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sábado, 10 de abril de 2010

James Whale, o un mundo de dioses y monstruos

Hoy en día, cuando algunos directores (pensemos en Scorsese, Tarantino, Lynch o el difunto Kubrick) tardan varios años en preparar y llevar a cabo un proyecto (sin contar aquellos que nunca llegan a ver la luz), resulta harto extraño pensar en la productividad de la época dorada de Hollywood, cuando un realizador como Michael Curtiz (el firmante de, nada más y nada menos, la mítica Casablanca) llegó a dirigir más de ciento cincuenta películas entre 1912 y 1961.

Un caso parecido, sin llegar a la exageración del anterior, es el de James Whale: veintiún largometrajes acreditados en diecinueve años dedicados a la dirección cinematográfica. No obstante, si Whale permanece en la memoria del aficionado y no ha pasado a engrosar las filas de los artesanos olvidados del cine clásico, es debido a tres de los largometrajes que filmó para Carl Laemmle Jr. y la mítica Universal. Tres películas de terror, por supuesto(1).



El "Ciclo Frankenstein"

El díptico formado por El Dr. Frankenstein (más conocida por su título original, el escueto Frankenstein) y La novia de Frankenstein, particularmente, son los films de Whale considerados por la crítica y el público como sus obras maestras indiscutibles.

En su espléndido libro sobre Whale(2), James Curtis distingue en su filmografía proyectos personales y encargos que en principio le resultaban ajenos. Curiosamente, las dos películas de este pequeño ciclo pertenecen al último grupo: la primera de ellas nace como resultado del gran éxito del Drácula de Tod Browning, filmada ese mismo año, y en un principio contaba de nuevo con el húngaro Bela Lugosi como intérprete del Monstruo. El francés Robert Florey (La bestia con cinco dedos) iba a ser el realizador. Pero Laemmle, en última instancia (algo habitual en él, por otra parte), cambió de planes y confió finalmente en Whale, el cual -por consejo de su amigo y amante David Lewis, que le había visto actuar en El código penal de Howard Hawks-, acabó contratando al entonces desconocido y hoy mítico Boris Karloff.



En cuanto a La novia de Frankenstein, surgió -como es obvio- tras la excelente recepción de su predecesora, y fue de nuevo un éxito de taquilla, aunque algo más comedido.

Pero volvamos a la primera adaptación del clásico de Shelley realizada por Whale para la Universal: con ella, el autor de El caserón de las sombras mitificó al personaje de la Criatura por encima del propio doctor Henry Frankenstein, quizá por su carácter de paria desclasado, pareja a la del propio Monstruo: no olvidemos la condición de homosexual reconocido públicamente en los años 30 del cineasta británico.



Como han señalado algunos críticos(3), el mayor logro de este film de 1931 radica en el inestable equilibrio entre su fondo (conservador e inmovilista, como corresponde a la época) y su forma (sugerente y rompedora, influenciada por los clásicos del expresionismo alemán tan del gusto de Whale, y pletórica de la poesía visual que sería habitual en las siguientes realizaciones de su autor).

Así pues, en ocasiones, las imágenes parecen contradecir el significado del film: si este parece querer advertirnos de los peligros que entraña el hecho de que el hombre quiera reemplazar a Dios, la Criatura acaba despertando ternura y hasta simpatía en el espectador, por encima del resto de personajes, Henry Frankenstein incluido.

En cambio, la secuela estrenada en 1935 es un film mucho más libre que el anterior, a pesar de incluir un prólogo donde se explica el origen del texto literario (la autora, reunida con Percy Shelley y Lord Byron en Villa Diodati), y de recuperar ideas de la novela original, como la creación de una hembra para la Criatura.



De esta forma, Whale se permite el lujo de añadir un personaje protagonista más, totalmente inédito en la novela: el doctor Pretorius, un científico megalomaníaco que funcionará como villano de la historia, y que pronuncia la célebre sentencia ("¡Un nuevo mundo de dioses y monstruos!") que daría título al biopic de Whale estrenado en 1998.

Con estas dos películas, y a partir de la novela original de Mary W. Shelley (después adaptada y revisitada por cineastas tan dispares como Terence Fisher, Tim Burton, Kenneth Branagh o el español Gonzalo Suárez) y la obra teatral homónima de Peggy Webling, Whale y sus guionistas forjaron el mito del hombre artificial rechazado por la sociedad y del científico enloquecido por las consecuencias de su creación. Hoy en día, a pesar de las continuas revisiones del texto (las más interesantes, las debidas a Fisher para la productora inglesa Hammer), la visión de Whale no se ha visto ni de lejos superada.



