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«UNA MEZCLA PERFECTA ENTRE CÓMICS, GÉNERO NEGRO Y SERIE B. ¡El TWIN PEAKS DE LOS BLOGS!»

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domingo, 7 de marzo de 2010

El Hollywood en blanco y negro de Mary Ellen Mark

Tanto los aficionados a la fotografía como los fanáticos del Hollywood de los años 70 hasta nuestros días harían bien en visitar la exposición De Fellini a Tim Burton, o lo que es lo mismo, una muestra del trabajo de la fotógrafa Mary Ellen Mark durante cuatro décadas.



Dicha exposición puede visitarse en la galería fotografía de la tienda Fnac de Callao (Madrid), desde el pasado 3 de marzo hasta el 14 de abril. En ella podremos ver a algunos de los directores y actores más representativos del cine universal. A continuación, una selección de algunas de las instantáneas más celebradas de la autora:


Federico Fellini en el rodaje de Satyricon (1969).


Jack Nicholson, Candice Bergen y Art Garfunkel en el rodaje de Conocimiento carnal (1971).


Melanie Griffith y Don Johnson en el rodaje de La noche se mueve (1975).


Dustin Hoffman y Laurence Olivier en el rodaje de Marathon Man (1976).


Francis Ford Coppola en el rodaje de Apocalypse Now (1979).


Marlon Brando en el rodaje de Apocalypse Now (1979).


Dennis Hopper en el rodaje de Apocalypse Now (1979).


El director de fotografía Billy Williams y Katharine Hepburn en el rodaje de En el estanque dorado (1981).



Courtney Love en el rodaje de El escándalo de Larry Flynt (1996).


Johnny Depp en el rodaje de Sleepy Hollow (1999).


Christina Ricci en el rodaje de Sleepy Hollow (1999).


Tim Burton en el rodaje de El planeta de los simios (2001).


Cate Blanchett, Brad Pitt y Alejandro González Iñárritu en el rodaje de Babel (2006).


Liza Minnelli.


Kris Kristofferson.


Woody Allen y Mia Farrow.


John Belushi.

sábado, 6 de marzo de 2010

Las recomendaciones del sábado



Ilustración:
VIAJE SECRETO
Hugo Pratt
(Norma, 2010)

Con su muerte en 1995 la historieta perdió a uno de sus más grandes genios: porque Hugo Pratt fue mucho más que el creador de Corto Maltés, aunque solo por eso ya habría merecido pasar a los anales de la historia. Para sus millones de seguidores está concebida una obra como esta: si el anterior Viaje imaginario reunía las acuarelas realizadas durante los últimos treinta años de su vida, este volumen se ocupa de las pinturas de técnica mixta dibujadas en la segunda mitad del siglo pasado. Un regalo para viajar por el imaginario de un artista irrepetible.



Libro:
RELATOS DE YÁSNAIA POLIANA
Lev Tolstói
(Rey Lear, 2010)

Obsesionado tanto por pulir su estilo como por transmitir el placer de la lectura a los alumnos de la escuela que fundó en su pueblo natal, este autor de clásicos indiscutibles de la literatura mundial redactó multitud de historias breves a modo de fábulas. Este volumen recoge tanto una selección de estos relatos como “El prisionero del Cáucaso”, una narración más extensa. Paradójicamente, y después de haber escrito Guerra y paz o Ana Karenina, Tolstói llegaría a decir que gracias a haber escrito muchos de estos cuentos para niños ya podía morir satisfecho. Descubre por qué.


(De: El Periódico de Villena, n.º 217, 5-III-2010).

viernes, 5 de marzo de 2010

Humor gráfico de ayer y hoy

El humor gráfico no tiene por qué ser divertido, y hasta podría discutirse -otra vez- si es historieta cuando solo usa una única ilustración, sin narración secuencial propiamente dicha. Pero lo que resulta indiscutible es que viene a ser otra manera de ver la actualidad que nos rodea, complementando y subrayando el resto del periódico en el que ha encontrado su hogar natural.

Calpurnio, creador de Cuttlas, y los desaparecidos Cesc y Krahn, son los protagonistas de la entrega de Abandonad toda esperanza de hoy:


jueves, 4 de marzo de 2010

Las cabras llegan a la cartelera

... y lo hacen en compañía de un reparto de lujo: George Clooney, Jeff Bridges, Ewan McGregor y Kevin Spacey.



