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«UNA MEZCLA PERFECTA ENTRE CÓMICS, GÉNERO NEGRO Y SERIE B. ¡El TWIN PEAKS DE LOS BLOGS!»

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domingo, 9 de diciembre de 2007

Resident Evil: Extinción: Secuelas víricas



La saga cinematográfica de Resident Evil ha sido, ya desde el principio, material de derribo. Y es que por la propia naturaleza de su origen -no olvidemos que se trata de la adaptación de un popular videojuego-, poco más se podía sacar de ella.

No se entienda esto como un virulento ataque contra los juegos para PC y consola; nada más lejos de nuestra voluntad. Pero téngase en cuenta que al hablar de estos productos lo hacemos de un material cuyo mayor atractivo es la interacción del consumidor con el mundo de ficción que estos proponen: el poder vivir en primera persona las situaciones más extremas jamás concebidas. Cuando esto se traslada a la gran pantalla y son otros los que viven las aventuras por nosotros, el interés se viene abajo.



Hay excepciones, claro: recordemos la magnífica Silent Hill, si bien el mérito siempre será de un director (en aquel caso, el francés Christophe Gans) capaz de captar una atmósfera y trabajar con la puesta en escena, el montaje y los encuadres, de forma que supere el material del que parte para ofrecer, al menos, un producto entretenido y formalmente cinematográfico.



No ocurre así con la saga de Resident Evil, que hasta la fecha ha contado con tres directores nada inspirados. El primero fue Paul W. S. Anderson, ideólogo de la franquicia, que se ha mantenido como guionista de las entregas posteriores, y que parece haber concebido la saga a mayor gloria de su pareja, la actriz y modelo Milla Jovovich, convertida en la gran pantalla en Alice, mortífera luchadora contra las hordas de zombis creados en la Corporación Umbrella.



Si en Resident Evil: Apocalipsis fue el debutante Alexander Witt, hasta entonces (y después de aquello) director de segunda unidad y miembro del equipo de cámara, el encargado de mover la susodicha, en esta Resident Evil: Extinción es el veterano realizador australiano Russell Mulcahy quien firma la propuesta, un trabajo muy alejado en calidad y logros de su debut con Razorback o de la soberbia Los Inmortales, mítica producción de los años 80 que también dio origen a una saga -cinematográfica y televisiva- de infausto recuerdo.



Como obliga al tratarse de una secuela en toda regla, volvemos a encontrarnos con algunos personajes de la entrega anterior, como Carlos Olivera (Oded Fehr) o L. J. (Mike Epps), aquí integrantes de un convoy de supervivientes en un mundo postapocalíptico (nunca mejor dicho, dado el título del segundo film) plagado de muertos vivientes. También reaparece el doctor Isaacs, como representante de la Corporación Umbrella, origen del virus que asola la humanidad.



Y como no podía ser de otra forma, también hay que aportar novedades en el casting: aquí, la principal es Claire, líder del mencionado convoy, a la que da vida Ali Larter, intérprete que tras participar en producciones como Destino final o House on Haunted Hill, vive su mejor momento gracias a su trabajo en la serie Héroes.



No esperen más novedades: Mulcahy y Anderson ponen el piloto automático, y bebiendo de diversas fuentes (el cine postapocalíptico estilo Mad Max; las películas de zombis de George Romero, particularmente El día de los muertos y La tierra de los muertos vivientes; incluso el cómic Los muertos vivientes de Robert Kirkman) ofrecen una prolongación innecesaria de la historia, que avanza de forma más mortecina que los propios zombis de la ficción, y que solo consigue brillar en algunos momentos muy concretos: sobre todo, el brillante prólogo pre créditos, que muestra la fosa común repleta de clones de la protagonista.



Por lo demás, un film absolutamente inocuo, que puede verse como ya ocurrió con la segunda entrega: sin necesidad de pensar ni por un segundo, y que aunque pueda entretener durante hora y media (en el mejor de los casos) se olvida al minuto de abandonar la sala.

sábado, 8 de diciembre de 2007

The Authority: Más que humanos



Con la publicación de este tercer volumen de The Authority nos acercamos a la publicación íntegra de la serie en nuestro idioma, pues el inminente cuarto volumen será el último, y culminará la edición de Norma Editorial de la más célebre cabecera de WildStorm creada por Warren Ellis y Bryan Hitch.