El hombre invisible

Pero volvamos unos años atrás, cuando él éxito de Frankenstein estaba todavía reciente, y La novia de Frankenstein no era ni siquiera un proyecto firme.

Tras realizar la primera de ellas, Whale se resistía a continuar con la historia del enloquecido científico y su monstruosa creación... Creía que una secuela devaluaría las ideas del original y se limitaría a intentar exprimir sus logros sin conseguirlo.



Por tanto, entre una y otra cinta, Whale se empeñó en llevar a cabo un proyecto más personal: en 1933 se estrenaba El hombre invisible, una espléndida adaptación de la novela homónima de H. G. Wells, cuya obra literaria Whale admiraba.

Para ello contó con el magnífico actor Claude Rains como protagonista, ocasionando la paradoja de contar con un actor hoy célebre en un papel que limita su presencia física al instante final de la proyección. Por aquel entonces Rains era un desconocido para el público norteamericano: todavía quedaban lejos en el futuro sus excelentes composiciones en Casablanca y Encadenados a las órdenes de, respectivamente, Curtiz y Hitchcock. Este hecho provocó las reticencias de Laemmle, que quería a Karloff o, en su defecto, a Colin Clive (que ya había trabajado con Whale en su debut, Journey's End, y que dio rostro al doctor Frankenstein en los dos títulos sobre el mito).



Finalmente, Whale se salió con la suya, y Rains encarnó con su personal voz a ese hombre perseguido, cuyos logros científicos lo llevan no solo a hacerse invisible, sino a enloquecer y convertirse en un homicida sin freno.

Vista hoy, setenta años después de su filmación, los efectos especiales del film conservan no solo su encanto (algo habitual en las humildes producciones de la serie B), sino su efectividad... Y aunque se han visto claramente superados por los efectos especiales contemporáneos (ahí están los films de John Carpenter y Paul Verhoeven sobre el mito para comprobarlo), la aportación de Whale al tema sigue siendo una de las más satisfactorias, si no la mejor.



Dioses y monstruos

Hagamos un poco de historia: James Whale nació en Dudley, Inglaterra, el 22 de julio de 1889. A los veintiún años entró en la industria del cine, pero sus primeros logros artísticos los llevó a cabo en el mundo del teatro: después de trabajar como actor y decorador para el Birmingham Repertory Theatre, en 1929 debutó como director en la escena londinense en el drama pacifista de R. C. Sheriff Journey's End. Al año siguiente, entró en la maquinaria hollywoodiense para filmar la adaptación de esta misma obra; y en 1931 fue contratado por los estudios Universal, para los que trabajaría diez años, hasta que en 1941 se retiró para dedicarse a la pintura. Después, solo dirigió ocasionalmente una obra teatral en 1949.

Whale murió el 29 de mayo de 1957: su cadáver fue encontrado en la piscina de la mansión donde residía, en Pacific Palisades, California. Al parecer, una vez hecha pública la nota que dejó, y tras muchas especulaciones sobre su defunción, Whale se suicidó movido por un estado de ánimo depresivo, el cual estaba provocado por su precaria salud: una hemorragia cerebral le obligaba a someterse a vigilancia médica continua.



El largometraje Dioses y monstruos es la recreación ficticia del último tramo de la vida del realizador inglés, y se concentra particularmente en su relación con Clayton Boone, el jardinero de su residencia, al que le unía algo más que la atracción física que sentía por él.

El origen de esta película se halla en la novela de Christopher Bram El padre de Frankenstein, novelista británico cuya producción literaria está articulada a partir de un intento de dignificar a una retahíla de artistas gays, como es el caso de Whale.

No es extraño, por tanto, que la novela llamara la atención de dos reconocidos hombres de cine homosexuales y especializados en el género fantástico: el realizador Bill Condon y el productor ejecutivo Clive Barker, más conocido por su faceta de escritor (los celebérrimos Books of blood) y ocasional director de cine (suya es, por ejemplo, la primera entrega de la saga Hellraiser). Igualmente, el papel protagonista correría a cargo de Ian McKellen, espléndido actor inglés y homosexual militante(4).



No obstante, gracias al buen hacer de Condon tras la cámara, pero sobre todo gracias al libreto y a la interpretación de McKellen, Dioses y monstruos trasciende su condición inicial de hagiografía gay, y cuenta con momentos de gran poesía, no muy lejanos de los del cine del propio Whale.

De esta forma, el film resultante viene a ser el retrato de una época y de un modo de ver el séptimo arte, así como de un poeta que hizo de sus películas la expresión de su personalidad, gozosa a la par que herida, repleta pues de conflictos.



