Alguien dijo de este blog...


UN VISITANTE ANÓNIMO DIJO DE ESTE BLOG:
«UNA MEZCLA PERFECTA ENTRE CÓMICS, GÉNERO NEGRO Y SERIE B. ¡El TWIN PEAKS DE LOS BLOGS!»

_____________________________________________________________________________________________________
Mostrando entradas con la etiqueta Libros: "Libros de Sangre". Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros: "Libros de Sangre". Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de julio de 2008

Libros de Sangre: El Libro de Sangre (En la calle Jerusalén)

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



El lunes 7 de enero de 2008, con unas líneas acerca del relato "El Libro de Sangre", iniciábamos esta sección en la que nos proponíamos comentar todos y cada uno de los relatos incluidos en los Libros de Sangre de Clive Barker. Hoy, más de medio año después, y con estas notas sobre "El Libro de Sangre (un post scríptum): En la calle Jerusalén", ponemos punto y final a esta sección de treinta entregas semanales.

Y es que este relato cierra y da unidad, remitiendo al mencionado cuento inaugural, a los seis volúmenes (en su edición original; cuatro en la de La Factoría de Ideas) que conforman la obra más célebre y aplaudida del creador de Hellraiser.



Este breve colofón literario recupera a Simon McNeal, el protagonista del primer relato, del cual escribimos en su día: "Los muertos tienen autopistas. Con tan misteriosa como sugerente afirmación arranca el relato protagonizado por el médium Simon McNeal y la doctora especializada en investigaciones psíquicas Mary Florescu. En este relato, Barker sugiere que las almas de los difuntos conforman autopistas que los vivos no podemos ver, pero sí, en ocasiones, percibir, y que allí donde dos de estas vías de ánimas en pena se cruzan, en caso de ubicarse una casa o cualquier otra construcción arquitectónica, esta queda encantada ipso facto".



Barker nos mostró entonces a McNeal como un fraude al que los espíritus acababan por hacerle pagar su engaño, convirtiendo su cuerpo en un libro viviente. En este post scríptum nos cuenta su destino final: recluido y olvidado, su piel se ha convertido en una pieza codiciada por un coleccionista de pieles, que envía a un sicario, de nombre Wyburd, para que lo desolle; un final para el que McNeal parece preparado y ante el que no se resiste lo más mínimo...



Llegado este punto podemos afirmar a ciencia cierta que los Libros de Sangre han demostrado, una vez más, que han soportado muy bien el paso del tiempo, así como la relectura en el caso de muchos de sus relatos, y que acaban conformando sin duda alguna una obra maestra de la literatura de terror, de cata indispensable para los amantes del género.

Y muy pronto seguiremos hablando de Clive Barker... esta vez de su primera novela, El juego de las maldiciones. Permanezcan atentos a sus pantallas...



"El Libro de Sangre (un post scríptum): En la calle Jerusalén", en Libros de Sangre (vol. 4)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2006, pp. 307-312.

lunes, 21 de julio de 2008

Libros de Sangre (XXIX): La última ilusión

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



La última ilusión es el último relato largo de los Libros de Sangre de Clive Barker (después ya solo resta un post scriptum), y para Albert Solé, crítico literario y cinematográfico experto en el género de terror, es el único decepcionante de toda la serie.

Leído hoy, sí creemos que se trata de uno de los relatos menos satisfactorios de su autor, quizá porque su extensión -más de sesenta páginas en la edición que manejamos- sea excesiva en comparación con su argumento; pero, no obstante, el estilo de su autor permanece incólume, y solo por los ocasionales destellos de su genio creativo ya vale la pena leerlo.



De entre todas las historias de los Libros de Sangre, "La última ilusión" es la que más se acerca al concepto de pastiche literario: sin abadonar la fantasía y el terror, en este relato Barker se aproxima a los clichés del género negro hard boiled que las novelas de Dashiell Hammett y Raymond Chandler imprimieron en el imaginario colectivo de generaciones sucesivas de lectores y, posteriormente, espectadores del cine clásico norteamericano.