Aunque nuestras simpatías personales se decantan más por la otra colección creada por Ellis (y dibujada por John Cassaday) para este sello de DC, Planetary, hay que reconocer que la media de la colección protagonizada por el supergrupo liderado primero por Jenny Sparks y después por Jack Hawksmoor es muy alta, lo que ha llevado a Grant Morrison a considerar a The Authority como el primer gran cómic de superhéroes del siglo XXI.

Y es que aunque los guiones de sus sucesores (Mark Millar, Ed Brubaker, Garth Ennis) no estuviesen a la altura de las primeras historias concebidas por Ellis, la serie presenta bastante uniformidad, y está muy por encima de la media de los cómics de superhéroes coetáneos.



La etapa recogida en el tercer tomo, escrita por Robbie Morrison, no es una excepción. En los primeros diez números del segundo volumen norteamericano (esto es, del número 0 al 9), Morrison desarrolla las ideas concebidas por Ellis y prolongadas por los guionistas que le precedieron, estableciendo el dilema moral que supone el control por parte de The Authority de la situación política internacional.



Así, después de un preludio obra de Joe Casey y Cully Hammer incluido en The Authority Annual 2000, entra en escena el equipo creativo formado por Morrison y el dibujante Dwayne Turner con "Alto riesgo" y la saga "Realidad S.A.", que resitúa al grupo formado por Hawksmoor, Apollo, Midnighter, Swfit, el Doctor y Engineer en plena actualidad y lo enfrenta a una casa de apuestas interplanetarias y a una raza extraterrestre, todo con la violencia extrema, los diálogos nihilistas y el humor negro que caracterizan a la colección desde sus inicios.



Más interesante es todavía la segunda gran saga del tomo, "La Divinidad", donde The Authority tendrá que vérselas con el reverendo John Clay, fundador de la Iglesia de la Trascendencia, que aboga por la consecución de la divinidad por parte del propio ser humano, de cada uno de los individuos que forman la raza humana. Como se ve, los temas trascendentales (nunca mejor dicho) siguen estando en el punto de mira de la colección, aunque Ellis ya no esté al mando.



El grueso del volumen lo completa la saga "Golpe de estado", que como el resto del material en su día publicara Planeta de Agostini, ésta en un número único con su título original: Coup D'Etat. Dicha saga es un crossover del Universo WildStorm, que aglutina cuatro comic books de Sleeper, Stormwatch: Team Achilles, Wildcats Version 3.0 y la propia The Authority. Dicha saga permite que en este tercer volumen aparezcan como guionistas invitados Ed Brubaker, Micah Ian Wright y Joe Casey, así como que disfrutemos de los lápices de Jim Lee, Carlos D'Anda, Alé Garza y un recuperado Whilce Portacio.



Finalmente, la edición de Norma (que es, sencillamente, impecable) se complementa con una galería de ilustraciones (acompañadas de textos explicativos) y portadas, y donde podemos ver dibujos de Trevor Hairsine, Jason Pearson o nuestro Pasqual Ferry, además de los dibujantes titulares del volumen.




A la espera de que se publique el cuarto y último tomo, así como que veamos por aquí el prometedor relanzamiento de la cabecera escrito por Grant Morrison y dibujado por Gene Ha, este tercer volumen de The Authority, y la reciente publicación en España del primer número de la colección protagonizada por Midnighter, calmarán las ansias de los fanáticos del supergrupo de WildStorm.


Título: The Authority (Vol. 3)
Autores: Robbie Morrison et alii (guión) / Dwayne Turner et alii (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: noviembre de 2007
376 páginas (color) - 26 €


(+) Todo The Authority en español:
- The Authority (vol. 1)
- The Authority (vol. 2)
- The Authority: Revolution
- The Authority: Kev
- The Authority: El magnífico Kevin y The Authority: Humanos por dentro
- The Authority: Lobo

viernes, 7 de diciembre de 2007

El trailer del viernes: Funny Games

El austríaco Michael Haneke es uno de los realizadores más personales del cine europeo reciente: preciso observador de la conducta humana, que analiza con la frialdad de un cirujano, cuenta con una filmografía que lo convierte en el hermano del canadiense David Cronenberg en el Viejo Continente.

