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«UNA MEZCLA PERFECTA ENTRE CÓMICS, GÉNERO NEGRO Y SERIE B. ¡El TWIN PEAKS DE LOS BLOGS!»

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viernes, 16 de marzo de 2007

Pony boy: Retrato del español adolescente

Pony boy es el debut (al menos editorial, que no creativo, como explica Pepe Gálvez en el prólogo de la obra) de Felipe Almendros en el ámbito de la novela gráfica.



El protagonista de la obra es Álex, un adolescente de la España contemporánea que asiste día a día a sus clases del instituto porque la enseñanza es obligatoria y no lo queda más remedio; que cuando regresa a casa se encuentra con una madre que por diferencias generacionales no le comprende (el sentimiento es recíproco) y donde la figura del padre está totalmente ausente (salvo en las recriminaciones verbales de aquella); y cuya única vía de escape es el consumo continuo de pastillas y otras sustancias ilegales.



Sus mejores amigos son Pau, el consentido hijo de una pareja adinerada, y mala influencia para Álex según la madre de este; y Cris, una solitaria adolescente con un considerable complejo de inferioridad.

Pero lo que en un principio podría parecer un slice of life más, pronto se revela como algo más: a lo largo de las casi ciento cincuenta páginas de este cómic, el lector asiste al devenir cotidiano de su protagonista, que se ve atormentado por una pesadilla recurrente donde acaba disparando a una mujer con una pistola causándole la muerte.



No desvelaremos nada más de la trama de este cómic, que sin duda es social pero no se limita solamente a eso. Nos limitaremos a señalar que la conclusión, enigmática y cuasi fantástica, acerca este cómic más al cine social de Michael Haneke que al de Fernando León de Aranoa, para entendernos.

En cuanto a la parte gráfica, el trabajo de Almendros es de trazo esquemático, aparentemente poco trabajado, pero de indudable funcionalidad, subrayando la furia que debería ser intrínseca de todo relato adolescente. Porque su autor, aunque ya no lo es, sin duda recuerda con exactitud y viveza lo que fueron, siguiendo con los símiles cinematográficos (esta vez, franceses), los años de los juncos y las noches salvajes.



Por cierto: tanto en la web de la editorial Glénat como en la del propio autor se ha colgado un curioso trailer animado de Pony boy. Todavía estáis a tiempo de verlo.


Título: Pony boy
Autor: Felipe Almendros (guión y dibujo)
Editorial: Glénat
Fecha de edición: marzo de 2007
144 páginas (b/n) - 12 €

Podría estar mejor (2.ª parte)

Eso es lo que decíamos al hablar de los prejuicios, con motivo del estreno de Banderas de nuestros padres.

Ahora, después de ver el nuevo Eastwood, Cartas desde Iwo Jima, nos asalta la misma sensación. Pero no con la magnífica La vida de los otros, la película alemana que ganó en los últimos Oscars.

De todo ello hablamos en la nueva columna de Abandonad toda esperanza:

Maestros apocalípticos y discípulos integrados

jueves, 15 de marzo de 2007

Viajes por el Scriptorium: Universo Auster

No he leído todas las novelas de Paul Auster, pero sí bastantes como para conocer los principales rasgos de su mundo narrativo, construido a partir de una sorprendentemente efectiva mezcla del placer por contar historias, presente desde los orígenes de la literatura oral, con mecanismos narrativos más propios de la postmodernidad.



Su último libro, Viajes por el Scriptorium, vuelve a mostrar ambos rasgos, pues el lector, tras emprender su lectura, no puede menos que seguir devorando sus páginas con el deseo de llegar al final y desvelar los enigmas que en sus páginas se esconden.

Pero, al mismo tiempo, se muestra como la novela más metaliteraria de Auster (que ya es decir), pues a lo largo de sus páginas aparecen personajes de su producción anterior: del Quinn de la Trilogía de Nueva York (todavía hoy, y siempre a mi parecer, su obra maestra absoluta) al Trause de La noche del oráculo, pasando por personajes de, entre otras, El palacio de la luna y El libro de las ilusiones.