Así pues, el protagonista del relato, Harry D'Amour, cumple con buena parte de los rasgos que conforman el estereotipo del detective protagonista de este tipo de ficciones: está separado, trabaja solo, le gusta beber bourbon a altas horas de la madrugada y a cada caso que resuelve suma nuevos elementos a su nómina de enemigos. Pero, como otros ilustres personajes de la ficción popular, del John Constantine de DC Comics al Harry Dresden de las novelas de Jim Butcher, incluye entre sus rasgos definitorios los escarceos, en mayor o menor grado, con lo sobrenatural.



Harry recibe de Dorothea Swann, su nueva clienta y reciente viuda, la labor de custodiar el cadáver de su esposo, el ilusionista de mayor éxito de los últimos tiempos, que dejó escrito en una carta su temor a que sus enemigos mancillaran su cuerpo. Lo que Harry desconoce cuando acepta el caso, aparentemente pan comido, es que se verá inmerso en una lucha entre criaturas por la posesión del cuerpo del difunto, que en su día vendió el alma al Diablo con el fin de poder hacer magia... y que luego decidió vengarse del engaño de Satanás humillándolo al hacer pasar por meros trucos de prestidigitación de cara a la galería lo que eran verdaderos milagros.

A lo largo del relato Harry, con la colaboración de Valentín, el fiel ayudante de Swann -y que oculta un oscuro secreto que se revelará hacia el final de la historia-, tendrá que enfrentarse a diversas criaturas del averno lideradas por Butterfield, el cual se presenta como abogado, y entre las que figuran criaturas como "el Castrado" o "el Saqueador"... que sin duda adelantan personajes que Barker desarrollará en el futuro, como los cenobitas de Hellraiser o los diseños de la serie Tortured Souls para la factoría de figuras y muñecos de Todd McFarlane.



Pese a las limitaciones expuestas anteriormente -a las que se suma que la acción del relato no está ambientada en la habitual Londres, sino en un New York de cartón piedra más propio de las novelas de quiosco-, hay que destacar que Barker sigue siendo un maestro a la hora de hacer uso de la ambigüedad propia de la literatura, consiguiendo imágenes poderosísimas (las víctimas de los demonios convertidas en instrumentos de una desquiciante banda musical) o cargadas de sugerencia (el magnífico arranque del relato, con el personaje de la periodista que cree ser devorada por un tigre).


Finalmente, hay que señalar que fue el propio Barker el que se encargó de llevar "La última ilusión" a la gran pantalla, convirtiéndola en su tercera película después de Hellraiser (según la novela corta The Hellbound Heart) y Razas de noche (a partir de Cabal). El resultado fue El Señor de las Ilusiones, en la que Scott Bakula, Kevin J. O'Connor, Joel Swetow y la hoy popular Famke Janssen interpretaron respectivamente a Harry, Swann, Valentín y Dorothea. El film, que a partir de la premisa del relato enriquecía el argumento con nuevos giros y personajes -entre ellos un nuevo villano, Nix, a cargo de un estupendo Daniel von Bargen-, arrancaba con acierto, pero luego veía cómo su interés se iba diluyendo conforme avanzaba la trama.

A esta película pertenecen los fotogramas que acompañan a estas líneas.



"La última ilusión", en Libros de Sangre (vol. 4)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2006, pp. 239-305.

lunes, 14 de julio de 2008

Libros de Sangre (XXVIII): Crepúsculo en las torres

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



Nos acercamos ya al final de estos Libros de Sangre de Clive Barker -ya solo restan por comentar "La última ilusión", casi una novelita corta, y el post scriptum-, y lo hacemos con Crepúsculo en las torres, en apariencia uno de los relatos más accesibles del autor, pero al mismo tiempo una ficción caracterizada por la originalidad que casi siempre denotan sus relatos.



El cuento en cuestión arranca como si de una novela de Tom Clancy o John LeCarré se tratase: el protagonista, Ballard, es un agente del Servicio Secreto de Inteligencia británico, y su superior Cripps le ha encargado que se entreviste con el ruso Sergei Mironenko. Este, un antiguo miembro de la KGB, ex jefe de sección del Directorio S, ha manifestado su voluntad de desertar y su deseo de ser acogido por el gobierno inglés.



