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martes, 16 de diciembre de 2008

Bodrios que hay que ver: Rottweiler

Antes de entrar a matar (que es lo que se merecen, como poco, sus principales responsables) y comentar algo de enjundia acerca de Rottweiler, la película que hoy nos ocupa, toca hacer un breve repaso histórico... Y es que hubo un tiempo en el que confiábamos en que la Fantastic Factory, la división de cine fantástico de la productora catalana Filmax, iba a ofrecer una serie de películas preparadas -al estar, en su mayoría, rodadas en inglés- y dignas -confiando en la profesionalidad de sus directores, productores y guionistas, principalmente- para competir en igualdad de condiciones con sus semejantes norteamericanas en el mercado nacional.



Y la verdad es que lo han conseguido... al menos con las más penosas de las yanquis, con las que tranquilamente se pueden comparar con semejantes resultados: las primeras muestras de esta factoría ya nos dejaron con la mosca detrás de la oreja, pues con la salvedad de la digna y lovecraftiana Dagón (La secta del mar), el resto de títulos se movía entre lo descaradamente pulp (Faust), lo rutinariamente cansino (Arachnid) y lo monótonamente imitativo (Beyond Re-Animator). Tuvieron que venir después Jaume Balagueró, Paco Plaza y, en menor medida, Nacho Cerdá y Brad Anderson, para ofrecer películas tan competentes como Darkness, El segundo nombre, Los abandonados o El maquinista... en su mayoría producidas por Filmax pero fuera del sello Fantastic Factory, por si acaso se les pegaba algo.



Pero si la cosa pintaba mal, luego y contra todo pronóstico se puso todavía peor, y películas como Bajo aguas tranquilas o La monja conseguían que las anteriores, por comparación, se pusieran a la altura de clásicos incontestables del cine fantástico. Lo mismo sucede con esta Rottweiler, que como Faust o Bajo aguas tranquilas está dirigida por Brian Yuzna (el señor de la foto de arriba), un director de cine que sin duda ha vivido tiempos mejores. Aunque muchos pensarán que esto tuvo que ser antes de ser director de cine.



Veamos de qué va la película en cuestión: la acción arranca en el año 2018, si no recuerdo mal (y si recuerdo mal, tampoco importa demasiado), en el sur de la Península Ibérica. Estamos en un territorio llamado ahora Zona Restringida, creado por la Unión Europea para controlar la entrada ilegal de inmigrantes provenientes de la costa africana en el viejo continente. ¿Verdad que suena un apunte (social) interesante? Pues sé que esto es así porque lo he encontrado en Internet, porque viendo la película uno tampoco se entera de demasiado.



En fin: en dicha Zona Restringida se encuentra situado un campo de prisioneros del que un joven llamado Dante -interpretado sin ninguna convicción por Marcus Miller- consigue escapar, para convertirse ipso facto en el objetivo de un cazador -encarnado por Lluís Homar, un actor estupendo y que aquí se encargan de cargarse enseguida no vaya a ser que en un descuido mejore algo la película- y de su fiero perro, un rottweiler mejorado cibernéticamente al más puro estilo T-800 (o de R.O.T.O.R., ya que hablamos de bodrios que hay que ver). Por cierto: el susodicho perro es lo único realmente futurista que se aprecia en la película, imaginamos que porque la mayor parte del presupuesto se fue en su presencia física y no quedó parné para futurizar nada más.



Mientras Dante va en busca de su amada -interpretada por Irene Montalà-, y el perro persigue a Dante, Yuzna se encarga de mediante numerosos flashbacks alternar presente y pasado como si esto fuese El Padrino II, aunque ahí acaban, por supuesto, todas las semejanzas. Tanto es así que pronto deja de entenderse nada, resultando difícil de discernir lo que está ocurriendo ahora y lo que ocurrió antes, como no se fije uno mucho en la vestimenta de los personajes.



¿Hay que añadir algo más para dejar claro que esto es un desaguisado que no hay por dónde cogerlo? Pues por si acaso hay mitómanos en la sala, cabe señalar que el villano de la función corre a cargo de un autoparódico Paul Naschy, mito viviente del género fantástico en nuestro país, y que la película supuso la primera intervención de la niña Ivana Baquero, luego famosa por su papel protagonista en El laberinto del fauno.