Así lo demuestran películas como El séptimo continente, El vídeo de Benny, Código desconocido, La pianista, Funny Games o Caché. Estas dos últimas van a contar con remakes norteamericanos, y si el de Caché llevará la firma de Ron Howard, es el propio Haneke quien ha adaptado a la sensibilidad norteamericana la brutal Funny Games, uno de sus títulos más reconocidos.

Ya podemos ver el primer trailer de Funny Games, versión USA protagonizada por Naomi Watts, Tim Roth y Michael Pitt, y que recuerda inevitablemente al avance de La naranja mecánica de Stanley Kubrick, accediendo al siguiente enlace:

Funny Games

Maiwai: El mar que nos mira



Hasta la fecha, y al menos en nuestro país, Minetarô Mochizuki era conocido como un mangaka especializado en el género fantástico y de terror, gracias a sus obras más conocidas: la serie de diez entregas Dragon Head y el volumen único La mujer de la habitación oscura. Esta última, por ejemplo, bebe claramente de la reconocible estética del cine de terror asiático que ha invadido la cartelera occidental en los últimos años.



En cambio, con su nueva obra, editada como aquellas por Glénat, parece querer dar un cambio de rumbo a su carrera. Nunca mejor dicho lo de cambio de rumbo: Maiwai es un seinen (esto es, un cómic japonés destinado a un público adulto) ambientado en la costa y el mar, y que al menos de momento aparenta más amable y menos asfixiante que sus obras más célebres.



La protagonista de la historia es Funako Yamato, una niña de quince años que tras la muerte de su madre vive con su progenitor en la enorme e hipotecada casa de su abuelo, un célebre pescador también fallecido. Su principal afición es la lucha libre, disciplina en la que pretende abrirse camino, pese a los consabidos prejuicios machistas, para convertirse en una luchadora de elite; pero al mismo tiempo parece obsesionada por la cercana presencia del mar, los secretos que su fondo encierra, y el recuerdo de su abuelo siempre está presente en su memoria.



El conflicto de Maiwai arranca con la llegada de Kato, un joven misterioso que alquila una habitación y se hospeda junto con Funako y su padre. Pasados unos días, el hogar recibe el asalto de unos delincuentes que, al parecer, son piratas contemporáneos que buscan a Kato y un misterioso tesoro oculto. El abuelo de Funako parece ser la clave de la intriga...



El referente de Robert Louis Stevenson y su célebre novela La isla del tesoro sale enseguida a colación, y no es difícil establecer un paralelismo entre Funako y Kato con el joven Hawkins y John 'Long' Silver, si bien los piratas de Mochizuki son menos románticos que aquellos, pues ocultan sus rostros con máscaras de lucha libre mexicana y tienen predilección por (mal)vestirse con la ropa interior de la protagonista.



Todavía es muy pronto para saber por dónde iran los tiros en esta serie abierta. De momento, hay que señalar que Maiwai promete entretenimiento, gracias a la dosificación de la información y a la obvia intención del autor por mantener en vilo al lector (esta primera entrega termina con un puro cliffhanger, deteniendo la narración en el momento de mayor tensión), y que hace imposible resistirse a la tentación de hacerse con el segundo volumen, que ya está a la venta.


Título: Maiwai (vol. 1)
Autor: Minetarô Mochizuki (guión y dibujo)
Editorial: Glénat
Fecha de edición: octubre de 2007
280 páginas (b/n) - 10 €

Terror con denominación de origen

Dos de las películas más taquilleras del cine español reciente son de terror, un género que en este vuestro blog amamos por encima de todas las cosas.

Estas cintas son, claro está, El orfanato y [REC]. A ambas dedicamos la columna de Abandonad toda esperanza de hoy. Podéis leerla pinchando en el siguiente enlace:

Los sustos que nos da el cine español

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Se funda la Asociación de Editores de Comic de Madrid

Reproducimos a continuación el comunicado que nos envía la recientemente constituida Asociación de Editores de Comic de la Comunidad de Madrid:



El mundo del comic español en general y el de Madrid en particular está de enhorabuena.

Se acaba de constituir la Asociación de Editores de Comic de la Comunidad de Madrid.

