Abandonad toda esperanza

jueves, 4 de agosto de 2016

Último sábado de soledad: Menos es más




Cualquiera que ojee un ejemplar de Último sábado de soledad, título recién (y felizmente) editado por La Cúpula, y que no conozca a su autor, pensará que este es casi con seguridad un ilustre veterano del mundo de la historieta, probablemente incluso fallecido y reeditado ahora para el disfrute de los estudiosos del medio y para los lectores más curiosos de las nuevas generaciones.




Pero no: como especifica su ficha de autor en la web de la editorial, Jordan Crane es un dibujante de cómics estadounidense nacido en 1973 que apareció en la escena del cómic americana como editor de la aclamada antología NON cómics. Su primera novela gráfica fue Último sábado de soledad, un cuento sobre el amor y la pérdida, con la que demostró que había llegado para quedarse. A ésta le siguió Col-Dee, una obra en la que ahondó en las ideas emocionales de la primera; Sobre las nubes, las aventuras de un niño llamado Simon y su enorme gato Jack y, más recientemente, Uptight, un libro de historietas trimestral en el que serializa nuevas historias cortas.




Es decir: hablamos de un autor contemporáneo, que apenas supera los cuarenta años; y esta es su primera novela gráfica, que fue publicada en 2000 por Fantagraphics y que permanecía inédita, como el resto de su producción, hasta la fecha. Entonces, ¿en qué se basa esa primera percepción, que el autor de estas líneas confiesa haber tenido de forma prematura? La respuesta la hallaremos tanto en el contenido como, muy especialmente, en el formato de la obra. Pero vayamos con el primero: Último sábado de soledad es un relato cargado de melancolía, protagonizado por un hombre maduro que ha enviudado, quizá recientemente. En la mañana de un sábado de agosto, un día marcado en el calendario y probablemente el primer aniversario del fallecimiento de su esposa Elenore, él se dirige al cementerio a visitar su tumba y dejar allí un ramo de flores y las cartas que le ha estado escribiendo a la difunta durante todo ese tiempo...




No contaremos más del argumento; y la razón de por qué esta novela gráfica se titula precisamente Último sábado de soledad no la desvelaremos aquí, dejando en manos del futuro lector su emotivo descubrimiento. Pero sí vale la pena que nos detengamos en el formato de la obra: lo primero que llama la atención del volumen son sus escasas proporciones, siendo un libro más pequeño incluso que algunos en (supuesto) formato de bolsillo, y que no alcanza el centenar de páginas. Pero la sorpresa va in crescendo al ojear sus páginas: el diseño de las planchas es fijo, con solo dos viñetas (una superior, otra inferior) por página. Por si esto fuera poco, apenas encontraremos seis bocadillos de texto a lo largo de todo el relato; esto es, no estamos en sentido estricto ante eso que algunos llaman "cómic mudo" al estilo de Hellville de Thomas Ott, No Comment de Ivan Brun, Space Dog de Hendrik Dorgathen, El hijo de Hitler de Pieter de Poortere, Kiosco de Juan Berrio, Un poco de madera y acero de Chabouté o Los ojos del gato de Jodorowsky y Moebius... pero casi.




Por lo tanto, Último sábado de soledad es uno de esos cómics que, en teoría, se pueden leer en muy poco tiempo, pero en los que vale la pena detenerse con cierta parsimonia; y en los que el placer se incrementa considerablemente con el placentero reencuentro que supone la relectura. Por lo tanto, estamos ante una novela gráfica bastante especial, y para la que su propio autor recupera una etiqueta, la de picto-novela, que remite a las "novelas en imágenes" de pioneros del cómic como Frans Masereel (La ciudad, Mi libro de horas), Otto Nückel, Lynd Ward, Milt Gross o Max Ernst... lo cual incrementa más todavía la percepción de la que hablábamos al comienzo de estas líneas.




Sea como sea, y más allá de cualquier teorización al respecto que compare su estilo con los pioneros de la historieta o su narración con técnicas cinematográficas, Último sábado de soledad es una obra que merece muy mucho leerse... y con la que es imposible no emocionarse. No se me ocurre mejor elogio que ese.


Título: Último sábado de soledad
Autor:
Jordan Crane
(guion y dibujo)
Editorial: La Cúpula
Fecha de edición: julio de 2016
84 pp. (bitono) - 8,50 €

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