thierry Jonquet, el autor de Tarántula y Ad vitam aeternam y uno de los autores clave del polar o novela policíaca de nacionalidad gala. El guión firmado por Jean-Paul Krassinsky y Marc Védrines y las viñetas de Michel Durand nos llevan a conocer a un prometedor escritor -la historia arranca en el plató del mítico programa televisivo Apostrophes de Bernard Pivot- que asistirá a una fiesta muy especial...

Sable Noir, en DVD


En resumidas cuentas: un volumen que proporciona un buen rato de entretenida lectura, pero donde el interés del trabajo de los dibujantes supera por lo general a la labor de los escritores. Cabe destacar que el colofón del volumen son catorce páginas de "Making Of" repletas de fotos, sketches, diseños de personajes, cubiertas originales y algún que otro texto para explicarnos el origen del proyecto, y que redondean un volumen visualmente muy atractivo.



Mucho más interés demuestra tener finalmente Elizabeth Bathory (La condesa sangrienta), el acercamiento a este personaje histórico tristemente célebre realizado por Pascal Croci y Françoise-Sylvie Pauly, pareja sentimental y artística que ya demostraron su interés por el universo de los vampiros con su muy personal -y a nuestro parecer fascinante- Drácula, enésima aproximación a la novela original de Bram Stoker.

Drácula


Antes de entrar en materia, es conveniente recordar alguno de los aspectos más destacables de aquella adaptación de un clásico literario al que se han acercado, directa o indirectamente, otros autores de cómic como Mike Mignola (la versión en cómic del Drácula de Coppola), Doug Moench y Kelley Jones (Batman & Drácula), Hermann (Tras las huellas de Drácula) o nuestros Fernando Fernández (Drácula) y Ana Juan (Demeter). Croci y Pauly optaron en aquella ocasión por fusionar el texto de Stoker no solo con el personaje histórico que le sirviera a este de inspiración -el temible Vlad el Empalador- sino también con el de su contrapartida literaria femenina, la Carmilla de Sheridan Le Fanu, usando al mismo tiempo un recurso narrativo tan clásico como el del manuscrito encontrado... por otra parte, emparentado con la estructura epistolar de la misma novela de Stoker.

Elizabeth Bathory


Algo de eso hay en este nuevo acercamiento al subgénero del vampirismo histórico, aunque en esta ocasión le toque el turno a la tristemente célebre condesa Elizabeth Bathory, un personaje al que ya trató hace no mucho el español Raúlo Cáceres en su obra homónima, de alto contenido erótico, por no decir pornográfico, pero desde luego no carente de interés. Más refinados, el tándem formado por Croci y Pauly optan por un tratamiento más sugerente, aunque también al mismo tiempo profundamente libérrimo: desde el primer momento este Elizabeth Bathory se desarrolla como una secuela directa del anterior, retomando el uso de los diarios personales e introduciendo a un personaje como Jonathan Harker -el personaje de Drácula que funcionaba como primer alter ego del lector- a modo de engarce.



Una vez metidos en harina, los autores desarrollan en apenas medio centenar de páginas un retrato del personaje histórico, contando detalles reales de su vida pero dejando espacio para la leyenda: aquella que dice que mató a docenas de doncellas para bañarse en su sangre, con la idea de que así conseguiría la eterna juventud. Un lado oscuro el de este personaje de la nobleza cuya autenticidad todavía se debate hoy.



Merece especial atención, de nuevo, el trabajo gráfico de Croci: siempre original y a contracorriente, y aunque sin llegar a la osadía de su Drácula -donde al personaje titular realmente no se le veía en el relato-, aquí apuesta por destacar en muchas ocasiones por encima de los personajes humanos el espacio donde la historia se desarrolla, con particular relevancia a los extensos parajes nevados que ocupan bellísimas splash pages dobles.



El resultado es una obra quizás algo inferior al Drácula que firmó el mismo equipo creativo, pero que bien merece una oportunidad, por sus atrevimientos narrativos: ese uso del sueño dentro del sueño que puede repetirse ad nauseam, y que nos retrotrae a la atmósfera ominosa y onírica de muchos cuentos de Edgar Allan Poe, o esa ruptura con el tempo que supone que las propias reflexiones interiores de un personaje -con esos globos de pensamiento que ya no se usan prácticamente en el tebeo actual- sirvan a modo de narración de un pasado más o menos lejano como si el personaje no lo estuviera viviendo en ese mismo instante, sino recordando mucho tiempo después. En resumidas cuentas: hay que leerlo.



