Abandonad toda esperanza

sábado, 20 de diciembre de 2014

Las recomendaciones del sábado



Cómic: 
OUT OF MY BRAIN
Miguel Ángel Martín
(Rey Lear, 2014)

Tras sobrevivir a la explosión que destruyó el laboratorio donde había pasado la mayor parte de su vida, Brian encuentra trabajo en una empresa de servicios informáticos, donde intentará ocultar a sus compañeros la peculiar forma de su cabeza... Con esta obra, reveladoramente subtitulada "Viaje sin retorno", el autor de Bitch y Surfing on the Third Wave culmina la trilogía protagonizada por su más emblemático personaje, el niño telépata Brian the Brain, convertido ya en un joven adulto. Como afirma la escritora Silvia Grijalba en su prólogo, estamos ante el desenlace de "una de las mejores historias distópicas que se han contado en nuestro país", y también uno de los títulos fundamentales del cómic independiente patrio. Muy recomendable, como todo lo de su autor.



Libro:
IRRESISTIBLES
Vicente Gallart
(Grijalbo, 2014)

Desde mediados del siglo XX, en la sociedad occidental han destacado una serie de mujeres que por su personalidad y/o su físico se han acabado convirtiendo en personalidades influyentes del mundo de la moda, la cultura y el espectáculo: son las llamadas it girls... El autor de esta obra, periodista especializado en moda, repasa el último siglo a partir de estos iconos femeninos de nuestro tiempo, en un recorrido que va desde pioneras como Clara Bow a casos actuales como Cara Delevingne pasando por diversas actrices, cantantes, modelos o intelectuales: Gala Dalí, Marianne Faithfull, Isabella Rossellini, Estefanía de Mónaco... Todas están aquí, en un libro, como debe ser, profusamente ilustrado con fotografías en color y blanco y negro.


(De: El Periódico de Villena, 19-XII-2014).

viernes, 19 de diciembre de 2014

Primeras sugerencias para Navidades


Las Navidades ya son inminentes, y es este un buen momento para recomendar algunos títulos del mercado editorial de cara a unas fechas en las que se suele regalar libros a nuestros seres queridos. En esta ocasión hemos optado por una novela, un ensayo, una obra de consulta y un cómic, firmados respectivamente por Robert Louis Stevenson, Robert Graves, Carlos Aguilar e Isabel Greenberg.

Podéis descubrir a qué títulos nos referimos en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy:



El poeta Robert Graves, fallecido en 1985, vuelve a estar en la mesa de novedades

jueves, 18 de diciembre de 2014

Contra tiempo, viento y marea


Si hay algo positivo que sacar de estos tiempos de crisis, es sin duda el hecho de que la creatividad surge de los lugares más insospechados. Así, contra viento y marea y apoyándose de lleno en las nuevas tecnologías para su realización y posterior difusión, creadores audiovisuales con ganas de contar sus propias historias se lían la manta a la cabeza y sacan adelante sus proyectos sea como sea.




Un caso reciente es el de un grupo de estudiantes de Publicidad de la Universidad de Alicante, que en los últimos meses se han enfrascado en la realización de una webserie de ciencia ficción titulada ContraTiempo; una serie rodada además en el propio campus... lo cual es un atractivo añadido a los espectadores locales, y muy especialmente a los estudiantes, docentes y demás profesionales universitarios.




Pertenezcáis o no a este gremio, si tenéis curiosidad y queréis disfrutar de la oportunidad de lujo que supone poder ver la primera temporada de la serie en pantalla grande, tendréis la oportunidad mañana viernes 19 a las 18 horas en el Teatro Arniches de Alicante (Avda. Aguilera, 1). La entrada es libre, pero lógicamente está limitada al aforo de la sala. Os esperamos.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Degenerado: Una cuestión de género




Publicada por Dibbuks a comienzos de este año que ya está a punto de finalizar, la novela gráfica Degenerado era uno de los títulos que teníamos pendientes y que queríamos leer antes de dar por concluido el 2014, con el fin de poder incluirlo, si procedía, en la lista de los mejores cómics del año. Esta predisposición no se debía a una corazonada irracional, sino al gran número de galardones recibidos en Francia (Premio del Público Festival de Angoulême 2014, Gran Premio de la Crítica / ACBD 2014, Premio Landerneau 2013, Premio Coup de Coeur del Festival Quai des Bulles 2013, etc.), así como las excelentes críticas cosechadas a ambos lados de la frontera.