Notas:

(1): Para aquellos que deseen conocer mejor la aportación al fantástico de esta productora resultará imprescindible la consulta del espléndido trabajo monográfico El cine fantástico y de terror de la Universal, de Carlos Aguilar et alii, San Sebastián, Semana de Cine Fantástico y de Terror, 2000.
(2): James Whale, San Sebastián-Madrid, Festival Internacional de Cine-Filmoteca Española, 1989.
(3): Véase el interesante trabajo de T. Fernández Valentí y A. J. Navarro: Frankenstein. El mito de la vida artificial, Madrid, Nuer, 2000, pp. 169-189.
(4): Por su interpretación de Whale, McKellen consiguió una nominación al Oscar, que no fructificó finalmente, pero que le ha permitido introducirse en el mundo de las grandes producciones: ahí está su cometido como el mago Gandalf en la saga de El Señor de los Anillos para verificarlo.



Nota bene.- Hace cuatro años que, con motivo de la emisión televisiva de Dioses y monstruos, enlacé a este breve ensayo publicado con anterioridad en Villena.net. Pero dado que el artículo ya no está disponible en la red, y aprovechando que esta semana no hay "Las recomendaciones del sábado" escritas para El Periódico de Villena -pues hasta los periódicos (y los bloggers) merecen (y merecemos) vacaciones de vez en cuando-, he optado por recuperarlo aquí. Espero que sea de su interés, aunque no pasa de ser una mera introducción superficial al universo de James Whale y a sus aportaciones al cine de terror de la Universal.

viernes, 9 de abril de 2010

Vuelve la femme fatale



(... Y me refiero al personaje, no a la autora, aunque a lo mejor también: después de Y punto., Mantis.)

Interfaces: De París a Tokio, con escala en España



A Ricardo Esteban Plaza muchos lo conoceréis como el coordinador de la línea de autores españoles de Planeta, pero antes que eso -en orden cronológico y, al menos para el que esto escribe, en orden de importancia- es también el editor en jefe de Dibbuks, una de esas pequeñas editoriales que a fuerza de esfuerzo por sobrevivir en el siempre difícil mercado editorial y también a golpe de capricho de sus máximos responsables, obstinados por editar aquello de lo que disfrutan como lectores, consiguen poner al alcance de nosotros, los lectores, una serie de obras que de otra manera jamás llegaríamos a conocer. Demos pues gracias por su buen gusto, y algunos (los más pragmáticos, los menos románticos) añadirán que por su inconsciencia.



Esta reflexión viene a cuento de la aparición del primer número de Interfaces, como el mismo Ricardo Esteban afirma la última locura de su empresa: editar en español un proyecto que en la vecina Francia publica Éditions Paquet y coordina Jean-Paul Molin, aquí firmante del "Manifesto" a modo de presentación. A primera vista podría parecer que se trata de un producto que viene a ejercer de competencia a El Manglar, la otra revista de cómics editada también por Dibbuks. Pero nada más lejos de la realidad... Y es que Interfaces es la versión de auteur de El Manglar... o de cualquier revista más o menos comercial, aunque visto cómo está el patio últimamente asociar dos términos como los de "revista de cómic" y "comercial" es poco menos que un oxímoron. Recordemos qué ha sido de publicaciones como El Víbora -la última de las grandes en desaparecer-, NSLM -otra que tal-, Tangaroa -que apenas duró dos números- o BD Banda -semestral y con distribución irregular-; solo sobreviven contra viento y marea la imbatible El Jueves y la citada El Manglar, por lo que Dibbuks se convierte en la ideal para poder llevar a buen puerto una aventura como este Interfaces.



¿Y qué es Interfaces?, se preguntará a estas alturas el lector curioso. La respuesta no es otra que un espacio de creación -"Crear es un acto de rebelión contra la realidad", Vargas Llosa dixit desde la contracubierta- para que los autores más interesantes del mundo de la historieta aporten sus últimas creaciones, de extensión breve pero relevancia posiblemente superior, al contar con total libertad creativa. De esta manera, se trata de un producto poco menos que necesario y que viene a cubrir un hueco innegable, dado que de lo más parecido de lo que disponemos -el Robot auspiciado por Range Murata y que en España edita Glénat- apenas hemos visto tres números, si no me equivoco.



