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«UNA MEZCLA PERFECTA ENTRE CÓMICS, GÉNERO NEGRO Y SERIE B. ¡El TWIN PEAKS DE LOS BLOGS!»

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domingo, 13 de abril de 2008

La noche es nuestra: La fuerza de la sangre



Si la mafia italoamericana tiene en la figura de Martin Scorsese a su cronista oficial y a películas como Malas calles, Uno de los nuestros o Casino como principales materializaciones de su historia en clave de ficción, y más allá de que David Cronenberg les haya dedicado su soberbia Promesas del este, el crimen organizado de Nueva York cuyos miembros provienen de los países de Centroeuropa cuenta con James Gray como su particular cineasta de cabecera.

Gray es un joven realizador que hasta la fecha solo ha firmado tres películas (en estos momentos última la cuarta, un drama romántico) en trece años: esto es bastante sintomático de que todas ellas han sido concebidas y dirigidas con mimo y a conciencia; e inequívocamente todas ellas pertenecen, hasta el cambio de registro de su nuevo proyecto, al género negro.



Como Scorsese, Gray filma el mundo que conoce: pasó su infancia en el barrio de Queens, Nueva York, y sus abuelos eran emigrantes rusos. Por ello, desde su debut en 1994 con Little Odessa (Cuestión de sangre), que dirigió con tan solo 24 años, ha ambientado las tramas de sus películas, negrísimas, en la Gran Manzana (concretamente en la zona de Brighton Beach, en Brooklyn), y ha fijado su atención en familias más o menos disfuncionales y de origen ruso.



Con La noche es nuestra, Gray reincide y potencia estos retratos familiares, usando de nuevo (como ha hecho Scorsese desde sus inicios, insistiendo con Robert De Niro, Harvey Keitel, Joe Pesci y, en los últimos años, Leonardo DiCaprio) a Marc Wahlberg y Joaquin Phoenix, los dos protagonistas principales de La otra cara del crimen, su anterior cinta, situados de nuevo a ambos lados de la ley.



Aquí Phoenix y Wahlberg son dos hermanos de una familia residente en Brooklyn; pero mientras el segundo ha seguido la tradición y trabaja junto a su padre (un espléndido Robert Duvall) en la Policía de Nueva York, el primero se dedica al negocio del ocio nocturno y regenta una gran discoteca de éxito en Brooklyn... un espacio, claro está, donde las mismas drogas que su padre y su hermano intentan eliminar de las calles campan a sus anchas.



Pese a que el origen de la historia está en una fotografía del New York Times sobre el funeral de un policía asesinado, que despertó la inspiración de Gray, este opta por jugar con las expectativas de identificación del espectador, y lejos de ofrecer una ficción de protagonismo coral opta por centrarse, precisamente, en el personaje "negativo" de Phoenix: Bobby Green, la oveja negra de la familia que hasta reniega del apellido real, Grusinsky, algo que él justifica por considerarlo difícil de recordar para su trabajo de relaciones públicas... si bien en realidad es debido a que se avergüenza de la profesión de su familia, muy mal vista en los círculos en los que aquel se mueve.



Porque a Gray, lo que más le interesa no es el enfrentamiento entre policías y narcotraficantes en el Nueva York de finales de los 80 (la acción acontece en 1988, según está fechada la primera secuencia, una escena sexual entre Phoenix y Eva Mendes a ritmo de una canción tan emblemática del momento como Heart of Glass de Blondie) sino, de nuevo, plasmar con minuciosidad el retrato de una familia claramente disfuncional y los efectos que provoca en esta una situación externa.



A la película se le acusará, inevitablemente, de incluir un obvio discurso conservador, apostando, por un lado, por los aspectos más positivos de las fuerzas policiales, así como por los rasgos más negativos del crimen organizado; y, por otro, por la defensa del núcleo familiar frente a la influencia de agentes externos (al hilo de esto es particularmente significativa la última escena del film, con el breve diálogo entre los dos hermanos y la ausencia de la chica protagonista). Pero esto se le puede perdonar a Gray, se le debe perdonar, porque no cabe duda de que no se debe a una impostura provocada por querer contentar a productores o espectadores, sino porque el realizador cree real, firmemente, en lo que postula, y lo materializa en pantalla con una fuerza como muy pocas veces se ha podido ver en la gran pantalla en los últimos años.



