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lunes, 11 de diciembre de 2006

Todos eran corruptos

La reciente edición de Anagrama de Todos los hombres del rey de Robert Penn Warren es un acontecimiento editorial que no debería pasar desapercibido.



Y lo es no ya por la (altísima) calidad del texto, o porque esté de nuevo de actualidad gracias a la reciente versión cinematográfica con Sean Penn y Jude Law, sino porque se trata de la edición corregida de Noel Polk en 2001, que incluye el primer capítulo en su versión primigenia (previa a la intervención del editor), así como un clarificador epílogo del propio Polk acerca de los entresijos de la edición original de la novela, cuando ganó el premio Pulitzer en 1946.



Así pues, se trata de una novela imprescindible para los amantes de la ficción política, que desvela algo que todos sabemos pero que hay que recordar con asiduidad: la corrupción que suele implicar el poder. Y ahora tenemos la oportunidad de hacernos con ella en una edición inmejorable.

Los estetas del delirio

A veces, y por azares de la vida, uno puede en apenas tres horas ser testigo de lo más sublime y lo más excéntrico; del resultado de la tenaz búsqueda de la belleza más absoluta por parte de un esteta hasta el delirio, y de los excesos de un loco esteta del delirio (que no es lo mismo).



Y si hablamos del siempre personal cine venido del Oriente, estos extremos se alejan aún más, tanto que acaban por tocarse por el otro lado. Esta reflexión surge de que ayer volvimos a ver In the mood for love (Deseando amar) de Wong Kar-wai, a la vez que descubríamos Visitor Q de Takashi Miike.



Los que hayan visto ambas cintas sabrán ya a qué experiencia nos sometimos con tan particular programa doble. Los que no, señalar que la primera es una preciosa historia de amor secreto, al estilo de Breve encuentro de David Lean, por parte de dos personas engañadas por sus respectivas parejas, en el marco del Hong Kong de los años 60, y con banda sonora de un Nat King Cole que cantaba en español. La segunda es una delirante tragicomedia protagonizada por una familia disfuncional, a la que se une un particular individuo que asiste mudo a los devenires de la misma.



Con la primera, Wong Kar-wai consiguió uno de los grandes éxitos del cine independiente, siguiendo la tradición de El marido de la peluquera o los Tres Colores de Kieslowski: el boca-oreja funcionó a la hora de recomendar esta deliciosa película donde el cómo se cuenta es tan importante o más que lo que se cuenta.

En cambio, en Visitor Q, el prolífico Miike consigue reunir en apenas ochenta minutos buena parte de las desviaciones sexuales conocidas, desde la pedofilia hasta el incesto, pasando por los maltratos, la coprofilia y hasta la necrofilia, en una delirante historia que aúna crítica social (cuyos objetivos son la prostitución adolescente, tan extendida en el Japón actual, el bullying o acoso escolar, la televisión basura, etc.) y un sentido del humor más que enfermizo, marca de la casa para los que hayan visto Ichi the Killer o la reciente Zebraman, por citar tan sólo dos.



Como se imaginarán, Visitor Q es una película que hay que verla para creerla, y para entenderla, como -aunque por otras razones, claro está- la ya mítica In the mood for love de Wong Kar-wai.

Los Siete Soldados de la Victoria: Episodio Uno

Los Siete Soldados de la Victoria es el proyecto más complejo de Grant Morrison dentro del Universo DC: dos números especiales que sirven de prólogo y epílogo a siete miniseries de cuatro números protagonizadas por otros tantos personajes secundarios o directamente olvidados del Universo DC: Zatanna, Manhattan Guardian, Bulleteer, Frankenstein, Klarion the Witch Boy, Shining Knight y Mr. Miracle.



Este mes, Planeta de Agostini comienza la edición de esta obra completa morrisoniana con la publicación del número 0 y de la miniserie protagonizada por la maga por excelencia del Universo DC, esta última reunida en un solo volumen, el primero de siete que verán la luz con cadencia mensual.

Si el primero cuenta con el arte de J.H. Williams III, hay que destacar el magnífico trabajo de Ryan Sook, uno de los dibujantes revelación del momento (no se pierdan tampoco su trabajo en X-Factor), en la miniserie de Zatanna: un dibujo a medio camino entre Chris Bachalo, Frank Cho y Mike Mignola (si tal cruce de genios es posible).



