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lunes, 5 de agosto de 2013

La Comicoteca: Eerie (Volumen 3)




Eerie (Volumen 3)
Guion y dibujo: Varios autores
Barcelona, Planeta de Agostini Comics, septiembre de 2011
ISBN: 978-84-684-0291-8
256 pp. (b/n) - 30 €


Este Volumen 3 incluye:
- Eerie n.ºs. 11 a 15.

Eerie n.º 11:
- "Caza de brujas" (Archie Goodwin & Joe Orlando)
- "Matar un dragón" (Archie Goodwin & Jeff Jones)
- "La momia" (Wallace Wood)
- "Berenice" (Archie Goodwin & Jerry Grandenetti)
- "La fruta de la sangre" (Johnny Craig)
- "El monstruo de hace mil millones de años" (Tom Sutton)
- "Un gran cambio" (Ron Whyte & Larry Woromay)
- "La primera víctima" (Archie Goodwin & Eugene Colan)

Eerie n.º 12:
- "La máscara de la Muerte Roja" (Tom Sutton) [Guionista sin acreditar]
- "Vampyrus" (Jeff Jones) [Guionista sin acreditar]
- "Siempre vigente" (Johnny Craig) [Guionista sin acreditar]
- "Escapatoria" (Joe Orlando) [Guionista sin acreditar]
- "El retrato de Satán" (Ric Estrada) [Guionista sin acreditar]
- "El amo del pasado" (Al McWilliams) [Guionista sin acreditar]

Eerie n.º 13:
- "El día de Wentworth" [Autor(es) sin acreditar]
- "¡El castillo del ogro!" (Archie Goodwin & Angelo Torres)
- "¡El corazón delator!" (Archie Goodwin & Reed Crandall)
- "¡Vudú!" (Russ Jones & Bill Pearson & Joe Orlando)
- "El engendro del pueblo felino" (Archie Goodwin & Reed Crandall)
- "Una historia de éxito" (Archie Goodwin & Al Williamson)

Eerie n.º 14:
- "Los acechantes" (Archie Goodwin & Alex Toth)
- "¡La caza del vampiro!" (Archie Goodwin & Angelo Torres)
- "¡Tratando con lobos!" (Archie Goodwin & Angelo Torres)
- "Una tumba prematura" / "¡Tumba prematura!  (Archie Goodwin & Angelo Torres)
- "¡La maldición de la luna llena!" (Archie Goodwin & Reed Crandall)
- "La sangre y las orquídeas" / "¡Sangre y orquídeas!" (Archie Goodwin & Al McWilliams)

Eerie n.º 15:
- "Las tumbas de Oconoco" (Joe Benson & Pat Boyette & Rocke Mastroserio)
- "¡El guardarropa de los monstruos!" (Otto Binder & Gray Morrow)
- "Cuando despierta el demonio" (Archie Goodwin & Tony Williamson)
- "El coleccionista de muñecas" (Dave Kahler & Gutenberg Mondiero)
- "El cambio de la luna" (Clark Diamond & Jeff Jones)


La edición de Planeta de Agostini Comics incluye como extras el artículo "Un placer sangriento" de Gail Simone a modo de prólogo, el correo del lector "Querido primo Eerie" (4 páginas), las cinco cubiertas originales (a todo color) y una página de "¡La galería de monstruos de Eerie!" firmada por Neal Adams.




Texto promocional


En 1962, siguiendo los embrujados pasos de la innovadora revista Creepy, el editor Jim Warren lanzó rápidamente una segunda y prometedora antología de terror titulada Eerie. Esta publicación sirvió como escaparate para el talento de los mismos artistas que honraron las páginas de Creepy, esto es, Steve Ditko, Alex Toth, Frank Frazetta, Gene Colan, Angelo Torres y muchos más. Las historias que contaron llevaron el mal a nuevas cotas, conque cerrad puertas y ventanas a cal y canto. ¡Y que no se os olvide dejar la luz encendida cuando abráis este terrorífico volumen!