Sabéis que no es fácil poner de acuerdo a diferentes editoriales, sobre todo cuando se trata de competidores e inciden sobre el mismo mercado natural de ventas. Sin embargo estamos viviendo momentos de gran entusiasmo y reivindicación del comic a todos los niveles. Esto nos hace dejar a un lado posibles diferencias (más ficticias que reales) y trabajar codo con codo en la consecución de unos determinados fines, que ahora os resumimos:

- Constituirnos en representación de los editores de comic de Madrid ante el sector de ilustradores, dibujantes y guionistas de comic, asociaciones, federaciones, distribuidores, libreros y cuantos se encuentren involucrados en el sector, tanto en España como en el extranjero.
- Dar a conocer a libreros, bibliotecas, colegios..., los fondos de los catálogos de las editoriales de comic de la asociación.
- Venta conjunta de derechos a editoriales y organismos extranjeros.
- Edición de manera conjunta de obras que, de manera individual, no se puedan realizar.
- Descubrimiento y puesta en común de nuevos valores, tanto de guionistas como dibujantes.
- Promoción de los autores a todos los niveles.
- Constitución del Centro de Documentación de la Historieta de la Comunidad de Madrid.

Los Socios Fundadores de la Asociación y sus cargos son los siguientes:
- Ricardo Esteban, presidente, representando a Dibbuks.
- Jesús Moreno, vicepresidente, representando a Sins Entido.
- Lorenzo Pascual, secretario, y Pilar Lumbreras, vocal, representando a Diábolo.
- Eva Rodríguez, vocal, representando a Kraken.

Estamos abiertos a la incorporación de nuevos socios que puedan cumplir con los requisitos de los estatutos de la Asociación, y deseen trabajar por los fines descritos con tanto entusiasmo y ganas como lo vamos a hacer todos los socios fundadores.

Hasta que se disponga de los cauces normales para contactar con la Asociación (dirección física, web, e-mail...) podéis dirigir todos vuestros comentarios y sugerencias a editorial@dibbuks.com.

Queremos que la utilidad de la Asociación sea máxima para todos los implicados en este proceso creativo, cultural y productivo que llamamos industria del comic.

Un saludo a todos. Nos veremos en breve ampliando todos estos datos.

- La Asociación de Editores de Comic de la Comunidad de Madrid




Desde aquí manifestamos nuestra alegría por la creación de esta asociación, y permaneceremos atentos a lo que de su creación surja como proyectos de futuro.

martes, 4 de diciembre de 2007

Bodrios que hay que ver: Return to House on Haunted Hill

Ya nos hemos preguntado alguna vez qué lleva a algunos cineastas (por llamarlos de alguna manera) a querer contar lo mismo una y otra vez, sin variación alguna, hasta la extenuación. Y la respuesta es que mientras siga habiendo idiotas como un servidor que paguen por ello, seguirán rodándose estos productos miméticos que nada aportan más allá de toneladas de tedio y sopor.



Return to House on Haunted Hill es uno de estos productos. Como los visitantes de este su blog suelen ser gente despierta, habrán intuido ya que se trata de la tardía secuela de House on Haunted Hill, la película de William Malone de 1999 que a su vez era un remake de la cinta homónima de 1959 dirigida por William Castle y protagonizada por Vincent Price.



Téngase en cuenta que el film de Castle ya era, en su día, una variación de historias contadas mil veces (bueno, por aquel entonces, igual solo un par de cientos), que aunaba una trama criminal con la aparición de presencias fantasmagóricas. Esto es algo que se mantuvo en la nueva versión de Malone, cuya única razón de ser era actualizar la versión clásica al gusto de nuevos públicos reacios a rescatar producciones antiguas en blanco y negro.



Pero si el film de Malone tenía cierto empaque, gracias a las divertidísimas composiciones del matrimonio compuesto por Geoffrey Rush (que homenajea con tanto respeto como sorna al mítico Vincent Price con su expresión facial y gesticulaciones varias) y Famke Janssen (esta, en la piel de una zorra malnacida divertidamente perversa), esta Return to House on Haunted Hill carece de todo interés, de principio a fin.