Y es que dejando a un lado escenas tan bien resueltas como la violenta persecución de coches bajo la lluvia o la captura del criminal en un campo de trigo, Gray se aparta de otros colegas del género, y optando por prescindir de la inteligente verborrea de Quentin Tarantino o los excesos formales de un Brian de Palma o incluso de un ocasional Scorsese, elige un camino bien arriesgado: el de una apuesta por la aséptica frialdad de mostrar los hechos tal y como ocurrirían en la realidad, confiando en el trabajo de los actores -todos, sin excepción, soberbios-, en unos diálogos creíbles y con garra, y en un estilo de dirección impecable. El resultado es un cine del antiespectáculo formal, pero que emociona al corazón y remueve las tripas.

sábado, 12 de abril de 2008

Más allá de Mafalda: el otro Quino



Joaquín Salvador Lavado, alias Quino, es mucho más que el creador de Mafalda, aunque tenga que agradecerle a su más célebre creación, la niña que odiaba la sopa, que su sobrenombre artístico sea conocido en todos los confines del mundo tanto por fanáticos del cómic como por iletrados de la historieta.



A finales del año pasado, e inequívocamente de cara a la temporada navideña, tan proclive a aquello de regalar a nuestros seres -más o menos- queridos un poquito de felicidad material, Lumen editaba ¡A mí no me grite!, segundo libro recopilatorio de su autor y a estas alturas todavía inédito en España. Ni que decir tiene que algunos de los chistes incluidos en sus páginas sí se habían visto en algún medio, pero al parecer el grueso de la obra era absolutamente desconocido para nosotros.

A pesar de ser una obra tan temprana, estas muestras de humor gráfico publicadas originalmente en las revistas Panorama y Siete Días Ilustrados ya muestran a un Quino en plenitud de facultades, y conforman una obra que, pese a la heterogeneidad de temas tratados, se presenta como de calidad compacta, absolutamente férrea.



Desde el hombre bajito que usa una foto suya para que lo reconozcan desde el otro lado de la mirilla, al pollito que nos mira con sorpresa tras nacer de un huevo a rosca, por las páginas de ¡A mí no me grite! pasan náufragos desesperados, empresarios indolentes, ancianos que se resisten a apolillarse, censores de mente sucia y prestidigitadores que no controlan sus trucos de magia. Muy al contrario que estos últimos, el autor argentino controla por completo los recursos del humor gráfico, y al hilo de la mencionada figura del censor se permite una de las ilustraciones más, valga la pertinente redundancia, ilustrativas de la doble moral y del paradójico fenómeno de la censura.



Por otro lado, muchos son los temas recurrentes de ¡A mí no me grite!, y por extensión de toda la obra de Quino: hay que destacar la continua presencia del psicoanálisis (una disciplina, y un oficio el de psicólogo, tan vinculados a la cultura, la sociedad, en definitiva a la tradición argentina); la sempiterna figura del gris empleado sometido a la rutina diaria de su trabajo; las crisis de pareja de mediana edad, sumidas en el tedio; y, muy especialmente, las relaciones entre individuos despiadados que ostentan posiciones de poder (empresarios, banqueros, hombres adinerados) y otros menos afortunados que están al servicio de los anteriores.



De esta forma, desde los orígenes del Hombre (reflejado tanto los establecidos por la ciencia a partir de La evolución de las especies de Darwin como el relato bíblico de Adán, Eva, la serpiente y el Paraíso), hasta la llegada del ser humano al espacio, Quino retrata con ternura, socarronería y un punto de amargura la evolución (¿involución?) de nuestra tan admirable como repudiable raza a lo largo de los siglos y siglos de su existencia, en una obra que a la postre se nos antoja imprescindible para los amantes del humor gráfico.



Hablando de postres, porque tiene mucho de gastronómico y porque lo hemos dejado para el final: siguiendo las características editoriales del anterior, Lumen publicaba el mes pasado La aventura de comer, una obra a nuestro parecer bastante menos redonda que la anterior, pero como que puede funcionar como un digno postre que deje buen sabor de boca y no estropee los logros del plato principal.

Por todos los seguidores de su obra a través de periódicos y revistas publicados en todo el mundo, es sabida la predilección de Quino por el universo de los restaurantes, bares y tabernas de todo el orbe, donde cocineros, camareros y clientes conviven en armonía (o no tanto) dando vida a una aventura diaria no por habitual, por rutinaria, menos fascinante.



