Alguien dijo de este blog...


UN VISITANTE ANÓNIMO DIJO DE ESTE BLOG:
«UNA MEZCLA PERFECTA ENTRE CÓMICS, GÉNERO NEGRO Y SERIE B. ¡El TWIN PEAKS DE LOS BLOGS!»

_____________________________________________________________________________________________________

domingo, 19 de abril de 2009

La vida no es como pensábamos

Yi Yi es, al igual que El Padrino, una crónica familiar; y como la trilogía de Coppola, comienza y finaliza con reuniones familiares alrededor de un hecho concreto: en el caso de la película de Edward Yang, la boda del hijo menor y el funeral de la matriarca del clan.



La única diferencia importante entre esta cinta y El Padrino radica en la ocupación de la familia protagonista y en cómo ésta afecta a sus respectivos miembros interrelacionándolos entre sí: si el crimen organizado mantiene cohesionado al clan de los Corleone, las distintas ocupaciones de los elementos que conforman la familia de los Jian sirven al cineasta taiwanés para construir un fresco variado y heterogéneo sobre la estructura familiar en el tiempo presente.



De esta forma, la hermana mayor de esta familia afincada en Taipei tiene un empleo en unas grandes oficinas, al tiempo que su marido trabaja también en una gran empresa, siendo un elemento clave dentro de un trabajo en equipo; en cambio, el hermano menor de la primera, recién casado con su novia embarazada, invierte en acciones y es timado por un profesional del ramo. Los hijos del primer matrimonio, la adolescente Ting Ting y el pequeño Yang Yang, estudian en sus respectivos centros. Además, ella actuará como intermediaria entre su amiga y vecina, una prometedora violoncelista, y el novio de esta; mientras su hermano pequeño se dedica a captar los detalles más pequeños (¡hasta el vuelo de los mosquitos!) con su cámara fotográfica.



Yi Yi es una película muy marcada por la presencia del cine como industria. Ting Ting y su amiga visitan un centro comercial con la dudosa intención de ir al cine, aunque en realidad buscan escaparse de la realidad familiar. Las calles están repletas de estrenos recientes de cine estadounidense: Una terapia peligrosa, Wild Wild West, la última entrega de Star Wars. Hasta en el dormitorio de la anciana en estado casi vegetal pueden verse fotografías de viejas estrellas de Hollywood, como Cary Grant o Audrey Hepburn. Explícitamente, Ting Ting y el novio de su amiga dialogan, como si estuviésemos en una cinta de Eric Rohmer, sobre la necesidad o no de que exista el séptimo arte. "Desde que existe el cine, hemos vivido el triple de cosas", afirmaba el tío del joven, defendiendo que las películas nos han enseñado cómo son cosas que no hemos hecho ni haríamos, como, por ejemplo, matar. En una pirueta argumental inesperada, ese mismo joven, apodado 'Gordo', aprenderá lo que es asesinar a un semejante. La víctima, un personaje secundario de Yi Yi, apenas entrevisto en el maremagno de relaciones humanas que pueblan la cinta, es un daño colateral de esa película a la que llamamos vida.



"¿Por qué la vida no es como pensábamos?", le pregunta Ting Ting a su abuela cuando esta, en un episodio cuya realidad o irrealidad el cineasta deja al libre albedrío del espectador, despierta de su prolongado letargo. La joven, en el tiempo que abarca la acción del film, ha pasado de la inmadurez a la edad adulta, perdiendo la inocencia por el camino. La traición de la amistad, el amor no correspondido y la muerte en su versión más cruel y sanguinaria han hecho mella en su alma.



No obstante, todavía se aprecia en sus palabras, en esa pregunta sin respuesta, la huella de las expectativas frustradas. Todavía tendrá que vivir unos años más para aprender a valorar los hechos felices de su vida y aceptar las pequeñas decepciones, como su padre, NJ, hace respecto de su primer y nunca olvidado amor: "Nunca he amado a otra", confiesa ante Sherry, una mujer dispuesta a abandonarlo todo por él, poco después de dejarle claro que no va a renunciar a su vida actual por ella.



