Abandonad toda esperanza

martes, 12 de agosto de 2008

La Semana del Hombre Murciélago / Bodrios que hay que ver: Batman



Y ahora es cuando los fans fatales de Tim Burton, cuchilla afilada en mano a lo Sweeney Todd, se disponen a matarme. Pero deténganse, oh siniestretes de nuevo cuño, oh gotiquillos vestidos en Zara, y fíjense bien: porque hoy no vamos a meternos con el primer Batman dirigido por Burton -que, lejos de gustarnos tanto como Batman Begins, tenía su aquel-, sino con el Batman estrenado en 1966.



Sí, hubo un Batman cinematográfico anterior al de Burton, en cinemascope y technicolor, perpetrado por el mismo equipo que allá por la feliz década de los 60 llevó al Hombre Murciélago de Bob Kane a la pequeña pantalla. Si usted es español y creció en una comunidad con televisión autonómica propia, seguro que recuerda aquellos Pam!, Boom!, Scrotch! y Katakrumpunchon! (vale, este último me lo he inventado, pero la serie los tenía tan estrambóticos como este o más) sobreimpresos en la pantalla a poco que Batman y Robin se enfrentaban al villano o los villanos de turno.



Dicho largometraje, firmado por Leslie H. Martinson -que cuenta en su haber con episodios de casi un centenar de series televisivas-, fue realizado después de que los primeros capítulos de la serie ya fuesen un éxito en Estados Unidos, pero fuera de sus fronteras se empleó para tantear el interés del público extranjero ante esta encarnación del justiciero de Gotham. Esto es, en muchos países, España incluida, el film fue una suerte de episodio piloto de lujo (es un decir), de unos 100 minutos de duración y pensado para la gran pantalla... y que permitía, entre otros punch moments, ver a Batman corriendo de un lado a otro con una bomba a punto de explotar y que no sabía dónde dejar.



Pero dejémonos de arqueología cinematográfica y vamos a lo que vamos: la serie, protagonizada por Adam West (hoy alcalde de Quahog en Padre de familia, vivir para ver) y Burt Ward como Batman y Robin, pareja de hecho mucho antes de que la ley contemplara dicho estado civil, se ha convertido con el paso del tiempo en una obra de culto, un monumento a lo camp, y una manifestación popular del pop art como pocas se han visto: los trajes chillones que vestían el Dúo Dinámico -nada que ver con Juan, Ramón y su amor de quince años- y sus enemigos llenaron la pequeña pantalla de un estallido de color y alegría, luces y plastilina... Perdón, se me está yendo la olla a otra cosa.



El film que nos ocupa recuperó a la plana mayor de los villanos de Gotham: para empezar, César Romero fue un Joker caricaturesco, lejos de las encarnaciones de Jack Nicholson y no digamos ya de Heath Ledger, y que aquí, pese a ser el principal enemigo de Batman en los cómics, se vio relegado en beneficio del Pingüino (encarnado por el veterano Burgess Meredith) y de Catwoman (en el film Lee Meriwether, aunque en la serie también lo fueron Julie Newmar y Eartha Kitt, una mujer gato negra mucho antes de la llegada de Halle Berry), a la postre el auténtico cerebro criminal del film. El Acertijo, encarnado por el actor y compositor Frank Gorshin, completó el cuarteto criminal.



El film contó con un guionista de excepción: Lorenzo Semple Jr. Este hijo, como su mismo nombre indica, de Lorenzo Semple Sr. (que nadie sabe muy bien quién es), aunque por aquel entonces solamente se había granado en la pequeña pantalla, trabajaría después con cineastas de la talla de Schaffner, Pakula, Rosenberg o Pollack en cintas como Papillon, El último testigo, Con el agua al cuello o Los tres días del cóndor; y para los amantes de lo kitsch, después vendrían los guiones del King Kong de Guillermin y dos personajes, como Batman, del mundo del tebeo: el Flash Gordon de Mike Hodges y Sheena, la reina de la selva, de nuevo a las órdenes de Guillermin. Un currículo impresionante (me refiero a las películas de Pollack y compañía, no a estas últimas, claro está)... que no podía adivinarse viendo la sarta de tonterías y boberías (sí, sé que se dice bobadas, pero son tan bobas que bobadas es un término que no les hace justicia) que escribió para este Batman salido de la peor pesadilla de Andy Warhol.



Veamos: atendiendo a una capacidad deductiva que ríete tú de Sherlock Holmes (por ejemplo, dado que Batman es atacado por un tiburón -esto es, un enorme pez-, está claro que el Pingüino está detrás del asunto, pero como la amenaza llega del mar y "mar" empieza por M, como Mujer Gato, es obvio que Catwoman también está implicada... Sí, aquí se las gastan como lo oyen), Batman y su compañero, Robin el Chico Maravilla, descubren que Catwoman, el Pingüino, el Joker y el Acertijo están actuando juntos, y dado que son cuatro, no es posible que se conformen con Gotham o Estados Unidos, sino que quieren dominar el mundo (sí, esto es así, les parezca bien o mal).



Para ello planean el secuestro de los nueve dirigentes más poderosos de todo el mundo (entre ellos, un español que habla mexicano, por supuesto, y no me pregunten qué hace un español entre los dirigentes más importantes en 1966, como si estuviésemos en el siglo XVII), los cuales son secuestrados mediante un curioso método: una máquina deshidratadora que los convierte en polvo de colores (cada uno de un color diferente), y que a su vez son guardados en probetas.



Por supuesto, Batman y Robin conseguirán rescatar a los dirigentes después de un montón de persecuciones, golpes, investigación y onomatopeyas sonoras, y aplicándoles agua los dirigentes volverán a ser lo que eran (con ropa y todo).



En fin... Como se imaginarán, este Batman no hay por dónde cogerlo (y no hagan chistes con su presunta relación con su sidequick Dick Grayson), y solo puede verse como una comedia disparatada: si se contempla con dicha expectativa, puede incluso ser muy graciosa. Porque si no es así, van listos.

1 comentario:

Skellington dijo...

...gotikillos vestidos en Zara... JUAS!!! Me parto!!!!
Siempre recordare esa escena del tiburon de latex colgado de la pierna de Batman, del que se librara con el "Bat-repelente de tiburones", que estaba al lado del "Bat-repelente de ballenas" y del "Bat-repelente de delfines"....

Un puto clasico. Si señor.


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