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UN VISITANTE ANÓNIMO DIJO DE ESTE BLOG:
«UNA MEZCLA PERFECTA ENTRE CÓMICS, GÉNERO NEGRO Y SERIE B. ¡El TWIN PEAKS DE LOS BLOGS!»

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miércoles, 18 de febrero de 2009

Brujeando / The Necromancer: Cosas de brujas



"De un tiempo a esta parte se viene produciendo un fenómeno sociológico y cultural que implica el acercamiento de temáticas y estilemas propios del género fantástico y de terror al público infantil y juvenil, sobre todo el adolescente. Esto no es nuevo, claro: los elementos terroríficos han estado siempre presentes en las narraciones de carácter oral que se transmitían a los niños antes de ir a dormir, esos cuentos populares que luego fijaron en la tradición literaria escritores como Andersen o los hermanos Grimm. Pero bien es cierto que en los últimos años el número de obras que comulgan con esta intencionalidad y características se ha disparado; una eclosión esta relacionada con la evolución y el auge de tribus urbanas como los góticos o los siniestros, y de la que algún día habrá que estudiar muy seriamente el relevante papel ejercido por el cine de Tim Burton en general y Pesadilla antes de Navidad en particular."



Con estas palabras daba comienzo nuestra reseña, escrita hace ya más de un año, acerca de Courtney Crumrin, las andanzas de una pequeña bruja creada por el guionista y dibujante Ted Naifeh, y cuyos tres volúmenes han sido editados en España, como las obras que aquí comentaremos, por Norma Editorial.



Son palabras que rescatamos ahora porque consideramos que mantienen incólume su vigencia, y porque pueden aplicarse a dos obras recién salidas del horno, de temática similar y orientadas a dos targets muy concretos: la primera, al lector principiante; la segunda, al lector adolescente... si bien, como la obra de Naifeh, pueden satisfacer a cualquier tipo de público.



Brujeando parece haber sido concebida, entre otras muchas cosas, para recordarnos que Juanjo Guarnido es mucho más que Blacksad, su más popular creación, concebida a medias con el guionista Juan Díaz Canales. Las historias del gato investigador privado, uno de los mejores homenajes al género negro jamás realizados por autores españoles, pusieron el nombre de Guarnido en las listas de los mejores ilustradores patrios de cualquier evento o concurso dedicado al cómic, pero el autor llevaba a sus espaldas una larga carrera: primero como dibujante en Forum, el sello de cómics de Planeta de Agostini en los años 80 y primeros 90, y en donde coincidió con otros artistas de éxito posterior, caso de Carlos Pacheco y Salvador Larroca; después, a partir de 1993, como dibujante en la filial francesa de los estudios Disney, sita en París.



Si en Blacksad Guarnido contó con los guiones de Díaz Canales, en Brujeando es Teresa Valero la encargada de urdir unos relatos particularmente indicados para el lector más joven, protagonizados por Febris, Brygia y Sortylegia, tres hermanas brujas que viven en una apartada cabaña en mitad del bosque, y cuya existencia experimentará un giro de ciento ochenta grados cuando se vean en la tesitura de adoptar a una pequeña hada, de nombre Hazel, que ha sido depositada por error en su hogar...



Al parecer, Brujeando contará como mínimo con tres volúmenes, editados en Francia por Dargaud, aunque el número de entregas podría crecer dada la espléndida recepción que están teniendo en el país vecino. Mientras tanto, en España ya han aparecido los dos primeros volúmenes, "¡Se acabó la magia!" y "¡Hágase la luz!", en un formato europeo adecuado en tamaño para disfrutar de los lápices de Guarnido (quien se ha visto acompañado por Bruno García al coloreado de la segunda entrega).



De ambas historias, nos quedamos particularmente con la primera, por la pronta y ajustada descripción de los personajes protagonistas y su mundo, por la crítica a la sociedad de consumo y al mundo de los mass media en general y de la televisión en particular que desprende el relato -y que demuestra que trabajada con tino y rigor, una obra presuntamente infantil puede y debe tener varios niveles de lectura y aprehensión-,... y porque, y perdónesenos la frivolidad, los homenajes a los monstruos -clásicos y modernos, reales y de ficción- de las atestadas viñetas de las páginas 30 y 45 se han ganado un hueco en nuestro corazoncito.