En cuanto a la trama urdida por Morrison, resulta complicado ampliar más la información al respecto, dado que las historias del loco escocés se caracterizan, como bien saben sus lectores habituales, por su alta complejidad. Habrá que esperar a completar la edición española de todo el material, y a buen seguro que su lectura completa clarificará muy mucho las cosas. ¿Quién no recuerda, no ya su obra magna Los Invisibles, sino incluso material más accesible como Animal Man? En aquella colección, editada aquí por la desaparecida Zinco, y donde Morrison demostró su valía a la hora de relanzar la carrera de un personaje semiolvidado y de segunda categoría, la semilla de su inolvidable y metalingüística conclusión del número 26 estaba ya plantada desde el 8.



Así pues, volveremos a hablar de Los Siete Soldados de la Victoria de Morrison el próximo mes de junio. Entonces y sólo entonces le podremos hacer justicia, y sabremos si es una obra maestra de la talla de Animal Man o un bluff. Lo que es seguro es que no nos dejará indiferentes: es un cómic de Grant Morrison.


Título: Los Siete Soldados de la Victoria nº 0
Autores: Grant Morrison (guión) / J. H. Williams (dibujo)
Editorial: Planeta de Agostini Comics
Fecha de edición: diciembre de 2006
48 páginas (color) – 3,50 €


Título: Los Siete Soldados de la Victoria nº 1: Zatanna
Autores: Grant Morrison (guión) / Ryan Sook (dibujo)
Editorial: Planeta de Agostini Comics
Fecha de edición: diciembre de 2006
96 páginas (color) – 8,95 €

domingo, 10 de diciembre de 2006

Las paradojas temporales de los hermanos Scott

Durante muchos años, Ridley Scott fue el director prestigioso, al contar en su filmografía con Los duelistas, Alien, Blade Runner o thrillers tan competentes y llenos de aristas como La sombra del testigo o Black rain. Mientras, su hermano Tony Scott era considerado el artesano vendido a Hollywood, al filmar productos como Superdetective en Hollywood 2. Pero hete aquí que Ridley encadenó películas tan fallidas como Thelma & Louise (por más que esta fuera un gran éxito comercial), la lamentable Tormenta blanca o La teniente O’Neill, casi al mismo tiempo que Tony se recuperaba gracias al guión de Quentin Tarantino para Amor a quemarropa, su colaboración con Redford y Pitt en Spy game, o el contar con actores tan competentes como Denzel Washington o Gene Hackman en repetidas ocasiones (Marea roja, Enemigo público o la espléndida El fuego de la venganza).



Paradojas de la vida, ahora, para muchos, las tornas han vuelto a cambiarse: Ridley Scott ha encadenado éxitos, algunos oscarizados, y todos ellos aplaudidos también por ciertos sectores de la crítica, como Gladiator, Hannibal, Black Hawk derribado, Los timadores o la reciente Un buen año. En cambio, Tony Scott se estrelló con Domino, y su nueva película, Déjà vu (Cambiando el pasado), de nuevo con Denzel Washington y producida por la empresa de los dos hermanos, Scott Free, ha recibido bastantes varapalos.



Buena parte de las críticas recibidas se deben a toda esa carga de inverosimilitud que tiene cualquier historia de viajes en el tiempo. Quizás el problema de Déjà vu, donde el agente del FBI que interpreta Washington lucha por salvar la vida de alguien que ya ha muerto volviendo al pasado, sea el venderla como una película policiaca más, cuando se acerca bastante al thriller de ciencia ficción. De esta forma, si se aceptan las reglas del juego, el film es altamente disfrutable. El problema, como siempre, radica en las expectativas previas del espectador.



Así pues, los que no sean capaces de suspender su incredulidad durante dos horas, mejor se dediquen a disfrutar con la anterior colaboración del cineasta y el actor, la ya citada El fuego de la venganza. Aquella sí que era una joya de su género. Una joya indiscutible, apasionante, con un guión acertadísimo y un Denzel Washington en estado de gracia. Esta Déjà vu se queda en un ajustado divertimento. Que no es poco, después de todo.

sábado, 9 de diciembre de 2006

Manhunter: comienza la caza

El personaje de DC Comics Manhunter ha vivido varias encarnaciones, destacando la de Paul Kirk, protagonista de la serie escrita por Archie Goodwin y dibujada por el maestro Walter Simonson en 1973, y de la que en breve hablaremos en este vuestro blog. Ahora, una nueva encarnación para un nuevo siglo, un Manhunter femenino, protagoniza la nueva serie de la factoría DC que ahora empieza a editar Planeta de Agostini.