En cambio, frente a la resignación del padre y la cada vez más extinguida rebeldía de su hermana mayor, el pequeño Yang Yang, desde su escasa pero en cierta medida privilegiada altura, todavía aspira, fotografiando los cogotes de los demás, y ayudándoles a ver la mitad de la Verdad que no alcanzan a divisar, a descubrir dicha Verdad de forma absoluta.



[Post Scriptum.- Estas líneas acerca de Yi Yi fueron escritas en su día, poco después de ver la película en su estreno español -todavía hoy es la única cinta de su realizador estrenada entre nosotros-, para un proyecto que no llegó a ver la luz. Ahora, dos años después de la prematura muerte de Edward Yang a la edad de 60 años, lo recuperamos en este vuestro blog como recomendación de un film que vale la pena ver muy mucho. Igualmente, recomendamos el monográfico dedicado al cineasta taiwanés que coordinó Jaime Pena y que fue publicado el año pasado como n.º 2 de la Colección Nosferatu.]

sábado, 18 de abril de 2009

Las recomendaciones del sábado



Cómic:
XXXOMBIES
Rick Remender & Kieron Dwyer & Tony Moore
(Planeta de Agostini Comics, 2009)

En 1977, un avión en cuyo interior viaja un hombre infectado con un virus zombi se estrella contra el cartel de Hollywood en Los Ángeles; esto desencadenará una hecatombe en la capital del cine... tanto convencional como porno. Dos dibujantes curtidos ya en esto de los zombis -recordemos Remains y Los muertos vivientes- se unen al guionista del videojuego Dead Space para ofrecer un cóctel explosivo de canibalismo, violencia sin freno y películas X. Esto es, todo aquello que una madre nunca querría descubrir que lee su hijo adolescente. Un divertimento para disfrutar sin complejos.



Libro:
¡FRAUDE!
Clifford Irving
(Norma Editorial, 2009)

En 1967 Clifford Irving descubría que Elmyr de Hory, un tratante de arte que había vendido durante décadas cuadros de Picasso, Matisse o Renoir por todo el mundo, era en realidad un estafador que había dibujado él mismo todas aquellas falsificaciones tan logradas; muy pronto Orson Welles estrenaría, inspirado en su figura, F for Fake, un semi documental plagado de juegos de espejos. Ahora por fin podemos leer en español la vida y milagros de este artista tan controvertido, de manos de un periodista que acabaría imitando al farsante al inventarse la biografía de Howard Hughes. Todo un hallazgo.


(De: El Periódico de Villena, n.º 175, 17-IV-2009).

(+) Otras obras de Kieron Dwyer:
- Night Mary

viernes, 17 de abril de 2009

Wanted

Los hombres más buscados de la mafia... y por la mafia. Ya hablamos de Delitos a largo plazo, la estupenda novela negra de Jake Arnott inspirada en los tristemente célebres hermanos Kray. E igualmente recomendamos Lo contrario de la muerte, el nuevo libro de Roberto Saviano, el perseguido autor de Gomorra.

De ambos títulos, que merecen muy mucho la pena leerse, volvemos a hablar en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy:

Uno de los nuestros



[Fotografía: Roberto Saviano.]

jueves, 16 de abril de 2009

Semana Negra 2009: Los finalistas

La 22 Semana Negra de Gijón no solo tiene ya fechas definitivas -del 10 al 19 de julio de 2009-, sino que también ha dado a conocer ya los finalistas a los distintos premios que otorga este festival, el más importante dedicado a la literatura de género de todos los eventos culturales de nuestro país, y probablemente del mundo.



Premio Memorial Silverio Cañada
- Rogelio Guedea (México), Conducir un tráiler (Mondadori México)
- Óscar Urra (España), A timba abierta (Salto de Página)
- Mercedes Castro (España), Y punto. (Alfaguara)
- Willy Uribe (España), Sé que mi padre decía (El andén)
- Víctor Andresco (España), A buenas horas, cartas de amor (Norma España - La otra orilla)



Premio Celsius
- Félix J. Palma (España), El mapa del tiempo (Algaida)
- Jon Bilbao (España), El hermano de las moscas (Salto de Página)
- Ismael Martínez Biurrún (España), Rojo alma, negro sombra (451)
- Rodolfo Martínez (España), El abismo en el espejo (Hegemón)