Esta nueva novela, una de las más breves de su autor, está protagonizada por Mr. Blank, un anciano que no recuerda bien quién es, y que no sabe dónde se encuentra la habitación en la que se halla, y donde todos los espacios y objetos (una lámpara, un escritorio, el baño...) presentan etiquetas con las palabras que los designan. Poco a poco irá recibiendo la visita de personas con las que sin duda estuvo relacionado alguna vez, aunque no recuerde exactamente cómo...

Si tenemos en cuenta la aparición, como invitados especiales o cameos, de dichos personajes, no es difícil por tanto deducir que el Mr. Blank de estos Viajes por el Scriptorium es el propio Auster, convertido en un personaje de ficción por sí mismo y por la intervención de sus agentes o personajes imaginarios inventados por él.



No nos engañemos: Viajes por el Scriptorium, editada como el resto de la producción de Auster por Anagrama, no pasará a la historia como uno de los mejores libros de su autor, pero sí se convierte en una pieza clave para disfrutar de uno de los universos de ficción más fascinantes de finales del siglo XX y principios del XXI, y es tan necesario como el Dossier Paul Auster de Gérard de Cortanze; un libro que, de paso, me permito recomendar tanto o más que este Viajes por el Scriptorium.




Título: Viajes por el Scriptorium
Autor: Paul Auster
Editorial: Anagrama
192 pp. - 16 €

El arte de ablandarse

Terry Zwigoff, colega de Robert Crumb y director de un documental sobre la obra de este (y, por tanto, familiarizado con lo que pasa en el mundillo del cómic indie norteamericano), ya se acercó a la obra de Daniel Clowes con la estupenda Ghost world, basada en la novela gráfica homónima.



Ahora vuelve a colaborar con Clowes con esta Art School Confidential, estrenada directamente en formato doméstico aquí, con el estúpido e inapropiado título de El arte de estrangular.

El film, escrito por el propio autor y que se anuncia como un guión original, tiene sin embargo como punto de partida una breve historia de igual título publicada en su serie Eightball (aquí en España puede leerse en Bola Ocho n.º 10, editado por La Cúpula).



En apenas cuatro páginas, Clowes da rienda suelta a toda su rabia (por más que esté tamizada por una sana ironía) contra el arte moderno, los prejuicios artísticos y las academias de arte, concluyendo con el cruel destino de la mayoría de estudiantes de estos centros académicos.

Resulta por tanto una lástima que el material de partida se haya visto suavizado en su traslado a la pantalla por Zwigoff y, sorprendentemente, por el propio Clowes. El autor, protagonista y narrador de su cómic, da paso en el film a un sosías interpretado por Max Minghella (hijo, por cierto, del director de El paciente inglés y El talento de Mr. Ripley), que se acerca a la escuela de arte desde una posición inocente que se verá luego masacrada por la dura realidad.



Esta inocencia pervertida podría haber funcionado para hacer de Art School Confidential (la película) una brutal crónica sobre los entresijos del mundo del arte actual. En cambio, la versión cinematográfica de Zwigoff y Clowes resulta mucho más blanda que la breve historieta del segundo, por más que cuente con hallazgos como el profesor que interpreta John Malkovich (y que, claro está, representa a buena parte de todo un colectivo) o el policía infiltrado en el instituto que en el fondo aspira a triunfar como artista.



