lunes, 9 de enero de 2012

Los timadores: Entre el homenaje y la parodia



Si no tenemos en consideración las entradas especiales habituales de final de año y principio del siguiente -esto es, listas como esta o esta o columnas como esta-, el 2011 lo terminamos reseñando una obra de uno de los Hernandez Bros (El fantasma de Hoppers, de Jaime) y el presente 2012 lo empezamos con una novela gráfica de otro de los hermanos que crearon el mítico fanzine Love & Rockets: Los timadores, de Beto Hernandez. No se me ocurre mejor manera de hilvanar un año con otro que disfrutando del arte de estos hermanos que tanto han hecho por el auge actual del cómic independiente norteamericano.




Los timadores, publicada en las vísperas de las pasadas Navidades por La Cúpula (casa que edita el grueso de los Hernandez en nuestro país), es un relato muy especial, porque aunque puede disfrutarse como una novela gráfica independiente -de hecho, lo es-, es también la puesta en escena, a base de viñetas, de una de las películas de serie B en las que participó Fritz, la hermanastra de Luba, durante su breve carrera como actriz. Como sabrá el lector, Luba es uno de los personajes principales de uno de los universos más vastos y ricos del cómic indie: el universo de Palomar.


Gilbert 'Beto' Hernandez


Cuando Quentin Tarantino todavía no era el reputado autor de películas como Death Proof o Malditos bastardos, sino la gran promesa blanca del cine norteamericano tras ganar la Palma de Oro de Cannes con Pulp Fiction, distinguió entre esta y su sorprendente debut, Reservoir Dogs, afirmando que esta última respondía a una visión mucho más verdadera de la vida, mientras que el film protagonizado por John Travolta, Samuel L. Jackson y Uma Thurman era su homenaje al séptimo arte de serie B, siendo la película que irían a ver los atracadores Harvey Keitel y Tim Roth en caso de ir estos al cine.




Pues precisamente a este propósito parece responder, en primera instancia, una obra como Los timadores, que ya desde el mismo título evoca a la novela negra de igual nombre de Jim Thompson (al menos en su edición española, pues en inglés el libro es The Grifters y el presente cómic The Troublemakers). Con esta narración, el autor de obras maestras recientes como Una oportunidad en el infierno o Hablando del diablo homenajea al género negro de serie B, a la literatura pulp y al hard boiled norteamericano al urdir una trama criminal con, valga el contrasentido, todas las de la ley que gira alrededor de tres personajes principales.




Ya desde las primeras páginas, Beto Hernandez nos presenta a estos tres protagonistas a modo de tráiler o, más exactamente, de escena precréditos de estética rompedora con los nombres de dichos personajes sobreimpresos en la pantalla, como tantas veces hemos visto en el cine (la última, en el arranque de una cinta de imitación tarantiniana tan mediocre como Catch .44). Estos personajes son Vincene, una chica con peinado a lo garçon que acaba de desvelar a una esposa que era la amante de su marido; Wesley, un aspirante a cantante de rock'n'roll cuya carrera no acaba de despegar; y Nala, la curvilínea ayudante de un mago que abandona el espectáculo en busca de una vida mejor. A estos tres personajes se les unirá muy pronto Dewey, un delincuente de poca monta que, al parecer, acaba de tener un golpe de suerte.




A lo largo de algo más de cien páginas con el reconocible estilo gráfico del coautor de Ciudadano Rex, se nos cuenta un relato de intereses creados y falsas apariencias que gira alrededor de un botín de doscientos mil dólares codiciado por todos los personajes; una situación que los llevará a mentirse los unos a los otros de forma continuada, creando un entramado de relaciones interpersonales donde nada es lo que parece y donde nadie puede ni debe fiarse del resto.




Lo más interesante de Los timadores es que, por un lado, funciona como una novela negra al uso, pues mantiene la atención del lector, que en todo momento duda de las palabras y los propósitos de los distintos personajes; pero, al mismo tiempo, y ahí radica su mayor atractivo, Hernandez se permite su obsesión particular por introducir los habituales puntos de fuga hacia otros elementos límitrofes (la magia, el fetichismo alrededor de un amuleto consagrado al dios del fuego iroqués, el episodio de las siete balas perdidas, etc.) que potencian la capacidad de sorpresa. Por si esto fuera poco, el autor lleva hasta el límite los equívocos de los intereses ocultos de sus personajes, acercando Los timadores al terreno de la parodia autoconsciente. El resultado es, como siempre que hablamos de los Hernandez Bros, impecable. Es decir: de lectura obligatoria.


Título: Los timadores
Autor: Beto Hernandez (guion y dibujo)
Editorial: La Cúpula
Fecha de edición: diciembre de 2011
136 páginas (b/n) - 16 €

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