lunes, 31 de marzo de 2008

Escucha el encuentro con Enrique Breccia en Unicómic 2008

Ya os facilitamos hace unos días el enlace al encuentro con Vicente Cifuentes que tuvo lugar durante las jornadas de Unicómic 2008, y cuyo audio registró Historietas Podcast.



Ahora le toca el turno al encuentro con el autor argentino Enrique Breccia, que tuvo lugar también en la tarde del viernes 14 en la Sala de Exposiciones de la CAM. Podéis escuchar la charla, que estuvo presentada por Jaime Albero, y donde Breccia habló de obras como Alvar Mayor, Lovecraft o la reciente Los centinelas.



Podéis acceder al audio de la charla con Breccia pinchando aquí:

HP020: Enrique Breccia en Unicómic

A continuación, una serie de fotografías tomadas en la jornada del sábado 15, cuando Enrique Breccia siguió firmando ejemplares de su obra y realizando dibujos para los aficionados:











[En la última fotografía, Enrique Breccia y el autor de este vuestro blog. Todas las fotografías: © C. Carrasco.]

Libros de Sangre (XIII): Rex Cabezacruda

"He visto el futuro del terror, y su nombre es Clive Barker."
- Stephen King



Si nuestros cálculos no fallan, Rex Cabezacruda es uno de los relatos más extensos, posiblemente el segundo después de "La última ilusión", de los Libros de Sangre de Clive Barker. Tanto que, siempre con la inexactitud que provoca este tipo de cuestiones, podríamos hablar casi de una novela corta más de la mano de un autor que luego pasaría a extensiones más considerables (recuerden la voluminosa Imajica, editada en España en dos volúmenes por La Factoría de Ideas).



Por ello, y como "La última ilusión", es uno de los escasos relatos de estos libros del escritor de Liverpool que se han visto trasladados al cine. Si fue el propio Barker el encargado de llevar a la gran pantalla este último con la fallida pero interesante El señor de las ilusiones, "Rex Cabezacruda" se vio en imágenes muy temprano, en 1986, de la mano del oscuro George Pavlou y con el título del relato original (que conservó la versión española en las primeras traducciones): Rawhead Rex.

Fue el propio Pavlou quien un año antes había realizado Underworld (conocida en Estados Unidos como Transmutations) con guión del propio Barker, y por lo visto fue la ineptitud de este realizador la que llevó al autor de The Hellbound Heart a debutar como cineasta adaptando esta novela corta y pariendo la genial Hellraiser.



Pero olvidémonos de la faceta cinematográfica de los Libros de Sangre y centrémonos en "Rex Cabezacruda", un relato que pone de manifiesto la dicotomía entre fondo y forma y la abismal diferencia que en este último aspecto separa a Barker de casi todos sus compañeros de generación y género.

Porque lo que cuenta "Rex Cabezacruda" no es ni de lejos nada novedoso: la acción se ambienta en Zeal, una pequeña población de la campiña inglesa, no muy alejada de la bulliciosa Londres, y refugio ideal para algunos de sus habitantes, "lo bastante lejos de la ciudad como para que el viaje resultara una aventura, pero lo bastante cerca como para una retirada rápida si el tiempo se estropeaba".



Con el paso de los años, muchos de estos turistas han acabado convirtiéndose en ciudadanos de Zeal con todas las de la ley. Y aquellos que desconocen su pasado acaban por desenterrarlo por accidente: un nuevo lugareño, Thomas Garrow, decide cultivar por fin en el Campo de los Tres Acres, dedicado extrañamente al barbecho durante décadas. Para ello se ve en la obligación de arrancar una enorme piedra que dificulta el arado de la tierra. Lo que desconoce es que haciéndolo liberará una fuerza primigenia y muy peligrosa sobre el pueblo de Zeal...

