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martes, 10 de marzo de 2009

Semana Watchmen: El libro de la película



Watchmen. El libro de la película, editado por Norma Editorial, es el regalo ideal para aquellos espectadores a los que Watchmen, el film de Zack Snyder, no solo no ha defraudado, sino que ha satisfecho sobremanera buena parte de sus expectativas.



A modo de making of o cómo se hizo impreso en negro sobre blanco, este libro de Peter Aperlo -también autor de El arte de Watchmen- repasa todo el proceso de adaptación del cómic de Alan Moore y Dave Gibbons a la gran pantalla, sin olvidar ninguno de los pasos.



Así, el grueso volumen arranca con el proceso de preproducción, incluyendo a modo de curiosidad para los aficionados al cómic los primeros bocetos de los personajes por obra y gracia del talento de Adam Hughes, John Cassaday o David Finch. También se presta atención a cómo se hicieron los títulos de crédito y los storyboards, así como se reproducen las primeras fotografías oficiales de los actores definitivos con sus trajes de Vigilantes.



El segundo capítulo está dedicado a "El mundo de Watchmen", incluyendo una cronología que compara la historia real de los Estados Unidos durante el siglo XX con el universo alternativo creado por Alan Moore para su obra más célebre.



El capítulo III está dedicado a analizar uno por uno todos los personajes del film, y no solo los Vigilantes protagonistas; así, no sentiremos la ausencia de los miembros de los Minutemen originales, de algunos villanos más o menos importantes... y hasta del mismísimo presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, alias Dick 'el Tramposo'.



Con el fin de repasar todo el proceso de realización de la película, los tres capítulos que siguen están dedicados a los distintos aspectos de la producción (el rodaje, las escenas de acción, etcétera) y de la postproducción (la banda sonora, los efectos especiales...).



Todo ello se ve acompañado, claro está, de numeroso material gráfico, que sirve para desgranar pormenorizadamente una de las películas llamadas a generar polémica y a ser recordada como una de las adaptaciones de cómic de este nuevo siglo más logradas y redondas. Tiempo al tiempo.


Watchmen. El libro de la película
Peter Aperlo
Barcelona, Norma Editorial, 2009
176 pp. - 29,50 €

(+) Sobre los libros de Watchmen.

lunes, 9 de marzo de 2009

Semana Watchmen: La película



Para el conocedor del cómic en que se basa, resulta harto complicado construir una visión crítica acerca de Watchmen, la película, que esté exenta de injerencias extracinematográficas: por un lado, se conoce a priori el relato en el que se inspira; y, por otro, se tiene noticia como aficionado al cómic de la larga trayectoria que ha sufrido el proyecto de llevar la obra de Alan Moore y Dave Gibbons a la gran pantalla hasta que se ha alcanzado la meta.



Este largo camino ha sido una batalla que ha dejado muchas bajas atrás: para empezar, Terry Gilliam, el ex Monty Python y autor (mucho más visionario que el propio Zack Snyder, todo sea dicho) de filmes como Brazil, El rey pescador, Miedo y asco en Las Vegas o Tideland, un realizador que allá por los primeros años 90 estuvo empeñado en llevar Watchmen a la gran pantalla, hasta que se dio cuenta de que iba a necesitar como mínimo una miniserie televisiva de varias horas para no traicionar el material de base.



Después sería David Hayter, guionista de X-Men, quien iba a escribir y dirigir la película, pero el proyecto fue abandonado por diferencias creativas con los productores. A este le sucedería Darren Aronofsky, el elegido por la compañía, pero el realizador de Réquiem por un sueño y El luchador decidió decantarse por un proyecto absolutamente personal al que había dedicado varios años: La fuente de la vida.



Después llegó Paul Greengrass, autor de United 93 y de las partes segunda y tercera de la trilogía de Jason Bourne. Durante bastante tiempo este fue el proyecto que parecía iba a terminar por cuajar, pero el presupuesto se disparó tanto que el asunto se quedó en agua de borrajas. Y de nuevo Watchmen, la película, parecía destinada a dormir el sueño de los justos.