Por lo que parece resulta que finalmente sí, que se estrena en España -con algunas semanas de retraso respecto del primer estreno programado, todo hay que decirlo- la estupenda cinta Los hombres que miraban fijamente a las cabras. A partir de mañana viernes 5 de marzo podrán verla en los cines de nuestro país, cuando Up in the Air -el otro film de Clooney en 2009- todavía no los abandona aprovechando el tirón de las nominaciones a los Oscars que se concerán el próximo fin de semana.



Pero no olviden que en este vuestro blog ya hablamos de ambas películas en su día aquí. Pasen y lean.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Pura dinamita vs. fuegos artificiales



La editorial de cómics norteamericana Dynamite Entertainment se ha especializado desde sus inicios en tebeos basados en personajes y universos creados previamente para otros medios, muy especialmente el cine, pero también la televisión, los seriales o la letra impresa. Así, junto a series como The Boys de Garth Ennis -que para el caso son la excepción- nos encontramos en su ya nutrido catálogo con Buck Rogers, Zorro, Robocop, Green Hornet, Sherlock Holmes, Alice in Wonderland, Stargate, Blackbeard, Galactica, Highlander, Dracula, Terminator o Xena, Warrior Princess... por citar algunos. Ahí es nada: toda la cultura popular, desde finales del siglo XIX a la televisión de las últimas décadas, resumida en muchas páginas de bocadillos y viñetas pobladas de justicieros enmascarados, vampiros milenarios, guerreros de fantasía, piratas sin escrúpulos, individuos aparentemente inmortales, investigadores de la era victoriana o cyborgs venidos del futuro.



En los dos primeros meses del año en curso, y de la mano de Planeta de Agostini, han visto la luz las ediciones españolas de dos títulos de Dynamite que comparten con todas las cabeceras mencionadas este origen mestizo. El primero en llegar es fruto de la unión de un guionista de Marvel (Daredevil, Spiderman / Lobezno) y un dibujante de DC (Batman, Flash) que colaboran para recuperar a uno de los más míticos personajes de la cultura popular del siglo XX: El Llanero Solitario, personaje creado por George W. Trendle y desarrollado por el escritor Frank Striker primero en la radio y pronto en la televisión norteamericanas, y que ha vivido varias encarnaciones a lo largo de la historia tanto en el papel como en la gran y pequeña pantallas.



Este volumen en cuestión recopila los seis primeros comic books de la serie nominada al Eisner The Lone Ranger, o lo que es lo mismo, el primer arco argumental de esta cabecera escrita por Brett Matthews y dibujada por Sergio Cariello, con portadas de John Cassaday... en una apuesta de Dynamite Entertainment por encargar sus cubiertas a dibujantes de primera fila, teniendo siempre en vista que el envoltorio es lo primero que entra por la vista y puede decidir una compra. Además, por lo visto, Cassaday -del que recordamos siempre su magistral Planetary junto a Warren Ellis- ejerce también de asesor visual de la serie.



El argumento de esta primera historia es fácil de relatar, y responde a los estilemas propios del género: en una emboscada en mitad de un desfiladero tras la que se esconde un complot promovido por motivos políticos, una familia de rangers de Texas son atacados y masacrados; pero los pistoleros que han desencadenado el fatal tiroteo no se dan cuenta de que el hijo más joven de dicha familia ha logrado sobrevivir casi milagrosamente. Acto seguido, un indio llamado Toro (Tonto en la versión original, cambiado en la nuestra por motivos más que obvios) le ayudará a curarse y a tomar conciencia de su destino: vengar la muerte de su familia convirtiéndose en el justiciero enmascarado conocido como el Llanero Solitario.



El trabajo del guionista Brett Matthews es tan aparentemente sencillo como modélico: su ejecución juega con los resortes de la tragedia clásica aplicada -como se ha hecho siempre- a la iconografía del Lejano Oeste, bebiendo tanto de los recursos de la historieta como de los relatos cinematográficos ambientados en sus mismas coordenadas espacio-temporales. Por ello, es fácil advertir tanto la influencia de los westerns clásicos de Ford, Hawks, Mann y compañía como de la renovación efectuada por Peckinpah y Leone, dos corrientes que han tenido su prolongación en filmes más recientes en el tiempo firmados por Lawrence Kasdan, Kevin Costner y, sobre todo, Clint Eastwood. En cuanto al dibujo de Cariello, su trabajo es de una sobriedad sorprendente en estos tiempos, administrando en colaboración con su guionista y de manera juiciosa las splash pages sencillas y dobles -de esta última variedad solo hay una en todo el relato, si no recuerdo mal-, a las que se recurre solo para subrayar los momentos más espectaculares o, sobre todo, los instantes necesitados de más aliento épico en este relato que se lee con verdaderas avidez y emoción.



