Alguien dijo de este blog...
«UNA MEZCLA PERFECTA ENTRE CÓMICS, GÉNERO NEGRO Y SERIE B. ¡El TWIN PEAKS DE LOS BLOGS!»
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lunes, 11 de marzo de 2013
Local: Quemar naves, echar raíces
Tenía mucha curiosidad por leer Local, porque las críticas (por lo general excelentes) que había venido recibiendo desde su aparición y lo que estas destacaban en cuanto al guion de Brian Wood, nada tenían que ver con lo que yo había leído de este último... que, lo confieso, era bien poco: sin haber degustado sus obras más populares (Demo, DMZ, Northlanders), de este escritor solo conocía Supermarket... y me parecía y sigue pareciendo un título menor que solo funciona (y tampoco demasiado) como un tebeo de evasión ligera, lejos por lo tanto de la presunta autenticidad de la obra que nos ocupa.
Una vez leída la serie de doce números que este volumen de Dibbuks recopila al completo, me veo en la tesitura de tener que señalar que, más allá del protagonismo femenino, no veo ningún otro rasgo en común entre ambos títulos. Tanto mejor, claro, y ya les adelanto que la presente obra, que se publicó entre los ya lejanos años 2006 y 2008 y que permanecía lamentablemente inédita hasta la fecha en España, es junto con El rayo mortal de Daniel Clowes y Castilla Drive de Anthony Pastor (de esta les hablaré pronto, aunque no aquí) el único tebeo editado en lo que va de año del que he sentido apenas terminado de leer la absoluta seguridad de que merecerá una pronta relectura. Lo cual es señal inequívoca de que, finalmente, será uno de los tebeos de este 2013 en nuestro país; tiempo al tiempo...
Dicho esto, cabe preguntarse: ¿qué tiene de especial Local? O más sencillamente: ¿qué es Local? La respuesta más obvia es señalar que se trata de una serie de doce números, publicados por la editorial independiente Oni Press, que en un principio iba a ser de periodicidad mensual, pero que al final -como ocurre con otros tantos títulos que no cuentan con una gran maquinaria editorial detrás y una legión de seguidores delante esperando que llegue cada entrega a la librería- se prolongó a lo largo de dos años y medio. No fue este el único cambio respecto del propósito inicial, pues en estas doce entregas el citado guionista Brian Wood y el dibujante Ryan Kelly (American Virgin) pretendían contar otras tantas historias más o menos costumbristas con un único nexo en común: el personaje central de Megan McKeenan, una joven que en busca de un hogar donde asentarse definitivamente realiza un largo periplo por una docena de ciudades del continente americano.
Llegado este punto, hay que señalar que el proyecto que vendieron sus autores a Oni Press dista mucho de lo que acabó siendo la serie una vez terminada. Y es que, tal como describe el propio guionista, Local iba a incluir "una historia completa e independiente por número" (véase el material extra incluido al final del volumen, página 344); y el personaje de Megan, centro neurálgico del relato, iba a caracterizarse por ser "universal, una persona con la que pueda identificarse la gente. Resumiendo, será el vehículo por el que nuestros lectores entrarán en las historias" (íbidem, pág. 349). En cambio, conforme la historia fue avanzando, los propios autores se percataron de la importancia que adquiría para ellos el personaje de Megan, cuyas múltiples aristas a base de dudas e imperfecciones la acabaron convirtiendo en un personaje casi real, al que valía la pena ver crecer físicamente y evolucionar emocionalmente desde los diecisiete a los veintinueve años de edad, a razón de un año por entrega aproximadamente.
Así pues, y aunque tal y como ha quedado Local incluye en efecto doce capítulos ambientados en sus respectivas localidades -de Portland a Vermont pasando por Minneapolis, Richmond, Missoula, Halifax, Brooklyn, Tempe, Chicago, Norman, Austin y Toronto-, cada una de las historias pierde fuerza por sí misma para, en cambio, crecer si se la considera como un capítulo de una historia mucho más larga y ambiciosa. Así, y centrándonos en el primer tercio de la obra, la inicial "Diez mil pensamientos por segundo" parece en principio un arranque titubeante que no sabe muy bien por dónde encaminarse; acto seguido, "Novio de polaroid" y "Theories and Defenses" funcionan algo mejor por sí mismas; para que luego la muy negra "Dos hermanos" -que no habría desentonado en una obra que, dejando al lado su protagonismo coral, guarda ciertas concomitancias con la presente en ritmo y atmósfera: Balas perdidas de David Lapham- no acabe de casar del todo con lo leído previamente...
Si el lector supera este escollo, pronto se encontrará con algunas sorpresas de lo más agradables: a mi parecer, el quinto capítulo de la obra, "Últimos días solitarios en el cine Oxford", es el primer punto de inflexión del relato en cuanto al interés que despierta la protagonista (aquí, en uno de sus episodios más turbios a la par que emotivos); una sensación que los dos capítulos siguientes, el segundo protagonizado por su primo adolescente Nicky y donde Megan queda reducida a una presencia en off a través de las postales que le envía regularmente a aquel, se encargan de subrayar. Finalmente, y siempre según mi opinión, es la entrega undécima y penúltima de Local, "Las nuevas generaciones", la que acaba confiriendo a la serie el empaque del que puede presumir leída en su totalidad. Sin adelantar demasiado de su (sorprendente) anécdota, señalaré que no me parece casual que sea precisamente esta historia, que sitúa en perspectiva a Megan y su periplo vital a través de los ojos de Nancy Bai, compañera de trabajo y artista conceptual en desarrollo, la única cuya acción no tiene lugar en Estados Unidos, sino que se desarrolla en la distancia (física y emocional) y con la perspectiva que supone la ciudad canadiense de Toronto, en Ontario.