Y cómo podía faltar a esta cita mensual la nueva entrega de una de las franquicias vampíricas más rentables de los últimos años, tanto que ya ha extendido sus tentáculos pasando del noveno al séptimo arte con aquella magnífica 30 días de oscuridad dirigida por David Slade y una secuela, 30 días de oscuridad 2: Tinieblas, que aunque estrenada directamente en formato doméstico bien merece una reivindicación. Nos referimos, por supuesto, a 30 días de noche: Más allá de Barrow, publicada este mismo mes y que recoge como número 107 de la ya longeva colección terrorífica "Made in Hell" la miniserie de tres números 30 Days of Night: Beyond Barrow al completo.



Como suele ser habitual en este tipo de series que se alargan a la extenuación, el relato en cuestión no aporta nada nuevo: en esta ocasión veremos cómo Richard Denning, un multimillonario en busca de emociones fuertes, viaja junto con su familia y otros individuos a Barrow, el pueblecito de Alaska que se vio acosado tiempo atrás por vampiros primigenios, y que precisamente por eso se ha acabado convirtiendo en una suerte de atracción de feria para los espectadores más morbosos.



El mayor aliciente del volumen en cuestión lo descubrirá el lector especializado con solo observar la cubierta: efectivamente, el maestro de maestros Bill Sienkiewicz, entre cuyos muchos pupilos se cuenta -por supuesto- el mismo Ben Templesmith que tan popular se ha hecho dibujando a los vampiros creados por Steve Niles, se deja caer in person por la franquicia para demostrar por qué es uno de los ilustradores más reputados del cómic norteamericano contemporáneo.



Los lectores más veteranos del lugar recordarán el choque frontal que supuso descubrir allá por finales de los años 80 el arte de Sienkiewicz en las páginas de Los nuevos mutantes de Marvel Comics escritas por Chris Claremont. Allí, sagas como la del Oso Místico o personajes como Bala de Cañón, Mancha Solar, Illyana (alias Magik) o Warlock cobraron una fuerza inusitada de mano de aquel artista que entendía cada plancha como un lienzo donde plasmar con absoluta libertad su muy particular concepción del relato gráfico. En la misma línea llegaría más tarde, por supuesto, la que posiblemente sea su obra maestra, Elektra: Asesina, de la mano de un guionista también en sus mejores momentos: Frank Miller.



Aquí, Sienkiewicz vuelve a convertirse en principal foco de atención, y se puede -casi diríamos que se debe- disfrutar de su trabajo de forma independiente a la historia que se está contando. En efecto no es el ideal de lo que debe ser un cómic, al fin y al cabo una narración gráfica, pero es tanto el talento de este dibujante que no nos resulta difícil señalar a Más allá de Barrow como uno de los puntos álgidos, si no el que más, de la saga 30 días de noche. Y es que cualquier tebeo dibujado por Sienkiewicz se recomienda solo.



Para terminar con esta nota cambiamos de editorial, y pasamos de Norma a Planeta de Agostini Comics, actual poseedora de los derechos en España de DC Comics y, por extensión, de su línea Vertigo. Dentro de esta corriente de tebeos de género para un público adulto se encuentra American Vampire, una de las más gratas sorpresas que nos ha deparado el sello recientemente. Así parecen pensarlo los editores españoles, que han apostado por la edición en lujoso cartoné para los cinco primeros comic books de la serie, confiando en que el lector sabrá apreciar la propuesta de Scott Snyder y compañía.



Snyder, autor de un libro de relatos (Voodoo Heart) y guionista para Marvel y DC, ofrece aquí su primera creación propia... y sin duda es un autor al que habrá que seguir con atención. En cuanto a la compañía citada, se trata del dibujante brasileño Rafael Albuquerque y el mismísimo escritor Stephen King. Después de reinar como maestro del terror literario en el siglo XX y extender las ramificaciones de su influencia al cine, la televisión y el cómic, King regresa al noveno arte de la forma más humilde (e interesante) posible: por vez primera podemos leer una historieta guionizada por él mismo, que reconoce en su prólogo haberse tenido que adaptar a los nuevos tiempos después de muchos años apartado del medio como lector, aprendiendo de otros guionistas de la línea Vertigo y de su propio hijo, el también novelista Joe Hill, que ha escrito los libretos de la aplaudida Locke & Key.



