Abandonad toda esperanza

viernes, 18 de mayo de 2012

La Semana de Batman de Frank Miller: En prensa



Los lectores más pesimistas pensaron que con el cambio de derechos de publicación de los cómics de DC en España a favor de ECC Ediciones dejaríamos de poder disfrutar de obras de referencia en formato de lujo similares a algunas de las que había venido publicando últimamente Planeta de Agostini, caso de la caja de Predicador o el maletín de 100 balas. Pronto se demostró que aquellos no podían estar más equivocados: apenas dos meses después de iniciar su andadura, ECC anunciaba a bombo y platillo la publicación de esta lujosa Batman - Frank Miller Box Set, que recoge las cuatro obras definitivas protagonizadas por el Hombre Murciélago concebidas por el autor de Elektra: Asesina, y cuyo lema "Grandes autores de Batman" hace pensar que seguiremos viendo productos de estas características (de hecho, la publicidad deja intuir que las siguientes en llegar estarán firmadas por el tándem formado por Jeph Loeb y Tim Sale). En definitiva: hablamos de un autor indispensable y cuatro espléndidos volúmenes que también podrán conseguirse por separado -a razón de uno por mes-, y a los que dedicamos esta semana completa en este vuestro blog.

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Después de dedicar cuatro jornadas consecutivas a comentar pormenorizadamente cada uno de los volúmenes que incluye este cofre de lujo, no podíamos sino dedicar la columna de Abandonad toda esperanza de hoy a Frank Miller y a su relación con el Hombre Murciélago. Podéis leerla aquí:



Un personaje y un autor que juntos han dado lo mejor de sí mismos

jueves, 17 de mayo de 2012

La Semana de Batman de Frank Miller: All Star

 

Los lectores más pesimistas pensaron que con el cambio de derechos de publicación de los cómics de DC en España a favor de ECC Ediciones dejaríamos de poder disfrutar de obras de referencia en formato de lujo similares a algunas de las que había venido publicando últimamente Planeta de Agostini, caso de la caja de Predicador o el maletín de 100 balas. Pronto se demostró que aquellos no podían estar más equivocados: apenas dos meses después de iniciar su andadura, ECC anunciaba a bombo y platillo la publicación de esta lujosa Batman - Frank Miller Box Set, que recoge las cuatro obras definitivas protagonizadas por el Hombre Murciélago concebidas por el autor de Elektra: Asesina, y cuyo lema "Grandes autores de Batman" hace pensar que seguiremos viendo productos de estas características (de hecho, la publicidad deja intuir que las siguientes en llegar estarán firmadas por el tándem formado por Jeph Loeb y Tim Sale). En definitiva: hablamos de un autor indispensable y cuatro espléndidos volúmenes que también podrán conseguirse por separado -a razón de uno por mes-, y a los que dedicamos esta semana completa en este vuestro blog.



En el año 2005, DC Comics se propuso reiniciar la historia de sus personajes más emblemáticos creando nuevas series cuyo rumbo dejaría en manos de equipos creativos de eficiencia y éxito más que probados. Esta suerte de "miniuniverso Ultimate" -por usar la terminología propia de la competencia- recibió el nombre de línea All Star. Y si las andanzas de Superman recayeron en el muy compenetrado tándem formado por Grant Morrison y Frank Quitely (We3), la nueva cabecera de Batman, titulada All Star: Batman & Robin the Boy Wonder, contó con un equipo de auténtico lujo: Frank Miller a los guiones y Jim Lee a los lápices.



No era la primera vez que ambos autores se ocupaban de contar determinadas historias del Hombre Murciélago: Miller, huelga decirlo, había creado las obras de las que venimos hablando toda esta semana en este vuestro blog, y Lee se había encargado de la exitosa saga Silencio guionizada por Jeph Loeb. Pero ambos no habían colaborado juntos hasta la fecha, y aquella serie parecía la excusa idónea para ello. No obstante su propuesta no fue entendida, y mientras la nueva colección protagonizada por el Hombre de Acero de Metrópolis recibía los parabienes de la crítica (muchos la consideran hoy un clásico moderno del cómic de superhéroes), este All Star: Batman & Robin tuvo que aguantar los varapalos generalizados de lectores y críticos de todo el mundo.



He de confesar que un servidor, que leyó la edición de Planeta hace un par de años, se sumó a esas críticas: más allá de la espectacularidad del dibujo de Jim Lee, apoyado por Scott Williams a las tintas y Alex Sinclair al color, y cuya alta calidad no sorprendió a nadie (si quieren disfrutar de una considerable muestra de la carrera de Lee, échenle un vistazo al muy gozoso Icons), los guiones de Miller no convencieron a casi nadie: por un lado, todos esperábamos algo al nivel de Año Uno o El regreso del Caballero Oscuro... y aquello no estaba ni mucho menos a su altura; por otro, parecía la oportunidad perfecta para superar el (supuesto) bache que había sido El contraataque del Caballero Oscuro... pero nos encontramos con más de lo mismo, o quizá con algo un poco peor.



