Como ocurriera el año pasado, un servidor tampoco podrá asistir este a la Semana Negra de Gijón. Para hacer más llevadero el trance, escojo como lecturas estivales tres de los cientos de libros de los que allí se hablará, en presentaciones, encuentros y/o entregas de premios: Mujer abrazada a un cuervo, Dime algo sucio y Punto de fisión.
De estas obras y de sus respectivos autores -Ismael Martínez Biurrun, Diego Ameixeiras y David Torres- hablamos en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy:
viernes, 22 de julio de 2011
jueves, 21 de julio de 2011
Templario: Carne y sangre (medieval)

De entre las propuestas que llegan mañana viernes a la cartelera vale la pena llamar la atención sobre la muy recomendable Templario, film con el que el realizador Jonathan English pretende consolidarse en la industria cinematográfica después de pasear su debut, la fantástica Minotaur, por varios festivales del mundo (Sitges incluido).
Aunque Templario arranca con un prólogo y una voz en off explicativa que pretenden darle un empaque serio y un tono de rigor histórico, el film no deja de ser una action movie medieval... pero que funciona a la perfección. El relato se centra en el asedio al castillo de Rochester, pieza estratégica clave, por parte del ejército del rey Juan, mientras en su interior los habitantes del mismo y un grupo de soldados al frente de los cuales está el barón Albany, se defienden con uñas y dientes a la espera de la prometida ayuda por parte de las tropas francesas... De hecho, el título original del film, Ironclad, podría traducirse como acorazado o inexpugnable.
El protagonista principal del film, James Purefoy, repite el rol de guerrero solitario y atormentado que tan buen resultado le dio en Solomon Kane... una cinta por cierto mucho mejor de lo que se dijo en su día. Le acompañan, dando el prestigio habitual a este tipo de roles secundarios, tres actores como Brian Cox (RED), que está espléndido como Albany, robando cada secuencia en la que sale; Derek Jacobi, al que vimos hace muy poco haciendo de sí mismo en Más allá de la vida, y que aquí está como siempre magnífico en la piel de Cornhill, propietario del castillo; y un más episódico y felizmente recuperado Charles Dance como el arzobispo Langton... Actor al que no había visto en los cines desde Scoop, y que parece tener una gran querencia por la época medieval: ahora mismo se le puede ver en la paródica Caballeros, princesas y otras bestias y en la serie Juego de tronos.
Por su parte, Paul Giamatti (La joven del agua) recibe el encargo de interpretar al villano de la función, el rey Juan, y consigue que un papel proclive a la sobreinterpretación y que podría rozar fácilmente la parodia se convierta en una presencia temible y con aires shakespearianos cuando el guión le permite lucirse como solo él sabe. Por otro lado, Kate Mara (Shooter) encarna el principal rol femenino, y su relación con el templario protagonista es el aspecto más flojo del film.
Y esto es así porque esta coproducción de Reino Unido, Estados Unidos y Alemania funciona sobre todo cuando se olvida de los aspectos más intimistas del relato y se dedica a ser un film de acción primario y primitivo, con unas escenas de lucha rodadas y montadas con brío, recreándose en la violencia fotografiada en tonos ocre por David Eggby, y con una tendencia al gore que dejan en mantillas a aquellas celebradas (en su día) batallas del Braveheart de Mel Gibson.
De esta forma, la película de English -que podría haberse titulado perfectamente Flesh + Blood, como el título original de otra espléndida película medieval: Los señores del acero, de Paul Verhoeven- nos remite a una de las historias más viejas de la humanidad: la de unos pocos personajes positivos capaces de enfrentarse con valentía, e incluso de vencer, a unos malvados que les superan en número de forma considerable, y que mediante este recurso apelan a los sentimientos más épicos del espectador. Ya saben: Los siete samurais de Akira Kurosawa, Los siete magníficos de John Sturges... y los 13 asesinos de Takashi Miike, que se estrenará a mediados de agosto, y sobre la que volveremos en este vuestro blog.
miércoles, 20 de julio de 2011
Atomic Robo: Roboboy

Aunque en este vuestro blog no solemos reseñar series regulares salvo en el caso de primeras entregas que merecen nuestra (y creemos que también vuestra) atención, considero que con Atomic Robo -que en España está publicando actualmente Norma Editorial- debemos hacer una excepción, aunque sea para dejar somera constancia del interés que mantienen las entregas que han sucedido a aquel primer volumen que ya recomendamos en su día: "Atomic Robo y los científicos de acción de Tesladyne".