Debido a esto, la Asociación Madrileña de Empresarios de Restaurantes y Cafeterías otorgó al autor, en junio del año pasado, una placa de plata conmemorativa por "haber contribuido con sus manifestaciones gráficas al prestigio y la difusión gastronómica". Una fotografía de este galardón encabeza a modo de prólogo la selección de dibujos del volumen, realizada por Julieta Colombo.

No sabemos si será por la mayor rigidez temática de la propuesta, o simplemente por cuestión de azar, pero como señalábamos al principio esta La aventura de comer no está a la altura del Quino de, sin ir más lejos, el temprano ¡A mí no me grite!. No obstante, Quino es siempre Quino, y en las páginas de este volumen encontrarán algunas perlas dignas de atención.



Y es que, sabiendo leer entre líneas, entre las aparentemente más amables muestras de humor gráfico del libro puede verse que la crítica social tan representativa del dibujante sigue implícita en su obra, así como su profunda comprensión del drama humano, seguro que fruto no ya solo del talento natural, sino también de años de disciplinados ejercicios de observación del medio: en la figura de camareros hambrientos que se comen parte del plato escondidos tras una columna o de otros apenados por el abandono de su mujer que se aferran desesperadamente a un comensal con el que desean compartir un par de whiskeys, Quino muestra y demuestra el lado menos amable del humor gráfico, al mismo tiempo que dibuja una sonrisa en nuestro rostro.



Por ello, es habitual encontrar en las páginas de La aventura del comer a artistas muertos de hambre que hacen de su obra una plasmación artística de su (razonable) obsesión; a personas obesas prisioneras del exceso de grasa o de dietas castigadoras, según la opción elegida; a pobres que mendigan unas monedas para un café y que acaban pidiendo para pagar la consulta del psicólogo (de nuevo los herederos de Freud)... o hasta un Dios que en su Reino de los Cielos y ante la sopa sosa, que no boba, que le sirven los ángeles decide viajar de incógnito al Infierno y darse un merecido homenaje. Una elección que sin duda aplaudiría Mafalda, y a buen seguro que Quino también.


Título: ¡A mí no me grite!
Autor: Quino (guión y dibujo)
Editorial: Lumen
Fecha de edición: septiembre de 2007
144 páginas (b/n) - 16,95 €


Título: La aventura de comer
Autor: Quino (guión y dibujo)
Editorial: Lumen
Fecha de edición: marzo de 2008
112 páginas (b/n) - 16,95 €



(+) Otras obras de humor gráfico:
- Macanudo n.º 1 (Liniers)
- Macanudo n.º 2 (Liniers)
- Nosotros... que nos quisimos tanto (Krahn)
- Todas las mujeres alteradas (Maitena)

viernes, 11 de abril de 2008

El trailer del viernes: Zombie Strippers

Un buen ejemplo del resurgir de ese cine de serie Z que homenajearon Robert Rodriguez y Quentin Tarantino en sus filmes Planet Terror y Death Proof para el proyecto conjunto Grindhouse lo tenemos en Zombie Strippers, que se estrenará en Estados Unidos dentro de una semana.

El film, dirigido por Jay Lee, es un claro homenaje a esas películas de bajo presupuesto que mezclan, básicamente, tres elementos: acción, terror y sexo, con altas dosis de violencia explícita, gore y desnudos gratuitos, sin olvidar un siempre agradecible y (auto)crítico sentido del humor.

La película está protagonizada por una pareja tan curiosa como Robert Englund (al que todos recordamos como Freddy Krueger en la saga Pesadilla en Elm Street) y Jenna Jameson, la mayor estrella del cine X norteamericano de los últimos tiempos, aquí en un claro intento de integrarse en el ámbito del cine convencional.

No sabemos si el film acabará por estrenarse en España, pero de momento podemos abrir boca degustando el trailer:

Zombie Strippers

Pandora: el regreso de la (nueva) novela romántica

La editorial madrileña La Factoría de Ideas, de la cual hemos recomendado algunos libros en este vuestro blog, anuncia el nacimiento de una nueva colección temática, que incrementa su línea de colecciones especializadas y consolida su apuesta por la literatura de género.