La crítica ha dicho

"Las seis o siete historias de cada revista adolecían de la candidez propia de los tiempos en los que se publicaba Eerie. Aún así, muchas de ellas sorprenden gratamente hoy en día por su tono políticamente incorrecto y socarrón. No olvidemos que las publicaciones de la Warren, por su formato revista, no estaban sujetas al estricto Comics Code Authority que atenazaba los cómics de otras editoriales como la Marvel o la DC.
La marca de la casa era el primo Eerie, una especie de mayordomo terrorífico y deforme que nos presentaba, entre comentarios de lo más jocosos, la historia que íbamos a leer. La fórmula del presentador era calcada de la revista hermana, con un tío Creepy prologando y finalizando con sus venenosos comentarios cada una de las historias.
No sería hasta 1974, en el número 54 donde se incorpora el color. De todas formas, el blanco y negro se adapta perfectamente al tono oscuro y macabro de las historias que James Warren publicaba en sus revistas.
Revistas de la Warren Publishing como 1984, Eerie, Creepy, Vampirella o Famous Monsters of Filmland influyeron en toda una generación de artistas, guionistas y cineastas que vertieron a su vez las historias que leyeron en su juventud en las películas, cómics y libros con los que tanto disfrutamos actualmente.
¿Por qué ya no se editan actualmente revistas como estas? Quizás porque han pasado de moda, porque la ola de corrección política las ha barrido de los quioscos o porque la imaginación que desprendían sus páginas se ha perdido para siempre.
Pero lo más valioso de estos cómics son los recuerdos. Recuerdos de tardes de domingo entre las hojas amarillentas de un Creepy o un Eerie. Recuerdos de unas viejas historias que todavía hoy nos siguen estremeciendo. Recuerdos de unas lecturas que me han hecho ser como soy hoy."
- Fan Solo, De fan a fan.

"Tras el éxito de Creepy, [...] Planeta DeAgostini recupera, también en lujosos tomos, a la hermana de la mítica revista de terror, Eerie, nacida dos años después (1966) y que también contó con el trabajo de los mejores dibujantes y guionistas de Estados Unidos y de España, hasta el punto de que muchos lectores americanos se quejaban de la 'invasión española' en las páginas de la revista.
[...]
Al principio la revista se centró en los clásicos del terror como la momia, el hombre lobo o los vampiros, en historias cortas de ocho páginas, como mucho. pero pronto surgieron series tan interesantes como Niño, de Richard Corben, Exterminator One, la historia de un robot asesino; Hunter, una historia postapocalíptica y muchas más.
[...]
En fin, una nueva oportunidad para disfrutar con algunos de los mejores cómics de terror de la historia en lujosos volumenes que no deberían faltar en la tebeoteca de cualquier aficionado."
- Jesús Jiménez, RTVE.es.

"De una forma algo mágica uno se siente transportado a los años 60, con esas historias cortas de ocho páginas, quizá terroríficas antaño, pero que ahora reflejan una forma de hacer cómic muy característica de su época y ahora en desuso. Personalmente disfruté mucho, saboreando esas historias e imaginando como sería el mundo la primera vez que se publicaron. El talento de los dibujos es indudable, solo con ver los nombres de los autores que conforman esta antología es ya suficiente. Y después, abriendo y leyendo el tomo, es para deleitarse con cada viñeta. Algunas historias, debido al paso del tiempo, chirrían, y hay otras que lo han aguantado perfectamente, pero todas tienen ese encanto que las hace especiales. Algunos giros finales se intuyen desde la primera viñeta de la historia, no obstante, uno está esperando llegar al final y comprobar si nuestra intuición es certera.
Una lectura más que recomendable sólo si estás preparado a olvidar parte de lo que sabes, y leerlo con ojos inocentes y dejarte sumergir en relatos que forman parte de una época muy especial."
- Ignasi Marí, ComicsBarcelona.com.




Comentario acerca de la serie


Aprovechar el éxito de un título editorial lanzando uno similar o muy parecido no es un invento de la mercadotecnia reciente: en 1966, dos años después de que apareciera el primer número de Creepy, su editor James Warren distribuía en quioscos y librerías el debut de una revista hermana, esta Eerie, en la que siguiendo la estela de las series de terror editadas por EC Comics (que el lector puede encontrar también publicadas por Planeta como "Clásicos del terror") volvíamos a encontrar un maestro de ceremonias que anunciaba los distintos relatos incluidos en sus páginas: aquí era una improbable mezcla entre Mr. Hyde y el ayudante jorobado del mad doctor de turno, que se presentaba como el primo deforme del decrépito tío Creepy de la cabecera previa.

Muy pocas diferencias, por no decir ninguna, pueden señalarse entre una y otra publicación: de hecho, las historias aparecidas en ambas podrían haberse intercambiado sin que el lector de ninguna de ellas advirtiera el trueque. De hecho, los autores eran poco más o menos los mismos, y el prolífico editor Archie Goodwin seguía demostrando contra viento y marea ser capaz de encargarse del 95% de los guiones de todas las historias publicadas.