Premio Hammett
- David Torres (España), Niños de tiza (Algaida)
- Guillermo Saccomano (Argentina), 77 (Planeta Argentina)
- Sergio Ramírez (Nicaragua), El cielo llora por mí (Alfaguara)
- Jorge Moch (México), ¿Dónde estás, alacrán? (Planeta México)
- Juan Madrid (España), Adiós, princesa (Ediciones B)
- Raúl Argemí (Argentina), La última caravana (Edebé)



Premio Rodolfo Walsh
- Carles Quílez (España), La mala vida (Aguilar)
- Julio Scherer (México), La reina del Pacífico (Grijalbo México)



Premio Espartaco
- William Ospina (Colombia), El país de la canela (Norma)
- Javier Negrete (España), Salamina (Espasa)
- Hernán Lara Zavala (México), Península, península (Alfaguara México)



El nombre de los ganadores se conocerán en los últimos días de la Semana Negra, probablemente en la mañana del viernes 17 de julio.

(+) Previously on Abandonad toda esperanza:
- Las recomendaciones del sábado: A timba abierta
- Se publica Y punto.

[Fotografías: Mercedes Castro, Félix J. Palma, Juan Madrid, Carles Quílez, William Ospina.]

miércoles, 15 de abril de 2009

El triángulo secreto / Janitor: Los best sellers apócrifos



No habrá a lo largo del año días más propicios que estos de la Pascua para leer dos obras como las que vamos a reseñar en estas líneas... Sobre todo si usted, lector, es de aquellos que ven conspiraciones por todas partes y piensan que detrás de toda amable apariencia siempre se esconden las más oscuras intenciones, hasta en el seno de un círculo tan supuestamente loable como el de la Iglesia Católica.

Pero más que de los contenidos de ambas obras, que también, hablaremos del público al que ambas van destinadas, o al menos deberían; y sobre todo de sus respectivos formatos, comparando las virtudes y defectos de ambos: del conocido como álbum europeo, el de toda la vida, y el formato integral, que muy bien podría responder a los tiempos de crisis económica en que vivimos.



La primera obra sobre la que queremos llamar la atención es El triángulo secreto, recientemente editada por Glénat en su colección Integral (donde, recordemos, ya han visto la luz obras autóctonas como Taxi de Martí o Makoki de Gallardo y compañía). Al enfrentarse a esta obra, que apenas conocía de oídas, pero de la que sabía aglutinaba varios álbumes publicados previamente por separado, quien firma estas líneas se temió lo peor al ver una autoría tan plural. Pero el temor se disipó al ver que el guión -aspecto que más nos preocupaba, pues somos antes lector de relatos que de imágenes- corría a cargo de un solo escritor, Didier Convard, mientras que era el apartado gráfico el que se repartía entre Gilles Chaillet, Denis Falque, Christian Gine, Pierre Wachs, André Juillard, Patrick Jusseaume, Jean y Eric Stalner.



El triángulo secreto, digámoslo ya para saber de qué estamos hablando, es una serie compuesta por siete álbumes ("El testamento del loco", "El hombre joven del sudario", "De ceniza y oro", "El evangelio olvidado", "La infame mentira", "La palabra perdida" y "El impostor"), reunidos todos ellos en esta edición integral, que relata la investigación que lleva a cabo Didier Mosèle, un joven científico y masón, acerca de la posibilidad de que exista un evangelio alternativo que revele que quien murió en la cruz en el año 33 de nuestra era no fue el verdadero Jesucristo. Alrededor de esta investigación, en la que Didier se verá apoyado por un compañero masón, Martin Hertz, y por la viuda de su mejor amigo ya fallecido, a la que le une un vínculo sentimental, se moverán también dos bandos enfrentados desde tiempos inmemoriales: los llamados Guardianes de la Sangre, el brazo armado de la mismísima Iglesia Católica, y la Logia Primera, una secta integrada por masones herederos de la orden de los Templarios fundada por Hugo de Payns.