Si en aquel volumen, el guionista Brian Clevinger y el dibujante Scott Wegener demostraron que podían asumir el legado del Hellboy de Mike Mignola y reconvertirlo en algo personal y funcional, en el segundo tomo -"Atomic Robo y los perros de la guerra"- confirman todos aquellos buenos augurios: en esta segunda miniserie de cinco entregas, las desventuras de este robot creado por el célebre Nikola Tesla nos llevan a la II Guerra Mundial que visitábamos hace nada de la mano de la Brigada del Rifle: la acción arranca el 10 de julio de 1943, menos de un año antes del mítico Día D en el que se produjo el Desembarco de Normandía. Ahora, Atomic Robo participa en una misión cuyo arranque podría recordar a aquella como uno más, de la misma manera que la Marvel Comics introdujo al icónico Capitán América como un soldado más del ejército norteamericano.

A lo largo de su participación en la segunda Gran Guerra, Atomic Robo deberá enfrentarse a otro ser artificial como él, creado por el genio nazi Helsingard, así como un cañón que en manos de Otto Skorzeny podría impedir los planes estratégicos acerca del citado Día D. De nuevo, Clevinger y Wegener ofrecen a su público diálogos ocurrentes y acción sin freno, siempre al servicio de unas historias que sin ser nada nuevo proporcionan un muy digno divertimento de primera clase.

A destacar que el presente volumen incluye, como suculento material extra, varias historias cortas de Atomic Robo escritas por el propio Clevinger, como "Una cita en Madrid" (dibujos de James Nguyen), que lleva al protagonista a la capital española en 1974; "Intoxicación por marisco" (dibujos de Zack Finfrock), ambientada en las playas de Florida en 1989; "Lo que pasa en Egipto se queda en Egipto" (dibujos de Errick Fish); "Masacre masiva en un Cartel Caribeño" (dibujos de Lauren Pettapiece); "Robo y Goliath" (dibujos de Joshua y Jonathan Ross); y, finalmente, la historia publicada en Atomic Robo Free Comic Book Day 2008, con motivo del Día del Cómic Gratis en los Estados Unidos. La mayoría de estas historias breves, además de permitir que se luzcan -unos más que otros, claro- dibujantes no muy conocidos, nos llevan, gracias a la longevidad del personaje central, a momentos muy separados en el tiempo, y apuestan por el sentido del humor todavía más que en la serie principal... la cual no está precisamente extenta de él.

Por su parte, el volumen tercero, "Atomic Robo y la sombra de más allá del tiempo", explora todavía más la vertiente fantástica pulp de la serie, llevando a Atomic Robo a enfrentarse a una criatura de una dimensión paralela con la que ya se las tuvo que ver el propio Nikola Tesla en 1908. Una criatura primigenia y tentacular, como no podía ser de otra forma, que podría acceder a nuestra realidad... a través de la mente del escritor H. P. Lovecraft (!). En dicha aventura, y además del autor de En las montañas de la locura, el lector será testigo también del inusual concurso del científico mediático Carl Sagan, en una divertida intervención.