Cualquier lector que, impulsado por los elogios vertidos por guionistas como Warren Ellis (aquí, a mi parecer mucho más atinado que en su entusiasmo por Kung Fu Infinito) o Brian K. Vaughan, o por críticas elogiosas como -ya lo habrán adivinado- esta misma que están leyendo ahora, le haya dado una oportunidad a Local habrá descubierto que, sí, las doce entregas de la serie pueden leerse de forma independiente sin que carezcan por completo de sentido, pero que en efecto la obra adquiere su verdadero peso y entidad considerada como un todo. Algo de lo que incluso el propio escritor y creador del personaje protagonista tardó un tanto en darse cuenta: "Cada vez soy más consciente de la forma en que Local puede leerse como obra unitaria, y creo que el resultado será mayor que la suma de sus partes. Demo, la predecesora de Local se anunció como un libro de doce historias cortas. Local se parece más a una novela en doce partes".
Efectivamente, esta es una de esas ocasiones en las que no chirría que a un tomo recopilatorio de un puñado de comic books publicados antes de forma independiente se le etiquete como novela gráfica. Ocurre pocas veces, desde luego, y es el caso de grandes títulos del medio como Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons, V de Vendetta del mismo Moore y David Lloyd, Maus de Art Spiegelman, Agujero negro de Charles Burns o La vida es buena si no te rindes de Seth. A esta ilustre lista se suma ahora Local: no se la pierdan, aprovechando esta, por cierto, espléndida edición en cartoné por parte de Dibbuks (que incluye un jugoso apéndice con comentarios de los autores sobre cada entrega de la colección), y compruébenlo de primera mano. Me juego lo que sea a que no se arrepentirán... sobre todo si no desfallecen y la leen (y gozan) como se merece: entera de principio a fin.
Título: Local
Autores: Brian Wood (guion) / Ryan Kelly (dibujo)
Editorial: Dibbuks
Fecha de edición: febrero de 2013
352 pp. (b/n) - 28,50 €
domingo, 10 de marzo de 2013
Zipi y Zape, en imagen real (otra vez)
Esperamos con mucha curiosidad, para el próximo 4 de octubre, el estreno de Zipi y Zape y el club de la canica, nueva película de Oskar Santos (autor de la interesante El mal ajeno) basada en el inmortal tebeo de Bruguera creado por José Escobar. Un film del que ya hemos podido ver estas primeras imágenes y hasta un teaser trailer de adelanto (aquí, cortesía de Cinefilo.es).
Lo que muchos olvidan es que los gemelos temibles por antonomasia de la historieta española ya fueron llevados al cine de imagen real allá por los años 80, en la película dirigida por Enrique Guevara Las aventuras de Zipi y Zape. Una cinta que vista hoy solo tiene el encanto de la nostalgia y puede considerarse un título de culto de nuestro cine más psicotrónico. Esperemos que a Oskar Santos le salga un poco mejor, algo que por otra parte no le debería de costar mucho esfuerzo.
Los inolvidables Zipi y Zape de los años 80
sábado, 9 de marzo de 2013
Las recomendaciones del sábado
Cómic:
CAMALEÓN
Perro
(La Cúpula, 2012)
Las calles y los clubes de una Barcelona repleta de claroscuros son testigo de las andanzas de Camaleón, un pistolero a sueldo de mirada torva y gatillo fácil... La ya desaparecida revista El Víbora acogió allá por los años 90 estas páginas de Carlos García López, alias Perro, que merecidamente recuperadas hoy en edición de lujo sitúan a su autor en la tradición gráfica de maestros como José Muñoz o Alberto Breccia, y a esta su creación entre los grandes títulos del tebeo español de género negro, como Torpedo o Alack Sinner. Indispensable.
Libro:
LA CONJURA DE LOS NECIOS
John Kennedy Toole
(Anagrama, 2012)
En una Nueva Orleans de pesadilla, el treintañero Ignatius Reilly todavía vive con su estrambótica madre mientras escribe una diatriba contra el mundo en el que le ha tocado vivir... Como era de esperar, Anagrama ha terminado recuperando en su impagable línea "Otra vuelta de tuerca" este clásico incontestable de la literatura del siglo pasado, una obra póstuma que por sí sola (aunque después se recuperase su primera novela: La Biblia de neón) bastó para situar el nombre de su autor entre los más grandes de las letras estadounidenses de nuestro tiempo. Si todavía no la ha leído, esta es su oportunidad.
