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«UNA MEZCLA PERFECTA ENTRE CÓMICS, GÉNERO NEGRO Y SERIE B. ¡El TWIN PEAKS DE LOS BLOGS!»

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sábado, 21 de julio de 2012

Las recomendaciones del sábado



Cómic: 
ENTRETELAS
Rubén del Rincón
(La Cúpula, 2012)

En la Cataluña de 1982, el cierre de una fábrica textil amenaza con dejar en la calle a sus trabajadores; algunos de ellos se propondrán crear una cooperativa para mantener la empresa a flote y hacerse con el control de la misma... Con la colaboración de su hermano Carlos y basándose en la historia de su propia familia, el autor de Mesalina y Para el rastro debuta en el relato costumbrista con esta novela gráfica que, pese a estar ambientada en el pasado, habla de temas tan en boga hoy como el desempleo y la precariedad. Un álbum estupendo.



Libro: 
RETRATO DEL ARTISTA ADOLESCENTE
James Joyce
(Alianza, 2012)

El pequeño Stephen es matriculado en un colegio jesuita para hijos de familias adineradas; allí tendrá su primer contacto serio con la muerte... Primera novela del autor de los relatos de Dublineses y de esa cumbre de la narrativa del siglo XX que es Ulises, protagonizada por Stephen Dedalus (álter ego inequívoco del propio Joyce), y que denota ya en sus páginas la osadía temática y formal que caracterizó siempre a la obra de su autor. Un clásico imperecedero e inagotable, con la ya clásica traducción de Dámaso Alonso, que debe leerse y releerse.


(De: El Periódico de Villena, n.º 328, 20-VII-2012).

viernes, 20 de julio de 2012

El cine español en crisis


El cine español está en crisis. Quizá no su valor artístico (que ese es otro tema de debate que daría para mucho), pero sí al menos su sistema de exhibición. Así lo han demostrado recientemente realizadores como David Trueba o Paco León: el primero rueda Madrid 1987 sin ayudas económicas y a los pocos meses de su estreno edita el DVD junto con el guion del film; por su parte, el actor y humorista pone en circulación Carmina o revienta, su debut como realizador, en cines, DVD e Internet al mismo tiempo.

De ambos filmes y del siempre polémico sistema de exhibición en cines hablamos en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy:


Paco León, entre su madre Carmina Barrios y su hermana María León

jueves, 19 de julio de 2012

El mundo (y la música) de Batman


A nadie se le escapa que mañana llega a nuestros cines el estreno más esperado del año por cinéfilos y fanáticos del cómic de todo el país: El Caballero Oscuro: La leyenda renace, película con la que el realizador Christopher Nolan culmina su trilogía dedicada al Hombre Murciélago, que se inició con Batman Begins y continuó con El Caballero Oscuro.



No se me ocurre mejor preparativo ante tan magno evento que deleitar nuestros oídos con la soberbia y majestuosa banda sonora original compuesta por Hans Zimmer, y que la Warner ha decidido ofrecer de forma íntegra y para su escucha gratuita en la red. Podéis disfrutarla aquí.



Y si ese era el aperitivo, como postre os sugiero, particularmente a los aficionados alicantinos, que os paséis por la exposición El mundo de Batman a partir del próximo sábado; así como, en especial, por la charla "Batman: Historia de un icono", que ofrecerá Javier García-Conde -antiguo compañero de un servidor en la organización de Unicómic y experto en las relaciones entre la historieta y el cine- a las 19.00 horas en el Forum de la Fnac. Todo ello, en el Centro Comercial Bulevar Plaza, con entrada gratuita limitada al aforo del local. Nos vemos allí.


Más información, pinchando en esta imagen

miércoles, 18 de julio de 2012

Lucha en do mayor: El cerco de Leningrado



Entre 1941 y 1944, la ciudad de Leningrado (hoy San Petersburgo) sufrió un cerco por parte del ejército alemán que obedecía las órdenes del führer Adolf Hitler. El conocido como "el cerco de Leningrado", popularizado por el cine en películas como Enemigo a las puertas de Jean-Jacques Annaud, duró 900 días, y el asedio de los boches y la desidia del dirigente soviético Josef Stalin y sus cartillas de racionamiento llevaron a los más de tres millones de habitantes de la ciudad a vivir en condiciones infrahumanas, llegando a alimentarse de los animales domésticos y de las ratas que vivían en el alcantarillado, cuando no a caer dolorosamente en el canibalismo...



Estos hechos tan dramáticos, que se saldaron con casi dos millones de víctimas (entre civiles y militares), son los que pretenden contar el guionista Erick Lasnel y el dibujante Boris Joy-Erard, más conocidos respectivamente como Céka y Borris, en Lucha en do mayor, una novela gráfica editada por Casterman en 2010 y cuya edición española corre a cargo de Planeta de Agostini Comics. Aunque para contarlo los autores hayan recurrido a la (aparente) excusa de centrarse en un mítico concierto de música clásica acontecido en 1942 a partir de una igualmente mítica partitura compuesta por Dimitri Chostakovitch.



La historia en cuestión arranca, a modo de preludio, en el tiempo presente: es el 25 de septiembre de 2006, día en el que con motivo del centenario del nacimiento del compositor ruso se celebra en la Gran Sala de la Filarmónica de San Petersburgo un concierto homenaje a su figura, y en el que se interpretará su 7.ª Sinfonía de Leningrado. A partir de ahí, el relato se retrotrae al 16 de marzo de 1942, en plena II Guerra Mundial, cuando un pequeño comando de soldados del ejército soviético intenta penetrar por el aire el sitio de Leningrado. Uno de estos soldados, el cabo Vlakov, será el único superviviente de la operación, que logrará culminar con éxito: alcanzar el cuartel general del frente de Leningrado poniendo a salvo la partitura musical que viaja con él.






Podría considerarse a este personaje como el protagonista principal de la obra, aunque el de Irina, una joven soviética que vive con su madre moribunda y la compañía de un gato negro, no le va a la zaga. De hecho, Irina toca el oboe en la orquesta sinfónica de la ciudad, destinada a interpretar la obra compuesta por Chostakovitch el 9 de agosto de ese mismo año, jornada en la que está previsto que Hitler y sus tropas invadan la ciudad, y que será el muy emocionante y emotivo culmen del relato.



Como intuirá el lector, Lucha en do mayor es una novela gráfica histórica de contenido político-social, y por tanto de voluntad humanista. Sus autores, con la colaboración de Brice Follet al color y a partir de un proceso de documentación previo, construyen un relato con el que resulta fácil identificarse, y cuyo protagonismo dejan en manos de animales antropomorfos. No es difícil intuir la influencia del fundamental y premiado Maus, aunque como expone Antoni Guiral -en su artículo a modo de coda final- Art Spiegelman no fuese el único en recurrir a este recurso propio de las fábulas desde Esopo y Jean de La Fontaine. De hecho, el trabajo de Céka y Borris pronto se eleva por encima de cualquier comparación posible, demostrando a partir del dominio narrativo de sus autores una autonomía propia casi en cada página. Ambos consiguen así un álbum que merece la pena leer.


Título: Lucha en do mayor
Autores: Céka (guion) / Borris (dibujo)
Editorial: Planeta de Agostini Comics
Fecha de edición: abril de 2012
104 pp. (color) - 14,95 €

lunes, 16 de julio de 2012

La Comicoteca: Archivos WildStorm: StormWatch (Vol. 3)



Archivos WildStorm: StormWatch (Vol. 3 de 4: "Sin líder")
Guion: Ron Marz et alii / Dibujo: Matt Broome et alii 
Barcelona, Norma Editorial, octubre de 2010.
ISBN: 978-84-679-0263-1
200 pp. (color) - 15 €

Este Volumen 3 incluye:
- StormWatch n.ºs. 17 a 21;
- StormWatch Special n.º 2.

La edición de Norma Editorial incluye como extras las historias "Loose Cannon", "Undertow: Cruce de corrientes" y "Pagan: Marcado" -publicadas como complemento en los números de la colección incluidos en el presente volumen-, StormWatch Special n.º 2, seis cubiertas originales -firmadas la mayoría por Matt Broome- y tres pin ups, dos de ellos a doble página.



Texto promocional

STORMWATCH SUFRE UNA CRISIS DE LIDERAZGO TRAS LA MUERTE DE SU LÍDER.
En el tercer volumen de ARCHIVOS WILDSTORM: STORMWATCH, "Sin líder", el grupo debe superar una dura crisis tras la muerte de Battalion y la dimisión de Bendix. Una situación que hará aflorar antiguas rencillas dentro del grupo. Un volumen que comprende los números 17 a 21 de la serie original americana y, como extra, el Stormwatch Special n.º 2.



Comentario acerca de la serie

Como todo buen aficionado sabe, el origen de Image Comics radica en el abandono de las dos grandes compañías que editaban (y editan) cómics de superhéroes, DC y Marvel, a comienzos de la década de los 90, por parte de una serie de artistas que buscaban una mayor independencia creativa, así como la posibilidad de mantener los derechos legales de sus creaciones: bien es sabido que los personajes de dichas empresas pertenecen a las mismas, y los autores de las distintas cabeceras van rotando uno tras otro aportando cada uno su visión acerca del personaje. Dichos autores fueron Jim Lee, Rob Liefeld, Todd McFarlane, Jim Valentino, Erik Larsen y Marc Silvestri. Y también es generalmente conocido que, aunque hoy la visión de este grupo de autores es muy discutida y en ocasiones fuertemente criticada por un amplio sector de aficionados al género -la mayoría de veces con razón-, también es cierto que en su día aquellos ofrecieron algo distinto que consiguió calar muy hondo en legiones de lectores que convirtieron a muchas de las series de Image en los más indiscutibles best sellers del sector en aquella época.

En particular, fue el universo WildStorm de Jim Lee, Todd McFarlane, Rob Liefeld y compañía el que alcanzó enseguida cifras de venta realmente estratosféricas. Un universo detrás de cuya concepción general se encontraban dos hombres: el citado Jim Lee, por aquel entonces (y en realidad todavía hoy) uno de los dibujantes de mayor éxito del cómic superheroico, y su inseparable socio y amigo de la infancia Brandon Choi. Ambos concibieron un mundo de líneas narrativas interconectadas al estilo de los Universos DC y Marvel, con superhéroes de diversa índole cuyas aventuras se cruzaban de vez en cuando en los consabidos team ups y crossovers multitudinarios.

Por supuesto, Lee y compañía habían aprendido muy bien la lección de Marvel y DC: no resulta difícil detectar influencias, por ejemplo, de Spiderman y Batman en el universo y la concepción estética del Spawn de McFarlane, o de los exitosos X-Men (que precisamente Lee a los lápices, junto a Chris Claremont a los guiones, había llevado a lo más alto del top de tentas) en grupos como WildC.A.T.S. o Cyberforce. De la misma manera, el Universo WildStorm no podía prescindir de un supergrupo oficial, apoyado por el Estado y admirado por el pueblo, al modo de la Liga de la Justicia de DC o de los Vengadores de Marvel. El resultado de esta regla de tres fue StormWatch.

Esta cabecera nacía en marzo de 1993 con el inevitable tándem Choi / Lee a los guiones y un primerizo Scott Clark a los lápices, apoyado por Joe Chiodo en el coloreado. Estos autores presentaban a un supergrupo apoyado por las Naciones Unidas, que contaba con la estación espacial SkyWatch como base de operaciones, con Weatherman como supervisor y con una formación de agentes de campo liderada por Battalion y formada también por Fuji, Hellstrike, Diva y Winter. Dicha formación evolucionaría con el paso del tiempo, y acabaría convirtiéndose en The Authority, en la encarnación de Warren Ellis y Bryan Hitch.

Leída hoy, una serie como StormWatch demuestra, condiciones generales de la casa obligan, una preponderancia del dibujo sobre el guion, algo que acabaría contagiándose peligrosamente a las majors DC y sobre todo Marvel; un mal cuyos síntomas más claros eran una cierta confusión narrativa, la abundancia de espectaculares escenas de acción a base de splash pages muy habituales, y una exageración anatómica en sus personajes que en la mayoría de las veces chocaba contra toda lógica naturalista. Pese a ello, las historias y los personajes creados por Lee y Choi se leen con agrado, y suponen un digno entretenimiento casi veinte años después de su primera aparición.

Y todo ello, a tamaño reducido -similar al de los Omnibus de Indiana Jones y Buffy- y a un precio popular y asequible.



Comentario acerca de este volumen

En el presente volumen prosiguen las aventuras de StormWatch, el considerado "grupo oficial" del Universo WildStorm de los años 90, como la Liga de la Justicia Internacional lo es en el Universo DC o Los Vengadores en el de Marvel.

Ahora, eso sí, y como explicita el título del volumen, "Sin líder", los hechos narrados parten de la defunción de Battalion y de todo lo que su desaparición conlleva. La elegida para dirigir el grupo es Diva, algo que otro miembro del equipo, Cannon, no ve con buenos ojos al considerarse como el miembro ideal para desempeñar esa función y por tanto para ser ascendido...

