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«UNA MEZCLA PERFECTA ENTRE CÓMICS, GÉNERO NEGRO Y SERIE B. ¡El TWIN PEAKS DE LOS BLOGS!»

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sábado, 8 de mayo de 2010

Las recomendaciones del sábado



Cómic:
BIENVENIDO A BOBOLANDIA
Dupuy & Berberian
(Dibbuks, 2010)

Vivimos inmersos en una sociedad de pequeñoburgueses obsesionados con estar a la última en tecnología, comer solo productos macrobióticos o estar al tanto de la moda pasajera del momento... En esta obra, una de las parejas creativas mejor compenetradas de la historieta francesa actual recoge una serie de historias breves de protagonismo coral que acaban conformando un fresco de la sociedad capitalista contemporánea tristemente fidedigno. Un título divertidísimo que no deja títere con cabeza y que demuestra que el humor es la mejor manera de ejercer crítica social.



Libro:
ÁNGELES E INSECTOS
A. S. Byatt
(DeBolsillo, 2010)

Un trágico naufragio une las vidas de un naturalista fascinado por su misteriosa esposa y una viuda que participa en sesiones de espiritismo... Aprovechando la publicación de su última novela, la monumental El libro de los niños, se recuperan estas dos novelas cortas, Morpho Eugenia -que dio lugar a una sugerente película de Philip Haas titulada como el presente volumen- y El ángel conyugal. Un título imprescindible para los amantes de la literatura de ambientación decimonónica, de la mano de una de las escritoras más aplaudidas de los últimos tiempos, autora también de Posesión.


(De: El Periódico de Villena, n.º 225, 7-V-2010).

viernes, 7 de mayo de 2010

Happy Birthday Traci



Hoy, 7 de mayo de 2010, cumple 42 años la actriz Traci Lords. Felicidades, Traci.

The Times They Are a-Changin'

Coinciden en cartel dos películas como Fantástico Sr. Fox de Wes Anderson, según un libro de Roald Dahl, y Desde París con amor de Pierre Morel, escrita por Luc Besson. Apenas hay rasgos en común entre ellas, pero su estreno conjunto nos ha dado pie a una serie de reflexiones.

Podéis leerlas en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy:



jueves, 6 de mayo de 2010

El hombre de nieve: Cargamento de talento desde Alemania



Dicen los que entienden de esto que lo que convierte en memorable cualquier cosa, y por lo tanto se erige en epicentro tanto de la educación sentimental de las personas como de la enseñanza académica, así como de cualquier tipo de afición más o menos formada, es la capacidad de sorpresa. Si esto es así, y un servidor no lo duda en ningún momento, una novela como El hombre de nieve es verdaderamente una obra memorable. Eso sí, en este caso no lo es por lo que cuenta, ya que estamos ante un relato en realidad bien poco sorprendente y que responde en todo momento a los estilemas más reconocibles y por tanto previsibles de la novela negra; si su lectura se convierte en una experiencia digna de recordar se debe a que en efecto sorprende que que una obra literaria de tanta categoría fuese inédita en español hasta la fecha.



Pongámonos en antecedentes: su autor, Jörg Fauser fue un periodista y poeta alemán que falleció muy joven, a la edad de 43 años, sin duda fruto de su experiencia anterior como heroinómano (rehabilitado) y alcohólico. Además de sus ensayos y sus versos, nos legó una serie de novelas policíacas de las que esta El hombre de nieve no es solo la más célebre, sino que está considerada por muchos como la mejor novela negra de la literatura alemana (ahí es nada), e incluso fue llevada a la pantalla grande en 1985 con dirección de Peter F. Bringmann y guión de Matthias Seelig en una película que, como la novela, es aquí poco menos que desconocida.



El hombre de nieve, o mejor dicho Der Schneemann por citar su título original, es, al menos en su país de origen, una de esas novelas que todo el mundo conoce aunque no se haya leído de primera mano ni se sea aficionado al género. En cambio, para muchos de los que adoramos la prosa de escritores como Horace McCoy o Chester Himes, Fauser era un completo desconocido hasta que muy encomiablemente Akal lo ha incluido en su catálogo dentro de la línea "Serie negra" -de la que ya hablamos aquí- de la colección Básica de Bolsillo junto a los otros autores aquí mencionados.