El resultado es un relato que da una nueva vuelta de tuerca al género de los vampiros, con una nueva raza de chupasangres propiamente americana, que no teme caminar a la luz del sol, y potencialmente más peligrosa que la de los vampiros tradicionales. Dicha historia está contada en dos tiempos: Snyder se ocupa del relato principal, ambientado hasta el momento a mediados de los años 20, concretamente en 1925, en el Hollywood del cine silente y de estrellas como Charlie Chaplin, Douglas Fairbanks o Mary Pickford. Por su parte, King nos lleva más atrás, al far west de 1880, para contarnos mediante la figura de un escritor como el que encarnara Saul Rubinek en la oscarizada Sin perdón de Clint Eastwood el origen del personaje central del relato de Snyder.



Este no es otro que Skinner Sweet, el vampiro americano al que alude el título, un personaje carismático y letal que comparte protagonismo con Pearl Jones, una joven actriz aspirante a estrella pero que por el momento debe conformarse con breves papeles de figurante. Será la ambición de la intérprete la que la llevará al oscuro mundo del vampirismo, en un relato repleto de sorpresas, acción y diálogos construidos con oficio.



Por su parte el trabajo de Albuquerque, con el inestimable apoyo de David McCaig como colorista, es magnífico, y consigue la espectacularidad requerida en determinados momentos sin llegar nunca ser confuso ni gratuito. Y a la postre, supone el acompañamiento perfecto para los guiones de Snyder y King, dando forma a un equipo creativo que todavía tiene mucho por demostrar en esta serie, pero que por el momento no podía haber empezado con mejor pie. Lectura obligatoria para los fanáticos no ya del vampirismo, sino del terror en general. No se arrepentirán.


Título: Vampiros: Sable Noir
Autores: Varios autores (guión y dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: enero de 2011
176 páginas (color) - 24 €


Título: Elizabeth Bathory (La condesa sangrienta)
Autores: Pascal Croci & Françoise-Sylvie Pauly (guión) / Pascal Croci (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: septiembre de 2010
80 páginas (color) - 16 €


Título: 30 días de noche: Más allá de Barrow
Autores: Steve Niles (guión) / Bill Sienkiewicz (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: noviembre de 2010
80 páginas (color) - 10 €


Título: American Vampire (Vol. 1)
Autores: Scott Snyder & Stephen King (guión) / Rafael Albuquerque (dibujo)
Editorial: Planeta de Agostini Comics
Fecha de edición: noviembre de 2010
192 páginas (color) - 18,95 €




(+) Previously on Abandonad toda esperanza:
- Buffy cazavampiros (Omnibus, Vol. 1)
- Buffy cazavampiros (Omnibus, Vol. 2)
- Buffy cazavampiros (Omnibus, Vol. 3)
- Buffy cazavampiros (Omnibus, Vol. 4)
- Buffy cazavampiros (Omnibus, Vol. 5)
- Buffy cazavampiros (Omnibus, Vol. 6)
- Castlevania (El legado de los Belmont)
- El lado salvaje (La esencia del vampiro)
- 30 días de noche: Eben y Stella
- 30 días de noche: Historias de chupasangres
- 30 días de noche: Nieve roja
- 30 días de noche: Se extiende la plaga
- 30 días de noche: Tres historias
- Otros tebeos de vampiros

domingo, 28 de noviembre de 2010

RIP: Ingrid Pitt (1937-2010)

Después del fallecimiento del realizador Roy Ward Baker, el cine de terror de la Hammer Films vuelve a perder a uno de sus nombres más emblemáticos: nos referimos al de la actriz Ingrid Pitt, que nos ha dejado con 73 años recién cumplidos.

