miércoles, 7 de octubre de 2009

La importancia de ser Garth Ennis (y 2)



Ya dijimos que llamarse Garth Ennis conlleva ciertas cosas, y hoy es el turno de reincidir en ello, habida cuenta de que coinciden en el mercado y por parte de tres editoriales distintas otras tantas obras escritas por el guionista irlandés.



Empecemos con Streets of Glory, publicada en Estados Unidos por Avatar Press y en España por Glénat. Sin llegar a ser tan prolijo como su compatriota Warren Ellis dentro de este sello estadounidense, Ennis se ha convertido en el segundo de a bordo con títulos como 303 o Chronicles of Wormwood. A estas obras se suma este estupendo western crepuscular de seis entregas dibujado por Mike Wolfer.



El relato arranca en la Arizona de 1959: en en un bar de carretera, uno de los comensales, un individuo ya de cierta edad y aspecto anodino, relata a una camarera que no le ha preguntado nada hechos que le acontecieron siendo apenas un muchacho... Acto seguido, el cómic nos retrotrae seis décadas atrás, a 1899, cuando el Far West empezaba a dejar de ser tan lejano y a experimentar una serie de cambios, la mayoría de ellos marcados por los avances de la ciencia y la tecnología -la aparición de los primeros coches, por ejemplo-, que lo cambiarían para siempre.



Es en este mundo donde, hasta la fecha, se movía como pez en el agua Joseph R. Dunn, un ex coronel del ejército del que se rumorea se ha venido ganando la vida en los últimos años como cazarrecompensas. De lo que no hay duda alguna es de que sigue siendo un enemigo mortífero cuando va armado con su revolver Colt o su rifle Henry. Pero tampoco cabe duda de que es una muestra de una manera de entender el mundo que está llegando a su fin, pues los expoliadores y los especuladores de tierras están ganando terreno a viejos enemigos como los pieles rojas...



Si hay alguien a quien debe algo el trabajo de Ennis en Streets of Glory, hay que buscarlo fuera del noveno arte: nos referimos, claro, a Clint Eastwood, ya una referencia visual para Steve Dillon a la hora de retratar al Santo de los Asesinos en las páginas de Predicador, y que aquí se constituye como la más diáfana influencia a la hora de configurar el personaje de Dunn. El cine del Oeste de maestros como Ford, Hawks, Mann o Hathaway tenía muchas veces un aroma ligeramente amable y mitificador del que Streets of Glory carece, pero tampoco en los fotogramas de Leone, Valerii, Sollima, Corbucci y demás adalides del spaghetti western, mucho más sucio y descarnado, encontraremos esa mirada mitificadora acerca del viejo pistolero que destilan los textos de Ennis.





Y es que solo Clint Eastwood, como eslabón perdido entre una manera y otra de entender el western, optó por el término medio a la hora de filmar obras maestras contemporáneas del género como Infierno de cobardes, El fuera de la ley, El jinete pálido o, sobre todo, Sin perdón. Y es como en este oscarizado film que un personaje -allí un periodista en busca de fama y premios, aquí un joven fascinado con el viejo Oeste- servirá de alter ego del lector a la hora de presentarnos el particular universo que protagoniza el relato y los personajes que en él se mueven e interactúan.



Por lo demás, como cabría de esperar de Ennis, Streets of Glory ofrece las lógicas dosis de ultraviolencia que sus más acérrimos seguidores podrían echar en falta, resueltas con acierto por un Mike Wolfer eficiente pero discreto. Ahora bien, como señalábamos hace unos días al hilo de su As Enemigo, el guionista parece haber echado el freno y opta por descansar de vez en cuando y apostar por un relato más intimista y reflexivo. Un breve y fugaz espejismo de remanso de paz entre dos estallidos de carne y sangre, dando como resultado un digno y en ocasiones brillante relato del Far West para amantes de la épica norteamericana, que diría Jorge Luis Borges.



De menos interés nos parece la tercera entrega de The Boys, cuyos volúmenes primero y segundo ya hemos comentado con anterioridad. De nuevo editada por Norma, esta entrega de la que se nos antojaba como uno de los mayores logros de Ennis al margen de su obra maestra absoluta -Predicador, claro-, empieza a mostrar algunos signos de agotamiento.

