Abandonad toda esperanza

lunes, 28 de abril de 2014

Los lunes... Batman: Año Dos




Batman siempre ha sido uno de los superhéroes más populares de todos los tiempos, quizá el que más con la salvedad de su compañero de fatigas en el Universo DC: Superman, el Hombre de Acero. Pero qué duda cabe que en los últimos años su popularidad se ha visto acrecentada todavía más gracias al cine (desde las películas de Tim Burton y Joel Schumacher hasta la más reciente trilogía, merecidamente aplaudida, de Christopher Nolan) y, por qué no decirlo, a algunos autores que han dado lo mejor de sí dentro del medio que vio nacer al personaje a finales de la década de los 30: el cómic. Esto explica el gran número de títulos protagonizados por el personaje que llegan cada mes a las librerías especializadas, en estos tiempos y en nuestro país de la mano de ECC Ediciones. Por eso vamos a dedicarle una sección semanal en exclusiva que durará mientras haya nuevos títulos que comentar; y por lo que se ve, parece que va para rato... para alegría de la legión de seguidores del Hombre Murciélago.




Esta sección semanal dedicada al personaje creado por Bob Kane nos está permitiendo, por un lado, descubrir tanto historias interesantes que habíamos dejado pasar como pequeñas joyas del pasado que permanecían inéditas en nuestro idioma; pero por otro lado también nos empuja a leer de nuevo material del que ya disfrutamos en su día pero que vuelve a ponerse en circulación para resultar accesible a nuevas generaciones de lectores. Este es el caso de Batman: Año Dos, título de la línea "Grandes autores de Batman" centrado en la obra del inigualable Alan Davis, que sigue al volumen publicado previamente con el título de Mi principio... y mi probable fin.




En dicha entrega descubrimos los rasgos que caracterizaban a buena parte de la etapa de la mítica Detective Comics que contó con Mike W. Warr a los guiones y el citado Davis a los lápices: allí se le ofrecía a los lectores, si se me permite la autocita, "un cierto regreso a los años más festivos del personaje [...]. Esta apuesta por la diversión y un cierto sentido de lo camp se aprecia muy significativamente en los diálogos entre Batman y Robin, un sidequick que aquí ejerce como tal a la antigua usanza y cuya presencia y el devenir de los acontecimientos permiten, hacia el final de la etapa, el único episodio un tanto dramático de la oferta".




Pero aquella mirada desenfadada no podía durar mucho en los años oscuros que se cernían sobre el género: sin necesidad de recurrir a la inevitable Watchmen, la influencia de dos relatos del Hombre Murciélago escritos por Frank Miller y publicados por aquel entonces iba a ser decisiva, no ya para la franquicia del personaje, sino para el cómic de superhéroes en general. Nos referimos, claro, a El regreso del Caballero Oscuro y Año Uno. Precisamente de esta última, un éxito sin parangón de público y sobre todo crítica con dibujos de un grandioso David Mazzucchelli, DC Comics se propuso realizar una pronta secuela, que acabó encargándose a Barr y Davis y que abarcaría los números 574 a 578 de Detective Comics, material recopilado aquí de forma íntegra.




En dicho relato, cuya acción transcurre como su título indica en el segundo año de la carrera de Batman contra el crimen y poco después de lo narrado por Miller y Mazzucchelli en su obra seminal, el protagonista deberá enfrentarse al Segador, un misterioso justiciero enmascarado que como él lucha contra el crimen... aunque con métodos mucho más expeditivos, y que tras años de permanecer desaparecido regresa a Gotham para retomar su actividad. Al mismo tiempo, el álter ego civil del Caballero Oscuro, Bruce Wayne, conocerá a una joven recién llegada a la ciudad y amiga de la doctora Leslie Thompkins que le llevará a replantearse su labor nocturna e incluso su soltería.




En esta historia, el libreto de Barr introduce algunos elementos fundamentales de la mitología del Cruzado de Gotham: muy particularmente, destaca la relevante presencia de Joe Chill, el delincuente que asesinó a Thomas y Martha Wayne originando así, aunque de forma insconsciente, el nacimiento del propio Batman. De hecho, la relación que se establece entre el Hombre Murciélago y el submundo criminal de Gotham -y que recuerda poderosamente a lo visto en el magistral film de Fritz Lang M, el vampiro de Dusseldörf-, personificado en la figura de Chill, es uno de los elementos primordiales del relato, y por momentos la presencia del Segador (y su verdadera identidad, que se descubre enseguida) se nos antoja poco menos que un mcguffin (por seguir con elementos cinematográficos, este último atribuible a Alfred Hitchcock). También juega un papel fundamental el personaje de James Gordon, del que vemos su ascenso de capitán a comisario e incluso asistiremos al momento en que se hace con la popular pipa tan característica del personaje.




Nótese que en el párrafo anterior hemos hablado de la aportación de Barr pero no de la de Davis. Y es que, de hecho, este no se encargó finalmente de todo el Año Dos: más aún, el autor de Liga de la Justicia de América: El clavo solo dibujó la primera de la cuatro entregas de las que constó la obra. Esto se debió a un desacuerdo con los editores de DC, una situación que se saldó con el abandono del ilustrador y su inmediata sustitución por otro dibujante, este canadiense y mucho más joven, además de no muy conocido por aquel entonces: Todd McFarlane. Efectivamente, el que luego se convertiría en una de las más grandes estrellas del cómic mainstream a partir de los años 90, primero en The Amazing Spider-Man y después en Spider-Man hasta desembocar en su propia creación Spawn, dio aquí algunos de sus primeros pasos dentro de las fronteras del cómic superheroico.




Pero no teman los fanáticos de Davis (sobre todo si son detractores de McFarlane): el presente volumen recupera también la secuela de Año Dos que, casi un lustro después, realizaron Barr y, esta vez sí, Alan Davis al completo. Nos referimos a Batman: Full Circle, publicada por vez primera en 1991 y que aquí lleva por título Círculo mortal. En dicho relato, los autores recuperan al Segador, y aunque en las primeras páginas se especula con la posibilidad de que tras su máscara pueda esconderse el villano original, esta hipótesis se abandona pronto para descubrirle al lector quién se esconde tras esta nueva encarnación del personaje; y que no es otro que alguien que, muy a su pesar, tiene un fuerte vínculo con Bruce Wayne y su álter ego enmascarado.




Para completar la oferta, se incluye también en el presente volumen la historia "Última ronda en McSurley's", de apenas ocho páginas en blanco y negro que se publicaron en 2002 en el número 25 de Gotham Knights para ser recuperadas media década más tarde en el tercer volumen de Batman: Black and White. En dicha historia, lógicamente en blanco y negro, Barr y Davis ofrecen una historia que, narrativamente hablando, resulta de poco calado pese a la recuperación del mítico alias barriobajero de Wayne / Batman, 'Cerillas' Malone, pero la ausencia de color permite ver y disfrutar en todo su esplendor de la versión gráfica del Hombre Murciélago ofrecida por Davis, muy deudora de la de Neal Adams y, por tanto, muy cercana a lo que podríamos considerar como la definitiva del personaje. Un estupendo colofón, pues, para un volumen de lectura indispensable para todo seguidor del protagonista.


Título: Batman: Año Dos
Autores: Mike W. Barr (guion) / Alan Davis & Todd McFarlane (dibujo)
Editorial: ECC
Fecha de edición: febrero de 2014
176 pp. (color) - 17,95 €

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