(De: El Periódico de Villena, n.º 356, 8-III-2013).
viernes, 8 de marzo de 2013
Alicante y el cómic (2 de 2)
Por segunda (y última) semana consecutiva, y como ya prometimos, le dedicamos la columna de prensa del viernes a la inminente XV edición de Unicómic. Si en la columna anterior nos centramos en la visita de Corominas, Vento y Vizuete, este es el momento de recomendar un título como Eloísa y Napoleón, cuyos autores nos visitarán el viernes 15, así como de comentar la presencia el sábado 16 por la tarde de dos españoles que triunfan en el mercado superheroico yanqui: Fernando Dagnino y Salvador Espín.
Podéis leer la columna de Abandonad toda esperanza, que también trata otras de las muchas actividades incluidas en el próximo Unicómic, aquí:
Dagnino estará, junto con Espín, en el último día de Unicómic
jueves, 7 de marzo de 2013
Animales perdidos
Vaya por delante, y creo que lo he dicho más de una vez en este vuestro blog, que no soy lector habitual de poesía, y que mis intereses literarios están más orientados hacia la narrativa y el ensayo. Pero hay casos en los que uno debe hacer una excepción: y Vicente Muñoz Álvarez es uno de esos, al menos desde que lo descubrí leyendo su estupendo y muy recomendable Cult Movies.
¿Razones que justifiquen la excepción? Fundamentalmente, dos: los intereses comunes que compartimos (la literatura marginal, la beat generation, el cine de culto, etc.), por un lado; y que su poesía es, dentro de lo que cabe, un tanto narrativa, por otro. Un buen ejemplo de ambas cosas es su último poemario, Animales perdidos, que desde hace un par de meses está en la calle de manos de Baile del Sol, la editorial tinerfeña que ya ha publicado buena parte de la obra previa del autor, como los libros de poesía Privado, Parnaso en llamas y 23 Pandoras, o la novela El merodeador.
Los versos de Animales perdidos están articulados en tres partes: "Infierno", "Purgatorio" y "Cielo", que remiten a la estructura de la Divina Comedia de Dante -vaya por donde, obra de la que se extrae el lema que da nombre a esta misma web-, y según palabras del propio autor, "son narrativos y conforman una especia de novela, o así lo he pretendido". Así pues, si te interesa la poesía española contemporánea más allá de la (ya de por sí) escasa parcela que se le concede al género en los suplementos culturales, dale una oportunidad a estos Animales perdidos. Y si no, como en general es mi caso... también.
miércoles, 6 de marzo de 2013
52: El año perdido (3 de 4)
Tras publicar Crisis infinita, la editorial ECC se embarca en la edición de lujo en cuatro tomos bimestrales de 52, la serie limitada que hizo historia no ya solo en el Universo DC, sino en el mundo editorial del cómic superheroico estadounidense. Durante un año, y a razón de una entrega por semana, los cuatro guionistas estrella de la casa urdieron una historia río que iba a recuperar el "año perdido" entre el final de la citada Crisis y el arranque de la línea One Year Later ("Un año después") que en ese mismo momento definía a las colecciones regulares de la compañía. Esta es la historia de una colección como no ha existido otra...
El lector sabrá disculparme si a la hora de comentar este tercer (y penúltimo) volumen de la colección recurro de nuevo a citarme a mí mismo de cuando reseñé el primero y el segundo, dado que aquellas palabras siguen vigentes tras su lectura: "a estas alturas todavía no había leído nada de la presente obra por temor a perderme en los derroteros de un universo de ficción que no conozco en demasía. Pero ahora (...) me alegro de no haberla leído en su día, pues se me antoja que debía resultar complicado resistir la espera entre un número y otro aunque su cadencia fuese semanal, dado el interés que despiertan las distintas líneas argumentales que incluye."
Me veo en la obligación de recordar, para los más despistados, que 52 fue una serie de periodicidad semanal concebida, poco más o menos, en tiempo real: los hechos que se relataban en cada número abarcaban una semana completa, de acuerdo con la semana real en que dicho ejemplar aparecía publicado, hasta alcanzar a cubrir totalmente el año perdido del Universo DC tras la citada Crisis infinita. Así, bajo la coordinación de Stephen Wacker primero y Michael Siglain después en el rol de editor, Geoff Johns, Grant Morrison, Greg Rucka y Mark Waid, previamente curtidos en crossovers y macrosagas varios, construyeron un relato de largo recorrido que sirvió para redefinir en cierta medida el estatus del Universo DC por aquel entonces, así como para recuperar a algunos personajes olvidados y crear otros nuevos, e insertar a unos y otros en un relato cargado de intriga y emoción... al mismo tiempo que sentaban un precedente en el campo de la publicación de cómics de superhéroes en formato popular. Junto a estos cuatro guionistas de la casa, volvemos a disfrutar del trabajo del veterano dibujante Keith Giffen a los bocetos, esta vez con Chris Batista, J. G. Jones, Jamal Igle, Joe Bennett, Patrick Oliffe, Phil Jimenez y Tom Derenick terminando lo que él empezó con el fin de darle un acabado visual uniforme a toda la obra.