La misión de Ballard, claro está, es averiguar si lo que manifiesta Mironenko, que se declara cansado del comunismo y de las directrices de su servicio de espionaje, es real, o bien todo forma parte de una pantomima, una estratagema por parte del gobierno soviético. Ballard optará por la primera versión, pero lo que no puede alcanzar a imaginar es la increíble verdad que va a descubrir después de conocer a Mironenko...



Y es que Barker, en este "Crepúsculo en las torres", revisita el subgénero de los hombres lobo, convirtiendo la guerra fría en un enfrentamiento entre licántropos al servicio de sus respectivos gobiernos, criaturas fantásticas que conviven con los seres humanos como se ha visto en el cine previamente en filmes como Aullidos o posteriormente en Underworld y su secuela. Y lo hace con la sutilidad que le caracteriza cuando quiere, conduciendo la voluntad y el interés del lector a su antojo, hasta un melancólico y poderoso final.



"Crepúsculo en las torres", en Libros de Sangre (vol. 4)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2006, pp. 197-237.

lunes, 7 de julio de 2008

Libros de Sangre (XXVII): Cómo se desangran los expoliadores

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



Cómo se desangran los expoliadores es un perfecto ejemplo del alcance de la prosa de Clive Barker, y de cómo a partir de una anécdota nimia, un argumento muy sencillo, y un tema del todo trillado el autor de El juego de las maldiciones puede extraer oro puro.

El relato está ambientado en el Amazonas, un espacio al que colonos de Europa -ingleses, alemanes, suecos- han acudido a expoliar el terreno amparándose en leyes injustas que arrebatarán a los indígenas todo lo que antes era suyo de forma natural.



Hasta allí han llegado Locke y sus hombres, y ya han visto cómo han tenido que enterrar a Cherrick, uno de los suyos, aquejado de una extraña enfermedad que le hacía sangrar sin parar. Y tanto Locke como el alemán Stumpf saben muy bien que el difunto no padecía de hemofilia...

En mitad de la calurosa noche, ambos hombres recuerdan lo que ocurrió días antes, y que les hace pensar que Cherrick podría haberse contagiado de algún extraño mal tras su contacto con los indios: después de matar a un niño indígena por accidente, el más anciano de la tribu se aproximó a Cherrick y pareció maldecirlo pronunciando sonidos ininteligibles que asemejaban a la banda sonora de la selva. A partir de entonces, cualquier contacto físico provocaba cortes y heridas en la piel de Cherrick que no parecían poder cicatrizar...



Posteriormente, ha sido Stumpf quien ha tenido que recluirse en una sala aislada en el hospital de la ciudad más cercana. Pero hasta allí llegará la maldición de los indígenas, porque -como descubrirá Locke más tarde- es imposible huir del castigo por parte de fuerzas ancestrales...

Barker consigue en "Cómo se desangran los expoliadores" concretar una amenaza abstracta, y hace de cualquier elemento cotidiano -una brisa de aire que porta fragmentos de ADN en forma de pieles y cabellos- un arma de destrucción masiva.



Y lo consigue, como siempre en los Libros de Sangre, gracias a su prosa de gran talento, que en esta ocasión denuncia el expolio y posterior exterminio de las tribus indígenas que pueblan los últimos reductos naturales y alejados de la civilización de nuestro planeta. ¿Un relato antiglobalización? Sin duda, pero al particular estilo de Barker, hallando belleza en lo horrible y sin renunciar a un sutil escarceo con el gore.



Como ocurriera con "El charlatán y Jack", el relato que nos ocupa fue uno de los que se vieron adaptados al cómic en la colección Tapping the Vein de Eclipse Comics, y ambos vieron la luz en el mercado español de la mano de Ediciones Junior en el volumen conjunto Jack y el diablo. En el caso de "Cómo se desangran los expoliadores", la adaptación corrió a cargo de Steve Niles y Fred Burke, mientras que los lápices llevan la firma de Héctor Gómez. Las ilustraciones que acompañan a estas líneas forman parte de dicho relato gráfico.