En este número de debut, que incluye tres números norteamericanos, se nos presenta a Kate Spencer, una mujer separada que reparte su tiempo entre la custodia de su hijo y su trabajo como fiscal; pero para ella no es suficiente esto último, y como el Matt Murdock / Daredevil de la competencia, por las noches se convierte en una enmascarada que sigue imponiendo la justicia que no ha podido impartirse en el juzgado.

La comparación con Daredevil no es gratuita: como el hombre sin miedo, esta nueva Manhunter promete ser, a pesar de que su protagonista se enfrente a supervillanos en toda regla, una colección más urbana que, por poner casos célebres (para bien o para mal), Jóvenes Titanes, Outsiders o el controvertido Superman / Batman.



Así parece subrayarlo la elección de Marc Andreyko como guionista: recuerden sin ir más lejos su colaboración con Brian Michael Bendis, precisamente el guionista actual de Daredevil, en el negrísimo Torso de Image. Y por si fuera poco, el dibujo del español Jesús Saiz está claramente influenciado por la escuela realista de Michael Lark, Michael Gaydos... y Alex Maleev, que es, lo habrán adivinado, el dibujante actual de la citada serie de Marvel.

Así pues, estamos ante un prometedor arranque de una serie de la que esperemos mantenga la calidad inicial, protagonizada por una mujer de carácter fuerte y decidido que está claramente a favor de la pena de muerte. Y nos preguntamos: ¿será esto último un atrevido apunte que pretenda sacudir la conciencia del (por lo general, moral y a veces hasta moralista) lector de cómics de superhéroes? ¿O, lamentablemente, sólo es un fiel reflejo de una sociedad, la norteamericana, generalmente bastante reaccionaria?




Título: Manhunter nº 1
Autores: Marc Andreyko (guión) / Jesús Saiz (dibujo)
Editorial: Planeta de Agostini Comics
Fecha de edición: diciembre de 2006
72 páginas (color) - 4,95 € c/u

viernes, 8 de diciembre de 2006

El trailer del viernes: The good shepherd

Robert De Niro debutó en la dirección con la estupenda Una historia del Bronx, donde reflejó el mundo de la Mafia en los barrios más deprimidos de Nueva York, un universo no muy alejado del de su amigo y mentor Martin Scorsese, que lo ha dirigido en tantas ocasiones.

Aquello ocurrió en 1993. Más de una década ha tardado el que es uno de los actores más reputados del cine norteamericano en ponerse de nuevo tras las cámaras. El esperado resultado es The good shepherd, la historia de los orígenes de la CIA, la Agencia de Inteligencia de los Estados Unidos. Y lo ha hecho con un reparto espectacular, encabezado por Matt Damon, y donde destacan también Angelina Jolie, Joe Pesci, Alec Baldwin, Billy Cudrup, Michael Gambon, William Hurt, Timothy Hutton, Jason Patric, John Turturro y el propio De Niro.

Podéis ver el trailer aquí:

The good shepherd

El otro American Gothic

Pequeña Miss Sunshine ha sido uno de los indudables sleepers del presente año, desde su revelación en el Festival de Sundance apadrinado por Robert Redford. Y es que se trata de una de esas películas concebidas con la voluntad de gustar a todo el mundo. Y en este caso, lo han conseguido.



Estamos ante un film que parece querer aunar la vocación por ser heterodoxos de cineastas como Wes Anderson o Alexander Payne con el deseo de ser comercial y mantenerse en cartel durante meses. Y es que si los autores de Los Tenenbaums, Life aquatic, A propósito de Schmidt o Entre copas no hacen precisamente concesiones de cara a la galería, los directores de Pequeña Miss Sunshine, Jonathan Dayton y Valerie Faris, acaban por defender los valores conservadores de la familia, a pesar del envoltorio indie de su trabajo.