En cambio, "¡Hágase la luz!" decepciona un poco después de tan afortunado debut, si bien los autores siguen manteniendo el tipo, sobre todo un Guarnido siempre resultón que acierta sin esfuerzo aparente con las expresiones de los personajes y la descripción de los espacios.



Por su parte, The Necromancer interesará particularmente a un público adolescente, el mismo que aupó a una serie como Buffy la Cazavampiros a fenómeno sociológico de culto de la historia reciente de la televisión. Un medio este que, por cierto, también vio nacer otra serie de características similares pero mucha menos calidad: la mediocre Embrujadas.



La gestación de The Necromancer ha sido larga: como explica su creador, Matt Hawkins, en el revelador epílogo publicado en la edición española, fue hace ya una década que fue concebida la idea que luego sería germen de lo que hoy es una serie protagonizada por una bruja adolescente, Abigail van Alstine, una joven animadora del instituto que debe sobreponerse a la pérdida de sus seres queridos (sus padres, sus mejores amigos) y aceptar su increíble destino: ha sido elegida para ser una poderosa hechicera.



Como acertadamente manifiesta en el prólogo el guionista Mike Carey -alguien que de tebeos de terror sabe bastante-, lo mejor de The Necromancer es que sorprende, y no por la originalidad de su propuesta, sino por el atrevimiento de ir un poco más allá de lo esperado en este tipo de relatos; cuando el lector cree que el asunto se va a quedar en agua de borrajas y considera que los autores -en cuyas buenas manos Matt Hawkins dejó su creación personal- no van a atreverse a cargar las tintas para no mermar el alcance popular de su producto, el guionista Joshua Ortega osa ir un poco más allá y es capaz de mostrar a una adolescente dispuesta a suicidarse, una masacre que acaba con la muerte de varios personajes o la aparición de un fantasma putrefacto cuando menos te lo esperas.



Para ello, Ortega ha contado en el apartado gráfico con la inestimable colaboración de Francis Manapul, un dibujante que pese a no ser demasiado personal -su estilo recuerda tanto a Jim Lee como a Paco Medina, pasando por el malogrado Michael Turner- se ajusta como un guante al material con el que trabaja.



La edición española de The Necromancer, número 83 de la colección dedicada al terror Made in Hell, recopila los seis primeros comic books de la colección original; esto es, los dos primeros arcos argumentales: "El arte de la magia" y "Litio". Igualmente, incluye como material extra bocetos de la serie y portadas alternativas de Greg Horn -con una de sus características y sexys ilustraciones-, Chris Bachalo y el propio Manapul.



Dos cómics, pues, ideales para un amplio espectro de lectores... si bien a los más pequeños se les escapará alguno de los muchos atractivos de Brujeando, mientras que los adolescentes más pusilánimes quizá salgan trasquilados de la lectura de una obra en apariencia tan inocente como The Necromancer. Para ambos quizá resulte mejor leer Witch.


Título: Brujeando (2 vols.)
Autores:
Teresa Valero (guión) / Juanjo Guarnido (dibujo)

Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: junio-diciembre de 2008
48 pp. c/u. (color) - 13 € c/u.

Título: The Necromancer
Autores:
Joshua Ortega (guión) / Francis Manapul (dibujo)

Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: febrero de 2009
160 páginas (color) - 15 €

martes, 17 de febrero de 2009

Bodrios que hay que ver: La rebelión de los monstruos

El bueno de Charles Band, alma máter de Full Moon Pictures, ya nos había visitado en esta sección de "Bodrios que hay que ver"... ¡hasta tres veces! Imaginen la catadura artística del interfecto. Recuerden si no estas tres producciones, a cuál más infecta: El ático, terror enfermizo a mayor gloria de Klaus Kinski, la cachonda Zone Troopers, y la inigualable (tan inigualable que ni su secuela la igualó, pues fue todavía peor) Troll. Pero ya tocaba que nos visitara como director y productor, así a tutiplén, y lo hace con una gran obra maestra del cine más idiota: La rebelión de los monstruos.



Tras este ridículo título español, más propio de una película de Parchís, Regaliz o Enrique y Ana, se esconde The Creeps, que dicho así queda como más serio pero tampoco. Porque el argumento del film es para darle de comer aparte. Así que eso haremos, poner punto y aparte, y se lo cuento. (Este es el punto y aparte).