Finalmente, de lo que no cabe duda alguna es de que lo que aporta El Llanero Solitario, y no es precisamente moco de pavo aunque lo pueda parecer, es un capítulo más en la ya longeva historia de este personaje, así como -y esto es lo más importante- un episodio añadido a la mucho más extensa tradición del western, ese género que ha dado a distintos medios, pero sobre todo al cine, varios puñados de obras maestras. Todavía es pronto para decir si Matthews y Cariello han aportado una más, pero si podemos afirmar que ambos autores se han dado perfecta cuenta de lo mismo que advirtieron en sus quehaceres gloriosos John Ostrander y Leonardo Manco cuando hicieron Destellos de gloria o Garth Ennis y Mike Wolfer con Streets of Glory: que el western es un género que no necesita ser puesto patas arriba para seguir emocionando a su público.



Eso sí, un último apunte a modo de aviso para navegantes: imagino que por algún cambio de maquetación de última hora, la edición española no incluye ni la galería de bocetos de Cariello y Cassaday ni el prólogo del guionista Geoff Johns que anuncian la contraportada del volumen. Un pequeño error que no mitiga el hecho de que estamos ante una compra indispensable y una lectura tan placentera como aportan muy pocas veces los tebeos de hoy.



No ocurre así con el segundo título que hoy nos ocupa, Army of Darkness, que como imaginará el lector explota el universo creado por el cineasta Sam Raimi (Spider-Man, Arrástrame al infierno) en la tercera -y por el momento última- entrega cinematográfica de su saga Evil Dead, un film que en el momento de su estreno en España recibió el título de El ejército de las tinieblas.



Este volumen incluye al completo las miniseries Ashes 2 Ashes y Shop Till You Drop Dead, que pueden leerse de continuo pues ambas explotan las mismas ideas de la cinta original... Si bien la primera se centra más en el universo medieval y mágico del film citado y la segunda lleva a Ash al futuro, como ocurría en el curiosísimo y casi maldito final alternativo de la película que pudo verse en Sitges y otros festivales internacionales de cine pero no en las salas comerciales.



Pero volvamos a Army of Darkness, el cómic, una obra verdaderamente fiel respecto de su origen fílmico no tanto en cuanto a su argumento, que también, sino en lo referente al universo en sí del film y a la estética cartoon patentada por Tex Avery y aplicada a la imagen real por Raimi en títulos tan acertados como las dos primeras entregas de Posesión infernal o algunos momentos de la muy entretenida Darkman, como en películas tan mediocres como Crimewave. Pero ocurre que estamos en medios distintos y lo que funciona en uno puede no funcionar tan bien en el otro.



Creo que fue Robert Tapert, colega de Raimi y del actor Bruce Campbell desde su adolescencia, y a la sazón productor del corto Whitin the Woods y el consiguiente largo The Evil Dead, quien explicó la longevidad de la serie y del personaje a partir de la incompetencia de este. Dijo algo así como que por muy tonto que fuese el espectador, siempre sería un poco más listo que Ash. Efectivamente, a partir de la torpeza de este héroe al que Campbell ha dado vida ya en tres largometrajes, el guionista Andy Hartnell (Danger Girl) desarrolla un relato que bebe del film de Raimi y vuelve a recrear los viajes en el tiempo, las paradojas temporales, los pasillos del supermercado, los hechizos, el ejército de los esqueletos vivientes y los indispensables mini-Ash. Por su parte, el dibujante Nick Bradshaw sabe organizar las viñetas y componer las páginas al más puro estilo Raimi, aunque en su búsqueda del movimiento cinético acabe cayendo en algo más cercano a la pura y dura confusión narrativa. Por ello el resultado acaba por defraudar; y es posible que no solo seamos un poco más listos que el por otro lado simpático y carismático Ash, sino muchísimo más inteligentes.



Hay que destacar, eso sí, y al contrario que en la de El Llanero Solitario, que la edición española se cierra con una completísima galería de portadas, y en donde se alternan las fotográficas con fotogramas extraídos de la película de Raimi con ilustraciones de artistas -algunos de lo más hot-, como es el caso de J. Scott Campbell, Marc Silvestri, Ben Templesmith, Richard Isanove, Greg Land (este con la portada elegida para la edición patria), Aaron Lopresti, Michael Avon Oeming, Ale Garza, Tim Seeley, Eric Ebas, Jae Lee, Paolo Rivera y Sanford Greene, además del propio Nick Bradshaw, que se permite varios homenajes como uno muy bonito a las portadas de EC Comics, otro a los carteles de la saga Star Wars y otro con Ash disfrazado de Elvis Presley, casi un recordatorio de la película Bubba Ho-Tep con Bruce Campbell.