Pero el tiempo pone las cosas en su sitio, y releída ahora junto con el resto de obras de Frank Miller protagonizadas por el Hombre Murciélago, este Batman: All Star (se ha acotado el título, imagino, por respetar el formato de la colección y destacar el protagonismo del personaje central por encima de su pupilo) se me antoja una interesantísima revisión del mito forjado por Bob Kane y Bill Finger allá por la década de los 30, además de una pieza más de una obra total, una summa de Batman según Frank Miller cuyo interés me parece fuera de toda duda. Obviamente, no es que esta que nos ocupa sea una obra maestra, sobre todo si se la compara con los dos grandes títulos previos de Miller / Batman que están en mente de todos, pero sí dista mucho de ser la bazofia que muchos creyeron, o creímos, que era.



El problema de All Star radica en que posiblemente no sea un gran cómic de Batman, pero sí es un excelente cómic de Frank Miller. Entendámonos: lo que más (nos) molestó de la propuesta, sobre todo a los lectores veteranos, y es algo por otra parte muy comprensible, es el escaso respeto con el que el autor de 300 se acerca a la figura del personaje y su universo. Y no hablo ya de respeto a la continuidad del Universo DC, sino a todo lo referente a Batman como figura humana y/o heroica. En manos de Miller, el Batman de este All Star es un adulto inmaduro capaz de secuestrar a un niño en aras de no se sabe muy bien qué supuesto beneficio para el recién huérfano; también es un psicópata capaz de disfrutar torturando a sus enemigos e incluso de ponerles las cosas muy difíciles a sus compañeros de la Liga de la Justicia.



Así, y volviendo a usar el recurso de la voz en off polifónica tan habitual en su producción (aquí priman Batman y Robin, claro, pero también sabemos qué piensan de todo el asunto la periodista Vicki Vale, James Gordon, Canario Negro o el mismísimo Joker, por citar unos cuantos), Miller explicita poniéndolos en negro sobre blanco todos los prejuicios y dudas que se han establecido acerca de Batman a lo largo de su historia: su relación con Robin, su parafernalia, lo ridículo de llevar máscara o tener un coche llamado Batmóvil (por más que los lectores lo aceptemos como convenciones que ya son), etcétera. Son particularmente significativos al respecto un par de episodios como el del encuentro entre Superman y Wonder Woman o el (muy hilarante) momento que relata el enfrentamiento entre Batman y Robin con Green Lantern, en un entorno en el que los primeros se aprovechan del talón de Aquiles del anillo de poder del segundo: el color amarillo.



Toda esta lectura irreverente del universo de Batman en particular y, por extensión, de los cómics de superhéroes en general, ya estaba muy presente en El regreso del Caballero Oscuro y su (injustamente) vilipendiada secuela; títulos de los que, atendiendo a la cronología interna del relato, este All Star funciona como una especie de precuela tardía. De hecho, aparecen elementos que denotan el cuidado y la atención de Miller en cuanto a su aportación al mito (una referencia al enfrentamiento entre Gordon y Flass en Año Uno por aquí, una secuaz neonazi del Joker sacada del Dark Knight Returns por allá)... Así, la obra de Miller y Lee cobra un nuevo sentido si se la lee después de Año Uno y antes de las historias del Bruce Wayne sexagenario, como si se tratase de una suerte de Año Tres milleriano, infinitamente superior al original (pero mucho más convencional) que escribiera el veterano Marv Wolfman y dibujara un artesanal Pat Broderick.


 

De esta forma, es lógico que aquellos que esperaban o esperen ahora un cómic de Batman (y Robin) como los cánones mandan, se sientan defraudados: de hecho, un enfant terrible (tanto o más que el propio Miller) como es el citado Grant Morrison ofrecería algo más cercano a ese concepto en su reciente (y muy interesante) Batman y Robin. En cambio, los que acepten el juego que les propone Miller, les apetezca sacar a pasear a su sentido del humor, y sean capaces de aparcar esa emoción épica que habitualmente buscamos y que nos conmueve como lectores del género, disfrutarán de lo lindo con este Batman: All Star. Yo lo he hecho, créanme, como en muy pocas ocasiones me han brindado últimamente mis lecturas de cómics del género, y espero con ansias que Miller y Lee terminen ese Dark Knight: Boy Wonder que tienen a medias y que continúa el relato de Batman y Robin allí donde este All Star lo dejó.