La última baja fue, claro está, el propio guionista del cómic, Alan Moore, que como sucediera con las cintas La liga de los hombres extraordinarios y V de Vendetta, renegó de la adaptación cinematográfica, lo que ha llevado a que en los créditos vuelva a aparecer que el film resultante se basa en un cómic co creado e ilustrado por Dave Gibbons.



Y entonces llegó Zack Snyder, el realizador que debutara con Amanecer de los muertos, soberbio remake de Zombi de George A. Romero en algunos aspectos superior al original, y que demostró su interés por el campo de la novela gráfica llevando a la gran pantalla un cómic de Frank Miller realizado en colaboración con su esposa, la colorista Lynn Varley: el resultado, 300, fue una cinta no exenta de logros pero que carecía de la fuerza de su debut a base de ralentís injustificados que violentaban la realidad del discurso.



La eterna espera, durante más de dos décadas, parecía haber llegado a su fin: hoy hace justo un año que en este vuestro blog descubrimos a las encarnaciones en carne y hueso de los Vigilantes creados por Moore y Gibbons. El 6 de marzo de 2009 todavía parecía por aquel entonces una fecha lejana, pero como suele decirse al final todo llega. Y Watchmen, la película, ya está en nuestros cines.



Lo primero que hay que señalar es que la versión que ha llegado a los cines cuenta con el beneplácito absoluto de Zack Snyder, último responsable del montaje, pero no se trata de la versión definitiva: las dos horas y cuarenta minutos de este Watchmen se convertirán, por un lado, en una versión de tres horas y diez minutos, que incluirá el material rodado casi en su totalidad; por otro, en una versión más larga todavía, de tres horas y veinticinco minutos, que incluirá igualmente el cortometraje de animación que adapta Relatos del navío negro (con voz de Gerard Butler, el Leonidas de 300) y una versión de Bajo la máscara, el libro de Hollis Mason, el primer Búho Nocturno, cuyas páginas cerraban cada entrega de la maxiserie original.



Pese a que este material se nos haya escamoteado de primeras -y que podremos comprar y ver antes por separado-, hay que señalar que Watchmen es fiel, muy fiel, al cómic que adapta: la que en un principio fuera una serie de doce entregas mensuales -que solo después sería recogida en un volumen unitario que la consagró con la etiqueta comercial de "novela gráfica- podría servir tanto de guión como de storyboard del film resultante. Tanto es así que la película sigue casi al pie de la letra la evolución de la trama -basada en la pregunta inicial de "¿Quién mató al Comediante?" que sirve a modo de detonante-, incluyendo los episodios dedicados a profundizar en cada uno de los protagonistas, mientras que numerosos planos parecen calcados de viñetas del tebeo.



De igual manera que parecen calcados los personajes, encarnados por unos actores de los que cabe destacar particularmente a Jackie Earle Haley como un perfecto Walter Kovacs, alias Rorschach, que en el film y como ocurriera en el cómic se convierte sin aparente esfuerzo en el personaje al que más apetece seguir, consolidándose así como el emblema visual de la narración. También nos han gustado mucho Billy Cudrup como Jon Osterman, el Dr. Manhattan, y Patrick Wilson (que ya coincidió con Haley en Juegos secretos) como Daniel Dreiberg, aka Búho Nocturno. Patrick Dean Morgan cumple con el difícil cometido de recrear a Morgan Blake, alias el Comediante, y Malin Akerman es una digna Sally Jupiter / Espectro de Seda de carne y hueso. El que queda peor parado es Matthew Goode, aquí Adrian Veidt, que transforma la mirada inocente y límpida del Ozymandias original en un villano de tebeo... en el peor sentido del término, por más que en la película él mismo niegue tal condición de forma explícita.



