Abandonad toda esperanza

miércoles, 22 de octubre de 2014

La Comicoteca: Colección Moebius / Métal Hurlant, vol. 1: The Long Tomorrow




Colección Moebius / Métal Hurlant (Vol. 1: The Long Tomorrow)
Guion y dibujo: Moebius et alii
Barcelona, Norma Editorial, enero de 2013
ISBN: 978-84-679-1034-6
56 pp. (color) - 14 €

Este Volumen 1 de la colección Moebius / Métal Hurlant incluye las historias:
- The Long Tomorrow;
- Rock City;
- El universo es muy pequeño;
- Barbarroja y el cerebro pirata;
- El artefacto;
- Descenso a Centauri;
- Variación n.º 4070 sobre "el" tema.

La edición de Norma Editorial cuenta con una nota del editor y una "Introducción de Moebius" (2 págs.).




Texto promocional

Una colección imprescindible para un artista irrepetible.

En las décadas de 1970 y 1980, Moebius revolucionó el mundo del cómic. Sus historias de ciencia ficción surrealista y sus carismáticos personajes han influido a generaciones enteras de nuevos creadores.

Métal Hurlant, la mítica revista francesa de la que fue también fundador, fue la plataforma de difusión de esta nueva forma de entender el noveno arte. Su influencia llegó hasta Estados Unidos, donde el trabajo de Moebius se publicó en color.

Esta nueva colección recopila esas ediciones coloreadas, inéditas hasta la fecha en nuestro país.

Este tomo contiene las siguientes historias: The Long Tomorrow, Rock City, El universo es muy pequeño, Barbarroja y el cerebro pirata, El artefacto, Descenso a Centauri y Variación n.º 4070 sobre "el" tema.




La crítica ha dicho


"Su trabajo ha influenciado a varias generaciones de dibujantes. La calidad de su arte es indiscutible, la perfección de sus formas, la sencillez de su acertado trazo o la composición de sus diseños son una referencia fundamental para cualquiera que ansíe hacer algo de calidad. Me atrevo a decir que detrás de cualquier dibujante profesional que hay en la actualidad, sea cual sea su edad, hay incontables horas de análisis y aprendizaje a través de la obra de Moebius."
- A. Plást, Imprescindibles