Una vez leído este cómic escrito y dibujado por Chloé Cruchaudet, la pregunta que surge de forma inevitable es: ¿de verdad era para tanto? Y la respuesta, atendiendo a las características de la obra y a pesar de lo peligrosas que siempre resultan en estos casos las expectativas demasiado elevadas, solo puede ser positiva. Pero centrémonos antes de enjuiciarlo en la base del relato: el caso real de Paul Grappe y Louise Landy, pasado por el filtro del ensayo La Garçone et l'Assassin de Fabrice Virgili y Danièle Voldman.




Paul Grappe fue un ciudadano francés nacido el 30 de agosto de 1891 que, llegado el momento, contrajo matrimonio con una joven, la señorita Louise Landy, de aproximadamente su misma edad. Pero los jóvenes recién casados no pudieron disfrutar de su luna de miel: él tuvo que incorporarse enseguida al servicio militar -en el que, tal y como se nos cuenta aquí, alcanzó el rango de cabo-, del cual no podrá regresar en el término previsto porque antes de que esto ocurra se declara la que acabaría siendo la Primera Guerra Mundial. De este modo, el muchacho es enviado al campo de batalla como otros muchos compañeros de su generación; y allí, horrorizado ante el rostro más cruel de la contienda -cuya ejecución puede recordar a la obra (anti)bélica de un ilustre compatriota de la autora, el gran Jacques Tardi-, decide autoinflingirse una herida para que lo envíen de inmediato al hospital.


Un travestido Paul (centro) y Louise (dcha.), entre 1922 y 1924


Pero esta estratagema no es suficiente, y sus superiores no tardan en advertirle de que debe regresar a servir a su país. Paul lo tiene muy claro: no volverá a la guerra bajo ningún concepto, por lo que decide desertar. Y lo que en un principio habría podido ser una curiosa aventura, se transforma pronto en una claustrofóbica pesadilla cuando se dé cuenta de que hay una orden de busca y captura contra él y los demás desertores, lo que va a obligarle a pasar las veinticuatro horas del día recluido en una cochambrosa habitación de hotel y en la que el único contacto humano del que va a poder disfrutar será el de su esposa en sus muy discretas visitas.




Por supuesto, para Paul esto no es suficiente, y pronto se le ocurre otra solución: disfrazarse de mujer. Así nace Suzanne; y esta ocurrencia, aunque Paul no pueda imaginarlo en un primer momento, será precisamente el origen de su verdadero drama, y también el de su mujer, pronto convertida en cómplice de un subterfugio en el que resultará difícil dilucidar cuánto hay de fingimiento y cuánto hay, muy al contrario, de verdad. Una situación esta que, por supuesto, se convierte en el corazón de la presente novela gráfica, cuyo título está inequívocamente cargado de ironía.




Degenerado no es un relato sobre la homosexualidad. Al menos, no solamente y desde luego no únicamente centrado en los aspectos más superficiales del tema. Cruchaudet, inspirada por el citado ensayo de Virgili y Voldman y cuyo trabajo gráfico es de una exquisitez muy a tener en cuenta, nos ofrece un cómic biográfico que aborda una cuestión de género: concretamente, el de la identidad sexual de su personaje principal, Paul / Suzanne... y, por extensión, de otros caracteres más secundarios; muy significativamente, de la propia mujer de anterior, en realidad tan protagonista de la obra como él.


Chloé Cruchaudet


Así pues, lo que muestra Cruchaudet en Degenerado es un retrato de la identidad sexual en la Francia de los (locos) años 20, a través de un personaje, el de Paul Grappe, cuyo fuero interno se debatía entre lo masculino y lo femenino, alcanzando un estado de gran complejidad donde dos conceptos como el sujeto y el objeto (de deseo, en este caso) se confunden constantemente, y donde cabe la duda razonable de si la mayor muestra de amor hacia alguien o algo es, en lugar de la mucho más habitual posesión, la transformación en ese alguien o ese algo que se ama.




