Abandonad toda esperanza

jueves, 13 de mayo de 2010

Máscaras



Tras las máscaras se esconden los hombres. Ya sea la capucha del traje del Hombre Murciélago que vigila las calles de Gotham City o los antifaces de sus colaboradores, ya sean las vendas de un hombre presumiblemente deforme, cuando no directamente invisible, estas máscaras son subterfugios de la realidad... o una nueva forma de acercarse a ella. Recuerden el grito de Rorschach en Watchmen -cómic y film-, cuando le arrebatan su máscara blanquinegra: "¡Devuélveme mi cara!".



Para bien o para mal, cuando Grant Morrison abandona una serie regular su pobre sucesor se encuentra con una patata caliente entre manos, pues el enfant terrible británico siempre deja en sus guiones una impronta personal, intentando ofrecer -como sugeríamos, no siempre a gusto de todos- un material significativo en cuanto al universo o la mitología de los personajes utilizados. Este fue el caso de su Animal Man -un episodio por cierto en el que su continuador, Jamie Delano, salió bastante bien parado aun sin estar a la altura de su compatriota-, o de sus X-Men. Y, por supuesto, su paso por la serie regular de Batman no fue una excepción: ¿quién no recuerda los ríos de tinta vertidos acerca de Batman: R.I.P.?



Con Bruce Wayne, es decir Batman, (supuestamente) muerto, se planeta la cuestión de si el cruzado enmascarado de Gotham ha de ser sustituido. Dicha cuestión funciona como piedra angular de la miniserie de tres entregas "La batalla por la capucha", publicada en España en los números 31 y 32 del volumen 2 de Batman. Allí Tony Daniel, dibujante de la polémica saga escrita por Morrison, tomaba las riendas del asunto como autor total y retrataba el enfrentamiento entre los distintos héroes de Gotham acerca de la conveniencia o no de reemplazar al caído Señor de la Noche.



Percatándose de la riqueza de personajes secundarios del universo de Batman, y también -por qué no decirlo- por una razón mercantil tan lógica y comprensible como seguir exprimiendo la gallina de los huevos de oro, DC Comics se planteó realizar una serie de especiales (one shots) que retrataran cómo la desaparición de Batman y los hechos reflejados en la citada miniserie afectaban a otros ilustres ciudadanos de Gotham. El resultado fue una serie de especiales, siete en total, que son recogidos ahora por Planeta de Agostini en este Batman: La batalla por la capucha (Compendio), editado aquí el mes pasado.



El primero y el último de estos especiales, Gotham Gazette: Batman Dead? y Gotham Gazette: Batman Alive?, funcionan como prólogo y epílogo en este relato de siete partes. En sus páginas, y de la mano del veterano guionista Fabián Nicieza y cinco dibujantes distintos, el lector es testigo de cómo es recibida la desaparición del Hombre Murciélago por parte de cuatro personajes relevantes de su universo: la periodista y ocasional amante de Bruce Wayne Vicki Vale (¿la recuerdan con los rasgos de Kim Basinger en el primer Batman de Tim Burton?), la adolescente Stephanie Brown (alias Spoiler), la doctora Leslie Thompkins y el policía Harvey Bullock, este último una de las estrellas más carismáticas de Gotham Central. Cuatro relatos breves ilustrados respectivamente por el español Guillem March (Works), ChrisCross (Midnighter), Jamie McKelvie y Alex Konat & Mark McKenna. Por su parte, Dustin Nguyen (The Authority: Revolution) se encarga de dibujar "El velo", las cuatro páginas en las que la misteriosa Millicent Mayne ejerce de maestra de ceremonias a la vez que encarnación física del espíritu de la urbe gótica. Dos especiales construidos según una estructura especular que dan empaque y consistencia a lo narrado a lo largo de todo el volumen.