"Para hablar de él, no tengo más remedio que llevarlo todo a un plano personal. Quizá haya muchos lectores para quienes no haya sido tan relevante como les puedan parecer determinados músicos, escritores o directores de cine. E incluso deportistas. Pero para algunos de nosotros -y me consta que no estoy solo- fue una verdadera fuente de inspiración.
Hace muchos años que no leo cómics, o que como mucho los hojeo esporádicamente, probablemente desde la adolescencia. [...] Casi todo lo que recuerdo es lo que leí durante aquella época. Pero hubo al menos un par de dibujantes a los que mantengo en un altar particular -el dorado sagrario de los ídolos de la infancia- por lo que significaron para mí. Uno de ellos, puedo suponer, habrá marcado a muchísimos lectores tanto como a mí durante los años infantiles: Francisco Ibáñez, el creador de Mortadelo y Filemón. [...]
El otro dibujante que marcó a fuego mis devaneos artísticos infantiles fue el francés Jean Giraud, más conocido como Moebius. [...]
[...] Moebius dibujaba lo que yo buscaba en mi mente y jamás hubiese podido plasmar decentemente sobre un papel.
Tal y como mi padre había previsto, o probablemente incluso en mayor medida, me enamoré instantáneamente del trabajo de aquel dibujante. Debió de ser una de las primeras personas de quien pensé que era 'un genio', aunque no sabría decir si empleé esa palabra o no. Me enamoré de todo su estilo, de las líneas precisas -sólo precisas en apariencia-, de los pequeños conjuntos de rocas que le daban peso al paisaje aquí y allá, de las grietas, de las nubes siempre planas en su base y bulbosas en la coronilla [...], de los horizontes lejanos y los grandes espacios, los precipicios, las naves espaciales repletas de pequeñas partes y piezas que siempre tenían aspecto de servir para algo, los edificios a un tiempo futuristas y decrépitos que podrían haber salido de una novela de Harry Harrison, y todo aquel universo que combinaba ornamentación oriental con imaginería mesoamericana y una ciencia-ficción rica y recargada, además de aquellas mujeres que de extremo a extremo recorrían todo el espectro de la belleza, desde una carnalidad abrumadoramente voluptuosa a una sublime delicadeza aristocrática.
Y estaba su sentido de la armonía; en ese aspecto, Moebius podía competir con cualquier artista expuesto en un museo. Sabía cómo distribuir los colores, contrapesando los fríos y los cálidos en unas ocasiones, o creando composiciones casi monotónas en otras (monótonas, esto es, de una única tonalidad... que no 'aburridas'). Agrupaba los abigarrados cúmulos de detalles en una parte de la viñeta, y los espacios vacíos en otras, siempre con un fino instinto para la percepción de gravedad. Porque los dibujos tienen su propia gravedad y los elementos orbitan unos en torno a los otros. Captaba instantes precisos en los movimientos que solían desafiar el equilibrio, a modo de 'foto-finish'. Había un algo de premeditada descompensación en las posturas de los personajes y los objetos, que hacía que sus viñetas basculasen; no estaban muertas.
Siempre hubo mucho de autosatisfacción en su obra, de ejercicio onanista incluso, al menos en el trabajo que firmaba como Moebius, que era su yo más libre, un trabajo más experimental que aquellos que firmaba como Giraud, Teniente Blueberry sobre todo. Había mucho de dibujar para sí mismo. No era dado a pretender mitificarse ante los lectores [...], lo de Moebius era algo más cándido y directo, un prolongar su mundo infantil ante nuestra vista, aderezándolo frecuentemente con un gamberro sarcasmo nacido de la edad adulta.
[...]
Libertad: esa es la palabra que asocio con Moebius. Libertad artística y libertinaje temático: lo que caracterizaba el cómic vanguardista de los setenta y los ochenta, antes de que cosas como Watchmen se erigiesen como el nuevo mainstream. [...]
Si bien resulta innegable que Moebius destiló influencias de la pintura clásica -su uso del color es muy del barroco, muy Rubens, muy Poussin y sobre todo muy Joos de Momper- y del cine -como esos encuadres fordianos del paisaje- era un artista que dibujaba muy 'desde el cómic' y no tanto desde otros medios. Dibujaba desde el cómic y para el cómic más que un Hugo Pratt, por ejemplo, aunque era también poco propenso a dejarse atar por el trabajo de sus predecesores. Cuidó su estilo con mimo; tuvo a bien tomarse tan en serio su dibujo como no se tomaba tan en serio en cuanto que dibujante. En él encontrábamos un despliegue de asombroso ingenio artístico junto a historias mudas sobre un hombre que cabalgaba un pterodáctilo, o de hembras de enormes pezones que se ayuntaban con extraterrestres. Combinaba sin problemas el erotismo 'pulp' de Sally Forth con cacerías de Chtulhus, el existencialismo retorcido de Philip K. Dick o la psicodelia micológica. A veces, incluso, se situaba a sí mismo como protagonista de sus propias historietas, y era casi como contemplar uno de sus sueños. Pocas veces se dejó llevar por la tentación de la intelectualidad, al menos de una intelectualidad encorsetada. Era un artista tremendamente serio con su arte, pero portador de un mensaje desenfadado y libertario.
[...]
Para algunos de nosotros, significó el descubrimiento de que el cómic era algo más que una 'historieta' (aunque una buena historieta es siempre admirable), que podía ser un compendio de referencias que iban mucho más allá de la Metrópolis de Supermán, de la Roma 'ninomanfrediana' de Astérix, del reporterismo santurrón de Tintín e incluso de la deliciosa españolada sarcástica de Mortadelo. El trabajo de Moebius, como el de varios de sus coetáneos, era como una exposición permanente de estampas que resumían y ejemplificaban los hitos de una nueva cultura popular.
Aunque estas cosas -dicen- son siempre cuestión de gustos, para mí acaba de irse el más grande. Sí, el más grande. Jean Giraud ennobleció el arte del cómic no sin ayuda, pero desde luego sí desempeñando un papel fundamental. No sé si hubo un antes y un después de Moebius en la historia del cómic, pero desde luego puedo asegurar que al entrar en contacto con su trabajo hubo un antes y un después en mi imaginación, la cual es una parte fundamental, irrenunciable, de la vida, si uno no quiere terminar convertido en una bestia de carga que sólo espera recibir un puñado de alfalfa a fin de mes.
Ya nunca podremos entrevistar a Jean Giraud en Jot Down -ahora puedo confesar que era uno de mis sueños ocultos- y no sé a dónde va uno cuando se muere, pero si existe Dios y este Dios tiene una pizca de buen gusto, Moebius ha ido a un lugar que se parece a uno de sus dibujos. Es probable que el cielo esté dibujado por él... dudo que Dios sepa dibujar mejor.
Cuando murió Kurt Cobain, dijo Neil Young que ahora estaría 'durmiendo con los ángeles'. ¿Dónde estará Moebius? Cabalgando junto a Arzach... dónde iba a estar si no. Descansa en paz, Jean. Hiciste nuestra vida un poco mejor. Y eso, como diría Hal 9000, es lo máximo que una entidad consciente podría esperar conseguir. Misión cumplida."
- E. J. Rodríguez, "Buenas noches, Moebius", en Jot Down