Con "Rex Cabezacruda", Barker incide en la línea teológica ya vista en relatos como el magistral "El blues de la sangre de cerdo" o, sobre todo, "Las pieles de los padres". Pero aquí lo hace más directamente y sin cortapisas: Rex Cabezacruda es un ser que existió antes que la civilización, antes que Jesucristo, y que para el alucinado Declan, como el conde Drácula lo fue para Renfield, se convierte en una encarnación de Dios Todopoderoso en la Tierra.



Por ello, el reverendo Coot será uno de sus principales enemigos, y quien tendrá la clave para acabar con el monstruo: una vetusta talla en piedra, una figura femenina, encarnación de la menstruación, de la natalidad, de la vida en definitiva, como amuleto contra un ser que viene a significar todo lo contrario: la destrucción, el apocalipsis, la Antivida.

Como decíamos, nada nuevo que no se haya contado ya, pero a lo que Barker consigue imprimir un estilo literario de primera categoría, añadiendo una soberbia joya más a esa corona de piedras preciosas que son sus Libros de Sangre: una reedición que, sin esfuerzo, se convierte en una de las mejores obras de la literatura de terror contemporáneo que podrán encontrar en las librerías.



"Rex Cabezacruda", en Libros de Sangre (vol. 2)
Clive Barker
Madrid, La Factoría de Ideas, 2005, pp. 141-198.

domingo, 30 de marzo de 2008

Va de posters...

Hoy va de carteles, y ambos son auténticas primicias: por un lado, el poster español definitivo de Iron Man, que se estrenará aquí el próximo 30 de abril; por otro, el primer cartel (o teaser poster, en terminología especializada) de The X-Files 2, la segunda aventura rodada para la gran pantalla de Fox Mulder y Dana Scully, los agentes del FBI dedicados a investigar casos paranormales de la serie Expediente X.



sábado, 29 de marzo de 2008

Reyes disfrazados / Encima y debajo: Las miserias de América



Cualquier lector que conozca con más o menos detalle la obra de Will Eisner sabrá que la historia verdadera de América, así como la historia de sus narraciones gráficas, no la hacen solo los héroes ganadores sino también los anónimos perdedores de esa tan divertida como cruel aventura que se llama Vida. Así, detrás de las aventuras pulp del enmascarado Spirit se encuentran las anodinas y en ocasiones miserables vidas de los individuos anónimos que pueblan las calles de Nueva York o las casas de la Avenida Dropsie.



En la línea de esta buena parte de la producción de Eisner se encuentra Reyes disfrazados, obra capital del tebeo norteamericano de los últimos veinte años que se editó por fin en España a finales del año pasado, de la mano de Norma Editorial.

El origen de Reyes disfrazados se encuentra en Contra las cuerdas, una obra del dramaturgo James Vance que el propio autor enriqueció después volviendo a ella y debutando así como guionista de cómics. Pero para ello optó no por prolongar la historia en el tiempo, sino por volver a sus orígenes, y en lugar de cumplir su primer propósito y contar la historia de un personaje secundario de la obra, Fred Bloch, quince años después, decidicó narrar las peripecias del personaje en su adolescencia. Así pues, la novela gráfica Reyes disfrazados en una precuela de Contra las cuerdas con todas las de la ley... aunque en un medio distinto a las tablas.



De esta forma, Vance arranca su relato en enero de 1932, en la ciudad de Marian (California): tras el fallecimiento de su madre, el joven Freddie vive con su padre alcohólico y con su hermano mayor Al. Su única vía de escape son las sesiones de cine, viendo clásicos del género negro como El enemigo público n.º 1 o seriales como Dick Tracy o Buffalo Bill, cuyas entradas puede pagar gracias a la venta de las botellas vacías que su padre bebe continuamente.

Cuando este último, arrepentido, se marcha a Detroit en busca de un trabajo, y su hermano Al cae en la delincuencia para mantener a lo que queda del núcleo familiar, Freddie se ve obligado a abandonar el hogar y convertirse, sin quererlo, en un vagabundo. Un veterano en esas lides que se hace llamar "El Rey de España" le enseñará la manera de sobrevivir con lo mínimo, saltando de tren en tren como polizontes, y entre ambos surgirá una peculiar amistad... que se mantendrá vigente en un tiempo marcado por la miseria de los empleos perdidos y las revueltas reivindicando derechos civiles.


