lunes, 29 de agosto de 2011

Segundas partes



... nunca fueron buenas, dicen, y aunque como todo tópico tiene parte de verdad, también esconde un peligroso lugar común que suele ponerse de manifiesto alegremente y sin mayor juicio que lo respalde. Así lo demuestran los tres títulos que comentamos hoy, todos ellos lecturas muy recomendables, y todos ellos segundos volúmenes de series en curso que publica Norma Editorial, de los que aprovechamos estos últimos días de verano para ponernos al día en su lectura... antes de que otros quehaceres profesionales nos dificulten un tanto la tarea.




Empecemos por estricto orden tanto alfabético como cronológico (respecto de la edición española): Echo es la última creación de Terry Moore, reputado autor de Strangers in Paradise, y cuyo segundo volumen podemos leer casi un año después de la publicación del primero. Este considerable lapso de tiempo, en principio todo un hándicap a la hora de seguir la trama como convendría, se solventa sin la necesidad de recurrir a la relectura, pues el lector volverá a ubicarse enseguida en las coordenadas de esta historia que protagoniza Julie Martin, bendecida (o maldecida) con una extraña aleación metálica que poco a poco cubre una porción de su cuerpo cada vez mayor y que le concede poderes sobrehumanos.




Siguiendo la línea del tomo anterior, aquí se recogen también un par de volúmenes recopilatorios: Desert Run y Collider. O lo que es lo mismo, la segunda decena de comic books originales. En sus páginas podremos seguir las desventuras que viven juntos Julie y su nuevo amigo Dillon Murphy mientras son seguidos por Ivy Raven, la agente de Seguridad Nacional que los anda persiguiendo desde la entrega anterior; muy pronto descubriremos que, más allá de cumplir con su trabajo, Ivy tiene también un interés muy personal en localizar a Julie y pedirle ayuda con un tema determinado y muy delicado...




Con este segundo tomo Echo se confirma como la aportación, siempre muy sui generis, de un maestro del slice of life como Terry Moore al universo del cómic superheroico: un relato que mezcla con soltura varios géneros -algo que el autor ya consiguió también, aunque allí sin introducir elementos directamente fantásticos, en las celebradas peripecias de Katchoo, Francine y compañía-, y que se lee con creciente interés de principio a fin... hasta culminar en un muy emocionante cliffhanger como solo Moore y muy pocos autores más saben urdir.




Poco más se puede añadir acerca de este segundo tomo de Echo sin privar al lector de las sorpresas que le pueda deparar el curso de la narración, pero sí podemos destacar uno de los muchos puntos de interés de la obra y que suele pasar injustamente desapercibido: cuando se habla de este autor siempre se destaca su afinado oído para los diálogos, así como el retrato creíble de sus personajes, particularmente los femeninos. Pero muy pocas veces nos acordamos de señalar su talento a los lápices: Echo, como Strangers in Paradise, se lee con tanto agrado no solo por lo interesante de su argumento y lo atractivo de sus protagonistas, sino también por el trazo del dibujante, la expresividad de sus rostros, el dinamismo de sus movimientos, y una dosificación de las líneas y los textos rica y variada. Ojear cualquier tebeo de Moore, y este Echo 2 no es una excepción, es un placer para la vista. Leerlo, uno mucho mayor. Ahora solo queda esperar que el tercer volumen, y según nuestros cálculos también el último, no tarde demasiado en editarse aquí.




Al igual que Echo, también puede entenderse como una revisión del género superheroico Irredeemable, la última serie escrita por el guionista todoterreno Mark Waid. El buen sabor de boca que dejó el primer número se confirma con la lectura de este segundo, que incluye los números 5 a 8 de la serie original de Boom! Studios, y a la postre enésima variación -aunque no por ello carente de interés, como veremos a continuación- del mito superheroico post Watchmen.