"Cómo se desangran los expoliadores", en Libros de Sangre (vol. 4)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2006, pp. 157-196.

lunes, 30 de junio de 2008

Libros de Sangre (XXVI): La vida de la Muerte

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



Con La vida de la Muerte se confirma el espléndido y ascendente nivel de calidad de los últimos relatos de Libros de Sangre de Clive Barker, remitiendo a la fuerza de los primeros después del ligero -ligerísimo, en realidad- bajón de interés que supone el ecuador de la obra.

Este relato ha sido para el que esto firma uno de sus favoritos de la antología, desde que lo leyera por vez primera hace más de una década... Tal es su capacidad de sugerencia y el alcance de su argumento.



La protagonista del relato es Elaine Rider, una mujer que vive uno de los momentos más duros de su vida: su relación sentimental ha terminado por romperse, pero esto es lo de menos; cuando la historia arranca descubrimos que acaban de extirparle el útero a causa de un cáncer, y aunque la recuperación se va llevando a cabo de la mejor forma, es obvio que ha perdido la capacidad de procrear.

En un día gris, al salir de la consulta médica a la que acude para las revisiones habituales, descubre que unos operarios van a tirar abajo una vieja iglesia abandonada, la Iglesia de Todos los Santos. Elaine acaba por colarse en el edificio para descubrir que en los bajos de la iglesia se oculta una cripta repleta de cadáveres.



Tan fascinado como ella parece sentirse Kavanagh, otro visitante furtivo. Entre ambos, y a partir de la admiración por los vestigios de vidas pretéritas, empieza una particular relación... que se complicará cuando Elaine empiece a sospechar que su nuevo amigo no es otro que la propia Muerte, la vieja Parca oculta bajo un disfraz de humano.

Antes de llegar a semejante punto, y mientras los días pasan mortecinamente, Elaine descubre en televisión el caso de Michael Maybury, un navegante que se encontró vagando a la deriva por el Pacífico durante dos semanas, una experiencia a la que sobrevivió milagrosamente... para morir en un accidente de avión poco tiempo después.



Con este relato Barker construye una historia de miedo alrededor de la mismísima Muerte, que se propaga de los muertos del pasado a la propia Elaine, y de esta a Kavanagh, librando a algunos y sometiendo a otros como si tuviese su propia voluntad. ¿Recuerdan la divertida saga cinematográfica Destino final? Pues "La vida de la Muerte" nos cuenta algo parecido, pero sin chistes y con el característico y sugerente estilo del escritor de Liverpool.



"La vida de la Muerte", en Libros de Sangre (vol. 4)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2006, pp. 113-155.

lunes, 23 de junio de 2008

Libros de Sangre (XXV): Los niños de Babel

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



Los niños de Babel es, y esto es decir mucho, uno de los relatos más originales de Clive Barker, y uno de los momentos cumbre de sus Libros de Sangre. Por vez primera, el creador de Pinhead y los cenobitas se aparta del género de terror propiamente dicho y se acerca a la literatura fantástica en un sentido más amplio. Porque "Los niños de Babel" es casi un ejemplo de ciencia ficción especulativa.

La protagonista del relato, Vanessa, es una joven norteamericana, recientemente separada de su marido, que ejerce de turista en la isla griega de Kythnos. Ya en el primer párrafo del relato Barker nos la presenta como una persona que siente una inclinación natural hacia el riesgo y la aventura, una mujer que entre un camino señalizado y otro sin señalizar opta por tomar este último sin ningún género de dudas.



Esta condición lleva a Vanessa a internarse por territorios ignotos, por caminos sin asfaltar que bordean las montañas. En este terreno será testigo de una implacable persecución: tres personas que parecen vestir hábitos de monja persiguen a un fugitivo con rifles en mano. La protagonista no puede menos que penetrar todavía más en la montaña, hasta que acaba por dar con una iglesia en la que se plantea preguntar qué camino debe seguir para salir de la zona. Pero Vanessa no podía imaginar lo que va a encontrar entre los cuatro muros del edificio...



Y es que Vanessa descubrirá que en el monasterio de Kythnos viven en condición de prisioneros cinco ancianos, en compañía de sus guardianes, aquellos que visten hábitos de religiosa para no despertar sospechas entre la población de las localidades cercanas. Pero si esto ya es extraño de por sí, más lo será descubrir la razón por la que aquellos hombres permanecen encerrados: son un comité de prohombres encargados en su día de mantener la estabilidad mundial, de vigilar que las pequeñas guerras no se convirtieran en grandes o que a los dictadores sus propios regímenes se les fuesen de las manos. Pero como afirma Gomm, uno de los prisioneros, los sistemas se corrompen, y todo se ha convertido en un simple juego.