En cuanto al apartado gráfico, los artistas seguían siendo los mismos que también demostraban su talento en las páginas de Creepy: Joe Orlando, Reed Crandall, John Severin, Al Williamson, Angelo Torres, Gray Morrow, Rocco Mastroserio, Alex Toth, Steve Ditko, Eugene Colan... Autores de una época pretérita cuyo inagotable talento y gran profesionalidad les permitían crear una cantidad ingente de material para la que una sola revista de historias de miedo no resultaba suficiente.

El éxito de Creepy se repitió: Eerie llegó a alcanzar las 139 entregas, apareciendo la última de ellas en el no tan lejano mes de febrero de 1983. Vista hoy, Eerie resulta ser una revista cuya calidad (por otra parte desigual, claro está) se nos antoja a la altura de la mucho más célebre Creepy, y que como esta cuenta ahora con una edición de lujo como se merece, de adquisición indispensable para los fanáticos del terror tanto como para los coleccionistas de historietas de corte clásico.




Comentario acerca de este volumen


Prosigue, tras los volúmenes primero y segundo, la edición española en volúmenes de auténtico lujo de Eerie, cabecera nacida a rebufo del éxito de Creepy, y que con el tiempo acabaría siendo casi tan mítica como su propia hermana mayor. En esta ocasión, el lector se encontrará con lo que explica muy bien en su texto introductorio la guionista de Bienvenidos a Tranquility Gail Simone: un auténtico festín de serie B donde se repiten algunos de los esquemas ya conocidos por los lectores, introducidos en su día por EC Comics y adaptados a los nuevos tiempos que corren (o corrían) por los autores de la factoría Warren.

Como siempre, merecen especial atención las adaptaciones de autores y textos literarios clásicos... Del inevitable maestro Edgar Allan Poe podemos disfrutar nada menos que de tres historias: "Berenice", "La máscara de la Muerte Roja" y "El corazón delator". También está presente su más digno sucesor, H. P. Lovecraft, que junto con su colega August Derleth firman el inquietante relato"El día de Wenworth". Y como representante de una nueva (por aquel entonces, claro) hornada de autores del género tenemos a Robert Bloch, el autor de la novela Psicosis que Alfred Hitchcock llevó al cine en una de sus obras maestras, y que aquí nos ofrece "El amo del pasado".

Hablando de cine, hay que destacar la maravillosa adaptación del clásico de la Universal La momia, que a comienzos de la década de los 30 dirigiera el técnico de fotografía Karl Freund y protagonizara el mítico Boris Karloff. Dicha adaptación corre a cargo de Wallace Wood, que realiza un trabajo fascinante retratando fidedignamente a los actores y los escenarios del inmortal clásico en blanco y negro.

En cuanto a los autores, la mayoría son viejos conocidos del fiel seguidor de la colección, aunque aparecen algunos nombres nuevos. De los primeros cabe destacar al prolífico editor y guionista Archie Goodwin, que moriría poco después pero que estuvo al pie del cañón hasta sus últimos días. En cuanto a los dibujantes, además de nombres clásicos como Johnny Craig o el ya citado Wallace Wood (rescatados de las páginas de las cabeceras de EC) o el siempre agradecible Alex Toth, hay que señalar el ingente talento de Jeff Jones, uno de los autores que superaban de lejos los viejos corsés estéticos del momento y abría una publicación como Eerie a las puertas de la modernidad.


lunes, 15 de octubre de 2012

La Comicoteca: Eerie (Volumen 2)




Eerie (Volumen 2)
Guion y dibujo: Varios autores
Barcelona, Planeta de Agostini Comics, julio de 2011
ISBN: 978-84-684-0290-1
290 pp. (b/n) - 30 €


Este Volumen 2 incluye:
- Eerie n.ºs. 6 a 10.

Eerie n.º 6:
- "La cueva de los druidas" (Archie Goodwin & Reed Crandall)
- "El rubí profundo" / "Color rubí" (Archie Goodwin & Steve Ditko)
- "Corriendo aterrado" (Archie Goodwin & Mark Ricton)
- "La maldición de Kali" (Archie Goodwin & Angelo Torres)
- "Bautismo de fuego" (Jay Taycee)
- "El punto de vista" (Archie Goodwin & Rocco Mastroserio)
- "El cambiante" (Archie Goodwin & Eugene Colan)

