jueves, 18 de octubre de 2007

Exploradores del abismo: Vila-Matas nos devuelve la mirada



Exploradores del abismo, o el regreso de Enrique Vila-Matas al terreno del relato corto, es uno de los libros más accesibles del escritor catalán. Aunque esto significa bien poco al hablar de uno de los autores más originales e insobornables, si no el que más, de las letras españolas contemporáneas: un escritor puro, que ha hecho de su vida el material principal de sus libros, y viceversa.

Por tanto este Exploradores del abismo, publicado como todo lo suyo por Anagrama, no dista mucho de otros acercamientos del autor a los textos de distancias cortas. Como los recogidos en Suicidios ejemplares o Hijos sin hijos, y pese a que se han reducido considerablemente las referencias culteranas, volvemos a encontrarnos con ejercicios metanarrativos que incluyen referencias a algunos de los escritores favoritos de Vila-Matas, del siempre presente Franz Kafka al más reciente W. B. Sebald.



Exploradores del abismo es uno de los libros más divertidos de su autor. Sin duda se deberá a su resurrección tras un problema renal que estuvo a punto de provocarle la muerte; un hecho este que le hizo percatarse de lo doloroso que sería el alcanzar el éxito en la meta que se había propuesto en sus últimos años (y libros): la progresiva desaparición de sí mismo como autor.

Y es que la vida real, la existencia cotidiana, de Vila-Matas vuelve a ser uno de los temas primordiales de los relatos, porque aunque su libro más claramente autobiográfico sea París no se acaba nunca, el autor de Doctor Pasavento es siempre, de una forma u otra, el auténtico protagonista de sus escritos, casi una suerte de material non fiction totalmente personal. En esta ocasión, sus problemas de salud, el bloqueo ante la página en blanco ("Porque ella no lo pidió") o los comentarios captados a vuelapluma a bordo de autobuses de línea de la Ciudad Condal ("La modestia") aparecen una y otra vez en los textos protagonizados por estos exploradores del abismo, que como los de su admirado Roberto Bolaño, caminan por el estrecho filo que separa la ficción del ensayo.



El relato más extenso del libro, casi una novelita corta, es el penúltimo del volumen, el citado "Porque ella no lo pidió", y que relata el encuentro entre Vila-Matas y Sophie Calle en París, donde la artista propuso un curioso experimento literario-vital al escritor barcelonés: que escribiera un relato que ella llevaría a la vida real sin poner traba alguna. Una propuesta muy particular que, como el autor de El mal de Montano descubrió después, ya había formulado a otros colegas del gremio como Paul Auster, Ray Loriga y otros. La mayoría, menos osados (o más cuerdos), optaron por relatos no demasiado arriesgados o, sencillamente, declinaron la oferta; pero Vila-Matas, como buen explorador del abismo, no tardó en lanzarse de cabeza a la sima a su estilo: sin paracaídas.



No obstante, algunos de los mayores logros del libro son aquellos relatos en los que Vila-Matas consigue apartarse como personaje y quedarse a un lado. Es el caso de "Niño" y de "Fuera de aquí" (esta última una sentencia de Kafka, o eso dice Vila-Matas, tan proclive a la cita apócrifa), que se consolidan como dos de los mejores relatos no ya del volumen, sino de toda la producción de su autor.

Obviamente la calidad del material incluido es heterogéneo, y relatos como "El día señalado" o "Amé a Bo", acercamientos muy sui generis, como no podía ser de otra forma hablando de su autor, a estilemas fantásticos y de ciencia-ficción, no acaban de funcionar tan bien como otros textos más conseguidos.



"Hasta no hace mucho yo creía que escribir equivalía a empezar a conocerse a sí mismo; pero a medida que va pasando el tiempo me doy cuenta de que nunca sabré quién soy por culpa de escribir", confesó Vila-Matas a su amigo y colega Rodrigo Fresán, escritor argentino afincado en Barcelona. Exploradores del abismo parece ser un intento por parte del autor de superar esta situación, aunque la finalidad no sea la de contentar a los críticos odiadores que le reprochaban la excesiva literariedad de su obra y a los que denuncia en el relato "La gota gorda". Pero, finalmente, y quizá porque no lo intenta con verdadero ahínco, no lo logra del todo. Así que permanezcan tranquilos los fieles seguidores de este autor: cuando abran este libro y miren directamente al abismo, comprobarán que no es otro que Enrique Vila-Matas quien les devuelve la mirada desde su interior.


Exploradores del abismo
Enrique Vila-Matas
Barcelona, Anagrama, 2007
298 pp. - 18 €


[Enlace recomendado: "Exploradores del abismo", por Rodrigo Fresán (Letras Libres).]

[Fotografías: 2.ª- Enrique Vila-Matas; 4.ª- Notre-Dame y el río Sena, en París; 5.ª- las Ramblas de Barcelona.]

2 comentarios:

  1. Como la confianza da asco,y sin pedirle permiso, he enlazado sus críticas de Sitges en mi blog, que están majas.

    Un saludete!

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  2. Joder, ¡qué alegría verle de vuelta!... Y le cambio el nombre del blog en el índice de links.

    Y agradecido por el enlace. Siga atento, todos los días seguiremos comentando las pelis vistas en Sitges, hasta alcanzar la treintena de films degustados. :-)

    Un fuerte abrazo.

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