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«UNA MEZCLA PERFECTA ENTRE CÓMICS, GÉNERO NEGRO Y SERIE B. ¡El TWIN PEAKS DE LOS BLOGS!»

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domingo, 20 de abril de 2008

Rebobine, por favor: Cinema VHS Paradiso



Como le ocurriera a otros directores provenientes del campo del videoclip, caso de David Fincher, Spike Jonze o, también en Francia, la pareja compuesta por Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, el cineasta galo Michel Gondry ha construido una filmografía caracterizada en buena parte por el virtuosismo formal, una cierta fragmentación y una imaginería visual desbordante. Así lo ha plasmado en los cuatro largometrajes que ha dirigido hasta el momento, el último de los cuales es el reciente Rebobine, por favor.



A día de hoy, sus trabajos más interesantes siguen siendo sus dos primeros largometrajes, que suponen a su vez su colaboración con el inclasificable guionista Charlie Kaufman, también cómplice habitual del mentado Jonze (para el que escribió Cómo ser John Malkovich y Adaptation): el debut de Gondry, Human Nature, nos llevó a prestarle atención a este realizador de clips para músicos como Björk, Kylie Minogue, The Rolling Stones, Radiohead o The White Stripes; pero fue su segunda película, ¡Olvídate de mí!, la que nos hizo creer que Gondry podría ser un grandísimo director de cine, además de confirmar a Kate Winslet como una espléndida actriz y convencernos, mucho más que El show de Truman, de que Jim Carrey podía ser un más que digno actor dramático.



En cambio, las posteriores La ciencia del sueño y esta Rebobine, por favor nos llevan a pensar que quizá Gondry fue entronado demasiado pronto, y una vez dejada de lado su colaboración con Kaufman su cine ha revelado ciertas carencias y propuestas que no acaban de convencernos. Su último largometraje es buena prueba de ello, y parece demostrar una cierta renuncia a su antes aparentemente incontestable rebeldía y una posible domesticación a los postulados del cine comercial hollywoodiense.



Rebobine, por favor, como no podía ser de otro modo tratándose de Gondry, presenta un punto de partida tan interesante como marciano: los responsables de Be Kind Rewind, un videoclub de barrio de una pequeña localidad de New Jersey, ven cómo todas las películas de su catálogo son borradas accidentalmente por la intromisión de un sujeto imantado, cliente habitual y amigo del dependiente del establecimiento. A partir de entonces, y con la finalidad de salvar el negocio, estos dos últimos se dispondrán a reelaborar las propias películas para poder seguir atendiendo a una clientela que, cada vez más, se mostrará insaciable respecto de esas nuevas versiones, convirtiendo así el videoclub en un negocio realmente rentable...



Esta premisa, que recuerda en cierta medida a la de Granujas de medio pelo de Woody Allen (allí, un negocio de venta de galletas que funcionaba de tapadera para un atraco frustrado se acababa convirtiendo en un gran éxito empresarial), permite a Gondry revisionar a su particular estilo un gran número de títulos del séptimo arte, tanto clásicos (de King Kong a 2001. Una odisea del espacio) como contemporáneos (Hora punta 2), de cine de animación (El rey león) a títulos oscarizados (Paseando a Miss Daisy), sin olvidar varios títulos emblemáticos de los años 80 -una década que sin duda marcó a Gondry, nacido en 1963, como espectador-, caso de Regreso al futuro (uno de los títulos favoritos del director, de la que ha manifestado que haría un remake sin dudarlo), Robocop o Los cazafantasmas. Esta última, la primera película versionada por los patanes de buen corazón que interpretan Jack Black y Mos Def, proporciona alguno de los momentos más divertidos de la película, y hará las delicias de aquellos que, como un servidor, han visto el film de Ivan Reitman una y otra vez.



El problema principal de este film, de todas formas y por otro lado muy estimable, es que más allá de lo divertidas y ocurrentes que resultan estas versiones asuecadas (glorioso acierto el de este adjetivo para filmes desconocidos y raros, tan raros como la filmografía de un país de la que el ciudadano norteamericano medio sabe poco menos que nada), de algunos chistes aislados y de algunas ocurrencias en concreto (la obsesión paranoica por una conspiración gubernamental por parte del personaje de Black, que le llevará a ser, paradójicamente, el origen del problema), deja ver un conservadurismo y una defensa de los valores tradicionales del New Deal que no habría disgustado al mismísimo Frank Capra.



Porque Be Wind Rewind, negocio que regenta el personaje encarnado por Danny Glover, es el último reducto del VHS, de las viejas cintas destinadas a engancharse en el último de los magnetoscopios, una tecnología que desaparece frente al pujante negocio del mercado digital: las grandes cadenas de alquiler de DVD han ido arrinconando a pequeños negocios como el de este videoclub, y su fin parece estar cerca. Incluso la solución -el éxito de las versiones caseras de los protagonistas- se convertirá en un problema cuando los abogados de los grandes estudios arremetan contra los susodichos remakes ilegales de sus producciones...



Por ello, el vecindario de Passaic se une contra el sistema para obrar el milagro: reconstruir un pasado ficticio que dé certificado de verdad a la leyenda de que Fats Waller, el mítico músico de jazz, nació en su localidad y vivió en el inmueble donde ahora está ubicado el videoclub. Para ello, y con el fin de salvar el negocio, acabarán filmando un falso documental asuecado, rodado por la plana mayor de los habitantes del barrio, y del que Gondry ha ido adelantando algunos fragmentos hacia el comienzo de su film.



De esta forma, cuando al final de Rebobine, por favor se lleva a cabo la proyección pública de dicho film, el espectador es testigo de la particular versión de Gondry de Cinema Paradiso, un tan sentido y enternecedor como fácil homenaje al milagro del cine (en formato VHS) que va más allá de la fascinación por las estrellas del celuloide y el embeleso de la ficción de Giuseppe Tornatore, al convertir aquí al público entregado en hacedores del propio milagro. Y que dada la amargura que destila dicho final, salva a Michel Gondry de rendirse incondicionalmente al sistema que parece querer criticar.



