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UN VISITANTE ANÓNIMO DIJO DE ESTE BLOG:
«UNA MEZCLA PERFECTA ENTRE CÓMICS, GÉNERO NEGRO Y SERIE B. ¡El TWIN PEAKS DE LOS BLOGS!»

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martes, 20 de febrero de 2007

Nuevos fichajes para The Dark Knight

La nueva saga cinematográfica de Batman, a cargo de Christopher Nolan, está conformando uno de los repartos más compactos e incontestables de los últimos años. A Christian Bale, Michael Caine, Morgan Freeman y Gary Oldman, presentes en Batman begins y que ahora repetirán en The Dark Knight, se sumó primero Heath Ledger como el Joker.



Hace unos días se anunciaba que Aaron Eckhart, actor fetiche de Neil Labute, y al que hemos visto recientemente en Gracias por fumar o como compañero de Josh Harnett en La Dalia Negra, será Harvey Dent, alter ego de Dos Caras, en esta nueva entrega del enmascarado de Gotham.



Ya se sabía que Katie Holmes no iba a participar en esta nueva cinta, pero al parecer sí se mantiene el personaje de Rachel Dawes, que ahora encarnará Maggie Gyllenhaal. A la actriz, hermana de Jake Gyllenhaal en Donnie Darko y en la vida real, la hemos visto en los últimos meses en World Trade Center de Oliver Stone y Más extraño que la ficción de Marc Forster.



Seguiremos con atención el devenir de esta producción, sin duda una de las más esperadas para el 2008...

Point blank: El corazón de Grifter

Ya hemos señalado en alguna ocasión que guionistas aficionados al noir, algunos de ellos incluso autores de novelas y cómics independientes considerados como del género, se han venido dedicando a introducir estilemas propios del thriller criminal en los cómics protagonizados por superhéroes, pertenecientes estos a los universos Marvel y DC principalmente.



Wildstorm no ha sido una excepción, y fue Ed Brubaker (que también ha trabajado para DC en Gotham Central y Catwoman y con Marvel en Capitán América y Daredevil) el encargado de esta misión. El resultado fue la estupenda Point blank, que recuperaba a Grifter, uno de los miembros de los WildC.A.T.S., y lo introducía en una trama cargada de tintes noir.

La obra está dedicada al actor Lee Marvin y al guionista Alan Moore, toda una declaración de principios por parte de sus autores: Marvin fue el protagonista de Point blank (A quemarropa), la negrísima película de John Boorman basada en The Hunter de Richard Stark (alias Donald Westlake), y de la que el cómic toma su título; y Moore, celebrado guionista que con Watchmen firmó la mayoría de edad del género superheroico, fue guionista de WildC.A.T.S. durante una época, así como el creador de Tao, uno de los personajes más poderosos del Universo Wildstorm y villano en la sombra de esta historia.



Claramente influenciada por El corazón del ángel, la novela de William Hjortsberg adaptada al cine por Alan Parker, Point blank es un descenso a los infiernos de su protagonista, Cole Cash, abocado a una búsqueda eterna del hombre que disparó a su socio John Lynch, líder de Operaciones internacionales, dejándolo en coma. En dicho periplo, y donde aparecen otros personajes del universo Wildstorm como Midnighter o Jack Hawksmoor (ambos miembros de The Authority), el nombre de Holden Carver surge habitualmente en boca de varios testigos, como aparecía el de Harry Lime en El tercer hombre de Graham Greene y Orson Welles.



Conforme avanza la historia, el lector se ve atrapado en una trama de agentes dobles y traiciones, a través de la cual Brubaker le conduce con un interés irremediablemente creciente por alcanzar el final y descubrir quién disparó contra Lynch, quién es Carver y por qué Cash se ha visto inmerso en tan turbio asunto.

Ahora bien, uno de los principales puntos de interés de Point blank, y como intuirán no es que le falten méritos propios, es que sirve de prólogo a Sleeper, la siguiente serie de Ed Brubaker para Wildstorm, ilustrada por Sean Phillips y que Norma Editorial ha empezado a publicar estos días. Si Point blank es un magnífico cómic que mezcla con soltura géneros como el superheroico y el negro, Sleeper es, simple y llanamente, una obra maestra de este peculiar subgénero mestizo.