Por si esto fuera poco, el elemento policiaco de la trama (un asesino en serie que estrangula a sus víctimas y el citado agente infiltrado) se revela como un añadido sin más razón de ser que estirar el argumento hasta poder hacer un largometraje con él. Quizá habría sido más interesante filmar un mediometraje más fiel al original literario, si bien no se habría proyectado en los circuitos de exhibición habituales y habría quedado relegado a proyecciones de carácter marginal... Como a las que seguro quedaría reducido el documental del personaje que interpreta Ethan Suplee si el ámbito de las artes no fuese tan hipócrita y falsario como de hecho muestran Clowes y Zwigoff.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Por qué he matado a Pierre: La inocencia robada

Hay obras que, poco después de leerlas, tienes la sensación de que su recuerdo va a perdurar en la memoria durante mucho tiempo. Por qué he matado a Pierre, de Olivier Ka y Alfred, es sin duda alguna una de ellas.



Esta obra, editada aquí por Ponent Mon, ha sido galardonada con el Premio del Público en el último Angoulême, y una vez degustada es fácil entender por qué.

Es recomendable resistirse a la tentación de profundizar en el argumento de esta obra, porque su disfrute será mucho mayor cuanto más inocente sea la percepción que de ella se tenga al abrirla por la primera página. Nos limitaremos a señalar que estamos ante una obra de carácter autobiográfico, donde Olivier Ka trata de exorcizar los demonios interiores que lo acosan desde su infancia, cuando vivía en la dicotomía que se planteaba entre la conducta de sus padres (de ideología progresista y comportamiento liberal) y sus abuelos (burgueses y conservadores), y donde la figura de Pierre, un cura de nuevo cuño amigo de su familia, tendrá una importancia primordial.



En cuanto al trabajo gráfico de Alfred, que firma como responsable de la adaptación y maquetación del guión original de Ka (algo que se entenderá tras terminar de leer el álbum), hay que señalar que el resultado es espléndido, originando una de esas extrañas ocasiones en que la conjunción entre un escritor y un ilustrador casa a la perfección, dando la impresión de estar ante el trabajo de un autor único.



Hay gente que tiene facilidad para decir que determinado producto cultural es de lo mejor que ha leído, visto o escuchado en mucho tiempo. Créanme: un servidor no comparte ese talante, y se lo piensa muy mucho antes de decir que un cómic es una joya del noveno arte. Por qué he matado a Pierre, créanme, lo es.


Título: Por qué he matado a Pierre
Autores: Olivier Ka (guión) / Alfred (dibujo)
Editorial: Ponent Mon
Fecha de edición: marzo de 2007
112 páginas (color) - 20 €


[Fotografía: Alfred y Olivier Ka.]

martes, 13 de marzo de 2007

Marzo: Novedades Dibbuks

Además del ya anunciado segundo número de El Manglar, Dibbuks informa de dos nuevas novedades para este mes:

- Lunas de papel
Fermín Solís
48 pp. (color) - 10 €



- Koma (vol. 3): Como en los westerns
Frederik Peeters & Pierre Wazem
48 pp. (color) - 12 €



Lunas de papel es la primera obra de Fermín Solís a tamaño europeo, así como una historia larga de un autor más conocido por sus narraciones breves. Por su parte, Como en los westerns es el tercer álbum de una serie de siete, donde el autor de Píldoras azules y Lupus colabora con Pierre Wazem.

Heracles: la condición (in)humana

Es una verdadera alegría la que nos da Sins Entido empezando a publicar esta interesantísima serie de Joann Sfar y Christophe Blain, protagonizada por Sócrates el semi-perro y su amo, Heracles o Hércules, el hijo de Zeus.



Paradójicamente, el verdadero protagonista de este Heracles (como indica el título genérico de la serie, por otra parte) es el animal, mitad perro mitad filósofo, como él mismo indica. Y es que, al estilo de las fábulas clásicas, Sócrates tiene la facultad del habla. De hecho, habla bastante más que su amo, el semidiós Heracles, del cual la sarcástica visión de Sfar y Blain nos lo muestran como un ser mucho más primario y menos civilizado que su reflexivo y melancólico animal de compañía.