Nota.- Las versiones asuecadas de las que podemos ver fragmentos integrados en la trama de Rebobine, por favor pueden verse de forma íntegra en la web del film.


(+) Michel Gondry en Abandonad toda esperanza:
- El promiscuo salvaje (Human Nature)
- El trailer del viernes: Be Kind Rewind

sábado, 19 de abril de 2008

El Manglar: Punto y aparte



Hace unas semanas veía la luz, con un considerable retraso (y que dadas las ganas que había de disfrutar de su lectura, parecía todavía mayor de lo que era en realidad), El Manglar n.º 6, una entrega más de la soberbia Revista de historieta e ilustración editada por Dibbuks. Una entrega más... que además se anuncia como la última.

Con su publicación, la editorial cumple con el compromiso establecido con los suscriptores de la revista, y desde la web de Manuel Bartual, coordinador y responsable del estupendo diseño de la propuesta, se anuncia que ahora en la editorial "andan estudiando la viabilidad del proyecto con las cifras de ventas y los resultados de este primer año en mano" Por un lado, no nos sentimos optimistas acerca del recibimiento de las revistas de cómics en los tiempos que corren (ya lo manifestamos en una columna); pero por otro deseamos ver en breve un número 7, o un número 1 de una segunda etapa, de El Manglar; con o sin cambio de formato, sea como sea, pero queremos más Manglar.



Así pues, sirva el título de estas notas, "Punto y aparte", tanto como una apreciación crítica de sus contenidos -la calidad del material publicado a lo largo de los seis números, aun con los inevitables altibajos, es muy alta, y por tanto punto y aparte respecto de otras propuestas parecidas-, así como manifestación de nuestro deseo de que esta despedida sea solo temporal y estemos ante un "punto y aparte" y no un "punto y final".

Pero vayamos ya sin más dilación a los contenidos del sexto El Manglar, que tiene un claro protagonista: Paco Alcázar. Solo por disfrutar de la extensa entrevista que le realiza Santiago García, así como por la nueva entrega -la más larga hasta el momento- de su "Antes del desastre", ya vale la pena hacerse con este ejemplar, que además cuenta con portada del autor de Todo está perdido. En dicha entrevista Alcázar se desnuda sin miramientos y manifiesta una serie de opiniones a todas luces sinceras no ya sobre aspectos artísticos y estéticos, sino también sobre cuestiones éticas y políticas, y que en ocasiones podrían levantar (sana) polémica. Al mismo tiempo, El Manglar confirma la calidad que siempre han tenido sus entrevistas, y demuestra la posibilidad de interrogar a un autor de cómics sin caer, como suele pasar, en las mismas preguntas de siempre.



Junto con Alcázar, lo mejor de El Manglar vuelve a tener denominación de origen patrio: atención a la nueva entrega del potente "Llerk Valley" de Jorge Parras, así como del último capítulo del estupendo e inquietante "R.O.M." de Carlos Vermut, aunque el citado retraso haya permitido leerlo ya de forma íntegra en su antología Psico Soda.

También se confirma el talento de otras series y autores que ya gustaron en entregas anteriores; al respecto nos gustaría destacar muy especialmente "Bobolandia", la sátira del consumismo de Dupuy y Berberian, así como dos propuestas de gran atractivo formal: "Fishy Fishy" de Elfelix y "Distrito Harrigan" de Jorge Monlongo.



En el apartado negativo, se confirma el ritmo decreciente -y no empezó siendo gran cosa- de "Cosmik Roger" de Julien y MO/CDM, al mismo tiempo que tampoco convence "Cucumelo Fútbol Club" de Renzo Vayra. Otra nuevo fichaje es el célebre Ralf König, el autor de El condón asesino y El hombre deseado, que aquí aporta la historia, divertida pero algo vacua, "Hotel Green Hell".

Completan el número las secciones habituales de "Fruta fresca" -dedicada esta vez a la figura de Carlos Areces, alias Carlös, autor de cómics y uno de los protagonistas de La hora chanante y Muchachada nui-, "La galería ilustrada" -en esta ocasión con atractivos trabajos de Jorge Berrio- y "La última hoja" (y esta vez, última de verdad), que deja un buen sabor de boca en palabras de Sergio Córdoba, el autor de Freaks in love.



Así pues, con este sexto número El Manglar se confirma como la mejor revista de cómics que tenemos en España. O mejor dicho, teníamos. Ahora solo queda esperar que en Dibbuks saquen cuentas, y o bien estas sean satisfactorias, o bien los responsables se líen la manta a la cabeza y contra los consejos de sus asesores comerciales nos devuelvan este El Manglar que tantas satisfacciones nos ha dado en los últimos meses.


Título: El manglar n.º 6
Autores: Varios autores
Editorial: Dibbuks
Fecha de edición: marzo de 2008
66 páginas (color) - 3,90 €


(+) Las entregas anteriores, aquí:
- El Manglar n.º 1
- El Manglar n.º 2
- El Manglar n.º 3
- El Manglar n.º 4
- El Manglar n.º 5



Post Scriptum.- Hoy mismo se han dado a conocer los premios del Salón Internacional del Cómic de Barcelona, y El Manglar ha recibido muy justamente el Premio a la Mejor Revista española 2007. Desde aquí queremos manifestar nuestro acuerdo con el resultado y nuestra enhorabuena al equipo liderado por Ricardo Esteban Plaza, editor de Dibbuks, y Manuel Bartual.

viernes, 18 de abril de 2008

El trailer del viernes: Tropic Thunder

El actor, director, guionista y productor Ben Stiller forma parte de una nueva generación de actores especializados en comedia que ha sucedido a la de aquellos nombres que salieron del mítico programa Saturday Night Live: así, a los Bill Murray, Dan Aykroyd, Chevy Chase, Steve Martin, Billy Crystal o el fallecido John Belushi de antaño los han sustituido en el interés del gran público norteamericano nuevos nombres como los de Mike Myers, Adam Sandler, Rob Schneider, Owen Wilson, Will Ferrel, Steve Carell, Seth Rogen o el citado Stiller.