Por todo ello, esta miniserie de cinco números, ilustrada por un estupendo Colin Wilson que recuerda más al cómic europeo de Juan Giménez o de Moebius que al norteamericano, y con portadas de Simon Bisley, es de indispensable adquisición. En su día fue publicada por Planeta de Agostini, y ahora Norma la recupera en un tomo único, formato ideal para sumergirse en su lectura, y que cuenta con un interesante epílogo del guionista y una serie de bocetos del dibujante.


Título: Point blank
Autores: Ed Brubaker (guión) / Colin Wilson (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: noviembre de 2006
128 páginas (color) - 12 €

lunes, 19 de febrero de 2007

Marzo: Novedad De Ponent

Edicions de Ponent anuncia una interesantísima novedad para marzo, que se pondrá a la venta el día 10 del mismo mes:



- Guadalajara será la tumba del fascismo
Varios autores
68 pp. (color) - 21,50 €

La obra consta de carteles de autores italianos y españoles que nos dan su visión de la primera batalla en la Guerra Civil, donde participaron fuerzas italianas; y también sirve de homenaje a la cartelería propagandística de la guerra que nació a raíz de esta batalla de Guadalajara.

La obra cuenta con un texto del escritor italiano Leonardo Sciascia, autor de novelas tan celebradas como Todo modo o El contexto, así como con el trabajo gráfico de un gran número de cartelistas: Ana Juan, Bruno, Angelo, Armin Barducci, Arnal Ballester, Bartolomé Seguí, Blu Clio, Davide Reviati, David Vecchiato, El Cubri, Enrique Flores, Gallardo, Giacon, Gianluca Constantini, Giuseppe Palumbo, Guillem Cifré, Keko, Laura, Maurizio Ribichini, Micharmut, Milena Zanotelli, Paper Resistance, Raúl, Santiago Sequeiros, Silvestre, Sqaz y Victoria Martos.

Felipe H. Cava es el coordinador de los autores españoles, y Elettra Stamboulis hace lo propio con los italianos.



Es importante destacar que solo saldrán a la venta 450 ejemplares, pues el resto de la tirada ya ha sido adquirida por el Patronato Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Guadalajara; esto convertirá sin duda el libro en una buscada pieza de coleccionista.

La exposición de los carteles incluidos en el libro se inagurará el día 28 de febrero en el Palacio del Duque del Infantado.

Posible mutilación de Grindhouse

Pese a que no profeso demasiada admiración por el cine de Robert Rodriguez, la simpatía que me despiertan algunas de sus constantes, y el interés que siempre supone cualquier trabajo de Quentin Tarantino, hacen que el último proyecto conjunto de ambos, Grindhouse, sea para un servidor uno de los estrenos más apetecibles del año.



Ayer domingo saltó en la blogosfera la noticia de que los dos segmentos que conforman este peculiar programa doble, Death proof de Tarantino y Planet Terror de Rodriguez, podrían estrenarse en algunos países por separado. Quizás esto no sea más que una campaña promocional del film, y todo sea al final una simple boutade, pero mejor curarnos en salud y firmar la petición online para que Aurum no cometa semejante tropelía contra la voluntad de sus creadores: la de homenajear los añejos programas doble de los drive in norteamericanos, formados por películas de serie B o directamente Z.



El despropósito todavía es mayor si se tiene en cuenta que Grindhouse incluye fragmentos y trailers de películas inexistentes, concebidos directamente para la ocasión en una pirueta metarreferencial que perderá su gracia si el film se estrena en dos partes. Porque, ¿en cuál de ella se incluirán los trailers?

Si desean firmar tal petición, solo tienen que pinchar aquí:

No al estreno por separado de los segmentos de Grindhouse en España

El tiempo arrebatado: El arte que nos salva

El tiempo arrebatado de Antonio Navarro pertenece a esa categoría, poco habitual, de obras que de ningún modo pueden reducirse a una sinopsis o resumen de su argumento; primero, por su complejidad; y segundo, porque aquel no haría justicia al poder de evocación de sus páginas. De todas formas, en las líneas que siguen intentaremos una aproximación a la misma, editada por Edicions de Ponent.