Pero Vanessa no acaba de creérselo, y logrará huir con cuatro de los cinco prisioneros. Pero el intento se saldará en catástrofe, y el resultado de la peripecia será que el planeta se verá abocado a lo que podría ser el armaggedon: ¿qué resulta más absurdo, dejar el mundo en manos de media decena de ancianos que nos gobiernan desde las sombras jugando con ranas que representan las distintas naciones del mundo, o dejar las decisiones importantes a la voluntad de los dirigentes políticos que aparentemente nos lideran?



Como podrá ver el lector, "Los niños de Babel" es una excepción dentro de los Libros de Sangre, si no en su calidad -excepcional, como otros muchos de los relatos de la obra-, sí al menos en su argumento y alcance... porque Clive Barker jamás ha estado tan cerca de autores como Philip K. Dick o J. G. Ballard como con este relato tan visionario como estremecedor, y que justifica por sí solo la permeabilidad de las fronteras del terror como género.



"En persona", en Libros de Sangre (vol. 4)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2006, pp. 75-112.

lunes, 16 de junio de 2008

Libros de Sangre (XXIV): En persona

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



El cuarto volumen de la edición de los Libros de Sangre realizada por La Factoría de Ideas se abre con En persona, uno de los relatos más extensos, a la vez que de los más ambiciosos y conseguidos, de la antología de Clive Barker.

Con "En persona", el autor de Hellraiser ofrece su particular versión de uno de los temas más habituales del género terrorífico, el de la posesión; si bien aquí este se nos muestra alejado de toda connotación religiosa y/o diabólica... salvo que al hablar del Diablo nos refiramos a los demonios que pueblan los más oscuros corazones de las personas que caminan sobre la faz de la Tierra.



El relato de Barker, que como decíamos es uno de los más extensos de los Libros de Sangre, tiene por único escenario (al menos, físico) la prisión estatal de Pentonville. Entre sus cuatro paredes se encuentra Cleveland Smith, Cleve para el resto de presos, cumpliendo una condena menor por estafa. Cleve recibirá del supervisor de su sección, que confía en su mano derecha, la misión de mirar por el bienestar de su nuevo compañero de celda, el joven y escuálido Billy Tait. Lo que Cleve desconoce es que su misión se verá amenazada no solo por patanes como Lowell, uno de los matones del recinto, sino por fuerzas que no son de este mundo...



Y es que Billy es nieto de Edgar Saint Clair Tait, uno de los asesinos en serie más recordados del lugar, y que años atrás falleció y fue enterrado en Pentonville. Al parecer, Billy ha hecho todo lo humanamente posible por ser encerrado en la misma cárcel donde descansan los restos de su abuelo, y se siente destinado a reencontrarse con él y ayudarle a que vuelva al mundo de los vivos...

Lo que podría haberse quedado en una mera revisión de los cuentos sobre posesión demoníaca de una a otra generación familiar, en manos de Clive Barker se convierte en un ambicioso y espléndidamente urdido relato que viene a explicar, más allá de su punto de partida, que "el asesinato anida en la mente de la raza humana", y explica en su tan hermoso como inquietante requiebro final de qué manera el pecado, ese concepto que tiene fascinado al mismo Cleve, llegó a nuestro mundo.



Para ello, el escritor británico construye una historia que en muchas ocasiones bordea lo onírico, y que trasciende las paredes y las rejas de Pentonville para dejarse llevar por los ásperos caminos de arena que conducen los pasos del viajero a una ciudad perdida en mitad del desierto. Una ciudad, la de los asesinos, conformada por los distintos escenarios de numerosos crímenes, aquellos donde los culpables se ven condenados a expiar su culpa reviviendo sus deleznables actos por toda la eternidad...