Dado el auge que el manga y el anime viven desde hace años -lustros ya, diría-, resulta bastante lógico que en este primer número se le haya dado bastante cancha a autores asiáticos. Curiosamente, para un servidor las aportaciones de la hongkonesa Little Thunder y del pekinés Lemmy son, pese a no carecer de interés, lo menos redondo de la propuesta: "Loser" abre el volumen juntando a sus cuatro protagonistas, chicas adolescentes, en una sauna; allí reflexionan (o así) sobre las relaciones sentimentales (o su ausencia) que marcan sus vidas. Por su parte Lemmy, colaborador de Benjamin (Orange, Remember) -algo que se nota bastante en el acabado final de su relato-, también se ocupa de los tormentos de la juventud en "Teen Spirit".



No obstante, el protagonismo del tomo -y es algo que aporta pistas acerca de las intenciones de sus responsables- se lo lleva de calle Nemiri, y no con un cómic sino con una galería titulada "Chicas / Pasajes", que cierra el volumen con la clase que merece. Pese a la ausencia de un hilo narrativo común, me ha recordado a creaciones de Frédéric Boilet como La espinaca de Yukiko o la antología Ellas. También destaca, en el mismo orden de cosas, la galería fotográfica de Stéphane Hervé "Last Night in Tokyo": más de veinte páginas de instantáneas con textos del propio autor en el que retrata en clave autobiográfica la noche más canalla, bohemia y felliniana de la capital japonesa.



Pero si hay alguien que se ha ganado el corazón de un servidor, y no es por interés por hacer patria sino por la calidad intrínseca de su trabajo, de alta capacidad de sugerencia, ese es el madrileño Jorge Monlongo, al que descubrimos con su Distrito Harrigan en las páginas de El Manglar: aquí, en su galería de ilustraciones no faltan curiosas recreaciones del universo de la Alicia de Lewis Carroll, la figura de la femme fatale o temas tan espinosos como la violencia juvenil en los centros de estudios. Un tesoro repleto de perlas esta galería de Monlongo, del que se echan de menos más de las nueve páginas de las que dispone.



Completan la oferta la historia "Vendedora de estrellas", del mexicano afincado en Barcelona Tony Sandoval (autor del irregular Nocturno pero también de esa joya a recuperar titulada El cadáver y el sofá, ambas en La Cúpula), así como "Rojo", del autor de Singapur Kuanth, que en apenas siete páginas y con muy poco texto recrea una atmósfera opresiva en un ambiente urbano donde se da un crimen sin resolver... Son estas dos historias que terminan por dar forma a un primer Interfaces que ya ha superado con nota el beneficio de la duda inicial, y al que le deseamos larga vida.

Nota bene.- Al hilo de lo comentado al principio de esta nota, el editor de Dibbuks Ricardo Esteban Plaza nos informa de que desde finales de febrero de este año ya no colabora con Planeta de Agostini Comics: "Llegamos al acuerdo a finales del año pasado y nos dimos esos dos meses de preaviso según el acuerdo establecido dos años antes. Como la apuesta por la producción propia bajó totalmente de intensidad no era lógica mi presencia como editor. Ahora lo lleva todo perfectamente Sandra de Lamo. Por mi parte y como se puede ver por mis últimas notas de prensa me he centrado al 100% en Dibbuks." Aclarado queda, y agradecemos la puntualización.


Título: Interfaces n.º 1
Autores: Varios autores (guión y dibujo)
Editorial: Dibbuks
Fecha de edición: marzo de 2010
152 páginas (color) - 19,90 €


(+) Preview en la web de Dibbuks

jueves, 8 de abril de 2010

El asesino dentro de la pantalla

Después de leer El asesino dentro de mí, una de las mejores novelas de uno de los mejores escritores de género policíaco de la historia, Jim Thompson, el cineasta Stanley Kubrick -a su vez, uno de los mejores realizadores que ha dado el séptimo arte- dijo que se trataba de "la historia más escalofriante que haya leído jamás sobre una mente deformada por el crimen". Por supuesto, tal aseveración pasó a formar parte de toda campaña de marketing y promoción posterior de la novela, apareciendo en las típicas fajitas que decoran las cubiertas en los expositores de las librerías.



No obstante, pese a su admiración por el libro, y a la colaboración que unió al escritor y al realizador -juntos escribieron los guiones de Atraco perfecto y Senderos de gloria-, Kubrick jamás se propuso adaptar la novela a la gran pantalla, posiblemente por intuir las dificultades de trasladar en imágenes un relato cuya fuerza radica en buena parte en el monólogo interior del personaje y en su visión (deformada) del mundo que le rodea.



A lo que no se atrevió Kubrick sí lo hizo en 1976 el discreto Burt Kennedy, y lo ha vuelto a hacer este año Michael Winterbottom. Como era de esperar, y al parecer a tenor de lo que dice la crítica del trabajo de este último -visto en Berlín-, ni uno ni otro consiguieron estar a la altura de la obra original.