Pero centrémonos en lo que más interesará al lector llegado este punto: el argumento. En los números 27 a 39, por tanto el tercer cuarto de los 52 que componen la serie y que se incluyen en la presente entrega, el imbatible equipo formado por Johns, Morrison, Rucka y Waid continúan las líneas argumentales paralelas abiertas previamente, al mismo tiempo que desarrollan otras dándole a 52 ese ritmo tan característico marcado por el suspense, la emoción y la inquietud constantes, elementos que debían mantener vivo el interés del público semana tras semana. Y vaya si lo consiguieron: sin ir más lejos, en las páginas del presente volumen el lector podrá descubrir por fin quién se esconde detrás de la identidad de Supernova, intuirá cuál es el destino final de la ex policía Renee Montoya en relación con su nuevo compañero de fatigas Vic Sage, se enterará de qué sentido tiene el último sacrificio de Booster Gold o descubrirá qué ases se guarda en la manga el maquiavélico Lex Luthor en relación con su Proyecto Hombre Común, que ha llenado el mundo de superhéroes de tal manera que las viejas glorias de la Sociead de la Justicia de América ya no ven sentido alguno a su misma existencia.
Pero eso no es todo: para empezar, en el primer capítulo tenemos de nuevo a un apesadumbrado Ralph Dibny que todavía parece estar obsesionado por recuperar a su fallecida esposa, y cuyo empeño lo llevará hasta el mundo de la magia y lo sobrenatural, esta vez en compañía del Doctor Destino. Por su parte, el tándem formado por Renee y 'Charlie', más conocido como Question, prosigue con su misión... Una misión que los devolverá desde el Tíbet al lugar donde empezó todo: Gotham City. Un lugar este donde su destino parece unido al de Batwoman, la nueva y misteriosa luchadora contra el crimen de la ciudad que antes estuvo bajo el manto de protección del mismísimo Hombre Murciélago.
Precisamente Batman, o mejor dicho su álter ego civil Bruce Wayne, protagoniza uno de los momentos más conseguidos de este tramo de la serie. Y es que, como decíamos antes y para que el ritmo no decaiga, el equipo de guionistas se preocupó de salpicar el relato de sorpresas y hallazgos varios que mantuvieran despierta la curiosidad de los lectores. Entre ellos pueden contarse la presencia del muy popular Lobo como nuevo y rutilante fichaje del "equipo espacial" de la serie -Adam Strange, Buddy Baker (alias Animal Man) y la princesa Koriand'r, aka Starfire-, o la creación de la temible Lady Styx, la respuesta de DC Comics al continuo agotamiento al que se estaba sometiendo al personaje de Darkseid como entidad superpoderosa e interestelar del Universo DC, y a quien parecen decididos a enfrentarse los citados héroes espaciales.
Hablábamos antes de los hallazgos con que los autores salpicaron las más de mil páginas que componen la obra. En esta ocasión, el lector podrá disfrutar de varios ejemplos, tanto temáticos como visuales, particularmente brillantes: entre los primeros, la soberbia forma en la que se enlaza la investigación de Ralph Dibny con el momento exacto en el su esposa fue asesinada (recuperen Crisis de identidad si no la leyeron en su día, y si sí lo hicieron vuelvan a echarle un ojo para apreciar el engarce entre ambos relatos); la fugaz intervención de la esposa de Buddy Baker en un par de momentos del relato (el episodio navideño y un supuesto momento muy trágico vivido por su marido); el cambio de actitud de Lobo en un momento determinado de su odisea espacial; el concurso de Atom Smasher y el Escuadrón Suicida, todos bajo la supervisión de Amanda Waller, y su papel episódico pero fundamental en relación a la todopoderosa familia de Black Adam; y, muy especialmente, todo lo relacionado con Luthor y sus protegidos del nuevo grupo Infinity Inc. y el viaje iniciático a la vez que final emprendido por Renee Montoya y Question a Nanda Parbat. En cuanto a los aciertos visuales, destacar varios, como el rastro en forma de interrogante en la nieve dejado por estos últimos, o el desgarrón en la camisa de Luthor asemejando el emblema del pecho del traje de Superman, con el que se cierra por el momento y hasta la próxima entrega el relato de 52.
Para terminar, y como hiciéramos al hablar de las entregas anteriores, debemos señalar de nuevo lo espléndido de esta nueva edición de lujo autóctona: tomo en cartoné, con galería de cubiertas, biografías de los autores (en esta ocasión, la de Greg Rucka)... y con iluminadores comentarios por parte de autores y editores, acompañados de bocetos y textos que ilustran el proceso creativo. Por lo demás, muy pronto aquí en este vuestro blog podréis leer el comentario del cuarto y último volumen de una colección que, como decíamos al comienzo, ya ha hecho historia.
Título: 52 (Volumen 3)
Autores: G. Johns & G. Morrison & G. Rucka & M. Waid (guion) / Keith Giffen et alii (dibujo)
Editorial: ECC
Fecha de edición: febrero de 2013
304 pp. (color) - 25,50 €
martes, 5 de marzo de 2013
RIP: José Sancho (1944-2013)
El pasado domingo nos dejaba uno de esos actores de los que se dice que son de carácter, algo que en su caso tenía más de un sentido: actores que la mayoría de las veces encarnan papeles no protagonistas pero sin cuyo concurso las películas en las que participan serían mucho menos redondas de lo que lo son. Este era el caso de José Sancho, más conocido entre sus compañeros de profesión como Pepe Sancho, a cuya vida un cáncer ha puesto fin a la temprana edad de 68 años.