En resumidas cuentas: Degenerado es un cómic recomendabilísimo en general, e imprescindible para todo lector interesado en los muchos palos que toca (y todos con éxito, además): el cómic intimista, el relato biográfico, la narrativa que trata cuestiones de género, etc. Por lo demás, solo queda saber si, en verdad, esta obra de Chloé Cruchaudet estará en nuestra lista de los mejores cómics del 2014. Para saberlo, me temo, todavía tendréis que esperar un poco más: concretamente, hasta la entrada de este vuestro blog correspondiente al próximo 2 de enero, cuando recopilaremos las mejores novedades del mercado editorial de estos 365 días en curso. Así pues, paciencia; y mientras tanto, lean Degenerado. No se arrepentirán.


Título: Degenerado
Autor: Chloé Cruchaudet (guion y dibujo)

Editorial: Dibbuks
Fecha de edición: febrero de 2014
160 pp. (color) - 20 €

martes, 16 de diciembre de 2014

The Damned: La proporción áurea del terror




Como ya habrán advertido los visitantes habituales de este vuestro blog, ha pasado bastante tiempo desde que se publicara por estos lares la última crítica cinematográfica como tal: una cierta especialización en el mundo del cómic, así como otros compromisos personales y profesionales, han limitado nuestro contenido sobre el séptimo arte a noticias, notas de prensa, necrológicas y, como mucho, comentarios a modo de breves críticas insertadas en las habituales columnas de prensa de los viernes (aquí, la última sobre cine). Pero también es verdad que llevaba tiempo sin ver un film que despertara en mí el suficiente interés como para comentarlo (y, en este caso, también recomendarlo) y aportar así un humilde granito de arena de cara a su conocimiento público; y así fue hasta el pasado sábado, donde dentro de las actividades del más reciente Weekend Horror alicantino tuve la oportunidad de ver y disfrutar The Damned, producción del año pasado que, ya les pongo sobre aviso, recomiendo ciegamente a los aficionados al género.




El género al que hacemos referencia es, por supuesto, el terror. Pero vaya por delante que cuando enjuiciamos una película, sea esta del género que sea, además de sus propios valores intrínsecos (y la cinta que nos ocupa atesora no precisamente pocos), tienen un gran peso tanto las expectativas con las que cargamos a priori como las comparaciones con otras producciones del mismo palo a posteriori. En el caso de The Damned, conocida también con el título previo de Gallows Hill, todo esto juega, como veremos, a su favor... si bien es una cinta que, sobre todo, tiene en la medida justa de todos los elementos que la integran su mayor baza.




Dicho esto, he de confesar que esta vez mis expectativas eran bajas, y eso a pesar de que los tres largometrajes previos de su realizador, Víctor García, no me habían parecido para nada desdeñables (no he tenido la oportunidad de ver sus cortometrajes ni tampoco un telefilm fantástico que realizó en 2010). Pero el caso es que este barcelonés, antes técnico de efectos especiales en el seno de la oscarizada DDT y ahora reconvertido en director a sueldo de la industria estadounidense, se había especializado hasta la fecha en rodar secuelas de filmes de cierto éxito: debutó en el campo del largo dirigiendo para el mercado direct to video Return to House on Haunted Hill (secuela del film de William Malone que a su vez era remake de un film de William Castle); y posteriormente firmó Reflejos 2 (segunda parte del film de Alexandre Aja, a su vez remake también de una producción coreana de cierto culto) y, ya para la gran pantalla, Hellraiser: Revelations, novena entrega (!) de la saga iniciada por el clásico contemporáneo de 1987 dirigido por Clive Barker a partir de su nouvelle The Hellbound Heart... con la que, contra todo pronóstico y pese al bajo presupuesto y lo accidentado de su producción, fue capaz de devolverle a la vapuleada franquicia un agradable sentido de lo malsano cuando a estas alturas nadie daba un duro por ella tras varias entregas a cuál más deficiente.




Como digo, la filmografía anterior de García probaba con creces que su caso es el de un realizador con pericia, capaz de extraer lo máximo posible de un material de partida limitado y de unos medios bastante modestos, pero que quizá no tendría nada demasiado personal que contar. Además, aunque el hecho de que The Damned fuese su primer trabajo ajeno a los conceptos de secuela y remake podía hacernos albergar alguna esperanza al respecto, no podemos olvidar que esta esperanza es la misma que, lamentablemente, la mayoría de directores del género se empeñan en dilapidar una y otra vez a base de encadenar clichés, estereotipos y concesiones a la galería. Nada más lejos de la realidad en el caso que nos ocupa, y fue precisamente esta agradable sorpresa uno de los principales motivos que justifican por qué estamos hablando de este film varios días después de su visionado.