La obra de Antonio Navarro, dividida en varios capítulos y apuntalada por la creación de una obra de arte en madera (entre otros materiales de derribo), arranca con la presentación de Zahar y Berita, una gitana rumana emigrante en España que sobrevive con la compraventa de chatarra y su hijo mudo, así como de Ana, una artista que enseñó a leer a la primera y con la que comparte una fuerte amistad.

Un incendio provocado desembocará en la desaparición del pequeño y en la cesión de una caja por parte de un anciano griego repleta de recuerdos, de entre los que surgirá la figura de Simone, hija de una modelo de Egon Schiele y artista de circo, con la que el misterioso viejo mantuvo una historia de amor a lo largo de varios años, desde el París bohemio de los años 20 al Mayo del 68, pasando por la Guerra Civil española.



El romance entre estos personajes, creaciones de Navarro para la serie de Simone publicada en Cairo y Cimoc años atrás, arranca desde la ficción, con el hallazgo en un mercadillo del boceto de retrato de Simone firmado por el famoso pintor austriaco discípulo de Klimt (que también aparece en El tiempo arrebatado), y luego se convierte en realidad tras el encuentro entre ambos en un tren. Simone es una mujer de carne y hueso que gracias a Schiele, Picasso o Cocteau se convierte en una recreación ficcional.

Y es que el tema principal de El tiempo arrebatado, portentosa obra de historias dentro de historias como si de muñecas rusas se tratase, es lo efímero de la vida biológica frente a lo eterno de algunas experiencias vitales, como el amor o la amistad, mantenidas con vida a través de la creación artística. Por ello, Konstantín crea a Simone, igual que Ana crea a Zahar a partir de la presencia de su hijo adoptado.



Por todo ello, el misterioso griego que conoce Zahar en el hospital ha ido construyendo un museo de objetos artísticos, que incluye joyas inacabadas o perdidas, como un álbum de Tintín donde Hergé colocó a su intrépido reportero en las cuevas del Malpertuis de Jean Ray, o un rollo del Don Quijote de Orson Welles, o el libro de Jorge Luis Borges que da título al cómic.



Finalmente, cuando todo se revela como una ensoñación de la artista, el lector no tiene la sensación que suele acompañar a este tipo de recursos: la de sentirse engañado. Porque en El tiempo arrebatado, como artefacto literario que es, todo es verdad (o mentira), y tan reales son Zahar y Konstantín Zorbas como Ana... o los artistas bohemios que salpican las páginas de las enciclopedias y que también comparecen en esta magnífica obra, repleta de matices y sugerencias, de Antonio Navarro.


Título: El tiempo arrebatado
Autor: Antonio Navarro (guión y dibujo)
Editorial: Edicions de Ponent
Fecha de edición: febrero de 2007
104 páginas (color) – 20,50 €


[Imágenes: Mujer sentada con la pierna izquierda levantada, de Egon Schiele; Muerte de un miliciano, de Robert Capa; Jorge Luis Borges.]

domingo, 18 de febrero de 2007

La vida de los otros: los ojos y oídos del poder

Resulta fascinante que una película como La vida de los otros venga firmada por un debutante en la dirección; tal es su grado de profesionalidad y buen oficio, caracterizado por un clasicismo como ya no se suele ver en la gran pantalla.



La historia del dramaturgo que se replantea su fidelidad al régimen político de la República Democrática Alemana previa a la caída del Muro de Berlín y del agente de la Stasi encargado de espiarle plantea el tema de la rebeldía del individuo frente al poder, y de las dudas que surgen tanto en los integrantes de un bando como en los del otro.



Y lo hace de tal manera que es más fácil que sus fotogramas recuerden al cine de Fritz Lang que a las últimas producciones protagonizadas por James Bond. Florian Henckel von Donnersmarck dota a su debut de una austeridad casi religiosa, que no va en detrimento sino todo lo contrario de un ritmo implacable, que consigue que sus casi dos horas y media de metraje no resulten un trago difícil de soportar.