Como puede verse, estamos ante una obra que reúne buena parte de los elementos propios de ese género literario -algunos popes de la alta cultura dirán subgénero con claras connotaciones peyorativas- que viene a denominarse best seller: se venda luego mejor o peor, eso es lo de menos, lo importante es su voluntad de arrasar en las librerías. Y la verdad es que la narración de El triángulo secreto funciona como tal a la perfección: Convard conduce con pulso firme el devenir de la trama, dosificando la información con sabiduría, y logra atrapar la atención del lector sin altibajos hasta la poderosa y nada complaciente conclusión de la trama.



A esto contribuye también, claro está, la unidad gráfica que logran una larga nómina de dibujantes, los ya mencionados, que eluden en todo momento cualquier ínfula de soberbia creatividad para poner su talento al servicio del guionista con el que trabajan: en El triángulo secreto prima la narración y la claridad expositiva por encima de cualquier otra consideración, y no hay lugar para experimentos formales, splash pages o demás zarandajas. Lo que cuenta, como en todo buen best seller, es encandilar al público desde el mismo arranque y no dejarle ni un momento de respiro.



Leer El triángulo secreto en esta edición de "Obra completa" permite, por un lado, entender mejor el devenir de la trama, no olvidando al empezar la lectura de un álbum el punto donde se quedó la acción en el final del anterior; al mismo tiempo, potencia que el lector se percate de la férrea estructura argumental de la obra, cuya mayoría de entregas arrancan y terminan en la época de Jesús de Nazaret, e incluyen hacia su ecuador un flashback histórico narrado por el citado profesor Hertz. ¿Y cuál es el defecto de esta edición? Pues solo uno, dependiente a su vez de su mayor virtud: el formato económico que posibilita la compra nada más y nada menos que de lo que serían seis álbumes por un precio poco mayor de lo que valdría uno solo no permite, dado su tamaño, el lucimiento de la parte gráfica, cuyos detalles a veces se pierden en unas páginas que deberían ser algo mayores para su disfrute total.



Todo lo contrario sucede con la reciente edición española de Janitor, de Yves Sente y François Boucq, cuya primera entrega publicó Norma a mediados del año pasado. Estamos ante el formato habitual de la BD en su Francia natal y en nuestro país: un álbum en formato de lujo, tamaño considerable y tapa dura, resultando 48 páginas de lectura por un precio que oscila entre los 10 y los 16 euros según la editorial (en este caso, 13).



Como El triángulo secreto, Janitor también fija su atención en el lado más oscuro y siniestro de la Iglesia Católica, convirtiendo al Vaticano en la sede de una organización más propia de un thriller de espías al estilo de Greg Rucka que de un culto puramente religioso. Así, el protagonista de la obra, Vince, se descubre desde el mismo comienzo como una curiosa mezcla de sacerdote y guardaespaldas encargado de custodiar a altos cargos de la Iglesia; un profesional que desarrolla su labor de forma tan eficiente que pronto será llamado a ingresar en las filas de los Janitors: los agentes especiales de la Iglesia, de los que solo hay una docena en todo el mundo, de forma que cuando uno nuevo es reclutado se debe a que otro ha fallecido recientemente.



Si como señalaba antes, tanto por motivos profesionales como por puro placer de lector, un servidor se preocupa más por los guiones que por la ilustración, aquí hay que señalar que quien nos llamó la atención fue el trabajo gráfico de François Boucq, excelente como siempre, al igual que en las series que lo han unido al inclasificable Alejandro Jodorowsky: Bouncer y Cara de Luna. Y al contrario de lo que sucede en El triángulo secreto, este formato sí permite al dibujante lucir su trabajo en todo su esplendor; aunque por supuesto (no se puede tener todo) el asunto queda in medias res y el lector se queda con ganas de más.



Por su parte, de Yves Sente desconocemos el trabajo que viene haciendo en series ya míticas como Thorgal o Blake y Mortimer como heredero de sus creadores originales; y de Janitor, como ya señalamos en el párrafo anterior y al contrario de lo que decíamos del relato de Convard y cia, apenas entrevemos las posibilidades del relato: se intuye una correcta dosificación de la acción con escenas más dialogadas e intimistas, así como una puerta abierta a la aparición de algún elemento fantastique. Pero habrá que esperar al menos a que se publique Fin de semana en Davos, segunda entrega de la serie y conclusión del primer arco argumental, para juzgar esta obra como se merece.