De estos últimos algunos pasaron también por el mítico show, y Stiller es uno de ellos. Protagonista de exitosas comedias como Algo pasa con Mary, Los padres de ella o Una noche en el museo, hasta la fecha había realizado también tres películas como director: Bocados de realidad, Un loco a domicilio y la desternillante Zoolander, una de las mejores comedias norteamericanas de los últimos años.

Después de siete años inactivo tras las cámaras, Stiller regresa con una nueva comedia que también protagoniza (junto a Jack Black y a un sorprendente Robert Downey Jr. maquillado para parecer de raza negra), y que promete grandes dosis de carcajadas: Tropic Thunder es un film donde tres actores que ruedan una película de género bélico se ven inmersos en una guerra de verdad; y cuenta con un gran número de actores reconocidos en papeles secundarios, caso de Nick Nolte, Matthew McConaughey, Tobey Maguire, Justin Theroux (este, también co guionista de la cinta) y un dicen que sorprendente Tom Cruise.

A la espera de su estreno -en Estados Unidos será el 15 de agosto-, podéis disfrutar de su trailer aquí:

Tropic Thunder





Loco por ti: Nuevas geometrías



Vaya por delante que hemos llegado a un punto en que lo que era una excepción ha acabado convirtiéndose en regla. Téngase en cuenta que el género del slice of life (expresión que podría traducirse como "pedazo de vida"), aquel que intenta captar el devenir cotidiano de uno o más personajes en las viñetas de un cómic y prescindir por tanto de cualquier elemento no ya solo fantástico, sino también de lo que se ha venido a llamar ficciones "de género", ya no supone revolución alguna, y son muchas las obras que comulgan con su propósito de partida. De esta forma, cómics tan célebres y aplaudidos como Ghost World de Daniel Clowes, Odio de Peter Bagge, Strangers in Paradise de Terry Moore o varias de las creaciones de los hermanos Hernández han sentado unas bases que han dado en conformar un género en sí mismo y que se ha consolidado al verse imitado hasta la saciedad, con mayor o menor acierto, por autores y en obras posteriores.



Sirva esta reflexión para encabezar estas notas a propósito de Loco por ti, que como imaginará el lector es una muestra más de este género. Esto no es bueno ni malo por sí mismo, pero supone un hecho que hay que destacar ya que condiciona a priori, tanto a favor como en contra, a cualquier futuro lector que se acerque a las páginas de esta obra editada recientemente por Dibbuks.

Y es que el slice of life, de buenas a primeras, tiene tantos adeptos como detractores. Algunos de los primeros se conforman con cualquier cosa a poco que se puedan identificar con alguno de los personajes, peripecias o diálogos que salpican estas historietas; los segundos, con una estulticia pareja o mayor a la de los primeros, reniegan de cualquier obra que no esté protagonizada por superhéroes en mallas, asesinos a sueldo, robots gigantescos o criaturas mitológicas que escupen fuego. Pero no es necesario, ni siquiera recomendable, apuntarse a cualquiera de estos frentes extremos, y es posible comulgar con un término medio: el de poder disfrutar con una obra como Loco por ti sin necesidad de sentir que su lectura va a cambiar tu vida.



Así pues, ¿qué encontrará el lector de esta obra escrita por Massimiliano de Giovanni y dibujada por Andrea Accardi? Pues un retazo de vida protagonizado por un peculiar triángulo amoroso; tan peculiar que, como uno de sus vértices afirma hacia el final de la obra, ni siquiera es un triángulo: Verónica está perdidamente enamorada de Enrico, pero este es homosexual y se siente atraído por su amigo Matteo, quien a su vez empieza a sentirse atraído por Francesca, amiga de la primera.

En este ir y venir sentimental, que empieza con un encuentro en la exposición de las fotografías de Enrico y termina con un frustrado menàge a trois, los protagonistas de la obra buscan conocerse tanto a sí mismos como a los demás, y su búsqueda pasa más por la necesidad de cariño y amistad que por el deseo sexual... aunque este tampoco deja de ser bienvenido y busca ser satisfecho. En este proceso, Enrico, Matteo y Verónica construyen un triángulo sui generis que materializa nuevas geometrías del amor, parafraseando el título de la antología de relatos de John Cheever.



El guión de De Giovanni, en algunos pasajes, intenta salirse de los caminos más trillados del slice of life, introduciendo -como hizo Terry Moore en su obra más célebre, y a la postre verdadero vademecum del género- elementos más propios del thriller: los dormitorios que Enrico fotografía, y que pertenecen en su mayoría a compañeros de cama, son asaltados por un misterioso graffitero cuya identidad descubriremos hacia el final de la historia. Pero esta subtrama apenas pesa en el resultado final y no resta demasiada atención a lo que verdaderamente interesa al lector: los vaivenes sentimentales de sus protagonistas.

Llegado este punto hay que tener en cuenta que Enrico y Matteo son dos personajes recurrentes en la obra de esta pareja de autores italianos -el año pasado se editaba en su país Matteo et Enrico, que recopila toda la saga de ambos-, los cuales han llevado a sus creaciones por diversas regiones del mundo: así, en Loco por ti el lector es testigo de un viaje hacia Bretaña, pasando por las lluviosas calles de París, en busca de experiencias comunes, de recuerdos de los que poder hablar y evitar los silencios incómodos durante una cena en un restaurante cualquiera.



