martes, 15 de septiembre de 2009

Bodrios que hay que ver: Hoy especial violaciones (y 2)

Hoy volvemos (y damos por terminada, no me sufran más) con la temática que tocamos la semana pasada en el primer "Especial Violaciones"; y lo hacemos porque nos dejamos en el tintero el otro clásico por antonomasia, junto con La última casa a la izquierda, del subgénero. Me refiero, claro está, a La violencia del sexo. Menudo título español, por cierto, para el más popular I Spit on Your Grave.



Si la cinta de Craven es el clásico del subgénero que todo el mundo conoce, este film realizado por Meir Zarchi en 1978 es la película de culto por excelencia del mismo, esa cinta que muy pocos han visto pero de la que todo el mundo ha oído hablar. Vamos, la que hay que citar en ciertas conversaciones para hacerse el interesante aunque no se haya visto de verdad. Y ojo, si quieren fardar como nadie, mencionen que el título oficial de la cinta es, ahí es na, Day of the Woman ("El día de la mujer"), aunque todos la conocen mejor por el citado anteriormente ("Escupo sobre vuestra tumba")... Ah, y no se llamen a engaño: lo que cuenta la película no tiene nada que ver con la estupenda novela negra de Boris Vian de parecido título: Escupiré sobre vuestra tumba.



¿Y qué cuenta I Spit on Your Grave? Pues muy sencillo: Jennifer Hills es una escritora neoyorquina de relatos cortos para revistas femeninas que, decidida a escribir su primera novela, deja atrás el barullo de la Gran Manzana y se toma unas vacaciones alquilando una cabaña en un pueblecito olvidado de la mano de Dios. Como es de esperar dicho pueblecito está habitado, entre otros, por una panda de rednecks a cuál más primario, cuatro (y no cinco, como afirma por error el cartel del film) que la violan y golpean salvajemente después de entender que la pobre se les ha insinuado por no llevar sujetador (sí, la liberación feminista no había llegado todavía a esa localidad) o por descansar en bikini junto al lago.



Como no podía ser de otra forma, y después de que los criminales la den por muerta (uno de ellos, un auténtico retrasado al que le faltan varios veranos y no da pa'más, engaña a sus compañeros afirmando que la ha acuchillado cuando no es cierto), Jennifer se vengará sin compasión de todos y cada uno de ellos, en la parte final del film, verdaderamente catártica tanto para ella como para el espectador.



El grado de contundencia de la película, más que considerable, no reside tanto en lo explícito de la violencia o el sexo que muestra, aunque también -después de haber visto la salvaje Irreversible de Gaspar Noé estamos ya curados de espanto-, sino en la dilatación en el tiempo del crimen: y es que la pobre protagonista es ultrajada varias veces en tres escenarios distintos, y a lo largo de casi treinta minutos de película que no serán plato de gusto de todos los paladares.



Vista hoy la película, desde luego reaccionaria hasta decir basta, hay que señalar que tampoco era el bodrio que un servidor se esperaba, y la película, más allá de su indiscutible condición de exploit de éxitos como Deliverance de John Boorman o la mencionada La última casa a la izquierda, se deja ver, no diré que con agrado o deleite dado su contenido, pero sí dando justa cuenta de sus muchos méritos: para empezar, la más que digna labor de la protagonista, Camille Keaton, a la que los seguidores de esta sección ya conocen por Trágica ceremonia en Villa Alexander. Hay que señalar que Keaton fue justamente galardonada como Mejor Actriz por su interpretación de Jennifer en el Festival de Sitges, y al año siguiente se casaría con el propio Meir Zarchi dando pie a un matrimonio que solo duraría tres años.



Por otro lado, la progresión dramática de la historia es más que correcta, pues el film no va a saco desde el primer momento y deja un tiempo para que el espectador entable cierta empatía con la futura víctima y conozca algo a sus agresores; la carencia de banda sonora original reincide en la atmósfera de cinéma verité tan apropiada a lo que se está contando, y la labor como realizador del debutante Zarchi está resuelta con mayor gusto y sutilidad del habitual en este tipo de producciones.



Vamos, que es un film que merece la pena verse, siempre y cuando uno se mentalice antes de que no va a pasar precisamente un buen rato... ¿Alguien ha dicho "Lars von Trier"?.



