miércoles, 12 de octubre de 2011

RIP (Rest in Peace): Carta al padre o libro de autoayuda



Antes de cualquier otra consideración acerca de RIP (Rest in Peace), que Mondadori pondrá a la venta el próximo 20 de octubre, vale la pena señalar una advertencia... No hagan caso de la leyenda de la cubierta: el autor de la presente novela gráfica no es un desconocido debutante llamado Alfonso Almendros, sino su hijo Felipe Almendros. Y no se trata de una errata de bulto, como podría parecer en un principio, sino de una, si se quiere, boutade totalmente intencionada por parte del autor, como este declara hacia el final de la obra, que quiere servir de homenaje póstumo a su progenitor así como de broma privada compartida con su hermana.




Ya desde la misma portada Almendros destaca su condición de embaucador... Algunos, aquellos que reniegan de su particular estilo gráfico, preferirán decir timador... aunque también lo dirán, de hecho lo dicen, de Calpurnio (Cuttlas) o Juanjo Sáez (El Arte, Yo, Arroz pasado). No es mi caso, ni al hablar de estos nombres ni tampoco al referirme al que ahora nos ocupa: no entraré en el debate, por infructuoso, de si Almendros sabe o no dibujar; solo señalaré que lo que dibuja le resulta funcional para contar aquello que quiere contar, y a mí, como lector, me vale. Y en su caso, me vale mucho.


Felipe Almendros


Prefiero dedicar estas líneas a comentar un poco la trayectoria del autor y un mucho, o al menos un poco más, el presente álbum en sí. A Felipe Almendros lo descubrí con el interesante Pony Boy, una suerte de slice of life adolescente lleno de ruido y de furia, como una novela de Dennis Copper o una (buena) película de Gus van Sant; si bien el autor terminó de ganarme con la novela (autobio)gráfica Save Our Souls, en cuyas páginas dejaba de lado cualquier remilgo formal (no es que en la anterior se le pudiera confundir con Juanjo Guarnido o Enrique Corominas, ustedes me entenderán, pero denotaba un mayor cuidado por realizar un dibujo más académico) para desnudarse públicamente al relatar su viaje a Colima, México, con todo lujo de detalles (no visuales, sino argumentales) a la hora de (auto)retratarse aireando toda su humanidad, cargada -como la de cualquiera, por otra parte- de miserias.




En esta línea prosigue con el presente RIP, que arranca mostrando la agorafobia del autor como centro neurálgico del relato, así como hándicap a superar -este podría ser considerado como un cómic de autoayuda, eso sí muy sui generis- cuando se producen dos hechos de importancia definitoria en la vida del autor: su padre fallece víctima de un atropello automovilístico, mientras su hermana, enferma de leucemia, necesita una donación de médula por parte del protagonista para salvar su vida.


Retrato del autor, por Silvia G. Guzmán


Estos dos acontecimientos obligarán a Felipe Almendros, autor y personaje, a abandonar su encierro voluntario y enfrentarse al mundo exterior. De dicho enfrentamiento surge el resto del relato, que culmina con el dibujo de unos genitales masculinos -en plan inserto, al más puro estilo Tyler Durden en El Club de la Lucha-, y que se construye efectivamente como un relato de autoayuda... entendiéndose el término en sentido escricto, algo que el propio autor expresa así: "me propuse que fuera un libro de autoayuda, pero no para el lector, sino para mí".




Así, la relación con el recuerdo de su progenitor, uno de los temas de mayor importancia del relato, no deja de ser un modo de autodefinirse a sí mismo como verdadero protagonista del mismo. Y no es difícil que, leyendo RIP, recordemos aquella Carta a mi padre... autoritario y que nunca entendió la voluntad creativa de su retoño, de Franz Kafka. Pero también me recordó, sin abandonar el ámbito del noveno arte, otra novela gráfica tan conseguida como esta, aunque bien distinta y que trata igualmente de la relación del autor con la figura paterna: Inolvidable, de Alex Robinson, el autor de Malas ventas.




En definitiva: se podrá o no comulgar con el particular estilo gráfico del autor, que utiliza figuras poco definidas (aquí en color, frente al blanco y negro de los mencionados títulos anteriores) y cuyas páginas carecen de estructura secuencial en viñetas, pero hay que reconocerle no solo lo novedoso, y sobre todo lo arriesgado, de su propuesta -algo que a estas alturas ya está fuera de toda duda-, sino la sinceridad sin tapujos ni subterfugios que pone de manifiesto en cada una de las páginas de su obra. A mí, si cuento con ello, me importa bien poco si Felipe Almendros dibuja como Moebius o como mi sobrino de dos años.


Título: RIP (Rest in Peace)
Autor: Felipe Almendros (guion y dibujo)
Editorial: Mondadori

Fecha de edición: octubre de 2011
192 páginas (color) - 18,90 €

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