De tal forma, el realizador consigue un retrato fascinante del espía gubernamental, dejando en un plano cargado de ambigüedad todo lo relativo a su fidelidad al régimen y a qué enigmáticos resortes lo conducen a ayudar a aquellos que en realidad parecen ser sus enemigos. Todo ello dando forma a una ambigüedad inexplicable como la que convirtió en fascinante la recreación de Oskar Schlinder concebida por el cineasta Steven Spielberg y el guionista Steve Zaillian y materializada por el actor Liam Neeson en la oscarizada cinta del primero.



Así pues, La vida de los otros trata de la relación del individuo con el poder, y de la comunicación manipulada, en un único sentido, con personas que lo saben todo de otras, que a su vez no saben nada de las anteriores. Así, el espía lo conoce todo del dramaturgo; pero este, todavía muchos años después de la caída de la frontera de ladrillo que separó las dos Alemanias durante años, permanece ignorante del seguimiento al que fue sometido, como le explica cínicamente el ministro Bruno Hempf.



Si el talento de Henckel von Donnersmarck ha quedado sobradamente demostrado, mención aparte merecen también los actores, con especial mención para Ulrich Mühe como el agente de la Stasi y Ulrich Tukur como el Ministro de Cultura, si bien Sebastian Kotch, visto recientemente en El libro negro de Paul Verhoeven, también está espléndido como Georg Dreyman, el autor teatral espiado.



La vida de los otros, nominada al Oscar como Mejor Película de Habla no Inglesa, es sin duda una de las mejores cintas que pueden verse en nuestra cartelera; ahora bien, sepa el espectador potencial que no encontrará en ella encuadres fascinantes ni movimientos de cámara epatantes, ni un montaje atrevido ni replanteamiento alguno de cualquiera de los elementos que conforman la gramática cinematográfica. Lo que se encontrará es un film como ya se hacían hace, como poco, sesenta años. Pero de los buenos, de los que perduran, no de aquellos que han desaparecido en las brumas del pasado.

sábado, 17 de febrero de 2007

El Club Eltingville: Retrato de unos frikis adolescentes

Evan Dorkin es, prácticamente, un ilustre desconocido en España. Mientras esperamos que se acabe editando su obra más celebrada, Milk and Cheese, podemos ir disfrutando de ¡El Club Eltingville de cómic, ciencia-ficción, fantasía, terror y juegos de rol!, quilométrico título para una despiadada parodia de la figura del friki, que aquí edita La Cúpula.



La voz friki, como muchos ya sabrán, procede del término inglés freak, que en un principio se refería con crueldad a personas deformes que trabajaban como espectáculos de ferias ambulantes. Luego acabó designándose con él a toda aquella persona de comportamiento extraño y/o antisocial, por voluntad propia o dictamen de la sociedad que le rodea. Y finalmente se ha venido usando sobre todo para referirse a los fanáticos de cierto sector de la cultura popular, manifestado sobre todo en los cómics, el cine y la literatura fantásticos, el rol y los videojuegos.



Es a este arquetipo social al que Dorkin dedica ¡El Club Eltingville! Más cercano a la sátira de Peter Bagge que a la mirada cuasi antropológica de otros nombres clave del cómic indie norteamericano como Adrian Tomine o el Daniel Clones de Ghost world, el autor neoyorkino ataca sin piedad a los frikis, representados por los cuatro protagonistas de su obra: Bill, aficionado a los tebeos; Josh, fanático de la ciencia ficción; Pete, obsesionado con el cine de terror; y Jerry, el experto en juegos de rol.



Las distintas historias recogidas en este volumen muestra al Club Eltingville en busca de cromos o figuras codiciados por el fan irredento, o como espectadores de un maratón de 36 horas de episodios de la mítica The Twilight Zone de Rod Serling. También presenta la aparición estelar del Colectivo de Cómics Northwest, némesis del Club Eltingville por su adoración del arte más underground, experimental y minoritario.



Pero Dorkin demuestra que igual de fanáticos que unos lo son otros, y en la última historia, que presenta el secuestro e intento de adoctrinamiento de Bill por parte de dos ex frikis pagados por su madre (sic), parece inclinarse por mostrar cierto cariño hacia sus creaciones, de quienes se ha reído sin miramiento alguno a lo largo de todas las páginas anteriores.