Este volumen incluye también varias historias extra: de hecho la primera, "Loose Cannon", se centra en las actividades de este tras el abandono del grupo, movido por la rabia y la ira hacia sus antiguos compañeros, y sobre todo hacia unas reglas gubernamentales que según él solo le ponen trabas a la hora de desempeñar su trabajo. A continuación, el lector se encontrará con "Undertow: Cruce de corrientes" y "Pagan: Marcado", dos historias muy breves escritas por ese gran guionista que es Steven T. Seagle (Es un pájaro..., The Amazon). Finalmente, cierra el volumen la historia publicada en el segundo número especial de la colección, escrita por el guionista titular Ron Marz y dibujada por un entonces desconocido Cully Hamner (RED, Batman: Presagios).





(+) Previously on Abandonad toda esperanza:
- Vol. 1
- Vol. 2

domingo, 15 de julio de 2012

Semana Negra 2012: Los premios

Como es tradicional en este evento, durante un acto celebrado en la mañana del segundo viernes de la Semana Negra de Gijón se dieron a conocer todos los títulos premiados en las distintas categorías del certamen. Estos son los ganadores:

- Premio Hammett:
Las niñas perdidas, de Cristina Fallarás (España; Roca).



- Premio Silverio Cañada:
Que de lejos parecen moscas, de Kike Ferrari (Argentina; Amargord).



- Premio Celsius:
Diástole, de Emilio Bueso (España; Salto de Página).



- Premio Rodolfo Walsh (ex aequo):
La frontera del narco, de Sanjuana Martínez (México; Temas de Hoy) / Un maestro, de Guillermo Saccomanno (Argentina; Planeta).




- Premio Espartaco:
El día de mañana, de Ignacio Martínez de Pisón (España; Seix Barral).




- Premio del Concurso Internacional de Relato:
1.º: Lucía, de Lola Sanabria.
2.º: La ley del narco, de Claudio Cerdán.
3.º: Tensión superficial, de Carmen Rendón.

Enhorabuena a los premiados. Y como recordaréis, por si tenéis curiosidad, en su día informamos de todos los nominados.

sábado, 14 de julio de 2012

Las recomendaciones del sábado



Cómic: 
BATMAN (EL CABALLERO OSCURO): PRESAGIOS
Joe Casey & Cully Hamner
(ECC, 2012)

Bruce Wayne regresa a Gotham decidido a emprender su carrera como Batman; mientras tanto, un gris empleado de una empresa filial de su emporio comienza a sufrir visiones apocalípticas de un futuro inminente... Se recupera ahora este cómic de comienzos de la pasada década, en la que el guionista de Automatic Kafka y el dibujante de RED y sus secuelas realizan un viaje al pasado, a los primeros tiempos del Caballero Oscuro. Una lectura muy entretenida y un estupendo aperitivo de cara al inminente estreno de la nueva película de Batman.



Libro: 
DEJA EN PAZ AL DIABLO
John Verdon
(Roca, 2012)

Después de haber resuelto los dos casos más difíciles de su carrera, David Gurney padece de estrés postraumático; pero esto no impedirá que acepte la petición de ayuda de la periodista que le catapultó a la fama, colaborando en un documental sobre las familias de las víctimas de un asesino en serie que todavía sigue libre... Sé lo que estás pensando nos descubrió a John Verdon, y No abras los ojos confirmó a su personaje David Gurney como protagonista de una serie de thrillers impactantes de la que el presente título es la tercera y muy esperada entrega.


(De: El Periódico de Villena, n.º 327, 13-VII-2012).

viernes, 13 de julio de 2012

Curso de Novela y Cine Negro: La resaca


Volvimos del Curso de Novela y Cine Negro de Els Juliols de la UB con la agradable sensación del trabajo bien hecho. Fueron días (y noches) en agradable compañía, y en donde aprendimos, tanto o más que enseñamos, de nuestros compañeros y también de nuestros alumnos. Fue una lástima, eso sí, perdernos las ponencias de los dos primeros días, entre ellas la de Andreu Martín, o que Lorenzo Silva pasara como una exhalación por las jornadas por culpa de otro compromiso académico previo.

Al menos, de perdernos la charla de Andreu nos resarcimos un tanto compartiendo mesa con él uno de los días... y leyendo su último libro y su último cómic en el viaje de vuelta en tren. De estas obras (el manual Cómo escribo y la novela gráfica Ocupante) y de su autor hablamos en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy, viernes 13 (que diría David Goodis, clásico del género negro):



Lorenzo Silva y Andreu Martín, dos (admirables) compañeros de curso

jueves, 12 de julio de 2012

Mercenarios... ¿retro?


¿Retro? Eso me pregunté en un primer momento, ya que después de aquellos carteles personalizados de Los mercenarios 2 esperaba una muestra de cartelismo semejante a la propaganda soviética de principios de siglo XX, o al expresionismo alemán, o al cine del Hollywood de la Edad de Oro (ya saben, las décadas de los años 30 a 50), y me encontré con esto:



Luego caí en la cuenta de que la estética retro estaba (supuestamente) justificada porque este póster recuerda a los carteles de las action movies de los años 80 que convirtieron en estrellas precisamente a buena parte del reparto de esta secuela de Los mercenarios: Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Bruce Willis, Jean-Claude Van Damme o Chuck Norris. Y fue entonces que me di cuenta de que con estas cosas uno se da cuenta de que se hace viejo...

miércoles, 11 de julio de 2012

Los ignorantes: Un buen año



Ha querido el azar que un servidor, que no es precisamente un especialista en vinos, haya visto por fin la película de Ridley Scott Un buen año -en el que el personaje encarnado por Russell Crowe hereda una pequeña finca francesa y sus viñedos- casi al mismo tiempo que leído este Los ignorantes, donde el guionista y dibujante de cómics Étienne Davodeau propone, como el subtítulo indica, un "Retrato de una iniciación cruzada", y que no es sino la suya en el mundo de la enología al mismo tiempo que la de un viticultor amigo suyo en el universo del noveno arte.



Por tanto, puedo asegurar que no es necesario ni mucho menos ser un experto en el mundo del vino para disfrutar de esta espléndida novela gráfica como no lo era, por supuesto, para ver el citado film del realizador de Blade Runner. Solo hace falta tener un mínimo de sensibilidad para dejarse llevar por las peripecias vitales, mínimas y reconocibles, de la pareja protagonista: el viticultor Richard Leroy, que hasta el momento lo desconocía prácticamente todo del mundo del cómic (háganse cargo: no sabía ni quién era Moebius, y eso que como este es francés), y el propio Davodeau, que alcanza aquí una madurez como narrador, y como persona, inaudita.



Decir esto no es poco teniendo en cuenta que hablamos del autor de La mala gente, Caída de bici, Ha muerto un hombre, El testimonio o Lulú, mujer desnuda, obra esta última editada como la presente por La Cúpula y a la que se hace referencia explícita en sus páginas. Y es que por Los ignorantes se pasean tantos títulos de cómics como botellas de vinos. Profano como es uno en el mundo de la viticultura, me resulta imposible recordar los vinos citados, pero sí me acuerdo con facilidad que aparecen las lecturas usualmente recomendadas a los profanos del tebeo, como Maus de Art Spiegelman o Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons, aunque esta última no acabe siendo muy del gusto de Leroy... que se pierde entre tantas referencias al género superheroico (que desconoce) y acaba quedándose durmiendo mientras lo lee en la cama (sic). También se menciona Parecer es mentir, de Dominique Goblet, obra descubierta y adquirida por el propio viticultor en un festival sobre cómic después de escuchar a su autora en persona durante la presentación de su cómic.


Richard Leroy y Étienne Davodeau: una iniciación cruzada

Y es que por las páginas de Los ignorantes se pasean algunos de los autores más aplaudidos de la bande dessinée actual: Jean-Pierre Gibrat, que es visitado por los protagonistas y habla entre otras de su obra El plazo (que debe ser la misma que La prórroga); Marc-Antoine Mathieu, que también acoge a Davodeau y Leroy en su jardín, y que es autor de Dios en persona y creador del personaje Julius Corentin Acquefacques; y Emmanuel Guibert, autor de La guerra de Alan y El fotógrafo. Incluso Lewis Trondheim, el autor de Mis circunstancias, no aparece como tal sino como su reconocible álter ego animalizado, regalándole una página ("La teoría del pico") a Davodeau, que la incluye tal cual en su relato. Al final, en el apéndice, descubriremos que durante la elaboración de este libro también se leyeron Mátteo del citado Gibrat, Fresa y chocolate de Aurélia Aurita, La guerra de las trincheras de Jacques Tardi, Diario de Fabrice Neaud, La espinaca de Yukiko de Frédéric Boilet, Ibicus de Pascal Rabaté, Killers de Mezzo y Pirus, Barrio lejano de Jiro Taniguchi, Muchacho de Emmanuel Lepage... por citar tan solo títulos de los que hemos hablado en este vuestro blog.



Además de conocer estos títulos, Los ignorantes nos ilustra acerca del proceso de realización del vino: el cultivo de las viñas, la recogida de la uva, la conservación y la fermentación del mosto, etcétera. Una tarea a la que Leroy se dedica con pasión y cariño, apostando por una elaboración lo más artesanal posible... algo que lo acerca bastante a la forma en la que Davodeau entiende la realización de una historieta como la presente.



Así, y pese a sus diferencias de carácter y aficiones, Étienne Davodeau y Richard Leroy aparecen aquí como dos personalidad muy similares. Y una vez finalizada la muy gozosa lectura de Los ignorantes, da la sensación de que tanto daría hablar de cómics y de vinos como de cualquier otra cosa... pero entonces no sería el relato real de una iniciación al mismo tiempo que el de una confesión: la de dos hombres que pertenecen a universos distintos pero que parecen movidos por una misma pasión, la de aquello que aman y a lo que han decidido dedicar casi toda su vida. Los ignorantes es, pues, un cómic excelente, maduro, reposado, y que deja tras su lectura un excelente poso. Como los mejores vinos.


Título: Los ignorantes
Autor: Étienne Davodeau (guion y dibujo)
Editorial: La Cúpula
Fecha de edición: mayo de 2012
280 pp. (b/n) - 27 €

martes, 10 de julio de 2012

RIP: Ernest Borgnine (1917-2012)


El cine norteamericano perdió el pasado domingo a uno de sus actores más característicos: Ernest Borgnine. En activo durante varias décadas y hasta el mismo año de su muerte, especializado en papeles secundarios pero ocasional protagonista (llegó a ganar un Oscar al Mejor Actor en los primeros años de su carrera), su rostro fácilmente identificable y su sonrisa, simpática o cargada de cinismo según la naturaleza del personaje que encarnara, desaparecen por culpa de una insuficiencia renal, pero permanecerán para siempre en las retinas de los espectadores de todo el mundo.


Ernest Borgnine (1917-2012)

Hijo de inmigrantes italianos, fue su madre la que ante la indecisión de su hijo por elegir un camino profesional una vez terminados sus estudios, le sugirió la profesión de actor. Así, y después de dedicar una década a la Marina en cuyas filas se enroló, empezó a colaborar en algunas representaciones de Broadway mientras trabajaba en empleos de lo más variado para ir sobreviviendo. Sus primeras apariciones tanto en la gran como en la pequeña pantalla tuvieron lugar en 1951, año en el que participa en tres filmes (uno de ellos a las órdenes de Robert Siodmak) y en otras tantas series de televisión. Esta convivencia de ambos medios fue algo habitual durante las dos primeras décadas de su filmografía.

Entre Montgomery Clift y Frank Sinatra en De aquí a la eternidad

Pronto fue evidente que Borgnine presentaba unos rasgos característicos para encarnar no a personajes protagonistas sino a roles secundarios de lujo, de esos que con pasmosa facilidad suelen robarles las escenas a los actores que encabezan los carteles de las películas. Así ocurrió en 1953 con su trabajo en un par de westerns filmados por Delver Daves y André de Toth, y en la que fue su primera gran oportunidad: De aquí a la eternidad, el clásico del séptimo arte dirigido por Fred Zinnemann y donde el actor, encarnando al violento sargento 'Fatso' Judson, se permitía codearse con intérpretes como Burt Lancaster, Deborah Kerr, Montgomery Clift o Frank Sinatra.


El primero por la derecha en un fotograma de Johnny Guitar

En aquel momento la carrera de Borgnine, al menos como actor de carácter, parecía imparable, pues al año siguiente intervino en tres películas del Oeste más, una de ellas de nuevo al servicio de De Toth, y las otras dos nada menos que Veracruz y Johnny Guitar, los míticos filmes de Robert Aldrich y Nicholas Ray protagonizados por las parejas Gary Cooper / Burt Lancaster y Joan Crawford / Sterling Hayden respectivamente.


Junto a Betsy Blair en el film que le dio el Oscar: Marty

1955 sería un punto de inflexión en la carrera de Borgnine, y no solo por protagonizar seis películas de entre las que cabe destacar Conspiración de silencio de John Sturges, Busca tu refugio de Nicholas Ray o Sábado trágico de Richard Fleischer. Fue en aquel año que Borgnine interpretó al humilde carnicero Marty Piletti, el protagonista de Marty, la adaptación cinematográfica de un telefilm previo dirigida por Delbert Mann, escrita por el gran Paddy Chayevsky y protagonizada también por una inolvidable Betsy Blair. El trabajo de Borgnine, en un rol encarnado antes en televisión por otro grande, Rod Steiger, fue galardonado con el Oscar al Mejor Actor de aquel año, mientras que la película también se llevó la estatuilla principal de la noche y director y guionista fueron igualmente premiados. Cabe destacar que Borgnine logró ser el vencedor de la noche frente a cuatro rivales de gran altura: James Cagney, James Dean, Frank Sinatra y Spencer Tracy, este último precisamente por su trabajo en la citada Conspiración de silencio.


Caracterizado como Ragnar en Los vikingos

En los años siguientes, Borgnine siguió haciendo cine de género, con el western como uno de los más destacados: así, volvió a trabajar con Delver Daves en cintas como Jubal o Arizona, prisión federal. Pero también se le vio en muestras de otros géneros, como en el film de aventuras Los vikingos o la bíblica Barrabás, ambas al servicio del ya citado Richard Fleischer. Repitió también con John Sturges en Estación polar Cebra y con Robert Aldrich en El vuelo del Fénix, La leyenda de Lylah Clare y la exitosa Doce del patíbulo, título bélico y multiestelar que dio pie a una saga de telefilmes en los que Borgnine siempre estuvo presente en su rol del general Worden.


En Doce del patíbulo, otro film con un reparto espectacular

Borgnine ponía fin a la década de los 60 con otro de sus papeles más recordados: el de Dutch Engstrom, uno de los miembros del Grupo salvaje de Sam Peckinpah, obra maestra del cine y cinta clave del western crepuscular, y una película donde nuestro intérprete hizo más que estar a la altura de estrellas como William Holden o Robert Ryan. A estas alturas de su vida, también había tenido tiempo de casarse hasta cuatro veces (luego lo haría una vez más), una de ellas con la temperamental actriz Katy Jurado.


Con Ben Johnson, Warren Oates y William Holden: el mítico Grupo salvaje

Ya en los años 70 intervino en La revolución de las ratas (Willard), fue uno de los principales reclamos del gran reparto de la catastrofista La aventura del Poseidón, volvió a trabajar con Peckinpah en la mucho más discreta Convoy, y coincidiendo de nuevo con el director Robert Aldrich y el actor Lee Marvin protagonizó un mítico enfrentamiento a muerte a bordo de un tren: El Emperador del Norte.


El Emperador del Norte: Borgnine y Lee Marvin, en una lucha sin cuartel

Ningún género le fue ajeno, ni siquiera el fantástico: participó en películas de terror como La lluvia del diablo o Bendición mortal, cintas de serie B no del todo olvidables dirigidas respectivamente por el veterano Robert Fuest  y el hoy muy comercial Wes Craven. Y en cuanto a la ciencia ficción, formó parte de la tripulación de la producción de Disney El abismo negro y fue el simpático taxista de la Gran Manzana convertida en prisión de máxima seguridad de 1997: Rescate en Nueva York, clásico contemporáneo de John Carpenter con Kurt Russell como 'Snake' Plissken.


Un rol breve pero memorable: el taxista de 1997: Rescate en Nueva York

A partir de entonces y durante las tres últimas décadas de su vida alternó trabajos en películas de segunda categoría, realizadas tanto dentro como fuera de los Estados Unidos -muy especialmente en Alemania e Italia-, con intervenciones episódicas en series de televisión más o menos populares, caso de Vacaciones en el mar, Magnum o Se ha escrito un crimen. Pero todavía tuvo tiempo de intervenir en filmes como la interesante Gattaca o en un par de mediocres adaptaciones de cómic: Blueberry (La experiencia secreta) y RED, esta última su film más reciente estrenado en España, y donde apenas aparecía unos minutos como vigilante del archivo. Pero de estos últimos años, si cabe destacar un trabajo es el que realizó a las órdenes de Sean Penn en el segmento dirigido por el actor dentro del film colectivo 11'09''11 (11 de Septiembre), película en recuerdo a la trágica jornada del 11S.


Su último gran trabajo: el viudo solitario de 11'09''11

Trabajador incansable, Ernest Borgnine deja cuatro largometrajes terminados entre el pasado año y el presente. Pero sobre todo deja una retahíla de títulos míticos de la historia del cine, muchos de ellos westerns memorables, y donde trabajó en repetidas ocasiones al servicio de directores de la talla de Aldrich, Fleischer, Daves, Sturges, De Toth o Peckinpah. Buena muestra de su indiscutible talento, palpable en los miles de metros de celuloide que deja para la posteridad. Descanse en paz, Mr. Borgnine: se lo ha ganado a pulso.


Orgulloso junto a dos de sus múltiples premios, entre ellos el Oscar de 1955

Ermes Effron Borgnine, llamado Ernest Borgnine, nació en 24 de enero de 1917 en Hamden, Connecticut, y falleció en 8 de julio de 2012 en Los Angeles, California. Tenía por tanto 95 años. Descanse en paz.

lunes, 9 de julio de 2012

Una colmena en construcción: Vidas (mágicas) cruzadas


Hay dos clases de cómics -imagino que como de novelas, películas o cualquier otro artefacto artístico siempre que este sea narrativo- de los que resulta muy difícil escribir una crítica, reseña o similar: por un lado, aquellos de los que una vez terminados de consumir se tiene la sensación de no haber entendido nada de lo que nos han contado; por otro, los que aun habiéndolo entendido todo se siente que la historia que relatan no se puede o debe explicar y/o que la emoción que despiertan no puede expresarse con palabras.




Este último caso es el de todas y cada una de las novelas gráficas de Luis Durán que he tenido la ocasión de leer (y ya van unas cuantas), y su última obra, Una colmena en construcción, no es una excepción. Una obra, por cierto, con la que el guionista e ilustrador vasco ingresa en la nómina de autores del catálogo de Norma Editorial después de pasar por Astiberri, Planeta, De Ponent, Dolmen o La Cúpula.






A simple vista, podría decirse que Una colmena en construcción es la obra más ambiciosa de Durán: para empezar, es la más extensa -casi alcanza las cuatrocientas páginas-, y además es en color, una técnica que no es la más habitual en la producción de un autor que casi siempre apuesta por el blanco y negro (pese a lo cual logra aquí una de sus cimas indiscutibles, con un acabado hermosísimo). Pero una cosa y otra no son más que rasgos superficiales de este relato, un peldaño más de la escalera ascendente que desde hace ya varios años viene recorriendo Durán, sin lugar a dudas uno de los autores más indispensables de nuestra historieta para el que esto firma.


Luis Durán, demiurgo




La presente novela gráfica no desmerece títulos anteriores suyos como Caballero de espadas, Nuestro verdadero nombre, Volátil o El viaje de Gasparetto, por citar algunos de los más destacados; de hecho, Durán sigue siendo fiel a los rasgos que han hecho de su producción una de las más personales de nuestro cómic contemporáneo: la importancia de la memoria, la mezcla de realidad y fantasía, la presencia del azar, el gusto por visitar el mundo onírico de los sueños, la defensa a ultranza de la imaginación como elemento de libertad o el recurrir a los recuerdos de la infancia son todos ellos aspectos que están presentes aquí en un entramado de historias que pronto conforman una sola, y que se entrelazan gracias a la aparición de un enjambre de abejas que funcionan como leit motiv aglutinador.




Podríamos intentar resumir su argumento, o al menos un punto de partida: el protagonista, Abel Chamorro, casado y con dos hijas gemelas, trabaja en una gris oficina corrigiendo planos arquitectónicos. Cuando necesita evadirse del tedio de su labor se sumerge en las páginas de novelitas del Oeste firmadas por Marcial Lafuente Estefanía, o bien se deja llevar por los recuerdos de su infancia, cuando leía las aventuras del capitán Nemo escritas por Julio Verne o jugaba al Exín Castillos... Junto a él, el relato también presta atención desde su primera página a una mujer que ejerce de apicultora, comerciando luego con la miel que producen sus abejas en los panales (después descubriremos que es la madre del anterior), así como a un psiquiatra y a algunos de sus peculiares pacientes. Por supuesto, también hay un vínculo entre este médico y el resto de personajes, pero dejaremos al lector que lo descubra por sí mismo.




Como decía al principio, intentar explicar Una colmena en construcción es hacerle un flaco favor tanto a la obra como a sus futuros lectores. Y esto es algo que aquellos que ya han visitado en alguna ocasión el particular universo de Luis Durán entenderán enseguida a la perfección. Los que no... ya tardan en hacerlo, y el presente título es una manera tan buena como cualquier otra (obra) para introducirse en su mundo. Solo añadiré una cosa más: de momento, si a estas alturas me preguntaran cuál me parece el mejor cómic español del año, elegiría este... seguido quizá por Breve encuentro de Jacobo Fernández Serrano y Escondite / La isla del Diablo de Alexis Nolla. Pero si me tengo que quedar con solo uno, no lo dudaré ni un segundo: Una colmena en construcción, de Luis Durán.


Título: Una colmena en construcción
Autor: Luis Durán (guion y dibujo)
Editorial: Norma
Fecha de edición: abril de 2012
392 pp. (color) - 25 €