A lo largo de las 48 páginas de Heracles, Sfar da rienda suelta a su ironía, poniendo en boca de Sócrates una serie de reflexiones acerca de la condición humana que hacen hincapié en las diferencias existentes entre los hombres y las mujeres (mínimas, en opinión de Sócrates, pero suficientes para condicionar la actitud de su amo frente a estas últimas). Muy pocas veces en una obra podemos estar más seguros de que es su propio autor quien habla a través de sus personajes, ejecutando aquí un tratado de filosofía muy sui generis a la vez que una parodia de la misma.

En cuanto al apartado gráfico, destacar el expresivo trabajo de Christophe Blain, conocido sobre todo por Isaac el Pirata, y que aquí pone sus lápices al servicio del habitualmente autor completo Sfar.



Ahora solo queda esperar el lanzamiento del anunciado segundo álbum, Ulises, donde Sócrates y su amo llegarán a Ítaca, y que promete más épica y menos filosofía que este Heracles. Eso sí, todo ello visto desde el particular prisma de Sfar, así que podemos esperarnos cualquier cosa...


Título: Sócrates el semi-perro 1: Heracles
Autores: Joann Sfar (guión) / Christophe Blain (dibujo)
Editorial: Sins Entido
Fecha de edición: marzo de 2007
48 páginas (color) - 13 €


[Fotografía: Hércules combate a Achelous. Louvre, París; Joann Sfar.]

Vuelve el hombre

Hace unas semanas hablábamos de Shaft, aquí Las noches rojas de Harlem, cinta emblemática del subgénero de la blaxploitation. Ahora hemos tenido la oportunida de ver Shaft en África, segunda secuela de la misma y por tanto la película que cierra la trilogía dedicada al personaje a comienzos de los años 70.



Dirigida por John Guillermin, Shaft en África lleva a John Shaft, como su título indica, al continente de sus antepasados, contratado por un emir para infiltrarse en una red de inmigración ilegal: la esclavitud del siglo XX, como afirma uno de los personajes secundarios. Y del siglo XXI, podríamos añadir desde nuestra perspectiva...



Como puede verse, la presencia de la temática social sigue presente en la saga iniciada por Las noches rojas de Harlem, si bien aquí es menos explícitamente racial y atañe también a cuestiones puramente económicas.



En esta ocasión, estamos ante un guión original de Stirling Silliphant, basado claro está en los personajes creados por Ernest Tidyman en la novela original, y que aquí subraya aún más que en su predecesora la carga sexual del personaje, capaz de convertir a la villana para una mejor causa y de evitar una ablación de clítoris de una africana que ha descubierto que el sexo también sirve para dar y recibir placer y no solo para engendrar descendencia.



A falta de ver la otra cinta de la saga, Shaft’s Big Score!, esta Shaft en África nos parece una secuela digna de la película original, y lo que perdemos del retrato de la ciudad neoyorquina lo ganamos en paisajes etíopes y su confrontación con países (presuntamente) civilizados, como esa Francia donde los modernos esclavos son explotados.

lunes, 12 de marzo de 2007

El Cuervo n.º 2: La sombra del Cuervo es alargada

Ya hablamos de las excelencias del primer número de El Cuervo de Lax, magnífico (y genuino) cómic noir venido del país vecino. En los números siguientes, editados todos por Norma Editorial en su línea Cómic Noir, Lax sigue presentando las desventuras de su protagonista, un ex relojero y ahora detective amateur dedicado a los casos más variopintos.



En este segundo número, que vuelve a incluir dos números originales, el Cuervo tendrá que encontrar, por orden de un cliente anónimo, a todos los supervivientes de la promoción de 1962 del Colegio de Saint Eustache. Todo ello en el marco de una Francia conmocionada por la influencia mediática de un presentador de televisión y el escándalo del dopaje de una célebre pareja de bailarines.

La segunda historia llevará a Cuervo fuera de las fronteras francesas, de Portugal al mismísimo corazón del continente africano, en una historia negra de ambiente aventurero, con ecos de El corazón de las tinieblas de Conrad y su célebre traslación cinematográfica: Apocalypse now de Coppola.