Esto no quita que la película funcione a la perfección, gracias a un guión bien construido, a la verosimilitud de los personajes y, sobre todo, a la labor de un reparto ajustadísimo, donde es de justicia destacar al veterano Alan Arkin (al que ojalá viéramos más en la gran pantalla) y a Steve Carell, la revelación de Virgen a los 40 y que, a poco que tenga suerte en la elección de sus próximos papeles, dará que hablar bastante.



El mayor logro de la cinta es que, una vez finalizada y habiendo asistido al certamen de "Little Miss Sunshine", cuyo desenlace no revelaremos aquí, el espectador descubre que el gótico americano más terrorífico no es el de La matanza de Texas o Las colinas tienen ojos, sino que se esconde entre los fotogramas de películas aparentemente tan divertidas y para todos los públicos como esta Pequeña Miss Sunshine, al fin y al cabo una road movie por parajes tan inquietantes como los de los mencionados clásicos del cine de terror.

Expocómic 2006: de López Espí a Blacksad

Ya hemos publicado algunos comentarios al hilo del Expocómic de 2006, y más que comentaremos en días venideros. Con todo, la columna de Abandonad toda esperanza del viernes trata precisamente del Salón del Cómic madrileño, así como de uno de sus invitados estrella, el veterano Rafael López Espí, y de Blacksad, alabada serie cuyo guionista, Juan Díaz Canales, estuvo también presente en el evento.

Podéis leerla aquí:

Viñetas del pasado y del presente

jueves, 7 de diciembre de 2006

Tres cuentos de miedo... orientales

El prestigio de Three... extremes ha ido creciendo considerablemente con el paso del tiempo desde su reciente estreno. Una vez vista, se demuestra que tampoco es que sea una obra maestra del género, pero el hecho de que sus tres episodios vengan firmados por prestigiosos cineastas asiáticos podría justificar sin duda alguna la fama con la que cuenta esta cinta.



Takashi Miike, el más conocido y prolífico de los tres, firma Box, el segmento japonés del film: en él cuenta una historia de obsesión por el pasado por parte de una escritora a la que el peso de la culpa ha convertido su vida en un tormento continuo. El relato cuenta con algunas de las escenas más bellas e inquietantes del film, y puede recordar a las atmósferas enrarecidas de los mangas de Suehiro Maruo.



El chino Fruit Chan filma Dumplings, el segmento más reconocido del film, y que contó con una versión extendida de igual título como largometraje estrenado (de tapadillo, eso sí) en nuestro país. Como en Time, el último trabajo de Kim Ki-duk, Chan critica la obsesión de la sociedad contemporánea por la belleza y la conservación de la juventud. La historia, que cuenta con la presencia de la reconocible Bai Ling, es quizás la historia de terror más convencional de las tres (tómese lo de convencional en el sentido más relativo, teniendo en cuenta que hablamos del siempre particular, a ojos del espectador occidental, cine asiático de género).



Finalmente, el cineasta coreano Park Chan-wook firma Cut, posiblemente el mejor segmento de la cinta: en él asistimos a una muestra de conflictos morales tan del gusto del autor de Oldboy (para el que esto firma, una de las grandes obras maestras del cine de los últimos años), en esta historia protagonizada por un joven director de cine, su esposa, y un desequilibrado extra.



Sólo por el talento de Chan-wook, expuesto en esta Cut marcada por la obsesión por el doppelgänger y la lucha de clases en su vertiente más gore, ya vale la pena ver Three... extremes. Pero si, además, eres un completista del cine oriental de terror, y disfrutas sobre todo de su vertiente psicológica, ya estás tardando en hacerte con esta película, que cuenta con una secuela, de nuevo de tres episodios, dirigida por Peter Chan (Perhaps love), Kim Ji-woon (2 hermanas) y Nonzee Nimbutr (Nang nak), y a la que habrá que hincarle el diente un día de estos.

Lunático: la lucidez de la locura

En el último Expocómic, un servidor, como muchos de los asistentes, se tuvo que enfrentar a algunos fanzinerosos (que no facinerosos, aunque para el caso, a veces, es lo mismo) que intentaban vender como fuera el fruto de su esforzado trabajo. Y, claro está, uno se niega como puede, simple y llanamente por una razón tan egoísta como la de que el dinero del que uno dispone es bastante limitado, y la oferta (profesional), muy amplia, mejor editada (por razones obvias) y que a priori puede resultar igual o más interesante.