Nota bene.- Completan el volumen, a modo de material adicional, diversos bocetos de Jim Lee, las cubiertas alternativas de la serie (la mayoría del propio Frank Miller, si bien dos están firmadas por el veterano Neal Adams y una por Frank Quitely), así como un texto informativo sobre los dos autores.


Título: Batman: All Star
Autores: Frank Miller (guion) / Jim Lee (dibujo)
Editorial: ECC
Fecha de edición: marzo de 2012
280 pp. (color) - 25,50 €

miércoles, 16 de mayo de 2012

La Semana de Batman de Frank Miller: El contraataque del Caballero Oscuro



Los lectores más pesimistas pensaron que con el cambio de derechos de publicación de los cómics de DC en España a favor de ECC Ediciones dejaríamos de poder disfrutar de obras de referencia en formato de lujo similares a algunas de las que había venido publicando últimamente Planeta de Agostini, caso de la caja de Predicador o el maletín de 100 balas. Pronto se demostró que aquellos no podían estar más equivocados: apenas dos meses después de iniciar su andadura, ECC anunciaba a bombo y platillo la publicación de esta lujosa Batman - Frank Miller Box Set, que recoge las cuatro obras definitivas protagonizadas por el Hombre Murciélago concebidas por el autor de Elektra: Asesina, y cuyo lema "Grandes autores de Batman" hace pensar que seguiremos viendo productos de estas características (de hecho, la publicidad deja intuir que las siguientes en llegar estarán firmadas por el tándem formado por Jeph Loeb y Tim Sale). En definitiva: hablamos de un autor indispensable y cuatro espléndidos volúmenes que también podrán conseguirse por separado -a razón de uno por mes-, y a los que dedicamos esta semana completa en este vuestro blog.



Releer ahora este Batman: El contraataque del Caballero Oscuro confirma lo que ya pensé cuando lo leí por vez primera a mediados de la década pasada: que lejos de ser una obra maestra, es un estupendo cómic con una cantidad de ideas y sugerencias que ya quisieran para sí el 95% de los tebeos del género que se publicaban entonces y ahora. Por lo tanto, también vuelvo a considerar que, pese a ello, en el momento de su recepción por parte de lectores y crítica se enfrentó a un hándicap imposible de superar: el de ser una secuela oficial (y tardía) de, esta sí, una obra maestra de la talla de El regreso del Caballero Oscuro, reverenciada en todo el mundo.



Solo así se explica que un cómic que en cualquier otro momento y firmado por cualquier otro autor habría sido saludado como una obra a tener muy en cuenta fuese cruelmente atacado y vilipendiado por un número importante de lectores, que lo consideraron una de las peores obras de su autor, capaz de mancillar no solo su nombre sino la memoria de aquel espléndido cómic de 1986 del que este se anunciaba en el año 2002 como segunda parte oficial.



Efectivamente, la historia que cuenta El contraataque del Caballero Oscuro, o DK2 como se la conoce también entre el fandom, y publicada una década y media más tarde de El regreso del Caballero Oscuro, arranca tres años después del final abierto de la anterior: durante todo este tiempo, se sigue dando por muerto a Bruce Wayne / Batman; y este, en su situación de clandestinidad, ha entrenado a los antiguos criminales que se convirtieron en sus aliados como ayudantes contra el crimen creando un ejército dispuesto a seguir a su líder ciegamente. Su lugarteniente es, por supuesto, Carrie Kelley, la última Robin, ahora reconvertida en una nueva sidequick, Catgirl, para una nueva época. El presidente de los Estados Unidos también ha cambiado con el paso del tiempo, y de hecho, como Miller revela pronto por boca del periodista James Olsen (ya saben, "el mejor amigo de Superman"), no es sino un presidente virtual, un holograma, una marioneta cuyos hilos nadie sabe a ciencia cierta quién mueve.



Para construir su relato, y lejos de la economía narrativa de El regreso del Caballero Oscuro, en este DK2 Miller convoca a lo más granado del Universo DC: no solo vuelven a aparecer Superman y Green Arrow, sino que también se dejan ver Wonder Woman, Flash, Green Lantern, Atom, el Detective Marciano, Plastic Man, Shazam o Question, la mayoría superhéroes vinculados a la Liga de la Justicia Internacional. Como villanos de la función, dos enemigos acérrimos del Hombre de Acero, Lex Luthor y Brainiac, así como un nuevo Joker (el original falleció en la entrega anterior)... y cuya identidad verdadera, que se revela en las últimas páginas de la obra y que no revelaremos aquí por respeto a aquellos que todavía no la hayan leído, es uno de los mayores (y más polémicos, de cara a los lectores veteranos) aciertos de la obra.