Para terminar hay que señalar que aquellos que dejen a un lado prejuicios de género -tanto en la acepción sexual del término como en la narrativa- y gocen de la lectura de Loco por ti tendrán una oportunidad de volver a disfrutar con el tándem creativo formado por De Giovanni y Accardi cuando Dibbuks publique su segunda obra, Corazón en alquiler, prevista para este mismo año. Y esperemos ver también, claro está, Matteo et Enrico por nuestras latitudes...


Título: Loco por ti
Autores: Massimiliano de Giovanni (guión) / Andrea Accardi (dibujo)
Editorial: Dibbuks
Fecha de edición: marzo de 2008
96 páginas (b/n) - 10 €


(+) La web de los autores
- Degiovanniacardi.com

(++) Otras muestras de slice of life:
- Locas
- Odio
- Primeros calores
- Strangers in Paradise
- Wet Moon

¿La caja tonta?

Cuando hace unos días hablábamos de la lista de las 50 mejores series de televisión de todos los tiempos confeccionada por la revista Empire, destacábamos la imperdonable ausencia de clásicos indispensables. Sí, en la selección aparecen Star Trek y los Monty Python, pero... ¿dónde está Alfred Hitchcock Presents? ¿O The Twilight Zone?

De todo ello, además de algunas estupendas series de hoy en día y del flojo panorama que está viviendo la cartelera española en las últimas semanas, hablamos en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy. Podéis leerla pinchando en el siguiente enlace:

Mejor tonta que idiota

jueves, 17 de abril de 2008

Queremos creer

La segunda película de Expediente X, de la que ya adelantamos el primer cartel, ya tiene título completo definitivo, aprobado ayer por la 20th Century Fox. Y este no es otro que The X-Files: I Want to Believe.



La frase I want to believe ("Quiero creer") es uno de los lemas más reconocibles de la serie, al ser la leyenda del poster que adornaba la oficina del agente del FBI Fox Mulder, y que subraya su voluntad de apertura a temas paranormales en general, y a la existencia de inteligencia extraterrestre en particular.



Ahora bien, la utilización de esta frase parece ir en contra de las primeras noticias que se tenía de esta segunda película, y que al parecer y al contrario que la primera iba a dejar de lado la trama acerca de la existencia de extraterrestres y la consiguiente conspiración gubernamental, para centrarse en un caso extraordinario concreto, como hacían la mayoría de los episodios de la serie.

Cuando se estrene la película este próximo verano descubriremos la respuesta a todos los enigmas que supone esta nueva incursión cinematográfica de la ficción creada por Chris Carter.

Cruel Thing: El beso de la muerte



Cruel Thing podrá gustar más o menos, pero hay que reconocerle a sus autores, los argentinos Lean y Luciano Vecchio, una valentía y ambición no muy habituales en debuts literarios, como es el caso. Primero, por las innegables connotaciones filosóficas de su protagonista; y segundo, por rasgos temáticos y estéticos -por ejemplo, la presencia de escenas de sexo bastante explícitas- que podrían alejarlo del indudable target de una obra como esta: los lectores adolescentes fascinados por la estética gótica que disfrutan de las películas de Tim Burton, las historias de Lenore y Emily the Strange o las ilustraciones de Victoria Francés.

Este primer volumen, editado por Norma Editorial a finales del año pasado y que debería tener una continuación en el próximo verano, sienta las bases de la obra y presenta a su protagonista: un misterioso ser etéreo, a medio camino entre un espíritu y un vampiro, que carece de nombre -el ambiguo título de la obra, que podría traducirse como "Algo cruel", hace referencia a su figura-, y que se debate entre el mundo real y tangible y el sobrenatural e inasible, así como entre el Bien y el Mal.



El personaje central y el mundo en el que se mueve son descritos en los siguientes términos en la web oficial de la obra: "Cruel Thing, el protagonista, es un ser que sufre de una constante dualidad entre su amor hacia la humanidad y la necesidad de matar para mantener su supervivencia, mientras trata de hallar esa verdad sobre sí mismo. Ha perdido la memoria y no conoce más que una vida reducida a la búsqueda de personas de un carácter concreto, capaces de calmar su hambre y ofrecerle la fuerza y consistencia física que necesita para una existencia 'real'. Estos individuos son siempre sujetos marcados por el deseo interior de ser profundamente seducidos, cambiados, que sienten una terrible soledad o que, simplemente, anhelan y buscan la propia muerte. Será entonces cuando Cruel Thing actúe como emisario o redentor de esas pobres almas que buscan algo de lo que carecen, y que él les proporcionará al más alto precio: sus propias vidas. Ángel a la vez demonio, Cruel Thing ha de convivir con esta tortuosa duplicidad, con el dolor que le produce quitar la vida a un ser humano, cuyo sufrimiento llega a compartir, y el placer que le proporciona el crimen al devolverle a la vida física".



De esta forma, el guión urdido por Leandra Martínez, alias Lean, presenta a un personaje repleto de dudas acerca de sí mismo -véase el episodio "Elemento", que plantea sus dudas respecto de su propia condición existencial- que se extrapolan a la experiencia del lector. Su circunstancia se va desvelando poco a poco, y es curiosamente el "Epílogo" que cierra el libro el capítulo más revelador del mismo: al parecer, Cruel Thing es un ser capaz de manipular la materia, y que por tanto no está sometido a las ligaduras del mundo físico. Esta capacidad le será imprescindible para llevar a cabo su misión, que no es otra que alimentarse de la vitalidad de aquellos que viven experiencias al límite o que, sencillamente, anhelan morir.