No sé si merecerá el calificativo de "mejor novela negra de la literatura alemana" -no conozco tan bien el campo de acción como para opinar-, pero sí puedo señalar que dada su (altísima) calidad espero que no sea el último título de Fauser que veamos traducido al español: las peripecias de Blum, un traficante de poca monta que al principio de la obra se encuentra en Malta intentando desprenderse de unas viejas revistas pornográficas holandesas, están trazadas con la misma cadencia afilada de autores como Jim Thompson o James Ellroy. Esto es, y yéndonos atrás en el tiempo: Fauser está más cerca de la escuela del austero Dashiell Hammett que del esteta Raymond Chandler, si bien la manera de construir su prosa por parte de ambos no es sino otra forma de estética. Y qué forma.



Volviendo al argumento del libro: tanto el azar como la necesidad de salir adelante llevarán al protagonista a Múnich, en donde acabará visitando las consignas de la estación de tren y a continuación encontrándose en posesión de dos kilos y medio de cocaína peruana de altísima calidad. Será a partir de entonces que, oponiéndose a convertirse en un engranaje de una maquinaria mayor de tráfico de droga por toda Europa -Blum se define como una empresa de un solo hombre, sin nadie por encima ni nadie por debajo de él mismo-, se erigirá a sí mismo en vendedor de cocaína a granel y al mejor postor. O al menos esa será su primera intención...



En El hombre de nieve no falta de nada: ni operaciones ilegales, ni persecuciones policiales, ni una femme fatale al uso, ni mucho menos el retrato de una sociedad enferma y corrupta que es, al fin y al cabo, lo que más y mejor caracteriza la narrativa criminal. Pero lo mejor del caso es que, al igual que no falta nada, nada sobra, pecado este habitual en la literatura contemporánea, sea o no de(l) género. Como decíamos, Fauser es un esteta de la austeridad, de la palabra justa, y aun sin haberla visto mucho me temo que la versión cinematográfica, al cambiar de medio, se convertiría en una pobre ilustración de los hechos contados, y por lo tanto en un film mimético -de otros tantos filmes, no solo de la novela original- más.



Así pues, hay que leer El hombre de nieve. Y es por tanto motivo de gran alegría que una novela de tanto calado ya pueda disfrutarse en nuestro idioma. Eso sí: no queremos despedir esta reseña, además de recomendando el libro encarecidamente, sin rogar a la editorial que no sea este el último de Jörg Fauser que se asome por una colección ya de por sí interesantísima.


El hombre de nieve
Jörg Fauser
Madrid, Akal, 2009
240 pp. - 8 €

miércoles, 5 de mayo de 2010

Vicios confesables



Parece que Jonathan Ames está de moda: muchos lo saludan como el escritor del momento, y algunos hasta llegan a calificarlo como el nuevo Chuck Palahniuk, aunque quizá sea demasiado pronto para establecer comparaciones que finalmente solo responden a leyes de mercadotecnia, y a la postre acabe siendo un bluff. Lo que sí es cierto es que han coincidido en el tiempo la emisión en canales españoles de la serie televisiva Bored to Death, escrita por él, y la publicación autóctona de su primer cómic: El alcohólico.



Incluida por DC Comics dentro de su línea Vertigo y editada por tanto en España por Planeta de Agostini Comics, esta novela gráfica es presentada por el propio autor, que no se cansa de repetirlo en cualquier entrevista promocional, como una obra de ficción. Así pues, y pese a que reconoce la inclusión de algunos elementos autobiográficos, afirma tajantemente: "La mayoría de sucesos de El alcohólico no existieron o no lo hicieron de la misma manera que en el libro".



Pero si tenemos en cuenta que el relato arranca con la leyenda "Agosto de 2001. Me llamo Jonathan A. Soy alcohólico", es obvio que alguien que declara lo que Ames juega sin ningún género de dudas a confundir al personal. Más aún cuando permite que Dean Haspiel, el dibujante del álbum -y al que, además, recordamos de otro cómic tan autobiográfico como El derrotista de Harvey Pekar-, base la apariencia física de este adicto a la bebida en los rasgos del propio autor.