Todos estos son personajes ya icónicos que en manos de un Miller desatado, puesto que la editorial le había dado carta blanca para hacer lo que le viniera en gana con sus personajes, se convierten en tentetiesos en manos del autor para construir con ellos un discurso político tan ambiguo como el de su predecesora, en el que los gobernantes son los que peor parados salen, y donde dos discursos contrapuestos, como son los de Superman (el respeto por el sistema, la ley y el orden, por más que estos supongan o simplemente estén corruptos) y el de Batman (la apuesta por la revolución, aunque conlleve actos violentos y roce la anarquía), vuelven a enfrentarse abiertamente al igual que ocurriera en El regreso del Caballero Oscuro. Obvia decir que Miller parece estar a favor del Hombre Murciélago, por más que su ideología personal, a tenor de lo expuesto en textos y entrevistas concedidas en los últimos años, roce en ocasiones la defensa de la ultraderecha fascista.



Mención aparte merece el apartado gráfico de la obra: en esta ocasión Miller volvió a contar con su esposa Lynn Varley como colorista, pero prescindió del gran Klaus Janson encargándose él mismo del entintado. El acabado, formalmente, es mucho más pobre que el de El regreso del Caballero Oscuro, pero su mayor simplicidad, en muchas ocasiones cercana al pop art o por momentos incluso a la abstracción (en muchas páginas se llega a prescindir de los fondos, destacando todavía más las figuras de los personajes que intervienen en la viñeta), da todavía mayor fuerza al relato, haciendo de cada personaje un símbolo, y de cada escena un cuadro fragmentado cuyas ideas asaltan de improviso al lector.



Así pues, El contraataque del Caballero Oscuro no es una novela gráfica tan pésima como muchos nos hicieron creer en su momento, sino una obra arriesgada y por momentos casi experimental, y cuyo discurso ideológico todavía hoy sigue vigente (quizás me atrevería a decir que, en la actualidad, más que nunca); pero leerla después de El regreso del Caballero Oscuro minimiza el valor de sus propuestas. La lástima es que, como secuela directa que es de la anterior, su propia naturaleza nos obliga a leer ambas en ese orden. Pero, pese a ello, y si el lector es capaz de suspender por un momento sus expectativas, se dará cuenta de que en 2002 el Frank Miller más mediocre, que sí, es el de los últimos años, todavía estaba por llegar.


Una de las estatuillas inspiradas en la obra

Nota bene.- Completan el volumen, a modo de material adicional, la reproducción de numerosos bocetos previos a la realización de la obra: también se incluyen las ilustraciones que sirvieron de base a las figuras y estatuillas basadas en El regreso del Caballero Oscuro y El contraataque del Caballero Oscuro, así como fotografías de estas.


Título: Batman: El contraataque del Caballero Oscuro
Autor: Frank Miller (guion y dibujo)
Editorial: ECC
Fecha de edición: marzo de 2012
272 pp. (color) - 25,50 €

martes, 15 de mayo de 2012

La Semana de Batman de Frank Miller: El regreso del Caballero Oscuro


 

Los lectores más pesimistas pensaron que con el cambio de derechos de publicación de los cómics de DC en España a favor de ECC Ediciones dejaríamos de poder disfrutar de obras de referencia en formato de lujo similares a algunas de las que había venido publicando últimamente Planeta de Agostini, caso de la caja de Predicador o el maletín de 100 balas. Pronto se demostró que aquellos no podían estar más equivocados: apenas dos meses después de iniciar su andadura, ECC anunciaba a bombo y platillo la publicación de esta lujosa Batman - Frank Miller Box Set, que recoge las cuatro obras definitivas protagonizadas por el Hombre Murciélago concebidas por el autor de Elektra: Asesina, y cuyo lema "Grandes autores de Batman" hace pensar que seguiremos viendo productos de estas características (de hecho, la publicidad deja intuir que las siguientes en llegar estarán firmadas por el tándem formado por Jeph Loeb y Tim Sale). En definitiva: hablamos de un autor indispensable y cuatro espléndidos volúmenes que también podrán conseguirse por separado -a razón de uno por mes-, y a los que dedicamos esta semana completa en este vuestro blog.



Vaya por delante, y es algo que ya he manifestado en alguna ocasión y que volví a confesar ayer cuando reseñé la otra gran obra fundamental de Frank Miller dedicada al Hombre Murciélago, Batman: Año Uno, que este Batman: El regreso del Caballero Oscuro que comentamos hoy me parece el mejor cómic del personaje de todos los tiempos. Nada más y nada menos. Por tanto, las líneas que siguen no pueden sino ser una rendida recomendación de lectura para todos aquellos, en cierta medida, privilegiados que todavía pueden acercarse a esta obra maestra del género superheroico por vez primera. Para aquellos que ya la conocen, sobra decir que merece más de una relectura, y que en ellas no pierde ni un ápice de su poderosa fuerza.