Volvemos del punto y aparte: la película arranca en una biblioteca muy especial, pues está especializada en ejemplares únicos y por tanto valiosísimos, que han de ser consultados con guantes y mascarillas por los visitantes como si de émulos de Michael Jackson se tratase. Allí trabaja una rubia de buen ver que es acosada sistemáticamente por su jefa, otra rubia que parece haberse escapado de las películas de Ilsa, la loba de las SS que filmaron Jess Franco y demás francotiradores del cine S (y del cine SS también), y que después acaba transformada en una walkiria (no me pregunten por qué).



Pero esto es lo de menos; lo de más es que hasta allí llega un individuo de lo más sospechoso en busca del primer ejemplar de Frankenstein o el Moderno Prometeo de Mary W. Shelley. La bibliotecaria no cae en la cuenta de que resulta sospechoso que alguien quiera leer un libro si ya hay película, y que además no se conforma con una edición de bolsillo sino que quiere la primera. Pero allá que va y se lo deja consultar. Acto seguido, el susodicho individuo roba el ejemplar (menudas medidas de seguridad las de este centro, por cierto) sustituyéndolo por folios en blanco. ¿Y por qué?, se preguntarán ustedes. Pues yo se lo digo: pues porque pese a su apariencia de gris funcionario de Correos en realidad estamos ante un mad doctor con todas las de la ley, que ha creado una máquina que es capaz de, a partir de los primeros ejemplares de las novelas que les dieron vida o los popularizaron, traer al plano real a las criaturas míticas del género del terror: el conde Drácula, el hombre lobo, la momia y, claro está, el monstruo de Frankenstein.



¿Cómo se les ha quedado el cuerpo? Pues esperen, que hay más: la rubia en cuestión, cuando se percata de su error y aterrorizada por la más que posible posibilidad de perder el curro, contrata a un investigador privado de saldo que también trabaja regentando un videoclub (!). Este tiene su oficina en la parte de atrás de la tienda, y sus conocimientos del séptimo arte le permiten hacer referencias varias tanto al cine de Fellini como al del citado Jess Franco. El muchacho, bastante atolondrado por cierto y que beberá los vientos por su nueva clienta, es un cinéfilo heterodoxo, qué duda cabe...

La investigación del detective lo lleva a él y a la bibliotecaria a impedir el experimento final del científico, y detenerlo a mitad del proceso implica que los monstruos vuelven a la vida... pero en cuerpos de enanos (cómo lo leen, oigan). Pero por muy bajitos que sean, la mala leche la conservan intacta, y harán todo lo posible por recuperar los cuerpos esbeltos, poderosos y sobre todo altos que siempre han creído poseer... Sobre todo Drácula, líder natural del grupo al que interpreta Phil Fondacaro (visto, y en un doble papel, en la citada Troll).



Y todo eso en 70 minutos de birriosa película, ahí es nada, que deberían merecerle a Charles Band una buena temporada en la cárcel por intento de asesinato del buen gusto... ¡Hey, nuestras plegarias han sido escuchadas! ¡Admiren a Band a la sombra!



Y es que qué podemos decir de un film en el que lo mejor es un cliente del videoclub al que interpreta J. W. Perra (sin cachondeo, por favor, que ya debió pasarlo mal en el colegio), y que se alegra de que no tengan las películas románticas que le encarga su mujer porque así puede alquilar las de acción que le gustan a él. Un crack.

En fin... Ahora que lo pienso, La rebelión de los monstruos ya no me parece tan mal título, y los chavales de Parchís no habrían desentonado en sus fotogramas, aunque habría resultado raro ver a los niños del grupo musical que conmocionó los primeros 80 (sí, he dicho conmocionó; yo todavía sigo conmocionado) junto a los desnudos gratuitos que nunca pueden faltar en una producción del bueno de Band. Y como les conozco y sé que no podrán vivir sin tener una copia de esta joya en su dvdteca, pues aquí les regalo la carátula para que se la pongan en una cajita y todo:

lunes, 16 de febrero de 2009

Marzo: Novedades La Cúpula

La editorial La Cúpula nos informa de las interesantes novedades que prepara para el mes de marzo, y que se pondrán a la venta en el ya inminente 23 de febrero:



- No Comment
Ivan Brun
84 pp. (color) - 18 €

En No comment Ivan Brun nos refleja con un dibujo elaborado pero de cierta estética falsamente naif la cotidianidad de una humanidad patética y dominada por sus bajos instintos. Así este álbum es una denuncia de la apatía y el desencanto del mundo contemporáneo. Brun, sin emitir ningún juicio moral, revela la miseria estructural y el desierto afectivo en el seno del cual se mueven sus personajes. Nada se oculta al lector: la pobreza, la droga, las relaciones de poder y sumisión, la violencia, la absurdidad de las relaciones sociales viciadas por la realidad económica... Su lectura no dejará indiferente.