Sí, no hay nada más interesante en Rottweiler, como no sea echarse unas risas con los efectos especiales, principalmente aquellos que muestran al animatronic del perro protagonista surgiendo de entre las llamas y mostrando su exoesqueleto artificial, en un nada velado homenaje al final del primer Terminator de James Cameron.



Eso sí, por mala que sea, no creemos que haya estropeado mucho el original literario en el que se basa: El perro, de Alberto Vázquez-Figueroa. Primero, porque el propio autor es el adaptador del libro; y segundo, porque el propio autor, también, ha declarado en más de una ocasión ser consciente de haber escrito muchos libros pero no haber escrito jamás literatura. A ver si va a ser que Brian Yuzna ha rodado muchas películas pero nunca ha filmado nada de cine...

lunes, 15 de diciembre de 2008

Nexus: Matar o no matar, ese es el dilema



Con la reciente aparición del tercero, de un total de cinco volúmenes de lujo de periodicidad trimestral, Norma Editorial prosigue con la edición definitiva de Nexus, el clásico de ciencia ficción de First Comics creado por Mike Baron y Steve Rude durante la década de los 80.

En este volumen se incluyen los números 12 a 18 del segundo volumen de la serie, una space opera en toda regla que fusiona elementos de distintos géneros y que alude a referentes de lo más variado: en sus páginas el lector encontrará ecos de los cómics de superhéroes y de las novelas de ciencia ficción de ideas de Frank Herbert o Philip José Farmer, del cine de aventuras, de William Shakespeare y de Flash Gordon, pasando por la mítica serie televisiva de Gene Roddenberry Star Trek.



En esta entrega, cuyo material apareció publicado originariamente entre septiembre de 1985 y marzo del año siguiente, Horatio Hellpop, alias Nexus, prosigue con su cruzada de juez y verdugo de los dictadores que gobiernan con mano férrea los regímenes totalitaristas de todo el universo... y ante los que no muestra ningún rasgo de compasión: sin ir más lejos, su primera víctima es el general Krogh, un viejo amigo de su padre (la historia es "El viejo general", en Nexus #12).



A continuación, en los números 13 y 14, y como hicieran una década antes Dennis O'Neill y Neal Adams en Green Lantern / Green Arrow, o en menor medida los autores de Spiderman en una etapa donde Harry Osborn, el mejor amigo de Peter Parker, creció en protagonismo, Baron y Rude tocan el delicado tema de la adicción a las drogas, cuando Horatio decide prescindir de su misión de justicia, intervenirse quirúrgicamente el cerebro para inhibir las pesadillas... y acabar convirtiéndose en un obeso adicto a los huevos de zag.



Pasada la etapa de crisis, el número 15 significa el regreso de un Nexus en plena forma; una vuelta a la grandeza que se confirmará en la siguiente entrega. En cambio, el número 17 -que cuenta con Eric Shanower como dibujante invitado- cede el protagonismo a Judas Macabeo, el amigo y socio del protagonista, y que reaparecerá en el número 18. Y es que la ficción que propone Nexus es todo un universo propio en el que cada personaje, desde los principales hasta los más secundarios, se definen por su interacción con el resto.



Así lo demuestran las historias breves que complementan al hilo argumental principal de la serie, y que aparecen publicadas al final de cada comic book, y que están protagonizadas por personajes del universo de Nexus: así, en los números 12 y 13 nos encontramos con "Doblando la ramita" y "La regata", dos relatos dibujados por el mencionado Eric Shanower y escritos por el propio Mike Baron, y donde el protagonismo principal recae en Sundra Peale y en otros personajes femeninos de la serie, como la comandante Imada o Cindroid.

En cambio, a partir del número 14 las cortas historias de complemento están protagonizadas por un personaje muy particular: son los "Cuentos de Clonezone", protagonizados por un lizigator que trabaja como hilariator, esto es, como humorista, a lo largo y ancho de la galaxia. Todas ellas, también escritas por el guionista oficial de la serie, cuentan con el trabajo gráfico de Mark A. Nelson.