Mientras esperamos que se estrene The Killer Inside Me en versión de Winterbottom, un realizador tan camaleónico como Kubrick, que cambia de género (e incluso de sistemas de financiación y distribución) como de camisa, y que a la postre ha ofrecido una adaptación que por ahora es más célebre por el culo azotado de Jessica Alba que por otra cosa, recuperamos el film de Kennedy, distribuido en España con títulos tan variopintos como El asesino dentro de mí, Un asesino dentro de mí o El asesino está en mí.



No es de extrañar que una novela tan fronteriza como la de Thompson, que bebe del western tanto como del noir, acabara en manos de un realizador casi siempre adscrito a la realización de películas del oeste, como El regreso de los siete magníficos, Ataque al carro blindado, Un hombre impone la ley, Látigo o Ladrones de trenes. Para la ocasión Kennedy contó con Edward Mann y Robert Chamblee como adaptadores de la novela, y con el actor Stacy Keach dando vida a Lou Ford, el ayudante de sheriff psicótico. Keach ocultaría su labio leporino bajo un contudente mostacho cuando, años más tarde, alcanzaría gran popularidad dando vida a otro de los tough guys de la novela negra norteamericana: el Mike Hammer de Mickey Spillane en los 46 episodios de la popular serie de mediados de los 80.



El film, aunque vilipendiado en su día y aun hoy sobre todo por las (inevitables) comparaciones con el texto original, se deja ver al conseguir destilar una cierta atmósfera pesimista y claustrofóbica que nos retrotrae con facilidad no solo a la novela, sino a buena parte de la obra literaria de Thompson: es un relato en el que no encontramos con facilidad personajes enteramente positivos o con los que el espectador pueda simpatizar, pues los que más se acercan a esa idea (la novia formal de Lou, el propio sheriff) no pasan de ser comparsas que asisten impávidos al devenir de los acontecimientos.



Se trata, pues, de un film que conviene recuperar, y no solo por ser testimonio del thriller norteamericano de los años 70, al poderse hermanar con filmes como La jungla humana de Don Siegel (mucho mejor realizada, pero quizá por ello menos turbia de lo deseado), sino por varios de los apuntes interesantes que atesora, como la misoginia de un relato que se recrea más en las escenas de violencia contra las mujeres (la prometida, la prostituta) que contra los personajes masculinos, el contrapunto existente entre la crudeza de la violencia y lo liviano y festivo de la banda sonora, las presencias fantasmales de los progenitores de Lou Ford (encarnados por el fordiano Royal Dano y la chica de la laguna negra, Julia Adams)... o el áspero y seco, como la prosa de Thompson, the end. En cuanto al monólogo interior, el film parece no tomar postura al respecto, y arranca con una voz en off... de la que pronto se olvida para no volver a aparecer jamás.



Para terminar esta nota, y como homenaje a una de nuestras novelas favoritas, os dejamos con varias cubiertas de otras tantas ediciones de la misma, tanto anglosajonas -que incluyen dos omnibus donde aparece la obra completa- como las españolas... que pasan, por cierto, por la perteneciente a la mítica colección Etiqueta Negra de Júcar, una bastante extraña -por poco conocida, así como por su particular ilustración y diseño- de Los Libros de la Frontera, y por la reciente reedición de RBA...



























Nota bene.- Para ampliar información sobre este autor, se recomienda la lectura de Gangsterera n.º 7, que incluye un completo "Dossier Jim Thompson", en el que un servidor publicó un artículo que trataba la relación del autor de 1.280 almas con el director de Lolita y Eyes Wide Shut.

miércoles, 7 de abril de 2010

Rosalie Blum: La Comedia Humana



Con un título, "¡Al azar, Baltazar!", que homenajea directamente a un maestro del cine francés como Robert Bresson, su compatriota Camille Jourdy cierra la trilogía de álbumes que componen su más prestigiosa obra, esta Rosalie Blum que en España ha editado La Cúpula con una puntualidad admirable.



En el momento de comentar las dos entregas precedentes lo hice reseñando también a un tiempo otros títulos y otros autores, como Hablando del diablo de Beto Hernandez y Nocturno de Tony Sandoval. Ahora, considerando la calidad probada de esta obra ya cerrada, me parece de justicia dedicarle una nota por entero a ella a modo de colofón, dejando constancia de que se trata de uno de los cómics más logrados de los últimos años, y al que sin duda perjudicará inmerecidamente, a la hora de nominarlo en las listas de lo mejor del año, el haber sido publicado respetando la edición francesa en tres entregas, sobre todo teniendo en cuenta que la primera de ellas lo fue todavía en (diciembre de) 2009.



