Abandonad toda esperanza

martes, 11 de agosto de 2009

Bodrios que hay que ver: Passengers

Aunque ustedes, fieles seguidores de esta sección de "Bodrios que hay que ver", bien saben que la mayor parte de títulos reseñados pertenecen con todas las de la ley a la serie B cuando no a la Z... más que nada porque son las películas malas más divertidas de revisitar, de vez en cuando nos vemos en la obligación de hacernos eco de la nula calidad de una producción de serie A y de denunciar su intención de triunfar inmerecidamente en las taquillas de medio mundo. Ya lo hicimos en su día con Regreso al infierno, aquella peli bélica con Jessica Biel y Samuel L. Jackson, y lo volvimos a hacer con esa basura titulada The Spirit que perpetró Frank Miller para escarnio del difunto Will Eisner y todos sus seguidores (y, vaya, también con Samuel L. Jackson)... y hoy toca volver a hacerlo con Passengers, el film que dirigió el año pasado el bueno de Rodrigo García y donde, milagro, no sale Samuel L. Jackson.



¿Qué les pasa a los grandes cineastas que cuando se apartan del cine de autor que acaban perpetrando trabajos por lo general mediocres cuando no directamente vomitivos? Con la excepción de ese todoterreno llamado Ang Lee, que lo mismo te vale para un roto (Deseo, peligro) que para un descosido (su vilipendiado Hulk, que a nosotros nos gusta bastante pese a algún pero que se le pueda poner), autores como Volker Schlöndorff (El tambor de hojalata), Bille August (Las mejores intenciones) o Chen Kaige (Adiós a mi concubina) se han descalabrado -los primeros relativamente, el último estrepitosamente- al filmar cintas de suspense más convencionales como la insatisfactoria Seducción letal (Palmetto), la discreta Return to Sender (aquí Sentencia de muerte, pero no la confundan con el film de Kevin Bacon de igual título) o la lamentable Suavemente me mata.



Esto le ocurre a Rodrigo García, para más inri el hijísimo del autor de Cien años de soledad, que después de intentar demostrar a todo el mundo que es el nuevo George Cukor -por dirigir a mujeres, no por ser gay o llevar gafas, aunque esto último sí- se descuelga con este film a medio camino entre el drama sentimental y el fantástico. García, que hasta la fecha había despuntado en televisión con episodios de Carnivàle, A dos metros bajo tierra o En terapia, había filmado tres largometrajes de repartos eminentemente femeninos; tomen nota: en Cosas que diría con solo mirarla, Ten Tiny Love Stories y Nueve vidas ha dirigido a Glenn Close, Cameron Diaz, Calista Flockhart, Kathy Baker, Amy Brenneman, Valeria Golino, Holly Hunter, Radha Mitchell, Deborah Kara Unger, Robin Wright Penn o Sissy Spacek, por citar unas cuantas.



Al menos no se le puede acusar a García de querer ir de auteur... Justo cuando lo tenía más fácil y podía pasar por un cineasta de historias corales sobre las relaciones humanas que presta especial atención a las mujeres... va y dirige este guión a lo Shyamalan que queda muy lejos de los espléndidos filmes del realizador de El incidente y que fracasa en todos los frentes. Y eso que lo tenía (casi) todo para triunfar: básicamente, experiencia, pasta y un reparto consistente, encabezado por dos nombres pujantes: Anne Hathaway (vista en Brokeback Mountain y La boda de Rachel, y pronto en la Alicia de Tim Burton) y Patrick Wilson (marido infiel en Juegos secretos, Búho Nocturno II en Watchmen y vecino de oh-dios-mío Samuel L. Jackson en Protegidos por su enemigo), a los que secundan actores de carácter tan competentes como David Morse o la veterana Dianne Wiest. Pero, ay, el "(casi)" es, como señalábamos, la incompetencia del guión del debutante Ronnie Christensen, al que se le debería caer la cara de vergüenza cuando intenta mantener un suspense y urdir un final sorpresa de esos que hacen al espectador replantearse todo lo que ha visto... pero que se sospecha a los quince minutos de película.



Les explico (y, claro, ahí van spoilers a mansalva... ustedes verán, aunque ya les digo que hay que estar dormido, borracho y colocado -sí, las tres cosas a la vez- para no verlo venir, y aun así): al principio del film se produce un accidente de avión que riéte tú del de Perdidos, y en el que mueren varios de los pasajeros. Los que no, claro, son trasladados al hospital, y allí reciben la visita de una psicóloga (la protagonista del film) que les ayudará a superar el estrés postraumático. Entre los pasajeros se encuentra un broker atractivo y simpatiquísimo que lejos de estar traumatizado se encuentra de perlas, con unas ganas de vivir como nunca había sentido, y que me recordó al papelón que hacía Jeff Bridges como otro superviviente de una catástrofe aérea en la mucho más interesante Sin miedo a la vida de Peter Weir.



Por supuesto, entre la doctora y su paciente surge algo más que una relación estrictamente médica (aunque jugar a los médicos juegan un rato), poniendo en entredicho la profesionalidad de la primera. Mientras tanto se desarrolla el enfrentamiento entre ella, que ha de informar a las compañías de seguros y velar por la salud de sus pacientes, y la compañía aérea, que pretende librarse de pagar indemnizaciones.



Pero claro, esto que podría parecer un drama sentimental o una comedia romántica no se queda aquí, y enseguida empiezan los apuntes fantásticos: presencias misteriosas que siguen y acosan a la protagonista y a los pasajeros del vuelo siniestrado y las continuas desapariciones de estos ponen la mosca tras la oreja a la doctora y el moscardón tras la oreja al espectador, que al cuarto de hora del accidente empieza a sospechar, con razón, que todos están más secos que la mojama. La doctora incluida.



Sí, amigos y amigas, eso es lo que cuenta Passengers... un relato apestosamente new age de aceptación de la muerte cuyo título, ingeniosísimo, supone un sutil juego de palabras: hace referencia a los pasajeros del avión, pero también a los pasajeros del último viaje, a los que pasan a mejor vida (¿por qué se llamará así, con lo bien que se está en esta?)...



En fin... que Passengers es un truño de mucho cuidado, soporífero a más no poder (y eso que no alcanza los 90 minutos de duración, a Dios gracias), y que demuestra la veracidad de aquello de zapatero a tus zapatos. Rodrigo García, vuelve a hacer películas de mujeres, hombre.


--> Pueden verla (allá ustedes) en... Canal Xtrm:
- 19 de agosto, 12.15 h.
- 24 de agosto, 22.20 h.
- 4 de septiembre, 00.00 h.
- 16 de septiembre, 22.20 h.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

PUes ami en lo personal me guaria ver la pelicula antes de hacer caso a las criticas que ponen aqui, solo que no me quedo claro cuando se va a transmitir la peli, yt claro si es que es en mexico, porque en este mes voy a estar por aca. Si alguien tiene una repuesta mandenmela por favor al siguiente mail sarai_puky@hotmail.com, si no es mucha molestia que incluya canal y horario. Espero una respuesta . BYE

Fran J. Ortiz dijo...

Estimado amigo/a: al final del comentario puede ud ver días y horas de emisión de la película en el canal Xtrm... pero en España. Desconozco si en México puede verse dicho canal, sorry. Tendrá que informarse in situ.

Un abrazo.


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