Hoy en día puede parecer que Reyes disfrazados no merece tantos premios y prestigio como ha ido acumulando (está considerado nada más y nada menos como uno de los cien mejores tebeos de todos los tiempos), así como los elogios de autores tan renombrados como el propio Eisner, Gil Kane o Harvey Kurtzman, por no mencionar a Neil Gaiman (que compara su importancia histórica con la de Maus, Watchmen o Love & Rockets) o Alan Moore, que firma el rendido prólogo de este volumen recopilatorio. Pero hay que tener en cuenta que la obra se publicó originalmente entre 1988 y 1990, cuando Watchmen apenas era una aplaudida miniserie de doce comic books y el Maus de Spiegelman, como la obra de Moore y Gibbons, todavía no gozaba de la carta de nobleza que otorga el paso del tiempo a las obras maestras de cualquier arte.



Hay que señalar también que el arte gráfico de Dan Burr, un artista underground que puso su talento al servicio del guión de Vance, se ajusta a la perfección a este, si bien resulta demasiado anquilosado, nada novedoso, y por tanto muy al estilo de cualquier tebeo de los años 50: pese a no pecar de aquel primitivo exceso de texto narrativo, y salvo algunos casos muy concretos, su composición de viñetas no difiere de la de cualquier cómic de género, por otro lado deliciosos, de EC Comics.



Con todo, el indudable talento de Vance a la hora de escribir diálogos, y sobre todo de perfilar la psicología de sus personajes, protagonistas y secundarios, así como de imprimir una enorme verosimilitud a los hechos que narra, hacen de esta obra, premiada con dos Eisner y un Harvey, un libro imprescindible para disfrutar de lo mejor del cómic norteamericano adulto de los últimos tiempos.



Algo parecido a Reyes disfrazados, pero más cercano en el tiempo, lo encontraremos en las páginas de Encima y debajo, de James Sturm, que la revista Time eligió como la mejor novela gráfica del año 2000. La obra ha llegado a España también a finales del año pasado, en una feliz coincidencia, en esta ocasión de la mano de La Cúpula.

Subtitulado "Dos historias de la frontera americana", el libro incluye los relatos El renacimiento y A cientos de pies bajo la luz del día, ambientados respectivamente en 1801 y 1886; esto es, unas décadas antes de la acción del libro de Vance y Burr, y que adelanta así las pequeñas miserias privadas que se convertirían en una plaga general a partir del tristemente célebre crack bursátil de 1929.



El renacimiento, aunque más breve que la historia que le seguirá o muy posiblemente por ello, es el relato más redondo y mejor acabado de la propuesta: publidado originalmente en 1996 gracias a una beca de la Xeric Foundation, y basado en hechos reales comprobados, relata la peripecia de Joseph y Sarah Bainbridge, una pareja que en la noche de un sábado de 1801 se dirigen a la que tiempo después, a la hora de escribir la Historia, se consolidará como la mayor concentración pública de orden religioso que se recuerda de aquella época: entre 10.000 y 25.000 personas se concentraron en los bosques de Cane Ridge, Kentucky, para alabar a Dios y pedir Su misericordia

El objetivo de los Bainbridge, concretamente de Sarah (más temerosa del Señor que su marido, lleno de dudas), es pedir la resurrección de su pequeña hija Emma a Elijah Young, uno de los predicadores del encuentro. Lo que desconocen Joseph y Sarah es que aunque quizás no logren su propósito, posiblemente encuentren un nuevo camino para solucionar sus problemas, o al menos una tenue esperanza de conseguirlo, que dada la situación no es precisamente poco.