Afirmar que Rosalie Blum, por ser una obra compuesta por tres entregas, responde a la estructura clásica de "planteamiento, nudo y desenlace" es minusvalorar en exceso los méritos de un relato en apariencia tan clásico como este, que al fin y al cabo habla de los grandes temas que preocupan al ser humano -el amor, la amistad, las relaciones familiares, la muerte-, pero a la sazón tan moderno en su concepción visual -las viñetas en muchas ocasiones desaparecen como tales, al carecer del consabido marco que las limita- como en su desarrollo narrativo, que se permite introducir en el relato, con total naturalidad, sueños y ensoñaciones de lo más freudiano que lejos de confundir al lector enriquecen su percepción de la historia.



Como parecían adelantar los hechos narrados hasta el momento, todas las semillas que había plantado Camille Jourdy a lo largo de los dos volúmenes anteriores germinan en este tercero: se resuelve la relación entre el apocado Vincent y la misteriosa (a veces a su pesar) Rosalie, y por extensión entre el primero y la sobrina de esta, Aude; igualmente, aparecen personajes nuevos pero relevantes para el relato, como Marianne (la ex pareja de Vincent, que lo abandonó por su profesor) o como el padre del protagonista, en un epílogo a modo de flashback revelador que cierra con acierto la historia.



Por otra parte, lo más chocante de una obra como Rosalie Blum proviene de conocer la edad de la autora, una artista que apenas pasa de la treintena -nació en 1979- pero que demuestra un profundo conocimiento de los misterios del alma humana, fruto sin duda de unas dotes de observación muy trabajadas.



Poco más puede decirse, salvo destacar el dominio de la autora tanto en la redacción de diálogos naturales y creíbles como en la dosificación de los silencios y el uso de las miradas como signos de comunicación, ante el temor por revelar demasiados elementos de una trama que encandilará a cualquier lector que le dé una oportunidad a esta Rosalie Blum. Simplemente quiero concluir haciéndome eco de que Abdel Kechiche, realizador de la soberbia (y muy premiada en Francia) Cuscús, será el encargado de realizar la adaptación del cómic a la gran pantalla... Un film que, en una muestra del azar que tanto preocupa al Vincent de Camille Jourdy, se unirá al de Stephen Frears según Tamara Drewe de Posy Simmonds y al de Luc Besson a partir de la Adèle Blanc-Sec de Jacques Tardi para conformar una trilogía de heroínas de la historieta europea adaptadas al cine en este 2010.


Título: Rosalie Blum (Vol. III: "¡Al azar, Baltazar!")
Autor: Camille Jourdy (guión y dibujo)
Editorial: La Cúpula
Fecha de edición: febrero de 2010
132 páginas (color) - 18 €


Nota bene.- ¿Tendremos un día de estos, como tienen en Francia, una edición "absolute" -ustedes me entenderán- de Rosalie Blum?



(+) Previously on Abandonad toda esperanza:
- Volumen 2
- Volumen 1

martes, 6 de abril de 2010

El manuscrito, de Zaragoza a Madrid

Calamar Ediciones nos invita a la presentación del libro El manuscrito encontrado en Zaragoza. La novela de Jan Potocki adaptada al cine por Wojciech Jerzy Has, de Diego Moldes, que estará acompañada de la proyección posterior del propio film El manuscrito encontrado en Zaragoza, y que tendrá lugar hoy martes 6 de abril, a las 20.00 horas, en el Cine Doré de la Filmoteca Española (Madrid).



En el acto participarán el autor del libro Diego Moldes, José María Prado, Catherine Gautier y Antonio Santamarina, así como del historiador de cine José Luis Sánchez Noriega y los directores del Instituto Polaco de Cultura Joanna Karasek y Cezary Kruk, que harán entrega de carteles originales de cine polaco a la Filmoteca Española.



Una ocasión inmejorable, pues, para ver en pantalla grande esta soberbia película de Wojciech J. Has, título clave del cine fantástico europeo, y descubrir las claves tanto de una novela irrepetible y de un film inolvidable, como del libro que estudia ahora y pormenorizadamente el trasvase de un medio a otro.