Ahora bien: en este caso, dicha revisión del género viene de la mano de alguien que conoce muy bien y desde dentro este mundillo, como es el caso de Mark Waid. Este guionista ha trabajado con los más grandes personajes del género, pertenecientes tanto a Marvel como a DC, pero su talento brilla particularmente cuando, como en este caso, lleva las riendas de creaciones propias con las que puede hacer y deshacer a su antojo, sin tener que responder ante nadie ni verse coartado por cuestiones ajenas a su torrente de creatividad, como la tan traída y llevada continuidad.




Así ocurrió con Empire, la celebrada maxiserie escrita por Waid y dibujada por Barry Kitson, publicada por DC Comics pero fuera de la continuidad de su universo superheroico, y vuelve a ser el caso de esta colección, para la que Waid ha contado con el trazo clásico y resultón de un Peter Krause que se muestra cómodo dando forma al universo concebido por su compañero. Ambos forman un equipo perfectamente cohesionado, como si se tratara de dos autores que han colaborado juntos repetidas veces a lo largo de los años.




Por lo demás, destacar que la historia expuesta en el primer volumen sigue su curso: el Plutoniano, superhéroe reconvertido en supervillano, vuelve a demostrar mediante actos delictivos de control de información y de violencia extrema que es el hombre más poderoso del universo, mientras sus antiguos compañeros del supergrupo El Paradigma intentarán pararle los pies. Incluso uno de ellos tiene un as guardado en la manga... pero para descubrir quién y cuál es tendrán que leer el cómic.




Dejamos para el final el volumen editado más recientemente, pero que incluye un material más lejano en el tiempo: nos referimos a The Maxx, la creación más personal y celebrada de Sam Kieth. Este segundo tomo, de un total de tres -ojo, que el último ya está en la calle-, incluye los números 14 a 27 de la serie original, un considerable puñado de comic books que vieron la luz por vez primera a mediados de los años 90.




Imagino que por aquel entonces, y digo imagino porque durante aquellos años un servidor se mantuvo algo alejado de la actualidad comiquera, una serie como The Maxx supondría un auténtico oasis en mitad de la ordinariez que imperó en Marvel y DC, no digamos ya la mediocridad que se publicaba bajo el sello Image, al que en principio pertenece la presente obra.




Decimos en principio porque, aunque en efecto las andanzas de Maxx, Julie y Sarah se circunscriben dentro de la continuidad del Universo Image, poco o nada afectan los acontecimientos genéricos que acontecieran en este a un relato que continuamente hace gala de una libertad sin parangón por parte de su máximo responsable, casi único en su tarea aunque cuente con la colaboración puntual de sus colegas William Messner-Loebs (su compañero en Epicuro el Sabio) y Alan Moore en los guiones.




Dicha libertad se manifiesta no solo en el relato propiamente dicho -una historia superheroica solo en su epidermis, mucho más una fábula perversa de tintes psicoanalíticos y freudianos acerca de la identidad, los traumas infantiles y el peso del pasado-, sino también en el apartado gráfico, caracterizado por un trazo violento, una composición de páginas (solo aparentemente) caótica y un color de fuerza exultante que firma el veterano Steve Oliff, ya por aquel entonces muy curtido en estos menesteres (y se nota).




Por todo ello, ya lo dijimos al comentar el primer volumen y volvemos a subrayarlo ahora, The Maxx es una serie que merece muy mucho la pena, y que ya puede conseguirse completa en esta edición de lujo... aunque el comentario de la tercera y última entrega lo dejaremos para otro día.


Título: Echo (Vol. 2)
Autor: Terry Moore (guión y dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: abril de 2011
218 páginas (b/n) - 16 €


Título: Irredeemable n.º 2
Autores: Mark Waid (guión) / Peter Krause (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: abril de 2011
112 páginas (color) - 13 €


Título: The Maxx (Vol. 2)
Autores: S. Kieth & W. Messner-Loebs & A. Moore (guión) / Sam Kieth (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: junio de 2011
320 páginas (color) - 26 €

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