Abandonad toda esperanza

miércoles, 21 de abril de 2010

La Semana de Alicia: Alicia en Sunderland



La Alicia de Tim Burton puede verse como un intento de equilibrio entre la fidelidad al texto canónico de Lewis Carroll y la exploración de nuevos caminos narrativos a partir de su relato, si bien el realizador de Big Fish ha dado más preponderancia a lo primero sobre lo segundo. Ambas posibilidades se plantean también en el terreno de la novela gráfica, y si la Alicia en el País de las Maravillas de David Chauvel y Xavier Collette apuesta por plasmar en viñetas, con sumo respeto al original literario, la primera de las dos obras protagonizadas por la simpar viajera, Alicia en Sunderland de Bryan Talbot toma el camino diametralmente opuesto.



De esta manera, esta obra editada en 2006 por Dark Horse y que cuatro años después nos llega aquí de la mano de Mondadori en su línea Reservoir Books, toma las historias de Carroll como excusa para hablar de otras cosas, algunas directamente relacionadas con Alicia y su mundo y otras no tanto, sino que vienen a ser cuestiones que preocupan, al margen de la figura de Carroll, al autor de títulos como Las aventuras de Luther Arkwright, Historia de una rata mala o El corazón del imperio (El legado de Luther Arkwright), y a la sazón figura clave de la historieta underground británica.



El relato toma como excusa a un individuo que, confundido o desorientado, acaba por entrar en un teatro sin saber muy bien por qué. Allí se convertirá en único espectador de un show que tiene por protagonistas a Charles Dodgson, alias Lewis Carroll, a la pequeña Alice Liddell y, muy especialmente, a la ciudad de Sunderland, donde solía veranear el profesor y escritor y que se erige sin dificultades en el personaje principal de la obra. Por supuesto, el mencionado individuo del principio hace las funciones de alter ego del lector, mientras que el al parecer único actor del espectáculo no es otro que el propio Bryan Talbot, autonombrado maestro de ceremonias de esta obra totalizadora, bajo uno de sus múltiples disfraces.



Y es que Alicia en Sunderland pretende contarlo todo respecto a la génesis de los libros de Carroll, la vida de su autor, la existencia de Alice Liddell, su familia y sus descendientes, la huella que ha dejado Alicia en el País de las Maravillas en la historia cultural de todos los tiempos... y un poquito más todavía: lecciones de historia, leyendas locales, mitos urbanos y la teoría cuántica acerca del tiempo se encuentran en una obra que tampoco se limita a ser ambiciosa en lo que cuenta, sino también en cómo lo cuenta: esta novela gráfica cuya experimentación formal salta a primera vista, mezcla ilustraciones en color con otras en blanco y negro, juegos tipográficos, collages fotográficos, imitaciones a modo de homenajes -estupendas la páginas que evocan a la línea clara del Tintín de Hergé-, referencias -unas históricas, otras probablemente inventadas- e historias dentro de historias a modo de muñecas rusas cuya superposición deja sin respiro al lector.



La influencia de una obra como From Hell de Alan Moore y Eddie Campbell -que, si no recuerdo mal, se cita en algún momento de la obra, como a otros autores de cómic tan diversos como Hunt Emerson o Grant Morrison- es decisiva: sobre todo el apéndice final de aquella obra, "Dance of the Gull Catchers" ("El baile de los cazadores de gaviotas"), breve historia en la que guionista y dibujante repasaban mediante los recursos del noveno arte las múltiples teorías acerca de la identidad del asesino bautizado como Jack el Destripador y su encarnación en la historia de las Letras universales.



Una figura como el Destripador tampoco falta en este compendio de la identidad británica en general y de la cultura victoriana en particular; quizá sería más funcional citar los elementos que no aparecen en ella antes que los que sí, y en sus páginas se dan cita todas las Alicias que en el mundo han sido: de Carroll y John Tenniel a la revista MAD, pasando por Fredric Brown y su divertidísima novela Night of the Jabberwock -que comentaremos mañana-, Jan Svankmajer, Woody Allen, Wally Wood, Marilyn Manson o Los Simpson. Tal es el cúmulo de información, relatos, anécdotas y demás que incluye Talbot en su obra... además de un marcado matiz autobiográfico, pues el propio autor, su esposa y su hogar aparecen en la obra, en cuya parte final se cuenta el nacimiento de su primera nieta, Tabitha, a quien está dedicada.



También la preocupación por el propio trabajo aparece en Alicia en Sunderland; tanto es así que Talbot reflexiona de continuo sobre las posibilidades del medio: de ahí la aparición, bastante divertida y un punto satírica, de Scott McCloud, autor de Entender el cómic y el más importante teórico del noveno arte desde Will Eisner.



No resulta difícil comprender, una vez terminada su lectura, que la realización de esta obra le llevara a Bryan Talbot dos años de su vida: solo en un período de tiempo considerable se puede reunir tan ingente cantidad de datos y desarrollar un trabajo gráfico de tanta contundencia. Por supuesto, se le podrán poner peros -algunos críticos han destacado lo que tiene de apabullante para el lector como un rasgo negativo-, pero un servidor ha disfrutado con su lectura como muy pocas veces leyendo cómics en lo que va de año. Y si su publicación en español hay que agradecérsela al tirón de la película de Tim Burton, desde aquí hago público mi agradecimiento al realizador norteamericano.



Finalmente, hay que señalar el espléndido trabajo de edición de Mondadori, así como la traducción de Raúl Sastre, un profesional acostumbrado a lidiar con trabajos de los guionistas más ambiciosos, y especialista en verter al español la obra de, precisamente, Alan Moore. Todos estos elementos dan como resultado una obra, esta Alicia en Sunderland, que se me antoja uno de los hitos de la novela gráfica contemporánea, y por lo tanto uno de esos tres o cuatro cómics que, cada año, hay que leer si se quiere estar al tanto de por dónde va el cómic en los tiempos que corren.


Título: Alicia en Sunderland
Autor: Bryan Talbot (guión y dibujo)
Editorial: Mondadori
Fecha de edición: marzo de 2010
336 páginas (color) - 24,90 €


3 comentarios:

Wolfville dijo...

Todo un autorazo este Talbot. Y mira que yo hasta recientemente solo lo ubicaba como autor de Sandman, Legends Of The Dark Knight y alguna cosita suelta de 2000 AD por ahi. Pero cosas como este Alicia demuestran su amplitud de miras en el mundo comiquero.

Le eché un vistazo a esta "Alicia" y me pareció un tebeo post-moderno de los que me gustan a mi asi que, uniéndolo a la temática "carrolliana" -muy de mi gusto-, sin duda este tomo acabará cayendo.

Genial blog, por cierto.

Saludos!!

Rodrigo Yáñez dijo...

Me pasó algo parecido la última vez que leí El Zorro. Y aquello fue "El Zorro : Comienza la leyenda".
Que manera fácil de aprovecharse de la situación. Voy a tomar el mundo y lo dibujaré con mis propios personajes. De seguro que todos estarán expectantes.

Rodrigo Yáñez dijo...

El Zorro de Isa Allende, claro.


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