Pero dejemos a un lado la naturaleza, real o de ficción, de la obra en cuestión y centrémonos en lo que cuenta y en sus valores artísticos: como decíamos, el protagonista del relato es Jonathan A., un escritor de novela negra de cierto éxito más preocupado por encontrar un lugar en el mundo que por su faceta de creador. Esta búsqueda pasa por preocupaciones para él vitales como la consolidación de una relación sentimental, la superación de traumas del pasado -particularmente, la ruptura y posterior distanciamiento del que fue su mejor amigo en los años de instituto, y con el que vivió sus primeros y únicos escarceos homosexuales-, la crisis que le provoca su calvicie incipiente y, sobre todo, su dependencia del alcohol, un elemento que surge en la época adolescente como instrumento para superar su timidez y desarrollar sus relaciones sociales hasta que acaba convirtiéndose en un problema de primera magnitud.



Últimamente no he leído más que ataques a El alcohólico, a mi parecer absolutamente injustificados, y que contrastan con opiniones de colegas del autor -a las que, como casi siempre en estos casos, tampoco hay por qué hacerles demasiado caso- como el escritor y guionista de cómics Neil Gaiman (The Sandman), el novelista Bret Easton Ellis -otro provocateur: recuerden American Psycho o la, a mi parecer, estupenda Lunar Park- o el guionista Brian K. Vaughan, responsable de Y, el último hombre. Aunque considero que no hay que escuchar demasiado ni a unos ni a otros, me llama particularmente la atención los elogios de Jerry Stahl, alguien que del lado oscuro de los artistas sabe bastante: es autor de Permanent Midnight y de Yo, Fatty, esta última la soberbia biografía novelada de la estrella de la comedia silente Roscoe 'Fatty' Arbuckle y en opinión del que esto firma el mejor libro de hace un par de años.



Mucho me temo que las críticas negativas vertidas hacia la obra se deben tanto a la animadversión que puede despertar el hecho de que al autor le hayan colocado el sambenito de autor de moda como el compararla con obras de temática y pretensiones similares como Agujero negro de Charles Burns o Inolvidable de Alex Robinson, por lo que tienen de muestra del lado oscuro de la adolescencia y evocación nostálgica de la misma, o el American Splendor del ya citado Pekar. Las comparaciones siempre son odiosas, pero más aún cuando se establecen entre autores como estos, mucho más granados en el ámbito que nos ocupa, y un principiante como Ames.



Personalmente, el retrato que Ames hace de sí mismo -diga lo que diga el propio autor-, y en el que aparecen el ex presidente Bill Clinton y su becaria-amante Monica Lewinski (separados, no juntos) a modo de special guest stars, así como acontecimientos históricos como los atentados del 11-S, me interesa por lo que tiene de sincero y desvergonzado, algo que muy pocas veces hemos visto y menos aquí en España (recuerdo casos recientes como Yo de Juanjo Sáez o muy particularmente el Save Our Souls de Felipe Almendros. Además, la unión de las palabras de Ames con los dibujos de Haspiel, francamente, me funciona, y su final abierto, una splash page que no es sino un huis clos vital para el protagonista, no hace sino incrementar el interés de una obra que sin duda merece más atención de la que ha tenido.



Lo mismo sucede con Riad Sattouf, un autor superventas en su Francia natal pero que aquí no parece tener el predicamento que su obra reclama... aunque no le vaya mal en cuanto a accesibilidad: Norma ya editó en su momento un volumen de Pascal Brutal, su obra premiada en Angoulême, así como el autobiográfico Mi circuncisión -reconozcan que hay que ser osado para titular así una obra-, mientras que La Cúpula nos trajo su espléndida La vida secreta de los jóvenes, posiblemente su mejor creación hasta la fecha. Ahora, esta editorial amplía su catálogo con Manual del pajillero, álbum que se vende como el origen en el que se basa el debut como cineasta del propio autor, Les beaux gosses, cinta presentada en Cannes.



No creo que este reclamo funcione aquí, dado que el film es todavía inédito, e imagino que si finalmente Karma Films lo estrena el próximo otoño como tiene previsto -cosa de la que tampoco estamos muy seguros- dudo que reviente unas taquillas sometidas a la invasión de los últimos blockbusters norteamericanos. Pero sería una pena, porque Sattouf es uno de los autores más divertidos de la bande dessinée actual, así como un escritor particularmente dotado para la observación de costumbres y el retrato de caracteres.



Como su título deja adivinar, no estamos ante un cómic al uso: en el Manual del pajillero la estructura narrativa en viñetas desaparece como tal, dejando paso a textos explicativos acompañados de ilustraciones que en la mayoría sí responden a un recurso tan definitorio del cómic como son los bocadillos con diálogos. Y es a través de estos textos, que interpelan directamente al protagonista, que conocemos a este: un joven escuálido con el rostro repleto de granos que está viviendo ese terrible momento que supone el paso de la infancia a la adolescencia, una etapa donde empieza a desarrollarse (o al menos lo intenta) como animal social, y en la que parece tener un único pensamiento en mente: perder la virginidad.



A lo largo de ochenta divertidísimas páginas que saben a muy poco, Sattouf retrata con acierto una época por la que todos, quien más quien menos, hemos pasado: la época de los primeros sentimientos amorosos (Lola es el nombre de la adolescente, de edad similar pero mucho más desarrollada y madura, a la que pretende el protagonista), de las rivalidades (Kader, el típico chulo perdonavidas e hipostético delincuente juvenil en el futuro, se convierte en el villano de la historia dado su éxito con las mujeres) y, por supuesto, del descubrimiento de la propia sexualidad.



El resultado es, como decía, una obra divertidísima, que no deja de construir un ataque directo y aparentemente sin piedad, contra el lector y contra sí mismo por parte de Sattouf, ambos identificados en todo momento con las patéticas peripecias relatadas en sus páginas; pero que, al mismo tiempo, no renuncia a destilar una ternura y una simpatía hacia el personaje central claramente perceptible, y que a la postre acercan la obra al lector convirtiéndola en una lectura memorable.



En definitiva, y resumiendo: queremos más de estos dos autores que confiesan sus vicios... y los de los demás. Queremos más Sattouf; y un servidor, por lo menos, quiere algo de Jonathan Ames en español, más allá de su historieta y su serie de televisión. ¿Veremos por aquí traducidos los libros I Pass like Night, What's Not to Love?, Wake Up, Sir!, I Love You More than You Know o el reciente The Double Life Is Twice as Good, por citar algunos de entre los suyos? Francamente, espero que sí.


Título: El alcohólico
Autores: Jonathan Ames (guión) / Dean Haspiel (dibujo)
Editorial: Planeta de Agostini Comics
Fecha de edición: marzo de 2010
144 páginas (b/n) - 13,95 €


Título: Manual del pajillero
Autor: Riad Sattouf (guión y dibujo)
Editorial: La Cúpula
Fecha de edición: marzo de 2010
82 páginas (color) - 15 €



(+) Las webs de los autores:
- Jonathan Ames
- Riad Sattouf

martes, 4 de mayo de 2010

El aprendiz supera al maestro



Este tópico no se cumple siempre, pero de vez en cuando la historia del cine nos sorprende con un caso de estos, que se opone frontalmente a ese otro lugar común de "Segundas partes nunca fueron buenas", y también a aquel que reza que "Cualquier tiempo pasado fue mejor". Tomemos como ejemplo ese revival del cine de terror de los años 70 y 80, continuamente revisitado en forma de nuevas versiones para un público adolescente que rechaza cualquier intento de revisar su pasado artístico siempre que no sea muy reciente. Y para estos espectadores lo reciente tiene una antigüedad no superior a un par de años.



Estas películas, como cualquiera otras, se dividen en tres grupos: las buenas, las mediocres y las malas. En el primero, un servidor incluiría esas dos joyas que son Amanecer de los muertos de Zack Snyder -a partir de Zombi de George A. Romero- y Las colinas tienen ojos en versión de Alexandre Aja -según el film clásico de Wes Craven- y, en menor medida, un título como La matanza de Texas 2004 de Marcus Nispel. En un nivel intermedio estarían el Viernes 13 de este mismo director, así como La última casa a la izquierda de Dennis Iliadis, también a partir de una cinta de Craven, e incluso el Halloween de Rob Zombie o la nueva Hermanas según el film de Brian De Palma. Buenos ejemplos de las malas, salvando quizá la anodina La morada del miedo -o sea, la nueva Amityville-, serían la aburrida Ultimátum a la Tierra en versión de Scott Derrickson y Keanu Reeves, las convencionales Noche para morir (Prom Night) y Hermandad de sangre (Sorority Row), o la muy lamentable Terror en la niebla, que echa por tierra todas las cualidades de la atmosférica La niebla de John Carpenter.



A este grupo pronto se sumarán el nuevo remake de Pesadilla en Elm Street -también de Craven, que se convierte así en el máximo impulsor indirecto de esta moda- o la nueva Piraña, esta en 3D, en manos del citado Aja haciendo las veces de Joe Dante. Y ya lo ha hecho -en Estados Unidos, aquí no llegará hasta el 28 de este mes- The Crazies, de Breck Eisner, que pone al día la cinta de igual título que dirigiera en 1973 el ya citado George A. Romero.



La película original es, junto con Season of the Witch, la única película de terror del maestro Romero que no he visto, pero intuyo que pese a su consideración como film de culto estará lejos de sus mejores trabajos... que no son otros que Martin y, claro, la seminal La noche de los muertos vivientes. Pero habiendo visto esta nueva The Crazies sí podemos incluirla en el grupo de las buenas películas que han surgido de esta operación arqueológica en el pasado del cine de terror.



El film, protagonizado por Timothy Olyphant (La jungla 4.0, Una escapada perfecta) y Radha Mitchell (Silent Hill, Los sustitutos), relata lo que acontece en una pequeña localidad norteamericana en la que un avión se estrella sumergiéndose en un lago circundante contaminando así sus aguas. A partir del consumo de esta, varios ciudadanos se transformarán en una suerte de zombis en vida de comportamiento extraño primero y tendencias homicidas después. Para solucionar -o complicar más, según se mire- el asunto, el gobierno enviará equipos dotados de protección antiviral para proceder a la contención del virus letal.



Ya digo que desconozco la cinta original, pero en esta nueva versión no hay espacio alguno para la grandilocuencia ni los excesos gore: las escenas sangrientas son contadas y totalmente funcionales, estando al servicio de lo que se cuenta y no siendo nunca fin sino medio. Y el desarrollo de la trama se lleva a cabo con una cadencia y un estilo sorprendente en un realizador como Eisner, del que solo habíamos visto la totalmente anodina Sahara, una de las películas que han cimentado la aventura americana de la española Penélope Cruz.



Quizá buena parte del mérito sea del guionista Scott Kosar, responsable de los libretos de las mencionadas nuevas versiones de La matanza de Texas y Terror en Amityville. Pero eso no quita que Eisner haga gala aquí de un estilo elegante que apuesta en muchas ocasiones por la cámara invisible y por la sugerencia más que por lo explícito, logrando imprimir al relato una atmósfera de inquietud constante de lo más conseguida. Por ello, ponemos todas nuestras esperanzas en este realizador... que parece va a erigirse en un especialista en esto de revisitar títulos del cine fantástico contemporáneo: su nombre suena para dirigir los remakes de, nada más y nada menos, 1997. Rescate en Nueva York de John Carpenter, Cromosoma-3 de David Cronenberg y Flash Gordon de Mike Hodges.



Un último apunte al respecto: George A. Romero aparece acreditado como "productor ejecutivo". Dado el cargo que ostenta y su elevada edad, así como que últimamente se está dedicando a otros menesteres, resulta fácil intuir que su cometido se ha reducido a ceder los derechos legales oportunos para acabar cobrando lo que legal y lógicamente le corresponde por ellos, dejando las labores artísticas en manos de otros recién llegados. En esta ocasión ha sido una jugada inteligente.



Lo que no sé si es tan inteligente, por más que Hilario J. Rodríguez aprecie los méritos de La tierra de los muertos vivientes o un servidor no fuese demasiado duro cuando vio El diario de los muertos en Sitges, es seguir exprimiendo la saga de los zombis de Pittsburgh, aquello que hasta hace bien poco tiempo era una trilogía y que ahora lleva la friolera de seis películas. O sea, el doble. Casi nada.



Después de los dos títulos mencionados en el párrafo superior nos llega Survival of the Dead, que marca para el que esto suscribe la absoluta decadencia de una saga que parece ya no poder dar más de sí, y cuya acción continúa justo allí donde acabó la entrega anterior.



El film está protagonizado por un grupo de soldados que deciden refugiarse en una isla donde al parecer sus habitantes están consiguiendo mantener a raya el ataque de los muertos vivientes mediante el procedimiento de eliminar a cualquier persona que fallezca, sin compasión hacia familiares o seres queridos. Esto ha desatado un enfrentamiento al más puro estilo western entre dos de los veteranos del lugar: Patrick O'Flynn (Kenneth Welsh, visto en Twin Peaks) es el que aboga por este procedimiento de exterminio como única manera de sobrevivir; en cambio, Seamus Muldoon (Richard Fitzpatrick) defiende el mantener a los zombis con vida pero controlados mientras se intenta educarlos para que acaben comiendo solamente carne animal.



Survival of the Dead, sencillamente, aburre: el humor del film aparece a destiempo y resulta pobre, y narrativamente Romero tiene ya poco, por no decir nada, que contar. Así, la película parece un intento nada dismimulado de seguir viviendo de las rentas basándose en el prestigio pretérito y en un público asegurado a priori.



Así pues, en este caso, nos quedamos -quién nos lo iba a decir- con Eisner antes que con Romero, y por mucha pena que nos dé la decadencia del que otrora fue uno de los renovadores del cine de terror en los años 60 y 70, nos alegramos de ver que hay una nueva generación -la de Eisner, Aja, Nispel o Zombie- que mantiene encendida la llama del género que debería ser el más transgresor pero que muchas veces es, sorprendentemente, el más convencional y adocenado.

lunes, 3 de mayo de 2010

Comic Top 5: Abril 2010

Ya dejamos atrás abril y no debemos esperar más para ofrecer nuestro nuevo Comic Top 5, especialmente en un mes tan cargado de buenas lecturas como este. Sin ir más lejos, las obras de Bryan Talbot y Winshluss son dos obras maestras absolutas, y la trilogía de Camille Jourdy se les acerca bastante. Ahí va nuestra media decena de preferencias, como siempre en orden alfabético:



1.- Alicia en Sunderland
Bryan Talbot (Reservoir Books Mondadori)



2.- Holmes (1854-¿1891?)
Luc Brunschwig & Cecil (001 Ediciones)



3.- Madame Xanadu n.º 1
Matt Wagner & Amy Reeder Hedley (Planeta de Agostini Comics)



4.- Pinocchio
Winshluss (La Cúpula)



5.- Rosalie Blum
Camille Jourdy (La Cúpula - 3 vols.)

domingo, 2 de mayo de 2010

Casualidades Marvel

Un comando de Operaciones Especiales realiza una incursión en el palacio de un dictador situado junto al río Tigris, en busca de información clasificada. En el baño principal de la mansión -"del tamaño de Etiopía, por cierto"-, donde los grifos eran delfines de oro, encontraron una caja fuerte anclada al suelo, con las iniciales del dictador. Sospechaban que en su interior encontrarían lo que buscaban... o dinero, joyas y/o droga de alta pureza para consumo propio. Pero lo que hallaron en su interior no eran sino cómics de Marvel: Iron Man, The Avengers, Sub-Mariner... El dictador era un fanático de los cómics de superhéroes de la Silver Age, y según quien cuenta la anécdota los tenía allí para satisfacer sus prácticas onanistas.



Esta anécdota, por supuesto ficticia, pertenece a la película Una escapada perfecta, producción del año pasado dirigida por David Twohy. El film en cuestión es un thriller tan entretenido como inofensivo, tan divertido como manipulador, cuyo argumento pretende sorprender -sin conseguirlo, al menos del todo- con una vuelta de tuerca final que pone en entredicho todo lo que se nos ha contado hasta el momento.



