miércoles, 26 de mayo de 2010

Entre la vida y la muerte



Coinciden en las librerías especializadas dos cómics cuyo único rasgo en común es, más allá de la autoría hispana de ambos, que los dos retratan un universo donde la frontera entre la vida y la muerte es difusa. Pero ni la finalidad que buscan en la misma, ni pertenecen al mismo género, ni los recursos narrativos y visuales son ni remotamente parecidos.



Acaba de ponerse a la venta La canción de los gusanos, publicado por Norma Editorial en su colección Nómadas. Escrita por Álex Romero y dibujada por López Rubiño, estamos ante una novela gráfica que más allá de sus apuntes fantásticos no desentona en dicha línea al tratarse, claramente, de un cómic de autor(es) con una indisimulada carga literaria (ya desde la cita que abre el relato, perteneciente al poeta simbolista Charles Baudelaire). Recordemos que en la misma colección han sido editados títulos como Persépolis de Marjane Satrapi, Reyes disfrazados de Vance y Burr, Parecer es mentir de Dominique Goblet o Burbujas de nuestro Daniel Torres. Así pues y en principio, se trata de una garantía de interés.



El relato que urde con tanto oficio como talento Álex Romero se ambienta en la I Guerra Mundial. El eco de tebeos de temática y ambientación similares, como los relatos bélicos de EC Comics, o títulos más recientes como La guerra de las trincheras y ¡Puta guerra! de Jacques Tardi, La lectura de las ruinas de David B. o Historias de la guerra de Garth Ennis y compañía, es inevitable. Pero esta historia pronto adquiere personalidad propia y dichas resonancias se quedan en eso, en resonancias que deben más a la formación cultural del lector que a una verdadera deuda de los autores.



Y es que guionista y dibujante dan forma aquí a un relato lo suficientemente original como para distinguirse del resto y adquirir personalidad propia, protagonizado por dos soldados británicos que, pese a estar vivos, casi deambulan como muertos vivientes en el campo de batalla mientras esperan el ataque de las tropas alemanas. A ambos, de nombres Thomas y Empson, se les aparece el fantasma de un compañero, Watkins, que les cuenta que el primero se convertirá en un héroe y el segundo en un desertor, y que el primero acabará matando al segundo. Además, les revela las fechas exactas de sus respectivos fallecimientos ante el asombro de ambos.



A partir de ahí, La canción de los gusanos se desarrolla siguiendo a ambos personajes por separado, y relatando en qué medida podemos huir o no del destino, además de plantear la duda de si conocerlo nos ayuda a evitarlo o por el contrario nos arrastra irremediablemente hacia él. Un tema de los importantes, como los que tratara William Shakespeare en sus grandes tragedias -a lo largo del relato se hace un par de referencias explícitas a Hamlet-, y que da lugar a un cómic que muy bien podría haberse titulado como aquel ensayo de Jorge Luis Borges: Tema del traidor y del héroe.



No obstante, de haberse llamado así nos perderíamos un título tan acertado y de tanta belleza como el que aparece en la cubierta, y que presenta una obra que no defrauda; muy al contrario, sorprende para bien, en la medida en que sus autores, para más señas granadinos ambos, construyen una reflexión acerca del Bien y el Mal -en mayúsculas- que trasciende la intrahistoria que cuentan sus páginas para reflejar la condición humana en términos generales. Ahí es nada.



El otro título que hoy nos ocupa es El velo, editado en España por Dibbuks. Recalco lo de "en España" pese a su autoría patria -el guión corre a cargo de El Torres y el dibujo lo firma Gabriel Hernández- porque estamos ante un cómic de nacionalidad estadounidense, al haber sido publicado por IDW Publishing. Así pues, The Veil es una miniserie de cuatro comic books que llega a nuestro país un año después de la mano de una de las editoriales independientes más interesantes de nuestra geografía.



Al hilo de la publicación de El velo, Álvaro Pons realizaba una interesante reflexión en su página web, pues efectivamente sorprende ver una obra de estas características firmada por autores españoles; aunque no estoy de acuerdo en que, necesariamente, dicha sorpresa vaya en detrimento de las ventas del libro en cuestión, sino que podría suceder totalmente al contrario, y de hecho al parecer así ha sido al haberse agotado ya en las tiendas la primera edición.