Ingrid Pitt


Nacida en Polonia con el nombre de Ingoushka Petrov, y tras haber pasado algunos años de su infancia en un campo de concentración alemán, Ingrid Pitt vio su debut como actriz en el marco del cine español de la mano del realizador de la mítica Surcos: efectivamente, José Antonio Nieves Conde estrenaba en 1964 El sonido de la muerte, donde la actriz compartía pantalla con actores patrios como Arturo Fernández, José Bódalo, Lola Gaos o la malograda Soledad Miranda, musa de Jesús Franco.



Aquel sería el inicio de un vínculo, el de la intérprete con el género fantástico y de terror, que duraría hasta sus últimos años de vida. Y es que Ingrid Pitt intentó trabajar en todos los géneros, pero fuera del terror se tuvo que limitar a papeles breves o incluso sin acreditar: el primer caso es el de su participación en El desafío de las águilas, film bélico protagonizado por Richard Burton y Clint Eastwood; el segundo, el de su intervención en cintas como Doctor Zhivago o Golfus de Roma, en cuyos créditos su nombre no aparece por ninguna parte.

Clint Eastwood e Ingrid Pitt en el rodaje de El desafío de las águilas


1970 será un año importante para ella, pues es entonces que empieza a trabajar para la Hammer Films con The Vampire Lovers, film dirigido por el citado Roy Ward Baker e inspirado en la inolvidable novela Carmilla de Sheridan LeFanu, reverso femenino del Drácula de Bram Stoker. Solo un año después, y ahora dirigida por Peter Sasdy, Pitt reincidiría en el subgénero de las vampiras tan sexys como letales con Countess Dracula, donde sería el personaje titular; en ese mismo año intervendría también en el cuarto episodio ("The Cloak") de la película La mansión de los crímenes (The House That Dripped Blood), protagonizada por los famosos Christopher Lee y Peter Cushing... aunque los tres nunca llegan a compartir plano en el citado film, pues intervienen en episodios distintos.

Countess Dracula


Las dos cintas donde Ingrid Pitt dio vida a una vampiresa serían el punto álgido de su carrera, y se valieron por sí solas para convertir a su protagonista en un icono de recuerdo imborrable para los aficionados al cine de terror gótico. Tanto fue así que por aquella época la actriz llegaría a escribir su primer libro: The Ingrid Pitt Book of Murder, Torture and Depravity ("El libro sobre asesinato, tortura y depravación de Ingrid Pitt"). Después llegarían otros libros sobre fantasmas y vampiros, además de su autobiografía: Life's a Scream ("La vida es un grito")... que llegó a ver una edición en audiolibro, leída por la propia autora.



Por otro lado, no fueron estos sus últimos trabajos en el género: también intervino en una película de culto tan aplaudida como The Wicker Man, de Robin Hardy -que tuvo hace no mucho un remake más bien discreto-, al lado de otro intérprete habitual de la Hammer -el mismísimo Christopher Lee-; así como en Underworld, olvidada cinta de mediados de los años 80 que supuso la primera traslación al cine del universo literario de Clive Barker.

The Wicker Man


Como no podía ser de otra manera, su último trabajo, Sea of Dust, estrenada hace dos años... fue otro film de vampiros. En este caso, Pitt compartía cartel con el técnico en efectos especiales y actor ocasional Tom Savini, al que hemos visto recientemente encarnar a un asesino a sueldo en Machete.



Ingrid Pitt nació en 21 de noviembre de 1937 en Polonia, y falleció en 23 de noviembre de 2010 en Londres. Tenía por tanto 73 años. Descanse en paz.


(+) Pitt of Horror (The Official Website of Ingrid Pitt)

sábado, 27 de noviembre de 2010

Las recomendaciones del sábado



Cómic:
CIRCO DE MONSTRUOS
Hideshi Hino

(La Cúpula, 2010)

El Gran Circo Oscuro viaja de noche buscando espectadores ávidos de emociones fuertes: en sus carromatos habitan criaturas tan curiosas como la Princesa Mariposa, Dos Caras o el Hombre de Niebla... Situándose en la tradición de la novela El circo del Dr. Lao y la película Freaks, Hino convierte una feria ambulante de rarezas en un espectáculo tan inquietante como poético, mientras sigue explorando las posibilidades del terror como ya hiciera en El hijo del diablo, Galería de horrores o Noches de Zipango... por citar solo tres títulos de este autor indispensable del manga actual. De lectura obligada.




