sábado, 10 de mayo de 2008

Novela gráfica y cómic: censura y periodismo interactivo



Anteayer jueves 8 de mayo de 2008, el periódico gratuito 20 Minutos incluía en su interior el artículo "Novela gráfica, arte nacido del cómic". Como podrán comprobar, este título no aparece aquí como link a la versión digital en la web del diario porque, sencillamente, ese artículo como tal ya no existe más que en la edición impresa.



Esto se debe a la polémica que enseguida despertó el cúmulo de sinsentidos que incluía el texto, firmado por Paula Arenas, y que llevó a los internautas a dejar comentarios -por lo general bastante ilustrativos- en la versión digital del artículo. Un artículo que a lo largo de la jornada se vio convenientemente remodelado... y hasta retitulado, pasándose a llamar "El cómic se viste de gala". Como pueden ver, sí es posible disfrutar de esta versión accediendo a la web de 20 Minutos.

El autor de este vuestro blog, una vez leído el artículo en prensa, avisó de su aparición en diversas listas y foros especializados, particularmente en la de Infoweblogs, que aglutina a un gran número de bloggers que escriben sobre historieta en sus respectivas webs. Y la noticia corrió como la pólvora... El primero en hacerse eco fue el siempre rápido Blogfox, y La Cárcel de Papel no tardó en denunciar, con el humor que caracteriza a Álvaro Pons, las imprecisiones del artículo. Después vinieron más: Entrecomics, Es la hora de las tortas!!!, Zona Fandom, el foro Riff...



Y es que no era para menos: el artículo -cuya versión impresa pueden ver como imagen adjunta- arrancaba con una declaración tan contundente como que la novela gráfica "no es cómic o una versión ilustrada de literatura". Ahí es nada. El concepto de novela gráfica, desde luego, se puede debatir hasta decir basta, acerca de qué es o qué deja de ser, cómo tiene que ser su temática, su formato o su público, si la etiqueta tiene algún valor artístico o es un mero elemento de marketing, etc. Y un servidor pensó en un primer momento que el texto tomaría ese camino... pero no. No era un artículo de opinión, sino -al parecer- de información o de divulgación. Pero si la divulgación pasa por decir una barbaridad tal como que la novela gráfica "no es cómic", apaga y vámonos. Porque no todos los cómics serán novelas gráficas, pero sí es indudable que lo que hoy se entiende por novela gráfica o recibe esta etiqueta (de Contrato con Dios a Maus, pasando por 300 o La ciudad de cristal de Karasik y Mazzuchelli), es ante todo y sobre todo cómic. O tebeo. O historieta. O como se quiera llamar a esa "manifestación artística que se materializa en una narración gráfica de carácter secuencial, con o sin apoyo de texto, que relata una historia y/o pretende provocar una reacción estética en el lector".

Esta definición, más o menos construida por un servidor a partir de las muchas definiciones que se han dado del término (particularmente, por parte de Will Eisner y Scott McCloud), estaba incluida en el comentario que dejé en la versión digital del artículo, y que fue el primero en aparecer publicado en la web... Aunque minutos después, cuando el texto contaba ya con 5 comentarios, estos pasaron a ser 4 y el mío desapareció misteriosamente (de igual manera que le pasó a Héctor Germán Oesterheld, co autor de El Eternauta, durante la dictadura en Argentina).



En el dicho comentario destacaba lo que entendía como errores e imprecisiones del texto -siempre con un tono educado y formal, mucho más que el de algunos comments que siguen publicados-, empezando por la consideración antes mencionada acerca de que la novela gráfica "no es cómic", siguiendo por mencionar la ausencia de cita a Contrato con Dios -que ahora sí aparece mencionada- o con denunciar afirmaciones como que la novela gráfica es "hija del cómic", que el citado Oesterheld esté "considerado el creador del oficio de guionista de historietas", o que se cite categóricamente, y no como una opinión, que las tres novelas gráficas de referencia, aparte de La balada del mar salado de Hugo Pratt, son Maus de Art Spiegelman, Paracuellos de Carlos Giménez... y Pyonyang de Guy Delisle (!).

Sin entrar en consideración de si algo que se ha publicado a lo largo de mucho tiempo por entregas -caso de las obras de Spiegelman y Giménez- puede ser una novela porque luego se ha recopilado en un volumen único y en formato de lujo, lo que está claro es que no se puede destacar tales títulos de cara a un lector profano, que adquirirá una impresión deformada e imprecisa de lo que es una novela gráfica o de qué cómics debe leer para hacerse una idea del género. Perdón, cómics no. Novelas gráficas.



Particularmente, y aunque es curiosa la distinción que hace entre los autores españoles de "las generaciones anteriores" (anteriores a qué, cabe preguntarse) y de las "nuevas", separando esta en la línea abierta por Luis Durán y Santiago Valenzuela (!!) y los que apuestan por una "línea de renovación" (renovación de qué, cabe preguntarse también) como Kenny Ruiz o Víctor Santos (!!!), el punto álgido del artículo podría ser el siguiente:

"Corto Maltés: de cómic a novela gráfica. La balada del mar salado (2000), de Hugo Pratt, es una de las novelas gráficas imprescindibles (personaje nacido como cómic)."


Efectivamente, además de datar una obra de 1967 treinta y tres años después de su publicación como tal, afirmar que el personaje nace "como cómic" pero luego pasa a ser un personaje de novela gráfica, cuando La balada del mar salado recopila material publicado previamente por entregas, y es precisamente la primera aventura del legendario aventurero creado por Pratt, supone un auténtico lucimiento de precisión, sabiduría y documentación periodística en apenas una frase.



Resumiendo: dado que la intención de un servidor no era corregir a la autora del artículo o al periódico, sino expresar una voz de disentimiento de cara a los futuros lectores del artículo, habría sido de agradecer que el comentario que dejé en la web permaneciera todavía allí (he tardado 48 horas en publicar esta nota dejando un margen para corregir lo que podría ser un error técnico, aunque sinceramente dudo que lo fuera). Pero si al menos ha servido para que corrijan el artículo (al menos, en parte: La balada del mar salado sigue siendo una obra casi del siglo XXI), algo es algo. Aunque el tema de la censura me parece imperdonable, y el corregir un artículo sin mencionar en ningún momento que este ha sido alterado respecto de su publicación original, una muestra de dudosa ética periodística.


[Fotografía de La balada del mar salado: © Astenia Parabólica.]

4 comentarios:

  1. Te apoyo sin medida, tío.
    Ya sabes que los inteligentes seréis los primeros en morir, así que rascate los cataplines o babea un poco mientras le escribes algo inteligente y educado a esa gente la próxima vez si quieres pasar el corte.
    No consumo prensa, pero le echaré un mal de ojo durante tres semanas si no devuelven ese comentario a su sitio.

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  2. Caballero, sólo me queda postrarme a sus pies por este post. Leí el artículo en la versión impresa del periódico y me pareció lamentable, pero no pensé que hubieran alterado la versión digital, y lo que dices sobre tu comentario censurado me parece de juzgado de guardia. Un abrazo.

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  3. Anónimo12:28 p. m.

    Ay, ay, ay... Esto te pasa por enfrentarte al "cuarto poder" (aunque leyendo el reportaje de marras, es el cuarto, el quinto y el sexto).

    Coincido con el análisis de que Corto Maltese es un personaje nacido del cómic y luego llega a la novela gráfica. Yo mismo he pasado de conducir un coche a conducir un automóvil. Y no veas lo que te cambia éso...

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  4. Gracias por estar ojo avizor y contestar a estas barbaridades.

    un abrazo y gracias por representarnos

    DANI

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