Abandonad toda esperanza

miércoles, 10 de diciembre de 2008

La importancia de ser Garth Ennis



Los seguidores habituales de la crítica de cómic en este vuestro blog podrán acusarnos de que, pese a que nos metemos mucho con Garth Ennis -de él decimos que no pasa de ser muchas veces un mero provocador, un guionista que se conforma con epatar a la burguesía con sus muestras de humor grosero y soez, salpicado de tacos y apuntes escatológicos, y su tratamiento explícito del sexo y, muy especialmente, la violencia-, acabamos leyendo sus cómics y comentándolos en esta web. Y tendrían toda la razón, y es que los tebeos escritos por Ennis son como las sustancias estupefacientes: se sabe que no son buenas para nuestro organismo, pero aun así muchos no tienen la suficiente fuerza de voluntad como para evitar consumirlas.



Además, también es cierto que algunos cómics de Ennis son mejores que otros -de la última hornada, particularmente nos quedamos con The Boys y, en menor medida, sus aventuras protagonizadas por Kevin Hawkins junto a The Authority-, y en el mercado editorial han coincidido en los últimos meses tres títulos que merecen nuestra atención.



El primero de ellos es Chronicles or Wormwood, una obra de Avatar Press que aquí edita Glénat, dibujada por un estupendo Jacen Burrows y que no hay que confundir con el Wormwood de Ben Templesmith. Se trata de un cómic en el que el celebrado guionista irlandés recupera algunos elementos de la que sin duda es su más conseguida obra hasta la fecha: el Predicador de la línea Vertigo de DC Comics.



El protagonista de esta miniserie de seis comic books editada en España en un volumen unitario es Danny Wormwood, y la marca en el cuello cabelludo -un círculo formado por tres 6, el Número de la Bestia- al modo del Damien de La profecía, nos deja muy claro desde el principio que es el Anticristo. Pero estamos ante un Anticristo muy especial, pues en su faceta humana trabaja como ejecutivo en una empresa de televisión por cable, y sus dos mejores amigos son Jimmy, un conejo al que le ha otorgado la capacidad de razonar y hablar, y el mismísimo Jesucristo, ahora encarnado en un hombre de color con el cabello peinado a rastas y que tiene que bregar con las fuerzas especiales de la Policía en su camino por salvar al Hombre.



Como puede verse, y además del tratamiento común, puramente fantastique, de su Predicador Ennis rescata el tratamiento nada conciliador con el que dibuja a la religión católica, encarnada aquí por un Papa ávido de sexo, riquezas y poder que mantiene sus propios acuerdos extraoficiales con Satán, a la postre el padre de nuestro protagonista, y el cual va a intentar por todos los medios que su rebelde hijo cumpla con su destino y desate el Armaggedon que pondrá punto final a la raza humana sobre la superficie del planeta Tierra.



Por lo demás, en Chronicles of Wormwood su autor da al lector lo que este espera de él: algo de sexo -nada más y nada menos que con una libidinosa Juana de Arco fantasmal-, un poco de violencia... y muchos diálogos plagados de palabras malsonantes y comentarios irreverentes que, como suele ser habitual en las obras escritas por Ennis, no dejan títere con cabeza.



Pero aunque estemos ante un cómic que no aporta nada nuevo no ya al medio, sino ni siquiera a la prolífica carrera de su guionista, hay que reconocer que su lectura resulta una experiencia rabiosamente entretenida, y logra que de vez en cuando el lector esboce una sonrisa, cuando no prorrumpa directamente en una sonora carcajada. ¿Y qué más se le puede pedir a un (buen) tebeo de género?



También es un tebeo de género 303, la otra obra de Ennis en compañía del dibujante Jacen Burrows editada en Estados Unidos por Avatar y aquí por Glénat. Pero lo es de uno bien distinto: el género bélico, muy del gusto de Ennis como ha venido demostrando tangencialmente en obras anteriores, caso de The Punisher para la línea adulta Max de Marvel Comics o los citados relatos de las desventuras de Kev.