¡El Club Eltingville! está lejos de ser una obra maestra, pero es cómic que no solo se lee con agrado, sino que en él se reconocerán sin esfuerzo muchos de sus lectores. Un servidor no ha sido una excepción, y recomienda sin reservas su lectura a la caterva de frikis, lo sean más o menos, que visiten este blog y lean estas líneas.


Título: ¡El Club Eltingville de cómic, ciencia-ficción, fantasía, terror y juegos de rol!
Autor: Evan Dorkin (guión y dibujo)
Editorial: La Cúpula
Fecha de edición: febrero de 2007
66 páginas (b/n) - 7,50 €

viernes, 16 de febrero de 2007

El trailer del viernes: Factory Girl

George Hickenlooper, conocido documentalista y autor de un estupendo trabajo sobre Apocalypse Now de Coppola, firma Factory Girl, un interesante biopic de Edie Sedgwick, musa de The Factory de Andy Warhol.

Sienna Miller, ex novia de Jude Law vista en Layer Cake y pronto en Stardust, es Edie Sedgwick; y Guy Pearce, protagonista de L. A. Confidential y Memento, interpreta al famoso artista pop.

Podéis ver el trailer de este film, que recrea la Norteamérica de los años 60, en la web oficial de la película:

Factory Girl

The Authority. Kev: Puro Ennis

En semanas anteriores hemos hablado de The Authority, la magnífica serie de Wildstorm; tanto de su primer arco argumental, que lleva la firma de sus creadores (Warren Ellis y Bryan Hitch) como del segundo, escrito por Mark Millar e ilustrado por diversos dibujantes, destacando entre ellos Frank Quitely.



Ahora le toca el turno a The Authority: Kev, miniserie escrita por Garth Ennis, conocido sobre todo por su trabajo en la estupenda Predicador, pero también en The Punisher, y dibujada por Glenn Fabry, el portadista de la citada serie de Jesse Custer.



Vaya por delante que estamos ante un genuino cómic de autor, sin que ello signifique nada en cuanto a su calidad intrínseca; porque no cabe duda alguna de que The Authority: Kev es, ante todo, un cómic de Garth Ennis, donde el escritor carga las tintas en la violencia explícita y en los diálogos repletos de palabras malsonantes.

A Ennis le importa bien poco The Authority: enseguida se saca de la manga la actuación de un imperio alienígena para dejar fuera de circulación a gran parte del grupo, dejando solamente a Apollo y Midnighter como compañeros de Kev Hawkins, asesino a sueldo para el Imperio británico, y verdadero protagonista de la obra.



Ennis, incluso, no tiene ningún impedimento a la hora de dejar de lado a la famosa pareja de superhéroes gays, y opta por dedicar bastantes de las páginas de la miniserie al pasado militar de Hawkins, explicando primero el incidente con un cachorro de tigre en la selva, y posteriormente el episodio protagonizado por un mandatario, una prostituta y una naranja empleada como juguete sexual.

Así pues, The Authority: Kev es una pieza indispensable para los fanáticos de Ennis, entre los que un servidor no se cuenta: solo en la historia de amor, amistad y traición que se encuentra en el corazón de Predicador hallo el aplaudido talento del irlandés. El resto de su obra me parece demasiado autoparódica y esclava de sus propios tics. En cuanto a los fans fatales de The Authority, para ellos esta es también una compra obligada, aunque posiblemente les decepcione si esperan algo a la altura del material de Ellis y Millar, publicado en dos exquisitos tomos por Norma Editorial.



Ahora nos queda esperar que la versión de Ed Brubaker del famoso grupo liderado primero por Jenny Sparks y depués por Jack Hawksmoor, y que en breve editará Norma en nuestro país, se parezca más al Authority de Ellis que al de Ennis. Al menos es lo que un servidor desea, y confía (dado el talento, este sí verdadero y considerable, de Brubaker) en que así sea.