"[...] uno de los mayores artistas que jamás haya visto el mundo del 9º Arte. Uno de los más versátiles, exquisitos, influyentes, innovadores y sublimes dibujantes de la historia del cómic".
- Mo Sweat, Comic Is Art



Comentario acerca de la serie

Jean Giraud, alias Gir, alias Moebius, es un autor inagotable que hasta el momento de su muerte se reinventó varias veces: desde sus comienzos junto al guionista belga Charlier creando el personaje del Teniente Blueberry hasta la construcción de su particular y postrero 8 1/2, Inside Moebius, pasando por sus celebradas colaboraciones con el chileno Alejandro Jodorowsky como Los ojos del gato, El Incal o El corazón coronado. Pero sin duda, una de sus encarnaciones más memorables es la de autor de historietas de ciencia ficción de corte muy personal que desarrolló a lo largo de las décadas de los 70 y 80 en las páginas de la revista Métal Hurlant, de la que él fue uno de los fundadores junto a Jean-Pierre Dionnet y Philippe Druillet a mediados de los 70.

En esta mítica revista vieron la luz algunos de sus trabajos más memorables, normalmente en blanco y negro; pero cuando estas historias cruzaron el Atlántico una década más tarde para publicarse en Estados Unidos de la mano de Marvel Comics, lo hicieron en una versión en color que contó con el beneplácito del autor.

Dichas historietas, publicada por aquel entonces también en Francia, se reeditaron recientemente en el mercado galo, pero la gran mayoría permanecían inéditas como tales en nuestro país... hasta que a lo largo del año 2013 llegaron al lector español de la mano de Norma Editorial en la colección Moebius / Métal Hurlant, serie de nueve tomos en tapa dura y de periodicidad mensual que comprende los siguientes títulos:

1. The Long Tomorrow
2. El hombre del Ciguri
3. La ciudadela ciega
4. Escala en Pharagonescia
5. Las vacaciones del Mayor
6. El garaje hermético
7. Arzach
8. El empalmado loco
9. Caos / Crónicas metálicas




Comentario acerca de este volumen

El plato fuerte del presente volumen es, por supuesto, la historia que le da título: "The Long Tomorrow", que ya pudimos ver incluida en el volumen ¿Es bueno el hombre?, y que fue publicada por vez primera en dos partes -reunidas aquí- en las páginas de Métal Hurlant en el año 1976. Dicha historia cuenta con guion del malogrado Dan O'Bannon (luego reconocido coguionista del Alien de Ridley Scott), y puede leerse como un pastiche que mezcla género negro y ciencia ficción cuyo principal mérito radica en adelantarse en más de un lustro a otra historia de corte similar: nada menos que la protagonizada por el cazador de replicantes Rick Deckard (Harrison Ford) en la mítica cinta de 1982 Blade Runner, precisamente dirigida también por Scott.

