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martes, 9 de diciembre de 2008

Bodrios que hay que ver: Viernes 13. Parte 3

Pues hete aquí que como un servidor no solo es un cinéfilo particularmente completista, sino también un cinéfago obsesivamente nostálgico, el inminente estreno del remake de Viernes 13 (véase el trailer) que acaba de filmar Marcus Nispel me ha llevado, primero, a revisar la cinta original de Sean S. Cunningham que en 1980 no pasaba de ser, en principio, un intento de aprovechar el tirón comercial de la muy superior La noche de Halloween de John Carpenter... y cuyo descomunal éxito pilló por sorpresa a todo el mundo; y, después, a vernos en la enfermiza autoimposición de revisar toda la saga, probablemente la más longeva del cine de terror reciente, que alcanza hasta Jason X -esto es, la décima entrega de más de lo mismo, pese al cambio de título- y que incluye un crossover con el amo de los sueños de Elm Street en la muy entretenida, todo un bodycount de los de antes, Freddy contra Jason.



Aquellos que conozcan un poco la saga protagonizada por Jason Vorhees, el bello y simpatiquísimo efebo que convirtió el campamento de verano de Crystal Lake en una masacre sin parangón, sabrán que todas las películas de la franquicia, en el fondo, se parecen entre sí como fotocopias de última generación. Y por tanto podrían preguntarse por qué hemos decidido incluir en esta sección de los martes precisamente esta tercera entrega, y no la inmediatamente anterior (como esta, también dirigida por Steve Miner), o la quinta, la séptima o la novena.



Pues la respuesta es muy sencilla: por las tres dimensiones. Sí, amigos míos, en su día la novedosa propuesta de este Viernes 13. Parte 3 no era otra que ofrecerla con el efecto en 3D para que, como si de una proyección de William Castle se tratara, el público asistiera al visionado con sus gafas de cristales -en realidad, papel celofán- rojos y azules y convertir así el pase del film en todo un happening divertidísimo y muy cachondo.



Pero no nos engañemos: el efecto de las tres dimensiones, más allá de que no siempre está todo lo conseguido que debiera, no es capaz de salvar un guión ramplón, una dirección anodina y unas interpretaciones de tres al cuarto. Por ello, películas como Los crímenes del museo de cera de André de Toth (el cual, mira tú por dónde, era tuerto y no podía apreciar los efectos tridimensionales de su propio trabajo: el mundo del cine nunca ha sido tan cruel), no son buenas por ser en 3D, sino además de, o incluso a pesar de. Son buenas porque sí, porque lo son, más allá de que las zarpas del asesino o los ojos desorbitados de su víctima se salgan de la pantalla o no.



Además, cuando se revisita una película en 3D hoy y en formato doméstico, el efecto tridimensional se pierde, y todas aquellas secuencias pensadas precisamente para lucir semejante adelanto técnico quedan horriblemente desfasadas e inapropiadas. Tanto, que convierten una película como esta entrega de Viernes 13 en un recital de cosas y objetos, a cual más peregrino, que hacen por intentar salirse de la pantalla sin conseguirlo y sin ningún propósito narrativo claro.



De esta forma, ver hoy día y en casa Viernes 13. Parte 3 supone una experiencia cercana al surrealismo que habría hecho las delicias de André Breton, Luis Buñuel o Marcel Duchamp, y en la que el espectador acaba entreteniéndose más en descubrir qué planos eran los pensados para apreciarse especialmente en 3D que en seguir la acción de la cinta... y que, aclaramos para quitárnoslo de encima de una vez por todas, es la de siempre: un grupito de adolescentes con una de ellos a la cabeza, superviviente de un encuentro con Jason en el pasado -y que los guionistas se sacan de la manga, pues no había aparecido en las dos entregas anteriores-, regresan a Crystal Lake para ir muriendo en su mayoría a manos del hijo de la también difunta señora Vorhees.



Llegado este punto, es momento de efectuar un repaso de lo que puede verse "salir de la pantalla" y violentar la percepción visual del sufrido espectador: además de los créditos, que ríete tú de los de Superman, empecemos por las consabidas armas que emplea Jason o sus víctimas, y que pasan por las habituales -el machete, el hacha- y por otras más particulares: un arpón, un atizador al rojo vivo, una horca...