Así pues, y recapitulando: El Llanero Solitario es pura dinamita, de esa que sabes que no te va a fallar y va a explotar cuando haga falta, haciendo justicia por cierto al nombre de la editorial que la produce... Pero Army of Darkness se queda en fuegos de artificio, llamativos pero vacuos. Aunque ahora que lo pienso mejor: a lo mejor resulta que la diferencia de interés entre ambos títulos se encuentra en su origen, porque ambos son bastante fieles por igual a sus respectivos puntos de partida. ¿Será que el western, con su preceptiva clásica, sigue manteniéndose tan vigente como en sus orígenes, mientras que la alocada fusión entre terror y comedia por la que apostó Sam Raimi en los años 80 y 90, y que tan buenos ratos nos hizo pasar entonces, empieza a envejecer a pasos agigantados?


Título: El Llanero Solitario
Autores: Brett Matthews (guión) / Sergio Cariello (dibujo)
Editorial: Planeta de Agostini Comics
Fecha de edición: enero de 2010
144 páginas (color) - 11,95 €


Título: Army of Darkness. Cenizas a las cenizas
Autores: Andy Hartnell (guión) / Nick Bradshaw (dibujo)
Editorial: Planeta de Agostini Comics
Fecha de edición: febrero de 2010
208 páginas (color) - 13,95 €


martes, 2 de marzo de 2010

Aullando a la luna llena... otra vez



Mirando la cartelera actual, y atendiendo a los títulos con más posibilidades de despertar el interés inicial tanto de crítica como de público, me da la sensación de que si Shutter Island de Martin Scorsese se va a ganar los aplausos de la crítica y sobre todo la venta masiva de entradas de cine, mucho me temo que en el caso de El Hombre Lobo -otra cinta que, con intenciones bien distintas pero también desde los postulados del cine de género, trata de los conflictos de la mente- va a tener que lidiar por lo general con el desprecio, cuando no el más brutal ninguneo, por parte de la prensa especializada y los espectadores.



Téngase en cuenta que una película como El Hombre Lobo nos llega absolutamente a destiempo... La revisión de los clásicos de terror de la Universal quedó tan atrás como aquel soberbio Drácula de Francis Ford Coppola o el tan interesante como desconcertante Frankenstein de Kenneth Branagh. Además, revisitar ahora en estos tiempos que corren -los de Crepúsculo y otros productos descafeinados similares- un clásico del cine de terror más romántico -entendido este término como se entendía en su origen, más cercano a Lord Byron que a Meg Ryan- es poco menos que un suicidio empresarial.



Antes de entrar en harina, y para entender los prejuicios que llevaba a cuestas cualquier espectador un poco puesto sobre aviso, repasemos los nombres de las personas que han hecho posible este film, empezando claro está por su director: Joe Johnston, autor de películas dignas en lo que a la factura técnica se refiere pero absolutamente impersonales y bastante anodinas como Cariño, he encogido a los niños, Rocketeer (esta según el cómic de Dave Stevens), Jumanji, Parque Jurásico III u Océanos de fuego.



Por su parte, el guión está firmado al alimón por Andrew Kevin Walker, aquel que parecía que se iba a comer el mundo después de escribir el libreto de Seven de David Fincher y que poco más hizo después salvo que guionizar en el 99 las películas correspondientes de Joel Schumacher (Asesinato en 8 mm) y Tim Burton (Sleepy Hollow), curiosamente hasta aquel momento los dos directores de la franquicia de Batman; así como por David Self, especialista en adaptaciones literarias (novela, ensayo, cómic) con títulos como The Haunting (La guarida), Trece días o Camino a la perdición.



Vayamos al reparto, que tampoco hacía intuir nada bueno: Benicio del Toro, el encargado de revisitar el personaje de Larry Talbot que inmortalizara Lon Chaney Jr., ejercía desde el primer momento de co-productor del film, en lo que se podía ver un intento de autoproporcionarse un papel protagonista en una cinta con vocación indisimuladamente taquillera. Además, Del Toro es un coleccionista confeso de toda la mitología que rodea a la figura del licántropo, por lo que también podía sospecharse que estábamos ante un capricho personal. Junto a él, una actriz de carrera ascendente como Emily Blunt, así como un actor de reparto tan reconocible como Hugo Weaving (presente nada más y nada menos que en las sagas de Matrix y El Señor de los Anillos, además de ser el anarquista enmascarado de V de Vendetta) haciendo las veces de némesis del personaje principal... en un papel que, por cierto, es el mismo que encarnara Johnny Depp en el film de los hermanos Hughes Desde el infierno, según el cómic homónimo de Alan Moore.



