miércoles, 12 de marzo de 2008

Stopper: El miedo de la conciencia ante el penalty



Curiosamente, hace apenas unos días y al hilo de la lectura de Out, la estupenda novela de la japonesa Natsuo Kirino, destacábamos el cansancio del lector especializado en el género negro respecto de los arquetipos que invaden el mismo desde sus comienzos, con las novelas de Dashiell Hammett y Raymond Chandler y los thrillers de la Warner y la RKO durante las décadas de los años 30, 40 y 50. Y decimos curiosamente porque hemos leído Stopper, del escritor alicantino Gastón Segura, y nos parece una novela que pecando de la presencia de dichos tópicos busca desmarcarse de la corriente imperante por otros medios, más propios de la forma que del fondo.



La novela, de breve extensión y que ha publicado recientemente Berenice, está protagonizada por Julián, un ex jugador de fútbol reconvertido en guardaespaldas cuando, después de haber sufrido una lesión grave y haber visto mermadas sus facultades físicas, se ha visto relegado a ir bajando de nivel de un equipo a otro hasta acabar en segunda división. Estamos, pues ante un antiguo deportista, al estilo de Toni Romano, el boxeador de Juan Madrid, cuya caída profesional es, indudablemente, una proyección de su decadencia vital.



De esta forma, el protagonista viene ejerciendo de hombre de confianza de su amigo el Rulas, reconvertido gracias a la especulación inmobiliaria en un hombre adinerado de Madrid cuya esposa, la Caty, organiza las fiestas más in del famoseo patrio. Pero su monótona existencia se tambalea después de conocer en una de estas fiestas a Lidia, una mujer casada con la que inicia una relación ilícita, y de la que sospecha puede estar jugando con él pero a cuyos encantos no puede resistirse. Finalmente, Lidia convence a Julián para que ayude a su esposo, Rafaelito, que se ha metido en el tráfico de estupefacientes y ha acabado convirtiéndose en el punto de mira de una banda de traficantes colombianos. Al parecer, el marido está secuestrado en un chalet, y solo Julián parece ser capaz de sacarlo con vida de semejante embrollo.



Como puede verse, si en Out Kirino optaba -más allá de la presencia ocasional de los yakuza- por apartarse de las figuras emblemáticas del noir, en su debut en la ficción Gastón Segura decide tomar el camino contrario y hace uso de constantes del género tan reconocibles como la figura del protagonista acabado, la sempiterna femme fatale, el marido cornudo y pusilánime, el tráfico de drogas o la especulación de terrenos, sin olvidar la presencia del mundo del deporte (aquí, el fútbol), vinculado desde siempre al género negro. Pero, y ahí radica la originalidad que hace de Stopper una novela verdaderamente estimable, Segura construye su obra desde un prisma si no inédito sí poco trabajado: utilizando como primera persona narrativa a la conciencia del protagonista, que se dirige en todo momento a una segunda persona que no es otra que el propio Julián, arranca una peripecia cuya fisicidad se reduce a los momentos previos a la entrada de este en acción para rescatar a Rafaelito: unos instantes en los que rememora y hace balance de su vida y de aquellos actos y aquellas personas -principalmente la fatal Lidia, claro está- que lo han llevado a un huis clos, un callejón sin salida como al que ahora se ve abocado.



A esto cabe añadir que el estilo literario de Segura, autor de ensayos como A la sombra de Franco o IFNI. La guerra que silenció Franco, está más cerca de algunos clásicos y contemporáneos de las letras españolas que de los escritores (anglosajones) canónicos del género. Así, su estilo non stop, plagado de léxico y expresiones de un casticismo entre madrileño y murciano (natural de Villena, en Alicante, Segura reside en la capital del país desde hace años), recuerdan más -salvando las distancias, claro- a Valle-Inclán, Gutiérrez Solana, Cela o Juan Marsé, este tan admirado por el propio Segura, que a Hammett, Chandler, Thompson o McCoy.



Solo por el poco habitual prisma narrativo, así como por el espléndido estilo literario del autor, ya vale la pena acercarse a las páginas de Stopper. Pero si además añadimos que se lee con interés y sin freno -la novela, bien breve, carece de capítulos o divisiones, y es un todo apenas fragmentado por muy pocos recuerdos de diálogos ocasionales-, resulta indudable el alto nivel de la propuesta de Segura, del que esperamos ver muy pronto una segunda novela.


Stopper
Gastón Segura
Córdoba, Berenice, 2008
144 pp. - 16 €

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