jueves, 11 de agosto de 2011

Talento en cuarentena

En una más o menos reciente visita a Alicante, los directores de [REC], Jaume Balagueró y Paco Plaza, contaron a la platea algunas anécdotas curiosas al respecto de Quarantine, el remake de la anterior que Hollywood no tardó en perpetrar (la primera es de 2007, y la segunda se estrenó al año siguiente). Lo más peculiar de todo lo que rodeó a la producción del film fue, sin lugar a dudas, la obstinación de los responsables de la nueva versión por que su proyecto se pareciera lo máximo posible al original... cuando en muchas ocasiones no solo no era necesario, sino incluso inconveniente.




Y es que Quarantine es uno de esos remakes que parecen fotocopias del original -¿recuerdan la marciana Psicosis de Gus van Sant?-, calcado (casi) de principio a fin a la película que para sorpresa de propios y extraños acabó convirtiéndose en uno de los mayores éxitos del cine español actual. Para empezar, el personaje principal del remake dirigido por John Erick Dowdle -que antes hizo la aquí inédita The Poughkeepsie Tapes y después la resultona La trampa del mal- conserva el nombre del rol interpretado por Manuela Velasco en la cinta original: Ángela Vidal. Y resulta bastante contraproducente para el espectador ver arrancar la acción con una actriz tan caucásica como Jennifer Carpenter (nacida en 1979 nada menos que en Kentucky, y a la que recordarán como la protagonista de El exorcismo de Emily Rose o como Debra Morgan, la hermanísima, en la serie Dexter) pronunciando -y además bastante mal- un nombre de raíces latinas como el suyo.


No es hija de John Carpenter, aunque muchos crean que sí


Pero lo más curioso es un detalle que pasa inadvertido para el espectador: Plaza, director en solitario de la muy interesante El segundo nombre y de la fallida pero recuperable Romasanta, comentó que la productora hizo construir un taller de costura similar al que se veía en [REC]... para rodar apenas una secuencia nocturna que dura menos de un minuto, cuando podrían haber aprovechado cualquier espacio: se trata de una escena de transición en el que la labor que se desempeñe allí no es ni mucho menos crucial para el relato. Estupefactos se quedaron cuando los realizadores españoles, también sorprendidos por esta obsesión por mimetizar el original, les confesaron que en el guion de su película dicha secuencia transcurría en un concesionario de automóviles, pero que cuando se encontraron con dicho taller repleto de telares adaptaron los planes a las circunstancias para ahorrar tiempo y dinero. En fin, lo que habría hecho cualquiera con dos dedos de frente, pero ya se sabe que en el Hollywood contemporáneo las frentes de dos dedos escasean...


El virus se traslada de Barcelona a Los Angeles


Con estos mimbres no se podía conseguir otra cosa que no fuera una fotocopia del original, con todas las virtudes y todos los errores de este... salvo lo más importante: el factor sorpresa y la frescura del proyecto. Así, Quarantine queda como un film a todas luces discreto que, desde luego, no pasará a la historia como uno de los grandes títulos del cine de terror del nuevo milenio.




¿Y a qué viene esto a estas alturas?, se preguntarán. Pues a que acaba de estrenarse la secuela, Quarantine 2: Terminal, película que hablando de alturas se olvida de la española [REC] 2 para transitar por espacios (aéreos) en principio y siempre supuestamente más originales. El film en cuestión cuenta con el mismo equipo de productores que la anterior, pero esta vez dirige John M. Pogue, guionista que debuta tras las cámaras y que hasta ahora había escrito los libretos de U.S. Marshals (el spin off de El fugitivo, con Tommy Lee Jones repitiendo papel), Rollerball (otro remake, este del film de Norman Jewison), la lamentable Ghost Ship (Barco fantasma), y las tres entregas de la saga The Skulls.


El contagio de una de las azafatas: el antes...


Pese a que el mencionado Pogue no es precisamente un genio del cine, al trabajo por lo general muy discreto de los actores (todos bastante desconocidos), y a un presupuesto más que ajustado, este film al que se le intuye una sana intención de explotar el filón comercial de la entrega anterior, imagino que con un estreno discreto y una campaña más fuerte de cara al mercado doméstico de alquiler y venta, consigue entretener al espectador más que la Quarantine original... al menos durante la primera media hora, cuando la acción sucede a bordo de un avión en pleno vuelo. Una vez el relato se traslada mediante un aterrizaje de emergencia a una terminal en mantenimiento, el interés decae considerablemente y la historia, que acontece en la misma madrugada que la entrega anterior, empieza a ofrecer lo mismo de siempre: un body count repleto de sustos gratuitos.


... el durante...

En definitiva: carne de videoclub... que es como consecuentemente ha acabado por ver la luz el film en España. Porque la película se ha estrenado en formato digital, pero con el título, traducido literalmente, de Cuarentena: Terminal, en lugar del Quarantine 2 original. Por lo visto, el remake original -y perdón por el oxímoron- no tuvo precisamente entre nosotros el mismo éxito que la cinta de Balagueró y Plaza. Por una vez, el cine español sí ha sido profeta en su tierra...


... y el después


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- El trailer del viernes: Quarantine

1 comentario:

  1. La primera de Rec era muy buena, la segunda francamente mala. Quarantine ni la acabé de ver porque era un calco (malo además). Esta de Quarantine 2 Terminal me ha gustado más. Sin ser muy original, me resultó entretenida por lo menos y más original.

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