El presente volumen también incluye su correspondiente material extra: además de cinco páginas de bocetos de arte conceptual, "La huida" (dibujos de Rick Woodall), "Érase una vez en México" (dibujos de Lauren Pettapiece") y "El demonio de Yonkers" (dibujos del titular Scott Wegener) son las historias breves que el lector encontrará en esta tercera entrega... pero no última, pues Norma ya ha distribuido un cuarto tomo del que espero tenga el nivel suficiente para volver a hablar de Atomic Robo en un futuro no muy lejano.
Título: Atomic Robo (Vol. 2: "Atomic Robo y los perros de la guerra")
Autores: Brian Clevinger (guión) / Scott Wegener (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: septiembre de 2010
168 pp. (color) - 15 €
Título: Atomic Robo (Vol. 3: "Atomic Robo y la sombra de más allá del tiempo")
Autores: Brian Clevinger (guión) / Scott Wegener (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: enero de 2011
152 pp. (color) - 15 €
martes, 19 de julio de 2011
lunes, 18 de julio de 2011
La tienda de las ilusiones: El chiste de Pagliacci

"Un hombre va al médico. Le cuenta que está deprimido. Le dice que la vida le parece dura y cruel. Dice que se siente muy solo en este mundo lleno de amenazas donde lo que nos espera es vago e incierto. El doctor le responde: 'El tratamiento es sencillo. El gran payaso Pagliacci se encuentra esta noche en la ciudad. Vaya a verlo. Eso lo animará'. El hombre se echa a llorar. Y dice: 'Pero, doctor... yo soy Pagliacci'". Este chiste, de punch line final y fondo amargísimo, se hizo popular entre los aficionados al cómic de todo el mundo cuando fue empleado por Alan Moore en su fundamental Watchmen. Hoy lo recuperamos porque, como veremos enseguida, la tragedia del payaso Pagliacci no es sino lo mismo que le sucede al protagonista de La tienda de las ilusiones, último título de Pascal Rabaté publicado en España, de la mano -como es habitual en su caso- de Norma Editorial.

Rabaté es un autor francés, nacido en 1961, que al menos en España se dio a conocer con la monumental adaptación de la novela de Alekséi Tolstoi -no confundir con su compatriota Leon, autor de Guerra y paz- Ibicus, publicada primero en varias entregas y recuperada luego por Glénat en un volumen integral de adquisición indispensable. Fresco histórico y por tanto obra de alcance más universal y con cierto aliento épico, como corresponde a la literatura rusa del siglo XIX, esta Ibicus dejó paso a obras posteriores, concebidas originariamente por Rabaté sin recurrir a textos literarios previos, que lo han acabado consolidando como un autor particularmente dotado para los relatos de corte intimista. Es en esta misma línea, en la que podríamos incluir dos títulos soberbios como Río abajo o La Virgen de plástico -este último en colaboración con el dibujante Olivier Prudhomme-, donde se inscribe también La tienda de las ilusiones, que apareció en España ya a finales del año pasado pero cuyo indudable interés provoca que no queramos dejar pasar la ocasión de dedicarle unas líneas.

El título de la obra alude al comercio que regenta el protagonista de la obra, Patrick, y cuyo nombre da título al álbum en su edición original francesa: se trata de una tienda de artículos de broma donde conviven máscaras de Stan Laurel y Oliver Hardy con caretas de Sarkozy, disfraces de Superman con bastones de majorette, delantales picantes con mierdas de plástico. Pero pese a estar rodeado de artículos cuyo destino es divertir y provocar las carcajadas de aquellos que los usen, Patrick vive en un estado de continua depresión: su mujer lo ha abandonado recientemente, y él no acaba ni de superar la ruptura ni de acostumbrarse a la soledad, aunque tampoco hace demasiados esfuerzos por conocer a alguien nuevo.

Durante su tiempo libre, Patrick se recluye en su casa, y allí la situación no mejora ni mucho menos: pese a estar rodeado de objetos de lo más curiosos -desde unas zapatillas de andar por casa con forma de conejos de color rosa- a una colcha estampada con la efigie de Bob Esponja-, cada día que pasa la depresión se ceba más con él, y lo sumerge en un estado apático del que parece no va a salir nunca.

Pero en lo que parecía iba a ser un día como otro cualquiera, el circo llega a la ciudad. Y con el circo llega Clarisse, una acróbata a la que Patrick conoce en una fiesta de disfraces organizada por los vecinos del barrio. A partir de ese encuentro, y después de unos comienzos algo tambaleantes, entre Patrick y Clarisse surgen unos sentimientos que dan pie a una relación, la primera que tiene Patrick después de su separación.