(+) Para más información sobre el film, puede leerse el capítulo dedicado al mismo de Terror en píldoras de David G. Panadero.

lunes, 5 de abril de 2010

La Comicoteca: Sandokán (El Tigre de Malasia)



Sandokán (El Tigre de Malasia) [Colección Hugo Pratt, vol. 1]
Guión: Hugo Pratt & Mino Milani / Dibujo: Hugo Pratt
Barcelona, Norma Editorial, diciembre de 2009
ISBN: 978-84-9847-916-4
80 pp. (b/n) - 19 €

La edición de Norma Editorial incluye la primera parte de la obra, completa a falta de ocho páginas no dibujadas (de las que se incluye texto a modo de resumen), así como la segunda parte, inconclusa. La edición se complementa con un prólogo a cargo de Alfredo Castelli (siete páginas), y un artículo de Claudio Gallo a modo de epílogo (seis páginas), así como dos páginas de bocetos a modo de separatas.



Texto promocional


INICIAMOS LA NUEVA COLECCIÓN DE HUGO PRATT, RECUPERANDO CLÁSICOS DEL AUTOR VENECIANO, TÍTULOS INÉDITOS EN NUESTRO PAÍS Y NUEVAS VERSIONES COLOREADAS.

Después de muchos años olvidado y abandonado, recuperamos un clásico de la literatura de aventuras, adaptado al cómic por Mino Milani y dibujado por Hugo Pratt: Sandokán, el tigre de Malasia. Debido a su publicación irregular y al abandono final del proyecto, solo disponemos de una historia completa y un fragmento de lo que iba a ser esta gran obra, suficiente para admirar el trabajo de uno de los artistas más importantes del cómic.

Con Sandokán, Norma Editorial comienza una nueva colección bimestral, en catalán y castellano, de títulos de Hugo Pratt que incluyen desde reediciones de títulos publicados hace ya mucho como Las célticas, Fábula de Venecia o La balada del mar salado, hasta la publicación de títulos inéditos en nuestro país como el presente Sandokán, o Sgt. Kirk (serie de la que no se había vuelto a publicar nada desde su revista), pasando por ediciones coloreadas también inéditas, como La laguna del misterio o La lejana isla del viento.



La crítica ha dicho


"Recientemente, han sido encontradas dos historietas realizadas por Hugo Pratt, en su período de mayor desarrollo artístico: el inicio de la década de los setenta, inmediatamente después de la creación de la primera aventura de Corto Maltés, La balada del mar salado. Se trata de decenas de páginas dedicadas a Sandokán, famoso personaje de autoría de Emilio Salgari. Las historias fueron realizadas por Pratt en 1971, para Il Corriere dei Piccoli, por aquellos años el magazine de historietas más difundido y respetado, y que contaba ya entre sus publicaciones con La balada del mar salado, efectuada esta por entregas. Por otro lado, en las famosas páginas de este periódico aparecían en aquella época historietas tan entrañables como Ric Roland y Lucky Luke.
Sandokan, dibujada por Pratt, tuvo como guionista a Milo Milani, y no fue publicada jamás. Y esto resulta verdaderamente un misterio, ya que es consabido que Pratt, además de ser un excelente ilustrador, era un óptimo manager de sí mismo, y trabajaba siempre bajo la consigna de 'no desperdiciar nunca nada'. ¿Cómo acabó entonces en el olvido un personaje tan importante como Sandokán? Resulta bastante difícil encontrar una explicación razonable. Y más aún, resulta también bastante oscuro el hecho de que al propio autor, de cuya mano hasta simples garabatos cobran la calidad de piezas de arte, nunca hubiera considerado exponer ninguna de estas planchas ante sus tantos admiradores. Sin embargo, una cosa es cierta: Pratt, inquieto, masón y ciudadano del mundo, era como sus personajes: misterioso.
- Antonio Angeli, Pienso en cómics.

"Aparte de cuestiones mercantilísticas y de vil metal, el trabajo de Pratt es muy interesante, pués se va adivinando que Corto está por salir: el mar, los prahos, el aspecto de Yáñez (sin bigote es Corto), la silla de enea, etc. El maravilloso trabajo que hace con los blancos y sobre todo los negros, y esas escenas de acción tan características en él.
En definitiva, salvo las abusivas cuestiones mercantilisticas mencionadas, es interesante para conocer el trabajo de Pratt en los años 60 entre Ana de la Jungla y La isla del Tesoro, ésta publicada por Il Corriere dei Piccoli y en España por Gaceta Junior, que fue mi primer contacto con el veneciano, y por delante su genial creacción Corto Maltese, que sin duda estaba ya gestándose."
- Blueberry, Fort Navajo.