Así, a colecciones como Calle Negra, Eclipse o Solaris se une ahora la línea Pandora, un nuevo sello editorial especializado en novela romántica que arrancará en mayo.

La editorial señala que Pandora estará dirigida mayoritariamente al público femenino, "y contará con la misma categoría que el resto de la producción editorial: grandes traductores y correctores, un formato y portadas muy cuidados, y un precio asequible pero acorde con la excelente calidad de las novelas".



Pandora, con diez o doce títulos previsto por año, "apostará principalmente por autoras inéditas que las lectoras están deseando ver publicadas, aunque su intención es contar también con autoras ya reconocidas en el panorama romántico español". Bajo este sello veremos publicadas ficciones pertenecientes a diversas vertientes del género, como desde el chic-lit a narraciones fantásticas y paranormales, pasando por la novela erótica.

Las dos primeras novelas de la colección serán El aliento de las tinieblas (Touch the Dark) de Karen Chance, inicio de una serie paranormal que cuenta las aventuras de Cassie Parker y ofrece una particular versión del mito de los vampiros; y El Factor Ex de Andrea Semple, una divertida opera prima sobre una columnista de un consultorio sentimental. El precio de ambos libros será de 16,95 euros cada uno.



La editorial señala que dentro de esta colección se editarán también títulos como A Once and Future Love de Anne Kelleher, Tempting Danger de Eileen Wilks, In the Thrill of the Night de Candice Hern o A Lady's Pleasure de Renee Bernard.

"Desde ahora, gracias a Pandora las lectoras de este género podrán disfrutar de novelas diferentes y originales, con ambientaciones y tramas para todos los gustos, libros en los que primará el buen hacer y la calidad sin renunciar al entretenimiento", señala la editorial.



Próximamente tendréis información más detallada de los títulos que vayan apareciendo bajo este sello en este vuestro blog.

[Fotografía: Andrea Semple.]

Dos tebeos de obligada lectura

En este vuestro blog ya os hemos recomendado últimamente dos de las más gratas lecturas de los últimos meses: El secreto del estrangulador de Jacques Tardi y Fun Home de Alison Bechdel.

Hoy, en la columna de Abandonad toda esperanza, insistimos en los múltiples puntos de interés de ambos cómics, de indispensable lectura para cualquier aficionado que se precie. Podéis leer el texto aquí:

Secretos y mentiras

jueves, 10 de abril de 2008

Las 50 mejores series de televisión de todos los tiempos

No lo decimos nosotros, lo dice la revista Empire, cuya redacción ha elegido el mejor medio centenar de teleseries de la historia, incluyendo curiosidades y hasta eligiendo el mejor episodio de cada una de ellas.



A continuación, ahí va el Top 10 de la votación:

10.- Spaced (1999-2001)



9.- The X-Files / Expediente X (1993-2002)



8.- The Wire (2002-2008)



7.- Friends (1994-2004)



6.- 24 (2001-...)



5.- Lost / Perdidos (2004-...)



4.- The West Wing / El Ala Oeste (1999-2006)



3.- The Sopranos / Los Soprano (1999-2007)



2.- Buffy the Vampire Slayer / Buffy cazavampiros (1997-2003)



1.- The Simpsons / Los Simpson (1989-...)



Estando totalmente de acuerdo con el liderazgo de la genial creación de Matt Groening, nos llama la atención el elevado puesto que ocupa la creación de Joss Whedon Buffy the Vampire Slayer, así como la presencia de una serie de culto tan desconocida como Spaced, de los creadores de Shaun of the Dead y Hot Fuzz.



En el enlace siguiente podéis consultar el listado al completo, donde no faltan clásicos como Star Trek (y sus derivados) o el Flying Circus de los Monty Python; producciones tan recientes como Prison Break, Dexter o Héroes; sitcoms como Frasier o nuestra adorada Seinfeld (que está en el puesto 11), miniseries espléndidas como Band of Brothers, éxitos arrolladores como CSI, Alias o Sexo en Nueva York, o una serie de culto tan fascinante como Arrested Development:

Empire presents: The 50 Greatest TV Shows of All Time



Eso sí, echamos en falta la mítica The Twilight Zone de Rod Serling. Y de las presentes nuestras favoritas serían, por cierto, Twin Peaks de David Lynch y Mark Frost, seguida de la citada Expediente X de Chris Carter... a las que habría que añadir una mención especial para otra ausente, Rescue Me, protagonizada y producida por Denis Leary y una de nuestras debilidades personales de los últimos años.