No tema el lector: lejos de construir un relato sentimentaloide al estilo de las novelas folletinescas de corte romántico -para entendernos, el romanticismo de Danielle Steel o Corín Tellado, no el de Byron, Schegel o Novalis-, Rabaté nos ofrece la historia de una relación verosímil y creíble, con sus pros y sus contras, sus momentos de euforia y sus instantes de amargura. Cuenta las cosas tal y como son, o por lo menos tal y como podrían ser para cualquiera, sin aportar soluciones falsarias o conclusiones unívocas e indiscutibles.
De esta forma, La tienda de las ilusiones se convierte en un cómic delicioso, emotivo, divertido en muchas ocasiones, doloroso a veces, materializado por un Rabaté dibujante que, con la colaboración de Isabelle Merlet al color, se expresa con soltura y naturalidad, y donde los diálogos conviven con las escenas marcadas por los silencios y las miradas: esto es, narrativa puramente secuencial colocando una viñeta muda detrás de otra. Una obra que, como decíamos, no merece pasar desapercibida, por parte de un autor al que hay que leer siempre.
Título: La tienda de las ilusiones
Autor: Pascal Rabaté (guión y dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: noviembre de 2010
104 pp. (color) - 18 €
(+) Previously on Abandonad toda esperanza, Pascal Rabaté:
- Ibicus
- La Virgen de plástico
- Río abajo
domingo, 17 de julio de 2011
El teaser poster: todo un arte
No solo la cartelería definitiva de una película es un arte (véase, por ejemplo, la obra de Drew Struzan), sino también eso que se ha venido a llamar, por extensión del término teaser (un primer trailer que en ocasiones ni siquiera muestra material del film propiamente dicho), el teaser poster: esto es, el cartel que apenas enseña nada pero ya consigue llamar la atención sobre un proyecto más o menos inminente que, a veces, es tan solo un proyecto.

No es este el caso de dos películas que ya se están rodando, y cuyos primeros y respectivos teaser posters hemos podido ver esta semana: por un lado, la esperadísima The Dark Knight Rises (de la que ya hemos hablado aquí y aquí), secuela de Batman Begins y El caballero oscuro, que nos llegará en verano de 2012; por otro, The Thing, o lo que es lo mismo, la precuela de la maravillosa La Cosa de John Carpenter... dicho sea de paso una de las mejores películas de terror de los años 80, si no la mejor de todas.

Si del film de Christopher Nolan (Origen) no sabemos mucho, menos todavía del film que nos contará los hechos que precedieron a la historia contada por Carpenter en su película de 1982, y antes por Christian Nyby (y un no acreditado Howard Hawks, a la sazón productor del film) en el clásico del cine de ciencia ficción El enigma de otro mundo. Y eso que esta nueva cinta, que como decíamos es más una precuela que no el enésimo remake de Hollywood, se estrenará mucho antes: el próximo mes de octubre. El film está dirigido por Matthijs van Heijningen Jr. y protagonizado por Mary Elizabeth Winstead, la ascendente protagonista de películas como Bobby, La jungla 4.0, Death Proof o o Scott Pilgrim contra el mundo.
Esta misma semana se ha podido ver también el primer trailer del film. Pero mientras esperamos su estreno, y para poner punto y final a estas líneas, os dejamos con una selección de 20 teaser posters correspondientes a películas de las que se ha hablado con anterioridad en este vuestro blog. Pasen y vean, o pasen y lean...

No es este el caso de dos películas que ya se están rodando, y cuyos primeros y respectivos teaser posters hemos podido ver esta semana: por un lado, la esperadísima The Dark Knight Rises (de la que ya hemos hablado aquí y aquí), secuela de Batman Begins y El caballero oscuro, que nos llegará en verano de 2012; por otro, The Thing, o lo que es lo mismo, la precuela de la maravillosa La Cosa de John Carpenter... dicho sea de paso una de las mejores películas de terror de los años 80, si no la mejor de todas.

