Abandonad toda esperanza

jueves, 29 de enero de 2009

Camino tortuoso: La Historia Secreta de Estados Unidos



Camino tortuoso, el más reciente título que ha sumado Norma Editorial a su colección Brainstorming -que, como bien sabrán ustedes, la integran muestras de narrativa vinculadas al mundo del cómic, ya sea por su temática o por su autoría-, presentaba a priori dos elementos que la convertían de cara a un servidor en un auténtico must, en un libro que había que tener y había que leer.



El primero de estos elementos es una trama articulada en relación con la Teoría de la Conspiración, el mundo de las agencias de Inteligencia, los complots gubernamentales y el lado más oscuro del gobierno de los Estados Unidos, un tema que fascina al autor de estas líneas. El segundo elemento es Warren Ellis.



Warren Ellis, al que no hay que confundir con el músico homónimo miembro de los Bad Seeds de Nick Cave salvo que se quiera aportar un granito de arena en la Gran Conspiración de la Confusión Total, podría considerarse uno de los autores británicos de tercera generación -la primera puede constitutirla por sí solo Alan Moore; en la segunda se cuentan Grant Morrison y Neil Gaiman; Jamie Delano estaría a caballo entre ambas- que entró con fuerza en el cómic mainstream norteamericano para intentar hacer con él algo diferente. Así lo atestiguan obras puntuales como Ocean o Desolation Jones, la intensa Fell o sus tres creaciones más personales y representativas: Transmetropolitan, The Authority y Planetary, siendo esta última posiblemente su obra maestra, su creación más completa.



Si Planetary y sus crossovers es la Historia Secreta del mundo, este Camino tortuoso, que supone el debut de Ellis en el ámbito novelesco, viene a ser la Historia Secreta de Estados Unidos. Valiéndose de una premisa y una estructura narrativa arquetípicas de la novela negra, algo muy del gusto del autor -véanse las mencionadas Fell o Desolation Jones, esta última una relectura en clave fantastique de El sueño eterno de Raymond Chandler-, Ellis construye una travesía en pos de un codiciado objeto por parte de un par de personajes principales durante cuyo periplo el lector será testigo de la otra cara de la nación más poderosa del mundo.



El protagonista de la novela, Michael McGill, es un cochambroso investigador privado (¿les suena?) que malvive en su oficina del Soho de New York a la espera del trabajo que le solucione la vida. Este podría llegar cuando el jefe del Gabinete de Prensa de la Casa Blanca le contrate para que encuentre una segunda Constitución de los Estados Unidos, un texto secreto encuadernado en piel alienígena que tiene el poder de controlar y convencer a todo aquel que pose sus ojos sobre su contenido; esto es, que puede reconducir por el buen camino la moral torcida del país. En su particular odisea por lugares clave del espíritu de la nación -Las Vegas, Los Ángeles, Chicago- McGill se verá acompañado por Trix, una joven estudiante que prepara su tesis sobre fetichismo, y con la que iniciará una relación sentimental tan placentera como tormentosa.



La trama de la novela está muy bien urdida, y los personajes, más allá de sus rasgos prototípicos, interesan y están consistentemente dibujados. Pero a lo largo de sus casi doscientas páginas se nota demasiado que el autor habla directamente por boca de los mismos (algo muy patente, aunque allí es tan descarado que hasta tenía su gracia y su razón de ser, en el Spider Jerusalem de Transmetropolitan), y le interesa más tratar los temas que le preocupan que construir un relato sólido por sí mismo. Y los temas que le inquietan son, de nuevo y principalmente, la línea que separa el poder del abuso del mismo, así como la libertad y la sumisión y sus fronteras; un rasgo este que acerca su obra a algunos títulos de su compatriota Grant Morrison, particularmente a Los Invisibles, un cómic hermano de este Camino tortuoso.



Por lo demás, y como suele ocurrir con Ellis, estamos ante una obra cuyo autor se permite "desperdiciar" con velocidad y mostrándolas apenas a grandes rasgos subtramas, ideas e imágenes que en manos de otros se estirarían como un chicle y darían para varias novelas. Este aspecto es tanto positivo, en cuanto demuestra la brillante inteligencia de su autor y deslumbra a su público, como negativo, pues este último puede en ocasiones sentirse molestamente saturado.



En resumidas cuentas: la novela es entretenida, está bien escrita y se disfruta... Pero en ocasiones se nota demasiado que no es más que una excusa para que el autor exponga sus obsesiones. Aunque como estas son algunas de las nuestras, bienvenido sea este Camino tortuoso, y quedemos a la espera de una segunda novela que confirme las indudables excelencias de esta primera y pula sus también notables defectos.


Camino tortuoso
Warren Ellis
Barcelona, Norma Editorial, 2008
192 pp. - 15 €

(+) WarrenEllis.com

1 comentario:

Carlos Pujol dijo...

Yo de Camino tortuoso me quedo con la escena donde se inyectan agua salada, y luego el protagonista se quiere poner los pantalones, que mente mas retorcida la de Ellis. Y otro pasaje que me golpeó es cuando encuentra a su amante copulando con otro. Ellis tiene muchas ideas y al igual que Grant Morrison no puede o no sabe utilizarlas todas adecuadamente, pero me encantan. Por cierto , vuelvo a presumir de tener originales de su Planetary , Desolation Jones , Transmetropolitan y Fell. Como puedes ver no le quito el ojo a este escritor. Muy buen post por cieto. Bye.


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