Libro:
EL VIEJO Y EL MAR
Ernest Hemingway

(Lumen, 2010)

En el ocaso de su existencia un viejo pescador, cansado de volver cada día sin presas de relevancia, decide emprender la que será la mayor aventura de su vida... Pese a su brevedad, o quizá por ello, estamos ante una de las cumbres narrativas de uno de los escritores más importantes del siglo XX, que nos ha legado títulos como Adiós a las armas o Por quién doblan las campanas. Con una nueva traducción, el presente volumen demuestra que estamos ante un bellísimo clásico que se engrandece con cada relectura. Un placer asegurado.


(De: El Periódico de Villena, n.º 251, 26-XI-2010).

viernes, 26 de noviembre de 2010

Larcenet

Seguimos con nuestras lecturas afrancesadas de la semana: después de comentar Velocidad moderna y Smart Monkey, firmadas respectivamente por Blutch (La voluptuosidad) y Winshluss (Pinocchio), hoy le toca el turno a otro importante nombre de la BD actual: Manu Larcenet.

De este autor, y de sus obras Los combates cotidianos y Blast, hablamos en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy:



Los combates cotidianos

jueves, 25 de noviembre de 2010

Lindsay Lohan no irá al infierno

Después de todo y a pesar de todos sus pecados, y de lo poco arrepentida que se suele mostrar, Lindsay Lohan no irá al infierno. Y es que el cartel que sigue -en realidad un teaser poster- nunca llegará a reclamar la atención del espectador desde la cartelera de cine alguno porque la productora del film en cuestión y la actriz, de mutuo acuerdo, han dado por finalizado el contrato que los vinculaba a ambos.



Inferno: A Linda Lovelace Story es, como su título al completo especifica, un biopic de la célebre actriz de cine pornográfico de los 70 que protagonizara la que todavía es hoy una de las películas (X o no) más rentables de la historia del cine: Garganta profunda. La cinta será la segunda película del director de Your Name Here -que, curiosamente, contaba con una actriz de cine para adultos reconvertida en intérprete de películas convencionales: la inimitable Traci Lords- y en un principio iba a estar protagonizada por Lohan, a la que todavía podemos ver en cartel gracias al Machete de Robert Rodriguez.

Linda Lovelace y Harry Reems en Garganta profunda


Al parecer, Inferno estará basada en Ordeal, el libro autobiográfico escrito en colaboración con Mike McGrady y editado en España con el más explícito título de Garganta profunda. Memorias de una actriz porno (La Fábrica, 2003). El volumen en cuestión es todo un ajuste de cuentas de Linda Lovelace con la industria del cine para adultos en general y sobre todo con (o mejor dicho, contra) su primer marido, Chuck Trainor, al que acusó de introducirla en contra de su voluntad en el cine X y de paso también en la prostitución. Curiosamente, años después Trainor se casaría con otra actriz legendaria del gremio: Marilyn Chambers, fallecida el pasado año.



Dicho sea de paso, este Ordeal es una de las mejores autobiografías que un servidor haya leído jamás... aunque no sea, dado su contenido explícito y el odio y el sufrimiento que destilan sus páginas, una lectura para todos los paladares; y dejan intuir, salvo que todo el mérito sea de McGrady, que la actriz tenía otros talentos aparte de los demostrados en su trabajo más recordado. Con todo, para ser exhaustivos y aunque su contenido se viera suavizado en su día, los productores también deberían leer Inside Linda Lovelace, el primer libro de la intérprete -publicado en España como Dentro (Cupsa, 1977)-, donde todavía no renegaba del porno que la convirtió en una celebridad a lo largo y ancho de todo el orbe.



Y, dado que -suponemos- el rodaje y el estreno de Garganta profunda serán uno de los elementos clave del relato de Inferno, no estaría de más que además de ver el valioso documental Inside Deep Throat le echaran un vistazo al libro Gerard Damiano: el pornógrafo indie, la biografía del ya fallecido director del film escrita por nuestro paisano Paco Gisbert, todo un experto en la materia (de hecho, coescribió con Manuel Valencia Exxxpaña, sobre el cine X nacional).