Muchacho: Pasión y revolución



En ocasiones nos encontramos con cómics cuyos principales valores se encuentran en el empleo del propio código del arte secuencial; esto es, del uso que hacen de las herramientas propias de la historieta para contar una historia o para transmitir una emoción. Normalmente, y en cierta medida comprensiblemente, son estos cómics los que reciben mayores parabienes por parte de la crítica, independientemente de cómo funcionen entre el lector medio. Y por lo general cuentan historias que no funcionarían en otro medio tan bien como funcionan en el ámbito del tebeo.

En cambio, hay cómics cuyos valores se encuentran sobre todo en el contenido, y su valor formal radica tan solo en la calidad del dibujo en tanto que ilustración. Son, por lo tanto, tebeos que cuentan historias que podrían muy bien funcionar en otros medios como la novela o el cine, aunque obviamente las disfrutemos y juzguemos en el medio en el que han acabado cobrando forma. Este es el caso de Muchacho, de Emmanuel Lepage.



Este rasgo, a nuestro parecer definitorio de esta obra editada en España por Glénat, podría hacer que una obra tan compacta, tan bien cerrada como esta, pasara desapercibida para buena parte de la crítica especializada, y por extensión para un gran número de lectores interesados y documentados en el medio. Y no sería justo, porque aun estando lejos de ser una obra maestra que vaya a revolucionar la narrativa gráfica, esta obra de Lepage es un espléndido relato de iniciación escrito con precisión y plasmado en viñetas ejecutadas con tanto mimo como minuciosidad.

Muchacho es una obra dividida en dos entregas, y la primera de ellas enseguida sitúa la acción en la selva de Nicaragua de finales de 1976, un microcosmos convulso y azotado por la conflictiva situación política: el presidente Somoza gobierna el país con mano de hierro y solo la guerrilla sandinista, a pesar de sus escasos medios, parece resistirse y se opone a su régimen dictatorial.



Es en este entorno que el autor nos presenta al protagonista de su historia, el joven religioso Gabriel de la Serna, que en breve se convertirá en sacerdote, y que viaja del seminario de Managua a la pequeña localidad de San Juan en compañía del padre Joaquín con la finalidad de pintar un fresco en la iglesia del pueblo.

Porque Gabriel, además de un hombre de Dios, es un artista, del cual la calidad de sus ilustraciones ha corrido de boca en boca y lo ha convertido en una pequeña celebridad entre los feligreses de la región. Ahora su objetivo es pintar la Pasión de Cristo, pero por ello acabará enfrentándose con Rubén, el cura del pueblo, que le echará en cara, precisamente, la perfección de su estilo, su profunda deuda con sus maestros, y la escasa implicación de su propia personalidad en su obra.



Efectivamente, Gabriel de la Serna vive con el peso de un gran secreto, su homosexualidad, y bajo el castigo que le supone ser hijo de un hombre del régimen; y esto le ha llevado a refugiarse en sí mismo y no dejar que buena parte de su interior se haga pública manifestándose en sus ilustraciones -representadas en ese cuaderno de bocetos que pese a que su dueño lo trata con cuidado acabará en manos poco adecuadas. Será a partir de su colaboración con el padre Rubén y la interacción con los ciudadanos de San Juan (especialmente de la promiscua Concepción Martí y del joven Diego, hacia el que Gabriel siente una fuerte atracción), que el protagonista acabará implicándose y encontrando un modo de conmover a los ciudadanos a través de un arte menos perfecto pero mucho más sentido, más personal.

De esta forma, una serie de hechos que no revelaremos aquí, y que Lepage engarza a la perfección, acabarán convirtiendo a Gabriel de la Serna, religioso y pintor, en Gabriel Martí, un guerrillero del movimiento revolucionario, que encontrará en este cambio un modo de exorcizar sus demonios particulares, así como en el manifiesto de su sexualidad un método para conocerse a sí mismo. Dicho cambio aparece reflejado ya desde las dos portadas, de composiciones paralelas, de sendos álbumes, estando el segundo dedicado a mostrar su faceta de hombre comprometido con la revolución política.