Pero lo más divertido, curioso y absurdo es que podemos ver también un palo para tender ropa, un bate de béisbol, un fajo de heno... manzanas y naranjas con las que un par de futuras víctimas de Jason hacen ejercicios de malabares... un porro... el ojo de un carnero muerto... un molesto yoyó... una macarra negra balanceándose de una cuerda... vamos, de todo un poco.



En fin, toda una retahíla de objetos, de más cosas que en botica, y que ustedes han podido disfrutar a modo de apartado gráfico de estas notas. A continuación, unos pocos más, algunos de ellos deliciosamente marcianos:





















En fin, una marcianada de proporciones insospechadas hasta para sus propios artífices, pero que logrará gracias al anodino e inservible 3D arrancarle alguna que otra sonora carcajada. ¿Y qué más se le puede pedir a un bodrio de esos que hay que ver?

lunes, 8 de diciembre de 2008

Enero: Novedades La Cúpula

Por el momento son cuatro las muy interesantes novedades (¡nada más y nada menos que Beto Hernandez, Hideshi Hino y Peter Bagge de una sola tacada!) que La Cúpula anuncia para el inicio del año 2009, y que se pondrán a la venta el próximo 23 de diciembre:



- Una oportunidad en el infierno
Beto Hernandez
132 pp. (b/n) - 18 €



- El borrón
Tom Neely
192 pp. (b/n)



- Onimbo
Hideshi Hino
204 pp. (b/n) - 10,95 €



- Odio (Integral - Vol. 3)
Peter Bagge
124 pp. (color) - 18 €



A estas novedades se suman las nuevas ediciones de Konrad & Paul y El hombre deseado, ambos dos auténticos best sellers del alemán Ralf König.

domingo, 7 de diciembre de 2008

RIP: Forrest J. Ackerman (1916-2008)

El mundo del fantastique está de luto: el pasado jueves, víctima de un fallo cardíaco, moría a los 92 años el escritor, editor, agente literario y ocasional actor y productor cinematográfico Forrest J. Ackerman.



Según muchos, Ackerman fue quien acuñó el término ciencia ficción en 1954. Pero de lo que no cabe duda es de que 'Forry', como le llamaban sus amigos y lo conocían sus fans, merece pasar a la historia de la cultura universal como el editor de Famous Monster of Filmland, revista mítica sobre cine fantástico y de terror que inspiraría a publicaciones posteriores -como la legendaria Fangoria- y a toda una generación de nuevos realizadores que definieron el género en los años 70 y 80, caso de George Lucas, Steven Spielberg, Joe Dante o John Landis, así como a escritores señeros de las letras fantásticas de la talla de Ray Bradbury o Stephen King.



No contento con esto, Ackerman fue el creador de Vampirella, uno de los más célebres personajes femeninos de la historieta de terror, publicado por la factoría Warren y con dibujos de varios ilustradores, destacando entre ellos el español José González. Fue precisamente su pobre adaptación a imagen real, dirigida por Jim Wynorski y protagonizada por Talisa Soto y Roger Daltrey, la que supuso la única incursión de su creador como productor en el mundo del cine.



No fue tan breve su presencia física como actor ocasional, dando lugar a una carrera bastante prolífica que empezó en 1944 y finalizó el año pasado (toda una vida dedicada al género) en The Dead Undead. En el camino, cintas tan célebres del universo de la serie B como Queen of Blood de Curtis Harrington, Dracula Vs. Frankenstein de Al Adamson, el film de episodios Amazonas en la luna -donde encarnó al Presidente de los Estados Unidos- o Braindead de Peter Jackson, además de varios trabajos a las órdenes de John Landis, incluyendo el videoclip de género Thriller de Michael Jackson.



A Forrest Ackerman lo recordaremos por las entrevistas concedidas y los programas grabados en su mansión de Los Ángeles, donde descansaba la mayor colección conocida de objetos de ciencia ficción y terror, de más de 300.000 artículos que llenaban ocho dormitorios de la casa. Una casa donde se organizaban, a modo de museo de arte, visitas guiadas todos los sábados.



Forrest J. Ackerman nació el 24 de noviembre de 1916 en Los Ángeles (California), y falleció el pasado 5 de diciembre de 2008. Tenía por lo tanto 92 años. Descanse en paz.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Las recomendaciones del sábado



Cómic:
BITCH
Miguelangel Martín
(La Cúpula, 2008)


Bitch es una adolescente que vive en un centro okupa y pasa la mayor parte del tiempo marcando paredes con sus graffitis; a su alrededor se erige un mundo globalizado violento y cruel, machista y racista, y profundamente marcado por las tendencias... Con este álbum -compuesto por distintas historias breves que pueden leerse como una sola- y con el también editado recientemente Playlove, regresa uno de nuestros autores más personales, autor de obras tan controvertidas como Rubber Flesh o Snuff 2000. Como era de esperar llevando su firma, estamos ante un cómic nacido para invitar a la reflexión y generar sana polémica.



Libro:
ASESINATO EN MONTMARTRE
Cara Black
(La Factoría de Ideas, 2008)


Al intentar evitar que acusen de asesinato a una amiga de la niñez, una investigadora se acercará peligrosamente a la verdad que rodea a la muerte de su propio padre unos años atrás... Esta novela forma parte del ciclo Asesinato en... protagonizado por la detective Aimée Leduc, y que le ha valido a su autora ser comparada con Donna Leon y Georges Simenon y a su personaje con los carismáticos Brunetti y Maigret. Una novela trepidante que gustará a los amantes del género y sobre todo a aquellos que conozcan el barrio de París donde se desarrolla la acción.


(De: El Periódico de Villena, n.º 158, 5-XII-2008).

viernes, 5 de diciembre de 2008

Los hombres detrás de la cámara

La editorial Lumen acaba de poner a la venta dos estupendos libros sobre una pareja de cineastas imprescindibles: Alfred Hitchcock y Woody Allen. Y los firman dos expertos autorizados de la talla de Donald Spoto y Eric Lax.

De ambos títulos y ambos realizadores hablamos en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy:

Woody y Hitch




[Fotografía: Mia Farrow y Woody Allen en Maridos y mujeres.]

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Bienvenidos a Tranquility: Los Vigilantes Geriátricos



La lectura de Bienvenidos a Tranquility vuelve a confirmar algo de lo que ya nos percatamos previamente y sobre lo que dimos un toque de atención cuando tocó el turno de reseñar la serie The American Way; algo que podríamos haber citado al respecto de Rising Stars o Supreme Power, ambas escritas por J. Michael Straczynski; algo que también destacó Álvaro Pons al comentar The Programme de Warren Ellis -todas ellas obras, por cierto y con la salvedad de Supreme Power, publicadas en España por Norma Editorial-: y esto no es otra cosa que la permanente influencia de Watchmen, pues con esta va la enésima relectura del clásico contemporáneo de Alan Moore y Dave Gibbons, cuya sombra es inequívocamente alargada.



Pero despachar esta creación de la guionista Gail Simone aplicándole esta (merecida) etiqueta sería hacerle flaco favor al lector, pues podría llevarle a ignorar injustamente una espléndida colección que, sin aportar nada nuevo al género (superheroico, aclaramos), sí supera con creces la media del mismo y ofrece un divertimento con ideas si no propias sí que al menos lo parecen al estar planteadas con brillantez y brío.



Con Bienvenidos a Tranquility, una colección de doce entregas recopiladas en España en tres volúmenes, la guionista y el dibujante de Gen 13 y Mr. Majestic pretenden, como hicieran Moore y Gibbons con su creación más célebre (de ambos, juntos y por separado) y con la fórmula "¿Quién vigila a los vigilantes?", responder a una pregunta, esta vez una cuestión muy sencilla: "¿A dónde van los vigilantes cuando se retiran?". Y como si se tratara de una revisitación de series televisivas localizadas en lugares específicos, caso de la mítica El prisionero, la fascinante Twin Peaks o -sobre todo- la más reciente Eureka, sitúan la acción en un marco ficticio concreto, la localidad de Tranquility, una villa idílica que parece extraída de las ilustraciones de Norman Rockwell o algunas películas de Frank Capra, Preston Sturges o Gregory LaCava, y que se verá azotada por un desagradable suceso.