Es importante tener en cuenta que, aunque presenta rasgos comunes con otros investigadores (literarios, cinematográficos o del cómic) pertenecientes al género, el Cuervo toma como referentes a los propios detectives: la primera viñeta de este número 2 es el rostro de Sam Spade encarnado por Humphrey Bogart en el cartel de El halcón maltés.



A partir de ahí, Lax sigue homenajeando en sus páginas a la mítica Série Noire de Gallimard y a libros de autores como Donald Westlake o Bill Pronzini. Pero demuestra estar al tanto de la actualidad del género, pues también hace referencia a Jean-Claude Izzo y su reflejo de Marsella en las páginas de la magnífica Total Khéops.



Así pues, el Cuervo es un detective autodidacta, hecho a sí mismo a partir de la ficción del género, y cuyas desventuras suponen una lectura amena, imprescindible para los fanáticos del cómic noir, y que se toma en serio y en broma a sí misma en su justa proporción. No la dejen pasar.


Título: El cuervo n.º 2
Autor: Lax (guión y dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: febrero de 2007
96 páginas (b/n) - 10 €


[Enlace recomendado: Web de la serie (en francés).]

domingo, 11 de marzo de 2007

El rey del terror precocinado

Tengo que confesar que nunca he leído una novela de Stephen King. Supongo que el hecho de conocer sus historias a priori, gracias a las películas basadas en ellas, ha provocado una fuerte sensación de pereza a la hora de abrir un libro suyo, optando por dedicar ese tiempo a escritores, de terror o no, menos o nada mimados por la industria de Hollywood.



Por ello no puedo hablar de su estilo narrativo, pero el haber visto prácticamente todas las películas basadas en sus novelas lo hace a uno apto para conocer sus resortes argumentales y las características más destacadas de sus relatos y sus personajes.

Stephen King es al género de terror, a grandes rasgos y salvo contadas excepciones, lo que la comida precocinada a la gastronomía: una solución rápida, funcional, en ocasiones incluso satisfactoria, pero siempre rutinaria y lejos de las mejores excelencias que puede ofrecer dicho ámbito.



Ojos de fuego, la única película de entre las suyas estrenadas en España que un servidor no había visto hasta ahora, es un buen ejemplo de ello: recupera, remedados, elementos de novelas-películas anteriores (la telequinesis de Carrie y las visiones del futuro de La zona muerta se convierten aquí en piroquinesis, telepatía y control mental), y sus personajes protagonistas son muchas veces individuos aparentemente corrientes que por una razón u otra se deben enfrentar a fuerzas superiores (muchas veces gubernamentales, como en este caso).



La película supuso el primer papel protagonista para Drew Barrymore después de que Steven Spielberg la descubriera para el gran público en su E.T. (El Extraterreste). La actriz, después de una precoz adicción al alcohol y las drogas, volvería como un ave fénix a participar en diversas producciones de Hollywood (en ocasiones hasta como productora: recordemos la maravillosa Donnie Darko).

El reparto se completa con David Keith, Martin Sheen (que ya fue el villano de otra adaptación de King: la citada La zona muerta) y un estupendo George C. Scott, que como casi siempre se convierte en lo mejor de la función sin ningún esfuerzo. El director, Mark L. Lester, sustituyó al inicialmente previsto John Carpenter... y se nota: esta Ojos de fuego recuerda también a los momentos menos inspirados del autor de La Cosa, así como al Brian De Palma de La furia y otras cintas sobre la investigación de poderes paranormales.