Título: The Authority: Kev
Autores: Garth Ennis (guión) / Glenn Fabry (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: septiembre de 2006
144 páginas (color) - 12 €

Sexo en Nueva York

No, no nos referimos a la serie televisiva de Sarah Jessica Parker, sino a Shortbus, la nueva y magnífica película de John Cameron Mitchell ambientada en el club homónimo neoyorkino.

A ella le dedicamos la columna de hoy de Abandonad toda esperanza. Podéis leer lo que pensamos (y lo que al parecer pensaron otros espectadores) aquí:

Hablemos de sexo



[Fotografía: John Cameron Mitchell y parte de su reparto en el festival de Cannes.]

jueves, 15 de febrero de 2007

Febrero: Novedad De Ponent

Paco Camarasa Pina, de Edicions de Ponent, nos anuncia la nueva publicación de su editorial para este mes:



- Montecristo 1941
Lluís Juste de Nin
244 pp. (b/n) - 23 €

La obra, una adaptación libérrima de El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas ambientada en la Barcelona de posguerra y escrita en catalán, está incluida en la colección Papers Grisos.

Gary Spencer Millidge en Unicómic

El guionista y dibujante Gary Spencer Millidge, autor de Strangehaven, se une a Alan Davis y Phil Jimenez como autores confirmados para la novena edición de Unicómic, las Jornadas sobre Cómic de la Universidad de Alicante que se celebrarán entre el 29 y el 31 de marzo.



Strangehaven es, sin duda alguna, uno de los cómics más interesantes de entre lo publicado el año pasado, una personal apuesta de su autor (y de Planeta de Agostini en su edición española), al margen de la producción mainstream, y donde Millidge tiene absoluto control del resultado final.



La serie, ilustrada por el propio Millidge, cuenta la llegada de un profesor al perdido pueblo de Strangehaven, situado en la campiña inglesa, un lugar donde se verá inmerso en el entramado emocional de los distintos habitantes, que incluye infidelidades, asesinatos misteriosos y hasta una sociedad secreta de corte masónico.

Todo ello, narrado con una pericia sorprendente, moviéndose entre el costumbrismo y el género fantástico con una soltura pasmosa, y dando como resultado una serie que recuerda a series televisivas como Twin Peaks o Doctor en Alaska.



Gary Spencer Millidge, que también es el editor y coordinador de Alan Moore. Retrato de un caballero extraordinario, libro homenaje imprescindible para los fanáticos del guionista de Watchmen, estará en Alicante en apenas unas semanas: una ocasión inmejorable para descubrir una obra tan fascinante como Strangehaven... y que el propio autor nos cuente sus claves y nos firme sus ejemplares.

Ases calientes: fuegos de artificio

Aparentemente, un film como Ases calientes supone el triunfo de la forma sobre el fondo: sus responsables, comandados por el director Joe Carnahan, buscan ante todo ofrecer un producto basado en la velocidad, que parece querer aunar el retrato de personajes y diálogos inspirados en el cine de Quentin Tarantino con la estética videoclipera del Guy Ritchie de Lock & Stock y Snatch (Cerdos y diamantes).



Al cine de Ritchie responde la presentación de los distintos personajes de la trama, con carteles sobreimpresos especificando sus nombres y oficios, todo ello conducido por el personaje de Ben Affleck y sus amigos (Martin Henderson y el actor y director Peter Berg), un trío que funciona casi como meros narradores en off del arranque de la historia para luego desaparecer prematuramente (con un matiz que no desvelaremos aquí).



Una vez establecido el tablero, Carnahan se limita durante casi todo el metraje en mover sus piezas en él, de forma que el único interés es comprobar cómo acabará todo, y quién de los múltiples asesinos (un trío de paletos nazis, un torturador del este, un sicario experto en el arte del disfraz, y dos asesinas en serie, una de ellas encarnada por la cantante Alicia Keys) conseguirá matar a Buddy 'Ases' Israel, testigo protegido contra la mafia al que interpreta Jeremy Piven.



