Abandonad toda esperanza
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domingo, 12 de abril de 2009

Clive Barker y los fotogramas de sangre



En las últimas semanas hemos visto tres adaptaciones de imagen real -dos cinematográficas y una televisiva- de otros tantos relatos del escritor Clive Barker pertenecientes a sus célebres y muy merecidamente aplaudidos Libros de Sangre. En dos casos se trata de revisiones de títulos de los años 90, mientras que en otro estamos ante un film de reciente factura pero lamentable e injustificadamente inédito en nuestro país.



"Lo prohibido"

Si no estamos confundidos, este relato fue el primero de los Libros de Sangre en ser adaptado al cine, concretamente en 1992. El resultado fue Candyman (El dominio de la mente), quinto largometraje del realizador londinense -por tanto, británico como Barker- Bernard Rose. Rose, de cuya filmografía anterior solo conocíamos la curiosa película de culto Casa de papel (Paperhouse), volvió a demostrar después de este film sobre los terrores infantiles lo bien que se le daba el horror psicológico, por más que en esta adaptación del cuento de su compatriota no le hiciera ascos a cierto coqueteo con la estética gore.



Recordemos que el film es muy fiel al texto original del que parte, el cual venía a suponer la mirada del escritor de Liverpool acerca del tema de las leyendas urbanas: lejos del tratamiento superficial -aunque sea un digno entretenimiento- de la saga cinematográfica Leyenda urbana, tanto "Lo prohibido" como Candyman suponen un acercamiento a este asunto social de mucha más enjundia, pues reflexiona sobre los orígenes y las consecuencias de este fenómeno que ha llevado a poblar de fantasmas las curvas de las carreteras nocturnas y de cocodrilos las cloacas de New York.



En el film, Virginia Madsen interpreta a Helen Lyle, una profesora universitaria que junto con su mejor amiga Bernadette Walsh (Kasi Lemmons) prepara su tesis doctoral sobre las leyendas urbanas de su entorno. Esta investigación, apoyada por su esposo Trevor (Xander Berkeley), a la postre profesor en la Universidad de Illinois, y que aúna sociología y estética, llevará a Helen a Cabrini Green, uno de los barrios más deprimidos y peligrosos de Chicago.



Allí entrará en contacto con el mito de Candyman (Tony Todd), un personaje legendario cuya historia corre de boca en boca y que sirve para aterrorizar a niños y adultos. Lo que en un principio parecía una fantasía se convertirá muy pronto en una aterradora realidad, que llevará a Helen a un estado muy cercano a la locura, y a todos los que la rodean a considerarla culpable de una serie de horribles crímenes... para, poco después, convertirse ella misma en víctima, en asesina, en leyenda urbana.



Bernard Rose consiguió con Candyman una de las películas de terror más interesantes de los primeros años 90, en la línea del horror serio en la que se inscribía el film del propio Barker Hellraiser, y alejado de las slasher movies miméticas, las secuelas innecesarias y los filmes a medio camino entre el terror vacuo y la comedia intrascendente que venían dominando el género en aquel momento. Lástima que las dos secuelas del film, que convirtieron a Candyman en un icono más del cine de terror del que aprovechar su tirón para producir merchandising -algo que, por cierto, hicieron también con Pinhead, el líder cenobita de Hellraiser-, no estuvieron a la altura y en buena parte acabaron malogrando, pese a la ampliación de su mitología, los logros de la cinta original.



"La política del cuerpo"

Peor suerte tuvo en su traslación a imagen real este cuento de Clive Barker, curiosamente el primero que de su autor leyó un servidor hace muchos años, y que es sin duda uno de los más conseguidos... además de los más originales: en él, el autor de Sortilegio relata la rebelión que llevan a cabo las dos manos de Charlie George, un cirujano de éxito.



El relato fue adaptado en 1997 para la pequeña pantalla por Mick Garris, todo un especialista en reescribir cuentos de terror de Stephen King -por cierto, el fan número uno de los Libros de sangre de Barker-, en el telefilm Quicksilver Highway, que venía a ser un remedo de este cuento y de otra adaptación, precisamente de King y de su relato "Chattering Teeth" ("La boca saltarina").



Dejando a un lado la adaptación del texto de King, que a nuestro parecer carece de cualquier interés... ¿qué podemos decir de este televisivo "La política del cuerpo"? Pues que buena parte de la fuerza del texto original radica en la capacidad sugestiva -y, claro, subjetiva- de la literatura de su autor, por lo que una vez plasmado en imagen real -y por tanto objetiva-, la revolución de las manos pierde mucha capacidad de inquietar y se acerca peligrosamente al ridículo (ay, esas voces en off para ilustrar los pensamientos y las emociones de las manos rebeldes).



Esto es algo que ni siquiera un buen reparto puede evitar, por más que el televisivo Matt Frewer (Max Headroom, Taken, Eureka) ofrezca un estupendo trabajo como George, y Bill Nunn esté competente como su psiquiatra particular. Dos apuntes finales respecto del reparto: en una escena en el quirófano, podemos ver al propio Clive Barker como un anestesista al que casi apuñala un escalpelo lanzado por las manos del protagonista, así como al realizador John Landis como un ayudante del cirujano. En cuanto al reparto de esta producción televisiva, hay que señalar la presencia de los conocidos Veronica Cartwright (una niña en Los pájaros, ya crecida en Alien) y de Christopher Lloyd (Doc Brown en Regreso al futuro), este como Aaron Quicksilver, el anfitrión a modo de los tebeos de EC y Warren que sirve para darle empaque y unidad al producto.



"El tren nocturno de la carne"

Mucho más interesante resulta la reciente adaptación de este relato -que los más veteranos del lugar conocerán como "El tren de la carne de medianoche", en su antigua traducción de Martínez Roca y Círculo de Lectores- por parte del cineasta japonés Ryuhei Kitamura: Midnight Meat Train es un film estupendo, que no ofende al relato original del que parte, y que merecería mejor suerte de la que ha tenido en los cines de todo el mundo... cuando se ha estrenado, que no es el caso de España(*).



Recordemos el texto original: Leon es un oficinista de gris existencia que se traslada a la ciudad de New York proveniente de Atlanta, y que pronto se enamora de la Gran Manzana. Pero lo que desconoce y no tardará en descubrir es que algo oscuro se oculta en el corazón de esa manzana podrida: por la noche, una de las líneas del metro se convierte en un viaje directo al Infierno, gracias a un asesino en serie llamado Mahogany y al que la Policía y la prensa conocen como "El Carnicero"...



El film de Kitamura, como es lógico, añade nuevos elementos a un relato en verdad muy sencillo y esquemático, e incluir en la trama a la novia de Leon (Maya, interpretada por Leslie Bibb) o convertir a este en un artista fotográfico en manos de una galerista manipuladora a la que encarna una recuperada Brooke Shields, no mitiga de ninguna forma la fuerza y la brutalidad del cuento original.



Cabe destacar el buen hacer de los protagonistas del film: Bradley Cooper (Will Tippin en Alias) es Leon, y Vinnie Jones (Juggernaut en X-Men: La decisión final y habitual en los filmes de Guy Ritchie) es Mahogany, al que el actor convierte en una máquina de matar imparable de presencia rotunda... frente al individuo de apariencia apocada y rutinaria del texto de Barker.



El resultado final es un film espléndido, al que solo malogra en cierta medida algunos efectos especiales infográficos demasiado patentes, no integrados con naturalidad, y al que su final, que da al relato cierta circularidad, no hace sino mejorar por mucho que se vea venir.

Esperemos que las próximas adaptaciones al cine de los relatos de Barker -ya se anuncia una película que reunirá el primer y último relatos, a modo de prólogo y epílogo, de los Libros de Sangre- estén en la línea de Candyman y Midnight Meat Train, y no del decepcionante telefilm aquí comentado.



[Nota bene: del film El Señor de las Ilusiones, dirigido por el propio Clive Barker, ya hablamos en su día cuando comentamos el cuento original que adapta: "La última ilusión".]


(*) Post Scriptum (15/IV/2009): La película no se estrenará finalmente en los cines españoles, pues se ha lanzado directamente en formato digital, modalidad de alquiler, con el título de El vagón de la muerte.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Los Cómics de Sangre: Tapping the Vein (Volumen 2)



La semana pasada dimos buena cuenta del primer volumen de la edición española de Tapping the Vein, editado por Kraken, que recoge cuatro adaptaciones de otros tantos relatos de Clive Barker incluidos en sus aplaudidos Libros de Sangre. Cuatro magníficas adaptaciones, dicho sea de paso, que captaban visualmente a la perfección el poderío y la atmósfera de la prosa del escritor inglés.

Ahora le toca el turno al segundo (y último, por el momento) volumen, que incluye tres relatos más, y cuyo balance final es, lamentablemente, muy inferior al de la entrega precedente.



El volumen arranca con "La Madonna", cuya adaptación corre a cargo de Fred Burke (que también escribió "Cómo se desangran los expoliadores", disponible en el primer tomo) y del dibujante Stan Woch. El relato original es, posiblemente, el más lovecraftiano de todos los de su autor: un cuento de miedo atmosférico y lúgubre que se desarrolla en el interior de unas piscinas públicas cerradas durante años, y que en su último tramo reflexionaba sobre la condición sexual de sus protagonistas, un tema muy querido por Barker. El problema es que el poder de sugestión del original literario se ve mermado por su traslación a una narrativa visual como es la del cómic -algo habitual, por otro lado-, y por tanto acaba por no hacerle justicia al relato del escritor de Liverpool.



Muy superior resulta "Abajo Satán" ("¡Quieto Satán!" según la traducción de La Factoría de Ideas), a la postre el mejor cómic de esta entrega. Quizá lo sea, además de por el espléndido trabajo del ilustrador Tim Conrad, por la labor del hoy famoso y muy prolífico Steve Niles (que no Nails, como reza una errata en la portada) enriqueciendo el que es, con diferencia, el relato más breve de los Libros de Sangre (de unas 8 o 9 páginas, frente a las 50 o 60 de media del resto). En este relato, Niles y Conrad materializan un Infierno en la Tierra tal y como lo proyecta el millonario amoral que protagoniza el relato; y precisamente por la escasa acción del texto original, esta adaptación resulta la más placentera de leer para lo que ya conozcan aquel.



Finalmente, cierra el volumen "Víctimas propiciatorias" (que no es otro que Scape Goats, traducido en los libros como "Cabezas de turco"), escrito y dirigido por el siempre competente Bo Hampton. Posiblemente sea el relato de ejecución gráfica más clásica -aunque ninguno destaque precisamente por su narrativa rompedora o su trazo epatante-, y algunas de sus últimas viñetas recuerdan a las historias de terror ilustradas por Bernie Wrightson, publicadas en su día en revistas como Dossier Negro o Creepy, e inspiradas a su vez en novelas o relatos de terror marino.



No obstante, y pese al descenso de calidad, se trata de un cómic muy recomendable tanto para los fanáticos del género de terror como, muy especialmente, para los seguidores de Clive Barker. Ahora solo queda esperar que Kraken no tarde demasiado en sorprendernos con una tercera entrega que publique los relatos del Tapping the Vein original que faltan por ver la luz en castellano, y que incluye el trabajo de dibujantes tan interesantes como P. Craig Russell o Denys Cowan, este último un autor por el que sentimos una particular debilidad gracias a su Question para DC Comics.


Título: Tapping the Vein (Vol. 2)
Autores: Varios (guión y dibujo)
Editorial: Kraken
Fecha de edición: junio de 2008
96 páginas (color) - 12,50 €


(+) Previously on Abandonad toda esperanza, los relatos originales:
- "La Madona"
- "¡Quieto, Satán!"
- "Cabezas de turco"

(++) Tapping the Vein (Volumen 1)

lunes, 25 de agosto de 2008

Los Cómics de Sangre: Tapping the Vein (Volumen 1)



La reciente edición en cuatro volúmenes, por parte de La Factoría de Ideas, de los Libros de Sangre de Clive Barker, nos permitió durante treinta lunes consecutivos hacer un repaso a estos celebérrimos Books of Blood con los que el escritor inglés revolucionó el panorama de la narrativa de terror en la segunda mitad de los años 80. Ahora, a partir de hoy, inauguramos una pequeña sección a la que hemos llamado "Los Cómics de Sangre", y donde veremos cómo fueron adaptados estos relatos al arte secuencial.

Ha sido en los últimos meses, y de la mano de la editorial Kraken, que ya podemos conocer la versión gráfica que de estos cuentos ofreció Eclipse Comics por aquellos años, y que permanecían en su gran mayoría inéditos en castellano. La editorial ha publicado, al menos de momento, dos volúmenes de Tapping the Vein, el primero de los cuales comentamos en estas líneas que siguen.



El volumen se abre con "El bues de la sangre de cerdo", dicho sea de paso uno de nuestros dos o tres relatos favoritos del autor de Hellraiser. La acción del relato, adaptado por un soberbio Scott Hampton, está enmarcada en Tetherdowne, un centro correccional para adolescentes problemáticos, cuando no directamente delincuentes juveniles. Hasta allí llega Neil Redman, un ex policía contratado para instaurar una cierta disciplina entre los residentes. Entre sus cuatro paredes, Redman se encontrará con un extraño culto pagano alrededor de la figura de una enorme cerda de la que se rumorea está poseída por el espíritu de un chico que se suicidó tiempo atrás...



A continuación nos encontramos con la adaptación de "En las colinas, las ciudades", uno de los relatos más reputados de Barker. El texto en cuestión relata el horrible encuentro de una pareja homosexual en crisis, formada por el polémico y visceral Judd y el más apacible Mick, con una costumbre ancestral oculta en el corazón de la antigua Yugoslavia: dos pueblos gemelos y rivales -Popolac y Podujevo- vienen enfrentándose en lo alto de las colinas de Belgrado, desde tiempos inmemoriales, gracias a un milagroso trabajo de coordinación e ingeniería al dar vida a dos colosos formados por sus mismos habitantes. La adaptación, cuyo dibujo corre a cargo del siempre impecable John Bolton, no puede evitar ser demasiado explícita, y al mostrar visualmente algo que en el texto original solo estaba sugerido, el relato pierde algo de su fuerza original.



No ocurre así en la versión en viñetas de "Cómo se desangran los expoliadores", ilustrada por Hector Gómez, y que ya pudimos leer hace años gracias a Ediciones Junior en el volumen conjunto, hoy agotado, Jack y el Diablo. Volver a disfrutar hoy de esta adaptación, ahora con nueva traducción de Carlos Díaz Maroto y Luis Alboreca, permite comprobar que se trata de un relato muy visual y explícito, uno de los que más de la producción cuentística de Barker. Por ello, al contrario de lo que ocurre con "En las colinas, las ciudades" y aun no siendo este uno de sus mejores cuentos, sí estamos ante una adaptación al cómic de las más fieles al original y de las que menos capacidad de sugerencia pierden respecto de este último. Recordemos que tanto el relato como su versión en cómic relatan el encuentro de unos expoliadores con una tribu perdida en el corazón del Amazonas, dando lugar a un enfrentamiento que desemboca en la inevitable extinción de ambos bandos.



Finalmente, cierra esta primera entrega "Las pieles de los padres", historieta que nos permite reencontrarnos con Klaus Janson. Janson siempre ha sido considerado por muchos aficionados como un dibujante de segunda que solo ha brillado como entintador, particularmente de Frank Miller (véase su trabajo en Batman: The Dark Knight Returns) y John Romita Jr. (recuerden su reciente etapa en Lobezno). Pese a ello, el trabajo de Janson como dibujante al completo siempre nos ha gustado, y en esta adaptación consigue que la alta capacidad de sugerencia del relato de Barker no se pierda en su traslación al noveno arte: véase si no su conseguido equilibrio, entre líneas definidas y otras que no lo están tanto, a la hora de retratar a los monstruos primigenios que asolan a un pequeño pueblo situado en mitad de ninguna parte de Arizona. Unos monstruos que no atacan sin razón, pues solo llegan a recuperar lo que es suyo...



En definitiva, este primer volumen de Tapping the Vein supone una adquisición más que recomendable: los fans de Barker volverán a disfrutar con sus historias mórbidas y amorales; y los que no conozcan los textos originales podrán acercarse por vez primera a su particular universo artístico: las adaptaciones de los guiones a cargo de Fred Burke, Chuck Wagner y Steve Niles son muy fieles a los relatos de aquel -sin llegar al despropósito de este último a la hora de adaptar Soy leyenda-, y no van a provocar otra cosa que no sea curiosidad por conocer tan potente material literario. Por lo demás, unos y otros podrán disfrutar del trabajo de una nómina impecable de ilustradores, de los cuales algunos no se prodigan tanto como nos gustaría.

Y en breve... Tapping the Vein, volumen 2. Permanezcan atentos a sus pantallas.


Título: Tapping the Vein (Vol. 1)
Autores: Varios (guión y dibujo)
Editorial: Kraken
Fecha de edición: diciembre de 2007
204 páginas (color) - 14,90 €


(+) Previously on Abandonad toda esperanza, los relatos originales:
- "El blues de la sangre de cerdo"
- "En las colinas, las ciudades"
- "Cómo se desangran los expoliadores"
- "Las pieles de los padres"

lunes, 28 de julio de 2008

Libros de Sangre: El Libro de Sangre (En la calle Jerusalén)

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



El lunes 7 de enero de 2008, con unas líneas acerca del relato "El Libro de Sangre", iniciábamos esta sección en la que nos proponíamos comentar todos y cada uno de los relatos incluidos en los Libros de Sangre de Clive Barker. Hoy, más de medio año después, y con estas notas sobre "El Libro de Sangre (un post scríptum): En la calle Jerusalén", ponemos punto y final a esta sección de treinta entregas semanales.

Y es que este relato cierra y da unidad, remitiendo al mencionado cuento inaugural, a los seis volúmenes (en su edición original; cuatro en la de La Factoría de Ideas) que conforman la obra más célebre y aplaudida del creador de Hellraiser.



Este breve colofón literario recupera a Simon McNeal, el protagonista del primer relato, del cual escribimos en su día: "Los muertos tienen autopistas. Con tan misteriosa como sugerente afirmación arranca el relato protagonizado por el médium Simon McNeal y la doctora especializada en investigaciones psíquicas Mary Florescu. En este relato, Barker sugiere que las almas de los difuntos conforman autopistas que los vivos no podemos ver, pero sí, en ocasiones, percibir, y que allí donde dos de estas vías de ánimas en pena se cruzan, en caso de ubicarse una casa o cualquier otra construcción arquitectónica, esta queda encantada ipso facto".



Barker nos mostró entonces a McNeal como un fraude al que los espíritus acababan por hacerle pagar su engaño, convirtiendo su cuerpo en un libro viviente. En este post scríptum nos cuenta su destino final: recluido y olvidado, su piel se ha convertido en una pieza codiciada por un coleccionista de pieles, que envía a un sicario, de nombre Wyburd, para que lo desolle; un final para el que McNeal parece preparado y ante el que no se resiste lo más mínimo...



Llegado este punto podemos afirmar a ciencia cierta que los Libros de Sangre han demostrado, una vez más, que han soportado muy bien el paso del tiempo, así como la relectura en el caso de muchos de sus relatos, y que acaban conformando sin duda alguna una obra maestra de la literatura de terror, de cata indispensable para los amantes del género.

Y muy pronto seguiremos hablando de Clive Barker... esta vez de su primera novela, El juego de las maldiciones. Permanezcan atentos a sus pantallas...



"El Libro de Sangre (un post scríptum): En la calle Jerusalén", en Libros de Sangre (vol. 4)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2006, pp. 307-312.

lunes, 21 de julio de 2008

Libros de Sangre (XXIX): La última ilusión

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



La última ilusión es el último relato largo de los Libros de Sangre de Clive Barker (después ya solo resta un post scriptum), y para Albert Solé, crítico literario y cinematográfico experto en el género de terror, es el único decepcionante de toda la serie.

Leído hoy, sí creemos que se trata de uno de los relatos menos satisfactorios de su autor, quizá porque su extensión -más de sesenta páginas en la edición que manejamos- sea excesiva en comparación con su argumento; pero, no obstante, el estilo de su autor permanece incólume, y solo por los ocasionales destellos de su genio creativo ya vale la pena leerlo.



De entre todas las historias de los Libros de Sangre, "La última ilusión" es la que más se acerca al concepto de pastiche literario: sin abadonar la fantasía y el terror, en este relato Barker se aproxima a los clichés del género negro hard boiled que las novelas de Dashiell Hammett y Raymond Chandler imprimieron en el imaginario colectivo de generaciones sucesivas de lectores y, posteriormente, espectadores del cine clásico norteamericano.

Así pues, el protagonista del relato, Harry D'Amour, cumple con buena parte de los rasgos que conforman el estereotipo del detective protagonista de este tipo de ficciones: está separado, trabaja solo, le gusta beber bourbon a altas horas de la madrugada y a cada caso que resuelve suma nuevos elementos a su nómina de enemigos. Pero, como otros ilustres personajes de la ficción popular, del John Constantine de DC Comics al Harry Dresden de las novelas de Jim Butcher, incluye entre sus rasgos definitorios los escarceos, en mayor o menor grado, con lo sobrenatural.



Harry recibe de Dorothea Swann, su nueva clienta y reciente viuda, la labor de custodiar el cadáver de su esposo, el ilusionista de mayor éxito de los últimos tiempos, que dejó escrito en una carta su temor a que sus enemigos mancillaran su cuerpo. Lo que Harry desconoce cuando acepta el caso, aparentemente pan comido, es que se verá inmerso en una lucha entre criaturas por la posesión del cuerpo del difunto, que en su día vendió el alma al Diablo con el fin de poder hacer magia... y que luego decidió vengarse del engaño de Satanás humillándolo al hacer pasar por meros trucos de prestidigitación de cara a la galería lo que eran verdaderos milagros.

A lo largo del relato Harry, con la colaboración de Valentín, el fiel ayudante de Swann -y que oculta un oscuro secreto que se revelará hacia el final de la historia-, tendrá que enfrentarse a diversas criaturas del averno lideradas por Butterfield, el cual se presenta como abogado, y entre las que figuran criaturas como "el Castrado" o "el Saqueador"... que sin duda adelantan personajes que Barker desarrollará en el futuro, como los cenobitas de Hellraiser o los diseños de la serie Tortured Souls para la factoría de figuras y muñecos de Todd McFarlane.



Pese a las limitaciones expuestas anteriormente -a las que se suma que la acción del relato no está ambientada en la habitual Londres, sino en un New York de cartón piedra más propio de las novelas de quiosco-, hay que destacar que Barker sigue siendo un maestro a la hora de hacer uso de la ambigüedad propia de la literatura, consiguiendo imágenes poderosísimas (las víctimas de los demonios convertidas en instrumentos de una desquiciante banda musical) o cargadas de sugerencia (el magnífico arranque del relato, con el personaje de la periodista que cree ser devorada por un tigre).


Finalmente, hay que señalar que fue el propio Barker el que se encargó de llevar "La última ilusión" a la gran pantalla, convirtiéndola en su tercera película después de Hellraiser (según la novela corta The Hellbound Heart) y Razas de noche (a partir de Cabal). El resultado fue El Señor de las Ilusiones, en la que Scott Bakula, Kevin J. O'Connor, Joel Swetow y la hoy popular Famke Janssen interpretaron respectivamente a Harry, Swann, Valentín y Dorothea. El film, que a partir de la premisa del relato enriquecía el argumento con nuevos giros y personajes -entre ellos un nuevo villano, Nix, a cargo de un estupendo Daniel von Bargen-, arrancaba con acierto, pero luego veía cómo su interés se iba diluyendo conforme avanzaba la trama.

A esta película pertenecen los fotogramas que acompañan a estas líneas.



"La última ilusión", en Libros de Sangre (vol. 4)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2006, pp. 239-305.

jueves, 17 de julio de 2008

Dos libros de bolsillo para leer en la playa

Las vacaciones de verano son una época propicia para recuperar esas lecturas que vamos dejando pendientes a lo largo del año. Por ello nos permitimos recuperar dos recomendaciones que escribimos para El Periódico de Villena, ambas de dos de nuestros libros favoritos, escritos por dos de nuestros escritores preferidos... y ambas en edición de bolsillo, ideales para no castigar nuestro ídem más de lo necesario:



La trilogía de Nueva York
Paul Auster (Anagrama)


El escritor Daniel Quinn recibe una llamada telefónica en mitad de la noche; alguien pregunta por el detective Paul Auster, y Quinn, lejos de deshacer el malentendido, suplanta la personalidad del investigador... Así comienza Ciudad de cristal, primera de las tres novelas cortas (las otras son Fantasmas y La habitación cerrada) que conforman esta trilogía con la que su autor redefinió la novela negra desde una perspectiva postmoderna. Sin duda se trata de uno de los libros más fascinantes de la última narrativa norteamericana, una obra maestra sin parangón, y el libro que elegiríamos para este verano si solo pudiéramos recomendar uno.



Hellraiser
Clive Barker (La Factoría de Ideas)


Hastiado de las experiencias comunes, un hombre decidirá explorar los límites del placer y el dolor en su propio cuerpo poniéndose en contacto con unas criaturas de otro mundo... Este es el provocador punto de partida de The Hellbound Heart, novela corta de Clive Barker que el propio escritor británico llevó al cine como Hellraiser. El resultado fue una soberbia película que cambió la cara del cine de terror a finales de los 80. Y esta, la novela original reeditada ahora en formato de bolsillo, una obra maestra incontestable de la literatura del horror.

lunes, 14 de julio de 2008

Libros de Sangre (XXVIII): Crepúsculo en las torres

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



Nos acercamos ya al final de estos Libros de Sangre de Clive Barker -ya solo restan por comentar "La última ilusión", casi una novelita corta, y el post scriptum-, y lo hacemos con Crepúsculo en las torres, en apariencia uno de los relatos más accesibles del autor, pero al mismo tiempo una ficción caracterizada por la originalidad que casi siempre denotan sus relatos.



El cuento en cuestión arranca como si de una novela de Tom Clancy o John LeCarré se tratase: el protagonista, Ballard, es un agente del Servicio Secreto de Inteligencia británico, y su superior Cripps le ha encargado que se entreviste con el ruso Sergei Mironenko. Este, un antiguo miembro de la KGB, ex jefe de sección del Directorio S, ha manifestado su voluntad de desertar y su deseo de ser acogido por el gobierno inglés.



La misión de Ballard, claro está, es averiguar si lo que manifiesta Mironenko, que se declara cansado del comunismo y de las directrices de su servicio de espionaje, es real, o bien todo forma parte de una pantomima, una estratagema por parte del gobierno soviético. Ballard optará por la primera versión, pero lo que no puede alcanzar a imaginar es la increíble verdad que va a descubrir después de conocer a Mironenko...



Y es que Barker, en este "Crepúsculo en las torres", revisita el subgénero de los hombres lobo, convirtiendo la guerra fría en un enfrentamiento entre licántropos al servicio de sus respectivos gobiernos, criaturas fantásticas que conviven con los seres humanos como se ha visto en el cine previamente en filmes como Aullidos o posteriormente en Underworld y su secuela. Y lo hace con la sutilidad que le caracteriza cuando quiere, conduciendo la voluntad y el interés del lector a su antojo, hasta un melancólico y poderoso final.



"Crepúsculo en las torres", en Libros de Sangre (vol. 4)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2006, pp. 197-237.

lunes, 7 de julio de 2008

Libros de Sangre (XXVII): Cómo se desangran los expoliadores

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



Cómo se desangran los expoliadores es un perfecto ejemplo del alcance de la prosa de Clive Barker, y de cómo a partir de una anécdota nimia, un argumento muy sencillo, y un tema del todo trillado el autor de El juego de las maldiciones puede extraer oro puro.

El relato está ambientado en el Amazonas, un espacio al que colonos de Europa -ingleses, alemanes, suecos- han acudido a expoliar el terreno amparándose en leyes injustas que arrebatarán a los indígenas todo lo que antes era suyo de forma natural.



Hasta allí han llegado Locke y sus hombres, y ya han visto cómo han tenido que enterrar a Cherrick, uno de los suyos, aquejado de una extraña enfermedad que le hacía sangrar sin parar. Y tanto Locke como el alemán Stumpf saben muy bien que el difunto no padecía de hemofilia...

En mitad de la calurosa noche, ambos hombres recuerdan lo que ocurrió días antes, y que les hace pensar que Cherrick podría haberse contagiado de algún extraño mal tras su contacto con los indios: después de matar a un niño indígena por accidente, el más anciano de la tribu se aproximó a Cherrick y pareció maldecirlo pronunciando sonidos ininteligibles que asemejaban a la banda sonora de la selva. A partir de entonces, cualquier contacto físico provocaba cortes y heridas en la piel de Cherrick que no parecían poder cicatrizar...



Posteriormente, ha sido Stumpf quien ha tenido que recluirse en una sala aislada en el hospital de la ciudad más cercana. Pero hasta allí llegará la maldición de los indígenas, porque -como descubrirá Locke más tarde- es imposible huir del castigo por parte de fuerzas ancestrales...

Barker consigue en "Cómo se desangran los expoliadores" concretar una amenaza abstracta, y hace de cualquier elemento cotidiano -una brisa de aire que porta fragmentos de ADN en forma de pieles y cabellos- un arma de destrucción masiva.



Y lo consigue, como siempre en los Libros de Sangre, gracias a su prosa de gran talento, que en esta ocasión denuncia el expolio y posterior exterminio de las tribus indígenas que pueblan los últimos reductos naturales y alejados de la civilización de nuestro planeta. ¿Un relato antiglobalización? Sin duda, pero al particular estilo de Barker, hallando belleza en lo horrible y sin renunciar a un sutil escarceo con el gore.



Como ocurriera con "El charlatán y Jack", el relato que nos ocupa fue uno de los que se vieron adaptados al cómic en la colección Tapping the Vein de Eclipse Comics, y ambos vieron la luz en el mercado español de la mano de Ediciones Junior en el volumen conjunto Jack y el diablo. En el caso de "Cómo se desangran los expoliadores", la adaptación corrió a cargo de Steve Niles y Fred Burke, mientras que los lápices llevan la firma de Héctor Gómez. Las ilustraciones que acompañan a estas líneas forman parte de dicho relato gráfico.



"Cómo se desangran los expoliadores", en Libros de Sangre (vol. 4)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2006, pp. 157-196.

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