Pero hete aquí que no pude resistirme, por un lado, al desparpajo de un par de vendedores, y por otro, al atractivo a primera vista de su producto. Y, por una vez, hay que señalar que la osadía de hacerse con un fanzine no profesional (al menos según sus declaraciones, porque en su factura se acerca bastante) y sin ánimo de lucro valió la pena. Me refiero al primer número de Lunático.

El debut de esta publicación, editada por Ediciones Tentáculo, y cuya mayor parte de historias se mueven dentro del ámbito de lo decididamente experimental (o casi), cuenta con algunos nombres ya consagrados, como el siempre personal Santiago Sequeiros, o nombres destacados de entre los jóvenes autores españoles que publican con cierta regularidad, como Ken Niimura. Pero de todas formas, independientemente de la autoría de las historias, la media de la calidad del material publicado da como resultado un balance francamente positivo.



Podríamos destacar la divertida historia con elementos autobiográficos de Carlos Vermut, la limpieza gráfica y belleza en la composición de las páginas de Juan José Cotrina, el magnífico dibujo de Juan Álvarez, la cínica mirada de Jorge García (a medio camino entre Charles Burns y Paco Alcázar), la experimentación narrativa de Miguel Porto, las concisas historias de Sien, Puño y Luis Parejo, o la amargura habitualmente presente en la obra del citado Sequeiros.

Un único pero: ocasionalmente, necesitan una mejor corrección ortográfica. Esto es extensible a la mayor parte de los fanzines, pero resulta más molesto cuanto mayor es la calidad del material que incluyen. Y en este caso, ésta es considerable.



Para más información acerca de Lunático, o para hacerse con su primer número directamente (créanme, si gustan del noveno arte más atrevido y contracorriente, no saldrán defraudados), pueden escribir a: fanzine.lunatico@hotmail.com. Son 106 páginas en blanco y negro (y trama de grises), por 3,50 €. Esperemos que no se queden en este número o poco más y tengan una (merecida) larga vida.

[Imágenes: (c) J. J. Cotrina, J. Álvarez.]

miércoles, 6 de diciembre de 2006

Cine fantástico para todos

Guillermo del Toro, como Kevin Smith, es un cineasta aficionado al mundo del cómic: suyas son, de momento, las adaptaciones de dos personajes del noveno arte como Blade (en la primera secuela de la saga) o Hellboy (cuya segunda parte está rodando ahora). Así vuelve a demostrarlo su propósito de adaptar la historia de Deadman, personaje de DC Comics que siempre se ha movido entre el género superheroico y el terror (por ejemplo, en la magnífica versión de Mike Baron y Kelley Jones).



A esta excelente noticia se suma otra igual de positiva: ya está disponible el sexto número de Sci Fi.es, revista online gratuita dedicada al género fantástico. Podéis descargarla aquí.

martes, 5 de diciembre de 2006

Lobezno... según Eduardo Risso

Desde aquí profesamos gran admiración al guionista Brian K. Vaughan y al dibujante Eduardo Risso. Al primero, por dos espléndidos trabajos para Marvel (Mística y Runaways), así como por la celebrada Y, el último hombre de la línea Vertigo de DC. Al segundo, por sus colaboraciones con Brian Azzarello en 100 balas, amén de otros cómics como Chicanos o Parque Chas.



Ambos talentos se unen ahora en una miniserie sobre Logan, más conocido como Lobezno, que se publicará en breve en Estados Unidos, y cuyas primeras imágenes ha ofrecido el editor Joe Quesada a través de Newsarama.com. Estaremos atentos a su próxima edición española, que esperemos no tarde demasiado.

Un superhéroe en blanco y negro

Y no precisamente porque sea clásico. Zebraman, producción de 2004 del prolífico Takashi Miike, es uno de los trabajos más accesibles de este kamikaze japonés, capaz de filmar hasta siete películas en un año, y con una filmografía que cuenta con títulos tan fascinantes, salvajes y contradictorios como Visitor Q, Audition, Ichi the Killer o la trilogía Dead or alive.