Así pues, Ojos de fuego es una cinta entretenida, pero rutinaria. Como casi todo el cine basado en textos del Rey del Terror Moderno, con contadas excepciones como Carrie, Misery, Cadena perpetua... o la que todavía es la obra maestra cinematográfica que ha surgido de su imaginación: El resplandor, aunque el mérito fuese de Stanley Kubrick y de Jack Nicholson.

sábado, 10 de marzo de 2007

Luchadoras: Todas las Almas

Esta semana, donde se han concentrado actos de conmemoración por el Día de la Mujer Trabajadora, es un momento idóneo para disfrutar (si es que puede emplearse este verbo con una obra tan dura como esta) de Luchadoras, de Peggy Adam, nuevo lanzamiento de Sins Entido dentro de su colección Sin Nosotras, dedicada a la historieta de autoría femenina.



Ciudad Juárez se ha convertido en una especie de infierno en la Tierra para cientos de mujeres: desde 1993, más de mil mujeres han muerto, desaparecido y/o han sido víctimas de la violencia de género en sus casas y sus calles.

La protagonista de Luchadoras, Alma, es una camarera que se encuentra en la difícil situación de estar entre dos hombres, su brutal e infiel marido y un turista norteamericano que está de paso. A partir del retrato de esta mujer, la autora muestra cómo es la vida de muchas mujeres reales en el mundo donde les ha tocado en desgracia vivir. Y es que el hecho de que el título de la obra sea en plural no responde, lamentablemente, a un descuido de los editores...



Adam arranca su historia con lo que podría ser su triste final, el apuñalamiento de la protagonista por parte de su marido, y después vuelve la vista atrás para que el lector descubra los hechos que llevarán a ese fatal acontecimiento. La autora construye así su historia moviéndose con soltura de un tiempo a otro, de un personaje a otro (la hija de la protagonista, la hermana menor de esta, los hombres mencionados...), y entretejiendo un laberinto pesadillesco donde Alma está inmersa.



El dibujo de Peggy Adam, sencillo, de trazo casi infantil y apariencia inocente, se contrapone a la dureza de la historia narrada, y subraya así la sensación de impotencia que deja en el lector, un lector que sentirá la necesidad de volver a leer esta obra donde apuntes sugeridos (unas latas de cerveza al lado de un cadáver, por ejemplo) revelan aspectos de algo que no vemos pero que intuimos, como sucede en la vida real con Ciudad Juárez y todos los que no vivimos allí.



Así pues, un cómic estupendo, de relevancia social, y que entronca con recientes ediciones sobre el mundo de la mujer contemporánea, como Quiéreme bien o Una red para pescar sirenas. Cómics todos ellos de calidad considerable y de lamentable relevancia social.


Título: Luchadoras
Autora: Peggy Adam (guión y dibujo)
Editorial: Sins Entido
Fecha de edición: febrero de 2007
96 páginas (b/n) - 15 €

viernes, 9 de marzo de 2007

Ya se acerca el segundo Manglar

Dibbuks pondrá a la venta a comienzos de la próxima semana el segundo número de su revista de cómics, que al parecer seguirá la tónica del aplaudido debut:

- El Manglar n.º 2
Varios autores
68 pp. (color y b/n) - 3,90 €



En esta ocasión nos encontraremos con las historias Doble sesión 2 de Carlos Vermut; Bonitos pecados de Arthur de Pins; Paris Strass de Eric Omond & Yoann; Sento es uno de los nuestros de Sergio Córdoba; Sarajevo dos mil de Frederik Peeters; Colorado de Bernardo Vergara; Cosmik Roger: Cita en los anillos de Juien y Mo/Cdm; Los álbumes de Ilya Kabakov de Javier Olivares; El pretexto de Eduardo Fuentes; El sheriff de Beirut de Thierry Martin; La verdadera historia de Enrique Bonet; Con amigos como estos de Castaño & Bartual; Distrito Harrigan de Jorge Monlongo; Las tiras del Manglar de Paco Alcázar, Miguel Porto y Pep Brocal; y Casa Paco de Lindingre y Manu Larcenet.