Eso sí: también esperemos que se publiquen en España, en formato integral a poder ser, las secuelas -a modo de temporadas televisivas, incluso con trailers animados en la web oficial- de El triángulo secreto: I.N.R.I. -que ya se ha visto aquí en tomos independientes- y Les gardiens du sang. Pero lo más interesante sería que obras y formatos como este -donde, no lo olvidemos, verán la luz en breve El príncipe de la noche de Swolfs y Peter Pan de Loisel, dos auténticos must- tuvieran una difusión que superase la frontera de la librería especializada, porque no estaría de más que encontraran un público mayor: el de los lectores de Dan Brown, Matilde Asensi, Javier Sierra, Juan Gómez-Jurado o Julia Navarro, el de los amantes de historias de sectas religiosas, secretos semienterrados, sábanas santas, templarios inmortales y pinturas que esconden enigmas. Porque sus intereses son los mismos, y sus herramientas, con la excepción del dibujo, idénticas.




Título: El triángulo secreto (Obra completa)
Autores: Didier Convard (guión) / Varios autores (dibujo)
Editorial: Glénat
Fecha de edición: diciembre de 2008
352 páginas (color) - 24 €


Título: Janitor (Vol. 1: El ángel de malta)
Autores: Yves Sente (guión) / François Boucq (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: junio de 2008
48 páginas (color) - 13 €


(+) La web oficial de Le Triangle Secret

martes, 14 de abril de 2009

Bodrios que hay que ver: Club Desmadre

No sé si es que el cine paródico ha envejecido fatal o el que ha envejecido soy yo, porque confieso que en su día -esto es, en los años 80- me reí una barbaridad con las entregas sucesivas de la saga Aterriza como puedas y con esa comedia de culto protagonizada por un juvenil Val Kilmer y titulada Top Secret. Luego en los 90 empecé a reírme un poco menos, aunque seguía riéndome un tanto, con Agárralo como puedas y demás películas como puedas con Leslie Nielsen... ese actor mucho más conocido en nuestro país con el sobrenombre artístico de "el del pelo blanco".



Pero luego llegó el siglo XXI y dejé de reírme. Qué quieren que les diga: no entiendo qué gracia le vieron a Scary Movie como para que tuviera tan descomunal éxito y generara tantas secuelas -yo me apeé de la saga después de sufrir la primera-. Y otro tanto puedo decir de producciones posteriores como Date Movie, Epic Movie o Superhero Movie -con Disaster Movie ya ni me he atrevido-, y cada vez que veo el trailer o algún spot televisivo de Casi 300 (esto es, Meet the Spartans) me entra urticaria, quizá porque ya la película original de Zack Snyder me parece en algunos momentos de risa. Y desde luego, que no me esperen en el estreno de la autóctona Spanish Movie (aquí somos así, importamos lo mejor, desde luego).



Pero en el fondo uno es un inocentón, lee en la red algunas críticas positivas de cosas como Club Desmadre, seguramente escritas en su mayoría por fans prepúberes, y acaba cayendo. Y el asunto es de delito de guardia, porque semejante basura cinematográfica, frente a las comedietas que apenas alcanzan los ochenta minutos, dura la friolera de casi dos horas en su final cut. Sí, ya ven, cosas como esta se merecen un montaje definitivo, y hace un cuarto de siglo le ponían peros a Michael Cimino después de ganar el Oscar con El cazador. Vivir para ver...



En fin, les cuento: este film, titulado originalmente Club Dread, es uno de los últimos trabajos de Broken Lizard, un grupo cómico que firman conjuntamente su trabajo como en su día hicieron -¡blasfema comparación!- los inimitables Monty Python. Esta caterva de personajillos sin gracia lleva trabajando en el cine desde 1996, con títulos como Puddle Cruiser, Beerfest o su película más popular hasta la fecha, Supermaderos... que siempre me he resistido a ver. Pero claro, esta Club Desmadre apela al amor de mis amores -las slasher movies o pelis de psicópata asesino en serie de adolescentes salidorros-, aunque lo haga en clave de comedia desenfadada, y no me he podido resistir.