La acción de The Damned se sitúa en Medellín, Colombia (en un principio la historia iba a ambientarse en Salem, y esto explica el cambio del título inicialmente previsto, que todavía figura en bases de datos como la IMDb). Hasta allí viajan una pareja de jóvenes prometidos en busca de la hija de un anterior matrimonio de él, concebida cuando sus padres apenas habían alcanzado la mayoría de edad, para convencerla de que acuda con ellos a la inminente boda. A este trío se suma la tía de la joven -hermana de la anterior esposa, fallecida- y un muchacho local, compañero de trabajo de aquella y novio ocasional de la primera. Por circunstancias que no vienen al caso, los cinco acaban recluidos en un hostal semiabandonado que regenta un hombre de avanzada edad. Pero los visitantes pronto descubrirán que ese anciano y ese lugar albergan un oscuro secreto en el sótano...




Como se ve, el punto de partida de The Damned no aporta en apariencia ninguna novedad reseñable, puesto que estamos ante un esquema muy habitual en la narrativa del género: protagonismo coral, un espacio cerrado y una amenaza en ciernes, de tintes sobrenaturales o no (en este caso, lo primero). Entonces, ¿de qué méritos puede hacer gala el presente film? Pues más allá de que en su desarrollo y resolución sí sea capaz, sorprendentemente, de aportar algunos aspectos novedosos a la galería de monstruos del género (algo que la emparenta con la primera, y fundamental, REC de Jaume Balagueró y Paco Plaza, y que no desvelaremos aquí), lo más atractivo y fascinante de la propuesta surge en relación con el segundo elemento de juicio al que hacíamos refererencia antes: las comparaciones, odiosas o no, con las cintas que integran la corriente hegemónica del género desde hace varios lustros. Así, The Damned puede presumir de resistirse a caer en los vicios de siempre: para empezar, se aparta de la habitual clasificación de sus personajes principales según arquetipos fácilmente reconocibles; ya saben: el líder natural, la virgen, el cobarde, la zorra, el gracioso y/o fumado, los idiotas -de estos suele haber más de uno-... Todos esos clichés de los que, como de otros aspectos susceptibles de ser catalogados como tales, se reían con sorna y a los que homenajeaban con acierto los artífices de la estupenda La cabaña en el bosque.




A esto se añade que el guion, que firma Richard D'Ovidio a partir de una historia suya y de David W. Higgins, no se rebaja a introducir con calzador el elemento humorístico mediante líneas de diálogo supuestamente ocurrentes que salpiquen el libreto cada cierto metraje previamente estipulado y a golpe de guía de redacción para guionistas novatos. Un elemento este que me recordó a otra de las mejores propuestas del género de los últimos años: la nueva Posesión infernal, a nuestro parecer y al menos en varios aspectos superior a la cinta original de 1982 dirigida por Sam Raimi, y una cinta con la que The Damned presenta no pocas y gozosas concomitancias.




Pero si hay un aspecto del que pueden presumir este film y su principal responsable es de alejarse de forma rigurosa de los recursos formales más trillados del género, esos que llevan a los directores a buscar el susto fácil mediante composiciones de plano fácilmente reconocibles (los movimientos de cámara que dejan espacio a un lado de la figura humana para que surja la amenaza de improviso, y que a poco que el espectador esté atento advertirá con adelanto) o técnicas de montaje facilonas (en esta ocasión, la amenaza surge de forma tan sorpresiva como el propio plano que la muestra), por no hablar de los golpes de efecto sonoros que pueblan la pista de audio. De todo esto, estilemas genéricos obligan, algo hay en The Damned, pero en su justa medida; el film, para deleite del gourmet del terror, toma el camino diametralmente opuesto y basa su efectividad como montaña rusa de emociones (que al igual que el citado film del uruguayo Fede Álvarez, la tiene y mucha) en el desarrollo natural de su trama, la atmósfera del espacio físico donde se desarrolla y el interés que despierta el drama que viven sus protagonistas.