José Sancho (1944-2013)
Pepe Sancho debutó a mediados de los años 60 trabajando en un par de westerns patrios dirigidos por José María Elorrieta; en este mismo género reincidiría poco después de manos de cineastas habituales en manufacturar productos de serie B como Amando de Ossorio o León Klimovsky. Pero no sería hasta los años 70 y en la pequeña pantalla que el actor valenciano adquiriría una popularidad que nunca le abandonaría jamás. Fue gracias a representaciones teatrales televisadas como las de Teatro de siempre o Estudio 1, así como, sobre todo, a la serie que convirtió su rostro en reconocible: Curro Jiménez. En esta exitosa producción, donde el también malogrado Sancho Gracia interpretó al bandolero protagonista, Sancho encarnó a El Estudiante, uno de sus hombres de confianza.
Caracterizado de bandolero en Curro Jiménez
El intérprete inauguró la década de los 80 encarnando al ex presidente del gobierno español Adolfo Suárez en ... Y al tercer año, resucitó, y uno de sus trabajos más sorprendentes fue intervenir en un film protagonizado por la popular estrella del cine de acción Jackie Chan: Los supercamorristas. Más recordadas hoy son la exitosa comedia coral ¡Biba la banda!, la superproducción histórica de Carlos Saura El Dorado -por aquel entonces el film más caro de la historia del cine español- o Montoyas y Tarantos, film a mayor gloria de la bailaora Cristina Hoyos.
Fue el más veterano de Los lobos de Washington
Los años 90 estuvieron marcados por sus colaboraciones con grandes cineastas del cine patrio: repitió con Saura en ¡Ay, Carmela!, y colaboró con Luis G. Berlanga en Todos a la cárcel y París Tombuctú, y con Vicente Aranda en Libertarias. Icíar Bollaín y Mariano Barroso también contaron con sus servicios, respectivamente en Flores de otro mundo y Los lobos de Washington. Pero si hubo un título importante en su haber durante aquellos años, ese fue sin duda Carne trémula, porque supuso su primera colaboración con Pedro Almodóvar -luego participaría, más brevemente, en Hable con ella-, y porque su trabajo como policía compañero de Javier Bardem en la cinta le valió su único Goya, en este caso al Mejor Actor de Reparto.
Bardem y Sancho: policías y "chicos Almodóvar" en Carne trémula
Ya en la década siguiente, y con una considerable filmografía a sus espaldas, Pepe Sancho dignificaba con su presencia de actor de carácter cintas como el film de terror Arachnid o el de ciencia ficción Stranded, mientras que volvía a la pequeña pantalla que tanta popularidad le dio participando en series como Antivicio, Viento del pueblo: Miguel Hernández -donde encarnó al severo padre del poeta oriolano- o la muy exitosa Cuéntame cómo pasó.
Su paso por el cine de terror de bajo presupuesto: Arachnid
Aunque no abandonó el cine hasta su último aliento, durante los últimos años se dedicó a la interpretación en otros ámbitos. Así, se paseó por los escenarios de toda España recibiendo ovaciones por su labor al frente de reconocidos dramas de prestigio; y para la televisión realizó sus últimos trabajos más recordados: fue Quinto en la serie ambientada en la época del Imperio Romano Hispania (La leyenda) y su secuela Imperium, y encarnó a Rubén Bertomeu, el rol principal de la aplaudida serie Crematorio según la novela de Rafael Chirbes.
Crematorio está considerada una de las mejores series de nuestra TV
José Asunción Martínez Sancho, llamado José Sancho o Pepe Sancho, nació en 11 de noviembre de 1944 en Manises, Valencia (España), y falleció en 3 de marzo de 2013 en Valencia. Tenía por tanto 68 años. Descanse en paz.
lunes, 4 de marzo de 2013
La Comicoteca: Superman: El Hombre de Acero (Vol. 2)
Superman: El Hombre de Acero Vol. 2 (Grandes autores de Superman: John Byrne)
Guion y dibujo: John Byrne et alii
Barcelona, ECC, diciembre de 2012
ISBN: 978-84-15748-05-2
208 pp. (color) - 19,50 €
Este Volumen 2 incluye:
- Superman n.ºs. 2 a 4;
- Action Comics n.ºs. 584 a 587;
- The Adventures of Superman n.º 426.
Esta edición de ECC se abre con un texto introductorio, "Volviendo a inventar la rueda", a cargo del guionista Marv Wolfman; y se cierra con las fichas de personajes "Lois Lane", "Krypton y la kryptonita", "Amazing Grace" y "Metalo", así como el texto biográfico de Wolfman firmado por Javier Olivares Tolosa.
Texto promocional
Las andanzas del renovado Superman post-Crisis en tierras infinitas continúan en este segundo volumen de Grandes autores de Superman dedicado a la etapa de John Byrne. Acompaña al Hombre de Acero en fascinantes aventuras que le llevarán por Metropolis, Smallville y hasta el temible planeta Apokolips en un volumen repleto de amigos y enemigos como Lex Luthor, Bloodsport, el demonio Etrigan, Wonder Girl y Cyborg (de los Teen Titans), el Fantasma Errante e incluso los Nuevos Dioses. ¡Superman en estado puro en una de las etapas más célebres del personaje!