En qué mala hora... Ya les digo que me pasa como a Gloria Swanson en Sunset Boulevard, y no sé si el que se ha hecho viejo soy yo o es el cine, pero con Club Desmadre solo me reí cuando se terminó y me di cuenta de que podía pasar a hacer otra cosa. Porque ninguno de los chistes tenía ni la más repajolera gracia, y los homenajes a clásicos del cine, además de contados, tampoco demuestran ningún talento ni respeto a los clásicos que homenajean.



Eso sí, si como dice Quentin Tarantino, los grandes autores roban, no hacen homenajes, entonces estos tarados de Broken Lizard son genios del séptimo arte... porque su Club Desmadre no hace más que saquear una tras otra ideas expuestas no ya por los responsables de Scary Movie -otra parodia del cine de terror tan mala como esta, pero ya ven por dónde mucho más exitosa-, sino por el autoparódico Wes Craven de Scream, aquella correctísima y reivindicable cinta que inauguró una igualmente recuperable trilogía que funcionaba como parodia del cine de terror y como película de miedo por sí misma.



Pero veamos de qué va, si es que va de algo, Club Desmadre: como cada verano, un grupo de muchachotes y muchachotas de vacaciones llegan al campamento de Island Pleasure con el fin de pasar unas semanas de desenfreno, alcohol a mansalva y sexo de aquí te pillo aquí te mato alejados del mundanal ruido. Junto a todos ellos viaja también el nuevo masajista del complejo de ocio, que enseguida se pone en manos del personal del mismo... y viceversa.



Entre el personal del campamento de verano destaca 'Coconut' Pete (interpretado por un Bill Paxton que suponemos deberá dinero a la Mafia o se habrá comprado más Ferraris de los que debiera), una suerte de Georgie Dann permanentemente colgado de su guitarra, una copa y un buen canuto, que vivió años de esplendor tiempo ha y que ahora malvive animando las fiestas de la isla con sus lastimosas canciones.



Una noche, uno de los anfitriones relata una historia de miedo que suele contarse en noches como esa alrededor de una fogata: tiempo atrás, un joven llamado Phil perdió su miembro viril (sic) y desapareció en lo profundo de la selva, y ahora se dedica a matar a incautos con un arma blanca mortífera que le ha valido el sobrenombre de 'Machete' Phil. Por supuesto, esta no es más que una leyenda detrás de la que se esconde el verdadero homicida, que podría ser un miembro de la comunidad que regenta el negocio...



En fin... Mientras el espectador desconoce la identidad del asesino, no se puede decir que esta intriga sea suficiente para mantener su atención pegada a la pantalla; no digamos ya en los últimos veinte minutos, cuando ya sabemos que el asesino es... que no, que no se lo cuento, por si tienen la fea costumbre de no hacerme caso y se deciden a ver semejante bodrio. Allá ustedes, pero yo no perdería ni un segundo con esto por más que el reclamo de cuerpos lozanos y bien formados pueda engañarles por un momento.





Por si tienen curiosidad, algunos de estos cuerpos lozanos y bien formados pertenecen a Brittany Daniel -una de Las gemelas de Sweet Valley televisivas; la otra era su hermana Chyntia- y a Jordan Ladd... esta vista luego en Death Proof, en Hostel 2 y, muy fugazmente, en Inland Empire (sí, se puede trabajar con Tarantino y Lynch después de participar en cosas como esta). En cuanto al director de semejante nadería, responde al nombre de Jay Chandrasekhar, y participa en la película como profesor de tenis con esta pinta:



¿De veras quieren ver una película donde el máximo responsable es este personaje? Yo lo hice, y me arrepiento cada segundo de mi vida post Club Desmadre. Así que allá ustedes.

lunes, 13 de abril de 2009

Las altas cumbres de Jiro Taniguchi



Resulta curioso que Jiro Taniguchi, uno de los autores más interesantes y completos del cómic japonés actual, confiese en una reciente entrevista que aunque le guste el senderismo -¿qué es El caminante si no una muestra de senderismo urbano?- nunca ha practicado la escalada de cumbres verdaderamente altas. Y lo es porque su obra está plagada de personajes que ejercen esta actividad, ya sea como oficio o como deporte, ya sea con fines económicos o -la mayoría de las veces- como camino para alcanzar un estado de bienestar espiritual superior.