Estas historias ayudan a dar consistencia al mundo de Nexus, un universo propio concebido porMike Baron y Steve Rude que todavía hoy, un cuarto de siglo después de su creación, puede leerse como si se hubiera publicado ahora por vez primera. Por ello es un clásico contemporáneo del noveno arte, aunque no sea la única razón: aunque Baron y Rude no hayan escrito obras teóricas acerca del arte secuencial como sí hicieron Will Eisner y Scott McCloud, podemos deleitarnos con su Nexus sin atender al argumento en sí, limitándonos a observar y a disfrutar con la composición de las páginas, con la distribución de las viñetas, de igual modo que podemos hacer con Spirit o Zot. Lo dicho: un clásico.


Título: Nexus (Volumen 3)
Autores: Mike Baron (guión) / Steve Rude (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: octubre de 2007
216 páginas (color) - 25 €

(+) Previously on Abandonad toda esperanza, los volúmenes anteriores:
- Volumen 1
- Volumen 2

domingo, 14 de diciembre de 2008

RIP: Bettie Page (1923-2008)

Millones de fans de todo el mundo lloran estos días el fallecimiento, a la edad de 85 años, de la modelo, actriz y a la postre legendaria pin up de los años 50 Bettie Page, a causa de una neumonía. Al parecer, hace apenas un mes la célebre modelo de fotografía y cine fue ingresada en un hospital de Los Ángeles tras sufrir un infarto, del cual ya no recuperó la consciencia. Page no tenía hijos.



Bettie Mae Page nació en 1923 en Nashville, la cuna de la música country. Siendo una de siete hermanos, y con su padre -que la acosaba sexualmente cuando ella apenas tenía trece años, según declaró posteriormente la propia Bettie- encarcelado, su madre se vio incapaz de criar a toda su descendencia, y Bettie y dos de sus hermanas fueron a parar a un orfanato.



Su desdichada infancia no evitó que acabara consiguiendo un título de Humanidades en el Peabody College de Nashville, pero a comienzos de los años 40 decidió trasladarse a San Francisco y empezar su carrera de modelo.



En 1947 se trasladó a Nueva York, y allí conoció a la fotógrafa Bunny Yeager. Y ocho años después, una de las fotos que resultaron de la colaboración profesional entre ambas, y que mostraba a Bettie vestida con tan solo un gorro de Santa Claus mientras decoraba un árbol de Navidad y guiñaba un ojo a la cámara, llegó a las páginas de la revista Playboy: Bettie Page se convertía así en Miss Enero de 1955 y saltaba directamente al estrellato en el mundo de la fotografía erótica.



Sus aptitudes artísticas, que además de su indudable belleza y sus curvas voluptuosas incluían un desparpajo sorprendente ante la cámara, adelantándose a su tiempo con la inclusión de imágenes propias del fetichismo y el sadomaso, como el bondage (ataduras) y el spanking (azotes), acabaron deparándole no pocos problemas, y el Senado le solicitó su comparecencia para intentar descubrir las posibles conexiones entre la pornografía y la delincuencia juvenil. Bettie no se presentó, y acabó desapareciendo de la vida pública.



Durante muchos años se supo poco de ella, dejando a un lado dos matrimonios más, su acercamiento a la religión (que la llevó a arrepentirse de haber posado desnuda) y la esquizofrenia que se le diagnosticó a principios de los años 70. Pero en los últimos tiempos, el culto alrededor de su figura no ha hecho más que incrementarse, inspirando a multitud de personajes públicos y de ficción, así como portadas de revistas, fotografías de moda, tendencias y hasta un nutrido merchandising de cómics, carteles, calendarios, barajas de cartas o figuras de todo tipo.



Entre los personajes más célebres creados a partir de su legado figura el personaje de Betty Blake, la novia del protagonista del cómic Rocketeer de Dave Stevens, y que fue interpretado por Jennifer Connelly en la amena adaptación estrenada en 1991. Tampoco hay que olvidar la aportación española de Jordi Bernet y su Clara de noche.



