Abandonad toda esperanza

jueves, 10 de mayo de 2007

Retrato de una obsesión: La parada de Diane Arbus

Si hace un par de días hablábamos de la semiolvidada Tina Modotti, al hilo del excelente cómic Modotti de Ángel de la Calle, hoy toca hacerlo de Diane Arbus, otra de las grandes fotógrafas del siglo pasado, y cuyo biopic, Retrato de una obsesión, acaba de estrenarse en los cines españoles.



Tras este ridículo título (tan parecido a Retratos de una obsesión, con Robin Williams, que tampoco se llamaba así, sino One Hour Photo: "Fotos en una hora") se esconde Fur, subtitulada al igual que en España Un retrato imaginario de Diane Arbus. Y es que precisamente de eso se trata la nueva película de Steven Shainberg: como avisa el texto con el que se abre el film, no estamos ante un biopic al uso, sino ante una recreación ficcional de la vida de una persona real.



Y es que Shainberg se permite incluso pasar por alto el final de la artista, que acabó suicidándose en 1971. Prefiere fijar su atención en cómo se transformó, de una gris ama de casa al servicio de su marido, fotógrafo de modas y publicidad, en una de las fotógrafas más importantes del siglo XX, revolucionando el medio con sus instantáneas protagonizadas por gemelos idénticos, gigantes, enanos y otros fenómenos de circo.



Y es que aunque también fotografió a personajes ilustres de la cultura del momento, como Jorge Luis Borges o Norman Mailer, fue su particular fijación por los freaks (bautizados así por la inmortal película de Tod Browning, conocida en España como La parada de los monstruos, y todavía hoy una de las cimas del cine fantástico) lo que la convirtió en una artista con una mirada diferente.



Steven Shainberg vuelve a demostrar su fijación por las conductas excéntricas y estrambóticas de las personas: ya en Secretary, con una espléndida Maggie Gyllenhaal y un no menos estupendo James Spader, fijó su atención en una extraña concepción del amor, basada en la dependencia emocional y sexual proyectada a partir de la sumisión profesional. Ahora, en Fur (nos negamos a seguir usando el título español) prescinde en buena parte del humor negro de aquella y articula su nueva propuesta alrededor de la fascinación que despierta en Diane Arbus su misterioso y enmascarado vecino.



Nicole Kidman vuelve a dar en el clavo interpretando a Arbus, su segunda artista obsesiva y suicida tras la Virginia Woolf de Las horas, que le supuso por fin su codiciado Oscar. En esta ocasión, dado el particular carácter de Fur, no ha necesitado de prótesis faciales para asemejarse a la biografiada. Por su parte, un Robert Downey Jr. irreconocible hasta el final de la cinta interpreta el difícil personaje de Lionel, el vecino, mientras que un memorable Ty Burrell (Amanecer de los muertos) hace las veces del sufrido esposo de la protagonista.



Es indudable que una película como Fur no será plato de todos los gustos, pero los amantes del cine más arriesgado y personal no deberían dejarla pasar, porque el estilo cinematográfico de Shainberg lo justifica ya de por sí. Si a eso añadimos el interés por el personaje de Diane Arbus y el trabajo del reparto en su totalidad, esta Fur se consolida como una de las propuestas más interesantes de la cartelera actual.

[Fotografías: Diane Arbus.]

1 comentario:

Jorge Iván Argiz dijo...

Aquí no puedo estar más en desacuerdo. Mi paladar cinematográfico es muy variado, pero esta película me ha parecido fallida de principio a fin. Además me hizo preguntarme si el director y el guionista siquiera sabian quien era DIANE ARBUS, aunque esto no tiene que ver para lo que dije antes.


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