303 se divide en dos partes, "Las llanuras de Afganistán" y "Flecha negra", ambientadas en otros tantos espacios distintos -Afganistán y los Estados Unidos, respectivamente-, y protagonizadas ambas por un mismo hombre, un experimentado coronel ruso que en sendas partes tendrá que lidiar con otro co protagonista: primero con un superior del ejército británico, rival pero luego amigo, y después con un marshall atormentado por la muerte de su esposa.



El otro gran protagonista del relato es, claro, el arma que le da título: un rifle Lee-Enfiled de cañón corto, calibre 303, que se erige en un personaje central como el emblemático Winchester 73 lo fuera en el western de semejante título dirigido por Anthony Mann y protagonizado por James Stewart. Pero si en aquella película el arma pasaba de unas manos a otras, aquí se convierte en el fiel compañero del protagonista soviético, abocado a una guerra cruenta y sin fin pise el suelo que pise, trabaje a las órdenes de su gobierno o por cuenta propia.



Si 303 se quedase en la primera parte, no pasaría de ser un relato bélico más, sin más interés que el de ver la atractiva ejecución gráfica de Burrows, apoyado por el trabajo de Greg Waller y Andrew Dalhouse al color, en un episodio en el que las montañas de Afganistán, un espacio abierto tan poderoso como el Monument Valley de los filmes de John Ford, engullen a los personajes que lo protagonizan.



Pero es gracias al relato fronterizo de la segunda parte que esta obra de Ennis se convierte en un, si no brillante, sí más que competente retrato de los fantasmas de la guerra, mucho más conseguido que películas de pretensiones similares -pienso, por ejemplo, en la decepcionante Regreso al infierno- y que se quedaron a medio gas. Algo, lo de quedarse a medio gas, que guste más o menos y pese a quien pese, no suele ser precisamente un defecto que se le pueda achacar al bueno de Garth Ennis.



También de bélico puede considerarse a otro trabajo reciente del guionista, si bien el resultado es bien distinto del anterior: Battler Britton es una miniserie de cinco números (publicada aquí en un volumen unitario por Norma) englobada dentro del universo de Albion concebido por Alan Moore -y del que ya hemos podido leer también Thunderbolt Jaxon-, pero que a diferencia de las entregas anteriores no ha sido publicada en el sello futurista El Día Después.



Y esto es así, precisamente, por el factor que diferencia a este cómic del anterior: si con 303 Ennis actualiza en cierta medida las convenciones del género, en esta recuperación del héroe de la aviación inglés Robert Britton opta por acercarse con respeto reverencial a un material clásico que trae a nuestros días con el menor número de cambios posibles, dándole al producto final un conseguido toque retro.



Estos cambios, claro, pasan por un trabajo gráfico, firmado aquí por Colin Wilson, más acorde con el habitual en nuestros días: Wilson, que ha dibujado a personajes tan carismáticos de la historieta europea como Blueberry o el Juez Dredd, nos regala un acabado estiloso que no desentona ni en el ámbito del cómic norteamericano ni en la BD europea, y que como suele ocurrir hoy prescinde de las calles que separan las viñetas entre ellas y respecto del margen de la página.



Pero en lo que atañe al contenido, este relato de Battler Britton -titulado "Buenos de cojones", en un lema, este sí, muy Ennis- es una prolongación natural de las aventuras aéreas del personaje británico nacido en 1956, primero en las páginas del semanario Sun y luego trasladado a la exitosa Air Ace Picture Library: una historia ambientada en el continente africano de 1942, con los panzers del ejército de Rommel ganando terreno a los aliados, y desembocando en una situación que pondrá a Britton y a un puñado de aviadores norteamericanos, con el impulsivo y anglófobo mayor Gilhooley al frente, al límite de sus fuerzas, descubriéndoles la necesidad de la camaradería y del sentido del honor para hacer frente a un enemigo común.



Así pues, este es un relato bélico al más puro estilo de las añoradas Hazañas bélicas, de los tebeos de EC Comics protagonizados por soldados en las más variadas contiendas a lo largo de la historia de la humanidad, y que demuestra que Ennis puede ser más comedido cuando quiere... y lo cual acrecienta nuestra curiosidad por poder leer aquí su reciente versión del mítico Dan Dare que podría publicar Panini.