Completan la oferta las historietas Rock City, relato distópico donde el autor francés explora las posibilidades del cómic mudo, algo que hizo en repetidas ocasiones a lo largo de su carrera; El universo es muy pequeño, suerte de space opera en versión pieza de cámara de humor negro y discurso desencantado; Barbarroja y el cerebro pirata, inspirada en las novelas de autores de CF estadounidense como Robert Sheckley y una de las que más satisfizo a su propio autor; El artefacto, o la breve aportación (apenas son cuatro páginas) de Moebius a la CF desértica al estilo de Frank Herbert o J. G. Ballard; Descenso a Centauri, escrita por su colega Phillippe Druillet y donde, a decir de Moebius, no se produjo una afinidad creativa entre ambos; y, finalmente, Variación n.º 4070 sobre "el" tema, colaboración del autor con un monográfico de Métal Hurlant dedicado a la guerra nuclear, en el que apenas recurre al apoyo textual en la última viñeta del relato.


martes, 21 de octubre de 2014

RIP: Elizabeth Peña (1959-2014)


No era una estrella ni tampoco una actriz de gran prestigio, pero sí fue una de las primeras intérpretes de origen latino que se hizo un hueco en producciones de primera fila encarnando a personajes de dicha etnia de forma más o menos regular. Se llamaba Elizabeth Peña, y nos ha dejado a la temprana edad de 55 años tras padecer una breve pero letal enfermedad.


Elizabeth Peña (1959-2014)


La actriz debutó en 1979 en El Super, una producción estadounidense pero hablada en buena parte en español que dirigieron a cuatro manos León Ichaso y Orlando Jiménez Real; y apenas dos años más tarde se puso a las órdenes del prestigioso realizador y crítico Peter Bogdanovich en la comedia coral Todos rieron. En los años siguientes intervino en filmes como Un loco suelto en Hollywood de Paul Mazursky, el biopic del malogrado Ritchie Valens La Bamba, la producción de Steven Spielberg Nuestros maravillosos aliados o el thriller fantástico La escalera de Jacob de Adrian Lyne, donde encarnó a la pareja del protagonista, un Tim Robbins que sufría visiones pesadillescas fruto de su pasado como soldado en Vietnam.


Tim Robbins y la actriz, pareja en La escalera de Jacob


Otras películas más o menos populares que contaron con la intérprete en sus respectivos repartos fueron dos taquillazos como Liberad a Willy 2 y Hora punta, así como las más discretas Terror en la red, Tortilla Soup, Infiltrado y En el valle. Pero quizá sean las espléndidas Acero azul y Lone Star, dirigidas respectivamente por la oscarizada Kathryn Bigelow y el cineasta independiente John Sayles, las mejores películas de su filmografía.


 Con Chris Cooper en la excelente Lone Star


Por otro lado, la televisión también ayudó a convertirla en un rostro popular, sobre todo entre la comunidad latina de Estados Unidos, gracias a series como El compromiso de Shannon o la muy exitosa La ley de Los Ángeles. Las últimas en contar con su presencia fueron la reciente Matador y Modern Family, sitcom todavía en antena en la que la actriz encarnó a la madre del personaje interpretado por Sofía Vergara.


Junto a Sofía Vergara, su hija en la ficción, en la serie Modern Family


Elizabeth Maria Peña, llamada Elizabeth Peña, nació en 23 de septiembre de 1959 en Elizabeth, New Jersey, y falleció en 14 de octubre de 2014 en Los Angeles, California. Tenía por tanto 55 años. Descanse en paz.

lunes, 20 de octubre de 2014

Los lunes... Batman: Batman / Houdini: El taller del Diablo




Batman siempre ha sido uno de los superhéroes más populares de todos los tiempos, quizá el que más con la salvedad de su compañero de fatigas en el Universo DC: Superman, el Hombre de Acero. Pero qué duda cabe que en los últimos años su popularidad se ha visto acrecentada todavía más gracias al cine (desde las películas de Tim Burton y Joel Schumacher hasta la más reciente trilogía, merecidamente aplaudida, de Christopher Nolan) y, por qué no decirlo, a algunos autores que han dado lo mejor de sí dentro del medio que vio nacer al personaje a finales de la década de los 30: el cómic. Esto explica el gran número de títulos protagonizados por el personaje que llegan cada mes a las librerías especializadas, en estos tiempos y en nuestro país de la mano de ECC Ediciones. Por eso vamos a dedicarle una sección semanal en exclusiva que durará mientras haya nuevos títulos que comentar; y por lo que se ve, parece que va para rato... para alegría de la legión de seguidores del Hombre Murciélago.