En resumidas cuentas: al parecer Lohan seguirá con su rehabilitación -esa de la que al salir la lleva semana sí semana no a pasar una noche entre rejas-, mientras que los responsables de Inferno han optado como sustituta por Malin Akerman, la actriz de nacionalidad sueca que encarnara a Silk Spectre II en Watchmen. Imaginamos que aquí tendrá que volver a ponerse una peluca oscura...

Malin Akerman


Posiblemente los espectadores hayamos ganado con el cambio, pero eso no quita que la intervención de Lindsay Lohan como Linda Lovelace -dos actrices que comparten algo más de las iniciales- conllevara interesantes lecturas implícitas que ahora dejarán de ser una interesante baza para este, ya desde mucho antes de su estreno, polémico film.

Lohan recrea a Lovelace para el fotógrafo Tyler Shields


Esperaremos pues ansiosamente el estreno de Inferno, que tendrá lugar a lo largo del próximo año, sea con la actriz que sea. De momento, y a modo de homenaje, dejamos aquí un documento (cuasi) histórico: el obituario publicado por el diario El Mundo en 24 de abril de 2002, poco después del fallecimiento, tras un aparatoso accidente de coche, de la ya mítica Linda Lovelace:

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Blutch y Winshluss: caminos paralelos

Blutch


Winshluss


Blutch y Winshluss tienen varias cosas en común (además de posar así de bien para Corbis): ambos son autores de cómic, de nacionalidad francesa y de edades parecidas -el primero nació en 1967, el segundo tan solo tres años después-; además, ambos firman con sobrenombre artístico -sus verdaderos apelativos son, respectivamente, Christian Hincker y Vincent Paronnaud-, y ambos debutaron en la dirección de largometrajes en el año 2007 con sendos filmes de animación: Blutch firmó uno de los episodios de la muy recomendable -y aquí inédita, para variar- Peur(s) du noir, mientras que Winshluss codirigió con la autora de Persépolis, Marjane Satrapi, la adaptación de su más célebre novela gráfica.

Peur(s) du noir


Persépolis


Por si esto fuera poco, los dos tienen obras más o menos recientes traducidas al castellano, ambas de la mano de La Cúpula y vertidas al castellano una y otra por el también crítico de cine Rubén Lardín. Excusas no nos faltan pues para comentar al unísono estos dos títulos, pues ambos tienen otra cosa en común: son lecturas muy recomendables las dos.



Empecemos por la más reciente en el tiempo: Smart Monkey. En realidad, se trata de una realización de Winshluss previa a su más magna obra, ese Pinocchio que nos pareció uno de los mejores cómics editados en los últimos tiempos. Menos ambiciosa visualmente pero de gran alcance histórico, esta Smart Monkey narra, ni más ni menos y recurriendo a un humor a veces cercano al gag físico del cine silente -el popular slapstick-, la evolución del ser humano como especie, desde el simio primitivo al individuo de la clase alta del siglo XIX.



Para ello, al autor le basta apenas con un centenar de páginas en las que, en su gran mayoría, prescinde por completo de textos: por más que las criaturas que pueblan el planeta Tierra durante su etapa prehistórica -dinosaurios, mamuts, dientes de sable, etc.- nos recuerden a los filmes de animación Ice Age y secuelas, Winshluss opta consecuentemente por la misma decisión que tomó su compatriota el cineasta Jean-Jacques Annaud cuando realizó En busca del fuego: prescindir de diálogos -más allá del lenguaje de poco más que gruñidos que elaborara el autor de La naranja mecánica Anthony Burgess-, un elemento que en Smart Monkey queda restringido al epílogo de 16 páginas, ambientado en el siglo de Charles Darwin, que cierra la obra.



De esta forma, el mono inteligente que da título en inglés al volumen irá descubriendo progresivamente el sexo -en realidad la prostitución, pues es sexo vía pago con plátano-, la violencia -lo mismo que le ocurría a sus primos lejanos, los primates de 2001: Una odisea del espacio de Stanley Kubrick-, el miedo, el pillaje y, claro está, el fuego, como culmen de los descubrimientos de la edad más antigua de nuestro planeta. Un descubrimiento este que acabará pagando de mala manera, y es que según Winshluss la condición humana está condenada al peor de los destinos.