Por tanto,y como decíamos al comienzo, estamos ante una obra de grandes ambiciones, que pese a su indudable deuda respecto de la estética goth y la obra de los autores que la guionista admira y/o cita como influencias (Alejandro Jodorowsky, Alan Moore y -muy especialmente, nos permitimos añadir- Neil Gaiman), intenta alejarse de los caminos más trillados del (sub)género.



Este primer volumen presenta diez historias, contando como tales el "Interludio" y el "Epílogo" antes mencionado, y a lo largo de ellas se nos va narrando los encuentros del protagonista con diversos personajes que responden a las características citadas. A través de estas historias, Lean y Vecchio dibujan un mundo marcado por la mitología (sobre todo en "Madre Sombra"), el romanticismo, el erotismo, el terror (véase "Redención"), el gore (especialmente en "Carne, sudor y lágrimas") y hasta un cierto coqueteo con el género de superhéroes ("Máscaras de la muerte"), en la medida en que Cruel Thing, en su proceso vital, también imparte (una perversa) justicia.

Mención especial merece, claro está, el trabajo gráfico de Luciano Vecchio, que consigue un resultado espectacular gracias al uso del rojo (sangre, por supuesto) como único color junto al blanco y al negro. Su trabajo va más allá de las inequívocas influencias del manga y construye, a partir de las ideas forjadas por Lean, un decadente a la vez que hermoso mundo teñido de rojo y poblado por tribus de teenagers góticos, máscaras venecianas y prostitutas consumidas por el crack.



El resultado es una obra que a algunos lectores les parecerá fallida precisamente por ser demasiado pretenciosa, mientras que para otros satisfará sus -innegables- pretensiones. Por nuestra parte, preferimos esperar a una nueva entrega para comprobar qué derroteros tomarán los autores. De momento, ya se han ganado nuestra curiosidad, lo cual no es decir poco.


Título: Cruel Thing (Vol. 1)
Autores: Lean (guión) / Luciano Vecchio (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: noviembre de 2007
104 páginas (bitono) - 12 €


(+) La web oficial del cómic

(++) Otros cómics de temática y/o estética gótica:
- Courtney Crumrin
- Erika
- Goth
- Wet Moon

miércoles, 16 de abril de 2008

Los superhéroes... en la narrativa

Los superhéroes tienen en la historieta su ámbito natural, y en la traslación de estos cómics a la gran pantalla una oportunidad de vivir una segunda vida de carne y hueso en ocasiones de gran éxito. En cambio, la narrativa no es demasiado pródiga en muestras del género, y hasta la fecha las novelas protagonizadas por héroes con poderes excepcionales se pueden contar con los dedos de una mano.




Más allá de las meras influencias de títulos como Las asombrosas aventuras de Kavalier y Clay de Michael Chabon o La fortaleza de la soledad de Jonathan Lethem, podemos citar muy pocos títulos de novelas de superhéroes propiamente dichas: La transfiguración del Conde Geiger de Michael Bishop sería una; o Mundo de dioses de Rafael Marín Trechera, como ejemplo patrio paradigmático. Y poco más.

Pero, y quizá gracias al gran éxito de la serie televisiva Héroes (que todavía no ha generado novelización alguna, pero sí cómics y un ensayo), en los últimos tiempos han coincidido dos títulos más, curiosamente editados como los títulos de Chabon y Lethem por Mondadori.



La primera en estar disponible en el mercado es Las aventuras de Barbaverde, del argentino César Aira, en la que el aplaudido autor de Cómo me hice monja ejecuta una narración en clave paródica del género.

Igualmente, Mondadori pondrá a la venta el próximo 16 de mayo Muy pronto seré invencible, primera novela de Austin Grossman, ambientada en un planeta Tierra donde viven 1.686 seres poseedores de algún don extraordinario, alguna cualidad sobrehumana o algún superpoder de algún tipo...



De ambas novelas volveremos a hablar en breve en este vuestro blog. Permanezcan atentos a sus pantallas.

El testimonio: Ser y tener



Valga el título de uno de los documentales franceses más aplaudidos de los últimos años, Ser y tener de Nicolas Philibert, como epígrafe para estas líneas sobre El testimonio, última obra de Étienne Davodeau, editada aquí (como el resto de su obra) por Ponent Mon. Y válgalo a partir de una pertinente reflexión por parte de uno de los protagonistas acerca de la dicotomía entre el tener que impera en la sociedad de consumo actual, esa que critica con acierto Miguel Brieva en su Dinero o Enciclopedia Universal Clismón, y el ser que debería gobernar nuestra condición ontológica.

La obra anterior de Davodeau que conocemos aquí aúna la preocupación política y social -particularmente en La mala gente y Ha muerto un hombre- con el dibujo de la cotidianeidad de pequeñas vidas anónimas -la soberbia Caída de bici-; en El testimonio ambas líneas confluyen, primando esta segunda a lo largo de toda la narración, al mismo tiempo que surgen apuntes de la primera hacia el final de la obra.



Además, con El testimonio -digámoslo ya para evitar malentendidos y rodeos innecesarios: un cómic excepcional- Davodeau se acerca al género negro a partir de las peripecias de sus protagonistas. Estos son dos: Vincent, un joven treinteañero en plena fuga con un maletero repleto de televisores de última generación robados y un gran secreto a sus espaldas; y Abel, un anciano que se marcha del asilo donde estaba recluido y parte en busca de su antiguo hogar y de un hijo al que apenas conoce.

Querrá el azar que las vidas de ambos confluyan cuando Vincent olvide en casa el dinero y no pueda pagar la gasolina, gasto que sufragará un Abel que no ha podido coger un tren dada la huelga de ferroviarios, y que obligará en la medida de lo posible a Vincent para que lo conduzca a su destino... en un viaje repleto de inconvenientes y desengaños que los llevará a ambos a conocerse entre sí y a sí mismos, al mismo tiempo que la presencia de Rose, una joven que viaja haciendo autoestop, supondrá un soplo de aire fresco para dos hombres con dos misiones muy claras.