- Trágame entera
Nate Powell
220 pp. (b/n) - 20 €

Trágame entera es una historia de amor conducida por una niebla ondeante, por una enfermedad terminal, alucinaciones, apofenia, ejércitos de insectos, secretos, fe inquebrantable y la búsqueda de un patrón clave para desenmarañar el lío de uno mismo... En su más ambiciosa obra hasta la fecha, Nate Powell explora los recodos más oscuros de la adolescencia, no los tópicos arrebatos melodramáticos de rebeldía, sino los incontables pequeños momentos de locura, al vago alivio que provee la medicación y las ventajas y desventajas de los lazos familiares. A medida que avanza la historia, dos hermanastros navegan juntos a través de la esquizofrenia, el trastorno obsesivo compulsivo, la descomposición familiar, la telepatía animal, el amor fallido y la leve esperanza de que algún día todo cobre sentido... Con un tempo deliberadamente pausado y delicadamente dibujada, Trágame entera es un hito en la carrera de Nate Powell, una historia suburbial de fantasmas que continuará en la mente de sus lectores más allá de su última página. Ganadora del premio Ignatz al más destacado debut de 2008.



- Las aventuras del cerdo Edmundo
Jean-Marc Rochette & Martin Veyron
100 pp. (b/n) - 12 €

En la granja de Los Tres Glandes vive el cochino Edmundo, semental reproductor cuya misión es clara: traer al mundo el mayor número posible de lechones para el consumo. Para ello, sus patrones le destinarán hembras de todo tipo y condición, carne fresca a la que inseminar a discreción, pero Edmundo, más zángano que marrano, casi preferirá mirar las musarañas o salir a mamar con los amigos que ponerse a procrear. Las historietas del cerdo Edmundo, cruce improbable entre Richard Corben, Robert Crumb y Walt Disney, ponen de manifiesto que hasta la jodienda misma puede convertirse en un coñazo si deriva en rutina o en matrimonio.



Además, las novedades de la editorial incluyen el n.º 209 del magazine erótico Kiss Comix, y dos interesantes reediciones: El demonio rojo (Ganas de follar) de Mauro Entrialgo y, merecedora de una especial atención, un hito en el tebeo patrio... Alí Babá y los 40 maricones, de Nazario, que alcanza así su tercera reedición.

domingo, 15 de febrero de 2009

La teta asustada triunfa en Berlín

Ayer tuvo lugar la entrega de premios del 59º Festival de Cine de Berlín, que ha concedido el ansiado Oso de Oro a La teta asustada, coproducción entre Perú y España dirigida por Claudia Llosa y estrenada en nuestro país este pasado viernes 13.



La otra ganadora del certamen, nada más y nada menos que con tres premios, es la producción argentino-uruguaya Gigante, de Adrián Biniez, de momento sin fecha de estreno previsto en nuestros cines.



A continuación os informamos del palmarés de la Berlinale al completo:

- Oso de Oro: La teta asustada, de Claudia Llosa (Perú-España).
- Premio Especial del Jurado: Gigante, de Adrián Biniez (Uruguay-Argentina) y Alle Anderen, de Maren Ade (Alemania).
- Oso de Plata al mejor director: Ashgar Farhadi, por Darbareye Elly (Irán).
- Oso de Plata al mejor actor: Sotigui Kouyate (Mali), por London River (Reino Unido).
- Oso de Plata a la mejor actriz: Birgit Minichmayr, por Alle Anderen, de Maren Ade (Alemania).
- Oso de Plata al mejor guión: The Messenger, de Oren Moverman y Alessandro Camon (Estados Unidos).
- Premio Alfred Bauer: Gigante, de Adrián Biniez (Uruguay-Argentina) y Tatarak de Andrzej Wajda (Polonia).
- Premio a la mejor ópera prima: Gigante, Adrián Biniez (Uruguay-Argentina).
- Oso de Oro al mejor cortometraje: Please Say Something, de David O'Reilly (Italia).
- Oso de Cristal al Cine Juvenil Generation 12plus: My Suicide, de David Lee Miller (Estados Unidos).
- Oso de Cristal al Cine Infantil Generation Kplus: Ich schörs, ich wars nicht, de Philippe Falardeau (Canadá).
- Premio Caligari de la sección Forum: Love Exposure, de Sono Sion (Japón).
- Premio del Público de la sección Panorama: The Yes Men Fix the World, de Mike Bonanno, Andy Bichlbaum y Kurt Engfehr (Estados Unidos).
- Premio Teddy al cine homosexual: Rabioso sol, rabioso cielo, de Julián Hernández (México).
- Premio C.I.A.C. (Confederación Internacional de Cine de Arte y Ensayo): Ander, de Roberto Castón (España).


Sin duda, el premio principal para La teta asustada permitirá al film de Claudia Llosa lograr llamar la atención entre otros estrenos a priori más comerciales, ya sea por el tirón que da pertenecer a una saga -Viernes 13 (2009)- o por el atractivo de las nominaciones a los Oscars -Slumdog Millionaire, The Reader.

sábado, 14 de febrero de 2009

Las recomendaciones del sábado



Cómic:
PERSÉPOLIS
Marjane Satrapi

(Norma Editorial, 2009, 4.ª ed.)

La pequeña Marjane es una niña iraní que observa con incredulidad el mundo siempre cambiante que la rodea, repleto de conflictos que no puede entender; pero pronto se hará mayor, viajará a Viena y a París, y descubrirá que muchas cosas no se pueden entender porque no tienen explicación... La obra que consagró a su autora como un nombre clave en el panorama actual de la novela gráfica, y que llegó a los cines el año pasado, alcanza ahora su cuarta edición española confirmándose como uno de los escasos best sellers auténticos del medio. De lectura imprescindible.



Libro:
EL LECTOR COMÚN
Virginia Woolf
(Lumen, 2009)

Además de una gran escritora de ficción, Virginia Woolf fue una lectora crítica de la tradición literaria en la que pronto inscribiría su nombre con letras de oro. Así lo demuestran los dieciocho ensayos recogidos en este volumen primorosamente editado por Lumen dentro de su imprescindible Biblioteca dedicada a la autora: del inédito “Acerca de no conocer el griego” a la conferencia “¿Cómo debería leerse un libro?”, la autora de Las olas repasa la obra de autores como Jane Austen o Joseph Conrad y presta atención a novelas como Jane Eyre o Robinson Crusoe. Para amantes de la literatura clásica.


(De: El Periódico de Villena, n.º 167, 13-II-2009).


(+) Sobre Marjane Satrapi:
- Bordados / Pollo con ciruelas
- El fenómeno Satrapi

viernes, 13 de febrero de 2009

Profesores de hoy

De la vecina Francia nos han llegado recientemente dos testimonios de docentes de especial interés para todos aquellos que se preocupan por la situación actual de la enseñanza obligatoria. Nos referimos a Mal de escuela de Daniel Pennac y La clase de François Bégaudeau.

De ambos libros hablamos hoy en la columna de Abandonad toda esperanza:

Maestrillos

jueves, 12 de febrero de 2009

Unicómic 2009 ya tiene cartel

En realidad, lo que tiene es ilustración para el cartel: esta joya que presentamos a continuación y que este año es obra del dibujante valenciano Joaquín Aldeguer. Podéis conocer de primera mano el trabajo de este artista en su blog personal.



Este año, Unicómic (Jornadas sobre Cómic de la Universidad de Alicante) se celebrarán a partir del jueves 26 y hasta el sábado 28 de marzo, aunque incluirán actividades paralelas fuera de esas fechas que serán anunciadas con antelación.

Las jornadas incluirán charlas teóricas sobre distintos aspectos del cómic vistos desde una perspectiva académica, así como proyecciones de películas relacionadas con el mundo de la historieta. Pero el plato fuerte será, claro está y como siempre, los encuentros con los autores invitados.