La crítica ha dicho
"¿Quién no conoce el Superman de John Byrne? El tratamiento que le imprimió este autor a Superman aún sigue recordándose en la memoria colectiva de los amantes del noveno arte. La visión que tenemos de este personaje se la debemos a estos números aquí reunidos de la mano de ECC que, por primera vez, podemos disfrutar de todo ello recopilado en un lujoso tomo de lectura obligatoria.
[...] Al leerlos de nuevo nos sumergimos de lleno en un personaje muy humano, cercano y a la vez clásico, donde los secundarios también tienen un protagonismo casi igual de importante durante el desarrollo de la historia y todo gracias a la excelente labor como guionista de Byrne, el cual imprime una personalidad arrolladora a estos siete números.
Respecto al apartado gráfico, John Byrne realiza aquí uno de sus mejores trabajos, en el que alcanza cotas de maestría narrativa y gráfica fuera de lo común.
No puedo evitar el recordar de nuevo que se trata de la mejor (hasta el momento) edición que los lectores del Superman de John Byrne hemos tenido en las manos y es de agradecer a su editorial, ECC, el brindarnos la oportunidad de tener por fin una edición digna de este material.
La edición en tapa dura contiene, sin lugar a dudas, la mejor reproducción posible de estos números aparecidos por vez primera allá por el año 1986. El tomo se acompaña de varios artículos imprescindibles para situarnos en la epoca en la que se gestó esta serie, los cuales complementan un tomo que no me cansaré nunca de recomendar a todo el mundo.
Todo un acierto por parte de ECC que no puede faltar en tu colección."
- Francisco José Arcos Serrano, La Novena Página
"[...] después del evento [Crisis en tierras infinitas], apareció una miniserie que se propuso dejar claro cuál era el statu quo de uno de los personajes insignia de la compañía, Superman. Y el encargado de esta revisión, de esta modernización fue John Byrne, que venía de hacer maravillas en Marvel, compañía de la que salió un poco enfadado por problemas con su etapa en Hulk y Cuatro Fantásticos (aunque no mucho después, volvería a la editorial con la marcha de su archienemigo Jim Shooter).
Así pues, lo que hizo el autor canadiense en estos números, fue establecer cual [sic] era el nuevo canon del personaje, desde su origen a su relación con otros héroes y secundarios, pasando por los villanos, estética y actitud. Y, con ello, creó lo que, hasta hace poco, se llamaba el Superman post-Crisis [...], la base sobre la que desarrollar nuevas historias, sobre la que hablar de los orígenes del personaje y manejar su personalidad [...].
Pero, centrémonos en la obra de Byrne. El tomo incluye la miniserie original The Man of Steel (6 números) y el primer número de la nueva colección de Superman. En estos números tenemos la reconstrucción por parte del autor de muchos de los conceptos básicos del personaje, modernizándolos y dándolos un toque nuevo sin separarse radicalmente (en lo básico) del Superman pre-Crisis: origen (contado en el primer número por completo, desde la salida de Krypton al personaje adulto y ya con el icónico traje), relación con Lois Lane, Batman, Lex Luthor, su encuentro con Bizarro, la profundización en el origen y su enfrentamiento con Metalo.
Con todos los personajes se conseguía una sensación de familiaridad que al mismo tiempo rompía, en muchos aspectos, con lo establecido anteriormente. Para el lector de hoy en día, no me cabe duda alguna, este material parecerá en algunas cosas un poco lejano (las técnicas narrativas y ritmo, en algunos casos para peor, han cambiado bastante), pero al mismo tiempo muy cercano a la imagen que tienen de los personajes. En contraste con el nuevo material que nos llega de la nueva DC, la verdad es que estas páginas resultan superiores en muchas cosas [...]. El guión es directo, claro y sencillo en la superficie, pero con gran atención al detalle a la hora de la caracterización, y el dibujo es impecable, clásico, icónico, espectacular, detallista y moderno al mismo tiempo, con un Byrne en sus mejores tiempos. Quizá, este aspecto falla ligeramente en el primer número de Superman, donde tenemos a Terry Austin entintando y su trabajo se integra mucho peor con el de Byrne de lo que lo hace el de Dick Giordano."
- Dani, Gen Comics
"En el año 1986, Byrne ideó una miniserie de seis números titulada The Man of Steel donde redefiniría todo el origen del personaje -desde entonces se convirtió en la versión oficial hasta la fiebre revisionista de los últimos años que, dicho sea de paso, no ha conseguido superar a la de Byrne, hecha con mucho oficio y cariño-. Tras la finalización de la misma, Byrne continúo narrando las aventuras de Kal-El en una nueva serie regular titulada Superman, a cargo del guión y del dibujo, además de números en Action Comics, apariciones especiales u otro tipo de proyectos [...].