Como destaca con acierto Alberto Morán Roa en su texto "La magia y las sombras", publicado a modo de introducción en este Batman / Houdini: El Taller del Diablo, el personaje creado por Bob Kane y Bill Finger en mayo de 1939 en el número 27 de Detective Comics resulta idóneo para sumergirlo en relatos de carácter ucrónico sin romper demasiado la verosimilitud, por su modo de actuar discreto y su carencia de superpoderes; factores ambos que lo llevan a no alterar demasiado el discurrir de los hechos históricos tal y como los conocemos. Así lo demuestra su presencia habitual en la línea de DC Comics "Otros mundos", donde se incluyen, además del que nos ocupa hoy, relatos alternativos protagonizados por el Hombre Murciélago y otros personajes de su universo como Gotham a luz de gas, La maldición que cayó sobre Gotham, Gotham Noir o Nueve vidas.




En esta ocasión, el lector español tiene la oportunidad de disfrutar del especial Batman / Houdini: The Devil's Workshop, publicado por vez primera en el ya lejano 1993, y fruto de la colaboración de los guionistas Howard Victor Chaykin (más conocido, sencillamente, como Howard Chaykin) y John Francis Moore con el dibujante Mark Chiarello. Como podrá adivinar cualquiera, este "romance científico de Harry Houdini, el Hombre Ectoplásmico, y Batman, ese vengador sombrío", tal y como se anuncia en la portada interior del volumen, entronca además de con la propia colección de Otros Mundos, con una larga serie de encuentros entre el Caballero Oscuro y personajes ajenos no ya al Universo DC, sino incluso al mundo del cómic: así, Batman se ha cruzado en repetidas ocasiones con iconos de la cultura popular como Sherlock Holmes, el vampiro Drácula o los Aliens y los Depredadores cinematográficos de la 20th Century Fox, por citar solo algunos.




En esta ocasión, la propuesta de Chaykin y Moore nos sumerge en la Gotham de principios del siglo XX; concretamente, corre el año 1907 cuando uno de los barrios más deprimidos de esta gran urbe gótica, conocido como El Taller del Diablo, se ve azotado por numerosas desapariciones de niños durante las frías jornadas del mes de diciembre. Desde un primer momento se nos revela que, al parecer, el culpable de estos secuestros es un criminal que responde al nombre de Jack Schadenfreude, y que no es sino un sosias del popular Joker, aquí recreado por el ilustrador a la manera del actor Conrad Veidt en el film de 1928 El hombre que ríe (una de las referencias confesas por parte de su creador Jerry Robinson a la hora de dar forma al villano más popular y temible de la historia de Batman).




Pero como suele decirse, las apariencias engañan, y el caso está lejos de cerrarse satisfactoriamente, como muy pronto podrán descubrir dos hombres que saben bastante de lo engañoso de dichas apariencias: el justiciero enmascarado local que responde al nombre de Batman y el célebre Harry Houdini, este último de gira por la ciudad de Gotham con uno de sus exitosos espectáculos de magia. Ambos terminarán formando una asociación para descubrir quién mueve los hilos de los acontecimientos trágicos que azotan la ciudad.




El presente relato, como decíamos, surge del trabajo conjunto de dos guionistas: Howard Chaykin y John Francis Moore. El primero es sobradamente conocido por los aficionados al noveno arte gracias a maravillas como American Flagg! o Black Kiss, y también por encargarse de personajes de creación ajena como la pareja formada por Fafhrd y el Ratonero Gris u otros ya inmersos en el género superheroico como el cazavampiros Blade; recordemos, además, que Chaykin se encargó también de escribir un espléndido relato de Otros Mundos protagonizado por el otro gran superhéroe de DC: El hijo de Superman. Por su parte, Moore cuenta en su haber con varios guiones para la franquicia mutante de Marvel, además de haber colaborado con Chaykin en la citada American Flagg!. El trabajo de ambos de ve plasmado en imágenes por un espléndido Mark Chiarello, que posteriormente y ya como editor tendría una importancia fundamental en la historia reciente del Hombre Murciélago por ser el impulsor del proyecto colectivo Batman: Black & White. En la obra que nos ocupa su labor se reduce a la de dibujante, y al respecto cabe señalar que el estilo lóbrego y sugerente de sus acuarelas encaja como un guante con el libreto en cuestión.