Entre uno y otro Gotham Gazette, cinco especiales más: los dos primeros, cada uno según las coordenadas de su propio género, son Commisioner Gordon, que enfrenta al comisario titular -protagonista absoluto del tomo La ley de James Gordon- y a Victor Fries, alias Mr. Frío, en el relato policial "Un día de frío en el infierno", escrito por Royal McGraw y dibujado por el veterano Tom Mandrake; y "Soy lo que digáis que soy", el relato de Man-Bat, por supuesto más cercano al género de terror, con guión de Joe Harris y dibujos de un Jim Calafiore que parece querer emular, sin conseguirlo, al gran Bernie Wrightson. En esta historia el papel de villano recae en el Doctor Fósforo y los integrantes de los Outsiders aparecen como invitados especiales.



Sigue el especial Arkham Asylum -nada que ver, artísticamente, con la novela gráfica de igual título de Morrison y Dave McKean-, cuya historia "Donde reside la belleza" es posiblemente lo mejor del presente volumen. En sus páginas, escritas por un preciso David Hine (Daredevil: Redención) y dibujadas por un estupendo Jeremy Hann, el personaje central es el sobrino del fundador del psiquiátrico de Gotham, Amadeus Arkham, si bien buena parte del protagonismo se lo roban algunos de los internos de la institución... pero no personajes tan conocidos como el Espantapájaros, Poison Ivy, Killer Croc o Mr. Zsasz (que también aparecen), sino otros no tan célebres pero sí muy sugerentes como Alessio Morandi (alias "Sin Cara"), el presumido Narciso o la deforme Myrna Freud. Personajes estos a los que espero ver en otras aventuras de DC en el futuro, con o sin Batman de por medio.



Por su parte, en The Underground Chris Yost (New X-Men) retrata el enfrentamiento por el control de los bajos fondos de Gotham, con un protagonismo especial para el Pingüino (claramente inspirado en la versión de Danny DeVito en la película Batman vuelve) y el Acertijo (que, afortunadamente, no nos recuerda al Jim Carrey de la lamentable Batman Forever). Yost y el dibujante Pablo Raimondi tampoco nos privan de su versión de personajes femeninos como Harley Quinn, Poison Ivy o Selina Kyle, alias Catwoman, a la postre auténtica protagonista del relato, y que sufrirá un grave percance en su enfrentamiento con un émulo armado del Caballero Oscuro.



Finalmente, "La red" -escrito también por Fabián Nicieza, con dibujos de Don Kramer y el reincidente Jim Calafiore- cede su protagonismo al grupo de enmascarados que continúan con el legado del Hombre Murciélago, y entre los que Barbara Gordon, alias Oráculo, ejerce de nexo de unión. Por sus páginas se dejan ver la nueva Manhunter, la Cazadora, la última Batgirl, Misfit o Ragman, además de la aparición del siempre inquietante doctor Hugo Strange, el villano de las historias "Presa" y "Terror" de Doug Moench y Paul Gulacy (publicadas por Planeta en el volumen en cartoné Batman: Presa).



En resumen: La batalla por la capucha (Compendio) es un relato más ambientado en el universo de Batman, que no aporta nada demasiado nuevo pero que no engaña a nadie, y que satisfará a los seguidores del Hombre Murciélago, al estar escrito con oficio (en unos casos más que en otros) y dibujado con talento (tres cuartos de lo mismo).



Por supuesto, mucho más personal, en la medida en que trabaja por personajes propios y que no pertenecen a una franquicia multimillonaria -de ahí que su autor no tenga que rendir tantas cuentas-, y mucho más recomendable para el que esto suscribe, resulta Nadie, novela gráfica de Jeff Lemire que en Estados Unidos editó DC en su sello Vertigo, y que en España publicó como el volumen anterior la editorial Planeta en abril.



Este relato, titulado originalmente The Nobody, nace confesamente inspirado en la novela de H. G. Wells El hombre invisible, esa misma que dio lugar a una estupenda película de James Whale con Claude Rains en la piel -es un decir- del protagonista. Pero no es esta la única referencia que evoca Lemire en su obra, y las dos primeras páginas de este, digámoslo ya, espléndido cómic, son una buena prueba de ello.



Así pues, la primera página, a su vez portadilla del primero de los tres capítulos que conforman la obra, es un obvio homenaje a los tebeos de terror de EC Comics -repitiendo, curiosamente, la también reciente jugada de Army of Darkness de Dynamite Entertainment-, como luego las dos restantes evocarán las publicaciones románticas para adolescentes de tiempos pretéritos o la línea de terror gótico de DC al estilo de The House of Mystery.