Pero centrándonos en The Man of Steel, Byrne tenía un enorme trabajo por delante y para ello contó con la ayuda de Dick Giordano en las tintas y Tom Ziuko en el color. En el primer episodio se sientan las bases del origen superheroico del protagonista, sobre lo que volvería en el sexto número a modo de 'cierre del círculo'. El Superman de Byrne es un ser poderoso, pero no tanto como sus predecesores -o el de Busiek y Pacheco, por citar un ejemplo reciente-. Posee los poderes de sobra conocidos, es fuerte, rápido y muy listo, pero tiene un punto de fragilidad que se irá mostrando sobre todo en su continuación natural, la serie Superman [...].
Lo más importante del trabajo de Byrne es que supo hacer suyo un personaje con muchos años de aventuras a su espalda. Con un dibujo de gran calidad, dinámico y repleto de detalle y una historia muy pensada, le dio un toque realista al personaje y lo adaptó para las legiones de aficionados que vendrían después: Clark Kent descubre sus poderes y su motivación cuando ya es un joven crecido y no se viste de Superman hasta que es un adulto y ha conocido el mundo. De esta forma se anulaban todas las apariciones de Superboy y las visitas de la Legión de Superhéoes al pasado del protagonista, algo que quedaría por explicar en otra ocasión. También se rebajaron sus niveles de poder y se concluyó que era el único superviviente de su raza, de modo que no existían ni Supergirl ni Kripto. Tampoco conocía a otros superhéroes, a los que fue encontrándose poco a poco -no formó parte, por tanto, de la Liga de la Justicia-. Jonathan Kent sigue vivito y coleando con esa pinta de viejo granjero retirado y Martha es una venerable ancianita que pregunta a su hijo si ha comido bien.
Un trabajo para recordar y cuya única pega es achacable a la editorial y no al propio Byrne: con el paso del tiempo todo lo que se contó aquí ha quedado en desuso y la influencia tanto de las películas como de la serie para televisión Smallville no han sido todo lo buenas que deberían. Por eso es una alegría revisar estos viejos números, de una época pasada que en este caso, sin género de duda, fue mejor."
- Soy Leyenda
Comentario acerca de la serie
Cuando se tiene entre manos, como era el caso de Superman en 1986, a un personaje con una tradición tan larga a sus espaldas, es inevitable someterlo a una actualización y puesta a punto de cara a nuevas generaciones de lectores. Y en el caso que nos ocupa, tras las populares Crisis en tierras infinitas, le tocó en suerte a John Byrne, sin lugar a dudas una de las grandes estrellas de aquella década dentro de los márgenes del cómic de superhéroes.
Como se ha repetido hasta la saciedad, el trabajo de John Byrne con el Hombre de Acero representa, todavía hoy, una de las más altas cotas que ha alcanzado el personaje; no en vano su representación gráfica ha alcanzado un alto valor icónico, y para varias generaciones sucesivas de lectores Superman es el Superman de Byrne; lo cual es prueba suficiente de la valía de su aportación.
Dicha propuesta arrancó con The Man of Steel, una miniserie de seis números que se proponía redefinir el origen del personaje: así, y aunque seguía siendo el último hijo del planeta Krypton, la identidad de Clark Kent se ponía en primer plano frente a la de Superman (que a su vez pasaba a ser el disfraz), y se nos mostraba al personaje como alguien más humano (si se nos permite el término) en la medida en que resultaba bastante menos poderoso y por tanto un tanto menos invulnerable. De esta forma, los peligros a los que Clark Kent / Superman tendría que enfrentarse en sus nuevas aventuras serían más graves y por tanto la identificación con el lector sería también mucho mayor.
Resulta curioso que esta pequeña obra maestra del género se publicase en 1986, el mismo año de Watchmen y El regreso del Caballero Oscuro, que por aquel entonces redefinieron el género superheroico y lo elevaron a cotas más adultas. Curioso porque, aunque la propuesta de Byrne iba dirigida en sentido diametralmente opuesto a los títulos escritos por Alan Moore y Frank Miller, apostando por la consolidación de los estilemas clásicos del género (apología de los valores morales, cierto sentido de la épica, etcétera), sigue leyéndose hoy tan bien como las obras citadas, y su prestigio crítico no hace sino crecer con el paso de los años. Y seguirá creciendo: tiempo al tiempo.
Comentario acerca de este volumen
Continúan las andanzas de Superman, después del primer volumen, ahora de mano no solo de John Byrne, sino también de los veteranos autores Marv Wolfman (guion) y Jerry Ordway (dibujo). El primero explica en el prólogo de esta entrega su relación con el inmortal personaje creado por Jerry Siegel y Joe Shuster, y cómo por aquel entonces y al menos en un principio las distintas cabeceras protagonizadas por el superhéroe más popular de DC Comics pretendían tomar distintos caminos.
Así, Wolfman pretendía desarrollar en The Adventures of Superman historias de corte más intimista, pese a que los editores de la compañía le propusieron que confeccionara historietas más cercanas al género de la ciencia ficción. Por el contrario, y con el fin de dar coherencia a las distintas líneas argumentales paralelas que protagonizaba Clark Kent y su álter ego superheroico, ambas propuestas se acabaron entremezclando y fundiendo en las distintas colecciones, ya sea el equipo creativo formado por Wolfman y Ordway o el todoterreno John Byrne quien lleve las riendas del relato.