Esta historia, donde el arte y el compromiso político se dan la mano en la figura del personaje central, se desarrolla prácticamente toda ella a finales de 1976, en esa nación que llevó a Julio Cortázar a implicarse políticamente y escribir Nicaragua tan violentamente dulce; pero incluye un epílogo, datado en 1979, cuando Somoza es derrocado gracias tanto al movimiento revolucionario como a la intervención del gobierno de los Estados Unidos, entonces liderado por la administración de Jimmy Carter. Es esta una conclusión en la que Lepage muestra a un Gabriel en paz consigo mismo, pero que también ha perdido algo de lo que amaba, porque es obvio que durante el camino del aprendizaje se arriesgan muchas cosas, y no se puede ganar siempre. Al menos, no del todo.

Del apartado gráfico de la obra, qué decir que no esté a la vista de cualquiera que ojee los álbumes o que observe con detenimiento las imágenes que acompañan a estas notas: el trabajo del francés, del que ya conocíamos Alex Clément ha muerto, es impecable, detallista, a todos los niveles (del dibujo al color), al estilo de los mejores y más completos ilustradores de la tradición del cómic europeo o latinoamericano, de Jean Giraud, alias Moebius, a Milo Manara, pasando por Enki Bilal o Enrique Breccia, y narra -como sugeríamos al principio, sin atrevidos experimentos formales-, simple y llanamente, la historia que quiere contarnos. Porque aquí Emmanuel Lepage debuta como autor completo, y escribe una historia de las que nos han contado ya muchas veces pero que aquí, gracias al oficio del autor y a valores y emociones universales, funciona como si fuese la primera vez que la oímos.



Al hilo de todo esto, concluiremos señalando que no nos extraña nada que el jurado del 6e Forum International Cinéma & Littérature de Monaco otorgara en su día a Muchacho el premio al cómic más proclive a ser adaptado a la gran pantalla. Como decíamos al principio, Muchacho funcionaría igual de bien en cualquier otro medio, si los autores hiciesen gala del mismo talento que Lepage ha mostrado para verter la Pasión de Gabriel de la Serna, alias Gabriel Martí, en las páginas de esta convencional, nada arriesgada pero no por ello menos espléndida y emocionante narración gráfica.


Título: Muchacho (2 vols.)
Autor: Emmanuel Lepage (guión y dibujo)
Editorial: Glénat
Fecha de edición: febrero-octubre de 2007
72 y 96 páginas (color) - 15 y 17,95 €

miércoles, 9 de abril de 2008

Raúl Argemí, premio L’H Confidencial de novela negra

La obra Retrato de familia con muerta del escritor argentino Raúl Argemí ha sido la ganadora de la segunda edición del Premio L’H Confidencial de novela negra que organiza el Ayuntamiento de L’Hospitalet y Roca Editorial.



La novela recrea un hecho real que sucedió a finales de 2004 en Argentina. El escenario de la obra son los herméticos countries argentinos. "Son ciudades residenciales en las que viven nuevos ricos. Personas que han hecho negocio con la dictadura, con la droga o con otros negocios de este tipo. Son personas que tienen mucho que esconder", ha explicado Argemí.

La historia se centra en las circunstancias que se dan en uno de estos countries en los que se asesina a una mujer. Como los residentes de la zona se confabulan para poder ocultar el hecho, el papel de la policía que deja de investigar el caso y todo lo que se mueve alrededor de esta circunstancia. "La mayor parte de los hechos todavía no se han revelado. Sobre este tema hubo un importante pacto de silencio que entre otras cosas hizo que los hechos no se conocieran hasta el mes de diciembre aunque sucedieron en octubre", ha explicado el autor de la obra.



Raúl Argemí ha explicado que para crear la obra ha tenido que suprimir muchos de los personajes que participaron realmente en la trama y ha dicho que "la pregunta de quién era la víctima del asesinato, por qué generaba ese odio, cómo se podía esconder o tratar de ocultar su muerte fue lo que me llevó a tratar de escribir esta historia".

El autor de Retrato de familia con muerta ha asegurado que "la obra sucede en una urbanización de Argentina pero podría haber pasado en cualquier parte del mundo. De hecho de temas como por ejemplo los sucedidos en Marbella sabemos la parte de la corrupción política pero no sabemos nada de aspectos que tienen lugar alrededor de esta".



