jueves, 6 de septiembre de 2007

Seton: El joven Ernest

Cuando comentamos el primer volumen de Seton, la magnífica serie de Yoshiharu Imaizumi y Jiro Taniguchi, ya adelantamos que la segunda entrega confirmaría a este manga como uno de los mejores de entre los que se publican actualmente en España. La aparición de este volumen, titulado "El joven y el lince", confirma nuestro vaticinio.



Continúan pues, de la mano de Ponent Mon, las aventuras de Ernest Thompson Seton, el caballero inglés de finales del siglo XIX y principios del XX, si bien a lo largo de este tomo se nos cuenta un crucial episodio de su formación como naturalista cuando contaba con tan solo quince años.



Como imaginarán, el guión de Imaizumi se erige aquí como una narración de formación y autoconocimiento: el joven Ernest Seton, a lo largo de unas vacaciones con unos familiares, descubrirá su fuerza interior y una capacidad para enfrentarse a graves problemas que jamás había sospechado que poseyera.



En una cabaña apartada en mitad del bosque, que los mantiene prácticamente incomunicados, una mujer y una niña quedarán al cuidado de Ernest. Esta situación se complicará cuando los tres caigan víctimas de la llamada "fiebre cotidiana", que los dejará exhaustos contemplando como las provisiones se van agotando poco a poco. Por si esto fuera poco, la presencia de un lince hembra (que se convierte en alter ego de Seton, como el lobo Rey lo fue en el primer tomo) complicará aún más las cosas, al robarles las gallinas para alimentarse a sí misma y a sus crías.



Imaizumi, que corre el peligro de ver su talento eclipsado por contar con el genial Jiro Taniguchi a los lápices, no comete el error de mostrar al animal como un enemigo encarnizado sin razón aparente, sino que muestra y transmite perfectamente la preocupación del mismo por sobrevivir y por mantener con vida a su descendencia.



Otro de los aciertos del volumen es no limitarse a mostrar a su protagonista solamente como un viajero con intereses científicos, ya que retrata también a la perfección su faceta como escritor: de ahí la importancia de su diario, que comienza a escribir con diez años por influencia de William Brodie, el primer naturalista que conoce, y que será crucial en su formación como escritor a la hora de rememorar los descubrimientos con la frescura de la primera vez.



En cuanto a Taniguchi, qué decir que no se haya señalado ya, como no sea el volver a insistir en su perfecta captación de la comunión del hombre con la naturaleza, en un armonioso trabajo gráfico absolutamente personal y reconocible, y que aquí hace gala también de su dominio de los espacios cerrados (es estupendo el uso dramático de la cabaña como espacio aislado y solitario). Solo por su labor ya vale la pena este cómic; pero, como decíamos antes, gracias al reivindicable trabajo de Yoshiharu Imaizumi, Seton es mucho más.


Título: Seton (Vol. 2: El joven y el lince)
Autores: Yoshiharu Imaizumi (guión) / Jiro Taniguchi (dibujo)
Editorial: Ponent Mon
Fecha de edición: agosto de 2007
272 páginas (268 b/n + 4 color) - 18 €


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