Si del film de Christopher Nolan (Origen) no sabemos mucho, menos todavía del film que nos contará los hechos que precedieron a la historia contada por Carpenter en su película de 1982, y antes por Christian Nyby (y un no acreditado Howard Hawks, a la sazón productor del film) en el clásico del cine de ciencia ficción El enigma de otro mundo. Y eso que esta nueva cinta, que como decíamos es más una precuela que no el enésimo remake de Hollywood, se estrenará mucho antes: el próximo mes de octubre. El film está dirigido por Matthijs van Heijningen Jr. y protagonizado por Mary Elizabeth Winstead, la ascendente protagonista de películas como Bobby, La jungla 4.0, Death Proof o o Scott Pilgrim contra el mundo.
Esta misma semana se ha podido ver también el primer trailer del film. Pero mientras esperamos su estreno, y para poner punto y final a estas líneas, os dejamos con una selección de 20 teaser posters correspondientes a películas de las que se ha hablado con anterioridad en este vuestro blog. Pasen y vean, o pasen y lean...
sábado, 16 de julio de 2011
Las recomendaciones del sábado

Cómic:
PAOLO PINOCCHIO
Lucas Varela
(Dibbuks, 2011)
Paolo Pinocchio miente más que habla, y esto le lleva a ser condenado al infierno una y otra vez; pero siempre consigue huir de allí con las argucias más sorprendentes… A Lucas Varela lo descubrimos ilustrando La herencia del coronel, una espléndida novela gráfica escrita por el maestro Carlos Trillo, recientemente fallecido; ahora logra deslumbrarnos como autor completo sumándose a las recientes revisiones del muñeco de madera creado por Carlo Collodi realizadas por Carlos Bribián y Winshluss. Una estimulante sorpresa, de dibujo atractivo, cargada de humor negro y muy políticamente incorrecta.

Libro:
QUE EMPIECE LA FIESTA
Niccolò Ammaniti
(Anagrama, 2o11)
En pleno centro de Roma, un constructor de éxito organiza en su nueva residencia una gran fiesta donde se reúne lo mejor y sobre todo lo peor de la sociedad del momento... Considerado como uno de los más importantes escritores de la literatura italiana contemporánea, Ammaniti se dio a conocer con No tengo miedo, una más que interesante novela que acabó siendo llevada al cine por Gabriele Salvatores. Ahora regresa con esta comedia humana repleta de cinismo, por momentos hilarante, y que se ha ganado los parabienes de la crítica internacional.
(De: El Periódico de Villena, n.º 281, 15-VII-2011).
viernes, 15 de julio de 2011
¿Hay vida después de Saw?
La saga Saw nos ha legado, entre otras muchas cosas, una polémica X para la sexta entrega... y dos realizadores especializados en el género fantástico. Por un lado, James Wan ha firmado junto al guionista y actor Leigh Whannell dos películas como Silencio desde el mal y la reciente y muy exitosa Insidious. Por otro, Darren Lynn Bousman sorprendió a propios y extraños con Repo! The Genetic Opera y convenció con su nueva versión de El Día de la Madre de la factoría Troma.
De ambos directores y de sus últimos trabajos, estén en la cartelera o bien sean inéditos, hablamos en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy:
De ambos directores y de sus últimos trabajos, estén en la cartelera o bien sean inéditos, hablamos en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy:
jueves, 14 de julio de 2011
La importancia de ser Garth Ennis (y 4)
Después de varias reseñas conjuntas (véanse aquí, aquí y aquí), volvemos a agrupar algunos títulos que llevan la firma de Garth Ennis para dejar constancia de la relevancia de este guionista en el cómic contemporáneo, guste más o menos... Y es que, desde luego, estamos ante un autor que no deja indiferente a nadie, y que despierta tantas adhesiones fervorosas como ataques viscerales, quizá incluso de manera mucho más extrema que colegas suyos (y casi compatriotas, puesto que es irlandés) como Neil Gaiman o Warren Ellis.