"El hallazgo hace un año, por parte del autor y estudioso italiano del cómic Alfredo Castelli, de varias planchas originales de Hugo Pratt con sus trabajos sobre el Sandokan, de Emilio Salgari, fue un verdadero boom dentro del mundo del cómic. Dibujadas en 1971 por el genio italiano de Rímini (fallecido en 1995 en Suiza), estas viñetas han permanecido ocultas por espacio de casi cuatro décadas: cosa rara, teniendo en cuenta el perfecto dominio, por parte del padre de Corto Maltés, no sólo del lápiz y la acuarela, sino del mercado del cómic y sus vericuetos. Con guión de su amigo Mino Milani, las dos historietas halladas, Los tigres de Mompracem y La reconquista de Mompracem, verán ahora la luz en forma de un libro editado por la firma italiana Rizzoli Lizard. Todo ello con el consentimiento, claro está, de Cong, SA, la sociedad que gestiona todos los derechos de la obra de Pratt."
- B. M., ElPaís.com.



Programación de la colección (2009-2010)


- Diciembre 2009: Sandokán, el tigre de Malasia.
- Febrero 2010: Las célticas.
- Abril 2010: La laguna de los misterios.
- Junio 2010: Sargento Kirk.
- Agosto 2010: Fábula de Venecia.
- Octubre 2010: La lejana isla del viento.
- Diciembre 2010: La balada del mar salado.



Comentario acerca de este volumen


Dado que durante años estuvo perdido, el Sandokán de Hugo Pratt (y Mino Milani) adquirió pronto el marchamo de mito, tan propio de los relatos aventureros que han convertido al malogrado autor veneciano en uno de los genios de la historieta del siglo XX.

Si la adaptación de El Tigre de Mompracem, de Emilio Salgari, no llegó a terminarse se debe a que en mitad de camino se les cruzó, al príncipe malayo y al propio Pratt, un tercero: Corto Maltés, claro está. Auque el popular marino fue creado en las páginas de la ya (justamente) mítica historieta La balada del mar salado en 1967, dos años antes de concebir la presente obra, fue durante el proceso de realización de esta que la fama de Corto creció tanto que acabó absorbiendo casi toda la producción de su autor.

Así pues, durante años, las páginas realizadas por Pratt a partir de un guión de Milani y el propio dibujante se consideraron extraviadas... hasta que un antiguo compañero de Pratt, Alfredo Castelli, a la postre creador de Martin Mystère y autor del prólogo de la obra, las encontró entre material suyo. Y leído hoy, se trata de un material que aunque incompleto no solo satisfará a los seguidores de Hugo Pratt, sino que hará disfrutar a cualquier amante de la historieta de aventuras.

domingo, 4 de abril de 2010

El regreso de Tony Stark: cartel oficial

Ya hay poster oficial para Iron Man 2, y es este:



Lo que hay también son muchas ganas de verla, ya que la primera Iron Man nos gustó mucho.

Permanezcan atentos a sus pantallas... a las del cine, y a esta.



Post Scriptum.- La Viuda Negra -esto es, Scarlett Johansson-, portada de Famous...

sábado, 3 de abril de 2010

Las recomendaciones del sábado



Cómic:
PARÍS MON AMOUR
Brigitte Luciani & Colonel Moutarde
(DeBolsillo, 2010)

Una joven actriz soltera pero proclive al romance se debate entre dos hombres en la capital francesa, conocida mundialmente como la ciudad del amor... Una guionista y una dibujante se unen para dar forma a este relato de ritmo desenfadado y estética pop, que reflexiona sobre el azar y el destino, y que más allá de su target femenino encontrará quienes disfruten de las estampas parisinas y de un divertido juego metanarrativo con la figura del narrador en off. Ideal para regalar a esa chica que no lee cómics.



Libro:
TREN DE VENGANZA
Xavi Casinos
(Rocaeditorial, 2010)

En la Barcelona del siglo XIX un ex policía recibe el encargo de proteger las obras de la primera línea ferroviaria de los saboteadores, pero esto no será más que el arranque de una intriga en la que se mezclan intereses encontrados, sucesos acontecidos en las colonias americanas y hasta sectas masónicas... Con esta novela debuta en el territorio de la ficción el periodista Xavi Casinos, demostrando que en España también se cocinan platos literarios con los mejores ingredientes del best seller. Para amantes de las intrigas decimonónicas que no quieren renegar de sus raíces patrias.


(De: El Periódico de Villena, n.º 221, 2-IV-2010).

viernes, 2 de abril de 2010

Muñecos de madera

Pinocho, el muñeco de madera que quería ser un niño, ha experimentado varias encarnaciones desde que Carlo Collodi lo creara allá por el año 1882. Dos de las últimas han surgido en el mundo de las viñetas, de la mano del español Carlos Bribián y el francés Winshluss.

De ambas, y de paso del original literario, hablamos en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy: