Abandonad toda esperanza

martes, 1 de marzo de 2011

Contra los Oscars monárquicos (o Viva la República... de Facebook)

Por más que fuese la supuesta favorita de cara a los Oscars que se entregaron en la madrugada del pasado domingo, debido al simple hecho de ser la cinta que contaba con más nominaciones, muchos pensábamos que El discurso del rey se limitaría a conseguir la esperada estatuilla para Colin Firth... Una mención que estaba tan cantada -en realidad, incluso más- que la de Natalie Portman por su soberbia creación en Cisne negro.

Colin Firth agradece su premio sin titubear
(El discurso del rey)


Y lo pensábamos porque creíamos que el 2010 tenía que ser el año de David Fincher. Vale que películas por otro lado soberbias como Seven o El Club de la Lucha eran quizá poco oscarizables para la conservadora Academia, la primera por ser de género y la segunda por lo ambiguo de su poderoso discurso. Pero después de propuestas tan premiables como Zodiac o El curioso caso de Benjamin Button -la gran perdedora de aquel año frente a Slumdog Millionaire-, La red social se nos antojaba la oportunidad perfecta para hacer justicia cuasi poética premiando a uno de los realizadores más completos del Hollywood contemporáneo.

Justin Timberlake no respeta ni a la Academia ni a la monarquía
(
La red social)


Si a esto añadimos los premios que había cosechado por parte de un gran número de asociaciones de críticos, parecía que los dos galardones más importantes -Película y Director- iban a ser para el biopic del creador de Facebook. Pero no: al parecer, las maquinaciones promocionales de Harvey Weinstein han conseguido para El discurso del rey lo que ya lograron para la simplemente digna Shakespeare enamorado: el premio gordo dignificando una película de las llamadas académicas y de la que dentro de unos años muchos ya no se acordarán. O eso dicen algunos que la han visto...

Christian Bale tuvo tiempo de engordar para recoger su premio
(
The Fighter)


Al fin y al cabo, cuatro tan solo han sido las estatuillas logradas por El discurso del rey, aunque todas ellas mayores. Por mi parte, y dejando a un lado el supuesto fracaso de La red social -que solo ha conseguido tres premios, entre ellos el merecidísimo de Mejor Guión Adaptado para Aaron Sorkin-, me alegro del premio para Christian Bale por The Fighter -independientemente de la calidad de este su último trabajo, es uno de los actores más completos del cine actual, y bien merece el reconocimiento- y de las cuatro estatuillas para la espléndida Origen... que aunque solo sean menciones en categorías técnicas la sitúan a la altura de la ganadora en lo que a número de Oscars se refiere.

No es país para tuertos: Jeff Brigdes no repite la hazaña de John Wayne
(Valor de ley)


Por lo demás, queda para la historia, como gran perdedora de la noche, Valor de ley: el western de los hermanos Coen no ha logrado ningún Oscar de las diez candidaturas a las que optaba. Pero si hay alguien que a estas alturas de la película no necesita de premios, sobre todo después de la oscarizada No es país para viejos, esos son los hermanos Coen.

Dustin Hoffman se lleva lo suyo y ni siquiera Clint puede detenerlo


Para terminar, una última reflexión: en su día Dustin Hoffman, oscarizado por Kramer contra Kramer y Rain Man, dijo que a su parecer el verdadero premio era la nominación y no el Oscar, porque la primera significaba que su trabajo había parecido lo bastante memorable como para ser recordado como de lo mejor de la temporada a la hora de establecer los posibles premiados... pero que una vez elegidos los cinco candidatos, ya era una cuestión casi de pura lotería, y que no se podía cuantificar con exactitud qué interpretación es la mejor, quedando el resultado final dependiente de filias particulares y decisiones subjetivas de última hora.

Enhorabuena a los premiados, que dirían Gomaespuma


Desde entonces comparto totalmente la opinión del actor de El graduado, más aún cuando las diez nominaciones a Mejor Película en lugar de cinco han desvirtuado un poco el interés de la categoría principal. Así, desde hace años, cuando se acercan los Premios de la Academia, lo que todavía me hace ilusión (aunque sea solo una poca) es conocer las nominaciones; los premios definitivos me interesan bastante menos. ¿A alguien le pasa algo parecido?

4 comentarios:

Osukaru dijo...

La red social no deja de ser una peli sobre un fenómeno actual, pero que me parece que si no te interesa el tema puede resultar bastante aburrida.

David Fincher es un director que también me gusta bastante, pero este año yo estaba dividido entre Cisne Negro, Valor de ley y, obviamente, Origen (aunque fuera de las nominadas de relleno y por cuestiones comerciales de forma descarada) ya que El discurso del rey aún no la he visto.

Lo de que ganara el premio a la banda sonora clama el cielo. Injusto y una falta de respeto al resto de nominados y al mundo de la banda sonora en general...

Mythos dijo...

La Red Social me parecía la propuesta más completa de todas. El Discurso del Rey, como bien dices, es el habitual producto académico, "la historia" políticamente correcta que insistentemente se ha premiado una y otra vez. Cisne Negro es una delicia visual pero argumentalmente es una sarta de tópicos. La Red Social, en cambio, es más inclasificable y como historia es, en sí misma, más original. Era mi preferida a falta de ver el resto de candidatas pero esta claro que lo del Oscar al Mejor Director para David Fincher se va a hacer de rogar...

Fran J. Ortiz dijo...

Amigo Osukaru, no comparto su opinión: francamente, la creación de Facebook me la trae al pairo, pero creo que la película funciona a la perfección gracias a la dirección, a un guión soberbio y a unos actores -todos- espléndidos. Daría igual que hable de redes sociales, de la fórmula de la Coca-Cola o de las ensaimadas mallorquinas. Seguiría siendo igual de buena.

Y no siendo un experto en bandas sonoras, creo que la de "La red social" estaba muy bien y merecía ser premiada. Que hubiera otras muy buenas o incluso mejores, pues ya es cuestión de gustos...

Osukaru dijo...

Al final todo acaba siendo cuestión de gustos, pero, personalmente, para escuchar música como la que aparece en La red social preferiría otra cosa, como por ejemplo la de Tron de Daft Punk.

Lo de Trent Reznor no me parece que pueda competir con el trabajo (por no decir la carrera) de John Powell, Hans Zimmer o Alexandre Desplat. Y todo esto dejando de lado el hecho de que toda la música del disco no es original ya que aparece una versión sintetizada de un clásico de Grieg.


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