Además, las habituales secciones: entrevista (a Javier Olivares); Sumario-editorial de José Luis Ágreda; Fruta fresca de Borja Crespo; En la rama; La Galería Ilustrada, en esta ocasión de Nancy Peña; y La Última Hoja dedicada a Pepo Pérez.

El trailer del viernes: The number 23

En breve se estrenará en España la nueva película de Joel Schumacher, The number 23 (El número 23), protagonizada por Jim Carrey en un nuevo intento por ser considerado un actor serio.

Schumacher nunca fue santo de mi devoción (suyas son las lamentables tercera y cuarta secuela de la franquicia de Batman), pero dado que últimamente ha realizado películas reivindicables (como Asesinato en 8 mm) o directamente estupendas (sus dos colaboraciones con Colin Farrell: Tigerland y Última llamada), habrá que darle un voto de confianza.

Podéis ver el trailer del film, que también cuenta con Virginia Madsen y Danny Huston, aquí:

The number 23

Fantasías de videoclub

Mi generación, cuya educación sentimental es anterior al DVD y a la descarga de películas de la red, todavía recuerda las tardes de excursión al videoclub más cercano en busca de una película para ver, muchas veces seleccionada, si no ya por conocer a los protagonistas o por el interés por el género al que pareciera pertenecer, simplemente por lo atractivo de su título o su carátula.



Sólo matan a su dueño se convirtió en un título mítico para un servidor, por lo inquietante de la portada y por lo evocador del título. Supongo que por aquel entonces pensaría que estaba ante una película de terror al más puro estilo de Cujo de Stephen King, con multitud de perros u otros animales homicidas.

Ahora que hemos podido verla, tantos años después, se confirma que las fantasías se quedan en eso, en fantasías. El film, dirigido en 1972 por James Goldstone, es un thriller de factura televisiva cuyo mayor atractivo es el desfile de viejas glorias del Hollywood clásico, como June Allyson, Peter Lawford, Edmond O’Brien, Arthur O’Connell o Ann Rutherford, acompañando a la pareja protagonista (James Garner y Katharine Ross) y dos ilustres secundarios del cine de la época: Hal Holbrook y Harry Guardino.



También hay que destacar la ajustada interpretación de Garner, así como el humor del guión, reflejado más en los diálogos de los personajes que en la propia trama detectivesca, que no es nada del otro jueves. Todo ello hace de Sólo matan a su dueño un entretenimiento digno... pero poco más.

La mujer y el noveno arte

La columna de Abandonad toda esperanza de hoy está dedicada a la relación del género femenino con el cómic, a las lectoras y a las chicas de ficción.

De Esther, Vampirella, la condesa Bathory... y de las otakus hablamos aquí:

Con las mujeres no hay manera

jueves, 8 de marzo de 2007

Premios del Salò: las nominaciones

Ya se conocen los nominados a los premios del Salò del Cómic de Barcelona:

Mejor obra extranjera publicada en España en 2006
Apuntes para una historia de guerra, de Gipi (Sins Entido)
Bone, de Jeff Smith (Astiberri)
Ice Heaven, de Daniel Clowes (Mondadori)
Los combates cotidianos 3, de Manu Larcenet (Norma)
Metralla, de Rutu Modan (Sins Entido)

Autor revelación de 2006
Javier de Isusi
Sonia Pulido
David Rubín
Alberto Vázquez
Carlos Vermut




Mejor obra de 2006
Bardín el superrealista, de Max (La Cúpula)
El Banyan Rojo, de Carlos Vermut (Dibbuks)
La casa del muerto, de Keko (De Ponent)
La tetería del oso malayo, de David Rubín (Astiberri)
Nuestra Guerra Civil, de varios autores (Ariadna)



Mejor guión de 2006
Bardín el superrealista, de Max (La Cúpula)
El Banyan Rojo, de Carlos Vermut (Dibbuks)
El viaje de Gasparetto, de Luis Durán (Dolmen)
La casa del muerto, de Keko (De Ponent)
La tetería del oso malayo, de David Rubín (Astiberri)