Davodeau construye la narración con maestría, atendiendo tanto a la trama principal como a todos esos elementos aparentemente accesorios pero que dotan de verosimilitud, de cercanía, a la historia que se está contando: del pasado de Abel, marcado por su política contestataria y los inconvenientes que esta supuso, narrados en flashbacks ilustrados en tonos apagados, al retrato costumbrista de las regiones por las que pasa el viaje -estamos ante un road comic, si se nos permite la expresión-, con especial atención al retrato de personajes secundarios (de los amigos de Vincent, un hombre al que en realidad le quedan pocos amigos de verdad, a la jefa de Rose, pasando por el ex sacerdote mecánico de coches), las costumbres gastronómicas, etc.

De esta forma, el viaje de Vincent y Abel estará marcado por hechos inesperados y misterios que se irán resolviendo poco a poco; cartas en la manga (de algunos personajes y, por tanto, también del autor) que revelarán una vez puestas sobre el tapete que esta historia es, como la vida, impredecible, y se escapa de nuestros propósitos y predicciones. Por ello en la visita a un cementerio, Vincent manifiesta que los campos santos no parecen propios de estar bajo un cielo tan azul...



A la excepcionalidad de la obra contribuye el trabajo gráfico de Davodeau, un autor completo espléndido: su dibujo está lejos de ser espectacular, aunque nunca llega a proponérselo; más bien pone los lápices al servicio de la historia que quiere contar, expresando con acierto tanto las expresiones de los personajes como, sobre todo, los ambientes en los que estos se mueven, y en cuya representación capta magníficamente el calor del sol y la calidez humana de los interiores.

Ya lo dijimos en su día al hablar de otras obras de Davodeau: que el autor de La mala gente es a la historieta francesa lo que las películas de Claude Chabrol a la cinematografía del país vecino; el resultado del trabajo de un entomólogo que observa y estudia a sus semejantes para luego plasmar sus análisis en ficciones certeras, que logran captar como muy pocas la verosimilitud de los sentimientos y acciones de los seres humanos, así como lo inasible de la realidad. De esta forma, El testimonio no tiene un final, como no lo tiene la vida real aun cuando el protagonista ha muerto, porque los actores de reparto siguen sobre las tablas.


Título: El testimonio
Autor: Étienne Davodeau (guión y dibujo)
Editorial: Ponent Mon
Fecha de edición: marzo de 2008
102 páginas (color) - 17 €


(+) Otras obras de Étienne Davodeau:
- Caída de bici
- Ha muerto un hombre

martes, 15 de abril de 2008

Precaución: El Efecto Transilvania se propaga

Ya recomendamos en su día encarecidamente, como podéis leer en esta columna de prensa, El imán y la brújula, tercera novela del escritor sevillano Juan Ramón Biedma. Por ello creemos interesante destacar la publicación de su cuarto libro, ahora de la mano de Roca Editorial: El efecto Transilvania, que está disponible en las librerías desde los primeros días de este mes de abril:



Sinopsis: Eme, Emeterio, acaba de salir del hospital tras ser tratado de una enfermedad que no le han explicado, se ha venido a vivir con su abuela a Sevilla tras el accidente de su padre, tiene catorce años, y desde hace unos días, todo le parece muy extraño. Es posible que sólo sean impresiones suyas, pero hay que reconocer que el momento en el que ha llegado a la ciudad no es muy normal. Están a punto de inaugurar una misteriosa pirámide, inmensa, en pleno centro. Una niña de catorce años será ahorcada en la plaza del ayuntamiento por haber asesinado a su hermana gemela. Cada tarde aparece una enorme cantidad de cometas negras sobrevolando el Barrio Hundido, un peligroso lugar habitado por prófugo de toda índole... Es posible que sólo sean impresiones suyas, pero han intentado asesinarle en un antiguo garaje, y hay un tipo que vigila a Peña, su compañera de clase, y Eme vigila al tipo que la vigila, y un grupo de individuos inclasificables intentan secuestrarlo... y Peña se va convirtiendo primero en lo más importante y despúes en lo único importante.

En breve volveremos sobre esta novela, cuyas primeras páginas son de una capacidad absorbente ya habitual en la producción literaria de Biedma. Avisados quedan.

Jon Sable Freelance: Los fantasmas de Vietnam



Norma Editorial prosigue con su encomiable recuperación del material de First Comics, vía las reediciones de IDW Publishing con la que la editorial española tiene un acuerdo de publicación, y que de momento incluye la epopeya cósmica de Nexus, la ciencia ficción pulp de Grimjack y la que hasta la fecha es nuestra favorita de las tres: el thriller y la aventura de Jon Sable Freelance, de Mike Grell.



El tercer volumen, publicado el mes pasado, incluye los números 12 a 16 de la colección original norteamericana, y arranca con la que es sin duda una de las aventuras más memorables del cazarrecompensas Jon Sable: titulada en inglés "MIA" y en español "DEC", este relato ocupa los dos primeros comic books del volumen, y a partir de una narración en dos tiempos, primero en los años 1969 y 1970, después en el contemporáneo -al menos respecto de la publicación original- 1984, relata el regreso de Sable a la selva de Vietnam del Norte para buscar a un soldado desaparecido en la contienda. Téngase en cuenta que las siglas responden a la situación militar de "Missing in action" ("Desaparecido en combate"). Imaginamos recordarán la mítica trilogía del cine de acción de los 80 protagonizada por Chuck Norris...



De menos renombre disfruta, aunque nos ha parecido también una de los mejores entregas de las aventuras de Sable, el siguiente "The Wall" ("El muro"), que vuelve a demostrar la maestría narrativa de Grell, propia de los clásicos de los que aprendió en sus comienzos (con especial preponderancia del estilo gráfico de Neal Adams), y donde los dibujos narran casi por sí solos, apenas apoyados por textos en varias páginas sucesivas, la acción trepidante escrita por el propio dibujante.