Por lo demás, aquellos que prefieran a un Garth Ennis más belicoso -nunca mejor dicho-, no harían mal en darle una oportunidad a 303. Aunque un servidor, gustos obligan, se queda sobre todo con su irreverente aproximación al Día del Juicio Final, muy en la línea de las peripecias sobrenaturales de John Constantine, efectuada en las entretenidas Chronicles of Wormwood.


Título: Chronicles of Wormwood
Autores: Garth Ennis (guión) / Jacen Burrows (dibujo)
Editorial: Glénat
Fecha de edición: noviembre de 2008
144 páginas (color) - 15 €


Título: 303
Autores: Garth Ennis (guión) / Jacen Burrows (dibujo)
Editorial: Glénat
Fecha de edición: noviembre de 2008
144 páginas (color) - 15 €

Título: Battler Britton
Autores: Garth Ennis (guión) / Colin Wilson (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: agosto de 2008
120 páginas (color) - 11,50 €





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Previously on Abandonad toda esperanza, otras obras de Garth Ennis:
- The Authority: Kev
- The Authority: El magnífico Kevin
- Midnighter / The Authority: Un hombre llamado Kev
- The Boys (Vol. 1)
- The Boys (Vol. 2)
- The Pro
- The Punisher

3 comentarios:

Sacaluga dijo...

Con todos los respetos para quien opine lo contrario, por lo poco suyo que he leído, Ennis me parece un escritor para adolescentes y viejecitas. Sólo unos y otras pueden considerar transgresores recursos tan obvios utilizados de manera tan obvia.

Destroyer Duck dijo...

El problema que tiene Garth Ennis no su falta de talento a la hora de contar historias o de sorprender con conceptos nuevos, sino el de tener la fea manía de dar vueltas una y otra vez sobre los mismos temas recursivos que se pueden apreciar a lo largo y ancho de su obra, esto es:
1-Nacionalismo anglosajón: "Los Irlandeses son una panda de borrachos endogámicos que solo viven para beber y orinar, en cambio los ingleses suelen ser tios duros que llegaron a patear el culo globo terráqueo y que ahora beben ,con mucho estilo, en sus Pub´s recordando viejas glorias".
Por supuesto todo esto no puede ser más falso, pero no deja de ser curioso como Ennis reniega de sus paisanos igual que hacen algunos autores ingleses con los suyos (sin ir mas lejos Alan More)
2-Religión: "Todas malas y el catolicismo la peor. Dios, el mayor cerdo del universo".
Bueno, aqui no voy a opinar porque estudié en un colegio de Jesuitas y no tengo buena constancia de la religión.
3-Superheroes: "Son el cancer de la industria del comic, sus historias son superfluas, pueriles y estereotipadas".
Es cierto que hay muchos comics de superheroes flojos (los 90 han sido la época de mayor basura argumental dentro de este género) pero también hay historias realmente profundas protagonizadas por personajes que más que tios en mayas con sonrisas radiantes son superseres enfrentándose a situaciones que pueden ocurrir a cualquiera. Otra cosa a tener en cuenta es el maldito comic-code, que hasta no hace mucho cortaba cualquier vuelta de tuerca o "situación límite" dentro de las historias. Actualmente el género superheroico a mejorado considerablemente con historias que rompen los moldes en los que siempre han estado encorsetados.
4-Mofa y burla: "si no me gusta, lo rebajo a la altura del betún y luego me meo encima".
Se nota demasiado cuando se toma en serio una historia (como por ejemplo sus magníficos relatos bélicos de la 2º Guerra Mundial) y cuando hace una para carcajearse/humillar brutalmente de un personaje (EJ: Hitman vs Lobo) o de algo (Ej:Woornwood).
Esto no es necesariamente malo, pero hay las opiniones, como todas, son personales y con algunos personajes de cómic (ej: Lobezno) se pasa tres pueblos (de hecho un guionista fan de Lobezno se vengó del Castigador por una historieta de Ennis, en la cual le humillaba).

Todo esto, aunque sea su marca de autor, como las escenas violentas en sus historias, solo van a conseguir que a la larga la gente le encasille y se queme como autor.

Un magnifico blog estupendamente redactado.

Un saludo

Jesse Custer dijo...

No os gusta Ennis?
Comedme los huevos ;)


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