Raúl Argemí, nacido en 1946 en La Plata, ha desempeñado a lo largo de su vida diversas profesiones, entre ellas la de periodista. Según ha explicado "la profesión de periodista es la que me ha enseñado a escribir, a entender que las palabras no son más que herramientas que debemos utilizar para poder explicar historias, como un fontanero una tubería, pero no podemos enamorarnos de ellas ni idealizarlas".

Argemí pasó toda la dictadura del gobierno militar argentino encarcelado, y tras su caída y el regreso de los gobiernos democráticos recuperó la libertad en 1984. "Mi experiencia está presente en todas mis obras aunque no tengo intención de escribir directamente mi experiencia porque eso significaría tener que delatar a algunas personas y no soy un chivato", ha dicho Argemí. Desde 2000 reside en España, donde ha escrito diversas obras y ha ganado varios premios.

El premio de novela negra L’H Confidencial lo convocan el Ayuntamiento de L’Hospitalet y Roca Editorial y es el único de estas características que hay actualmente en Catalunya. El premio consiste en una dotación de 12.000 euros y la publicación del premio. Una de las principales características del galardón es que el jurado está integrado por lectores de la biblioteca de La Bòbila de L’Hospitalet, que está especializada en novela negra.

(+) Raúl Argemí en Abandonad toda esperanza:
- Encuentro negro en Punt 2
- Siempre la misma música

Abril (Saló): Novedades Glénat

Ediciones Glénat también anuncia un gran número de novedades para este mes, como todos sabéis el mes del Saló. De entre todas ellas destacaremos las siguientes, una serie de volúmenes únicos, así como la primera entrega (de tres) del Sky Masters de Jack Kirby y Wally Wood:



- Carmilla
Gustavo López Mañas
96 pp. (color) - 20 €

- Sky Masters of the Space Force (vol. 1)
Jack Kirby & Wally Wood
128 pp. (b/n) - 20 €

- Haxtur
Víctor de la Fuente
96 pp. (color) - 25 €

- Niño malo
Víctor Giménez
56 pp. (color) - 12 €

- Tr3s en uno
Andrés Barzi
120 pp. (color) - 20 €

- Missing Holiday
Otsuichi & Hiro Kiyohara
200 pp. (b/n y color) - 8,95 €



A estas obras hay que añadir otras muchas, como el primer volumen de Jana, la "otra creación" de Purita Campos, y el arranque de cuatro nuevos manga: Blue Dragon (según el videojuego homónimo diseñado por Akira Toriyama, creador de Dragon Ball), Sidooh, Five y Detective Ritual (del guionista de MPD Psycho y Kurosagi).



Para conocer más a fondo estas y otras novedades de Glénat, recomendamos la consulta del documento PDF de la editorial:

Glénat: Novedades abril 2008

Sitges 2008 ya tiene cartel

El Festival Internacional de Cinema de Catalunya, más conocido por la antigua pero emotiva etiqueta de Festival de Sitges y que se celebra en la pequeña localidad costera de Barcelona, ya tiene cartel para la edición de este año:



El cartel de esta 41 edición, que tendrá lugar entre el 2 y el 12 de octubre del presente año, presenta un motivo espacial imaginamos que porque, como se adelantó en el pasado festival, la cinta homenajeada y eje de parte de la programación será 2001. Una odisea del espacio de Stanley Kubrick, que cumple cuarenta años desde su estreno en 1968. Un homenaje de lo más indicado, habida cuenta de que este 2008 ha sido también, lamentablemente, el año del fallecimiento de Arthur C. Clarke, el hombre que lo empezó todo.



Aprovechamos la ocasión para recordaros que en este vuestro blog están disponibles las crónicas de las dos últimas ediciones, donde comentamos las cintas que pudimos ver durante el certamen, además de fotografías y alguna que otra anécdota:

- Sitges 2006
- Sitges 2007
- Abandonad toda esperanza, salmo 54º: "La teoría de los mundos posibles" [Sitges 2006]
- Abandonad toda esperanza, salmo 103º: "Terror de verdad" [Sitges 2007]



Conforme vayan surgiendo noticias acerca de Sitges 2008, iremos recogiéndolas aquí. Y esperamos repetir la experiencia de visitar el certamen este año para contároslo, si no en directo, sí en un inmediato y personal diferido.

[Fotografía Sitges © C. Carrasco.]