Pronto los clubs de fans y las páginas web -entre ellas la oficial: Bettie Page.com- proliferaron por todo el mundo, y Bettie no dejó de firmar autógrafos y asistir a convenciones... aunque pidiendo explícitamente que no se la fotografiara para, como si de una Greta Garbo del universo erótico se tratase, conservar el recuerdo de una belleza juvenil ya desaparecida. De ahí que apenas se disponga de imágenes de Bettie Page en su edad madura.



En el año 2005 se estrenó en todo el mundo -menos en España- la película The Notorious Bettie Page, biopic oficial de la modelo dirigido por Mary Harron (American Psycho) y con una estupenda Gretchen Mol encarnando a aquella joven de cabello negro, ojos azules y amplia sonrisa cuya imperecedera, imborrable imagen ha inspirado un modelo de sensualidad y voluptuosidad que todavía hoy alimenta las fantasías de hombres y mujeres de todo el mundo.


Bettie Page nació en 22 de abril de 1923 en Nashville, Tennessee, y falleció el pasado jueves 11 de diciembre de 2008 en Los Ángeles, California. Tenía por lo tanto 85 años. Descanse en paz.



(+) Sobre Bettie Page:
- Bettie Page: Dark Angel (The Movie)
- Hips, lips & tits... It's Bettie Page
- In Memoriam of Bettie Page
- Planet Bettie
- The Bettie Page
- The Infectious Bettie Page
- The Notorious Bettie Page

sábado, 13 de diciembre de 2008

Las recomendaciones del sábado




Cómic:
FALLOS DE RACCORD
Marcos Prior
(Diábolo, 2008)


Pese a los consejos en contra, Nicholas Nicholson insiste en convertirse en detective privado y en encontrar a una oscarizada actriz desaparecida; pero no es un hombre común, ya que posee la habilidad de experimentar el tiempo de una forma no lineal sufriendo fallos de raccord... Marcos Prior, antes conocido como Kosinski y firmante de Raymond Camille, regresa a la mesa de novedades con una obra personalísima y muy arriesgada como no se había visto en el tebeo patrio desde Súper Puta de Manel Fontdevila. Para leer y releer en busca de nuevas y sugerentes interpretaciones.



Novela:
LA NIÑA DE CRISTAL
Jeffrey Ford
(La Factoría de Ideas, 2008)

Un especialista en timos y un joven inmigrante mexicano sobreviven como pueden en los años de la Gran Depresión organizando sesiones de espiritismo para los miembros más crédulos de la clase alta neoyorquina... hasta que lo que parece ser el auténtico fantasma de una niña lo cambia todo. Galardonada con el prestigioso Premio Edgar y escrita por un autor al que se le ha comparado con Jonathan Carroll, esta es una novela que evoca con acierto, a través de una narración fantástica y con tintes surrealistas, el Nueva York de los años posteriores al crack del 29. A descubrir.

(De: El Periódico de Villena, n.º 159, 12-XII-2008).

viernes, 12 de diciembre de 2008

La inteligencia es relativa

La Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, la CIA, viene protagonizando últimamente ficciones y ensayos tan interesantes como Quemar después de leer de los hermanos Coen, Red de mentiras de Ridley Scott, o el completísimo reportaje periodístico Legado de cenizas (La historia de la CIA) de Tim Weiner.

A estas obras dedicamos nuestra columna de Abandonad toda esperanza de hoy:

Langley, Virginia

jueves, 11 de diciembre de 2008

Mal de escuela: La letra con amor entra



No se entienda el término amor que aparece en el título de esta reseña tan solo en su acepción romántica -de romance-, aunque según Daniel Pennac, el autor de Mal de escuela, sea este el elemento que puede reinsertar en la sociedad de los triunfadores al más zoquete de los zoquetes. No; aquí hablamos de amor en su sentido más amplio, como sinónimo de cariño, de respeto, de afinidad: un sentimiento que han de compartir profesor y alumno para que ambos, cada uno de acuerdo a sus propósitos, triunfen.