En cuanto al trabajo de Zack Snyder, hay que decir que empezamos a pensar que nunca volverá a demostrar la fuerza de la que hizo gala en Amanecer de los muertos, cinematográficamente hablando todavía hoy su mejor película, puesto que en Watchmen vuelve a recurrir a los ralentís que malograron por completo su 300, dinamitando la sensación de autenticidad en beneficio de una estética de videoclip que solo gustó a los más modernos. No obstante, para hacer honor a la verdad, en Watchmen estos ralentís están más dosificados que en el film protagonizado por los espartanos, más aún si tenemos en cuenta la considerable duración de este su tercer largometraje.



Pese a este aspecto negativo, Watchmen se deja ver con agrado, y eso es gracias precisamente a la fidelidad del material del que parte, un argumento espléndido escrito solo como Alan Moore y muy pocos elegidos más saben escribir. Y es que Snyder, en multitud de ruedas de prensa y encuentros con los aficionados, tranquilizó a estos una y otra vez declarando su condición de fan fatal del cómic original. Y, efectivamente, su película es en su mayor parte y con la salvedad de algunas licencias, una fotocopia de aquel... con todo lo bueno y malo que aquello conlleva. Porque no se ha traicionado el espíritu del original, dando como resultado un film nada complaciente que no evita los momentos más crudos -violentos y sexuales- del cómic original y que como aquel reflexiona sobre la condición del superhéroe nietzscheniano, sobre esa gran responsabilidad que conlleva todo gran poder, que diría Stan Lee por boca del tío de Peter Parker (Spiderman), y sobre las consecuencias del uso y abuso de ese gran poder.



Pero, al mismo tiempo, el conocedor del cómic se queda sin la siempre agradecible sensación de sorpresa: se conoce el film a pies juntillas sin haberlo visto, e incluso los momentos más poderosos desde un punto de vista visual -la chapa del Comediante manchada de sangre y la camiseta machada de ketchup, la sangre sobre la nieve que dibuja algo parecido a una mancha del test de Rorschach, y muchos más- son mérito de Alan Moore, autor siempre de guiones detallados hasta la extenuación, y de un estiloso Dave Gibbons fiel al material del que parte.



Llegado este punto, cabe preguntarse cuál es la principal aportación de Snyder, más allá de los mencionados (y casi siempre molestos) ralentís; a nuestro parecer, esta es la de haber entendido la sorna con la que Alan Moore contempló el universo de los superhéroes, materializado aquí en buena parte gracias a una selección de canciones tan conocidas como utilizadas a modo de estereotipo, de Simon & Garfunkel a Jimi Hendrix, pasando por Leonard Cohen o Bob Dylan, unos temas musicales que muchos han criticado olvidando que hasta un tema como The Times They Are A-Changin' era citado explícitamente por Moore en su obra, y que acercan a Watchmen, la película, al peligroso territorio del kitsch más hortera. Pero un kitsch que, por mucho que duela a los fanáticos más fundamentalistas del cómic, aquellos que quieren ser más papistas que el Papa, más alanmooristas que Alan Moore, estaba ya en la visión de este último.



Por lo demás, solo queda preguntarse: ¿Qué se ha perdido de lo que conocíamos como Watchmen? Pues solo aquello que no podía trasladarse al cine: por un lado, la evolución de la trama a modo de serial de suspense, un whodunit del que -como muestra de la fidelidad al cómic- todavía se aprecian los paréntesis entre tebeo y tebeo a modo de fundido en negro; por otro lado, la capacidad metaliteraria del guión de Moore, que reflexionaba sobre el propio medio a través de unos cómics cuya distribución de páginas y viñetas estaba calculada con precisión milimétrica.



El único problema de todo esto, aunque menos sangrante que el de The Spirit de Will Eisner y la película homónima de Frank Miller dada la indiscutible calidad de la propuesta de Snyder, es que buena parte del público que se acerque al cine más cercano a ver Watchmen pensará que el cómic original es tan solo eso y nada más. Y Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons, como sabemos los privilegiados que lo hemos leído, es más que eso. Mucho más.

domingo, 8 de marzo de 2009

sábado, 7 de marzo de 2009

Las recomendaciones del sábado



Cómic:
BREAKDOWNS
Art Spiegelman
(Mondadori, 2009)

Maus, obra sobre el genocidio judío a partir de la relación entre el autor y su padre, superviviente de los campos de concentración, es todavía hoy el único cómic premiado con el Pulitzer y una de las novelas gráficas más aclamadas de todos los tiempos. Pero aquellos que quieran conocer los orígenes de Spiegelman tendrán que recurrir a esta obra de corte autobiográfico en la que se reflexiona sobre la condición intrínseca del artista de tebeos. Una edición primorosa de Mondadori para una obra de arte lúcida y libre, un libro tan divertido como doloroso, y a la postre indispensable.