Un síntoma de la vigencia de su obra y del interés que despierta en un gran número de lectores es que algunos de sus títulos más reconocidos vuelvan a editarse, en formatos más atractivos y por otras editoriales distintas a las que los publicaron por primera vez en su día. Es el caso, por ejemplo, de Solo un peregrino, que en 2001 editó de forma incompleta Dolmen y que ahora acaba de recuperar Norma Editorial en una lujosa edición en tapa dura y con sobrecubierta, que incluye además de la miniserie original también su secuela, Jardín del Edén, así como todas las ilustraciones de cubiertas (oficiales y variantes), una galería de pin ups, algunos bocetos, un mapa de este universo de ficción... y un divertido prólogo firmado por el guionista Mark Waid (Irredeemable).

Las dos miniseries de Solo un peregrino reunieron a Ennis con Carlos Ezquerra, a la postre uno de los dibujantes que en más ocasiones ha colaborado con él, como es también el caso de Steve Dillon, Glenn Fabry o John McCrea. Ezquerra, ilustrador español (para más señas, zaragozano) que hoy reside en Andorra y que ha trabajado en múltiples ocasiones para el mercado inglés y el norteamericano, pasará a la historia como el creador gráfico del Juez Dredd, un personaje que después de aquella fallida producción con Sylvester Stallone tendrá de forma inminente una nueva encarnación fílmica con el rostro de Karl Urban (El guía del desfiladero).
El mundo que muestra Solo un peregrino es, como el del Juez Dredd, futurista, pero está lejos de la imagen tecnologizada de este, acercándose mucho más al subgénero de las fábulas postapocalípticas al estilo de Soy leyenda o Mad Max. Así, al comienzo del relato se nos sitúa ocho años después de un fenómeno natural conocido como "la quemadura", que no es sino el momento en el que el sol comenzó a morir, provocando un calentamiento global que ha convertido la superficie de la Tierra en un gran desierto árido, donde la supervivencia a todo precio es el principal objetivo de los pocos humanos que quedan sobre aquella; concretamente, el 3% de la población mundial.

En este marco espaciotemporal, muy parecido por cierto al que muestra el español Óscar Martín en su Solo, un grupo de personas de diversa índole -que cualquier telespectador podrá ver como un precedente directo de los protagonistas de The Walking Dead o Falling Skies- que intenta sobrevivir enfrentándose a bandas de ladrones y a criaturas mutantes se cruza en su devenir con un misterioso individuo que viste gabardina y sombrero, y cuya cara está marcada por una gran cicatriz en forma de cruz que le cubre el ojo izquierdo. Dicho sujeto se les presenta como "solo un peregrino", pero pronto se revelará como algo más: un superviviente nato, dotado para las armas de fuego y sin ningún tipo de escrúpulos.

De nuevo, Ennis vuelve a demostrar que no cuenta nada nuevo, pero que sabe contar lo de siempre de forma lo suficientemente atractiva como para atraer a un gran número de rendidos incondicionales: utilizando el diario de un niño de diez años que forma parte del grupo, y que verá en el Peregrino a una suerte de segundo padre al que admirar e idolatrar, construye un western futurista en el que pondrá sobre el tapete las miserias de la raza humana, capaz de lo que sea por conseguir sus propósitos.

Para ello, el escritor se vale de un protagonista muy lejano de ser un (super)héroe sin tacha: de hecho, el Peregrino es un fanático religioso cuyas creencias incondicionales lo llevan a interpretar literalmente (o bien a su peculiar manera) los pasajes de la Biblia, y que en su condición de fanático recuerda a otro personaje de ficción que también se ha paseado por el mundo del cómic: el Solomon Kane concebido por Robert E. Howard, el creador de Conan. Una vez construido dicho personaje, lo enfrenta a un enemigo todavía más miserable para que aquel adquiera las propiedades de personaje positivo con el que el lector puede identificarse o al menos concederle su simpatía: es el caso de Castenado, el líder de una banda de saqueadores que viene a ser una versión paródica del arquetípico pirata, pues en lugar de manos tiene garfios, y carece de ambas piernas, sustituidas por sendas patas de palo.