En definitiva: Batman / Houdini: El Taller del Diablo es un estupendo cómic que proporciona un buen rato de agradable lectura a los aficionados a los relatos de intriga y misterio, pero que satisfará sobre todo a los amantes de los mundos alternativos y los pastiches literarios.


Título: Batman / Houdini: El Taller del Diablo
Autores: Howard Victor Chaykin & John Francis Moore (guion) / Mark Chiarello (dibujo)
Editorial: ECC
Fecha de edición: mayo de 2014
72 pp. (color) - 6,95 €

domingo, 19 de octubre de 2014

¡Esto es la guerra!


La revista digital La Caja de Pandora cuenta ya con un nuevo número (y van nueve), esta vez un monográfico dedicado a la guerra como elemento aglutinador de diversos ensayos sobre literatura, cine, cómic, música y demás disciplinas. Y me llena de orgullo anunciar que esta entrega supone mi segunda colaboración con la revista después de la inmediatamente anterior dedicada a los superhéroes, en la que colaboré con un ensayo acerca del guionista Grant Morrison y algunas obras suyas como Animal Man o Flex Mentallo.


La guerra según Harvey Kurtzman y compañía


En esta ocasión mi artículo versa sobre la Edad de Oro del cómic bélico en Estados Unidos, que puede fecharse entre 1950 y 1966, y que se centra sobre todo en la publicación de dos cabeceras de EC Comics como Two-Fisted Tales y Frontline Combat, así como en la posterior aparición -fugaz pero determinante- de Blazing Combat por parte de Warren Publishing. No obstante, también aparece como invitado especial el inevitable Will Eisner...


La guerra según Frank Frazetta


El resto del monográfico cuenta con varios individuos de excepción, reales o de ficción: de Stanley Kubrick a Hans Werner Herze, pasando por Manuel Chaves Nogales, Frank Sinatra, Hayao Miyazaki, Wes Anderson, John Rambo, Tomas Tang o el propio Adolf Hitler; casi nada. Podéis descargarlo aquí, y como siempre totalmente gratis.

sábado, 18 de octubre de 2014

Las recomendaciones del sábado



Cómic: 
HISTORIAS INCONFESABLES
Ovidie & Jérôme D’Aviau
(La Cúpula, 2014)

Carine se dispone a pasar un fin de semana en la casa de campo de una amiga; allí conocerá al hijo de esta, que acaba de aprobar Selectividad y que toca en una banda... La actriz de cine para adultos y militante feminista Ovidie nos ofrece diez historias de contenido sexual explícito, dibujadas por Jérôme D'Aviau, que según ella están basadas en hechos reales y donde se ha limitado a cambiar los nombres de los implicados para proteger su intimidad. Infidelidades, ligues ocasionales, intercambios de pareja, encuentros fortuitos en el metro y el sexting son solo algunas de las muchas posibilidades de esta sugerente propuesta solo para lectores adultos.



Libro:
CONSTANCE
Patrick McGrath
(Literatura Random House, 2014)

Nueva York, años 60: durante una fiesta, la joven empleada de una editorial conoce a un académico inglés veinte años mayor que ella; algunos meses más tarde ambos contraen matrimonio, pero los secretos que esconde el pasado de ella no le permitirán alcanzar la felicidad que esperaba... El escritor británico responsable de novelas de suspense psicológico como Grotesco, Spider o Locura (todas ellas llevadas al cine) regresa con un nuevo thriller literario con ecos de Patricia Highsmith que le confirma como un maestro del género. Muy interesante.


(De: El Periódico de Villena, 17-X-2014).

viernes, 17 de octubre de 2014

Mucha policía


Coinciden ahora mismo en cartel dos estupendas películas de género negro protagonizadas por policías que, además, son españolas ambas: nos referimos, claro, a El Niño y La isla mínima.