Libro:
EL ESPECTÁCULO DEL VAMPIRO
Richard Laymon
(La Factoría de Ideas, 2009)

El espectáculo ha llegado a la ciudad y tres adolescentes no van a permitir que la entrada prohibida a menores les prive de ver a Valeria, el único caso que se conoce de un vampiro en cautividad... Con más de sesenta novelas publicadas y considerado por muchos como un escritor de serie B, un creador de fast food literario, el malogrado -falleció hace ocho años- Richard Laymon se hizo con el Premio Stoker gracias a esta novela que ha conseguido el aplauso del mismísimo Stephen King. Indispensable para aquellos que ya se han cansado de Crepúsculo y demás vampiros adolescentes...



(De: El Periódico de Villena, n.º 170, 6-III-2009).

viernes, 6 de marzo de 2009

Clásicos y contemporáneos

José María Martín Saurí, uno de nuestros más grandes dibujantes, ha visto cómo en los últimos tiempos se reeditaban dos de sus álbumes: La Odisea, según el clásico de Homero, y La mariposa y la llama, con guión del co creador de Torpedo Enrique S. Abulí.

Pero Martín Saurí sigue trabajando, y así lo demuestra La conjetura de Poincaré, una estupenda novela gráfica escrita por Raule, el guionista de Jazz Maynard.

De Raule y de Martín Saurí, y de sus obras juntos y por separado, hablamos en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy:

Dos por el precio de uno

jueves, 5 de marzo de 2009

De Point Pleasant a Miami, pasando por el futuro

Hemos visto la primera, y a la postre la única, temporada de Point Pleasant, serie realizada en 2005 y que en España ha acabado estrenando en abierto Antena 3... aunque en horarios intempestivos, como suele ser costumbre de la casa: ¿se acuerdan de la atrocidad cometida con las últimas temporadas de 24?



No obstante, una vez vista la producción al completo, no hay que lamentar tanto su escasa repercusión, ya que la decepción ha sido mayúscula... Pese al atractivo a priori que tenía la serie, el resultado final es un despropósito alargado hasta la saciedad, con una anécdota nimia de la que partir: una adolescente desconocida acaba arribando al pueblo de Point Pleasant, en donde una familia aparentemente modélica la acoge sin saber que podría ser hija del mismísimo Satanás y por tanto destinada a traer consigo el Apocalipsis (sic).



Téngase en cuenta, por si a alguien le interesa, que Point Pleasant cuenta en su reparto con algunos nombres conocidos: del televisivo Grant Show (Melrose Place) a Dina Meyer (Starship Troopers y las cuatro primeras entregas de Saw), pasando por Richard Burgi (Mujeres desesperadas), la prometedora Cameron Richardson o el veterano John Diehl (Miami Vice). Además, cada capítulo arranca con unos sugerentes títulos de crédito musicalizados por Danny Elfman. Pero nada de ello evita que después de unos primeros capítulos que se siguen con interés, este va decayendo en picado con entregas que apenas cuentan nada, hasta alcanzar el último episodio, el número 13. A ver si va a ser verdad que este número da mala suerte...



Menos mal que siempre nos quedarán series que nos devuelvan la confianza en la pequeña pantalla del nuevo milenio, como la muy entretenida Terminator: Las crónicas de Sarah Connor, cuya primera temporada estamos disfrutanto bastante al comprobar que expade la mitología de la saga cinematográfica con respeto y rigor, y que cuenta con una soberbia Lena Headey (300) que ha conseguido lo imposible: que no añoremos demasiado a la irrepetible Linda Hamilton de Terminator 2.