Más extensa es A cientos de pies bajo la luz del día, subtitulada "Vida y muerte de la ciudad minera del barranco de Solomon, Idaho". Efectivamente la acción, situada en 1886, narra la explotación minera de un pequeño pueblo, que desatará un cruento enfrentamiento entre norteamericanos y chinos primero, y una codiciosa lucha por un dinero escondido por un loco después.



Nos encontramos pues ante un relato de diáfano protagonismo coral, que refleja con gran verosimilitud las miserias de los trabajadores, la dura vida en la mina, la incertidumbre ante un futuro incierto, y que incluye también apuntes acerca de la superchería que protagonizaba la historia de El renacimiento.



Sturm, un dibujante de trazo sencillo pero efectivo, pone su dibujo al servicio de lo que quiere contar, y su contrastado blanco y negro resulta muy efectivo, sin alardes innecesarios. Este rasgo puede comprobarse también en su obra más célebre, The Golem's Mighty Swing, que La Cúpula editará también en nuestro país.



Estamos por tanto ante dos obras de gran relevancia, si bien el estilo gráfico de una y otra no destaquen en demasía. Su importancia radica, claro está, en los hechos históricos que, con mayor o menor licencia artística, reflejan, y que demuestran -por si todavía hay alguien que no lo supiera- que el cómic norteamericano no es tan solo Superman, Spiderman o Conan el Bárbaro.


Título: Reyes disfrazados
Autores: James Vance (guión) / Dan Burr (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: diciembre de 2007
192 páginas (b/n) - 17 €


Título: Encima y debajo
Autor: James Sturm (guión y dibujo)
Editorial: La Cúpula
Fecha de edición: noviembre de 2007
82 páginas (b/n) - 10 €

viernes, 28 de marzo de 2008

El trailer del viernes: Righteous Kill

Al Pacino y Robert de Niro son, como todo el mundo sabe, los dos actores más respetados de su generación, y sus colaboraciones con directores tan destacados como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Brian de Palma o Michael Mann nos han regalado algunos de los momentos más memorables del cine norteamericano de los últimos cuarenta años.

Los dos intérpretes ya trabajaron juntos en El Padrino II, si bien nunca coincidían en el mismo plano al interpretar De Niro a Vito Corleone, padre de Michael (Pacino), en los múltiples flashbacks del film. Por tanto, uno de los mayores alicientes de la por lo demás magistral Heat de Michael Mann era ver juntos a ambos actores, aunque el encuentro en pantalla se redujo a dos secuencias del film.

Así pues, el interés se reanuda de cara al estreno de Righteous Kill, la nueva película de Jon Avnet, y que cuenta con De Niro y Pacino como dos policías que trabajan juntos en un caso.

Podéis ver el trailer del film, donde también aparecen Curtis Jackson, Carla Gugino, Donnie Walhberg, Brian Dennehy y John Leguizamo, en la web oficial:

Righteous Kill

Scifiworld Magazine, ya en los quioscos

A comienzos de este mismo mes de marzo recibíamos la triste noticia de que el magazine digital SciFi.es, una de las publicaciones más interesantes sobre cine fantástico, se despedía con su número 20, después de dos años dedicados a repasar las noticias y estrenos relacionados con el género.



La tristeza por la noticia no ha durado demasiado, pues ya se ha anunciado algo que los seguidores de esta publicación esperábamos desde hace mucho tiempo: su (indudable merecido) salto al papel impreso. Después de un experimento puntual, con la edición impresa del n.º 10 de marzo de 2007 a la venta en quioscos y librerías, la cabecera resucita como el ave Fénix con un nuevo nombre: Scifiworld Magazine, y la intención de mantenerse presente todos los meses en el mercado editorial.

Se anuncia que el nuevo número 1, que debería estar a la venta hoy mismo, contará con 100 páginas repletas de espectaculares imágenes y detallada información por tan sólo 3,20 euros.