En esta ocasión, Miike realiza un paródico homenaje del género superheroico, sobre todo en su vertiente nipona (¿quién no recuerda a Ultraman o a los Power Rangers?), sin olvidar influencias propias de los cómics y el cine norteamericanos: la sombra de El protegido de Shyamalan, por más que aquí estemos ante un film más cómico que trágico, es alargada.

Quizá recuerden aquel episodio, uno de los más inteligentes y ácidos (que ya es decir) de Futurama, en el que unos alienígenas ponían como condición para no invadir la Tierra que se le ofreciera el final de una serie televisiva sobre una abogada soltera e independiente, clara parodia de Ally McBeal. Algo de eso hay en Zebraman, cuya acción se ambienta en la Yokohama del año 2010. En este marco, y más cerca del Gran Héroe Americano que de Superman, el protagonista se presenta como un profesor al que no respetan ni sus alumnos ni su propia familia, incluyendo a su hijo pequeño, que sufre abusos en la escuela por ser su padre quien es.



Obsesionado con una serie televisiva de escaso éxito pero con la categoría de obra de culto, protagonizada por Zebraman, llegará a confeccionarse un traje y adquirirá la identidad del superhéroe para, cual Quijote moderno, desfacer entuertos allá donde vaya; el mayor de todos ellos será enfrentarse a un ataque alienígena, al más puro estilo La invasión de los ultracuerpos, que toma como base los guiones inéditos de la mencionada serie favorita del protagonista.



La primera mitad del film es ejemplar: Miike muestra a la familia de Ichikawa, el protagonista, como un núcleo disfuncional, algo usual en su filmografía, y no tiene piedad a la hora de ridiculizar a su protagonista... Lo cual haría todavía más emocionante la parte final, con Ichikawa convertido en un héroe de verdad. Pero en el tramo intermedio, el autor de Gozu cae en varios tópicos del género, sin ofrecer una mirada distanciadamente crítica hacia ellos.



No obstante, entre tanta mediocridad que prolifera en el género (pienso en cintas como Daredevil de Mark Steven Johnson o Los 4 Fantásticos de Tim Story), bien podría dársele una oportunidad a Zebraman, un producto imperfecto, bien es cierto, pero cargado de personalidad, con algunas escenas (hasta las tópicas: véase la recuperación del niño paralítico hacia el final de la cinta) de antología, y que reivindica el poder de la fe en uno mismo para alcanzar el poder supremo: ser aceptado por los demás.

Blacksad: el aroma de los clásicos

Blacksad era una asignatura pendiente de un servidor desde hacía ya bastante tiempo. Y es que la célebre y premiadísima serie de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido, que ha sido saludada como una maravillosa recreación de los estilemas del género negro ofrecida en un precioso envoltorio poblado por animales antropomórficos, parecía ser un auténtico must para los fanáticos de noir.



Una vez leídos los tres volúmenes publicados, no podemos menos que reafirmar dicha consideración, y es que Díaz Canales ha conseguido recoger los tópicos del género, eso sí, sin innovar demasiado, para distribuirlos con acierto en tres tramas que atrapan la atención del espectador desde el primer momento.



El primer álbum, Un lugar entre las sombras, es sin duda el de historia menos trabajada, pecando en exceso de su vinculación a los clásicos de la novela y el cine negro norteamericanos: en sus páginas se nos presenta al protagonista, el detective John Blacksad, un gato negro cuyos problemas se acrecientan al descubrir que una antigua amante, la estrella de cine Natalia Wilford, ha sido asesinada.



En cambio, en Arctic-Nation (posiblemente, digámoslo desde ya, la mejor entrega de la saga, una auténtica joya que merece ser disfrutada por todos), la calidad del trabajo de Díaz Canales aumenta muchos enteros, en esta trama que arranca con la investigación de la desaparición de una niña negra, dejando al descubierto los continuos enfrentamientos racistas entre animales blancos y negros, y que viene a ser una obra con ecos de las novelas de Chester Himes, el Escupiré sobre vuestra tumba de Boris Vian, o incluso de Chinatown, el magistral film noir de Roman Polanski.