Más interesante todavía nos parece la espléndida Dexter, cuya tercera temporada ha arrancado en Fox esta misma semana, y que promete confirmar, de nuevo, que la serie sobre las andanzas del forense del departamento de Policía de Miami y psychokiller justiciero a media jornada es una de las mejores producciones televisivas del momento.



Por lo demás, la segunda temporada de Héroes arranca sin entusiasmar, pero tampoco defrauda. Veremos en qué queda este segundo volumen, de menos episodios que el anterior por culpa de la huelga de guionistas que asoló el cine y la televisión de hace un par de años...

miércoles, 4 de marzo de 2009

Abril: Novedades Norma

Como todos los meses, aunque ahora después del aluvión de novedades relacionadas con Watchmen, Norma Editorial viene cargada de títulos interesantes para el mes de abril. De entre las novedades, que se pondrán a la venta el próximo 27 de marzo, queremos destacar las siguientes:



- La virgen de plástico
David Prudhomme & Pascal Rabaté
120 pp. (color) - 24 €



- Pascal Brutal
Riad Sattouf
96 pp. (color) - 15 €



- The Umbrella Academy (Vol. 1 de 3)
Gerard Way & Gabriel Bá
48 pp. (color) - 5,50 €



- The Twilight Experiment
J. Palmiotti & J. Gray & J. Santacruz
144 pp. (color) - 14 €



- The New Dynamix
Allen Warner & J. J. Kirby
120 pp. (color) - 13 €



Del resto de novedades cabe destacar también las nuevas entregas de Grimm Fairy Tales, Wet Moon y las tiras de prensa de Ciudadano Can, así como el volumen 16 de los imprescindibles Los Archivos de The Spirit; y, claro está, un gran número de las series manga en curso, entre las que destaca el cuarto volumen de La leyenda de Madre Sarah de Katushiro Otomo, el autor de Akira.

Para más información acerca de estos y el resto de títulos, les recomendamos consultar el catálogo de la editorial:

Norma Editorial: Novedades Abril 2009

martes, 3 de marzo de 2009

Bodrios que hay que ver: Luna maldita

Hasta hace unos días yo creía que a Eric Red se lo podía perdonar todo. ¿Que si estoy hablando de Eric el Rojo, algún vikingo olvidado en las brumas del pasado? No, para nada: Eric Red es un director y guionista al que nunca se le ha dado demasiado predicamento, pero al que el autor de estas líneas siempre le ha tenido cierto cariño. Y como me imagino que se preguntarán por qué, me adelanto y se lo cuento... Primero, porque las dos únicas películas dirigidas por él que conocíamos nos parecen estupendas: su debut, Cohen & Tate, era una espléndida muestra de film neonoir con aires de road movie, rabiosamente entretenida y muy bien escrita, en el que el malogrado Roy Scheider y Adam Baldwin eran dos secuestradores que se llevaban como el perro y el gato mientras custodiaban a su rehén, Harley Cross (el pequeño psycho killer de El niño que gritó puta); por su parte, Cuerpo maldito (Body Parts) era una estupenda película de terror con toques de humor negro que adaptaba un texto de Boileau y Narcejac (los mismos del Vertigo de Hitchcock, ahí es na) y que protagonizó un estupendo Jeff Fahey (recuperado en Planet Terror).



Pero, por si esto fuera poco y sobre todo, a Eric Red se lo perdonábamos todo por su labor como guionista para dos magníficas películas de Kathryn Bigelow, Los viajeros de la noche y Acero azul -nada que ver con la mirada de Zoolander-, y, muy especialmente, por su guión para aquella joya del cine de los 80 que no me canso de reivindicar: Carretera al infierno, con unos maravillosos Rutger Hauer y C. Thomas Howell, y a la que secuela y remake hicieron flaco favor.