La película enlaza directamente con la anterior, pues la protagonista del film es la hermana de Sara Wolfe, superviviente de la cinta precedente (y a la que dio vida en aquella ocasión Ali Larter, hoy conocida como la Nikki Sanders de la serie Héroes). En su intento por comprender qué la ha llevado al suicidio (yo también me suicidaría si me viera implicado en semejante engendro fílmico), accederá a entrar en la Casa de la Colina, el antiguo psiquiátrico regentado por el doctor Vannacutt (al que vuelve a dar vida Jeffrey Combs, el mítico Herbert West de la saga Re-Animator, aquí con el piloto automático como presencia fantasmal sin diálogo alguno y muy contadas apariciones).



El asunto se complica cuando entran en escena dos bandos enfrentados de arqueólogos o historiadores o instaladores de mamparas de baño (no lo tengo muy claro) que van en busca de una figura antiquísima de poderes místicos que se ha convertido en el Corazón del Mal (o algo así).



No nos extenderemos más, porque no hay más cera que la que arde: una protagonista sexy (Amanda Righetti, proveniente de la pequeña pantalla: The O.C., North Shore, Reunion), otra menos guapa pero más buenorra (Cerina Vincent, vista en No es otra estúpida película americana, Cabin Fever y el corto de David Lynch Darkened Room)... y un director español, Víctor García, que después de dirigir el cortometraje El ciclo salta al largo con este lamentable resultado: un film estrenado directamente en el mercado doméstico y que aburre hasta a las plantas, tan acostumbradas ellas a tomarse la fotosíntesis con calma.



Por lo demás, diálogos estúpidos, personajes de una pieza, algo de gore gratuito, y un montón de presencias fantasmales (algunas verdaderamente sexys, para qué nos vamos a engañar) interpretadas por actores de diversos países del este, no sé si por abaratar costes o porque la única justificación de esta Return to House on Haunted Hill es encubrir un negocio de trata de blancas o de prostitución de sin papeles. Sí, vale, es ilegal, pero por lo menos la película tendría una razón de ser.



¿Lo mejor del film? Es muy fácil: que apenas dura hora y cuarto, y por tanto el suplicio no se extiende demasiado. Ah, por si acaso ignoran mis advertencias y acaban viendo la película, sepan que si se esperan al fin de los créditos tendrán una escena extra. Aunque si no se acuerdan y se la pierden, pues tampoco pasa nada. Como si no se acuerdan de la existencia del film al completo.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Enero: Novedades Norma

Ojo con las novedades de Norma Editorial para enero: no solo porque son numerosísimas y muy interesantes, sino porque dadas las fechas navideñas su fecha de puesta a la venta se adelanta considerablemente, y estarán en las tiendas a partir del ya inminente viernes 14 de diciembre. De las mismas, queremos destacar las siguientes:



- René Goscinny. Los primeros pasos de un guionista genial
Aymar de Chatenet & Christian Marmonnier
300 pp. (color) - 54 €

- De Profundis
Miguelanxo Prado
80 pp. (color) - 19 €

- Corto Maltés. La balada del mar salado
(edición de lujo)
Hugo Pratt
200 pp. (color) - 49 €

- Reyes disfrazados
James Vance & Dan Burr
192 pp. (b/n) - 17 €

- Canetor
Schlingo & Pirus
88 pp. (color) - 20 €



- Nueva York. La vida en la gran ciudad
(Incluye Nueva York, El edificio, Apuntes sobre la gente de ciudad, Gente invisible)
Will Eisner
424 pp. (b/n) - 30 €

- Midnighter n.º 1
Garth Ennis & Chris Sprouse & Karl Story
120 pp. (color) - 13 €

- Bienvenidos a Tranquility n.º 1
Gail Simone & Neil Googe
88 pp. (color) - 10 €

- Fafhrd y el Ratonero Gris
Howard Chaykin & Mike Mignola & Al Williamson
216 pp. (color) - 18 €

- Wormwood n.º 1
Ben Templesmith
136 pp. (color) - 13 €



Tampoco hay que olvidar las nuevas entregas de Queen & Country: Confidencial, Grimjack o Strangers in Paradise, así como la conclusión de Héroe al cuadrado o The American Way.