De estas dos cintas muy recomendables, y de la novela del mismo género El sueño del depredador (escrita por el también policía Óscar Bribián), hablamos en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy:



Raúl Arévalo y Javier Gutiérrez, la pareja de policías de la espléndida La isla mínima

jueves, 16 de octubre de 2014

Diego Arboleda, Premio Nacional de LIJ por Prohibido leer a Lewis Carroll


[Nota de prensa]


Diego Arboleda, ganador del Premio Nacional de Literatura Infantil por Prohibido leer a Lewis Carroll

El Jurado ha destacado que es "una obra extremadamente original, con un brillante sentido del humor y un gran ritmo narrativo"




Diego Arboleda ha sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por el libro Prohibido leer a Lewis Carroll, ilustrado por Raúl Sagospe y publicado por Anaya. Este galardón lo concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para distinguir una obra de autor español, escrita en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado y editada en España durante el pasado año 2013. La dotación económica del premio es de 20.000 euros.

El Jurado ha decidido premiar la obra de Diego Arboleda por ser "una obra extremadamente original, con un brillante sentido del humor y un gran ritmo narrativo. El texto, recreación de una época, está salpicado de referencias literarias e históricas. Destaca por sus personajes sólidos y muy bien construidos, así como por la fina ironía de los juegos lingüísticos".




Esta noticia llega días después de conocer que Prohibido leer a Lewis Carroll había sido incluido en los White Ravens 2014, una nueva distinción para esta obra que ya había sido merecedora del Premio Lazarillo 2012, del Premio Fundación Cuatrogatos 2014, y fue elegido por Babelia como el mejor libro infantil del año 2013.

El libro narra la historia de Eugéne Chignon, una joven institutriz francesa que en 1932 viaja hasta Nueva York para cuidar de una niña, Alice, cuya desatada pasión por el mundo creado por Lewis Carroll ha provocado que sus padres le prohíban leer sus libros. La primera misión de Eugéne será evitar que Alice se entere de que Alice Liddell, la auténtica Alicia que inspiró a Lewis Carroll, ahora con ochenta años, va a visitar la ciudad para recibir un homenaje. Eugéne Chignon comprobará que las extrañas casualidades,
los personajes extravagantes y las situaciones absurdas no son solo patrimonio del País de las Maravillas, sino que se encuentran a menudo en nuestro mundo y especialmente en esa casa. La comedia disparatada y los datos históricos (reales y a pesar de eso aún más disparatados) tienen cabida en esta novela, en la que el sinsentido, ese nonsense tan emblemático de Carroll, acaba teniendo mucho sentido.




Diego Arboleda

El autor del texto, Diego Arboleda, nació en Estocolmo, Suecia, en 1976, y unos años después se licenció en Filología Hispánica en la Universidad Autónoma de Madrid. Ha trabajado en una de las librerías más grandes de esta ciudad, ha ganado en dos ocasiones el Premio de Cuentos Ilustrados Ciudad de Badajoz junto a la ilustradora Eugenia Ábalos, y en 2012 obtuvo el Premio Lazarillo de creación literaria por Prohibido leer a Lewis Carroll. En colaboración con el ilustrador Raúl Sagospe, con el que también firma esta última novela infantil, también ha publicado en Anaya Mil millones de tuberías, Aventuras en espiral y Papeles arrugados.


El jurado

El Jurado del Premio Nacional de Literatura Infantil ha estado compuesto por Inés Fernández-Ordóñez, designada por la Real Academia Española; Fina Casalderrey, por la Real Academia Gallega; Mariasun Landa, por la Real Academia de la Lengua Vasca; Josep González-Agàpito, por el Instituto de Estudios Catalanes; Itziar Zubizarreta, por la Organización Española para el Libro Infantil y Juvenil (OEPLI); Francisco de Borja Rodríguez, por la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE); Mariano Garrido, por la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE); Andrés Sorel, por la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE); Xavier Frías, por el Centro de Estudios de Género de la UNED; Felicidad Orquín, por el ministro de Educación, Cultura y Deporte; y Laura Gallego y César Mallorquí, los dos últimos autores galardonados. Teresa Lizaranzu, directora general de Política e Industrias Culturales y del Libro, ha presidido el Jurado, y Mónica Fernández, subdirectora general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas, ha actuado como vicepresidenta.

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