jueves, 21 de abril de 2011

[War of the Worlds] x 2




Una de las películas estrenadas el año pasado, Skyline, y otra que ahora mismo está en la cartelera de nuestro país, Invasión a la Tierra, aparentemente se parecen mucho: ambas son de ciencia ficción, subgénero invasión extraterrestre, las dos están ambientadas casi en su totalidad en la ciudad de Los Ángeles (posiblemente la urbe más maltratada por todo tipo de catástrofes, accidentales o provocadas, de la historia del cine reciente), y ambas cuentan cómo un grupo de seres humanos se oponen a la ofensiva alienígena con la mejor de las voluntades impulsados por el irremediable deseo de sobrevivir a toda costa. Por si esto fuera poco, tanto una como la otra arrancan in medias res, mostrando desde el mismo comienzo las consecuencias de la invasión, para acto seguido retroceder unas horas y enseñar al espectador la forma tranquila y relajada con la que empezó todo.



Por otro lado, y en principio, no es de extrañar que las dos cintas se parezcan en cierta medida: todo está inventado ya, y ambos filmes, el dirigido por los hermanos Colin y Greg Strause y el firmado por Jonathan Liebesman, no son sino una variación del clásico de H. G. Wells La guerra de los mundos, aquella novela con cuya adaptación radiofónica Orson Welles aterrorizó a media América en octubre de 1938 y que después fue llevada al cine, con resultados felices en ambas ocasiones, por Byron Haskin en 1953 y por Steven Spielberg en 2005. Una ficción la de Wells que, por otra parte, ha inspirado a la mayor parte de producciones audiovisuales de esta temática, con la añorada serie televisiva V como una de las más populares a nivel mundial.


Skyline


Pero a poco que nos fijemos un poco empiezan a surgir las diferencias: para empezar, Skyline tiene una voluntad de serie B que empieza impuesta por lo ajustado de su presupuesto -y del que los realizadores sacan todo el provecho posible-, y que se aprecia en lo medido de su metraje (hora y media justita), en la reducción de escenarios -la mayor parte de la acción transcurre en el interior de un complejo hotelero de lujo- y en los pocos personajes de verdadera importancia que intervienen en la trama, dando como resultado casi una pequeña pieza de cámara... aunque sin llegar al paroxismo de la superior Monsters, también del año pasado, y donde los alienígenas no son sino una figura al fondo del retrato. Además, el film carece de nada parecido a una estrella de cine, y los intérpretes principales son más populares por su participación en series de televisión que por intervenir en producciones para la gran pantalla; es el caso de Eric Balfour (A dos metros bajo tierra, 24), Scottie Thompson (Navy. Investigación criminal, Trauma), Brittany Daniel (la única de Las gemelas de Sweet Valley que ha trabajado regularmente en el ámbito de la interpretación), Crystal Reed (la inminente Teen Wolf), Donald Faison (Scrubs) y David Zayas (Dexter).


Invasión a la Tierra



En cambio, Invasión a la Tierra quiere jugar en primera división: apuesta por una mayor espectacularidad, su duración es de dos horas, y se permite el lujo no solo de contar con el ascendente Aaron Eckhart (Harvey Dent / Dos Caras en El caballero oscuro) y la ya popular Michelle Rodriguez (Aullidos, Machete) encabezando el reparto, sino que otorga papeles escasamente relevantes a intérpretes ya curtidos en la industria de Hollywood como Bridget Moynahan (El señor de la guerra) o Michael Peña (World Trade Center, Shooter).


Los hermanos Strause con parte de los actores de Skyline


También las carreras anteriores y posteriores de los realizadores son bien distintas: por su parte, los hermanos Strause han desarrollado su carrera como técnicos de efectos especiales -y se nota, tanto en el hecho de que dos de los protagonistas de su cinta se ganen la vida ejerciendo precisamente esa labor, como en el buen rendimiento que le han sacado al presupuesto con unos FX de lo más resultones-, destacando en su filmografía títulos como Kiss Kiss Bang Bang, Babel, 300, El increíble Hulk, Iron Man 2, Jonah Hex, La red social o, vaya por dónde, Invasión a la Tierra. Como realizadores, hasta el momento solo habían dirigido un largometraje tan olvidable como Aliens vs. Predator 2.


Jonathan Liebesman con la actriz Michelle Rodriguez


En cambio, el sudafricano Jonathan Liebesman despunta como un realizador llamado a hacerse un nombre -aunque sea como un mero artesano sin personalidad- dentro del cine fantástico reciente: debutó con la simpática pero a la postre inofensiva cinta de terror En la oscuridad, para después ponerse tras las cámaras de La matanza de Texas: El origen, precuela del estupendo remake firmado por Marcus Nispel. Su filmografía se completa con The Killing Room, un thriller de suspense psicológico (y claustrofóbico, en la línea de Cube) que sin ser nada del otro jueves se consolida como su mejor trabajo hasta la fecha. En cuanto a su futuro, pinta bien al menos en términos económicos: al parecer será el encargado de dirigir otra secuela de otro remake, esta vez la de la reciente Furia de titanes, titulada Wrath of the Titans.


Eric Balfour: el rostro más conocido de Skyline


Pero vayamos a la diferencia principal, en la medida en que afecta a lo que cuentan (y cómo lo cuentan) ambas cintas: Skyline se centra en la lucha por la supervivencia de un grupo de civiles que no se representan más que a sí mismos, y a partir de los que el espectador deduce que en otras latitudes habrá otras personas que como ellos luchan lo mejor que pueden dentro de sus limitadas posibilidades contra el enemigo exterior. En cambio, los protagonistas de Invasión a la Tierra -que, ojo, y por más que el título español le quiera dar un alcance más universal, se titula con un lema tan bélico y localista como Battle: Los Angeles- son un batallón de marines del ejército de los Estados Unidos, liderados primero por el teniente Martínez y más tarde por el sargento Nantz (al que da vida Eckhart), y que el film no se cansa en retratar como una representación de lo mejor del espíritu aguerrido y combativo del ser humano (estadounidense). Unos personajes tipo, los militares, que precisamente en Skyline apenas hacen acto de presencia para caer como moscas ante el ataque de las fuerzas extraterrestres.


Aaron Eckhart protagoniza Invasión a la Tierra


Así, mientras Skyline podría pasar por ser un episodio alargado de cualquier serie televisiva de ciencia ficción que en el mundo han sido, Invasión a la Tierra se parece mucho más a Black Hawk derribado que a Alien, el 8.º pasajero, por emplear dos cintas dirigidas por el mismo realizador, en este caso Ridley Scott. Porque para lo que cuentan y para cómo lo cuentan Liebesman y su equipo, tanto da que el enemigo venga de otro planeta; lo importante es que el enemigo es el otro, y para el pueblo norteamericano -y obviamente también para su ejército-, Corea, Vietnam o Irak son también otros planetas lejanos.


Una de las secuencias más espectaculares de Skyline


Por ello, el final más o menos feliz de Invasión a la Tierra, más allá de algunas defunciones que le den carta de nobleza (y de presunto juego limpio) al asunto, está cantado desde el comienzo. En cambio, Skyline se permite no solo una conclusión muy lejana del típico happy end impuesto casi siempre por los grandes estudios, sino una resolución sorprendente, por lo que tiene de bizarro, para poner la guinda a una de las historias más desatadamente románticas -tanto que a veces, hacia ese final, puede bordear peligrosamente el ridículo- de la ciencia ficción contemporánea... aunque de menor calado que el de esa joya reciente del género que resultó ser District 9.


Invasión a la Tierra parece más un film bélico que no uno fantástico


Por nuestra parte, y por todo lo expuesto hasta ahora, sin duda nos quedamos con Skyline. Y no es que no seamos capaces de perdonarle al imperio yanqui su colonialismo desatado, pero puestos a retratarse como los salvadores de la humanidad preferimos que lo hagan de forma más sutil, mediante los relatos bélicos de toda la vida, y no tan descaradamente como en esta Invasión a la Tierra cuyo título original, recordemos, es más fiel a lo que cuenta pero cuya traducción española resulta, a la postre, bastante reveladora de sus (aviesas) intenciones.


ET y Alien: los dos paradigmas, positivo y negativo, del alienígena

Nota bene.- Resulta curioso, y este es de nuevo un elemento común a ambas cintas, que en el cine de ciencia ficción actual, en buena medida, la presencia de los alienígenas, por muy patente que sea visualmente, no es verbalizada por los personajes del relato salvo en muy contadas ocasiones. Es como si se le restara credibilidad a la historia si se hablara directamente de extraterrestres, y los humanos que se enfrentan a ellos enseguida admiten su existencia y pasan directamente a la acción. Así, en Skyline no se les menciona nunca como tales, mientras que en Invasión a la Tierra la única mención que se hace a la posibilidad de una invasión proveniente de otros mundos es una chanza previa al ataque, cuando todavía se cree que las naves son meteoritos en dirección a nuestro planeta. Incluso los soldados norteamericanos llegan a bromear con que sea una invasión proveniente de Canadá; y es que hasta en los peores momentos el ejército de los Estados Unidos no pierde el sentido del humor.

2 comentarios:

  1. Skyline se me escapó, a la pobre todos los paladares finos la ponían verde. Con invasión a la tieera me alegré de que cerca de los cines no hay oficinas de reclutamiento de los marines, que sino, ya estaba alistado, que grande debe ser ser marine, jo... :)

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  2. A mí me encantaron las dos. En breve te pasaré link al podcast especial "Ovnis y Extraterrestres" de Vivir Rodando donde participé y que comentamos un poco ambos géneros...

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