Este no es otro que el asesinato de una de las viejas glorias superheroicas que viven en Tranquility, el donjuanesco Mr. Articulate, un ya retirado ex detective glamouroso que como muestra una historieta "de la época" aunaba lo mejor de Sherlock Holmes, Rip Kirby y Bruce Wayne. Las referencias no son gratuitas: la trama urdida por Simone, y ejecutada con maestría por Neil Googe y por algunos dibujantes invitados -de los que citaremos algunos más tarde-, bebe de multitud de tebeos y de géneros, de personajes y de autores, para efectuar una metalectura del cómic popular que no obvia los homenajes visuales a estilos, técnicas de impresión y demás grafías.



La investigación en torno al asesinato de Mr. Articulate es el eje central alrededor del que se construye el primer y más largo (y mejor urdido, en cuanto a construcción clásica del relato) arco argumental de la serie, que en España puede leerse en el primer volumen y gran parte del segundo. Será en estas páginas donde conoceremos a personajes como el Juez Fury, el Coronel Cragg, Pink Bunny, Bag Dog, el antiguo villano Henry Hate o Maximum Man... este último convertido hoy en un anciano que ha olvidado la palabra mágica que, cual ¡Shazam!, lo convertía en un ser todopoderoso, y que pretende recuperarla leyendo cualquier diccionario de cualquier lengua que caiga en sus manos.



Todos ellos son personajes que, aunque pueden recordar a otros superhéroes de otras compañías -Maximum Man es un claro sosias de Superman, y Cragg podría ser un remedo de Doc Savage, el Flagg del Escuadrón Suicida y el Nick Furia de la Marvel-, son creaciones propias de Gail Simone, y están integrados en la continuidad del universo WildStorm aunque sea de modo tangencial (pese a ello, el universo de Tranquility reaparecerá en la macrosaga WildStorm Armaggedon y sus continuaciones, que ya han empezado a publicarse en nuestro país. Al respecto, téngase en cuenta que en una entrevista recogida en la edición española la escritora muestra su cansancio ante el enésimo homenaje a figuras míticas del tebeo de superhéroes norteamericano... Aunque nosotros, si está tan bien hecho como Supreme Power, que homenajea a la Liga de la Justicia de DC, por no hablar del propio Watchmen, tampoco es que nos quejemos.



Una vez resuelto el misterio, cuyo desarrollo aparece salpicado de diversos homenajes a los tebeos de la Edad de Oro, la época de la fantasía sin límites, la amenaza comunista y los bonos de guerra, diversos dibujantes invitados toman el relevo de Googe y ceden el protagonismo a algunos personajes en particular: así, Stephen Molnar se ocupa de una historia de Pink Bunny, Jason Pearson ilustra un relato protagonizado por las hermanas Lindo -una de ellas, la sheriff de Tranquility, y a la sazón el alter ego narrativo del lector-, Chriscross hace lo mismo con Zombie Zeke... y un inspirado Leandro Fernández (Queen & Country) homenajea al Clint Eastwood de las películas del Oeste de Sergio Leone en su historia de Coyote Kid.



Sí, en Bienvenidos a Tranquility también hay western, como si de Blueberry o Comanche se tratara, y Simone no se detiene ahí: por sus páginas desfilan homenajes nada velados a Scooby-Doo y al cine blaxploitation, así como un arco argumental propio del subgénero del terror protagonizado por zombis, y que en el ámbito del cómic ha dado joyas recientes como Los muertos vivientes de Robert Kirkman -citado explícitamente en la obra que nos ocupa- y otros tebeos dignos de atención como Los zombis que se comieron el mundo o Black Gas (de los que hablaremos en breve).



Pero no sospeche el lector que Bienvenidos a Tranquility es un batiburrillo de referencias sin sentido: a partir de la idea inicial, que satisfizo -y no nos extraña- a uno de los maestros de Simone, el estupendo Mark Waid, la guionista de Wonder Woman construye un universo coherente y emocionante, al que da vida una serie de ilustradores, con Googe a la cabeza, que se mueven entre los dibujos más naif y el manga, y cuyo resultado final, con sus lógicos altibajos, ofrece un balance más que satisfactorio. Así pues, estamos ante una lectura muy recomendable, siempre que no esperemos nada original, ya que Bienvenidos a Tranquility solo habría podido suponer una importante revolución de publicarse por vez primera antes de 1986, año en el que... bueno, ya saben.


Título: Bienvenidos a Tranquility (3 vols.)
Autores: Gail Simone (guión) / Neil Googe et alii (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: diciembre de 2007 - junio de 2008
88 + 104 + 120 páginas (color) - 10 + 11 + 12 €

(+) Bloodstains on the Looking Glass (El blog de Gail Simone)

martes, 2 de diciembre de 2008

Bodrios que hay que ver: El maestro

(Estas líneas van dedicadas, con todo mi cariño y mi desprecio, a mi buen amigo el Dr. Virgilius, que tan amable y sibilinamente me recomendó ver este pedazo de basura).


Hoy voy a ser breve... Sí, ya sé que muchas veces digo lo mismo y luego resulta de que no, pero esta vez es de que sí, de verdad. Porque lo de esta película no tiene nombre.



Bueno, sí tiene, como pueden ver en el cartel superior: en España se titula El maestro, The Master para los de Oppening English, y Long xing tian xia para los que, como un servidor, manejamos con soltura el chino cantonés. Pero lo que quería decir es que esta producción de 1989 es un engendro inenarrable que, en mi habitual y ya reconocible afán por contradecirme a mí mismo, voy a intentar narrarles.



Aunque no sé si seré capaz, porque esto no tiene ni pies ni cabeza. Veamos: el protagonista es un joven chino que llega a Los Ángeles en busca de su viejo maestro de artes marciales, para descubrir que la vieja herboristería de este ha sido destrozada y el venerable luchador se encuentra en paradero desconocido. Bueno, al menos para él, porque el espectador sabe perfectamente que está escondido en un remolque donde vive una joven aficionada al kárate que lo salvó de una muerte segura a manos de un sanguinario y chuloplayas luchador norteamericano y los macarras de sus seguidores.



El protagonista, acompañado de tres jóvenes de procedencia latinoamericana que intentaron robarle la mochila pero que al ver sus dotes como luchador le han tomado como maestro (!) pese a las reticencias de este, se embarcará en la búsqueda de su maestro, y al encontrarlo decidirá ayudarle a enfrentarse al crimen más o menos organizado que se ha formado alrededor de Johnny -que así se llama el maestro norteamericano, repudiado años atrás por el asiático- y su academia de artes marciales.



Y no hay más. Bueno, sí, hay más: una joven asiática que no sabemos muy bien si es policía, periodista, profesora, arquitecta, médica, bailarina, go go o si trabaja para el ayuntamiento -votamos por esto último, pero la película no lo deja muy claro-, y que se enamora perdidamente del protagonista, así como una retahíla de policías a cuál más torpe que no hacen otra cosa que comer y beber en horario de oficina.



Por lo demás, chistes tontos como solo los asiáticos saben hacerlo, de manos de un reparto encabezado por un Jet Li que emulaba a Jackie Chan mucho antes de convertirse en estrella asiática de superproducciones de Hollywood al estilo de El único, Danny the Dog o El asesino, o de cintas más reputadas como Hero y a las órdenes de directores de la talla de Zhang Yimou. Y tras las cámaras, Tsui Hark, afamado director y productor de cine hongkonés de género, autor de cintas como Zu: Los guerreros de la montaña mágica, la saga -de cinco películas, nada menos- Érase una vez en China o The Eye III, y que ya apareció en esta sección gracias a una de sus cintas al servicio de Jean-Claude Van Damme: Double Team.

En fin: una pesadilla para olvidar.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Comic Top 5: Noviembre 2008

Hoy arranca un nuevo mes, el último del año, y como siempre elegimos los cinco mejores tebeos que hemos leído en el mes anterior.

Así pues, sin más dilación, allá va nuestro Comic Top 5 del mes de noviembre:



1.- Aula a la deriva (Vol. 1)
Kazuo Umezz (Ponent Mon)



2.- Como todo el mundo
Denis Lapière & Pierre-Paul Renders & Rudy Spiessert (La Cúpula)



3.- Macanudo (Vol. 3)
Liniers (Reservoir Books Mondadori)



4.- Peplum
Blutch (Ponent Mon)



5.- Todo es posible
Joan Tharrats & Tha (Glénat)