1986 fue un momento clave para la evolución del cómic de superhéroes: para empezar, fue el año en el que empezó a publicarse Watchmen. Pero aunque hoy todo el mundo recuerda la obra de Alan Moore y Dave Gibbons como la principal responsable de la llegada de la madurez al género, es un Frank Miller que vive su mejor momento creativo quien podría considerarse como la figura clave de este cambio de ciento ochenta grados que experimenta el género: y es que, por un lado, en ese año se prolonga su colaboración con el dibujante David Mazzucchelli en la colección Daredevil de Marvel Comics, que alcanzará su culmen en la saga Born Again (al año siguiente ambos autores volverían a colaborar en un proyecto similar protagonizado por Batman: el ya mencionado Año Uno). Por otro, y ya como autor completo a cargo del guion y los dibujos a lápiz, con la inestimable colaboración eso sí de Klaus Janson a las tintas y Lynn Varley -a la sazón su esposa- al color, el autor de Give Me Liberty nos ofrece también en 1986 este Batman: The Dark Knight Returns, miniserie de cuatro entregas que primero fue publicada por la desaparecida Ediciones Zinco como Batman: El regreso del Señor de la Noche, para después ser reeditada por Planeta de Agostini como Batman: El Regreso del Caballero Oscuro (por seguir la traducción del segundo film de Christopher Nolan dedicado al personaje). Este segundo título es el que ha mantenido ECC para la presente edición.



Si en Batman: Año Uno acabaría contando el origen del personaje, en El regreso del Caballero Oscuro Miller da a priori (pues es del año anterior) un atrevido paso más relatándonos los últimos años de su actividad como justiciero contra el crimen, en lo que podría ser su punto final definitivo o, como sugiere su conclusión abierta y como confirmaría su posterior secuela), solo un punto y aparte y el inicio de una nueva etapa para Batman. Y es que El regreso del Caballero Oscuro está ambientado en la Gotham City de un futuro impreciso: apenas sabemos que han pasado diez años de la última aparición pública del Hombre Murciélago, que cerraba además con ella la era dorada de los superhéroes, figuras incomprendidas pese a sus buenas acciones y que finalmente fueron obligadas a desaparecer. De hecho, solo Clark Kent / Superman sigue actuando como tal, si bien de forma discreta de cara a la sociedad y respondiendo únicamente a las solicitudes del gobierno norteamericano, representado por su presidente (un sosias de Ronald Reagan, máximo mandatario de la nación en el momento en que se publica el cómic por vez primera) y su equipo de asesores de la Casa Blanca. Como tantas otras veces en la dilatada historia de los World's Finest, son las de Superman y Batman dos posiciones totalmente contrapuestas, y que darán pie a uno de los más míticos enfrentamientos entre ambos.



De esta forma, Miller apuesta por un relato crepuscular acerca de unos personajes que vivieron mejores momentos. Los máximos adalides de la justicia y la lucha contra el crimen en Gotham ya no son lo que eran: el comisario James Gordon, ese Frank Serpico cuyos primeros días en el Departamento de Policía de Gotham veremos también en Año Uno, está a dos semanas de cumplir los setenta años y jubilarse del Cuerpo. Por su parte, de Batman nada se sabe en la última década...  y los lectores, que como Gordon sabemos de la doble identidad del multimillonario Bruce Wayne, descubrimos que este es ahora un maduro sexagenario que se resiste a envejecer y que disfruta de su estatus social participando en carreras de Fórmula 1. No serán estos los únicos personajes del universo de Batman de los que veremos su versión otoñal: también aparecen en el relato, además de un Oliver Queen que dejó de ser Green Arrow tiempo atrás, tres significativos villanos: una episódica Selina Kyle, anteriormente conocida también como Catwoman y hoy en día propietaria de una empresa de chicas de compañía de auténtico lujo; Harvey Dent, alias Dos Caras, que reaparece aparentemente recuperado de su trastorno de identidad y por tanto con posibilidades de reinsertarse en la sociedad; y el Joker, que continúa recluido en el sanatorio mental de Arkham hasta que consigue un permiso para aparecer en un programa televisivo... en donde volverá a desencadenar el terror y el caos.