Otra película, esta sí muy mala, que no me puedo resistir a mencionar aquí para avisar a aquellos pobres incautos que caigan en sus garras sin saber qué van a ver, es Necromancer, conocida también en España, según edición en vídeo o pase televisivo respectivamente, como Magia negra o Nigromancia. En fin, que no se diga que en esta sección de bodrios no hablamos de bodrios. Hombre ya...



La verdad es que Necromancer no es una película de rape & revenge propiamente dicha pese a que presenta su rasgo principal, y es que sí se produce hacia el comienzo de la cinta la violación de la protagonista y a esta sí le sucede la venganza por parte de la misma hacia sus agresores. Pero, en esta ocasión, y eso es lo que la aparta de la fórmula canónica del subgénero, es que dicha venganza se lleva a cabo mediante elementos sobrenaturales y no con una buena escopeta o un pedazo de hacha como Dios manda.



Veamos: la protagonista es Julie Johnson (interpretada por Elizabeth Kaitan [véase arriba]), también conocida como la Chica Perfecta. Inteligente, simpática, guapa, buena estudiante, de dientes blancos, pies limpios... Vamos, una joya de chica. Su novio, otro que tal, batería en un grupo de rock, lo sabe bien y la quiere más que a nada en el mundo. Y el secreto más oscuro que ella guarda es que tuvo una relación con su profesor de interpretación tiempo antes, que ya dio por acabada, y que no se atreve a contale a su prometido con el fin de que este la crea menos perfecta o virginal. ¿A que da bastante asco?



Pues bien... Una noche Julie es acorralada y violada por tres compañeros de la Universidad, tres hijos de papá a cuál más repulsivo (bueno, vean la película y decidan por ustedes mismos). Al día siguiente Julie se lo confiesa a su mejor amiga, y le dice que no se atreve a denunciarlos a la Policía para que su novio no se entere, ni de la violación ni de su relación con el profesor de Teatro (al parecer, Julie fue a la facultad para aclarar las cosas con este). La amiga le recomienda responder a un anuncio del periódico que afirma poder suministrar una buena venganza a quien la necesite...



Y allí que van las dos pavisosas a encontrarse con una nigromante gitana que les avisa de que luego no habrá marcha atrás... Y efectivamente, no la hay: después de una sesión de espiritismo y magia negra, un monstruo del averno que toma la forma de la protagonista se venga sucesivamente de los tres malhechores y hasta del profesor ex novio de la susodicha, que pretendía aprovecharse de su situación de poder negándole una beca si no vuelve con ella...



La película es mala hasta decir basta, increíble de principio a fin, con unos diálogos lamentables y unos efectos especiales [veáse también arriba] dignos de una película casera filmada en Super 8. Y el único interés que podemos encontrar es el reparto: por un lado Russ Tamblyn (el joven cantarín y bailarín de West Side Story y Siete novias para siete hermanos luego reciclado en psiquiatra más loco que una cabra de Twin Peaks) encarna al profesor libidinoso, y por otro la citada (y guapísima) Elizabeth Kaitan, o Elizabeth Cayton según el film, hace las veces de protagonista en una de las películas que cimentó su fama como scream queen a lo largo de los años 80 y primeros 90.



Si tienen interés en su filmografía, repleta de rarezas a cuál más absurda, hagan por ver títulos como Violated (qué obsesión la de esta chica por esta temática), Slave Girls from Beyond Infinity, Assault of the Killer Bimbos, Night Club, The Exotic House of Wax o las partes 3.ª a 6.ª de Vice Academy, la versión cutre (¿más que la original?) y sexy (esto es más que posible) de Loca Academia de Policía. Guau...

Y con esto y un bizcocho, hasta el próximo martes a las ocho (o así).

3 comentarios:

  1. Pues apunto para no verlas, jejeje

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  2. Un tema peliagudo la verdad. Siempre producen incomodidad y nerviosismo. No olvidaré las de Irreversible y Perros de paja.
    Saludos

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  3. Anónimo8:23 p. m.

    Un bodrio la remake de i spit on your grave, los que nos ilusionamos con la violacion del año nos quedamos con las ganas,en cuanto a la parte sangrienta hay mejores opciones y abundantes, me defraudo, la bazofia mas grande que mire al santo pedo , y no me digan que vaya a mirar una porno xq no es lo mismo, remake espantoso

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