"En persona", en Libros de Sangre (vol. 4)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2006, pp. 9-74.

lunes, 9 de junio de 2008

Libros de Sangre (XXIII): La Madona

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



La Madona es el relato que cierra el tercer volumen de la última edición española de los Libros de Sangre por parte de La Factoría de Ideas, y con él Clive Barker consigue uno de sus cuentos más redondos y sugerentes.

Ambientado como la mayoría de ellos en las calles de un Londres tan pesadillesco como verosímil, "La Madona" arranca en las escaleras de un edificio municipal de la calle Leopold, un complejo dejado de la mano de Dios del que el ayuntamiento quiere deshacerse, y que engloba en su interior instalaciones deportivas, piscinas, saunas y baños turcos.



Allí, bajo la lluvia, Jerry Coloqhoun espera durante media hora a Ezra Garvey, un hombre de negocios que podría sacar al primero de sus problemas económicos: Coloqhoun ha desarrollado un proyecto de un complejo de ocio para los jóvenes yuppies que están empezando a comprar pisos en la zona para establecerse definitivamente, y necesita de la inversión de capital del segundo para comprar el edificio a las arcas municipales.



Garvey acaba por llegar, y ambos entran en el edificio abandonado. Después de recorrer el intrincado laberinto de sus pasillos con apenas la iluminación de una linterna, y admirar la decoración art déco de las instalaciones, Garvey parece mostrarse interesado en hacer negocios con Coloqhoun, y ambos acaban por separarse para que este consiga encontrar una salida más accesible. Será entonces que Garvey, un hombre que ha construido su capital con métodos de dudosa catadura moral, creerá ver en la oscuridad a una niña, de poco más de quince años, desnuda y sugerente, la representación material de sus sueños más oscuros...



Días después la casa de Coloqhoun es asaltada, y su pareja, Carole, no duda de que Garvey es quien está detrás de todo aquello... sobre todo cuando ambos comprueban que el mapa del edificio de las piscinas ha desaparecido. Al parecer, el empresario quiere visitar las instalaciones en solitario, y Coloqhoun acudirá para no perder el negocio que tiene entre manos...



No nos extenderemos más en destripar la trama de "La Madona" para conservar su capacidad de sugerencia, pero sí diremos que el relato sirve a Barker, de nuevo, para redefinir los roles sexuales dentro del género de terror -como ya hiciera en relatos tan soberbios como "Jacqueline Ess" o "La Edad del Deseo", al mismo tiempo que para recuperar para la literatura de terror de corta extensión las ambiguas descripciones de horrores inconcebibles que caracterizan la obra de H. P. Lovecraft, materializadas en esa criatura que descansa en la última piscina y que no necesita del sexo para procrear...



"La Madona", en Libros de Sangre (vol. 3)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2006, pp. 267-316.

lunes, 2 de junio de 2008

Libros de Sangre (XXII): Lo prohibido

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



Lo prohibido supone el acercamiento de Clive Barker al tema de las leyendas urbanas dentro de sus Libros de Sangre. A partir del personaje de Helen, una profesora universitaria que prepara una tesis sobre los graffitis como representación semiótica de la desesperanza y el hastío social, el autor de Liverpool refleja esta particular muestra de arte urbano como una prueba más de la pervivencia de ciertas historias de terror, cuentos para niños y adultos, que van de boca en boca en las zonas más deprimidas de toda ciudad.



Helen descubrirá una pintada con el lema "Sweets for the Sweet" ("Dulces para el más dulce", en la traducción de La Factoría de Ideas), y que acompaña al retrato del rostro de un ser abominable alrededor de una puerta, haciendo de esta la aterradora boca abierta del retratado. Pronto descubrirá que hay una estrecha relación entre esta criatura y una serie de asesinatos de los que todo el mundo habla pero que nadie parece haber visto o leído en la prensa...



El interés de Helen por lo sucedido en el barrio irá mucho más allá de su propósito académico inicial, esa tesis que aúna sus dos grandes pasiones -la sociología y la estética-, y se convertirá en una obsesión que acabará de la única manera posible: convirtiéndola en víctima de Candyman, el más dulce, y por tanto en una leyenda urbana en sí misma, en un rumor que pasará de generación en generación, la mujer de los ojos verdes que murió y que se ha convertido en un cuento de terror que contar a los niños antes de irse a la cama.