Pero pese a su condición de eterno enemigo de Batman, no es el Payaso del Crimen el principal villano del relato: por un lado, Miller otorga este papel a una banda de criminales de identidad anónima que se hacen llamar los Mutantes, suerte de culto de escasa personalidad que cambian de mesías como de camisa, ya que pronto dejarán de seguir a su líder espiritual para profesar culto al propio Batman, e incluso durante un breve episodio tras su recién recuperada fama, también al Joker. Por otro, y es algo que Miller ha explotado en varias de sus obras, retrata a otros dos estamentos como las principales amenazas para la moral y la justicia: por un lado, y al igual que ocurre en Sin City o la misma Año Uno, la corrupción que impera en el estamento político y por extensión en el cuerpo policial; por otro, y es algo sobre lo que volvería de forma más explícita en El contraataque del Caballero Oscuro, secuela tardía de la presente obra, los medios de comunicación, que frivolizan sobre el estado de la cuestión y manipulan a sus audiencias en busca del máximo beneficio económico.



Ante esta situación, por supuesto, Batman no puede sino regresar, y no es la intención de Miller que esto sea una sorpresa; muy al contrario, y ya desde el título, el autor anuncia bombo y platillo el regreso del Caballero Oscuro, que no puede permitir que el crimen campe a sus anchas, volviendo así a la circulación a pesar de lo que digan las mencionadas autoridades y los mass media, que con la salvedad del comisario Gordon y de Lana Lang (en la actualidad directora del Daily Planet sustituyendo a Perry White), se posicionan claramente en su contra. Pero pese a ello Batman no estará solo en su contienda: contará con un nuevo Robin, su eterno sidequick tras cuya identidad heroica se esconderá por vez primera, después de Dick Grayson, Tim Drake y el fallecido Jason Todd, una mujer: la joven Carrie Kelley. Junto a la pequeña Carrie, Bruce Wayne / Batman todavía parece de mayor tamaño: es una gigantesca mole que parece tallada en piedra, representación gráfica hoy muy popular por parte de Miller en estrecha colaboración con Klaus Janson (con el que volvería a trabajar en la recomendable Elektra Lives Again), un entintador grandioso... y muy personal, dado lo reconocible de su labor a simple vista.



Esta forma de mostrar a Batman no es gratuita: lejos de la humanización del personaje que llevaría a cabo en Año Uno, en El regreso del Caballero Oscuro Miller hace de Bruce Wayne / Batman un símbolo, una figura casi mítica repleta de connotaciones... que no tienen por qué ser las mismas para todos los personajes (y todos los lectores) por igual. De hecho la presente obra es, todavía hoy, un enigma. Como ocurre con obras maestras del cine, caso de Centauros del desierto o Taxi Driver, no es difícil adivinar un discurso político que subyace en el relato, si bien resulta en ocasiones difícil de discernir cuál es su verdadera naturaleza. Se plantea así una duda similar respecto de las que despiertan filmes como los de Ford o Scorsese: ¿es este Batman: The Dark Knight Returns un cómic de izquierdas o de derechas? ¿Es un relato que defiende el anarquismo o por el contrario aboga por un estado fascista? Sea como sea, y aún en la actualidad, su lectura agita conciencias y defiende el estatus actual de Frank Miller como uno de los autores indispensables de la historieta estadounidense del siglo XX y lo que va del XXI, por más que sus últimos trabajos (también en el cine: véase su mediocre The Spirit) no hayan sido precisamente de lo más inspirado.



Un último apunte, ya que hablamos del séptimo arte: si como dijimos ayer Año Uno es una obra muy influyente en los filmes de Nolan Batman Begins y El caballero oscuro, de El regreso del Caballero Oscuro se rumoreó varios lustros atrás que existía un proyecto de adaptación oficial al cine, e incluso se fantaseó con la (maravillosa) posibilidad de que Clint Eastwood -el Eastwood de comienzos de los 90, claro, el de Sin perdón y Un mundo perfecto- lo dirigiera y protagonizara. Años más tarde se habló de que Darren Aronofsky, el director de títulos como Réquiem por un sueño, La fuente de la vida o Cisne negro, estaba interesado en llevar al cine alguno de los cómics de Miller sobre Batman, tanto Año Uno como este Regreso del Caballero Oscuro, e incluso se sugirió que Eastwood podría interpretar al maduro Bruce Wayne a las órdenes de aquel. Pero al final, lamentablemente, todo estos proyectos se quedaron en agua de borrajas. No obstante, no importa demasiado: disponemos para nuestro gozo del cómic original, una obra maestra incontestable del género y del medio, y que acabaría generando como dijimos antes una segunda (y muy controvertida) parte, de la que hablaremos largo y tendido mañana.