En relación a este último punto, cabe destacar que otro de los grandes logros del film es que se muestra capaz de no andarse por las ramas en su arranque y, aun así, crear ciertos vínculos de identificación con sus personajes. Habitualmente, las producciones de este tipo tienen que tomar una decisión de base: o presentar pormenorizadamente a sus protagonistas, con lo cual no se entra en el meollo de la trama hasta bien avanzada la película y, por consiguiente, su ritmo y efectividad se resienten; o, por el contrario, prescindir de preámbulos supuestamente accesorios y pasar directamente a la acción, con lo que el espectador no establece ninguna empatía con los personajes y muy pronto pasa a desentenderse de lo que les pueda ocurrir, amenazas a sus vidas incluidas. A este respecto, The Damned opta por la mejor de las opciones posibles, siempre y cuando se alcance con éxito la meta (lo que, al parecer, no está al alcance de todos): tomar el camino de enmedio. Es decir: no extenderse demasiado en explicaciones innecesarias, pero ser capaz de definir a los personajes dibujando sus características y sugiriendo su pasado mediante breves pinceladas incluidas en las líneas de diálogo y apoyándose también, claro está, en el trabajo actoral de sus intérpretes. Este es el momento de destacar la estupenda labor de sus protagonistas, muy especialmente del cabeza de cartel Peter Facinelli, pero también de Sophia Myles, Nathalia Ramos, Carolina Guerra y Sebastián Martínez, así como de los más fugaces Gustavo Angarita, un estupendo Juan Pablo Gamboa, Tatiana Rentería y la niña Julieta Salazar, sin duda el gran descubrimiento del casting.




Finalmente, y aunque consideramos que ya se han dado aquí suficientes razones como para justificar nuestra admiración por esta cinta sin necesidad de desvelar más de lo conveniente de su argumento, cabe la posibilidad de llamar la atención sobre otros de sus aciertos, como el empleo preciso de los efectos digitales, lejos de los abusos habituales de los últimos años que tanto han dinamitado la credibilidad de las distintas propuestas. También hay que destacar su estructura narrativa, cercana a la circularidad, pero que a su vez deja la puerta abierta a la realización de una secuela; y The Damned nos parece una de las pocas películas recientes que despiertan el suficiente interés inmediato como para desear que esta posibilidad se materialice... si bien, no obstante, como relato único y cerrado funciona a la perfección.




En este último aspecto radica otro de los muchos atractivos de un cinta que, qué duda cabe, merecería estrenarse en nuestros cines, tan castigados de continuo en lo que al género se refiere por medianías que no hacen sino darles la razón a aquellos que se empeñan en desprestigiarlo como un (sub)género menor. Por lo demás, ahora toca esperar a que el próximo proyecto de Víctor García, un film (de terror, claro) titulado Digger y que, de nuevo, no es ninguna secuela ni ningún remake, llegue a buen puerto para comprobar si su autor se sigue mantiendo fiel al buen gusto técnico y al equilibrio narrativo demostrados en prácticamente todos y cada uno de los fotogramas de esta recomendabilísima The Damned.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Los lunes... Batman: Asilo Arkham: Purgatorio




Batman siempre ha sido uno de los superhéroes más populares de todos los tiempos, quizá el que más con la salvedad de su compañero de fatigas en el Universo DC: Superman, el Hombre de Acero. Pero qué duda cabe que en los últimos años su popularidad se ha visto acrecentada todavía más gracias al cine (desde las películas de Tim Burton y Joel Schumacher hasta la más reciente trilogía, merecidamente aplaudida, de Christopher Nolan) y, por qué no decirlo, a algunos autores que han dado lo mejor de sí dentro del medio que vio nacer al personaje a finales de la década de los 30: el cómic. Esto explica el gran número de títulos protagonizados por el personaje que llegan cada mes a las librerías especializadas, en estos tiempos y en nuestro país de la mano de ECC Ediciones. Por eso vamos a dedicarle una sección semanal en exclusiva que durará mientras haya nuevos títulos que comentar; y por lo que se ve, parece que va para rato... para alegría de la legión de seguidores del Hombre Murciélago.




Uno de los lugares más fascinantes y de mayor interés de la cosmogonía del Hombre Murciélago es el centro psiquiátrico Arkham, institución médica a la que van a parar un gran número de los enemigos del personaje de Bob Kane después de que este los capture. Y lo es porque, además de ser un espacio físico, acaba convirtiéndose también y gracias al estado psicológico de los pacientes que acogen sus muros en un espacio mental; una prolongación material de las pesadillas de los ciudadanos de Gotham, los enemigos de Batman y el propio Caballero Oscuro.