Mientras el lector es testigo de las peripecias de este simpático y expresivo animalejo, Winshluss nos mostrará las consecuencias del paso del tiempo, así como la glaciación que convirtió al planeta en una gran superficie de hielo y el Gran Diluvio Universal que, al menos en las páginas del Antiguo Testamento, protagonizaran Noe y su arca repleta de parejas de animales de todas las especies conocidas, un episodio del que también encontraremos eco en estas páginas.



Finalmente, el relato nos lleva al que podría ser el París decimonónico, y el protagonismo recae ahora en el joven y algo atolondrado vizconde Lacloche de Vallombreuse, más que posiblemente descendiente directo del anterior protagonista y defensor de las teorías darwinistas expuestas en El origen de las especies. Este científico emprenderá una expedición a África en busca de los orígenes del hombre, pero lo que encontrará allí enlazará con el relato anterior y dará una última vuelta de tuerca con la que cerrar una narración, como decíamos, menos redonda que la de Pinocchio -lógicamente: recordemos que estamos ante una obra previa- pero que ni de lejos merece pasar desapercibida.



Todavía más destacable me parece Velocidad moderna, lo último -al menos aquí- de Blutch, un autor al que seguimos desde hace tiempo y cuyas obras anteriores podemos encontrar editadas en castellano por Ponent Mon y por la misma La Cúpula: es el caso de títulos como Blotch, La voluptuosidad o Peplum. Y como ya dijimos en aquella columna de prensa, los libros de este autor nos llegan de forma desordenada: ahora le toca el turno a Vitesse moderne, publicada en 2002 por Dupuis y felizmente recuperada ahora para nuestro mercado. Decimos felizmente porque se trata a nuestro parecer de una de sus obras más redondas, donde explora una serie de posibilidades que acabarían desembocando en La voluptuosidad: esto es, un cierto caos narrativo fruto de encadenamientos ilógicos, que responden más a las conexiones instintivas y/o irracionales del mundo onírico de los sueños que a la (aparentemente) ordenada realidad.



El resultado de esta operación, que no solo recuerda a la citada obra de Blutch sino también a Paquidermo, uno de los últimos álbumes del suizo Frederik Peeters, es un relato alucinógeno en tres actos -prólogo, cuerpo central y epílogo- que sucede en el París de hoy en día -en la primera página no es difícil reconocer la avenida de los Campos Elíseos y el museo de arte contemporáneo Georges Pompidou- a lo largo de un par de jornadas, y que une a dos mujeres: por un lado Lola Rastaquoère, una estudiante de danza, de carácter independiente y decidido; por otro Renée Monzie, una escritora de manuales sobre el cuidado de las mascotas, recetarios de cocina y libros de autoayuda con pretensiones artísticas que quiere pasarse al terreno de la ficción. La segunda, que espía las clases de baile de la primera gracias a unos prismáticos, querrá convertir a esta en la protagonista de su nuevo libro, esta vez una novela, y empujará así a ambas a vivir una serie de peripecias difíciles de olvidar.



Esta serie de desventuras, sin solución lógica de continuidad, dan forma al grueso del relato, por el que pasa todo un bestiario humano donde no faltan el padre de Lola -que, aficionado tanto al travestismo como a las prácticas sadomasoquistas, engaña a su esposa con una jovencita llamada Benita-, un violonchelista callejero fatalmente enamorado de Lola, una misteriosa joven que las invitará a una fiesta nocturna inolvidable, los integrantes de una inquietante secta de individuos encapuchados... y hasta viejas glorias de la interpretación como Serge Reggiani o el mismísimo Omar Shariff, aquí convertido en protagonista de una curiosa anécdota indudablemente inventada que divertirá a los admiradores del protagonista de Doctor Zhivago.



Con estos mimbres, en Velocidad moderna Blutch urde un relato donde todos los tiempos y todos los espacios parecen ser el mismo, y pese a lo arriesgado de la propuesta el lector se sumerge en las procelosas aguas de la historia hasta casi ahogarse sin oponer resistencia alguna. Aquel que consigue llegar al final se ve recompensado doblemente: primero, por una relectura del clásico western de Jijé Jerry Spring en el que Blutch ha sustituido a los protagonistas originales por varias féminas, entre ellas la propia Lola, que se ve así convertida en musa de una visión surrealista del relato popular que no difiere mucho de personajes como la Valentina de Guido Crepax o la Hypocrite de Jean-Claude Forest; después, por una serie de declaraciones del propio autor que desvelan algunas claves para la comprensión de esta historia, como su origen compartido con La voluptuosidad: un proyecto titulado Historias superficiales de París que no acaba de ver la luz pero que a la postre está resultando de lo más productivo.