Nota bene.- Completan el volumen, a modo de material adicional, la reproducción de las ocho páginas que conforman la propuesta original de Frank Miller sobre Batman, titulada en principio "Terror sagrado" (Holy Terror, lema recuperado recientemente por el autor en una de sus obras más polémicas y atacadas), convenientemente traducidas al castellano; varias ilustraciones para cubiertas, reproducciones de textos y páginas de guion así como bocetos de prueba; y, finalmente, las biografías del equipo creativo al completo: el propio Miller, Klaus Janson y Lynn Varley.


Título: Batman: El regreso del Caballero Oscuro
Autor: Frank Miller (guion y dibujo)
Editorial: ECC
Fecha de edición: marzo de 2012
240 pp. (color) - 22,50 €

lunes, 14 de mayo de 2012

La Semana de Batman de Frank Miller: Año Uno



Los lectores más pesimistas pensaron que con el cambio de derechos de publicación de los cómics de DC en España a favor de ECC Ediciones dejaríamos de poder disfrutar de obras de referencia en formato de lujo similares a algunas de las que había venido publicando últimamente Planeta de Agostini, caso de la caja de Predicador o el maletín de 100 balas. Pronto se demostró que aquellos no podían estar más equivocados: apenas dos meses después de iniciar su andadura, ECC anunciaba a bombo y platillo la publicación de esta lujosa Batman - Frank Miller Box Set, que recoge las cuatro obras definitivas protagonizadas por el Hombre Murciélago concebidas por el autor de Elektra: Asesina, y cuyo lema "Grandes autores de Batman" hace pensar que seguiremos viendo productos de estas características (de hecho, la publicidad deja intuir que las siguientes en llegar estarán firmadas por el tándem formado por Jeph Loeb y Tim Sale). En definitiva: hablamos de un autor indispensable y cuatro espléndidos volúmenes que también podrán conseguirse por separado -a razón de uno por mes-, y a los que dedicamos esta semana completa en este vuestro blog.



Hoy en día, y teniendo en cuenta que suele encabezar todas las listas de las mejores obras del personaje jamás publicadas (la particular de un servidor se puede leer aquí), cuesta creer que Batman: Año Uno apareciera por vez primera en formato popular y dentro de la numeración de la serie regular del Caballero Oscuro: fue durante cuatro meses, de febrero a mayo de 1987, en los números 404 a 407 de Batman, que el equipo creativo formado por Frank Miller y David Mazzucchelli redefinieron el origen de Bruce Wayne y su álter ego superheroico en un relato que ya forma parte de los clásicos contemporáneos del cómic mainstream norteamericano.



Por aquel entonces se estaba viviendo un momento clave en el desarrollo del género superheroico: un año antes se había publicado Watchmen, y Miller ya se había acercado al personaje de Batman con su obra maestra El regreso del Caballero Oscuro. De hecho, el dúo formado por Miller y Mazzucchelli venía de insuflarle nueva vida a uno de los personajes más carismáticos de la competencia, Marvel Comics, en otro clásico del género: Daredevil: Born Again, publicado como este Año Uno dentro de la serie regular del personaje y recuperado posteriormente -como clásico que es- en diversas ediciones recopilatorias de mayor o menor lujo. Para esta segunda colaboración con el autor de Asterios Polyp, Miller escribió un relato que contaba el primer año de existencia de Batman (y, por tanto, el trágico origen del personaje) sin necesidad de detenerse demasiado en volver a contar lo que otros habían contado ya tantas veces: el asesinato de los padres de Bruce Wayne en un callejón oscuro, tras salir de un cine donde se proyectaba La marca del Zorro.



Miller plasmó en su libreto de Año Uno una de sus más claras influencias: el género negro en su vertiente hard boiled, y que tanto le ha inspirado en otras obras suyas, muy especialmente la exitosa serie Sin City. Por ello no es de extrañar que el protagonismo de la presente obra se reparta por igual entre Batman y el comisario James Gordon, un trasunto del Serpico encarnado en la gran pantalla por Al Pacino, que es destinado al Departamento de Policía de Gotham City prácticamente al mismo tiempo que el multimillonario Bruce Wayne inicia su carrera como justiciero contra el crimen, y coincidiendo también con el origen de la prostituta Selina Kyle como la ladrona Catwoman.



Así, y es otro elemento muy propio de la narrativa policíaca, Año Uno se desarrolla a partir de un doble monólogo interior, el de dos personajes, Wayne y Gordon, que se enfrentan a sus enemigos con métodos distintos pero con un mismo objetivo: defender una serie de valores morales que se oponen directamente al crimen organizado y a la corrupción policial que imperan en Gotham. De hecho, podría entenderse esta obra como el retrato de la forja de una amistad, el nacimiento de un equipo que ha vivido momentos de gloria en la historia del cómic estadounidense, y que ha influido mucho en cómo se ha plasmado esta relación en el cine, sobre todo entre los personajes encarnados por Christian Bale y Gary Oldman en la trilogía iniciada por Batman Begins y El caballero oscuro.