Eerie n.º 7:
- "La marea de las brujas" (Archie Goodwin & Eugene Colan)
- "La cosa que acecha" / "El que acecha" (Archie Goodwin & Dan Adkins)
- "Autoestop terrorífico" (Archie Goodwin & Héctor Castellón)
- "La Defensa se retira" (Johnny Craig)
- "Mosca" (Archie Goodwin & Steve Ditko)
- "La misión" (Archie Goodwin & Donald Norman)
- "Gritar de pavor, gritar por los fantasmas" (Archie Goodwin & Jerry Grandenetti)

Eerie n.º 8:
- "Un descuido" (Archie Goodwin & Eugene Colan)
- "El jinete oscuro" (Archie Goodwin & John Severin)
- "Encasillado" (Archie Goodwin & Jerry Grandenetti)
- "El día después del Juicio Final" (Archie Goodwin & Dan Adkins)
- "El puente cubierto" (Archie Goodwin & Bob Jenney)
- "Cebo para lobos" (Archie Goodwin [según relato de Bobby Saunders] & Rocco Mastroserio)
- "La espada del demonio" (Archie Goodwin & Steve Ditko)

Eerie n.º 9:
- "Un intercambio justo" (Archie Goodwin & Neal Adams)
- "Frotar la lámpara" (Allan Jadro & Jerry Grandenetti)
- "El terror de la tumba" (Archie Goodwin & Rocco Mastroserio)
- "El trotamundos" (Archie Goodwin & Dan Adkins)
- "La isla de la bestia" (Archie Goodwin & Steve Ditko)
- "El suceso del puente de Owl Creek" (Archie Goodwin & Bob Jenney)
- "Los experimentos sobre el miedo" (Archie Goodwin & Eugene Colan)

Eerie n.º 10:
- "El guerrero de la muerte" (Archie Goodwin & Steve Ditko)
- "Las babosas" (Bill Pearson & Joe Orlando)
- "Eso" (Archie Goodwin & Dan Adkins)
- "El tambor del vudú" (Archie Goodwin & Neal Adams)
- "La casa de los demonios" (Archie Goodwin & Jerry Grandenetti)
- "Todo un pájaro" (Archie Goodwin & Eugene Colan)

La edición de Planeta de Agostini Comics incluye como extras una extensa entrevista con el artista Frank Frazetta firmada por Steve Ringgenberg (7 páginas), el correo del lector "Querido primo Eerie" (5 páginas), las cinco cubiertas originales (a todo color) y cinco páginas de "¡La galería de monstruos de Eerie!" firmadas por John Severin, Gray Morrow, Angelo Torres y Roy G. Krenkel.




Texto promocional


La revista Eerie fue uno de los escaparates más espectaculares de la historia del cómic junto con Creepy, la publicación de su depravado primo. Durante muchos años, esta antología aberrante y asombrosa de legendarios relatos de terror quedó oculta como si fuera un siniestro secreto, pero ahora sus seguidores pueden disfrutar de los retorcidos relatos de Wallace Wood, Steve Ditko, Gene Colan, Angelo Torres y otros espeluznantes colaboradores.




La crítica ha dicho

"Las seis o siete historias de cada revista adolecían de la candidez propia de los tiempos en los que se publicaba Eerie. Aún así, muchas de ellas sorprenden gratamente hoy en día por su tono políticamente incorrecto y socarrón. No olvidemos que las publicaciones de la Warren, por su formato revista, no estaban sujetas al estricto Comics Code Authority que atenazaba los cómics de otras editoriales como la Marvel o la DC.
La marca de la casa era el primo Eerie, una especie de mayordomo terrorífico y deforme que nos presentaba, entre comentarios de lo más jocosos, la historia que íbamos a leer. La fórmula del presentador era calcada de la revista hermana, con un tío Creepy prologando y finalizando con sus venenosos comentarios cada una de las historias.
No sería hasta 1974, en el número 54 donde se incorpora el color. De todas formas, el blanco y negro se adapta perfectamente al tono oscuro y macabro de las historias que James Warren publicaba en sus revistas.
Revistas de la Warren Publishing como 1984, Eerie, Creepy, Vampirella o Famous Monsters of Filmland influyeron en toda una generación de artistas, guionistas y cineastas que vertieron a su vez las historias que leyeron en su juventud en las películas, cómics y libros con los que tanto disfrutamos actualmente.
¿Por qué ya no se editan actualmente revistas como estas? Quizás porque han pasado de moda, porque la ola de corrección política las ha barrido de los quioscos o porque la imaginación que desprendían sus páginas se ha perdido para siempre.
Pero lo más valioso de estos cómics son los recuerdos. Recuerdos de tardes de domingo entre las hojas amarillentas de un Creepy o un Eerie. Recuerdos de unas viejas historias que todavía hoy nos siguen estremeciendo. Recuerdos de unas lecturas que me han hecho ser como soy hoy."
- Fan Solo, De fan a fan.