Pennac, hoy un escritor afamado, autor de la saga del señor Malaussène, ídolo de masas en su Francia natal y escritor de culto en muchos otros países, entre ellos el nuestro, fue según confiesa en este testimonio publicado por Mondadori un caso paradigmático de zoquete escolar: pese a un entorno familiar casi construido premeditadamente para el triunfo intelectual (un padre profesor de élite, una madre ama de casa siempre vigilante, hermanos mayores de éxito académico, acceso natural e inmediato a la cultura escrita, pictórica y musical), las notas del pequeño Daniel eran muy bajas en todas las asignaturas, y la lectura y la escritura, quién lo diría viendo a qué se dedica en la actualidad, se le resistían particularmente. Tanto es así que todavía hoy su madre le pregunta de vez en cuando si ha conseguido lo que realmente quería, pues no acaba de creérselo, y su padre le escribía al colegio donde trabajó durante un cuarto de siglo especificando el oficio de "profesor" en la dirección del sobre, como reafirmando algo que todavía le sorprendía.



Y es que a Daniel Pennacchioni, el alumno pésimo, le salvó la literatura, y antes que ella le salvaron tres o cuatro profesores que supieron ver en él los valores, las capacidades, que otros colegas no. Particularmente uno de ellos, el de lengua francesa, que le libró de la obligación de hacer redacciones puntuales y le instó a que escribiese una novela por entregas, capítulo a capítulo, a la manera de la literatura de folletín de la prensa de los siglos XVIII y XIX, aquellos relatos rocambolescos escritos por Victor Hugo, Charles Dickens o Wilkie Collins. Fue así que Daniel Pennacchioni se transformó y descubrió al Daniel Pennac que había en su interior.



Mal de escuela no es, por tanto, un ensayo técnico sobre el estado actual de la docencia en Francia o en Europa -"estadísticamente todo se explica, personalmente todo se complica", cita el propio autor-, sino un testimonio personal, un libro de memorias sesgadas al orientarse a un aspecto muy concreto de la personalidad del autor: primero, sus años como penoso alumno de enseñanza primaria; después, su trabajo como profesor que, dada su experiencia, pasa por un poderoso y productivo sentido de la autocrítica y una atención especial para los alumnos menos capacitados.



Muy especialmente para los que nos dedicamos a la enseñanza, aunque está tan bien escrito y su degustación resulta tan apasionante que puede satisfacer a cualquier lector exigente, Mal de escuela es una lectura imprescindible: y no porque nos cuente cosas que no sepamos -aunque haberlas las haya, se circunscriben a la propia experiencia de Pennac y esta no tiene por qué ser siempre extrapolable-, sino porque nos cuenta otras que sí sabemos pero que no está mal que nos recuerden de vez en cuando. Y lo mejor de todo es que no solo deberían leerlo todos los profesores, sino que no estaría de más que lo leyeran el mayor número posible de alumnos, y de padres de alumnos, esos grupos -más el primero que el segundo pero los dos, no nos engañemos- en los que un 40%, según el último informe de..., no lee ni un solo libro al año. Esperemos que Mal de escuela no se convierta así en una reveladora botella lanzada al mar con un mensaje dentro que no llegue a ningún destinatario y se sumerja en el fondo para que el tiempo se olvide de ella.


Mal de escuela
Daniel Pennac
Barcelona, Mondadori, 2008
256 pp. - 20,90 €

miércoles, 10 de diciembre de 2008

La importancia de ser Garth Ennis



Los seguidores habituales de la crítica de cómic en este vuestro blog podrán acusarnos de que, pese a que nos metemos mucho con Garth Ennis -de él decimos que no pasa de ser muchas veces un mero provocador, un guionista que se conforma con epatar a la burguesía con sus muestras de humor grosero y soez, salpicado de tacos y apuntes escatológicos, y su tratamiento explícito del sexo y, muy especialmente, la violencia-, acabamos leyendo sus cómics y comentándolos en esta web. Y tendrían toda la razón, y es que los tebeos escritos por Ennis son como las sustancias estupefacientes: se sabe que no son buenas para nuestro organismo, pero aun así muchos no tienen la suficiente fuerza de voluntad como para evitar consumirlas.



Además, también es cierto que algunos cómics de Ennis son mejores que otros -de la última hornada, particularmente nos quedamos con The Boys y, en menor medida, sus aventuras protagonizadas por Kevin Hawkins junto a The Authority-, y en el mercado editorial han coincidido en los últimos meses tres títulos que merecen nuestra atención.