Ya en nuestro primer contacto con la obra de Taniguchi, la lectura del espléndido El rastreador -editada en España, como la mayoría de su obra, por Ponent Mon-, fuimos testigos del vínculo que une a este autor con el alpinismo: Shiga, el protagonista de la obra, es un alpinista que regenta un refugio en la alta montaña; un retiro que deberá abandonar cuando reciba la llamada de socorro de la viuda de su mejor amigo, cuya hija ha desaparecido en la gran ciudad.



Pero si El rastreador era, a la vez que un canto a la comunión del hombre con la naturaleza frente a la deshumanización de las grandes urbes, un thriller de lectura absorbente con ecos de la mejores novelas y películas de género negro, así como una revisitación desde los códigos narrativos del manga del inigualable western de John Ford Centauros del desierto, la obra de Taniguchi que verdaderamente pasará a la historia como una de las narraciones definitivas sobre el mundo de la escalada es La cumbre de los dioses.



Con la publicación del quinto volumen a finales del pasado año, Ponent Mon culmina la edición española de una de las obras maestras de Jiro Taniguchi... por más que el guión corra a cargo, como ya hemos destacado al comentar las entregas anteriores, de Yumemakura Baku. No es este el único caso de una obra en la que Taniguchi colabore con otro guionista -recordemos el caso del estupendo Seton, una serie histórica de corte biográfico escrita por Yoshiharu Imaizumi- pero consiga llevar a este a su propio universo para que refleje en negro sobre blanco sus temas habituales, sus obsesiones y sus inquietudes como autor completo.



En el desenlace de La cumbre de los dioses el lector descubrirá el destino final del mítico escalador Joji Habu, así como la conclusión de la aventura más grande jamás vivida por el periodista Makoto Fukamachi, en definitiva el verdadero protagonista y alter ego del lector a lo largo de toda la obra.



¿Logrará Joji Habu alcanzar la cima del Everest según sus planes? ¿Qué fue del mítico escalador Mallory? ¿Cómo cambiará todo esto la experiencia vital del propio Fukamachi? Las respuestas a todas estas preguntas, que nos cuidaremos mucho de resolver aquí, se encuentran en este volumen, que corona uno de los más logrados ejercicios acerca del tesón humano por alcanzar la superación personal: La cumbre de los dioses de Yumemakura Baku y el maestro Jiro Taniguchi.



En esta misma línea hemos recuperado K, otra obra sobre el mundo del alpinismo en la que Taniguchi se reserva el papel de dibujante -aquí ya deja entrever su talento para el retrato de las más altas latitudes, que culminará en su trabajo en La cumbre de los dioses- y deja las labores de guión a Shiro Tosaki... el cual adapta una novela muy popular en Japón escrita por el mismo Yumemakura Baku de La cumbre de los dioses.



En K, que publicó en España Otakuland a comienzos del año 2005, los autores relatan cinco aventuras distintas del protagonista, cuyo enigmático apodo da nombre al volumen; por tanto son cinco expediciones, cinco escaladas a los más altos picos del mundo: el K2, el Pumori, el Everest, el Makalu y el Kailas. En todas ellas, K -que podría ser Koshi Ichinose, un alpinista japonés desaparecido hace años- alcanzará las más altas cumbres por las razones más variopintas: rescatar a un escalador perdido, colaborar amenazado a punta de pistola por un agente del gobierno o buscar a un sherpa atrapado entre paredes de roca serán el motivo que impulse al protagonista a abandonar su retiro y volver al oficio que mejor sabe hacer: la escalada.



Al principio de estas líneas mencionábamos una reciente entrevista con Taniguchi, realizada por Stéphane y Muriel Barbery y publicada a modo de suculento material extra en la edición española de La montaña mágica, esta sí una obra total del autor de Barrio lejano. Esta es una obra que nace como respuesta a una inquietud y un interés del propio autor: su amor por las series y los autores de BD que lleva leyendo -o, al menos, viendo- desde su más tierna infancia. Por ello, y frente al formato habitual del manga -relatos de una extensión considerable en blanco y negro-, La montaña mágica es una historia que apenas alcanza las 66 páginas y que ve la luz publicada a todo color. Y, además, en sentido de lectura occidental, para alegría y descanso de todos aquellos que, lástima, todavía son reacios a leer cómics editados en sentido oriental.