Otra amenaza bien distinta será la de la miniserie Garden of Eden, que en principio se nos antoja menos interesante en la medida en que, al menos en su arranque, repite el esquema estructural de la primera; incluso vuelve a aparecer el recurso del diario a modo de voz narradora, esta vez las notas de la doctora Christine Page, fechadas cuatro años después de los acontecimientos narrados en las páginas previas. No obstante, Ennis consigue darle cierto interés al relato cuando descubre algunos cambios en la psicología y el modo de proceder del Peregrino, fruto de la lectura de, precisamente, el diario del pequeño Billy Sheperd ("Sheperd" significa "pastor", algo desde luego nada casual y muy significativo)... Un texto que se convierte, junto con la Biblia, en el otro libro de cabecera del personaje.

Por todo lo expuesto, y aun estando lejos de ser un gran cómic, Solo un peregrino se convierte en un divertimento muy digno, y no solo gracias al irreverente irlandés: Ezquerra firma conjuntamente con Ennis la idea original del relato, y como ilustrador demuestra ser un profesional al que la larga experiencia que lleva a sus espaldas le ha servido para narrar con brío y efectividad un relato de estas características. Además, se nota la consonancia con el trabajo de Ennis, del que es capaz de tomar las ideas más -nunca mejor dicho- peregrinas y plasmarlas visualmente.

Esto se vuelve a poner de manifiesto en Aventuras en la Brigada del Rifle, el otro título de Garth Ennis (y Carlos Ezquerra) que encontramos de nuevo en circulación con cambio de editorial (aquí se vuelven las tornas, y pasa de ser publicado por Norma a Planeta de Agostini Comics)... y de formato: dicha obra luce mucho mejor ahora en un álbum en tapa dura que recopila igualmente las dos miniseries de tres números cada una que protagonizó este peculiar comando británico.

No es esta la única obra de corte bélico escrita por Ennis: recuérdese obras como As Enemigo: Guerra en el cielo, Battler Britton, 303 o el volumen Historias de la guerra, que recogía íntegramente sus War Stories para la línea Vertigo. Pero sí es aquella en la que deja de lado el aliento épico y aborda el género desde una perspectiva más descaradamente humorística e irreverente, desmitificadora al fin y al cabo; de ahí que las comparaciones con filmes como Los violentos de Kelly o con el último trabajo de Quentin Tarantino, Malditos bastardos, no hayan tardado mucho en darse.

Para ello, Ennis manda a combatir en la II Guerra Mundial a una brigada de militares de élite de lo más variopinto: el capitán Darcy es el líder del grupo, valiente y aguerrido como pocos; el teniente Cecil 'Dudas' Milk -¿un homenaje al malogrado Harvey Milk?- es de un refinamiento aparentemente muy poco adecuado para el ambiente bélico, y cada vez intenta ocultar menos su latente homosexualidad; el sargento Crumb presenta profundas deficiencias mentales, y su irracionalidad acaba convirtiéndolo en un temible combatiente; el cabo Geezer es un hombre de pocas palabras que representa lo peor de la sociedad inglesa; algo parecido sucede con Hank 'el Yanqui', que como su apodo indica es el único norteamericano en un grupo de ingleses; finalmente, el conocido como 'el Gaitero' es un escocés supuestamente nacido en 1836 -y que por tanto superaría el siglo de edad-, y al que Ennis, que de esto sabe un rato, describe como "más loco que una cabra".

La acción de la primera miniserie de la Brigada del Rifle acontece en junio de 1944, y arranca a bordo de un avión a seis kilómetros sobre Berlín, y en el que viajan nuestros protagonistas. Ennis los presenta mediante documentos oficiales, y enseguida los enfrasca en una misión suicida de la que pronto descubriremos su absurdo origen: un malentendido fruto de una conversación telefónica.

Por su parte, la segunda serie, de título "Operation Bollock", acontece apenas tres meses después, y arranca con una misión fallida de la Brigada del Rifle en la Alemania ocupada por los nazis. Esto no evitará que enseguida se les asigne otro objetivo militar: nada menos que localizar el testículo perdido de Adolf Hitler (sic), al que se le suponen propiedades sobrenaturales de importancia estratégica para el combate.