"Tras el éxito de Creepy, [...] Planeta DeAgostini recupera, también en lujosos tomos, a la hermana de la mítica revista de terror, Eerie, nacida dos años después (1966) y que también contó con el trabajo de los mejores dibujantes y guionistas de Estados Unidos y de España, hasta el punto de que muchos lectores americanos se quejaban de la 'invasión española' en las páginas de la revista.
[...]
Al principio la revista se centró en los clásicos del terror como la momia, el hombre lobo o los vampiros, en historias cortas de ocho páginas, como mucho. pero pronto surgieron series tan interesantes como Niño, de Richard Corben, Exterminator One, la historia de un robot asesino; Hunter, una historia postapocalíptica y muchas más.
[...]
En fin, una nueva oportunidad para disfrutar con algunos de los mejores cómics de terror de la historia en lujosos volumenes que no deberían faltar en la tebeoteca de cualquier aficionado."
- Jesús Jiménez, RTVE.es.

"De una forma algo mágica uno se siente transportado a los años 60, con esas historias cortas de ocho páginas, quizá terroríficas antaño, pero que ahora reflejan una forma de hacer cómic muy característica de su época y ahora en desuso. Personalmente disfruté mucho, saboreando esas historias e imaginando como sería el mundo la primera vez que se publicaron. El talento de los dibujos es indudable, solo con ver los nombres de los autores que conforman esta antología es ya suficiente. Y después, abriendo y leyendo el tomo, es para deleitarse con cada viñeta. Algunas historias, debido al paso del tiempo, chirrían, y hay otras que lo han aguantado perfectamente, pero todas tienen ese encanto que las hace especiales. Algunos giros finales se intuyen desde la primera viñeta de la historia, no obstante, uno está esperando llegar al final y comprobar si nuestra intuición es certera.
Una lectura más que recomendable sólo si estás preparado a olvidar parte de lo que sabes, y leerlo con ojos inocentes y dejarte sumergir en relatos que forman parte de una época muy especial."
- Ignasi Marí, ComicsBarcelona.com.




Comentario acerca de la serie


Aprovechar el éxito de un título editorial lanzando uno similar o muy parecido no es un invento de la mercadotecnia reciente: en 1966, dos años después de que apareciera el primer número de Creepy, su editor James Warren distribuía en quioscos y librerías el debut de una revista hermana, esta Eerie, en la que siguiendo la estela de las series de terror editadas por EC Comics (que el lector puede encontrar también publicadas por Planeta como "Clásicos del terror") volvíamos a encontrar un maestro de ceremonias que anunciaba los distintos relatos incluidos en sus páginas: aquí era una improbable mezcla entre Mr. Hyde y el ayudante jorobado del mad doctor de turno, que se presentaba como el primo deforme del decrépito tío Creepy de la cabecera previa.

Muy pocas diferencias, por no decir ninguna, pueden señalarse entre una y otra publicación: de hecho, las historias aparecidas en ambas podrían haberse intercambiado sin que el lector de ninguna de ellas advirtiera el trueque. De hecho, los autores eran poco más o menos los mismos, y el prolífico editor Archie Goodwin seguía demostrando contra viento y marea ser capaz de encargarse del 95% de los guiones de todas las historias publicadas.

En cuanto al apartado gráfico, los artistas seguían siendo los mismos que también demostraban su talento en las páginas de Creepy: Joe Orlando, Reed Crandall, John Severin, Al Williamson, Angelo Torres, Gray Morrow, Rocco Mastroserio, Alex Toth, Steve Ditko, Eugene Colan... Autores de una época pretérita cuyo inagotable talento y gran profesionalidad les permitían crear una cantidad ingente de material para la que una sola revista de historias de miedo no resultaba suficiente.

El éxito de Creepy se repitió: Eerie llegó a alcanzar las 139 entregas, apareciendo la última de ellas en el no tan lejano mes de febrero de 1983. Vista hoy, Eerie resulta ser una revista cuya calidad (por otra parte desigual, claro está) se nos antoja a la altura de la mucho más célebre Creepy, y que como esta cuenta ahora con una edición de lujo como se merece, de adquisición indispensable para los fanáticos del terror tanto como para los coleccionistas de historietas de corte clásico.




Comentario acerca de este volumen


Como dijimos al comentar el volumen previo, y al igual que sucede con la publicación hermana Creepy, en esta entrega encontraremos "una serie de relatos breves de terror por lo general supeditados a la sorpresa final y a una intención moralista casi siempre presente, una moraleja heredada también de las publicaciones precedentes de la EC de William Gaines". Son historias ambientadas en los episodios y épocas más variados de la historia de la humanidad, y que incluyen amenazas de todo tipo: monstruos del averno, demonios, brujas, vampiros, hombres lobo, momias, zombis, casas encantadas, maldiciones ancestrales, etc. Incluso la misma Muerte se cuela en un par de historias...

Por supuesto, hay algunos relatos que merecen más atención que otros: es el caso, por ejemplo, de "Color rubí", "Mosca", "La espada del demonio", "La isla de la bestia" y "El guerrero de la muerte", aunque solo sea por contar con el trabajo gráfico, siempre adelantado a su tiempo y muy por encima del resto de sus congéneres, del maestro Steve Ditko. También se agradece el concurso del habitual Gene Colan y de un episódico Neal Adams, además del siempre sorprendente Jerry Grandenetti. Por su parte, una historia como "Un descuido" parece adelantar uno de los motivos principales del film de John Carpenter Están vivos.

Tampoco faltan algunas adaptaciones de textos literarios previos, ya sean confesos, como "El suceso del puente de Owl Creek" (según el cuento homónimo de Ambrose Bierece), ya versiones libres y no necesariamente acreditadas: y si bien en la ya citada "La isla de la bestia" se manifiesta poniéndolo en boca de un personaje la deuda con el relato The Most Dangerous Game de Richard Connell (que inspiró la película del mismo título, llamada El malvado Zaroff en España), en "Frotar la lámpara" no se menciona -pero es imposible obviar- que el relato viene a estar inspirado en el famoso cuento de terror "La pata de mono" de W. W. Jacobs.

Finalmente, señalar que si el lector tiene una sensación de déjà vu al leer "Encasillado" y "El día después del Juicio Final" se deberá, simplemente, a que ha podido leerlas también en el quinto volumen de Creepy.


lunes, 26 de diciembre de 2011

La Comicoteca: Eerie (Volumen 1)



Eerie (Volumen 1)Guion y dibujo: Varios autores
Barcelona, Planeta de Agostini Comics, mayo de 2011
ISBN: 978-84-684-0289-5
256 pp. (b/n) - 30 €

Este Volumen 1 incluye:
- Eerie n.ºs. 1 a 5.

Eerie n.º 1:
- "¡La viva imagen de Barba Azul!" [sin acreditar; dibujo: Joe Orlando]
- "El avión de la muerte" [sin acreditar]
- "La invitación" [sin acreditar]
- "¡Las tétricas tradiciones de Eerie!" (Archie Goodwin & Bob Lubbers)

Eerie n.º 2:
- "¡Los pasos de Frankenstein!" (Archie Goodwin & Reed Crandall)
- "Trabajo por devoción... ¡al Demonio!" (E. Nelson Bridwell & Angelo Torres)
- "¡El cristal con que se mire!" (Archie Goodwin & Jay Taycee)
- "¡El canalla de fuego!" (Eando Binder & Gray Morrow)
- "¡La galería de monstruos de Eerie!" (John Severin)
- "¡Pagar las deudas!" (Larry Ivie & Eugene Colan)
- "Visión del Mal" (Archie Goodwin & Alex Toth)
- "¡Adelantarse demasiado!" (Archie Goodwin & Joe Orlando)

Eerie n.º 3:
- "¡El alma del terror!" (Archie Goodwin & Angelo Torres)
- "¡El faro!" (Archie Goodwin & Al Williamson)
- "Habitación con vistas" (Archie Goodwin & Steve Ditko)
- "¡Un trabajo de monstruos!" (Archie Goodwin & Rocco Mastroserio)
- "¡Bajo la piel!" (Archie Goodwin & Joe Orlando)
- "¡La galería de monstruos de Eerie!" (Jay Taycee)
- "El monumento" (Archie Goodwin & Alex Toth)
- "Pánico al conocimiento" (Archie Goodwin & Eugene Colan)

Eerie n.º 4:
- "¡La casa del Mal" (Archie Goodwin & Joe Orlando)
- "El asesino del hacha" (Archie Goodwin & Eugene Colan)
- "¡El miedo que los corroe!" (Ron Parker & Rocco Mastroserio)
- "¡El chillón!" (Archie Goodwin & Steve Ditko)
- "¡El amor eterno!" (Archie Goodwin & Donald Norman)
- "¡La isla del fin del mundo!" (Archie Goodwin & Gray Morrow)

Eerie n.º 5:
- "¡El acecho de la momia!" (Roy Krenkel & Archie Goodwin & Reed Crandall)
- "La selva" (Archie Goodwin & Al Williamson)
- "Magia negra" (Archie Goodwin & Steve Ditko)
- "¡Cuestión de rutina!" (Archie Goodwin & Eugene Colan)
- "¡El archivo del doctor Girswold" (Carl Wessler & Rocco Mastroserio)
- "¡El dios del pantano!" (Archie Goodwin & Angelo Torres)
- "¡El cazador de vampiros!" (Archie Goodwin & Joe Orlando)

La edición de Planeta de Agostini Comics incluye como extras la introducción de Forrest J. Ackerman "Mi horripilante recuerdo de Eerie", así como las cuatro portadas originales a todo color, anuncios publicitarios de la época, el correo del lector -"Estimado primo Eerie"-, separatas a modo de presentación y dos páginas más de "¡La galería de monstruos de Eerie!".




Texto promocional


En 1962 [sic], siguiendo los embrujados pasos de la innovadora revista Creepy, el editor Jim Warren lanzó rápidamente una segunda y prometedora antología de terror titulada Eerie. Esta publicación sirvió como escaparate para el talento de los mismos artistas que honraron las páginas de Creepy, esto es, Steve Ditko, Alex Toth, Frank Frazetta, Gene Colan, Angelo Torres y muchos más. Las historias que contaron llevaron el mal a nuevas cotas, conque cerrad puertas y ventanas a cal y canto.




La crítica ha dicho

"Las seis o siete historias de cada revista adolecían de la candidez propia de los tiempos en los que se publicaba Eerie. Aún así, muchas de ellas sorprenden gratamente hoy en día por su tono políticamente incorrecto y socarrón. No olvidemos que las publicaciones de la Warren, por su formato revista, no estaban sujetas al estricto Comics Code Authority que atenazaba los cómics de otras editoriales como la Marvel o la DC.
La marca de la casa era el primo Eerie, una especie de mayordomo terrorífico y deforme que nos presentaba, entre comentarios de lo más jocosos, la historia que íbamos a leer. La fórmula del presentador era calcada de la revista hermana, con un tío Creepy prologando y finalizando con sus venenosos comentarios cada una de las historias.
No sería hasta 1974, en el número 54 donde se incorpora el color. De todas formas, el blanco y negro se adapta perfectamente al tono oscuro y macabro de las historias que James Warren publicaba en sus revistas.
Revistas de la Warren Publishing como 1984, Eerie, Creepy, Vampirella o Famous Monsters of Filmland influyeron en toda una generación de artistas, guionistas y cineastas que vertieron a su vez las historias que leyeron en su juventud en las películas, cómics y libros con los que tanto disfrutamos actualmente.
¿Por qué ya no se editan actualmente revistas como estas? Quizás porque han pasado de moda, porque la ola de corrección política las ha barrido de los quioscos o porque la imaginación que desprendían sus páginas se ha perdido para siempre.
Pero lo más valioso de estos cómics son los recuerdos. Recuerdos de tardes de domingo entre las hojas amarillentas de un Creepy o un Eerie. Recuerdos de unas viejas historias que todavía hoy nos siguen estremeciendo. Recuerdos de unas lecturas que me han hecho ser como soy hoy."
- Fan Solo, De fan a fan.

"Tras el éxito de Creepy, [...] Planeta DeAgostini recupera, también en lujosos tomos, a la hermana de la mítica revista de terror, Eerie, nacida dos años después (1966) y que también contó con el trabajo de los mejores dibujantes y guionistas de Estados Unidos y de España, hasta el punto de que muchos lectores americanos se quejaban de la 'invasión española' en las páginas de la revista.
[...]
Al principio la revista se centró en los clásicos del terror como la momia, el hombre lobo o los vampiros, en historias cortas de ocho páginas, como mucho. pero pronto surgieron series tan interesantes como Niño, de Richard Corben, Exterminator One, la historia de un robot asesino; Hunter, una historia postapocalíptica y muchas más.
[...]
En fin, una nueva oportunidad para disfrutar con algunos de los mejores cómics de terror de la historia en lujosos volumenes que no deberían faltar en la tebeoteca de cualquier aficionado."
- Jesús Jiménez, RTVE.es.