Como El almanaque de mi padre, una de las más célebres creaciones de Taniguchi, La montaña mágica arranca en la ciudad japonesa de Tottori, donde se crió el propio autor. Por tanto, es difícil resistirse a hacer una lectura autobiográfica de esta obra que, aclarémoslo ya, no tiene nada que ver con la novela homónima de Thomas Mann. Además, la obra está narrada como aquella en primera persona, por parte de un adulto que recuerda sus años de infancia.



En 1967, Kenichi es un niño de once años que perdió a su padre y cuya madre está gravemente enferma. Cuando esta se ve en la obligación de acudir al hospital, Kenichi y su hermana pequeña Sakiko se van a vivir con sus abuelos. Es en este marco donde se desarrolla una historia también protagonizada por la montaña a cuyas faldas descansa el pueblo y en cuya cumbre antes había un castillo, ya demolido; una montaña que muy bien podría ser Oyama, el montículo de 2.000 metros de altura que hay en Tottori. Hasta allí van Kenichi y sus amigos a jugar diariamente, atreviéndose a veces a penetrar en los pasadizos subterráneos hasta que el recuerdo de "la Vieja Chupona", una criatura inventada por los adolescentes para asustar a sus amigos más pequeños, les obliga a volver corriendo al exterior. La vida de Kenichi cambiará cuando entre en contacto con un ejemplar de una salamadra gigante que reposa en el museo de ciencias naturales de la región; un contacto este impregnado de magia y misticismo que llevará a Kenichi y a Sakiko a creer que pueden salvar a su madre, actualmente en peligro de muerte...



Relato mucho más intimista y por tanto más sencillo que el de obras más ambiciosas como La cumbre de los dioses o Seton, La montaña mágica defraudará a los que busquen un relato de este corte. Pero estamos ante una obra que pide al lector que firme un contrato con ella, un acuerdo que lo lleve a sentirse como un niño de edad semejante a la del protagonista para que se deje llevar por este relato marcado por el recuerdo de tiempos más idílicos, por la pérdida de los seres queridos y por los hechos dolorosos que hay que superar para aprender a disfrutar de los momentos más felices.



Como corresponde a un álbum que nace con la voluntad de imitar el mercado de la bande dessinée -y cuya edición francesa está coordinada por Frédéric Boilet, que de la unión de lo occidental y lo oriental sabe bastante-, uno de los principales atractivos de La montaña mágica reside precisamente en el apartado gráfico, en cómo se plasma en viñetas un mundo que va tomando forma ante los ojos del lector gracias a la espléndida labor de Taniguchi como ilustrador, apoyado por Walter y Yuka al color.



Para finalizar, destacar que como siempre la edición de la obra por parte de Ponent Mon es espléndida, y que no hace sino sumarse ahora al corpus de un autor, Jiro Taniguchi, al que hay que leer y admirar sin excepción. Empiecen por donde gusten: por el intimismo de El almanaque de mi padre, por la contemplación de El caminante, por el sentido épico de La cumbre de los dioses, por el rigor histórico de La época de Botchan... Tanto da. Elijan la que elijan estarán perdidamente enamorados de la obra de este autor imprescindible.



Título: La cumbre de los dioses (vol. 5)
Autores: Baku Yumemakura (guión) / Jiro Taniguchi (dibujo)
Editorial: Ponent Mon
Fecha de edición: septiembre de 2008
304 páginas (b/n) - 18 €


Título: K
Autores: Shiro Tosaki (guión) / Jiro Taniguchi (dibujo)
Editorial: Otakuland
Fecha de edición: enero de 2005
294 páginas (b/n) - 12 €


Título: La montaña mágica
Autor: Jiro Taniguchi (guión y dibujo)
Editorial: Ponent Mon
Fecha de edición: enero de 2009
72 páginas (color) - 16 €



(+) Previously on Abandonad toda esperanza, los volúmenes anteriores de La cumbre de los dioses:
- Volumen 1
- Volumen 2
- Volumen 3
- Volumen 4