Fieles a su cita casi anual -este tercer volumen data de junio del presente año-, el grupo del Carnicero, Hughie y compañía vuelven para recordarnos que solo hay algo más duro que ser un superhéroe: vivir rodeado de ellos.



El volumen en cuestión incluye ocho comic books, del 15 al 22 de la edición original, divididos en dos arcos argumentales de cuatro entregas cada uno: en el primero, "Bueno para el alma", un superhéroe fallecido regresa de entre los muertos mientras Hughie supera la pérdida de su novia con una nueva chica, la atolondrada e inocente Annie, a la que ya conocimos en historias anteriores. En este relato Ennis carga las tintas como es habitual en él y la sangre corre a sus anchas... Incluso la menstrual, en un gag visual llamado a ser de los más celebrados de toda la serie, y que ríete de la osadía de John Constantine levantando el dedo corazón.



Por su parte, "No le miento, Sargento" nos retrotrae al origen de la presencia de los superhéroes en la Tierra, hombres todopoderosos creados por el sector privado para enfrentarse al gobierno de los Estados Unidos y mantener el equilibrio de poder. En este relato, como en el anterior, sigue apareciendo como secundario de lujo "La Leyenda", el mítico editor de tebeos que parece aunar en una misma persona todo lo peor y nada de lo mejor de William C. Gaines, Will Eisner y Stan Lee.



El resultado de la unión de todos estos elementos es, como decíamos, tan digno como repetitivo. Solo queda esperar a seguir leyendo las desventuras de "Los Chicos" de Garth Ennis y Darick Robertson para comprobar si sus peripecias remontan el vuelo o siguen dando vueltas alrededor de lo mismo: la provocación por la provocación.



Y para proceder a comentar la que me parece la más interesante de este involuntario corpus de Garth Ennis, y que ya fue publicada hace años por Norma en un par de entregas, debemos regresar a la década pasada y recordar que la línea "Vertigo Visions" nació en el seno de DC Comics como un subsello de Vertigo, cuyo fin era englobar aquellas miniseries protagonizadas por personajes propios del Universo DC pero que estaban contemplados desde un enfoque más adulto y un poco ajeno a la línea de continuidad de las series más mainstream. Esto es, una suerte de lo que la línea Max supuso para su más directa rival, Marvel, que ha dado obras maestras como Alias de Bendis y Gaydos y que el propio Ennis debe conocer bien por sus guiones para la serie protagonizada por El Castigador.



Dentro de este sello aparecía en 1997 este El Soldado Desconocido, una miniserie de apenas cuatro entregas reeditada ahora por Planeta de Agostini Comics en volumen único, escrita por Ennis y dibujada por Kilian Plunkett, con portadas de Tim Bradstreet, y que retoma a un personaje emblemático de la presencia de la II Guerra Mundial dentro del Universo DC, pero que se mantuvo a la sombra del mucho más relevante Sargento Rock.



Como luego haría en Streets of Glory, Ennis vuelve a demostrar su cinefilia al relatar la historia siguiendo un esquema muy parecido al de Ciudadano Kane, el deslumbrante debut de Orson Welles considerado por muchos como la mejor película de la Historia del Cine. De esta forma, y al igual que allí la cámara del actor y realizador seguía a un periodista en su investigación acerca de la figura del fallecido magnate del periodismo Charles Foster Kane y la enigmática palabra "Rosebud", recurriendo a flashbacks que acababan por constituir el largometraje, aquí Ennis cede el protagonismo a William Clyde, un agente de la CIA caracterizado por su integridad -algo que, paradójicamente, le lleva a ganarse las burlas de sus compañeros de trabajo-, que se verá inmerso en una investigación acerca de una serie de ex militares que van siendo asesinados uno tras otro y cuyo único vínculo en común parece ser su relación con ese enigmático personaje surgido del pasado al que apodan "El Soldado Desconocido".