Es en la parte final cuando el tono paródico de la cinta se mitiga, en beneficio de una explosión de violencia y de la resolución del enigma que está detrás de toda la operación, algo inverosímil pero que funciona como elemento metafórico, como ocurriera con la igualmente increíble (y esta sí soberbia) Cara a cara de John Woo. Es entonces cuando Ases calientes se cierra con una escena memorable, antológica, un canto a la rebeldía del (anti)héroe como no se veía desde el 'Snake' Plissken de 2013: Rescate en L.A.



Cabe preguntarse si Ases calientes no sería mucho mejor película si eliminase elementos puntuales que no aportan nada a la trama (como el episodio del niño karateka) o suavizase los más paródicos (el trío de asesinos fanáticos de Hitler), y cargase más interés en los aspectos más sobrios de la historia. Porque no cabe duda de que resultan más fascinantes los sobrios agentes del FBI (el subdirector interpretado por Andy García, y los agentes de campo a los que dan vida Ray Liotta y Ryan Reynolds, ambos lo mejor del film) que la caterva de criminales a los que Carnahan da especial protagonismo.



Que Ases calientes es un entretenimiento resuelto con oficio, es algo que no dudamos; pero tampoco dudamos en añorar la sobriedad y el rigor demostrados en su anterior película, Narc. En esta ocasión, Carnahan ha querido volver a sus orígenes (la igualmente tarantiniana Balas, sangre y gasolina) en lugar de seguir el estilo impuesto en la cinta protagonizada por Jason Patric y Ray Liotta.



Ahora queda esperar para comprobar si Carnahan sigue ofreciendo una de cal y una de arena, porque su próximo proyecto (la adaptación de Jazz blanco de James Ellroy, producida y protagonizada por George Clooney) es uno de esos films que piden más nitroglicerina y menos fuegos de artificio.

miércoles, 14 de febrero de 2007

Marzo: Novedades Ponent Mon

Ponent Mon anuncia dos novedades para el próximo marzo, que se pondrán a la venta el primer día del mes:



- Por qué he matado a Pierre
Alfred & Olivier Ka
112 pp. - 20 €

Sin caer en la lágrima facilona y en el tópico archirrepetido, Olivier Ka cuenta una historial personal e íntima a la vez, la historia de una infancia expoliada por la manipulación impune de un cura. La elegancia de las ilustraciones de Alfred y la sincronía de los dos autores hacen de esta obra, galardonada con el Premio del Público en el Salón de Angoûleme 2007, un sublime ejercicio de introspección y un deleite para los amantes de la buena bande dessinée.



- Tres destellos blancos
Bruno Le Flock
96 pp. - 19 €

1911. Un puerto pesquero a orillas del océano. Hace muy buen tiempo cuando llega el ingeniero encargado de dirigir la construcción de un faro en el mar. El joven inexperto, orgulloso de sus conocimientos y de su estatus, se muestra entusiasta. Está seguro de que su primera obra se edificará a buen ritmo. Pero tropieza con la indiferencia arisca de los nativos del lugar y con la furia de los elementos, cuyos ciclos y potencia devastadora desconoce por completo. Las obras se eternizan. Su determinación se desmorona al compás de los terribles meses de aburrimiento y de soledad mientras, en alta mar, los violentos ataques de las olas y del viento destruyen el esbozo.

El vestido más exitoso del mundo

Es El vestido una curiosísima película holandesa, rodada en 1996, que sigue las andanzas de varios personajes relacionados con la prenda que le da título.



La cinta arranca con el diseño y fabricación del mismo, y acaba con una mendiga que es incinerada con él; pero el vestido pervive en el arte (un cuadro que lo incluye y que está expuesto en un museo)... y en aquellos que lo conocieron y lo recuerdan.



El film toma la misma estructura que el clásico del western Winchester 73 de Anthony Mann, si bien en la cinta protagonizada por James Stewart el objeto que iba pasando de manos, claro está, era el codiciado rifle, mientras que aquí es un vestido de diseño fresco y corte veraniego, inspirado al diseñador por una mujer india que divisa en una discusión callejera.