Pero hete aquí que al parecer un servidor vivía en la ignorancia, porque el currículo de este buen hombre no es tan intachable: en 1996, Red filmaba su tercer largo: Luna maldita (Bad Moon en su país, porque parece ser que allí si está en inglés lo entienden mejor), según una novela de Wayne Smith de la que después de ver la adaptación no tengo ni las más mínimas ganas de leer. Con este film, obviamente, Red reincide en el género de terror. Y si no me creen, échenle un vistazo a esta foto:



¡Sí, es él! ¡Michael Paré! ¡Y además posando! Paré, antaño estrella fugaz de los 80 gracias a Calles de fuego de Walter Hill pero que haciendo cosas como Marine: entrenado para matar dilapidó el poco crédito que tenía. Por si esto fuera poco, luego cayó en manos de Uwe Boll, que lo convirtió en su actor fetiche. Y es que hay días en los que más vale no haberte levantado de la cama...



Pero vamos a lo que vamos: Luna maldita arranca en el corazón de la selva de algún país de Latinoamérica, y en el que el bueno de Michael Paré y su atractiva novia ejercen de exploradores. Será en mitad de esa noche, que se intuía de relax y gozoso retozamiento, y antes de alcanzar el clímax del coito, que algo que parece una enorme criatura, un cruce entre un lobo y un oso, rasga la tela de la tienda de campaña y destroza a la susodicha.



Luego pasamos a los títulos de crédito, al cartelito de que avisa de que han pasado unas semanas o unos meses (tanto da), y a la presentación de los otros protagonistas de la cinta: una abogada soltera (o separada, o viuda, esto tanto da también) a la que interpreta Mariel Hemingway (la nieta de Ernest que hizo de lolita para Woody Allen en Manhattan, y que ya ha crecido lo suyo) y su adorable hijo encarnado por Mason Gamble (el que fuera Daniel el Travieso junto a Walter Matthau tres años antes).



Enseguida vuelve a hacer acto de presencia Michael Paré, a la sazón hermano de la abogada y por tanto, en un alarde de construcción de guión propio de las mejores escuelas de cine, tío del muchacho. Ambos, por cierto, están encantados con la visita del hermano-tío. No tanto así Thor, el pastor alemán que vive con ellos, y que sí, se llama como el dios asgardiano de Marvel Comics. Además, la novela de Smith se titula precisamente Thor, así que igual allí sale más, porque si no no me aclaro. Y en fin, como perro que es, Thor se huele que, como diría el bardo de Avon, algo huele a podrido en Michael Paré...



Sí, amigos, esto es tan tópico como parece: el film recuerda a tantas y tantas películas sobre licántropos que en el mundo se han hecho; sobre todo a Miedo azul, aquella cinta con Gary Busey basada en un texto de Stephen King y que, no siendo nada del otro mundo, parecía una obra maestra del género en comparación con esta basura tremebunda que apenas dura 75 minutos -es lo único bueno que puede decirse de ella- y que tiene una pinta de telefilm que tira de espaldas. Lo peor es que no lo es...



En fin... Habrá que ver 100 Feet (en España, en DVD como Arresto domiciliario), la nueva película de Red con Famke Janssen y, ¡horror!, Michael Paré, para comprobar si podemos volver a confiar en Eric Red. Pero como sea como esta Luna maldita, ya no le daremos más oportunidades: una y no más, Santo Tomás... digo, Eric Red.



(Sí, este es Eric Red. Por si ustedes tenían curiosidad).

domingo, 1 de marzo de 2009

Comic Top 5: Febrero 2009

Como en todo arranque de mes, a este vuestro blog llega el Comic Top 5 con los cinco mejores cómics leídos a lo largo del mes anterior. Y esta vez va de clásicos casi en su totalidad, con doblete para el maestro de maestros Will Eisner:



1.- Dick Tracy (Vol. 1)
Chester Gould (Norma Editorial)



2.- La vida en viñetas (Historias autobiográficas)
Will Eisner (Norma Editorial)



3.- Light & Bold
Carlos Trillo & Jordi Bernet (Glénat)



4.- Los Archivos de The Spirit (Vol. 1)
Will Eisner (Norma Editorial)



5.- The Programme
Peter Milligan & C. P. Smith