A continuación nos encontramos con "Green Hell" ("Infierno verde"), un episodio al estilo de las aventuras cinematográficas de Indiana Jones, con Sable convertido en un explorador de la jungla de Latinoamérica en búsqueda de lo que podría ser la tumba de Jesucristo. Lo que finalmente acabe encontrando será algo muy distinto, aunque sin duda de gran valor arqueológico e histórico...



Finalmente, el volumen se cierra con "Return of the Cat" ("El regreso de la Gata"), donde reaparece el personaje de Maggie 'la Gata', la ladrona de guante blanco a la que conocimos en el número 11 de la serie, incluido en el volumen anterior.

Poco más podemos decir de este Jon Sable Freelance que no destacásemos ya en nuestras críticas de los dos tomos anteriores. Simplemente insistiremos en que se trata de un tebeo de género que sin ser el colmo de la originalidad tiene muestras de personalidad propia, gracias a la garra narrativa y el oficio como ilustrador -con la inestimable ayuda de la colorista Janice Cohen- del gran Mike Grell. Si disfrutan de la literatura y el cómic de género(s), échenle un vistazo a este Jon Sable Freelance, y a buen seguro no lo lamentarán.


Título: Jon Sable Freelance (Vol. 3)
Autor: Mike Grell (guión y dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: marzo de 2008
144 páginas (color) - 16 €


(+) Los volúmenes anteriores de Jon Sable Freelance:
- Volumen 1
- Volumen 2

Bodrios que hay que ver: Reto final

Hoy nos visita, en esta vuestra sección favorita de los martes, Él. En mayusculas. Dios no, pero casi. Él. El Hombre. La encarnación real de varios mitos de la cultura occidental. Él fue Michael Knight. Él fue Mitch Buchannon. Demonios, Él fue hasta Nick Furia. Sí... Hablamos de Él. De David Hasselhoff.



Como todos ustedes sabrán, y si no se lo cuento yo, David Hasselhoff es un actor que después de actuar durante nueve años en productos televisivos varios y en películas tan descacharrantes como Revenge of the Cheerleaders y la cinta de culto Star Crash (casi una explotación petarda de la saga galáctica de George Lucas), se encontró con la oportunidad de su vida cuando en 1982 fue elegido por Glen A. Larson para encarnar a Michael Knight en su nueva serie: El coche fantástico (Knight Rider), una tontada divertidísima de gran éxito en su día y hoy auténtica obra de adoración para los fanáticos de la estética ochentera, y que sin comerlo ni beberlo llegó a durar cuatro temporadas, hasta 1986, alcanzando los 90 episodios.



El éxito de la serie no supuso para Hasselhoff el salto a la gran pantalla en calidad de star, y se limitó a participar en películas tan lamentables como la cinta de terror La casa 4 (aka Encuentro con la maldad), con Linda "¿Has visto lo que hace la cochina de tu hija?" Blair o la cinta que hoy nos ocupa: Reto final. Estaba claro que el actor era carne de televisión -su faceta como cantante melódico es demasiado hasta para esta sección-, algo que demostraría el inmediato e impresionante éxito de Los vigilantes de la playa (Baywatch): una descomunal tontería (sí, otra) que duró, atención señoras y señores, 11 temporadas y 220 episodios, y en la que Hasselhoff interpretaba a Mitch Buchannon, cabecilla de un grupo de socorristas que a la vez que salvaban las vidas de bañistas con corte de digestión se enfrentaban sin despeinarse a narcotraficantes, terroristas, secuestradores, diseñadores de interiores y demás enemigos del bienestar público. No obstante, la base de los socorristas no era sino una tapadera de una operación que consistía en reciclar a modelos, strippers y camareras de buen ver aspirantes a actrices: de allí salieron nombres (y delanteras) como los (y las) de Pamela Anderson (sin duda, la figura -y qué figura- más emblemática de la serie), Alexandra Paul, Yasmine Bleeth, Erika Eleniak, Gena Lee Nolin, Nicole Eggert, Krista Allen, Carmen Electra o Donna D'Errico como aguerridas vigilantas que corrían de un lado a otro de la playa, sin olvidar breves papeles para Vanessa Angel, Lisa Boyle, Jenny McCarthy, Elizabeth Berkley, Nikki Cox, Bobbie Philips, Mila Kunis o Brande Roderick, por citar unas docenas de pectorales entre miles de ellos.



Pero centrémonos en Reto final, porque (razonablemente, visto lo visto) nos vamos por los cerros de... de... ¿de dónde demonios era la playa de Los vigilantes de la ídem? En fin, que eso... Que Reto final... Bajo título tan genérico, que podría valer para cualquier thriller de los años 80, 90 y décadas siguientes rodado directamente para el videoclub de la esquina, se esconde The Final Alliance ("La alianza final"), título bastante inexplicable porque lo de la "alianza final" tiene bastante poca importancia, y no sé si acabo de ver que sea esto una alianza... pero bueno, vamos a lo que vamos: Hasselhoff interpreta, o hace como que interpreta, a Will Colton, un individuo solitario que vuelve a su pueblo natal después de muchos años de ausencia. Dicho pueblo, que según la película se llama Goldcrest ("Cresta dorada") y según todas las sinopsis del film se llama Plainview (otro de los muchos enigmas que rodean a película tan enigmática), está dominado por una banda de criminales moteros (sí, como en El ojo del tigre, de la que hablamos hace nada) que cuentan con la complicidad del sheriff corrupto (sí, también como en El ojo del tigre).