Mención aparte merece, como el otro gran reclamo de qualité (y además inequívocamente comercial) de la cinta, Anthony Hopkins, que aquí sustituye al también soberbio pero más discreto Claude Rains en el cometido de interpretar al padre del protagonista. Por supuesto, se trata de uno de esos papeles que, a priori, da la sensación de que el actor de El silencio de los corderos interpreta con los ojos cerrados y el piloto automático puesto.



Si a todo esto añadimos que el film sufrió un cambio de director con el rodaje ya empezado -el primer encargado era el más sugerente Mark Romanek, firmante de la reivindicable Retratos de una obsesión con Robin Williams-, así como continuos retrasos en la fecha del estreno inicial -por lo general signo de que los primeros pases privados y los test screenings no dejaban contento a casi nadie-, era comprensible que nos esperáramos lo peor.



Pero, contra todo pronóstico y aunque hacia el final se convierta en una pieza demasiado sumisa a los imperativos del (mal) gusto del público adolescente, con un montaje atropellado que contrasta con la estética pausada que ha imperado hasta el momento en el film, este apuesta por lo general por una cadencia y una capacidad de sugerencia nada desdeñables: véase, si no, el retrato inicial de un Larry Talbot convertido en actor teatral -una profesión nada respetable en aquellos tiempos- que interpreta sobre las tablas el Hamlet de William Shakespeare... adelantando de forma sugerente el enfrentamiento con la figura del patriarca.



Además, encuentro en esta mencionada indefinición del producto, no sé si fruto de la torpeza del realizador o de las imposiciones de la compañía, uno de sus rasgos si no más acertados sí por lo menos más emocionantes: ese continuo vaivén entre la apuesta por la elipsis en una secuencia y por el grand guignol más sanguinolento a la siguiente, por los primeros planos que buscan captar la psicología de los personajes en un instante y el plano espectacular que busca la posibilidad de convertirse en póster o fotograma promocional al momento, puede provocar en el espectador los escalofríos más placenteros.



Por cierto, y por si a alguien le interesa, tanto Romanek como Johnston tienen inminentes proyectos de indudable interés pero bien distintos cada uno y representativos quizá de su vocación artística y del lugar que quieren conquistar en Hollywood: el primero adaptará Nunca me abandones, la soberbia novela del japonés nacionalizado británico Kazuo Ishiguro; el segundo será el encargado de dirigir The First Avenger: Captain America, el nuevo capítulo cinematográfico de los superhéroes Marvel. Veremos.



Como coda final, quiero mencionar que he aprovechado la ocasión para revisar La maldición del hombre lobo, película de la Hammer Films estrenada en 1961 y a la sazón inolvidable aportación al mito del realizador Terence Fisher. El film se ve hoy con tanto interés como entonces, y es significativo del curso de los tiempos que la transformación del protagonista en lobo, hoy gran reclamo de cara a un público ávido de efectos especiales, quede reservada en la figura del personaje encarnado por Oliver Reed a los últimos veinte minutos de la cinta. Con todo, lo más interesante de esta obra maestra sigue siendo la imagen de una España anclada en la superchería y los prejuicios más propios del pasado, además por supuesto del subyugante poderío visual y cromático tan característico del director del Drácula de Christopher Lee y Peter Cushing. Un film para ver y volver a ver cuantas veces se quiera; si algún día se podrá decir lo mismo de El Hombre Lobo es algo que solo el tiempo dirá.

lunes, 1 de marzo de 2010

Comic Top 5: Febrero 2010

Otro mes más que termina, este el más breve del año. No obstante, ha habido lecturas de interés suficiente como para configurar este Comic Top 5, e incluso hemos tenido que dejar fuera algún título para nada irrelevante. Así pues, estos son los mejores cómics leídos en el mes de febrero, como siempre en orden alfabético y sin atender a ninguna otra preferencia:



1.- Brooklyn Dreams
J. M. DeMatteis & Glenn Barr (Norma)



2.- La línea de fuga
Christophe Dabitch & Benjamin Flao (Norma)



3.- Parecer es mentir
Dominique Goblet (Norma)



4.- Stitches (Una infancia muda)
David Small (Reservoir Books Mondadori)



5.- The House of Mystery
Bernie Wrightson et alii (Planeta de Agostini)