De esta forma, los recuerdos de los distintos testigos a los que interroga Clyde llevan al lector de la mano de Ennis a visitar las guerras que han marcado con su impronta la historia del siglo XX, pasando por el campo de exterminio de Dachau o la más profunda selva de Vietnam. Y mientras el relato sigue su curso, y aparecen nuevos personajes como la desquiciada y peligrosísima Screwball -un personaje que, claro, le permite al guionista irlandés desbocar sus habituales más bajos instintos-, el interés por conocer la conclusión de la historia y la identidad de la persona que facilita la información pertinente al agente de la CIA va creciendo mientras el personaje del Soldado Desconocido adquiere una carga mítica apoyada no tanto en sus habilidades bélicas, que también, sino en el misterio de su identidad y lo patente de su ausencia.



Finalmente El Soldado Desconocido, más allá del innecesario uso de algún tópico -como los diálogos (en realidad monólogos) de Clyde con su compañera de trabajo asesinada, que remite también a la presencia del cowboy John Wayne en Predicador-, se revela como un relato cuyo mejor baza es su ambigüedad. Como ocurriera con Centauros del desierto o Taxi Driver -de nuevo, el cine como referente de la obra de Garth Ennis-, la historieta en cuestión a veces parece ser un panfleto patriótico y otras un ataque descarnado contra el American Way of Life; por momentos se intuye como un alegato antibelicista que a ratos parece propaganda del ejército norteamericano llamando a alistarse. Y es en esta indefinición -me apuesto lo que sea a que es buscada por el autor- que El Soldado Desconocido gana enteros y demuestra tanto las posibilidades de Garth Ennis como del cómic de género entendido globalmente para contar buenas historias.



No está de más, claro, y aprovechando la ocasión, recuperar las aventuras originales de El Soldado Desconocido, publicadas el mismo mes por Planeta en un volumen Showcase, como hiciera antes con Jonah Hex o el As Enemigo. Solo así puede conocerse el verdadero alcance de Garth Ennis a la hora de revisionar el personaje creado en el verano de 1970 por el gran Joe Kubert para las páginas del número 151 de Star Spangled War Stories. A lo largo de más de quinientas planchas apreciaremos, además del trabajo de otros autores como el guionista Archie Goodwin o el dibujante Dan Spiegle, el simpar talento del padre de Adam y Andy, que justifica su actual estatus como uno de los más grandes del cómic norteamericano de todos los tiempos. Una joya de valor incalculable.


Título: Streets of Glory
Autores: Garth Ennis (guión) / Mike Wolfer (dibujo)
Editorial: Glénat
Fecha de edición: septiembre de 2009
160 páginas (color) - 15 €


Título: The Boys (Vol. 3)
Autores: Garth Ennis (guión) / Darick Robertson (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: junio de 2009
192 páginas (color) - 16 €


Título: El Soldado Desconocido
Autores: Garth Ennis (guión) / Kilian Plunkett (dibujo)
Editorial: Planeta de Agostini Comics
Fecha de edición: septiembre de 2009
112 páginas (color) - 10,95 €


Título: Showcase presenta: El Soldado Desconocido
Autores: Joe Kubert et alii (guión y dibujo)
Editorial: Planeta de Agostini Comics
Fecha de edición: septiembre de 2009
552 páginas (b/n) - 25 €





(+)
Previously on Abandonad toda esperanza, Garth Ennis:
- As Enemigo: Guerra en el cielo
-
Chronicles of Wormwood / 303 / Battler Britton
- The Authority: Kev
- The Authority: El magnífico Kevin
- Midnighter / The Authority: Un hombre llamado Kev
- The Boys (Vol. 1)
- The Boys (Vol. 2)
-
The Darkness (Vol. 1)
- The Pro
- The Punisher

2 comentarios:

  1. Pues que quieres que te diga, a mi Ennis ya ciomienza a aburrirme un poco. Creo que se ha estancado bastante y no paorta nada nuevo. Ojalá cambie, porque Preacher fue todo un bombazo.
    Saludos

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  2. Pues mira que yo le tenía un poco perdido a este hombre y ha sido precisamente su Punisher Max el que me ha devuelto el interés. La historia de Los esclavistas me parece de lo mejor que ha escrito en su vida. También me he leído dos de las tres miniseries de Battlefields y me han gustado bastante. Por las referencias que das creo que lo siguiente que pille será el Streets of Glory, que será difícil que no me guste. Saludos.

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