Pronto descubrimos que Colton es el único superviviente de una matanza ocasionada por la banda de moteros liderada por el misterioso Ghost ("Fantasma"), un villano de tebeo al que interpreta con genial sorna el grandísimo John Saxon, convirtiendo su papel, sin género de dudas, en lo mejor de la función: resulta que Ghost es un tipo albino, de piel blanca, pelo blanco y hasta ojos sin pigmentación, de ahí su simpático apodo. Al parecer, Ghost y los suyos asesinaron a algún incauto, y el padre del protagonista fue testigo del crimen... por lo que decidieron perseguir y matar a la familia al completo. También habían violado a una enfermera al salir del trabajo... ¿O eso pasaba en El ojo del tigre? No sé, ya me lío yo con tanto motero y tanto tigre y tanto puma.



Porque, olvidaba mencionarlo, el único amigo de Will Colton es un puma llamado Félix -me extraña mucho que los productores no pujaran por los derechos de tema tan ecológico como "Mi amigo Félix", de Enrique y Ana, que aquí venía al pelo para el soundtrack del film-. El felino acompaña a Colton a todas partes, y le ayuda en su búsqueda de venganza... hasta que uno de los moteros lo mata fuera de campo, para no vérselas con la Sociedad Protectora de Animales ni tener que apoquinar por lo que valdría un puma de pega.

Llegado ese momento, la venganza es imparable. Tocar a la chica del protagonista (una tendera que es objeto también de las amables atenciones de Ghost, entre caricias y ostias varias) tiene su peligro, pero tocar a su puma ya es imperdonable. Así pues, Colton, primero en solitario y luego con la ayuda de varios ciudadanos que por fin se rebelan al dominio del sheriff (encarnado por el gran Bo Hopkins [ver simpática foto inferior], aquí [en la película, no en la foto] caricaturesco hasta la extenuación) y los moteros, desata una espiral de violencia tocado a veces con su sombrero de cowboy, y en otra ocasión vestido como un silencioso y letal ninja (y juro que esta vez no me confundo con El ojo del tigre ni con ninguna otra película; todo esto pasa en la misma).



Llegado este punto hay que explicar cómo se originó semejante desproposito. El director de tal engendro, Mario Di Leo, que en ocasiones también firma con el revelador y obvio (?) seudónimo de Leland Nakahara, debutó en la dirección de largometrajes con este Reto final, y comprensiblemente nunca ha vuelto a dirigir una película. El resto de su obra tras la cámara se reduce, anteriormente, a episodios de El Equalizador, Alfred Hitchock presenta..., Crime Story, Corrupción en Miami, A Man Called Hawk... y un capítulo de Los vigilantes de la playa, que sin duda supuso el nefasto contacto con Hasselhoff que daría pie a este bodriete de sobremesa. Posteriormente ha cumplido su pena, limitándose a filmar más episodios, esta vez de Los Intocables, Babylon 5 y Xena, la princesa guerrera.



En fin, como imaginarán, Reto final es una película grandiosa, con interpretaciones de primer orden que se ven todavía mejoradas si cabe por el doblaje español, asistiendo a episodios en los que los malosos golpean al protagonista al grito de "¡Toma!", "¡Dale una buena!" o "¡Tendrás lo que te mereces, sucio bastardo!", demostrando que en el ámbito de la cultura (popular) española las cosas no han cambiado tanto desde los tiempos del Jabato, el Guerrero del Antifaz, el Capitán Trueno o Roberto Alcázar y Pedrín. Es más, juraría que el villano exclama "¡Ostras, Pedrín!" justo antes de que su avión explote con él dentro... pero igual son fantasías mías. E igual esta película tampoco existe y solo la he soñado. Porque, desde luego, una pesadilla lo parece.

lunes, 14 de abril de 2008

Libros de Sangre (XV): Cabezas de turco

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



Cabezas de turco es el primer relato de los Libros de Sangre en el que Clive Barker opta por cambiar de género (biológico, no literario) y decide narrarlo en primera persona desde una voz femenina -el protagonismo femenino volverá a aparecer en relatos tan soberbios como "Lo prohibido" o "La vida de la muerte"-: aquí es Frankie, una joven decidida y algo amargada, que emprende un viaje por alta mar junto a tres amigos: Jonathan, Raymond y Angela.



El barco en el que viajan los cuatro, el Emmanuelle, acaba encallando en una pequeña isla que no aparece en los mapas náuticos, para desesperación de los miembros de la breve tripulación. Todos parecen culpar a Jonathan, el capitán del navío, pero este se defiende argumentando que están en terra ignota. Lo que está claro es que a ninguno de los cuatro les hace gracia su nueva situación...



Los protagonistas del relato acaban por explorar la isla para descubrir que no es tan solo eso, sino un túmulo funerario formado por los que han muerto en alta mar. Y tampoco está, como parecía en un principio, desierta: al dirigirse al interior acabarán encontrando a tres ovejas recluidas en una pequeña cerca, y a las que un lugareño acude a alimentar; un hombre que les avisará de que las ovejas no están allí sino como ofrenda a la memoria de los difuntos, que piden ese sacrificio para permanecer tranquilos...



"Cabezas de turco" es, por qué no decirlo, uno de los relatos más flojos de los Libros de sangre, si bien el estilo literario del escritor de Liverpool le dota de un interés que no tendría en otro caso, y que aquí insiste en dar más importancia a los procesos psicológicos de sus protagonistas que a la acción física en la que estos se ven inmersos; así, en el cuento que nos ocupa resulta mucho más interesante la relación amor-odio entre Frankie y Jonathan o las reacciones que Angela (según Frankie, una chica de grandes tetas pero diminuto cerebro) despierta en Ray o en la misma protagonista. Unos protagonistas que, probablemente, no vuelvan a salir con vida de la isla a la que han ido a parar...



"Cabezas de turco", en Libros de Sangre (vol. 2)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2005, pp. 239-269.