Para conocer el listado al completo, incluyendo reediciones, así como los títulos de Aleta y El Jueves que distribuye Norma, sin olvidar recomendaciones pertinentes para las próximas Fiestas, lo mejor es consultar el documento PDF de la editorial:

Norma Editorial: Novedades Enero 2008

Chicas en cautividad

Aunque lo parezca, esto no son notas sobre un film exploit de semejante título. La leyenda viene al hilo de haber visionado recientemente dos thrillers de reciente factura que parten de una premisa parecida: el secuestro de una joven por parte de un misterioso psicópata en el marco de los Estados Unidos de hoy en día. Y avisamos: los párrafos que siguen incluyen importantes datos sobre la resolución de ambas intrigas. Vaya, los consabidos spoilers...



La primera de ellas es Captivity, también conocida como "La película con la que Roland Joffé defraudó a todo el mundo". Pese a que films como La ciudad de la alegría o La letra escarlata ya anunciaban cierta decadencia, resulta todavía sorprendente que el director que arrancó su filmografía con Los gritos del silencio o la deslumbrante La misión se descuelgue ahora con este despropósito.



En el film, la joven estrella Elisha Cuthbert (La vecina de al lado, conocida también como la hija de Jack Bauer en la serie 24) interpreta a una top model en el candelero: es portada de revistas y rostro de vallas publicitarias, y la entrevistan a toda hora en televisión y publicaciones diversas. Pero su idílica existencia experimentará un giro cuando se vea raptada por alguien cuya identidad desconocemos y que la mantiene en cautividad mientras la observa y estudia a través de cámaras de vigilancia...



La intriga del film, por llamarla de alguna manera, avanza sin despertar ningún interés, porque Captivity peca, a fuerza de querer sorprender, de todo lo contrario: el espectador ya se imagina que, posiblemente, quien parezca un personaje positivo no lo es tanto. Y además el film de Joffé comete el mismo enorme error de otras producciones: darle el papel de villano misterioso a un actor reconocido precisamente por roles de ese tipo y al que apenas se le ha visto anteriormente en el devenir de la intriga. No hace falta estar muy despierto para atar cabos...



De esta forma, lo que podría ser una reflexión sobre la belleza, el narcisismo y el culto al cuerpo, construyendo una ficción alrededor de la figura de alguien indudablemente hedonista y que vive de su físico, sometida a la pesadilla de un voyeur obseso y homicida, es en manos de Joffé un thriller de lo más convencional y previsible, al que no salva la atmósfera de la casa del criminal (enésima variación de Psicosis, La matanza de Texas, El silencio de los corderos y Seven) o la (solo presuntamente) claustrofóbica prisión donde los protagonistas son retenidos.



Y si el film defrauda a los fans de Joffé, no digamos ya a los seguidores de Larry Cohen, el autor de Special Effects, la trilogía de ¡Estoy vivo! y otras muchas películas de culto. Un cineasta que, sin ser un genio del séptimo arte, siempre ha ofrecido historias contundentes y de interés, hasta cuando ha trabajado para otros realizadores: véanse Yo, el jurado, Bestseller o la reciente Última llamada. Pero su talento no brilla en Captivity, un film que es mejor dejar pasar de largo.



Algo más interesante, sin ser nada del otro jueves, es la todavía inédita I Know Who Killed Me, que no dudamos se estrenará pronto dado el tirón comercial de su protagonista absoluta, la polémica y conflictiva Lindsay Lohan.



El argumento del film, no lo negarán, es puro Brian de Palma: una joven, hija modelo, universitaria aficionada a la escritura y a la música, es secuestrada una noche y despierta en manos de un psicópata que la tortura de diversas maneras, entre ellas amputándole un brazo y una pierna. Pero en un momento dado logra escapar y es encontrada inconsciente en una carretera comarcal. Una vez recobra la conciencia, afirma ser otra persona -una stripper vulgar y malhablada, fruto de una mísera infancia- y no reconocer a sus padres o a su novio, y sospecha que la única explicación es que se trata de un caso de hermanas gemelas separadas al nacer, por lo que acudirá en busca de su hermana...