Así pues, esta Velocidad moderna viene a ser una novela gráfica de lo más sugerente, donde como en Mulholland Drive, la película de David Lynch, una mujer coge de la mano a otra y la sumerge, y con ella(s) al lector, en el mundo de los sueños y las pesadillas, donde todo es posible. A nuestro parecer, una historieta tan deliciosa como admirable.


Título: Smart Monkey
Autor: Winshluss (guión y dibujo)
Editorial: La Cúpula
Fecha de edición: octubre de 2010
108 páginas (b/n) - 18 €

Título: Velocidad moderna
Autor: Blutch (guión y dibujo)
Editorial: La Cúpula
Fecha de edición: agosto de 2010
118 páginas (color y b/n) - 18 €


[Fotografías de autores: © Corbis.]

martes, 23 de noviembre de 2010

La rockera y el fotógrafo

Nadie se lo esperaba porque, a diferencia de nuestro Premio Planeta, los nombres de los galardonados con el National Book Award norteamericano no se saben con total seguridad horas antes de conocerse el resultado de la votación del jurado, pero por lo que parece finalmente tampoco hubo quejas al respecto: el Premio Nacional de Literatura de los Estados Unidos, en la categoría de no ficción, fue este año para un debut en el campo editorial... Nada menos que el de la cantante Patti Smith con su libro Just Kids.



El libro, editado en castellano por Lumen como Éramos unos niños y del que ya comentamos algo aquí, viene a ser un pedazo de las memorias de la famosa rockera y se centra en su relación con el fotógrafo, ya fallecido, Robert Mapplethorne, y por extensión en la vida bohemia del New York de la década de los 70.

Patti Smith y Robert Mapplethorne

Por su parte, la categoría de ficción también tuvo nombre femenino, pues el National Book Award recayó en el libro Lord of Misrule de la escritora Jaimy Gordon. Durante la ceremonia, el mítico Tom Wolfe (La hoguera de las vanidades) recibió la Medalla por Contribución Distinguida a las Letras Estadounidenses gracias a toda su carrera literaria.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Diciembre: Novedades Norma

Desde el pasado viernes 19 de noviembre ya están a la venta las novedades de Norma Editorial para el último mes del año en curso... Un mes que, dicho sea de paso, viene cargado de suculentos títulos: el plato fuerte es el esperadísimo segundo y último volumen de Planetary, aunque no nos podemos olvidar del último tomo de Valerian, lo nuevo de Pascal Rabaté (Río abajo), la más reciente aventura del Jack Palmer de Pétillon (El archivo corso) o los nuevos trabajos de dos guionistas tan aplaudidos como Grant Morrison y Mark Waid...



- Planetary (Vol. 2)
Warren Ellis & John Cassaday
368 pp. (color) - 26 €



- Investigación en el paraíso
René Pétillon
48 pp. (color) - 11 €



- Valerian (Vol. 7)
J. C. Mézières & Pierre Christin
144 pp. (color) - 25 €



- La tienda de las ilusiones
Pascal Rabaté
104 pp. (color) - 18 €



- El espíritu perdido
Gwen de Bonneval & Matthieu Bonhomme
292 pp. (b/n) - 29 €



- Salmah Star y el secreto de Hidelberg
Varios autores
80 pp. (color) - 12 €



- 18 días
Grant Morrison & Mukesh Singh
144 pp. (color) - 22,50 €



- Irredeemable (Vol. 1)
Mark Waid & Peter Krause
112 pp. (color) - 13 €



- The Amazon
Steven T. Seagle & Tim Sale
96 pp. (color) - 14 €


Para conocer más datos de estas y de otras novedades -donde no faltan a su cita puntual el ilustrador Luis Royo, Hellboy y los The Boys de Garth Ennis-, lo mejor es consultar el catálogo de novedades de la editorial: