Alguien dijo de este blog...
«UNA MEZCLA PERFECTA ENTRE CÓMICS, GÉNERO NEGRO Y SERIE B. ¡El TWIN PEAKS DE LOS BLOGS!»
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lunes, 10 de febrero de 2014
Los lunes... Batman: Espejo oscuro
Batman siempre ha sido uno de los superhéroes más populares de todos los tiempos, quizá el que más con la salvedad de su compañero de fatigas en el Universo DC: Superman, el Hombre de Acero. Pero qué duda cabe que en los últimos años su popularidad se ha visto acrecentada todavía más gracias al cine (desde las películas de Tim Burton y Joel Schumacher hasta la más reciente trilogía, merecidamente aplaudida, de Christopher Nolan) y, por qué no decirlo, a algunos autores que han dado lo mejor de sí dentro del medio que vio nacer al personaje a finales de la década de los 30: el cómic. Esto explica el gran número de títulos protagonizados por el personaje que llegan cada mes a las librerías especializadas, en estos tiempos y en nuestro país de la mano de ECC Ediciones. Por eso vamos a dedicarle una sección semanal en exclusiva que durará mientras haya nuevos títulos que comentar; y por lo que se ve, parece que va para rato... para alegría de la legión de seguidores del Hombre Murciélago.
Llegado el momento, a algunos lectores no demasiado informados les extrañó que DC Comics dejara en manos de un guionista tan joven y poco prestigioso por aquel entonces como Scott Snyder nada menos que la mítica cabecera Batman tras su renumeración en septiembre de 2011... sobre todo teniendo en cuenta que las aventuras de Superman se le habían encomendado a uno de los escritores estrella de la casa: Grant Morrison. Por el contrario, no les extrañó tanto a los que de la obra previa de Snyder ya habían leído su estupendo American Vampire, y mucho menos aún a los que sabían que no iba a ser ese el primer contacto del guionista con el personaje creado por Bob Kane y Bill Finger.
Efectivamente, Snyder ya se había encargado de escribir varias historias protagonizadas por el Hombre Murciélago, tanto en la miniserie Puertas de Gotham como en la colección Detective Comics, donde tuvo que lidiar con la papeleta de sustituir nada menos que al aplaudido Greg Rucka tras una breve interinidad a cargo de David Hine (Daredevil: Redención) y el veterano Dennis O'Neill, y de paso poner el punto y final a la colección antes de su anunciado cese temporal. El resultado de la operación fue una etapa digna de elogios generalizados que le valió la confianza de los directivos de la compañía, y que la editorial española empieza a recopilar ahora con volumen que ahora nos ocupa, Batman: Espejo oscuro (y que no hay que confundir, dada la similitud de sus respectivos títulos, con Batman: A través del espejo).
Concretamente, el presente tomo incluye los números 871 a 875 de la colección original (que acto seguido a la participación de Snyder también experimentó una renumeración), y los hechos que aquí se relatan pertenecen al contexto narrativo inmediatamente posterior a lo relatado en Batman: El regreso de Bruce Wayne y, obviamente, son anteriores a lo escrito por Snyder en el seno del Nuevo Universo DC. Esto es: aquí es todavía Dick Grayson, el Robin original, quien se esconde bajo el traje del Caballero Oscuro en sustitución de Bruce Wayne y todavía no existe Batman Inc. como tal. Pero hagamos a continuación un repaso más somero de lo que aquí se cuenta...
"Espejo oscuro" es precisamente el título de la primera historia recogida en el volumen: un relato en tres partes de cuyo dibujo se encarga Jock (Los perdedores, La instantánea), y donde Grayson / Batman deberá enfrentarse, con la ayuda y el apoyo de algunos de sus viejos aliados (el siempre fiel Alfred, Barbara Gordon o el agente Harvey Bullock), a un nuevo enemigo mortal: el Tratante, también conocido por el alias de Etienne Guiborg, que ejerce de encargado de una siniestra subasta donde se puja por objetos que han pertenecido a los más temibles miembros de la galería de villanos de Batman, incluida la palanca con la que el Joker asesinó a Jason Todd, alias Robin, en el Líbano.
Pese al buen trabajo tanto del guionista como del dibujante y al indudable interés de este macabro punto de partida, sin olvidar un golpe de efecto inolvidable (ojo al momento, hacia el final de la historia, en el que Grayson despierta de un largo período de inconsciencia), se nos antoja muy superior a esta la siguiente historia incluida en este tomo... "Casos esqueleto", también en tres partes, le sirve al guionista de Severed -con la colaboración aquí del italiano Francesco Francavilla a los lápices- para rescatar a un personaje muy secundario que en esta trama cobra una fuerza inusitada: James Gordon Junior.
Hijo del teniente Gordon, en el presente relato regresa a las calles de Gotham y a partir de ahí se especula con la posibilidad de que el joven James sea un asesino psicópata sin ningún tipo de empatía con las personas que le rodean, lo que se convertirá en una auténtica pesadilla tanto para su progenitor, verdadero protagonista del relato con más presencia que el propio Hombre Murciélago, y que todavía mantiene la esperanza de que su hijo sea inocente de determinados crímenes; como para su hermana mayor Barbara, que en contraposición a su padre se muestra más fría y ha optado por obviar el vínculo sanguíneo que los une.
Esta historia culmina en el relato "Los niños perdidos", también ilustrada por un acertado Francavilla, y que sirve de epílogo a lo narrado con anterioridad, poniendo el punto y final a una historia donde Snyder demuestra un pulso narrativo a prueba de bombas. Una vez leída esta historia acerca de Jim Gordon Jr. (presten especial atención al encuentro entre padre e hijo en una cafetería), a nadie le resultará extraño ya que DC le confiara las riendas de la colección principal de la franquicia; y como lectores no podemos menos que esperar con ansia la publicación de una nueva entrega autóctona del Detective Comics de Scott Snyder.
Título: Batman: Espejo oscuro
Autores: Scott Snyder (guion) / Jock & Francesco Francavilla (dibujo)
Editorial: ECC
Fecha de edición: noviembre de 2013
144 pp. (color) - 15,95 €
domingo, 9 de febrero de 2014
William S. Burroughs (1914-2014)
El pasado jueves 5 de febrero se celebró el centenario del nacimiento de William S. Burroughs, figura capital de la literatura norteamericana del siglo XX y uno de los representantes más importantes de eso que vino a llamarse la "Generación Beat", aunque él siempre se resistió a ser incluido en el mismo grupo que los dos otros integrantes de la Santísima Trinidad beat: sus amigos Allen Ginsberg y Jack Kerouac.
Devuelto a la actualidad gracias a la adaptación que de su inadaptable novela El almuerzo desnudo filmó David Cronenberg a comienzos de los años 90 y fallecido en 1997 pocos meses después del deceso de Ginsberg, de Burroughs hemos hablado en más de una ocasión en este vuestro blog, como cuando comentamos Las cartas de la ayahuasca, su correspondencia compartida precisamente con el autor de Aullido; Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques, novela semiautobiográfica a cuatro manos con Kerouac; el librito Blade Runner: Una película... o incluso su puntual incursión como guionista de cómics. Sirvan esta breve nota y estos textos como humilde homenaje al recuerdo de un clásico contemporáneo de la literatura más arriesgada y experimental.
sábado, 8 de febrero de 2014
Las recomendaciones del sábado
Cómic:
NASTY PILLS
Massacre
(Dibbuks, 2014)
May Campbell es una detective que va a desencadenar una matanza en un garito de mala muerte; la clave de su comportamiento se halla en su pasado como alumna de un misterioso internado femenino... Por vez primera a todo color gracias a la labor de Dani Seijas, el autor de To Kill the Assasin, The Empty Enside y Happy Days reincide en el género negro aunque en esta ocasión apuesta por la acción pura y dura con algunos toques de ciencia ficción. Una lectura muy entretenida, más compleja de lo que parece a simple vista, y donde no es difícil encontrar la huella del cine de Quentin Tarantino o Zack Snyder.
Libro:
LIONEL ASBO
Martin Amis
(Anagrama, 2014)
Desmond es un adolescente que vive en una de las zonas más deprimidas de Londres junto a su abuela y su tío Lionel, un delincuente que ejerce de improvisada figura paternal; las vidas de todos cambiarán de la noche a la mañana cuando este último se convierta en millonario tras ganar la lotería... Después de La viuda embarazada, Martin Amis regresa al territorio de la novela con esta sátira social que lleva como subtítulo "El estado de Inglaterra" y que ha sido saludada por la crítica como una obra imprescindible de la literatura británica de lo que llevamos de siglo.
(De: El Periódico de Villena, 7-II-2014).
viernes, 7 de febrero de 2014
Al encuentro de Mr. Disney
El gran protagonista de la columna de hoy es Walt Disney, al que encarna Tom Hanks (Capitán Phillips) en la recomendable cinta Al encuentro de Mr. Banks. Pero no está solo, pues le acompañan los autores que crearon algunos de los personajes más memorables de la compañía; este es el caso de P. L. Travers y J. M. Barrie, respectivamente padres de los literarios Mary Poppins y Peter Pan.
De estas obras y del film que también protagoniza una espléndida Emma Thompson (Más extraño que la ficción) podéis leer unas líneas en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy:
Emma Thompson y Tom Hanks dan vida a P. L. Travers y Walt Disney
jueves, 6 de febrero de 2014
RIP: Philip Seymour Hoffman (1967-2014)
A veces la vida te juega malas pasadas: apenas unas horas después de enterarnos de la muerte del veterano intérprete Maximilian Schell, y cuando los aficionados al cine pensábamos que ningún suceso podría impactarnos más que la desaparición de uno de los más grandes de la profesión, la realidad nos golpeaba en plena cara con la noticia del deceso de alguien que se nos fue demasiado pronto: y es que el pasado domingo fallecía Philip Seymour Hoffman, sin lugar a dudas uno de los más grandes actores... al menos de su generación, y que a buen seguro nos habría ofrecido muchos más trabajos espléndidos si la heroína -de la que era adicto confeso en sus círculos íntimos- no se hubiera cruzado en su camino.
Philip Seymour Hoffman (1967-2014)
Después de ejercer como actor y director teatral, Hoffman debutó en el cine a comienzos de los años 90, y sus inicios fueron lógicamente discretos; de hecho, participó encarnando personajes bastante secundarios en cintas concebidas para el lucimiento de otros: es el caso de Esencia de mujer (con Al Pacino), El charlatán (con Steve Martin), La huida (con Alec Baldwin y Kim Basinger), Cuando un hombre ama a una mujer (con Andy Garcia y Meg Ryan) o Ni un pelo de tonto (con Paul Newman). No sería hasta 1996 que Hoffman consiguió un papel secundario pero de mucha más enjundia participando en la exitosa Twister.
Con Twister su rostro empezó a ser conocido para el gran público
1996 fue un año importante, y no solo por su intervención en la taquillera cinta sobre huracanes dirigida por Jan de Bont. Aquel fue también el año en el que debutaba un joven realizador, Paul Thomas Anderson, que contó con su presencia -breve pero inolvidable- en su primer film, Sidney (Hard Eight), y que acabaría convirtiéndole en su actor fetiche al incluirlo en todos y cada uno de sus filmes... con la excepción única de Pozos de ambición. Así, también pudimos disfrutar del talento de este gran actor en Boogie Nights, Magnolia (donde encarnó al enfermero de un moribundo Jason Robards, en un cara a cara del que no muchos habrían podido salir indemnes como lo logró él), Punch-Drunk Love (Embriagado de amor) y la reciente The Master.
Inolvidable como el enfermero particular de Jason Robards en Magnolia
A partir de 1998 empieza a trabajar a destajo, con hasta cinco proyectos por año en algunas ocasiones, e interviene en cintas como el film de culto de los hermanos Coen El gran Lebowski, Patch Adams (con Robin Williams) o la aplaudida (tanto por el público como por la crítica) El talento de Mr. Ripley de Anthony Minghella. También encarna a uno de los personajes más destacados de cintas corales como las espléndidas Happiness, State and Main y Casi famosos, donde le dirigen nada menos que el en ocasiones polémico Todd Solonz, el veterano dramaturgo David Mamet y el ex periodista reconvertido en cineasta Cameron Crowe.
Otro personaje inolvidable: el de Happiness (aquí, con Lara Flynn Boyle)
En 1999, año en el que también estrena las citadas Magnolia y El talento de Mr. Ripley, se hace con un papel protagonista, el de Nadie es perfecto, comedia dramática que dirige Joel Schumacher y donde comparte protagonismo nada menos que con el mismísimo Robert De Niro. También encarnará el papel principal acerca del cual gira toda la trama de Con amor, Liza, una película independiente que vale la pena recuperar. Pero lo suyo sigue siendo los roles secundarios que dejan huella: así, participa en El dragón rojo (nueva adaptación de la primera novela protagonizada por el doctor Hannibal Lecter), La última noche (todavía hoy una de las mejores películas de su realizador, Spike Lee), Cold Mountain (donde repite con Minghella) o la comedia Y entonces llegó ella, a mayor gloria de la pareja formada por Ben Stiller y Jennifer Aniston.
Bajo capas de maquillaje y junto al gran De Niro en Nadie es perfecto
En el año 2005 se produce el gran hito de su carrera: encarna al autor de clásicos literarios del siglo XX como Desayuno en Tiffany's, Música para camaleones o A sangre fría en el biopic Truman Capote, que le reporta su primer y único Oscar como Mejor Actor Protagonista. Posteriormente recibiría tres nominaciones más, todas como mejor actor de reparto, por La guerra de Charlie Wilson, La duda y la citada The Master. No fue nominado, en cambio, por otras dos cintas espléndidas que merecieron más atención, incluida la labor de Hoffman: nos referimos a Los idus de marzo, dirigida y protagonizada por George Clooney; y Moneyball, que sí le valieron las nominaciones correspondientes a Brad Pitt y Jonah Hill.
Su encarnación de Capote le dio un Oscar y le consagró definitivamente
Demostrando ser un actor versátil que con toda lógica es reclamado para los proyectos más variopintos, en 2006 se convierte en el villano de la tercera entrega de Misión imposible, frente a frente al héroe encarnado por Tom Cruise y bajo las órdenes de J. J. Abrams, y al año siguiente protagoniza junto a Ethan Hawke y el veterano Albert Finney la última (y magistral) película del gran Sidney Lumet: Antes que el diablo sepa que has muerto.
Junto a Ethan Hawke, su hermano en Antes que el diablo sepa que has muerto
Como se ve, Philip Seymour Hoffman nos deja una filmografía impagable, en la que todavía cabe seguir destacando algunos títulos: Próxima parada Wonderland, La familia Savages, Synecdoche, New York, Radio encubierta, Increíble pero falso, El último concierto o Los juegos del hambre: En llamas. Con su desaparición nos deja huérfanos de varios proyectos en preparación, entre ellos las nuevas secuelas de la saga Los juegos del hambre. Al menos podemos consolarnos con el hecho de que al parecer sí podremos ver todavía un par de filmes más, entre ellos la prometedora A Most Wanted Man, nuevo film de Anton Corbijn (El americano) según una novela de John le Carré. Como decíamos al principio de estas líneas, siempre es una lástima cuando desaparece un grande del cine, pero aún lo es más cuando lo hace demasiado pronto.
Con Woody Harrelson en la secuela de Los juegos del hambre
Philip Seymour Hoffman nació en 23 de julio de 1967 en Fairport, New York, y falleció en 2 de febrero de 2014 en Greenwich Village, Nueva York. Tenía por tanto 46 años. Descanse en paz.
miércoles, 5 de febrero de 2014
Planeta Tierra: El teorema del alien
Vaya por delante que me enfrenté a la lectura de Planeta Tierra, título que acaba de editar La Cúpula, como deberíamos de enfrentarnos a cualquier otra, y que en una sociedad tan sobreinformada como la nuestra resulta una hazaña cada vez más difícil de lograr: sin ningún tipo de prejuicio ni a favor ni en contra de la misma. No conocía a su autora, la alemana Aisha Franz: algo lógico si tenemos en cuenta que esta es su primera novela gráfica de extensión considerable; y que sus historietas previas, más breves, no habían llegado a mis manos (a pesar de que alguna de ellas recayera en las páginas del fanzine barcelonés Colibrí); tampoco conocía el argumento de cómic, pues no había leído crítica ni reseña alguna... Por lo tanto, mi primer contacto con la historia que nos propone Franz lo encontré sin más preámbulos en las primeras páginas de la propia obra.
La autora, caracterizada como uno de los personajes centrales de la obra
No obstante, esto no deja de ser una crítica del volumen, y quizá el lector que haya llegado hasta aquí sí quiera saber, hablando en román paladino, de qué va la obra. Pues ahí va: el relato lo protagoniza una familia de tres miembros, todos ellos femeninos. La madre, separada de un marido con el que se casó muy joven y probablemente solo porque se quedó embarazada demasiado pronto, se dedica a las labores del hogar mientras intenta ahogar la frustración que la hace pensar en los sueños de juventud jamás alcanzados. Mientras tanto, sus dos hijas crecen día tras día sin que ella se dé cuenta: la mayor ya es una adolescente que se rebela contra algunos de los conceptos y órdenes preestablecidos, empieza a salir con chicos y fuma a escondidas; la menor, de apenas diez años de edad, pasa la mayor parte del tiempo en la soledad de su cuarto o patinando por las calles del barrio donde viven...
Este entorno familiar, que parece particularmente indicado para la construcción de un slice of life en toda regla (y ojo, algo de eso hay en Planeta Tierra), pronto se ve dinamitado con la aparición de un nuevo elemento, verdaderamente sorprendente en un relato con unas bases de estas características: nada menos que un alienígena, con quien por azar se encuentra la hija menor, y que acto seguido se ve llevado a la casa y escondido en el dormitorio de esta. Este elemento, que en principio podría funcionar como un factor discordante al más puro estilo del Terence Stamp de Teorema de Pasolini (o de filmes más recientes como Visitor Q o Stoker, de los orientales Takashi Miike y Park Chan-wook), permanecerá en principio oculto y al margen de las experiencias vitales de la madre y la hermana mayor, por lo que la distancia y profundidad del abismo que separa a estas de una niña que no acaba de comprender el mundo que le rodea será cada vez mayor...
Poco más debería contarse del argumento de la obra. En cambio, sí hay que merece reflexionarse un tanto acerca de su apartado gráfico y de las expectativas que este genera (falsas o al menos inadecuadas, y esto es algo que considero intencionado y que funciona en beneficio de la obra); y es que aunque existen pocas similitudes entre el estilo sencillo y naif de la autora y el acabado gráfico de estos, Aisha Franz se muestra aquí más cerca de la obra de francotiradores como Daniel Clowes o Charles Burns que de otros autores en principio mucho más cercanos a su estética visual. Del primero parece rescatar su mirada de entomólogo hacia los seres humanos, a los que parece no entender del todo (¿hay acaso un acercamiento más sincero y verosímil que este?); del segundo, la libertad con la que encara la evolución del relato -empezando precisamente por la aparición del citado extraterrestre- y su querencia por las interpretaciones abiertas, algo que se subraya hacia el acto final de la historia.
Dicen algunos teóricos de la narratología que apenas existen argumentos en la historia de la literatura, el teatro y todas las artes narrativas que vinieron después. Algunos han censado siete argumentos básicos, a partir de los cuales todos los demás no son más que remedos y/o versiones de los anteriores; otros, más radicales, hablan solo de dos: el amor y la muerte; incluso algunos osan afirmar que solo hay uno: el viaje. Una vez concluida la lectura de Planeta Tierra -¿por qué no se ha respetado el título original, Alien, y se ha optado por una perspectiva diametralmente opuesta? ¿Quizá temor por parte de los editores acerca de crear, de nuevo, expectativas orientadas a las obras de género?-, servidor se plantea si su tema o temas principal(es) no será(n), simplemente, dos de los más importantes y generales de la historia, que aparecen siempre muy unidos hasta ser prácticamente uno solo: el paso del tiempo y la construcción de la propia identidad.
Pero al respecto no espere el lector respuestas tajantes, ni en el cómic (que por momentos tiene más de composición lírica que de relato narrativo al uso) ni tampoco en esta misma reseña. En todo caso, lo que sí podría y debería esperar es que Aisha Franz es una autora a seguir con mucha atención y su Planeta Tierra uno de los cómics más interesantes del momento, en el que lógicamente la editorial española confía como para publicar una preview bastante extensa, y que a buen seguro (y tengo en cuenta que todavía estamos en febrero) tiene muchos números para estar entre lo mejor de la cosecha de este 2014: porque muy bien tendría que dársenos el año como para llenarlo de obras maestras que impidan la presencia del presente título en los listados que crítica y aficionados publicaremos a comienzos del próximo enero. Tiempo al tiempo.
Título: Planeta Tierra
Autor: Aisha Franz (guion y dibujo)
Editorial: La Cúpula
Fecha de edición: enero de 2014
212 pp. (b/n) - 16 €
martes, 4 de febrero de 2014
RIP: Maximilian Schell (1930-2014)
El pasado sábado fallecía un grande de la interpretación, quizá la primera gran estrella del cine que nos dejaba en este 2014: el gran intérprete austríaco Maximilian Schell, temprano ganador del Oscar y uno de los actores de carácter indispensables del cine de las últimas décadas.
Maximilian Schell (1930-2014)
Hermano de los también actores Carl, Immy y la igualmente célebre Maria Schell (con quien compartió film, aunque no escena, en Odessa), el que se convertiría con el paso de los años en el actor germáfono más popular del cine norteamericano debutó de la mano de Laslo Benedek en 1955, pero no sería hasta tres años más tarde que dio el salto a Hollywood con El baile de los malditos. Al parecer, su debut se debió a un feliz accidente: los productores del film quería contratar a su hermana Maria, pero una confusión les llevó a que fuese su hermano quien acabase firmando un contrato por su participación en la película, donde encarnó al mejor amigo del personaje interpretado por Marlon Brando.
Con Marlon Brando en El baile de los malditos, su primer film en inglés
Pese a lo accidentado de estos comienzos, la gloria no tardó en llegar: ya en 1961 participó en ¿Vencedores o vencidos?, aclamado film acerca de los célebres juicios de Nuremberg que pusieron en el asiento de los acusados a varios dirigentes del partido nazi. El film dirigido por Stanley Kramer obtuvo nada menos que once nominaciones al Oscar, entre ellas la de mejor película del año, pero se tuvo que conformar con dos: la de mejor guion adaptado... y la de mejor actor protagonista, para un Schell encarnando al abogado de la defensa que contra todo pronóstico le arrebataba la estatuilla a su compañero de reparto, el gran Spencer Tracy, igualmente nominado por su rol de juez.
¿Vencedores o vencidos?: abogado defensor frente al fiscal Richard Widmark
A partir de este triunfo, arrancó del todo una carrera repleta de éxitos de crítica y público, que llevó a Schell a trabajar con lo más granado del cine internacional, delante y detrás de las cámaras: así, durante aquella década fue dirigido por Jules Dassin en Topkapi y Sidney Lumet en Llamada para un muerto, y compartió plano con Charlton Heston en Una tumba al amanecer, además de protagonizar junto al volcán Krakatoa la exitosa Al este de Java o encarnar al descubridor Simón Bolívar en el biopic de igual nombre.
Junto a Diane Baker en la espectacular Al este de Java
Los años 70 no fueron menos satisfactorios para el actor: fue el villano de la citada Odessa y del film bélico de Sam Peckinpah La cruz de hierro, trabajó con el popular Charles Bronson (en El temerario Ives) y con Lee Marvin y Robert Shaw (en El tren de los espías), formó parte del espectacular e inacabable reparto de Un puente lejano, y participó en dos películas que le dieron sendas nominaciones más al Oscar: El hombre de la cabina de cristal y Julia, en esta última como mejor actor de reparto y a las órdenes del veterano Fred Zinnemann.
Con Jane Fonda en Julia: su última nominación al Oscar
Después de encarnar en 1979 al carismático y mesiánico doctor Hans Reinhardt en el film de ciencia ficción de Disney El abismo negro (donde coincidió con otros veteranos como Anthony Perkins o Ernest Borgnine), la filmografía de Schell disminuye en interés, aunque nunca dejó de trabajar ni de participar en proyectos de interés. Es el caso de Cuestión de sangre (Little Odessa), el aplaudido debut del realizador James Gray; Vampiros, de John Carpenter, donde encarnó de nuevo al villano de la historia; o la taquillera Deep Impact... Sin olvidar una de sus últimas y más interesantes películas: la española Flores negras, un thriller noir dirigido por David Carreras y protagonizado por Eduard Fernández; una cinta que culmina una obra, la de toda una vida, prácticamente incontestable.
Como sacerdote aliado de los chupasangres en Vampiros
Maximilian Schell nació en 8 de diciembre de 1930 en Viena (Austria), y falleció en 1 de febrero de 2014 en Innsbruck, Tirol (Austria). Tenía por tanto 83 años. Descanse en paz.
lunes, 3 de febrero de 2014
Los lunes... Batman: Batman & Juez Dredd & Lobo
Batman siempre ha sido uno de los superhéroes más populares de todos los tiempos, quizá el que más con la salvedad de su compañero de fatigas en el Universo DC: Superman, el Hombre de Acero. Pero qué duda cabe que en los últimos años su popularidad se ha visto acrecentada todavía más gracias al cine (desde las películas de Tim Burton y Joel Schumacher hasta la más reciente trilogía, merecidamente aplaudida, de Christopher Nolan) y, por qué no decirlo, a algunos autores que han dado lo mejor de sí dentro del medio que vio nacer al personaje a finales de la década de los 30: el cómic. Esto explica el gran número de títulos protagonizados por el personaje que llegan cada mes a las librerías especializadas, en estos tiempos y en nuestro país de la mano de ECC Ediciones. Por eso vamos a dedicarle una sección semanal en exclusiva que durará mientras haya nuevos títulos que comentar; y por lo que se ve, parece que va para rato... para alegría de la legión de seguidores del Hombre Murciélago.
Siendo como decimos uno de los personajes más populares no ya del Universo DC sino de todo el género superheroico, no es extraño que en el camino de Batman se hayan cruzado otras celebridades del cómic, pertenezcan estas al mismo universo de ficción o no: sin ir más lejos, recordemos el histórico Batman vs. The Incredible Hulk que publicaron a cuatro manos Marvel y DC allá por septiembre de 1981 (y que a España nos llegó publicado por la desaparecida Ediciones Zinco en un álbum de gran formato); o el volumen Batman & Drácula, que recopila las historias que enfrentan al Hombre Murciélago nada menos que al vampiro más famoso de todos los tiempos, creado en el ámbito de la literatura por Bram Stoker.
Otro de los muchos que se han cruzado en el camino del superhéroe creado por Bob Kane es un personaje de métodos mucho más expeditivos: el mismísimo Juez Dredd... y este encuentro se ha producido en más de una ocasión. De hecho, cuatro son los enfrentamientos cara a cara entre ambos que recopilan los dos volúmenes de Batman / Juez Dredd publicados hace unos meses por la editorial española que ostenta los derechos de DC en nuestro país, si bien el segundo tomo incluye una sorpresa muy especial... como veremos más adelante.
Tres son las historias que recoge este primer volumen, todas ellas con guiones de Alan Grant (Jeremiah Harm) y John Wagner. En un primer momento podríamos sentirnos tentados a pensar que cada uno de estos dos escritores se encarga de un personaje en concreto: no en vano Wagner creó al Juez Dredd junto al dibujante Carlos Ezquerra, mientras que Alan Grant se encargó de escribir un gran número de historias de Batman durante los años 80 y 90. Pero si tenemos en cuenta que este último guionista se curtió como tal también en las páginas del magazine británico 2000 AD donde nació el personaje encarnado en la gran pantalla por Sylvester Stallone primero y Karl Urban después, nos haremos una idea de lo complicado que resulta discernir aquí donde acaba el cometido de uno y empieza el del otro.
De hecho, todas las historias aquí incluidas -gusten más o menos- se muestran lo bastante cohesionadas como para que no se aprecie discrepancia alguna ni en el punto de vista narrativo ni en el discurrir de la trama, y la principal diferencia entre unas y otras lo marcan, claro está, los autores a cargo del apartado gráfico. De esta forma, en la inaugural "Juicio en Gotham" es el siempre espectacular Simon Bisley (Sláine) el encargado de ilustrar el primer encuentro entre Batman y Juez Dredd, cuya acción arranca con el Juez Muerte sembrando el terror y el caos en las calles de Gotham City, para acto seguido y de forma accidental trasladar a Batman mediante un cinturón dimensional a Mega-City Uno, lo que provocará el primer encuentro entre este y el Juez Dredd.... Pero como siempre ocurre en estos casos, hay que pagar el peaje de contar con dos personajes estrella enfrentados, y cada uno de ellos trae consigo a su propio villano; así, de la galería de villanos de Batman, el elegido para la ocasión es Jonathan Crane, alias el Espantapájaros.
No obstante, no sucede exactamente lo mismo en la siguiente historia, "Vendetta en Gotham", donde el gran villano de la función pertenece exclusivamente al universo del Hombre Murciélago: se trata de Scarface, el muñeco manejado por un ventrílocuo demente que controla buena parte del crimen organizado de Gotham. La intervención del Juez Dredd en el relato se justifica por su necesario rol a la hora de determinar cómo acabará la historia, si de forma dramática o no, dejando la puerta abierta a una futura nueva colaboración entre ambos justicieros. En cuanto al apartado gráfico, "Vendetta en Gotham" cuenta con el más discreto Cam Kennedy a los lápices... discreto sobre todo si se le compara con el citado Bisley o con Mike Mignola, portadista de excepción de este especial.
Finalmente cierra el volumen "El acertijo definitivo", un relato que sitúa a Batman y al Juez Dredd como participantes contra su voluntad en un juego mortal a manos de uno de los villanos con más solera del primero (y cuya identidad no se le escapará a ningún lector atento). Esta historia cuenta con dibujos de los ilustradores Carl Critchlow y Dermot Power, cuyo estilo (sobre todo en el caso del primero) está más cerca de la estética europea de la que hacen gala muchos de los relatos del Juez Dredd que del dibujo arquetípico de los cómics de Batman y otros superhéroes del ámbito mainstream.
En cuanto al segundo volumen, y donde los guiones llevan de nuevo la firma de John Wagner y Alan Grant, se incluye una única aventura conjunta de Batman y el Juez Dredd... pero de más extensión que las anteriores y con un resultado más que interesante. No en vano el dibujo recae en el siempre espectacular y por momentos hiperrealista Glenn Fabry, aquí con la colaboración de Jim Murray y Jason Brashill. En "Muertos de risa", el enemigo a combatir es el mismísimo Joker, en estas páginas capaz de viajar entre dimensiones; un hecho que justificará una nueva colaboración a regañadientes entre el cruzado de Gotham y el juez de Mega-City Uno.
Junto a esta historia se incluye también en el tomo el especial "Lobo / Juez Dredd: Los Psicomoteros contra los Mutantes del Infierno", una historia en la que el último czarniano del Universo DC sustituye a Batman en su encuentro con Dredd. Val Semeiks es el encargado de dibujar este especial cuya inclusión aquí se justifica, además de por el rol protagonista de Dredd, por la labor de Wagner y Grant en el libreto -recordemos que Grant también escribiría un crossover muy especial del temible cazarrecompensas espacial: The Authority: Lobo- y por la voluntad irónica y gamberra del relato, común con el resto de historias protagonizadas por Batman y Dredd al unísono.
Precisamente Lobo, que aquí se veía frente a frente con el Juez Dredd, es el personaje que se enfrenta a Batman en la miniserie de dos entregas Batman / Lobo: Deadly Serious, publicada originalmente en 2007 en Estados Unidos y el mes pasado en España en un solo volumen titulado Batman: Lobo, mortalmente serio. El autor responsable de dicho encuentro es nada menos que Sam Kieth, un artista muy querido por este vuestro blog, responsable único de The Maxx y que ya se ha acercado al universo del Caballero Oscuro en repetidas ocasiones: recordemos títulos como Asilo Arkham: Locura, Leyendas de Batman: Secretos o Batman: A través del espejo.