Es en este relato de "Lo prohibido" que nace el personaje de Candyman, una de las más populares creaciones de Barker, esto gracias sin duda a su popular traslación cinematográfica. Llamado "el Caramelero" en la anterior traducción al español, ahora se ha optado por conservar la forma original para identificarlo con mayor celeridad con el personaje de las versiones cinematográficas, aunque probablemente la traslación al idioma español más acertada habría sido la de "el Hombre de los Caramelos", evocando una terrorífica figura fruto de la protección paternal.



Para terminar, hay que señalar que el personaje de Candyman ya ha protagonizado toda una saga fílmica, y que esta arrancó con Candyman (El dominio de la mente) de Bernard Rose, un film que, dejando a un lado la Hellraiser dirigida por el propio Barker en 1987, supone la más acertada traslación cinematográfica del imaginario del escritor. Después llegarían dos secuelas -la primera filmada por Bill Condon; la segunda, protagonizada por Donna D'Errico y estrenada directamente en vídeo-, ambas de nuevo con Tony Todd como Candyman, y ambas de lo más innecesario.



"Lo prohibido", en Libros de Sangre (vol. 3)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2006, pp. 215-265.

lunes, 26 de mayo de 2008

Libros de Sangre (XXI): La Edad del Deseo

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



Como ya hemos comentado al hablar de relatos anteriores de los Libros de Sangre, el sexo es un tema capital en esta obra y en la producción literaria de su autor en general. Para Barker, eros y thanatos son dos conceptos poderosamente enlazados, y como reflexiona un personaje de La Edad del Deseo, el relato que hoy nos ocupa, la muerte no es más que la última seducción, el postrero coito.

De esta forma, y mucho más que el magnífico "Jacqueline Ess" -a nuestro parecer, uno de los cuatro o cinco mejores relatos de toda la colección-, donde la atracción sexual pasaba por ser un método de ejercer el poder, "La Edad del Deseo" es el relato más propiamente sexual de los Libros de Sangre, y verdadero motor de toda la acción.



El cuento arranca con la huida de un hombre de los Laboratorios Hume, a unas horas intempestivas totalmente impropias para que un local de esas características esté abierto. Pero al parecer, allí se está llevando a cabo un experimento confidencial, y muy posiblemente ilegal. El hombre que huye cree salir a la calle ardiendo, pero es más que posible que el calor que siente le consume hasta los huesos solo esté en su mente... y en su entrepierna.



El personal de seguridad encuentra en el laboratorio el cadáver de la doctora Dance, que al parecer ha sido violada al mismo tiempo que brutalmente atacada hasta causarle la muerte. El inspector Carnegie es encargado del caso, y la investigación le pondrá enseguida tras los pasos de Jerome, un traductor que para conseguir un sobresueldo trabajaba como conejillo de Indias para el doctor Welles y la difunta doctora Dance...



Carnegie descubrirá que Jerome -que no es otro que el hombre que huyó la noche de autos- era el sujeto paciente de un experimento llamado "Niño Ciego", cuyo fin era conseguir el afrodisíaco definitivo; después de experimentar con unos monos que han acabado practicando relaciones sexuales con sus semejantes de todas las maneras posibles hasta morir extasiados, Welles y Dance se decidieron a inyectar su suero en un ser humano... y este no es otro que un Jerome convertido ahora en una bestia insaciable controlada por el deseo.



Con "La Edad del Deseo", Barker consigue retratar el mundo desde dos perspectivas contrapuestas: por un lado, la convencional y domesticada del inspector Carnegie, un hombre al parecer correcto, todo lo inocente que se puede ser siendo policía, sumido en un devenir cotidiano marcado por el tedio y por un trabajo que pese a ser vocacional acaba por agotarle cada jornada; y por otro, el universo tal y como lo ve un fascinado Jerome, como si se tratase de un nuevo Prometeo, un monstruo de Frankenstein para el que todo es deseable sexualmente, más allá de las personas, y hasta los edificios de apariencia fálica y los automóviles de formas voluptuosas acaban por insinuársele y por despertar sus más bajos instintos...



"La Edad del Deseo", en Libros de Sangre (vol. 3)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2006, pp. 163-214.