En sus páginas encontraremos un artículo sobre la esperadísima adaptación de Iron Man; un repaso a la filmografía basada en textos de Stephen King; lo más destacado del festival especializado Fantasporto 2008; tres entrevistas exclusivas con Doug Jones (alias Abe Sapien) sobre Hellboy 2. The Golden Army, lo nuevo de Guillermo del Toro, Frank Darabont sobre The Mist, según la novela corta de Stephen King, y Neil Marshall sobre su inminente Doomsday; artículos sobre todos los últimos estrenos; textos sobre series como Cuentos asombrosos o Las crónicas de Sarah Connor; además de reseñas de todas las novedades en DVD, cómic, videojuegos, bandas sonoras, etc.



Quien desee suscribirse a esta nueva publicación puede entrar en Scifiworld.es.


(+) Los veinte números de Scifi.es, gratuitos y descargables en formato PDF:
- SciFi.es

El viaje al mundo en dos tebeos

Ya hablamos en su día de Conejo de viaje, esa pequeña maravilla del argentino Liniers (Macanudo). Hoy volvemos a ella, y también recomendamos Tres viajes, de Miguel Gallardo. Ambas, dos obras gráficas sobre el placer de viajar.

Sobre todo ello podéis leer, como casi todos los viernes y después del paréntesis de la semana pasada, en la columna de Abandonad toda esperanza de hoy:

Peregrinos inmóviles

jueves, 27 de marzo de 2008

RIP: Richard Widmark (1914-2008)

Tras los fallecimientos de Anthony Minghella, Paul Scofield, Arthur C. Clarke y Rafael Azcona, los amantes del cine siguen de luto: el veterano actor norteamericano Richard Widmark, figura emblemática del cine negro y el western, y una de las escasas figuras del Hollywood clásico que quedaban con vida, ha fallecido a la edad de 93 años.



El intérprete podía presumir de contar con uno de los debuts más deslumbrantes de la historia del cine: su encarnación en 1947 del psicopático Tommy Udo en El beso de la muerte, dirigida por Henry Hathaway, imprimió su sardónica sonrisa en la mente de miles de espectadores, y le valió de inmediato una nominación al Oscar y un Globo de Oro.

Widmark insistió en el género negro, con trabajos tan memorables como Noche en la ciudad de Jules Dassin, Pánico en las calles de Elia Kazan, Manos peligrosas de Samuel Fuller o, ya más tardíamente, Brigada homicida de Don Siegel. El éxito de esta última generó una serie televisiva de igual título, Madigan, que Widmark también protagonizó.



El western fue el otro gran género donde más se prodigó, trabajando en títulos como Cielo amarillo de William Wellman, Lanza rota, El hombre de las pistolas de oro y Álvarez Kelly de Edward Dmytryk, o La Ley del Talión de Delmer Daves; también colaboró con John Wayne en El Álamo, que el propio Duque dirigió, o con el mítico John Ford en Dos cabalgan juntos y El gran combate.



Otro de sus trabajos más memorables es su papel de abogado en la oscarizada ¿Vencedores o vencidos? (El juicio de Nuremberg) de Stanley Kramer, con el que volvería a trabajar en De presidio a primera página.

En los últimos años de su carrera racionó sus apariciones en la gran pantalla y se dedicó sobre todo a la televisión, aunque se le puede ver también en cintas como Asesinato en el Orient Express de Sidney Lumet, El enjambre de Irwin Allen o Coma, del también escritor Michael Crichton.



Richard Widmark nació el 26 de diciembre de 1914 en Sunrise (Minnesota), y falleció el pasado lunes 24 de marzo en Roxbury (Connecticut). Tenía por lo tanto 93 años.

Descanse en paz.

[Fotogramas: El beso de la muerte, Madigan, El Álamo.]

Un hombre feliz: Secretos y mentiras



No es de extrañar que Miguelanxo Prado acometa la tarea de prologar Un hombre feliz, la obra de Antonio Seijas que Edicions de Ponent editó a finales del año pasado. Y no lo es porque la sensibilidad de su autor, que aquí retrata una historia de encuentros y desencuentros, de secretos y mentiras, está muy cerca de la del autor de Trazo de tiza.

Porque Un hombre feliz, ya desde su mismo título, plantea la mentira y el ocultamiento, aquello que callamos para hacer más fácil nuestra vida, o las vidas de los que nos rodean. Eso le ocurre al protagonista del álbum, un hombre que huye a otro lugar aparentemente en busca de descanso espiritual, pero al que atormentan los fantasmas de un pasado reciente que no puede dejar atrás.



El azar ha llevado a que el protagonista y una joven llamada Marta se conozcan y se enamoren. El encuentro tiene lugar -tuvo lugar, en realidad, y como comprenderemos después- en una librería de lance, donde la joven acude a comprar L'amour fou, la novela de André Breton, el padre del Surrealismo. El librero le contesta que precisamente el otro cliente, nuestro protagonista, acaba de adquirir el último ejemplar disponible. Este, amablemente, le cede el libro, y ella le corresponde invitándole a un café...

Pero un tiempo después el hombre está solo, y apenas intercambia unas palabras con otro librero del lugar, con el que juega a adivinar la autoría de citas literarias, y con una misteriosa niña con una enfermedad degenerativa y la consecuente (y presunta) deformidad en el rostro, que oculta tras una máscara que le regaló su padre. La presencia de esta niña funciona como una diáfana metáfora de aquello que no dejamos ver, de la terrible verdad que el protagonista oculta, y de la información que el autor se reserva y va dosificando hasta el revelador final del álbum.



Pero antes veremos al protagonista fotografiando continuamente los paisajes que le rodean, e intentando iniciar una nueva relación con una chica pelirroja que no podrá hacerle olvidar ni al amor de su vida ni la razón de por qué lo dejó atrás. "Ya no es capricho, es una necesidad -señala el protagonista-. Veo la belleza, la siento, ese instante en el que el aire que sube desde el mar se enreda entre las flores secas. Tengo que hacerle una foto para evitar que eso se pierda, necesito hacerlo. Me reconforta apretar el botón de la cámara fotográfica, atrapar la belleza... y después maldigo contra el que nunca inventó la máquina para guardar el aroma de la hierba, el perfume del mar, la sensación de meter la mano en el agua y sentir el frescor de la mañana. ¿Dónde estará el inventor que nos enseñe a atrapar esas sensaciones y guardarlas junto a las fotos?".



Seijas se mueve entre pasado y presente, sin ponerle fáciles las cosas a un lector que tendrá que estar atento al principio para discernir entre uno y otro, y que pronto descubrirá el juego tonal del autor, que emplea la paleta gráfica distinguiendo entre los tonos cálidos del presente y los fríos del pasado, creando páginas de gran belleza plástica, a medio camino -como señala Prado en el acertado prólogo- entre el fauvismo y el expresionismo cinematográfico.

Así, en las páginas de Un hombre feliz pueden encontrarse ecos de autores como Joann Sfar, aunque con un tono menos desenfadado, o sobre todo del mítico Alberto Breccia, aunque la obra que nos ocupa resulte más agradable y diáfana de leer que la de buena parte del autor de Buscavidas. Una obra esta, la segunda de Seijas y primera en castellano, con la que el autor ganó el II Certamen de Cómic Castelao, en cuya primera edición ya quedó finalista con O que deixa un home morto, su debut en la narración gráfica, esta vez escrito en gallego. Este hecho demuestra el talento de un autor del que esperamos ver pronto un tercer y seguro que muy sugerente trabajo.



Título: Un hombre feliz
Autor: Antonio Seijas (guión y dibujo)
Editorial: Edicions de Ponent
Fecha de edición: octubre de 2007
64 páginas (color) - 16 €



(+) La web del autor:
- Antonio Seijas

miércoles, 26 de marzo de 2008

RIP: Rafael Azcona (1926-2008)

Hoy el mundo de la cultura española está de luto: Rafael Azcona, considerado por muchos como el mejor guionista de la historia de nuestro cine, ha fallecido a la edad de 81 años.



Rafael Azcona es un nombre clave para entender el humor de profunda raigambre española: a comienzos de los años 50, y afincado ya en Madrid a la edad de 25 años, empieza a trabajar en el semanario humorístico La Codorniz de la mano de su amigo Antonio Mingote. Es a partir de esta colaboración que conocerá a los intelectuales que viven en la capital durante esos años, y durante esa época redactará tres novelas cortas: Los muertos no se tocan, nene, El pisito y El cochecito.



Su salto al cine no se hizo esperar, y se produjo en 1958 de la mano de Marco Ferreri y la adaptación de El pisito. Hay que señalar que la carrera profesional como guionista de Azcona se vio marcada por algunos de los directores con los que colaboró en repetidas ocasiones, especialmente el propio Ferreri y Luis García Berlanga. Con el primero llegó a trabajar en quince ocasiones, entre las que destacan las fundamentales y fundacionales (de su carrera y de su reconocible estilo) El pisito y El cochecito. Con el segundo mantuvo casi un matrimonio, en términos del propio Azcona, que daría al cine español dos obras maestras incuestionables como Plácido o El verdugo, así como cintas tan recordadas como Tamaño natural, La vaquilla o la trilogía de La escopeta nacional.



Pero su talento no se quedó a la sombra de Ferreri o Berlanga: trabajó en repetidas ocasiones con Carlos Saura en su etapa más críptica (Peppermint frapé, La madriguera, El jardín de las delicias, Ana y los lobos, La prima Angélica); con Pedro Olea en sus cintas más celebradas (Pim, pam, pum... ¡Fuego! y Un hombre llamado Flor de Otoño); así como con directores tan relevantes como Fernando Trueba (El año de las luces, Belle Époque, La niña de tus ojos) o José Luis Cuerda (El bosque animado, La lengua de las mariposas).

En su filmografía adaptó a clásicos tan variopintos como Fernando de Rojas (La Celestina) o Valle-Inclán (Tirano Banderas), y a contemporáneos como Manuel Rivas (La lengua de las mariposas) o Manuel Vicent (Tranvía a la Malvarrosa y Son de mar).



El realizador con el que más cintas vino realizando en los últimos años fue José Luis García Sánchez, con el que trabajó en títulos como Suspiros de España (y Portugal), Siempre hay un camino a la derecha o La marcha verde.

Su película póstuma será Los girasoles ciegos, también de José Luis Cuerda, según el libro homónimo de Alberto Méndez.



Rafael Azcona, escritor y guionista, nació en Logroño en 1926 y falleció el pasado lunes 24 de marzo debido al cáncer de pulmón con el que venía luchando desde hace tiempo. Tenía 81 años.

Descanse en paz.



Post Scriptum.- Una de las mayores satisfacciones personales de mi devenir profesional fue colaborar en la Biblioteca de Autor Rafael Azcona que la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes le dedicó hace unos años. Aunque la web no está actualizada, y la filmografía reseñada solo alcanza hasta María Querida (2004), considero importante recuperar un sitio digital que incluye, en el apartado "Estudios críticos", textos reproducidos al completo sobre su vida y obra.

[Fotogramas: El pisito, El verdugo, Belle Époque, Suspiros de España (y Portugal).]

martes, 25 de marzo de 2008

The American Way: El espectáculo debe continuar



La primera cuestión que cabe plantearse a la hora de hablar de The American Way es si se trata de material adecuado para la colección El Día Después de Norma Editorial, dado que esta miniserie del sello Wildstorm de DC Comics, aunque transcurra temporalmente en una ucronía en toda regla, no es propiamente un tebeo de ciencia ficción, sino que pertenece por derecho propio al género de los superhéroes. Pero bienvenida sea su edición, sea en la colección que sea, dado el interés del material escrito por John Ridley y dibujado por Georges Janty.



La segunda cuestión que podemos formular es que, todavía a día de hoy, resulta indudable que la sombra de Watchmen es alargada. A todas luces, la incuestionable obra de Alan Moore y Dave Gibbons es la influencia más obvia de The American Way, y sin aquella esta no existiría o sería bien distinta. También puede apreciarse ciertos matices provenientes de The Authority de Warren Ellis y Bryan Hitch, o de Supreme Power, la revisitación del Escuadrón Supremo a cargo de J. M. Straczynski y Gary Frank, si bien esta última pasa también por la marcada impronta del citado Watchmen.

Como en la historia protagonizada por Rorschach, Ozymandias, Búho Nocturno y compañía, The American Way se desarrolla a partir de una década de los 60 donde los superhéroes coexisten con las personas normales. Pero si en Watchmen Richard Nixon seguía siendo presidente, la creación de Ridley y Janty se ambienta en unos Estados Unidos que cuentan con John Fitzgerald Kennedy como el más alto mandatario y con el comunismo ruso y la figura de Fidel Castro como elementos a demonizar. Es precisamente el hermano de JFK, Bobby Kennedy, quien contrata al encargado de marketing de una empresa de automóviles, que acaba de perder su empleo, como uno de los máximos responsables del CDC, el Cuerpo de Defensa Civil, un supergrupo de héroes al servicio del bienestar de la ciudadanía norteamericana.



Lo que este personaje, que funciona a modo de narrador, descubrirá muy pronto es la falsedad que se esconde detrás de este grupo de superhéroes en mallas, formado por miembros tan variopintos como Pharos (un trasunto de Superman, que como este incluso mantiene un romance con una periodista), Freya (una semidiosa, al estilo de Wonder Woman, pero cercana a la mitología celta del Thor de la Marvel), Vieja Gloria (representación del espíritu norteamericano), el Agente Secreto (materialización de las agencias de inteligencia del país)... y hasta el Intelectual de la Costa Oeste (sic), vestido con su camisa y su chaleco y con su sempiterna pipa colgando de su boca.



Y es que el gobierno sabe muy bien que la única manera de mantener su hegemonía es definir sus características intrínsecas proyectándolas en las diferencias de un enemigo exterior, en definitiva, del Otro. Y al igual que Superman no sería lo mismo sin Lex Luthor, Spiderman sin el Duende Verde o el Doctor Octopus, o Batman sin el Joker, Dos Caras y el resto de villanos encerrados en el manicomio de Arkham, el grupo de enmascarados que protagonizan The American Way no serían nada sin una amenaza exterior a la que combatir, ya sea una invasión alienígena o la siempre temida ideología del comunismo.

Junto a esta trama gubernamental, que revela la manipulación con la que el Estado maneja la opinión pública de sus ciudadanos, se narra el enfrentamiento entre el Norte y el Sur, que se prolonga en el tiempo en relación a la aceptación o no de la población negra como ciudadanos estadounidenses de pleno derecho. De ahí la integración en las filas del CDC de un miembro de color, con el fin de que el público lo acepte como tal.



Aunque esta miniserie de ocho números, publicados por Norma en dos volúmenes de cuatro cada uno, no aporte nada nuevo que no hayamos leído en las obras citadas, es de un interés indudable, pues está escrita no solo con oficio, sino con talento: el escritor y guionista cinematográfico John Ridley demuestra conocer el género de los superhéroes, y su trabajo está más cerca del nihilismo de Tres reyes de David O. Russell que del trazo grueso de Giro al infierno de Oliver Stone, la primera cinta adaptación de su novela Stray Dogs, y la segunda creada a partir de un argumento suyo.

Por su parte, Georges Janty (Majestic), con un ajustado Karl Story al entintado, ofrecen un trabajo gráfico atractivo, muy en la línea del cómic de género de nuestros días, impersonal pero efectivo y que se ajusta con precisión al guión de Ridley, apoyando la narración. El resultado es una muy grata lectura que no deberían perderse los amantes del género.


Título: The American Way (n.ºs 1 y 2)
Autores: John Ridley (guión) / Georges Janty (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: octubre - diciembre de 2007
96 páginas (color) c/u. - 10 € c/u.