En cambio, la segunda plancha, compuesta por tres viñetas horizontales sin diálogos (en Nadie, quizá con la intención de subrayar el vacío interior del protagonista y de muchos otros personajes, los silencios y las miradas son tan importantes como las palabras), tiene otro claro referente: el paisaje montañoso con abetos, el cartel que reza "Bienvenido a Large Mouth" y nos avisa de su población, y el semáforo que pende de unos cables evocan enseguida a Twin Peaks. Efectivamente, la serie de David Lynch y Mark Frost reflejaba un microcosmos que parecía tener sus propias reglas espaciotemporales, y en el que un reparto coral desarrollaba un entramado de relaciones afectivas que el espectador iba conociendo poco a poco, atrapado en una maraña de misterios y secretos de entre los que aquel "¿Quién mató a Laura Palmer?" fue el más conocido pero no necesariamente el más sugerente.



Y, efectivamente, mucho hay en el Large Mouth de Lemire de aquel Twin Peaks de Lynch y Frost... y de otras series que siguieron la estela de esta, como la también muy recomendable Northern Exposure, aquí Doctor en Alaska. De entre toda la población de este pequeño pueblo de tan solo 754 habitantes será Vickie, una solitaria adolescente que estudia a la vez que trabaja como camarera en el local de su padre, quien ejerza de alter ego del lector a la hora de desentrañar los misterios que esconde Griffen, el misterioso recién llegado a la localidad, que esconde su rostro tras unos vendajes y unas gafas negras.



También hay que destacar que aunque estemos ante una narración que da preponderancia a la carga psicológica de los personajes, marcados por sus demonios personales y sus recuerdos del pasado, el autor de la aclamada Essex County Trilogy no olvida la acción y construye un relato que se mueve entre géneros capturando a la perfección la atención del lector, hasta desembocar en un final abierto y proclive a varias lecturas: una de ellas, más realista dentro del marco de un relato que podría seguir siendo fantástico, con asesinato de un viejo colega de por medio, y que personalmente me recordó al cine negro de serie B al estilo de las producciones de la RKO. En cambio, otra lectura todavía más sugerente si cabe remite a la posibilidad de que la condición de invisibilidad solo exista en la mente del protagonista (téngase en cuenta que siempre que surge este aspecto él está solo), y así Lemire convertiría dicho asesinato en una suerte de suicidio psicológico por parte de una mente esquizoide.



Así pues, Nadie de Jeff Lemire se erige en un relato psicológico con envoltorio de género acerca de la identidad, los conflictos de la personalidad y, de refilón, la figura del doppelgänger o doble, y sobre el que tampoco conviene insistir más a riesgo de poder privar a futuros lectores de las sorpresas que pueda depararle el relato. Un cómic pues recomendabilísimo, que subraya los logros continuados de la línea Vertigo cuando se aparta del Universo DC -sin menoscabo de la calidad de los que no-, y que ya nos ha dado obras tan relevantes como Es un pájaro..., Bite Club, Faker, Silverfish, Pereza, El alcohólico o los títulos de Harvey Pekar American Splendor. Un día más y El derrotista. Una nómina donde ahora ingresa por la puerta grande Jeff Lemire y su soberbio Nadie.


Título: Batman: La batalla por la capucha (Compendio)
Autores: Varios autores (guión y dibujo)
Editorial: Planeta de Agostini Comics
Fecha de edición: abril de 2010
168 páginas (color) - 14,95 €


Título: Nadie
Autor: Jeff Lemire (guión y dibujo)
Editorial: Planeta de Agostini Comics
Fecha de edición: abril de 2010
144 páginas (bitono) - 13,95 €




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1 comentario:

Wolfville dijo...

Totalmente de acuerdo en lo de los especiales batmaniacos. El mejor, sin duda, es el del señor Arkham. Curiosamente, en la época de "Tierra de Nadie" también eran los especiales ambientados en Arkham los que más me gustaban.

Ahora a ver que nos depara el Batman-Grayson.

Saludos.


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