Finalmente, en Alma roja, el guionista recoge otros elementos de la historia negra de Estados Unidos, como la caza de comunistas o la paranoia frente a la bomba atómica, en una década marcada por la beatnik generation, conformando una historia que ofrece a Blacksad la posibilidad de una nueva relación, esta vez con la intelectual Alma Mayer.

Si los guiones de Díaz Canales ofrecen un cómic rabiosamente entretenido, la labor del ilustrador Juanjo Guarnido es digno de todos los aplausos. Guarnido, al que los fanáticos de Marvel recordarán por sus ilustraciones para Forum hace algunos años, cuando también se revelaron al público Carlos Pacheco y Salvador Larroca, efectúa un trabajo arrebatador, con páginas cuya distribución en viñetas ha de ser esa y no otra, compuestas con gusto y trabajadas con cariño.



Así pues, estamos ante una obra imprescindible del cómic europeo reciente, más aún para aquellos que se consideren amantes del género negro. Pero también para los que quieran disfrutar con el espectacular trabajo de Guarnido, un autor que todavía tiene que dar mucho que hablar.

Título: Blacksad: Un lugar entre las sombras
Autores: Juan Díaz Canales (guión) / Juanjo Guarnido (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
48 páginas (color) - 12 €


Título: Blacksad: Arctic-Nation
Autores: Juan Díaz Canales (guión) / Juanjo Guarnido (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
56 páginas (color) - 13 €


Título: Blacksad: Alma roja
Autores: Juan Díaz Canales (guión) / Juanjo Guarnido (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
56 páginas (color) - 14 €




[Post Scriptum: Aunque Díaz Canales es el guionista y no el dibujante de la serie, habitualmente realiza trabajos de ilustración. Para muestra de su talento, véase el dibujo superior, original realizado y dedicado en la edición de Expocómic de este año. La ilustración, realizada en color azul, ha sido tratada oscureciéndola para que pueda apreciarse con claridad en este vuestro blog.]

lunes, 4 de diciembre de 2006

Historia de unos soldados

Aprovechando que hemos terminado la segunda temporada de Médium y la primera de Prison break, nos hemos enganchado a The Unit, producción de la CBS sobre la vida profesional y sentimental de un grupo militar de elite de los Estados Unidos.



Concebida por el prestigioso escritor, dramaturgo y cineasta David Mamet, The Unit está protagonizada por dos rostros conocidos del séptimo arte que últimamente se dejan ver bastante en televisión: Dennis Haysbert, recordado por Heat o Lejos del cielo, y al que todos identificarán ahora como David Palmer en la magnífica 24; y Robert Patrick, inolvidable villano T-1000 en Terminator 2 y recuperado para la pequeña pantalla como secundario en Los Soprano y, sobre todo, como el agente John Doggett en las últimas temporadas de Expediente X.



La serie, cuya primera temporada consta de trece episodios, promete ser un producto de calidad, espléndidamente realizado: la fotografía es magnífica, el episodio piloto está dirigido por Davis Guggenheim, firmante del documental de Al Gore Una verdad incómoda y curtido en series como Alias, The Shield, Deadwood o la citada 24... y el guión, al menos el de la primera entrega, hace gala de la calidad del autor de Glengarry Glen Ross. Merece que le den una oportunidad.

La canción triste de Murakami

En estos días en los que se ha publicado la nueva y alabada novela de Haruki Murakami, Kafka en la orilla, hemos aprovechado para recuperar una de nuestras imperdonables lecturas pendientes: Tokio Blues, su anterior novela.



El libro, que desde que se publicase por vez primera en 1987 se ha convertido en un éxito sin precedentes en Japón, aunando ventas imparables y críticas halagadoras, llegó tardíamente a nuestro país. Pero como se suele decir, ahora que lo ha publicado Tusquets Editores, ha venido para quedarse. Y es que Murakami, hasta ahora un escritor de culto para minorías, amenaza con convertirse poco a poco en un nuevo Paul Auster: esto es, un autor de literatura de calidad y con un universo propio, que consigue llegar a un público lector mayoritario.



En esta Tokio Blues, título por cierto del editor (el texto original iba a titularse como un tema de los Beatles, Norgewian wood, recuperado ahora como subtítulo en la edición española), Murakami relata la historia sentimental de Toru Watanabe, un hombre de treinta y siete años que recuerda sus años de juventud en Tokio, cuando apenas contaba con veinte años de edad. Con el transcurrir del tiempo, la existencia del protagonista se verá marcada por su relación con dos mujeres: Naoko, la novia de su mejor amigo, frágil e inestable; y Midori, alocada y excéntrica.