A partir de ahí, la prenda pasa por diversas manos: un modisto de extrañas preferencias sexuales (que incluyen la participación de un cerdo gigantesco), un jardinero solitario, una criada insatisfecha, un pintor amargado o un revisor de billetes de tren de salud mental dudosa son solo algunos de los individuos que conoce el espectador en este film, un trabajo que se mueve entre la comedia (surrealista) y el drama más amargo, un poco al estilo del cine de Aki Kaurismäki o algunos trabajos de Jim Jarmusch.



A simple vista, podría parecer que el director del film, Alex van Warmerdam (que se reserva un pequeño papel), pretende mostrarnos el vestido como un elemento fetichista que despierta el interés sexual de todo aquel hombre que lo ve, pero a poco que nos fijemos no es así: ya en la primera escena, el veterano empresario desea a su esposa, y esta le niega la posibilidad del encuentro sexual (cuando el vestido todavía no ha aparecido en escena); y minutos después será la anciana que ha comprado el vestido quien desee acostarse con su marido... ¡sin esperar a la noche!, para sorpresa e incomodidad de este.

Así pues, estamos ante un film más que curioso, que merece sin duda recuperarse.

Un baile en el matadero: una novela negra imprescindible

Cuando un aficionado fiel a un género literario empieza a desencantarse por haberle dedicado al mismo horas y horas, lo que ha supuesto encontrarse con algún que otro bodrio con una asiduidad mayor de lo deseado, suele surgir una obra que hace que aquel vuelva a acercarse a su idolatrado amor artístico con interés renovado. Eso le ocurrirá a cualquier seguidor de la novela negra si cae en sus manos Un baile en el matadero de Lawrence Block.



La edición original de la novela, de título A dance at the slaugtherhouse, se publicó en el ya lejano 1991, y recibió el prestigioso premio Edgar Allan Poe, dedicado exclusivamente a la narrativa del género. Pese a ello permanecía inédita aquí hasta finales del 2006, cuando La Factoría de Ideas decide publicarla engrosando el ya goloso catálogo de su colección Calle Negra... Una línea que en sus títulos extranjeros todavía carecía de un clásico de peso, como ocurre aquí con Francisco González Ledesma y sus dos novelas recuperadas, Las calles de nuestros padres y Expediente Barcelona.

Así pues, el lector tiene una nueva oportunidad de acercarse a la certera prosa de Lawrence Block, de diálogos afilados como una navaja, inteligentes sin resultar inverosímiles, y que aquí dan forma a una nueva historia de uno de sus personajes emblemáticos, Matt Scudder, ex policía y detective sin licencia que arrastra el peso de su alcoholismo y de las imágenes de casos pasados.



El caso al que aquí se enfrenta Scudder es descubrir, por encargo del hermano de la víctima, si Richard Thurman, hombre de negocios de buena posición, es el culpable que está detrás del asalto a su hogar; un delito que se saldó con la violación y asesinato de su esposa embarazada.

Pero Block es perro viejo, y arranca su novela con un recurso más que inteligente: en lugar de ubicar el inicio en el habitual despacho del detective, con el cliente entrando por la puerta para ofrecerle el trabajo de su vida, sitúa al lector inmerso ya en plena investigación, colocando a Scudder y a su amigo Mick Ballou en un combate de boxeo celebrado en una de las zonas más deprimidas de Nueva York.



De eso precisamente habla Un baile en el matadero: de las zonas deprimidas, y no solo de las de las ciudades. También de los aspectos más ocultos y deprimentes del ser humano. Porque en su investigación, y de modo casual, Scudder se verá implicado en un asunto relacionado con una snuff movie, donde una pareja vestida con indumentaria sado asesina a un adolescente.



De ahí a mostrar el oscuro negocio de la prostitución juvenil y los chavales sin hogar, para Block va un paso. Como en Santuario de sombras, la estupenda novela de Amir Valle que comentábamos hace unos días, Block demuestra que el dinero no tiene dueño, pero las personas sí. O al menos eso piensan algunos, que trafican con seres humanos como quien compra o vende whisky. Ese whisky que, con entereza, Scudder se resiste a volver a probar, consiguiendo mantenerse alejado de la botella durante las más de trescientas apasionantes páginas de esta novela imprescindible.



Un baile en el matadero
Lawrence Block
Madrid, La Factoría de Ideas, 2006
320 pp. – 18,95 €