"De una forma algo mágica uno se siente transportado a los años 60, con esas historias cortas de ocho páginas, quizá terroríficas antaño, pero que ahora reflejan una forma de hacer cómic muy característica de su época y ahora en desuso. Personalmente disfruté mucho, saboreando esas historias e imaginando como sería el mundo la primera vez que se publicaron. El talento de los dibujos es indudable, solo con ver los nombres de los autores que conforman esta antología es ya suficiente. Y después, abriendo y leyendo el tomo, es para deleitarse con cada viñeta. Algunas historias, debido al paso del tiempo, chirrían, y hay otras que lo han aguantado perfectamente, pero todas tienen ese encanto que las hace especiales. Algunos giros finales se intuyen desde la primera viñeta de la historia, no obstante, uno está esperando llegar al final y comprobar si nuestra intuición es certera.
Una lectura más que recomendable sólo si estás preparado a olvidar parte de lo que sabes, y leerlo con ojos inocentes y dejarte sumergir en relatos que forman parte de una época muy especial."
- Ignasi Marí, ComicsBarcelona.com.




Comentario acerca de la serie

Aprovechar el éxito de un título editorial lanzando uno similar o muy parecido no es un invento de la mercadotecnia reciente: en 1966, dos años después de que apareciera el primer número de Creepy, su editor James Warren distribuía en quioscos y librerías el debut de una revista hermana, esta Eerie, en la que siguiendo la estela de las series de terror editadas por EC Comics (que el lector puede encontrar también publicadas por Planeta como "Clásicos del terror") volvíamos a encontrar un maestro de ceremonias que anunciaba los distintos relatos incluidos en sus páginas: aquí era una improbable mezcla entre Mr. Hyde y el ayudante jorobado del mad doctor de turno, que se presentaba como el primo deforme del decrépito tío Creepy de la cabecera previa.

Muy pocas diferencias, por no decir ninguna, pueden señalarse entre una y otra publicación: de hecho, las historias aparecidas en ambas podrían haberse intercambiado sin que el lector de ninguna de ellas advirtiera el trueque. De hecho, los autores eran poco más o menos los mismos, y el prolífico editor Archie Goodwin seguía demostrando contra viento y marea ser capaz de encargarse del 95% de los guiones de todas las historias publicadas.

En cuanto al apartado gráfico, los artistas seguían siendo los mismos que también demostraban su talento en las páginas de Creepy: Joe Orlando, Reed Crandall, John Severin, Al Williamson, Angelo Torres, Gray Morrow, Rocco Mastroserio, Alex Toth, Steve Ditko, Eugene Colan... Autores de una época pretérita cuyo inagotable talento y gran profesionalidad les permitían crear una cantidad ingente de material para la que una sola revista de historias de miedo no resultaba suficiente.

El éxito de Creepy se repitió: Eerie llegó a alcanzar las 139 entregas, apareciendo la última de ellas en el no tan lejano mes de febrero de 1983. Vista hoy, Eerie resulta ser una revista cuya calidad (por otra parte desigual, claro está) se nos antoja a la altura de la mucho más célebre Creepy, y que como esta cuenta ahora con una edición de lujo como se merece, de adquisición indispensable para los fanáticos del terror tanto como para los coleccionistas de historietas de corte clásico.




Comentario acerca de este volumen

Como en Creepy, aquí nos encontramos con una serie de relatos breves de terror por lo general supeditados a la sorpresa final y a una intención moralista casi siempre presente, una moraleja heredada también de las publicaciones precedentes de la EC de William Gaines.

Por supuesto, qué duda cabe de que la mayor parte de las historias adolecen de cierta redundancia en algunos de sus temas: no faltan en Eerie el concurso de vampiros, momias, hombres lobo, fantasmas y demás criaturas habituales del género, ya sea en su vertiente literaria como en la cinematográfica. Pero hay que reconocerle el mérito a un Archie Goodwin que escribía la mayoría de los relatos, intentando siempre sorprender al lector... algo mucho más difícil hoy en día pero que por aquel entonces sin lugar a dudas conseguiría a tenor del éxito de las distintas revistas de la factoría Warren.

Por lo tanto, es en el apartado gráfico donde radica el mayor atractivo, que no es poco, de la presente edición: cómo no destacar el trabajo de autores que brillaron también en otros géneros y otras compañías, dado que en las páginas de este primer tomo podemos disfrutar en repetidas ocasiones del siniestro clasicismo del malogrado Gene Colan, la elegancia fuera de toda duda del cocreador de Spiderman Steve Ditko o la modernidad de Alex Toth... por no hablar, claro, de las ilustraciones para portada del gran Frank Frazetta.