Mejor dibujo de 2006
Bardín el superrealista, de Max (La Cúpula)
El Banyan Rojo, de Carlos Vermut (Dibbuks)
La casa del muerto, de Keko (Edicions de Ponent)
La tetería del oso malayo, de David Rubín (Astiberri)
Psiconautas, de Alberto Vázquez (Astiberri)



Mejor revista de 2006
Dibus
Dolmen
Dos Veces Breve
Humo
Nosotros somos los muertos (NSLM)

Mejor fanzine de 2006

Barsowia
Fanzine Enfermo
Malavida
Monja Jamón
Puñetas desde el Atlántico



Premio a la divulgación del cómic
Jordi Costa
Manuel Darias
Toni Guiral
Miradas 2
Álvaro Pons

Como puede verse, en el apartado de los mejores cómics españoles hay poca variedad, y las últimas obras de Keko, Max, David Rubín y Carlos Vermut acaparan varias nominaciones cada una.

En cuanto a los cómics extranjeros, destacar la pervivencia de Bone de Jeff Smith y la consolidación de Ice Heaven de Daniel Clowes como de lo mejor publicado en 2006, además de una indiscutible revelación: la de Rutu Modan y su estupenda Metralla.

El amor en tiempos de los dinosaurios: screwball sci-fi

La colección Ómicron de Rocaeditorial, después de publicar novelas de veteranos de la ciencia ficción como Joe Haldeman o Connie Willis, pone ahora en la calle una novela de John Kessel de hace diez años que todavía permanecía inédita: Corrupting Dr. Nice, titulada aquí El amor en tiempos de los dinosaurios.



La obra, que ha recibido los parabienes de la crítica, incluyendo la bendición de firmas tan autorizadas como Ursula K. LeGuin o Kim Stanley Robinson, es una acertada mezcla de ciencia ficción y comedia romántica; concretamente, de una narración sobre viajes en el tiempo (en el espacio-tiempo, mejor dicho) y de un argumento propio de las screwball comedies o comedias locas que hizo Hollywood en los años 30, 40, y 50. De la mano de directores como Ernst Lubitsch, Howard Hawks, George Cukor, Frank Capra, Gregory La Cava o Preston Sturges (a todos ellos, y a alguno más, dedica Kessel su libro de forma explícita), el espectador asiste al desarrollo de romances contra viento y marea entre individuos atolondrados y mujeres decididas, adelantadas a su tiempo, y que ponen patas arriba la vida de los anteriores.



¿Quién no recuerda La fiera de mi niña de Hawks? ¿O Vive como quieras de Capra? Pero es particularmente el esquema de Las tres noches de Eva (The Lady Eve) de Preston Sturges la novela que homenajea El amor en tiempos de los dinosaurios. Los personajes que allí interpretaron Henry Fonda y Barbara Stanwyck toman aquí la forma de Owen Vannice, científico y heredero adinerado, y de Genevieve Faison, timadora que forma un equipo con su padre August.

No obstante, el principal interés del libro no es la relación entre estos personajes, sino la representación de un mundo donde es posible viajar a momentos concretos del pasado y asistir en persona a eventos como la crucifixión de Jesús o el asesinato de Julio César, y donde los actos de los visitantes no afectarán a nuestro presente tal y como lo conocemos... pero sí al estado moral y sentimental de los mismos.



Así pues, estamos ante una novela que presenta el acierto de tratar temas importantes, como la conservación de la naturaleza o el sistema judicial de la sociedad contemporánea, con distanciamiento y fina ironía, parodiando de paso el género de la (muchas veces mal llamada) novela histórica con afilado sarcasmo. Una lectura entretenida y no necesariamente solo para fanáticos de la ciencia ficción.


El amor en tiempos de los dinosaurios
John Kessel
Barcelona, Rocaeditorial, 2007
296 pp. - 18 €