En esta ocasión, Kieth parte de una excusa argumental que nos hacía temer lo peor: guiado por una voz femenina que retumba en su cabeza, Batman es teletransportado al instante desde uno de los oscuros corredores de la Mansión Wayne a una estación espacial situada a 7,2 años luz de distancia del planeta Tierra. Al parecer, se le reclama como única posibilidad de salvación de una raza que sufre una extraña plaga, y que al parecer solo afecta a las mujeres. Lo que no está claro es cuál será la principal amenaza: si este mal contagioso o la presencia de Lobo, el mercenario czarniano...
A partir de esta base, Kieth nos ofrece una curiosa buddy movie en viñetas: su particular remake de la película de culto Hidden (Lo oculto), con Batman y Lobo convertidos en dos justicieros en pos de un virus que muta y ocupa sucesivos cuerpos femeninos que desecha a la primera de cambio, pasando de una adolescente de 14 años a una stripper de 40 como quien no quiere la cosa. Y mientras tanto y contra todo pronóstico, este argumento le sirve al autor para reflexionar sobre el papel de la mujer en el cómic de superhéroes como metáfora de su rol en la sociedad real, lo cual convierte este Lobo, mortalmente serio en una suerte de ensayo feminista disfrazado de tebeo de género.
Por si esto no fuera suficiente atractivo, Kieth hace gala aquí de su muy reconocible estilo gráfico, al margen de cualquier ortodoxia establecida en el género, y de una forma tan radical a lo que hizo Bill Sienkiewicz (uno de sus maestros confesos) en la Marvel de los años 80 con Los Nuevos Mutantes primero o su obra maestra Elektra: Asesina poco después. El resultado es, lógicamente, un (aparente) delirio al que hay que acercarse con los menos prejuicios posibles: si el lector lo logra, la recompensa que reciba será mucho mayor de lo que esperaba.
Título: Batman / Juez Dredd (2 vols.)
Autores: Alan Grant & John Wagner (guion) / Varios autores (dibujo)
Editorial: ECC
Fecha de edición: septiembre / noviembre de 2013
160 / 144 pp. (color) - 14,95 / 13,95 €
Título: Batman: Lobo, mortalmente serio
Autor: Sam Kieth (guion y dibujo)
Editorial: ECC
Fecha de edición: enero de 2014
104 pp. (color) - 9,95 €
domingo, 2 de febrero de 2014
Comic Top 5: Enero 2014
Con un ligero retraso dado que esta vez el día 1, ayer, lo dedicamos a las habituales recomendaciones del sábado, os traemos los cinco mejores cómics leídos a lo largo del último mes. Y aunque esta vez hay un claro liderazgo del cómic francés, como siempre hay un poco de todo: de títulos contemporáneos a otros clásicos... y cuando decimos clásicos, nos referimos nada menos que a Winsor McCay. Este es, en orden alfabético, nuestro primer Comic Top 5 del año:
1.- Batman: Nueve vidas
Dean Motter & Michael Lark (ECC)
2.- Little Sammy Sneeze
Winsor McCay (Reino de Cordelia)
3.- Quai D'Orsay (Crónicas diplomáticas)
Christophe Blain & Abel Lanzac (Norma; 2 vols.)
4.- Rural
Étienne Davodeau (La Cúpula)
5.- Silas Corey (La red Aquila)
Fabien Naury & Pierre Alary (Dibbuks)
sábado, 1 de febrero de 2014
Las recomendaciones del sábado
Cómic:
KING CITY (VOL. 2)
Brandon Graham
(DeBolsillo, 2012)
Tras romper con su novia Anna, Joe mantiene una relación con la atractiva Beebay, aunque tiene la molesta sensación de que esta les utiliza a él y a su gato Terrícola para realizar el trabajo sucio... Este segundo volumen de la serie confirma lo que ya dejaba entrever el primero: que esta curiosa amalgama de relato de género e historieta independiente, que mezcla de forma irreverente ciencia ficción, romance, acción y comedia, es una de las propuestas más frescas y estimulantes del cómic norteamericano actual. Una obra que no merece pasar desapercibida, y cuya lectura divierte y sorprende página tras página.
Libro:
GILGAMESH
Anónimo
(Alianza, 2014)
Oprimidos por el rey Gilgamesh, los ciudadanos de Uruk piden clemencia a los dioses, y estos les envían a Enkidu como respuesta a sus plegarias... También conocida como la Epopeya de Gilgamesh, la presente obra es nada menos que el relato más antiguo del que tenemos noticia, anterior incluso a las inmortales narraciones de Homero: un texto de la antigua Mesopotamia de origen sumerio conservado solo de forma fragmentada que, para el disfrute del lector de hoy, se ve actualizado en la presente edición a cargo de Stephen Mitchell. Imprescindible en cualquier biblioteca que se precie.
(De: El Periódico de Villena, 31-I-2014).
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