Así, en este volumen el lector podrá disfrutar de distintas y muy variadas historias: para empezar las dos principales por su largo recorrido, que son, por un lado, la que se centra en la investigación de la figura de Superman por parte de su eterno enemigo Lex Luthor, y que involucrará a los Nuevos Titanes Cyborg, Changeling, Power Girl y Jericó; por otro, la que llevará a Superman al lejano planeta Apokolips, donde deberá enfrentarse al todopoderoso Darkseid y acabará convirtiéndose en el líder de una revolución que ha olvidado su verdadera identidad. Por supuesto el relato, que supone el crossover de las colecciones de Superman con la macrosaga del momento Legends, cuenta con apariciones especiales de personajes propios del mundo de los Nuevos Dioses como Orion o Lightray, sin olvidar a un episódico Fantasma Errante.
Por otra parte, también seremos testigos de dos historias más breves: la que reúne al protagonista con Jason Blood y su álter ego el demonio Etrigan, también conocido como Demon, y que llevará al último hijo de Krypton a realizar un viaje atrás en el tiempo; y aquella en la que Superman, con la inestimable colaboración de su amigo Jimmy Olsen, deberá enfrentarse al temible Bloodsport. Esta última historia, de corte intimista y urdida con oficio, sí está más en la línea de lo que parecía proponerse Wolfman... aunque, paradójicamente, fue Byrne quien la concibió y llevó a cabo en las páginas de su serie Superman.
domingo, 3 de marzo de 2013
Graham Chapman: animación post mortem
Los más asiduos de este vuestro blog quizá sepan que aquí profesamos adoración absoluta por los Monty Python, el grupo de humoristas ingleses (más un estadounidense: Terry Gilliam) que revolucionaron la televisión británica para acabar triunfando en los cines de todo el mundo durante las décadas de los 70 y 80. Por tanto, no es de extrañar que uno de los proyectos cinematográficos que más ganas tenemos de ver es A Liar's Autobiography (literalmente, Autobiografía de un mentiroso), que no es sino la adaptación al cine (de animación) de las memorias apócrifas que escribiera en su día Graham Chapman, el único integrante del grupo ya fallecido.
Para realizar este film, cuya proyección dio el pistoletazo de salida a la XVII edición del festival Animac de Lérida el pasado jueves, se ha conseguido reunir a catorce estudios de animación británicos para que confeccionaran otros tantos segmentos atendiendo a estilos distintos e incluso a técnicas muy diferentes, como bien demuestra esta pequeña galería que os ofrecemos aquí para abrir boca...
El film cuenta, por supuesto, con las voces de los miembros originales del grupo (incluyendo el propio Chapman gracias a grabaciones de archivo)... y de Cameron Diaz, que recoge el testigo de Viggo Mortensen en Un método peligroso al interpretar nada menos que al mismísimo padre del psicoanálisis, Sigmund Freud (!). Monty Python: genio(s) y figura(s).
sábado, 2 de marzo de 2013
Las recomendaciones del sábado
Cómic:
TORPE
Jeffrey Brown
(La Cúpula, 2012)
Jeff y Theresa se conocieron el 3 de julio de 2000, y no fue precisamente amor a primera vista; pero durante un año van a mantener una relación sentimental llena de altibajos... Obras posteriores como Piltrafilla, Pequeñas cosas o Escenas imborrables lo confirmarían como uno de los nombres más relevantes del cómic independiente de contenido autobiográfico, pero ya con este espléndido debut su autor se ganó el aplauso de autores tan destacados como James Kochalka o el mismísimo Chris Ware. Si se te escapó en su día, esta reedición es una oportunidad inmejorable para remediarlo. Imprescindible.
Libro:
LUMEN
Ben Pastor
(Alianza, 2012)
En el frío invierno de 1939, con Polonia en plena ocupación por parte de la Alemania nazi, un misterioso crimen conmociona a la ciudad de Cracovia: una abadesa muy popular por sus dotes proféticas aparece asesinada de un disparo en el convento... Con las novelas Cold Cold Ground de Adrian McKinty y esta nueva aventura del capitán Martin Bora, que aquí forma equipo con un jesuita enviado por el Vaticano, se inaugura una nueva colección dedicada a la literatura policíaca de última hornada: AlianzaNegra. Gustará a los amantes del thriller psicológico de corte histórico.
(De: El Periódico de Villena, n.º 355, 1-III-2013).
viernes, 1 de marzo de 2013
Alicante y el cómic (1 de 2)
Como señalaba el pasado lunes, la edición XV de Unicómic está a la vuelta de la esquina. Y por ello le dedicamos a estas nuevas jornadas un par de columnas de prensa. En la primera, la de hoy, nos centramos en los tres primeros autores del programa: Juaco Vizuete (El experimento), Max Vento (Actor aspirante) y Enrique Corominas (Dorian Gray), el cual firma además el estupendo (y algo polémico, como señalamos en el texto) cartel del certamen.
Podéis leer la columna de Abandonad toda esperanza aquí:
Corominas, uno de los autores estrella del nuevo Unicómic
[© La Nueva España]
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