Este film, dirigido por el desconocido Chris Sivertson y escrito por el igualmente ignoto (y debutante) Jeff Hammond, y que bebe descaradamente de films del citado De Palma como Hermanas, Doble cuerpo o Femme Fatale, explora mucho mejor que Captivity la tensión del cautiverio (a pesar de que dicha etapa se reduce a apenas unas secuencias del film) y la crueldad de la tortura (resulta agradablemente chocante y provocador ver a un icono sexual de los adolescentes norteamericanos como Lindsay Lohan sin un brazo y una pierna), al mismo tiempo que subraya la temática de la dualidad ya desde el principio, con el reflejo de los neones del local donde trabaja la protagonista, adelantando la duda de si estamos ante un caso de esquizofrenia y doble personalidad, o la protagonista está en lo cierto y la actriz interpreta dos roles distintos.



No adelantaremos dicho final, pero sí mencionaremos que la intriga por conocer la identidad del asesino es lo de menos, y la vulgaridad de su ejecución le resta muchos puntos al resultado final: de nuevo, tenemos el consabido concurso de una nutrida nómina de posibles sospechosos (los padres perfectos, interpretados por Neal McDonough y Julia Ormond; el novio insatisfecho; el vecino libidinoso...), para al final, tratando de epatar al público, establecer como culpable a ese del que todo el mundo no debería acordarse pero que precisamente por eso permanecía en el punto de mira como posible culpable.



Por lo demás, el reclamo del film no es otro que la propia Lindsay Lohan, de ahí que el realizador adelante el numerito en la barra a los créditos iniciales. Y pese a resultar mucho menos erótico que los bailes del cine de Robert Rodriguez (ya saben, Salma Hayek en Abierto hasta el amanecer y Rose McGowan en Planet Terror), marca desde el principio la intencionalidad provocadora y casi pulp de un producto, como ya decíamos, del montón, pero mucho más digno, gracias a su desvergüenza y descaro, que una "producción A" tan decepcionante como la olvidable Captivity.

De vuelta de Expocómic

Como anunciamos el pasado jueves, este fin de semana estuvimos visitando la décima edición de Expocómic: han sido tres días de ritmo frenético plagados de compras de tebeos, encuentros con autores y, claro está, las inevitables colas para conseguir dibujos de los invitados: un trabajo duro... pero que casi siempre vale la pena.



Impresionantes los zombis dibujados por Charlie Adlard; espectaculares los dibujos a color que Carlos Pacheco y Vicente Cifuentes hacían a sus fans; meritorio el trabajo de ese autor todoterreno que es Ramón F. Bachs; y no hay que olvidar los sketches de dibujantes fieles al certamen, como Enrique V. Vegas, Víctor Santos o Kenny Ruiz, así como nuevos descubrimientos como Raule & Roger o José Oliver & Bart Torres, responsables de Jazz Maynard y El joven Lovecraft respectivamente.



De Madrid nos hemos traído muchas novedades: de los últimos manga de Glénat (La ciudad al atardecer, Mai Wai, Orange) a lo nuevo de Carlos Giménez o Manel Fontdevila -Los cuentos del tío Pablo y Super Puta, respectivamente), pasando por los nuevos tebeos autóctonos editados por Dibbuks (caso de Psicosoda o Las Crónicas de Ono y Hop, de Vermut y Olivares), sin olvidar un par de Frédéric Boilet (Ellas y la reedición de La espinaca de Yukiko) o las revistas de Diábolo Cthulhu y Prótesis. También encontramos saldos, que nos han permitido recuperar el Green Lantern & Green Arrow de O'Neill y Adams o el Manhunter de Goodwin y Simonson.



Y en nuestra obligada visita a las librerías de la capital (Elektra, Crisis, Metrópolis, Freaks & Friends...), nos hicimos con obras de Jiro Taniguchi, Chester Brown, Kevin Huizenga y un par de pendientes de Luis Durán. Además de un capricho de lujo, como es el reciente libro de Weinstein Books sobre Grindhouse, el proyecto de Tarantino y Rodriguez: los guiones de ambos films acompañados de entrevistas, textos sobre la producción y espectaculares reproducciones del arte de la película. Ahí es nada...



Pero lo mejor, como siempre, fue el reencuentro con viejos amigos del fandom; aunque eso nos lo reservamos. Pero en días venideros iremos reseñando las novedades aquí citadas y otras muchas que nos trajimos de nuestro periplo en un Expocómic que, seguro, no será el último al que asistamos.