En breve se dará a conocer el nombre de una de las estrellas de este año. De momento, ahí va una pista gráfica en forma de exótica portada:



Muy pronto, toda la información actualizada sobre las jornadas, incluyendo a los autores del evento, en la web oficial de Unicómic.

miércoles, 11 de febrero de 2009

The Programme / La amenaza roja: ¡Que vienen los rojos, que vienen los rojos!



Dos de las obras más interesantes que ha publicado en los últimos meses Norma Editorial dentro de sus colecciones temáticas El Día Después (con cómics de ciencia ficción) y Cómic Noir (que incluye tebeos de temática criminal) tienen como elemento común la recuperación del enfrentamiento entre el capitalismo y el comunismo que dio pie a la célebre Guerra Fría.



Empezaremos, por ser la primera de ellas en publicarse y por parecernos la más interesante de las dos, por The Programme, una miniserie de doce entregas que aquí aparece recogida en dos volúmenes y que fue publicada originalmente en el ya lejano 2005. Hemos tenido que esperar por tanto tres años para poder leer en español una de las creaciones más relevantes de un guionista de por sí siempre interesante: Peter Milligan. Y la espera, digámoslo ya, ha valido la pena.



The Programme está ambientada en una época indeterminada que muy bien podría ser nuestro presente; un tiempo que va a descubrir que los viejos fantasmas del pasado distan mucho de querer permanecer callados, y que la Guerra Fría está lejos de haber terminado del todo. Al parecer, el gobierno alemán de Adolf Hitler desarrolló una tecnología cuya finalidad era crear al Superhombre que postulaba Nietzsche; unos adelantos técnicos que tras la derrota de Alemania quedaron en manos de norteamericanos y soviéticos.



Pasados los años, un misterioso superhombre soviético al que llamarán primero El Terror de Talibstán pero del que pronto conoceremos su revelador nombre auténtico -El Espíritu de Lenin- diezma las tropas del ejército estadounidense en el Oriente Medio. Y él es solo el primero de cuatro seres mejorados artificialmente (cuyo nombre en clave será las "Muñecas Rusas") y cuyo propósito común será derrocar al gobierno norteamericano y con él al sistema capitalista que lo sustenta.



Ante tal situación, la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos tendrá que recuperar a dos superhombres que permanecían en letargo: Max Keane, una ex estrella de folk hoy olvidada que regenta un bar... y Senador Joe, un ser artificial que pretende actuar como el senador Joseph McCarthy y se autodenomina un cazador de rojos (!).



Con The Programme, el guionista de Shade, el hombre cambiante reincide en la mirada adulta acerca del género superheroico que Alan Moore instauró con Watchmen, pero dejando a un lado las meditaciones acerca del propio medio que encontrábamos en las páginas de esta, y centrando en cambio su atención en el tratamiento de la figura del superhéroe como herramienta política.



Así, The Programme viene a ser una narración ambiciosa y que podría, debería, generar debate y polémica, y para la que Milligan ha contado con el trabajo gráfico de C. P. Smith. El dibujante de Lobezno y The New Invaders se muestra aquí apabullante y arrollador: lejos de ser hiperrealista, como rezan algunos textos publicitarios de la obra, el arte de Smith se acerca al trazo sencillo pero eficiente, muy descriptivo a la vez que atmosférico, de Michael Lark, Alex Maleev o nuestro David Aja, al que añade un trabajo con el color de corte expresionista que convierte cada página en algo digno de ser contemplado.



Una obra esta que ve la luz en la colección El Día Después -elección más o menos afortunada según el gusto de cada uno- y que aunque no carece de defectos (el ritmo decae en alguna ocasión, por ejemplo), nos parece de obligada lectura.



Menos ambiciosa que The Programme, pero a la postre un cómic más que recomendable, se nos antoja La amenaza roja, otra miniserie de WildStorm aunque más reciente que la anterior (se publicó en 2007), de apenas seis entregas y que aquí corresponde a un volumen de Cómic Noir.



Con su inclusión en esta colección dedicada al género negro, Norma demuestra la lasitud de las fronteras de los mismos -los géneros y las colecciones-, pues pese a cierta atmósfera noir la obra podría pasar sin reticencias por un cómic de superhéroes muy alejado de los títulos policíacos a los que la serie nos tiene acostumbrados. Es más, en su interpretación de un pasado ucrónico no desentonaría tampoco en El Día Después junto a la creación de Milligan y Smith.