Esto lo saben muy bien los creadores de la serie televisiva Gotham, suerte de precuela serial del universo de Batman donde no ha tardado en aparecer esta residencia para enfermos mentales como un escenario destacado. Ya en el terreno propio de los cómics, también lo sabían muy bien Grant Morrison y Dave McKean cuando crearon la exitosa novela gráfica Asilo Arkham; también lo sabía el siempre particular Sam Kieth cuando se encargó de la menos popular pero muy reivindicable Asilo Arkham: Locura; y, por supuesto, no se le escapó al guionista Dan Slott cuando escribió Arkham Asylum: Living Hell, miniserie de seis entregas recopilada (con sustanciosos extras) en el volumen Batman: Asilo Arkham: Purgatorio, que hoy comentamos en esta sección de los lunes dedicada al cruzado de Gotham.




Precisamente el Hombre Murciélago es solo una presencia fugaz en la presente obra: como destaca el guionista de Spiderman y Hulka en la propuesta editorial ofrecida a DC Comics, Arkham "no es un cómic de superhéroes. Es un título de terror que tiene lugar en el rincón más espeluznante del Universo DC" (no en vano otro personaje destacado del relato es Jason Bloood y su álter ego Etrigan, uno de los personajes sobrenaturales de este universo de ficción). A esta consideración, a nuestro parecer muy acertada, añadiríamos la atinada definición del texto promocional de la contracubierta: "un espeluznante drama penitenciario". Porque de ambos géneros (o subgéneros) hay bastante en este relato, ya que no faltan algunos de los arquetipos y las constantes de las historias ambientadas en cualquier tipo de prisión (porque, a fin de cuentas, eso es en buena medida el centro psiquiátrico Arkham).




Así, en Asilo Arkham: Purgatorio Batman cede el protagonismo del relato a Warren White, alias el Gran Tiburón Blanco del mundo de las finanzas de Gotham; un empresario cuyo capital rivaliza con el del propio Bruce Wayne pero que para amasarlo ha recurrido a varios negocios ilegales. Cuando es descubierto y acusado de blanqueamiento de capitales, ante la amenaza de ingresar en prisión para una larga estancia, White en connivencia con sus abogados finge demencia; esto provoca que el juez ordene su ingreso en el Asilo Arkham... algo de lo que, por supuesto, el propio White acabará arrepintiéndose...




Dentro de las paredes del centro psiquiátrico, Warren White acaba convirtiéndose en Pez, el recluso novato que tendrá que vérselas con diversos enemigos del Hombre Murciélago, desde los más célebres como el Joker, el Acertijo, Dos Caras o Hiedra Venenosa, a otros mucho menos populares como Humpty Dumpty, Temblor Mortal, Larva o Jane Nadie -esta última, uno de los grandes aciertos de la obra, cuyo papel quizá se resuelve demasiado temprano-. La gran variedad de esta nómina de personajes permite a Dan Slott construir un relato que, sin ser nada del otro jueves, mantiene un cierto interés durante su desarrollo; pero, sobre todo, permite lucirse al dibujante Ryan Sook (AIDP), cuyo trabajo nos parece lo más destacado y a la postre más memorable de la obra.




Para terminar, destacar que la presente edición de ECC incluye 25 páginas de material extra a modo de apéndice, que incluyen la propuesta original de Dan Slott, bocetos de los personajes principales a cargo de Ryan Sook (con comentarios del guionista, que incluyen como curiosidad los actores que le gustaría contratar para encarnarlos en una hipotética adaptación del cómic a la gran pantalla), algunos storyboards y bocetos para cubiertas y la cabecera de la colección, etcétera. Un material, en definitiva, que enriquece sustancialmente la oferta, de gran interés para los fanáticos del Caballero Oscuro.


Título: Batman: Asilo Arkham: Purgatorio
Autores: Dan Slott (guion) / Ryan Sook (dibujo)
Editorial: ECC
Fecha de edición: noviembre de 2014
176 pp. (color) - 17,95 €

domingo, 14 de diciembre de 2014

El universo de Stephen King, en diagrama


Todo el universo literario de Stephen King, en una sola imagen: eso es lo que se ha propuesto realizar en el presente diagrama la diseñadora australiana Gillian James, alias Tessiegirl. Los fanáticos del escritor de Maine pueden entretenerse comprobando la fidelidad de los datos aquí recogidos acerca de las conexiones internas que existen entre los personajes y los lugares de muchas de las novelas del autor de La mitad oscura, un gran número de ellas adaptadas luego al cine y la televisión. Eso sí: ármense de paciencia...



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