jueves, 31 de julio de 2008

Shane Black, el hijo bastardo de Raymond Chandler

Kiss Kiss Bang Bang, producción de 2005 que hemos recuperado ahora, supone el debut como director de Shane Black, un celebrado guionista de Hollywood... Y esto es algo que se nota bastante, pues la cinta en cuestión tiene en algunos rasgos de su libreto, bastante sorprendentes, su mayor baza.



Y pese a tratarse de un escritor especializado en action movies -suyos son los guiones para estrellas del género como Mel Gibson (la trilogía de Arma letal), Arnold Schwarzenegger (El último gran héroe) o Bruce Willis (El último boy scout)... además de, agárrense, Una pandilla alucinante)-, Black ha optado por apartarse del género por el que se le conoce (y donde ha participado también como actor: véanlo en Depredador junto a Schwarzenegger) y ha construido una narración noir al más puro estilo de Raymond Chandler, posiblemente el padre de la novela negra contemporánea.



La historia en cuestión se articula en cuatro jornadas tituladas como otros tantos libros del creador de Philip Marlowe -Los problemas son mi negocio, La dama del lago, La hermana pequeña, El simple arte de matar-, cuatro días en los que conoceremos de primera mano (pues él mismo ejerce de narrador y como tal se presenta) a Harry Lockhart (Robert Downey Jr.), un ladrón de poca monta que por el más puro azar se ve embarcado en un intento de trabajar como actor en Hollywood. Allí entrará en contacto con un detective, 'Gay' Perry (Val Kilmer), que debería ayudarle a interpretar a un investigador en un film -aunque Lockhart no sabe que el proyecto es para Colin Farrell-, y se reencontrará con una vieja amiga de la infancia, Harmony (Michelle Monaghan), a la postre el amor de su vida.



La acción de Kiss Kiss Bang Bang no aporta nada nuevo al género, pero la frescura con la que Black acomete este relato, apenas inspirado en una novela de Brett Halliday, sí le da una apariencia si no inédita sí por lo menos heterodoxa: el narrador rompe con la cuarta pared, dirigiéndose directamente al espectador de principio a fin, alterando el discurrir cronológico de los hechos y juzgando sardónicamente lo que las imágenes representan. Gracias a este elemento, manejado con oficio, el público sintoniza enseguida con el protagonista principal.



A esto ayuda bastante el excelente trabajo de Robert Downey Jr., actor felizmente recuperado en los últimos años en Zodiac, Retrato de una obsesión y Iron Man, y que aquí construye un Lockhart arrebatadoramente simpático. No le andan a la zaga un sobrio Val Kilmer, aquí en uno de sus mejores trabajos, y sobre todo una deliciosa Michelle Monaghan, que después ha confirmado su talento en la también muy negra pero más ortodoxa Adiós pequeña, adiós de Ben Affleck.



Lo que sí sorprende gratamente es que el trabajo como director de Black está a la altura de las más exigentes expectativas y no desmerezca en ningún momento su labor con el guión: desde unos créditos iniciales espléndidos, herencia de Saul Bass y en la línea pop de los de Atrápame si puedes, el ritmo de la película no decae en ningún momento, ni siquiera en las escenas más intimistas -la relación entre Harry y Harmony está trazada con mimo-, y el espectador sigue con interés todos los giros, más o menos inesperados, del relato.



Así pues, Kiss Kiss Bang Bang se revela como una espléndida película, que demuestra tanto amor como (saludable) poco respeto por la obra de Chandler y otros grandes de la literatura hard boiled norteamericana, y que a buen seguro se convertirá con el paso de los años en toda una película de culto, como lo fueron en su día o todavía lo son irrespetuosas muestras del cine noir como Cliente muerto no paga de Carl Reiner, Blue Iguana de John Lafia o El hombre que nunca estuvo allí de los hermanos Coen. Tiempo al tiempo.

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