El primero de ellos es Chronicles or Wormwood, una obra de Avatar Press que aquí edita Glénat, dibujada por un estupendo Jacen Burrows y que no hay que confundir con el Wormwood de Ben Templesmith. Se trata de un cómic en el que el celebrado guionista irlandés recupera algunos elementos de la que sin duda es su más conseguida obra hasta la fecha: el Predicador de la línea Vertigo de DC Comics.



El protagonista de esta miniserie de seis comic books editada en España en un volumen unitario es Danny Wormwood, y la marca en el cuello cabelludo -un círculo formado por tres 6, el Número de la Bestia- al modo del Damien de La profecía, nos deja muy claro desde el principio que es el Anticristo. Pero estamos ante un Anticristo muy especial, pues en su faceta humana trabaja como ejecutivo en una empresa de televisión por cable, y sus dos mejores amigos son Jimmy, un conejo al que le ha otorgado la capacidad de razonar y hablar, y el mismísimo Jesucristo, ahora encarnado en un hombre de color con el cabello peinado a rastas y que tiene que bregar con las fuerzas especiales de la Policía en su camino por salvar al Hombre.



Como puede verse, y además del tratamiento común, puramente fantastique, de su Predicador Ennis rescata el tratamiento nada conciliador con el que dibuja a la religión católica, encarnada aquí por un Papa ávido de sexo, riquezas y poder que mantiene sus propios acuerdos extraoficiales con Satán, a la postre el padre de nuestro protagonista, y el cual va a intentar por todos los medios que su rebelde hijo cumpla con su destino y desate el Armaggedon que pondrá punto final a la raza humana sobre la superficie del planeta Tierra.



Por lo demás, en Chronicles of Wormwood su autor da al lector lo que este espera de él: algo de sexo -nada más y nada menos que con una libidinosa Juana de Arco fantasmal-, un poco de violencia... y muchos diálogos plagados de palabras malsonantes y comentarios irreverentes que, como suele ser habitual en las obras escritas por Ennis, no dejan títere con cabeza.



Pero aunque estemos ante un cómic que no aporta nada nuevo no ya al medio, sino ni siquiera a la prolífica carrera de su guionista, hay que reconocer que su lectura resulta una experiencia rabiosamente entretenida, y logra que de vez en cuando el lector esboce una sonrisa, cuando no prorrumpa directamente en una sonora carcajada. ¿Y qué más se le puede pedir a un (buen) tebeo de género?



También es un tebeo de género 303, la otra obra de Ennis en compañía del dibujante Jacen Burrows editada en Estados Unidos por Avatar y aquí por Glénat. Pero lo es de uno bien distinto: el género bélico, muy del gusto de Ennis como ha venido demostrando tangencialmente en obras anteriores, caso de The Punisher para la línea adulta Max de Marvel Comics o los citados relatos de las desventuras de Kev.



303 se divide en dos partes, "Las llanuras de Afganistán" y "Flecha negra", ambientadas en otros tantos espacios distintos -Afganistán y los Estados Unidos, respectivamente-, y protagonizadas ambas por un mismo hombre, un experimentado coronel ruso que en sendas partes tendrá que lidiar con otro co protagonista: primero con un superior del ejército británico, rival pero luego amigo, y después con un marshall atormentado por la muerte de su esposa.



El otro gran protagonista del relato es, claro, el arma que le da título: un rifle Lee-Enfiled de cañón corto, calibre 303, que se erige en un personaje central como el emblemático Winchester 73 lo fuera en el western de semejante título dirigido por Anthony Mann y protagonizado por James Stewart. Pero si en aquella película el arma pasaba de unas manos a otras, aquí se convierte en el fiel compañero del protagonista soviético, abocado a una guerra cruenta y sin fin pise el suelo que pise, trabaje a las órdenes de su gobierno o por cuenta propia.



Si 303 se quedase en la primera parte, no pasaría de ser un relato bélico más, sin más interés que el de ver la atractiva ejecución gráfica de Burrows, apoyado por el trabajo de Greg Waller y Andrew Dalhouse al color, en un episodio en el que las montañas de Afganistán, un espacio abierto tan poderoso como el Monument Valley de los filmes de John Ford, engullen a los personajes que lo protagonizan.