Como imaginará el lector, el objetivo de Garth Ennis vuelve a ser el habitual en él: divertir a los que comulgan con su sentido del humor, así como (y quizá sobre todo) ofender a los más sensibles y escrupulosos. Si consigue una cosa y otra ya queda en manos del juicio de sus lectores... de los unos y de los otros.

Este aspecto aparece de nuevo, todavía más acentuado, en otra de sus obras más conseguidas si la estudiamos de forma global, aunque su longevidad provoca que tenga muchos más altibajos. Hablamos, claro, de The Boys, cuya edición española a cargo de Norma Editorial acaba de alcanzar ya su séptima entrega (que incluye los números 39 a 47 de la edición original).

Como recordarán, The Boys es el ataque virulento de Ennis hacia la figura del superhéroe... Una crítica que bebe del Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons y del Batman: The Dark Knight Returns de Frank Miller (cuya cubierta homenajea explícitamente el número 48 de esta colección, dicho sea de paso)... pero que obviamente carece de la complejidad de aquellas dos obras que cambiaron el cómic de superhéroes allá por 1986. Y ni falta que hace, añadirán los admiradores de Ennis, entre los que el que esto firma no se suma incondicionalmente, pero a los que respeto porque reconozco que en algunos momentos puede llegar a ser brillante.

Así lo ha demostrado en más de una ocasión en estos The Boys, sobre todo en los primeros números de una serie que corre el peligro de empezar a repetirse demasiado. Con todo, este séptimo número incluye material suficientemente digno como para mantener el interés del lector, empezando por "Lo que sé yo", la historia inicial que funciona como prólogo para el primer arco argumental largo del volumen: "Los inocentes".

En dicha historia, el Carnicero le encarga a Hughie una misión aparentemente fácil pero nada apetecible: acercarse al grupo Superduper para vigilarlos. Superduper es un grupo formado por superhéroes ingenuos e inocentes, una suerte de parodia de los clásicos de la Edad de Oro, que lejos de participar en orgías y destrozar a sus enemigos de la forma más cruenta posible se dedican a patrullar de día en busca de gatitos que se suben a los árboles y son incapaces de bajar por sí solos. El objetivo oculto del Carnicero es comprobar si su compañero, del que acaba de descubrir su romance con Luz Estelar (un reciente miembro de Los Siete), juega a un doble juego, cuando Vought-American pone al sádico Malquímico al frente de Superduper...

Por su parte, la historia "Creer" superpone dos líneas narrativas: en una, Ennis se acerca a la figura del superhéroe como Dios en la Tierra, demostrando de nuevo su interés por tocar temas susceptibles de despertar polémica (en este caso, la religión); por otra parte, hace evolucionar la historia de la relación sentimental que une a Hughie y Annie -identidad civil de Luz Estelar-, llevándola a una resolución, quizá momentánea, que podría tener consecuencias imprevisibles... y que imagino descubriremos pronto en el volumen 8.
Título: Solo un peregrino
Autores: Garth Ennis (guión) / Carlos Ezquerra (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: abril de 2011
240 páginas (color) - 22 €
Título: Aventuras en la Brigada del Rifle
Autores: Garth Ennis (guión) / Carlos Ezquerra (dibujo)
Editorial: Planeta de Agostini Comics
Fecha de edición: julio de 2011
144 páginas (color) - 15,95 €
Título: The Boys (Vol. 7)
Autores: Garth Ennis (guión) / Darick Robertson et alii (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: abril de 2011
216 páginas (color) - 16 €

(+) Previously on Abandonad toda esperanza, Garth Ennis:
- As Enemigo: Guerra en el cielo
- Chronicles of Wormwood / 303 / Battler Britton
- Crossed
- El soldado desconocido
- Historias de la guerra
- Streets of Glory
- The Authority: Kev
- The Authority: El magnífico Kevin
- Midnighter / The Authority: Un hombre llamado Kev
- The Boys (Vol. 1)
- The Boys (Vol. 2)
- The Boys (Vol. 3)
- The Boys (Vol. 4)
- The Boys (Vols. 5-6)
- The Darkness (Vol. 1)
- The Pro
- The Punisher
Suscribirse a:
Entradas (Atom)