A lo largo de sus páginas, Murakami hace gala de su estilo sencillo y para algunos demasiado descriptivo, si bien hay que reconocerle su mayor mérito: consigue atrapar en un mundo de ficción la sensación de inestabilidad de las relaciones afectivas, así como la complejidad que todo ser humano alberga en su interior. Que no es poco. De esta forma, el libro culmina con un abrupto final, que subraya lo aquí expuesto, y donde toda la desolación se encierra en una sola frase.



Así pues, y aunque nos parece inferior a uno de sus títulos anteriores, la magistral (y paradójicamente mucho menos conocida y celebrada) Sputnik, mi amor, este Tokio Blues de Murakami, una educación sentimental marcada por los turbulentos últimos años 60, y que a muchos recordará la melancolía que empapa los fotogramas del cine de Wong Kar-wai, merece mucho su atención.

López Espí, el maestro anónimo

Como dijimos ayer, hemos vuelto del Expocómic madrileño con las pilas cargadas y un renovado interés por el cómic, clásico y contemporáneo. Y aunque algunos aspectos se podrían mejorar, el balance es claramente positivo. Mucho me temo que el año que viene no podremos evitar las ganas de repetir la experiencia.

Muchas fueron las presentaciones de interés, si bien lo que aglutinó a mayor número de fans fueron los encuentros con los distintos autores invitados: de los guionistas británicos Peter Milligan y Jamie Delano a los dibujantes españoles Pasqual Ferry y Carlos Pacheco (este último, la verdadera estrella del evento para multitud de seguidores de los superhéroes), pasando por el ilustrador Dave Johnson o un fugaz Kevin Taylor, conocido por sus dibujos de corte erótico.



No obstante, si algo ha justificado a nivel personal el periplo madrileño, ha sido encontrarse con Rafael López Espí. Muchos fanáticos del Universo Marvel de toda la vida conocerán, aun sin saberlo, su obra: aquellos que leyeran las aventuras de los personajes de Stan Lee y compañía en los tebeos de la desaparecida Vértice disfrutaron de cientos de portadas, la gran mayoría sin firmar, dibujadas por el ilustrador barcelonés.



López Espí, cuya obra original fue desarrollada en su mayor parte en el extranjero y que aquí todavía permanece inédita, estuvo en Expocómic; y nos regaló este dibujo del Doctor Extraño, uno de los personajes de Marvel favoritos del que esto firma:



Aquí lo dejamos para que podáis disfrutar de su arte. Y también desde aquí os recomendamos que no dejéis de visitar López Espí Fans Club, una completísima web dedicada a la obra de este genio de la ilustración, que muchos años después empieza a recibir el reconocimiento que merece.

[Portadas: Clásicos Marvel, de C. Pacheco; Spider-Man y Thor, de R. López Espí.]

domingo, 3 de diciembre de 2006

El trailer del domingo: Hostel 2

Ya hemos vuelto de Expocómic, con novedades que iremos comentando a partir de mañana y en días sucesivos. Pero para no perder la tradición, rescatamos la del "trailer del viernes"... aunque cambiando de día.

En varias ocasiones, en este vuestro blog, hemos hablado de la admiración que nos despierta la cinta de terror Hostel. Dado que no fuimos los únicos, y que la película fue un gran éxito, su autor, Eli Roth, no ha tardado en filmar una secuela: la muy esperada Hostel 2.

El sencillo pero prometedor e imaginativo teaser ya está disponible en la web oficial:

Hostel 2

viernes, 1 de diciembre de 2006

Un fin de semana con 007

Como ya avisamos en su momento, nos marchamos a Expocómic este fin de semana. Volveremos el próximo domingo con las novedades referentes al salón madrileño.

Mientras tanto, pueden leer la columna de Abandonad toda esperanza de hoy viernes, dedicada al James Bond creado por Ian Fleming, que está de actualidad gracias al estreno de Casino Royale y a la publicación de las tiras de prensa clásicas protagonizadas por el personaje.

Pueden leerla aquí:

El inevitable James Bond