Efectivamente, El velo es un título que no desentonaría en el catálogo de la línea Vertigo de DC Comics. Su protagonista, la detective Chris Luna, tiene tanto del John Constantine de Hellblazer como del personaje de Jennifer Love Hewitt -"esa zorra de la TV", referencia explícita del cómic- en la serie televisiva Entre fantasmas. Quizá más del primero, pues es el carácter del personaje más que su don -o "minusvalía", según ella misma- la que da personalidad a la obra. En cuanto a las referencias que he leído a la obra de Stephen King, me parece que se deben más a un rasgo superficial como que la protagonista sea natural de Maine -lugar donde el escritor ambienta la acción de la mayoría de sus best sellers terroríficos- que a una verdadera influencia de su estilo.



Y es que El velo es un relato que debe tanto al género fantástico como al policíaco: Chris Luna es una detective con contactos en el FBI que (mal)vive trabajando tanto como consejera para la Policía de New York como para los fantasmas con los que tiene contacto directo; y es que después de sobrevivir a un espectacular y trágico accidente ferroviario, Chris tiene la facultad de ver a través del velo que separa el mundo de los vivos del de los muertos. Pero como su habilidad no es suficiente para ganarse la vida, se ve obligada a volver a su Maine natal -que odia- para vender la casa que ha recibido en herencia de su tía Emma.



Por supuesto, no estamos ante un cómic tan original como La canción de los gusanos, y del mismo modo sus ambiciones son mucho más limitadas. Pero hay que reconocerle a El Torres -curiosa manera de firmar, por cierto- su oficio a la hora de hacer suyos los estilemas propios del género (y de la mezcla de géneros), como es el relato en primera persona a partir de un monólogo interior que, de nuevo, debe tanto al personaje de Constantine como a los detectives de la novela hard boiled desde Dashiell Hammett y Raymond Chandler a esta parte. Una suerte de voz en off que articula este relato en cuatro episodios -de títulos formados por las cuatro letras de "veil", velo en inglés- dando pie a una intriga muy bien construida y con sorpresas y golpes de efecto -tanto narrativos como visuales, estos haciendo uso de la (doble) splash page a vuelta de página- perfectamente dosificados.



Por si esto fuera poco, el arte de Gabriel Hernández -del que ya disfrutamos El ladrón de días, según Clive Barker- conquista al lector desde la primera página: tiene algo de Bill Sienkiewicz, y un poco de Ashley Wood (no en vano este firma las cuatro portadas originales, reproducidas al final del volumen junto a bocetos del dibujante titular); también puede recordar mediante el entintado a Sam Kieth (Epicuro el Sabio) o al veterano Klaus Janson... Cuatro referencias, dicho sea de paso, todas ellas positivas para el que esto firma. A este respecto cabe destacar que el acabado final de Hernández, con un estupendo uso del color de estética feísta, dota al relato de una atmósfera muy conseguida, algo muy difícil de lograr y que no había visto, por lo menos, desde el Fell -otro relato negro con elementos fantásticos- de Warren Ellis y Ben Templesmith... con la diferencia de que el español me parece mucho mejor dibujante que este último.



Así pues, estamos ante dos títulos que mezclan el fantástico con otros géneros y que merecen, ambos, una oportunidad: el primero, porque sus muchos valores lo llaman a convertirse en uno de los grandes títulos nacionales del presente año (tiempo al tiempo); el segundo, porque además de ser una lectura de género entretenida (e inquietante, como corresponde) como pocas, porque supone una verdadera pica en Flandes, que se suma a la tan traída y llevada generación de dibujantes españoles trabajando para Marvel y DC en sus respectivas cabeceras superheroicas, si bien esta se muestra realizada con más personalidad y carisma que de costumbre, y dando de paso sopas con honda a muchos autores autóctonos -de allí, quiero decir- con trabajos de resultados mucho más grises. No se pierdan, pues, ni una ni otra.


Título: La canción de los gusanos
Autores: Álex Romero (guión) / López Rubiño (dibujo)
Editorial: Norma Editorial
Fecha de edición: mayo de 2010
112 páginas (b/n) - 16 €


Título: El velo
Autores: El Torres (guión) / Gabriel Hernández (dibujo)
Editorial: Dibbuks
Fecha de edición:
abril de 2010
104 páginas (color) - 16 €

1 comentario:

  1. ¡Muchas gracias por la reseña! Nos alegra una barbaridad que te haya gustado el libro. Y es un honor especial encontrarlo reseñado junto a un trabajo tan gozosísimo y tan impecable como "El velo". Por cierto que, si no estoy mal informado, dentro de no mucho podremos pasmarnos con el lado más "ambicioso" del Torres, y creo que en la misma colección que nuestros gusanos. Yo ya me estoy frotando las manos.

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