Pero es gracias al relato fronterizo de la segunda parte que esta obra de Ennis se convierte en un, si no brillante, sí más que competente retrato de los fantasmas de la guerra, mucho más conseguido que películas de pretensiones similares -pienso, por ejemplo, en la decepcionante Regreso al infierno- y que se quedaron a medio gas. Algo, lo de quedarse a medio gas, que guste más o menos y pese a quien pese, no suele ser precisamente un defecto que se le pueda achacar al bueno de Garth Ennis.



También de bélico puede considerarse a otro trabajo reciente del guionista, si bien el resultado es bien distinto del anterior: Battler Britton es una miniserie de cinco números (publicada aquí en un volumen unitario por Norma) englobada dentro del universo de Albion concebido por Alan Moore -y del que ya hemos podido leer también Thunderbolt Jaxon-, pero que a diferencia de las entregas anteriores no ha sido publicada en el sello futurista El Día Después.



Y esto es así, precisamente, por el factor que diferencia a este cómic del anterior: si con 303 Ennis actualiza en cierta medida las convenciones del género, en esta recuperación del héroe de la aviación inglés Robert Britton opta por acercarse con respeto reverencial a un material clásico que trae a nuestros días con el menor número de cambios posibles, dándole al producto final un conseguido toque retro.



Estos cambios, claro, pasan por un trabajo gráfico, firmado aquí por Colin Wilson, más acorde con el habitual en nuestros días: Wilson, que ha dibujado a personajes tan carismáticos de la historieta europea como Blueberry o el Juez Dredd, nos regala un acabado estiloso que no desentona ni en el ámbito del cómic norteamericano ni en la BD europea, y que como suele ocurrir hoy prescinde de las calles que separan las viñetas entre ellas y respecto del margen de la página.



Pero en lo que atañe al contenido, este relato de Battler Britton -titulado "Buenos de cojones", en un lema, este sí, muy Ennis- es una prolongación natural de las aventuras aéreas del personaje británico nacido en 1956, primero en las páginas del semanario Sun y luego trasladado a la exitosa Air Ace Picture Library: una historia ambientada en el continente africano de 1942, con los panzers del ejército de Rommel ganando terreno a los aliados, y desembocando en una situación que pondrá a Britton y a un puñado de aviadores norteamericanos, con el impulsivo y anglófobo mayor Gilhooley al frente, al límite de sus fuerzas, descubriéndoles la necesidad de la camaradería y del sentido del honor para hacer frente a un enemigo común.



Así pues, este es un relato bélico al más puro estilo de las añoradas Hazañas bélicas, de los tebeos de EC Comics protagonizados por soldados en las más variadas contiendas a lo largo de la historia de la humanidad, y que demuestra que Ennis puede ser más comedido cuando quiere... y lo cual acrecienta nuestra curiosidad por poder leer aquí su reciente versión del mítico Dan Dare que podría publicar Panini.



Por lo demás, aquellos que prefieran a un Garth Ennis más belicoso -nunca mejor dicho-, no harían mal en darle una oportunidad a 303. Aunque un servidor, gustos obligan, se queda sobre todo con su irreverente aproximación al Día del Juicio Final, muy en la línea de las peripecias sobrenaturales de John Constantine, efectuada en las entretenidas Chronicles of Wormwood.


Título: Chronicles of Wormwood
Autores: Garth Ennis (guión) / Jacen Burrows (dibujo)
Editorial: Glénat
Fecha de edición: noviembre de 2008
144 páginas (color) - 15 €


Título: 303
Autores: Garth Ennis (guión) / Jacen Burrows (dibujo)
Editorial: Glénat
Fecha de edición: noviembre de 2008
144 páginas (color) - 15 €

Título: Battler Britton
Autores: Garth Ennis (guión) / Colin Wilson (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: agosto de 2008
120 páginas (color) - 11,50 €





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Previously on Abandonad toda esperanza, otras obras de Garth Ennis:
- The Authority: Kev
- The Authority: El magnífico Kevin
- Midnighter / The Authority: Un hombre llamado Kev
- The Boys (Vol. 1)
- The Boys (Vol. 2)
- The Pro
- The Punisher