El senador McCarthy, alma máter de la caza de brujas que asoló América en los años 50 y presencia entre las brumas del pasado en The Programme, es uno más de los muchos personajes reales -también aparecen Ed Murrow, que George Clooney rescató en su Buenas noches, y buena suerte, o el mismísimo Burt Lancaster- que el argumento de La amenaza roja entremezcla con creaciones de ficción para hacerlas más que verosímiles.



McCarthy llama a declarar ante el comité de antividades antiamericanas a El Águila, un superhéroe americano que se erige en gran protagonista de la obra. Ante los magistrados, el héroe enmascarado revela su identidad civil: tras su máscara se esconde Steve Tremaine, veterano condecorado de la Segunda Guerra Mundial. Pero su confesión no evitará las sospechas que se ciernen sobre él por presunta colaboración con el enemigo rojo, personificado en el héroe ruso Ivan Petrovich, alias El Oso.



El guión de Danny Bilson, Paul DiMeo y Adam Brody presenta curiosas similitudes con algunos aspectos de la premisa principal que sustenta la coetánea Civil War de Marvel, y algunos rasgos de El Águila no distan mucho de las características más representativas del Capitán América del mismo universo. Pero el interés de los guionistas de La amenaza roja, además de tratar el tema de las libertades personales y sociales, pasa por ofrecer un entretenimiento más que digno, una evasión bien construida y una recuperación de elementos estéticos del pasado.



Por otro lado, y a pesar de las indudables excelencias del guión, muy posiblemente sea el trabajo a los lápices del veterano Jerry Ordway el principal atractivo de la obra: guionista y dibujante veterano en esto del comic book comercial, Ordway hace gala de un estilo clásico orientado a la narración más diáfana que casa perfectamente con el material voluntariamente démodé que tiene entre manos. A los más viejos del lugar, cansados muchas veces de la pirotecnia vacua de muchos (anti)narradores contemporáneos, nos resulta una agradable sorpresa encontrarnos con páginas tan bien construidas como las de La amenaza roja.



Así pues, y sea como sea, se discuta más o menos la inclusión de estas dos obras en sus respectivas colecciones, hay que agradecer su publicación en España, pues estamos ante un par de lecturas que no deberían pasar desapercibidas bajo ningún concepto. Quedan ustedes avisados.


Título: The Programme (2 vols.)
Autores:
Peter Milligan (guión) / C. P. Smith (dibujo)

Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: octubre de 2008-enero de 2009
144 pp. c/u. (color) - 14 € c/u.

Título: La amenaza roja
Autores:
Danny Bilson & Paul DiMeo & Adam Brody (guión) / Jerry Ordway (dibujo)

Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: noviembre de 2008
152 páginas (color) - 14 €


(+) Otras obras de Peter Milligan:
- Shade, el hombre cambiante n.º 8
- Shade, el hombre cambiante
n.º 10

(+) Otras obras de Jerry Ordway:
- Planetary: Mundos cruzados

martes, 10 de febrero de 2009

Bodrios que hay que ver: Cazadores de sangre

Un futuro cercano y postapocalíptico. Una mirada al vampirismo como si de una plaga mortal se tratara, rescatando ideas de Soy leyenda, la novela de Richard Matheson adaptada al cine de la mano de Charlton Heston y de Will Smith. Un escenario reducido. Unos antihéroes luchando contra las hordas de los chupasangres. ¿El resultado? Un film lamentable. Y la razón de ello se explica solamente con dos palabras: "Seagal" y "Steven". O mejor: "Steven" y "Seagal".



Venga, fieles seguidores de esta sección, confiesen que ya apostaban por cuánto tardaría en aparecer por aquí el infame actor (¿he dicho actor?) de la coleta. Pues aquellos que pensaban que no podía faltar en principio tenían todas las de perder: de la caterva de actores (¿he dicho actores?) de las action movies de toda la vida, siempre tuve predilección por los setenteros (Bronson) y por los ochenteros (Norris), y de los noventeros -aparte de las megaestrellas Schwarzie y Sly- soporté a Jean-Claude van Damme, y si me apuran a Dolph Lundgren, sobre todo si iba de vengador de la Marvel. ¿Pero Seagal? Nunca lo tragué, qué le vamos a hacer.