La tercera gran protagonista de Año Uno es, por supuesto, la ciudad de Gotham: un espacio que se erige como un personaje más del relato, y que aparece reflejado como una gran urbe sucia y corrupta donde el crimen impera a sus anchas y en el que no parece haber espacio para los hombres y mujeres de buena voluntad. Un lugar donde los personajes se mueven de manos de un equipo creativo ejemplar: lejos de cualquier espectacularidad gratuita, el lápiz de Mazzucchelli, apoyado por el coloreado de su esposa, la pintora Richmond Lewis, plasma con acierto el universo concebido por Miller, arropado por unos diálogos precisos y certeros y una apuesta constante por la sugerencia de matices.



Por todo ello, y aunque no se opone a la continuidad del Universo DC y de la franquicia del Hombre Murciélago, este Año Uno puede leerse como un relato independiente, y el lector que lo desconozca todo o casi todo del personaje creado por Bob Kane y Bill Finger en los años 30 podrá disfrutar sin ningún impedimento de un trabajo soberbio por parte de uno de los mejores equipos creativos de los 80. Para el que esto firma, Año Uno no es el mejor cómic de Batman de todos los tiempos -dejo ese honor para otro trabajo de Miller: el ya citado El regreso del Caballero Oscuro-... pero se le parece bastante. En definitiva: una indiscutible obra maestra del cómic superheroico, a cuya altura no estuvieron ni el correcto Batman: Año Dos de Mike W. Barr, Alan Davis y un primerizo Todd McFarlane, ni mucho menos el decepcionante Batman: Año Tres de Marv Wolfman y Pat Broderick.



Nota bene.- Completan el volumen, a modo de material adicional, cuatro pequeñas historietas en blanco y negro en las que David Mazzucchelli reflexiona acerca del cómic de superhéroes en general y del personaje de Batman en particular, la reproducción (en inglés y español) de varias páginas del guion de Frank Miller y su plasmación en viñetas por parte del dibujante, ilustraciones de prueba para la promoción del cómic, cubiertas y demás material gráfico, además de un epílogo firmado por Miller y los correspondientes extractos biográficos de los autores.


Título: Batman: Año Uno
Autores: Frank Miller (guion) / David Mazzucchelli (dibujo)
Editorial: ECC
Fecha de edición: marzo de 2012
152 pp. (color) - 16,50 €

domingo, 13 de mayo de 2012

De paisajes, cafés y desnudos

En este vuestro blog no le dedicamos todo el espacio que debería al arte pictórico, pero me parece una buena opción para deleitarse la vista en esta jornada no laboral de hoy echarle un vistazo al trabajo de Antoni Vidal Escrivà en su blog, inaugurado el año pasado, y que poco a poco se va llenando de retazos de su talento.


Desnudo (óleo sobre papel), por Antoni Vidal

Por lo demás, prometo que no será esta la última vez que os recomendaremos alguna página sobre artes plásticas...

sábado, 12 de mayo de 2012

Las recomendaciones del sábado



Cómic:
SEVERED
S. Snyder & S. Tuft & A. Futaki
(Planeta de Agostini, 2012)

Estados Unidos, 1916: tras descubrir que es adoptado, el joven Jack Garron abandona su hogar en busca de su padre biológico; acabará encontrándose con una adolescente que se convertirá en su amiga, pero también con un psicópata caníbal, un lobo con piel de cordero que secuestra niños... Scott Snyder, autor de American Vampire y Batman: Puertas de Gotham y uno de los guionistas más destacados del panorama actual, nos ofrece aquí su primer proyecto personal en colaboración con Scott Tuft y el dibujante Attila Futaki. Una poderosa relectura de los cuentos infantiles en clave de historia de terror del gótico americano. Muy recomendable.



Libro: 
BUSCA MI ROSTRO
Ignacio del Valle
(Plaza & Janés, 2012)

Un misterioso criminal apodado "Viktor" está asesinando a los mafiosos de Europa del Este que operan en Manhattan; mientras dos policías intentan detenerle, una corresponsal de guerra que también le investiga acabará regresando a Sarajevo... Demostrando que también se escriben thrillers solventes en nuestro país, el autor de El tiempo de los emperadores extraños (ahora llevada al cine como Silencio en la nieve) abandona de nuevo su serie de Arturo Andrade para escarbar en las repercusiones de la Guerra de los Balcanes. Corrupción política y tráfico de drogas y armas en un relato absorbente.


(De: El Periódico de Villena, n.º 318, 11-V-2012).

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