Con todo, se le agradece y mucho a Twohy -también realizador de Pitch Black, su secuela y un film tan reivindicable como Below, escrito y producido por Darren Aronofsky- el sentido del ritmo que sabe imprimir al relato, y sobre todo el humor que salpica los diálogos del film -como el ejemplo anterior-, elementos ambos que hacen más llevadera la película.



En definitiva, se trata de un título del que opinamos lo mismo que Variety: "Diálogos frescos y divertidos (...) sexy, sangrienta e inverosímil". Es lo que hay, no hay más... pero tampoco menos. Estos diálogos frescos y divertidos aparecen en boca de dos parejas, la de Milla Jovovich (Resident Evil) y Steve Zahn (The Wonders), y otra formada por Timothy Olyphant (La jungla 4.0) y Kiele Sanchez (Perdidos). Ambas, de vacaciones en Hawai, cruzarán sus caminos pese a ser individuos bien distintos entre sí: los primeros parecen el típico matrimonio burgués de clase media-alta que disfruta de su convencional luna de miel; en cambio, los otros son aventureros en busca de emociones fuertes. De ahí que el personaje de Olyphant, veterano de la guerra de Irak, le relate al de Zahn, escritor primerizo en Hollywood, mil y una anécdotas increíbles con el fin de incluirlas en algún guión.



Entre las casualidades a las que hace referencia el título de esta entrada, la primera es que me decidí a ver este film con referencias a Marvel, precisamente, el pasado viernes, cuando la esperada Iron Man 2 llegaba a la cartelera española adelantándose en una semana a su estreno en Estados Unidos. Pero todavía hay más: en la cinta aparece una tercera pareja, cuya finalidad no es otra que la de distraer al espectador al convertirse en sospechosos principales de los asesinatos que se han cometido en la zona días antes. Dicha pareja está formada por Marley Shelton (Planet Terror) y Chris Hemsworth (Star Trek). Y precisamente Hemsworth, aquí en uno de sus pocos papeles para la gran pantalla hasta la fecha, fue el elegido por Marvel Studios para encarnar al Dios del Trueno en Thor, la película que prepara en la actualidad el realizador británico Kenneth Branagh y en la que también participan Natalie Portman y Anthony Hopkins.



Por si esto fuera poco, precisamente durante la jornada del viernes se dio a conocer la primera foto oficial del actor caracterizado com el dios asgardiano hijo de Odín. Y francamente, el asunto pinta bastante bien. ¿Serán estas casualidades una muestra de que los astros -los del cielo, no los del Hollywood- confluyen para que esta nueva adaptación de un tebeo de superhéroes llegue a buen puerto? La respuesta, el año que viene.



sábado, 1 de mayo de 2010

Las recomendaciones del sábado



Cómic:
MIGRADOR NOCTURNO
Salvador Sanz
(La Cúpula, 2010)

Lucía y Lucio se conocen cuando son elegidos de entre el público de un espectáculo de magia para subir al escenario; desde entonces sus vidas cambian porque cuando llega la noche se transforman en enormes pájaros que sobrevuelan la ciudad... Migrador nocturno es el tercer título de este joven autor argentino -que también se dedica a la animación- publicado aquí, y se trata de una fábula fantástica con elementos simbolistas y oníricos repleta de sorpresas e intriga. Aunque quizá no cumpla todas las expectativas, ofrece un buen rato de entretenida lectura al mezclar satisfactoriamente costumbrismo y fantasía.



Libro:
NUESTRO AMIGO COMÚN
Charles Dickens
(Mondadori, 2010)

Un cadáver aparece flotando en el Támesis, y es identificado como el cuerpo de un joven que llegó a la ciudad para casarse con una bella joven y recibir así una sustanciosa herencia... Aunque lo parezca no es la sinopsis de la novela negra británica del año ni de un best seller al uso, sino de la última obra conclusa escrita por el autor de Oliver Twist o Historia de dos ciudades. Un tour de force de más de mil páginas que disecciona la sociedad londinense de la época de mano de uno de los más grandes escritores de todos los tiempos.


(De: El Periódico de Villena, n.º 224, 30-IV-2010).