Pero hete aquí que el ex marido de Kelly Le Brook se ha pasado, a la vejez viruelas, y después de pasarse por un buen puñao de películas de acción de ínfimo presupuesto, al cine fantástico con esta Chupadores de sangre [lapsus linguae; en realidad es Cazadores de sangre, pero me ha hecho tanta gracia que lo dejo así], que oye, había que verla. Y sufrirla, porque la cinta en cuestión es un plagio descarado de las ideas y situaciones creadas por Matheson -algunas frases parecen copiadas directamente del libro-, a las que se suma una estética de cazavampiros molones y chulopiscinas a lo Blade (particularmente, intenta imitar la segunda entrega de la saga, la mejor, dirigida por Del Toro). Esto es algo que ya intentó también Lucy Liu con pobre resultado... en un film que al lado del engendro del bueno de Steven parece estar a la altura de los vampiros de Murnau, Fisher y Coppola.



Veamos qué cuenta esta nadería estrenada tanto en Estados Unidos como aquí directamente en DVD, y titulada allí Against the Dark ("Contra la oscuridad", aunque debería titularse mejor "Contra el espectador"): en un futuro cercano y postapocalíptico, el vampirismo se extiende como una plaga (sí, ya sé que ya lo he dicho, pero es que no hay mucho que contar), y solo algunos supervivientes logran resistirse al envite de los chupasangres, o bien huyendo, o bien enfrentándose abiertamente a ellos. Estos últimos son los autodenominados "cazadores", vigilantes nocturnos que dan buena cuenta de todo infectado que se les pone por delante.



Un comando de estos cazadores está liderado por Tao (Seagal, claro), un hombre de pocas palabras y menos acción al que siguen otro machote y dos tías buenorras de tan pocas palabras y acción como él. Y digo de poca acción porque este particular grupo de exterminadores de vampiros megamolones a lo X-Men tarda los primeros cuarenta minutos de película en llegar, caminando en breves planos a cámara lenta a lo Peckinpah, al hospital abandonado donde un grupo de humanos las está pasando canutas enfrentándose a vampiros de conducta absolutamente repudiable y proclive a la crítica.



Así, Seagal se aprovecha de su condición de productor del film, y nos da la sensación de que por mucho que encabece el cartel no aparece más de un cuarto de hora en pantalla, repartido a lo largo de todo el film. Muy probablemente fue el actor (¿he dicho actor?) que más cobró por trabajar un par de mañanas. Porque más tiempo no hace falta para hacer esto, que lo sé yo.



Y la película, con menos presupuesto que el sandwich que le dan a Tom Cruise en una pausa de rodaje de diez minutos, centra el 95% de su acción en dicho hospital abandonado, donde los verdaderos protagonistas del film -tres hombres, dos mujeres y una niña- huyen hacia no se sabe dónde en espera de que alguien vaya a ayudarles, recorriendo una y otra vez los mismos pasillos para que el edificio parezca más grande de lo que en realidad es.



La película, por cierto, en ambientación y atmósfera, recuerda a otra producción de serie B bastante discreta pero superior a esta, Tooth & Nail, estrenada en 2007 y protagonizada y producida por Michael Madsen. Ya sé que no es una pista muy útil, pues se habrán fijado en que en casi todas las películas que se ruedan hoy en día sale, mucho o poco, Michael Madsen. Pero es lo que hay.



Del reparto de esta Cazadores de sangre, aparte de la megastar de Seagal solo cabe destacar un actor (este sí actor de verdad) reconocible: Keith David, al que los fans de John Carpenter recordarán como uno de los supervivientes -el otro era Kurt Russell, claro- de la espléndida La Cosa, otra película con amenaza en un espacio reducido pero mil veces mejor que esta tontada que nos ocupa.



Y es que con estos mimbres Richard Crudo, realizador debutante que fue director de fotografía de American Pie (menudo entrenamiento para rodar un film de terror), hace honor a su apellido y lo tiene crudo a la hora de ofrecer un resultado digno. Así, lo que le sale es una auténtica bobada demencial que no hay por dónde cogerla. Pero en fin, no nos enfadaremos porque Steven Seagal, al final, tiene por lo menos la decencia de pedirnos perdón por favor por favor por favor...