martes, 30 de octubre de 2007

Bodrios que hay que ver: Zone Troopers

No podía tardar mucho en aparecer por esta sección de los martes Charles Band y su inefable Empire International Pictures. Band, productor y director de celuloide infumable por arrobas, está detrás de buena parte del cine de terror de serie B y Z, el más cutre que puedan imaginar, que hiciera las delicias de los aficionados más inconscientes en la década de los 80 y primeros 90. Tras el derrumbe de Empire, Band fundó Full Moon, que seguiría especializada en género fantástico, pero que esta vez desarrollaría productos muchas veces concebidos directamente para el mercado del vídeo doméstico.



De esta productora, famosa sobre todo por películas que integran sagas tan longevas como las de Puppet Master o Trancers, acabamos de ver y gozar Zone Troopers, una producción de 1986 que arranca como un film bélico más de serie B: en plena II Guerra Mundial, un pequeño pelotón de soldados norteamericanos resiste como puede ante los ataques del ejército nazi en campo italiano.



Pero hete aquí que más allá de las líneas enemigas, este comando liderado por Tim Thomerson (presencia habitual en las producciones de la casa) y que cuenta con el gran Art La Fleur como tough guy con todas las de la ley, se encuentra con una nave espacial que tras un accidente aéreo ha colisionado contra la Tierra. Los nazis, obviamente, quieren hacerse con la tecnología de los marcianos... Porque, obviamente, se trata de marcianos: uno de los soldados yanquis, aficionado a la literatura pulp de ciencia-ficción tipo Amazing Stories, afirma que no pueden ser de Venus porque todo el mundo sabe que allí no hay vida. Pues claro: de Venus, qué locura, qué sinrazón. Son de Marte, hombre de Dios.



El film, divertidísimo y desenfadado, plagado de sentencias implacables bigger than life por parte del sargento de hierro interpretado por Thomerson, es ideal para una sesión golfa de madrugada de sábado post desfase birral (de birra) o una sobremesa de domingo remojada en tinto de verano. Su director, ojo al dato, no es otro que Danny Bilson, nieto de George y Hattie Bilson. ¿Que quiénes son los Bilson? Pues un servidor no tenía ni idea, y realmente poco importa seguir sumido en la ignorancia a este respecto. Pero por si acaso, me documento y les cuento: el primero fue productor y guionista de cintas de serie B en los años 30, 40 y 50; la segunda colaboró con su marido en cuatro de sus últimos títulos en calidad de escritora. Todos ellos, títulos sumidos en el más absoluto de los olvidos. Ahí queda eso, que sin duda arroja una gran luz sobre el talento de su nieto.



Pero volvamos a Charles Band (¿apócope de Bandido?), que sin duda es el genio que está detrás de este desaguidado de monstruos de goma y efectos especiales risibles: director de treinta films y productor de casi doscientos cuarenta (ole, ole y ole) desde su debut en 1973 con Last Foxtrot in Burbank (película que no debe de haber visto ni Quentin Tarantino), en su filmografía como productor (ejecutivo y ejecutor) destacan cintas como Trampa para turistas de David Schmoeller, los míticos (por así decirlo) Ghoulies y su primera secuela, Underworld y Rawhead Rex (ambas basadas en textos de Clive Barker), Troll (se lo digo y repito mil veces: no se pierdan Troll 2) o la reivindicable, esta sí de verdad, esta sí que sí, se lo juro y perjuro por Edgar Allan Poe, Dolls de Stuart Gordon.



Pero también encontramos su nombre relacionado a morralla diversa de títulos tan prometedores como The Best of Sex and Violence, Vicious Lips, Psychos in Love, Slave Girls from Beyond Infinity, Galactic Gigolo, Sorority Babes in the Slimeball Bowl-O-Rama, Assault of the Killer Bimbos, Beach Babes from Beyond, Test Tube Teens from the Year 2000, Femalien, Andromina: The Pleasure Planet, Virgins of Sherwood Forest, Lolita 2000 (¡sic!), Veronica 2030 (¡resic!), Zorrita: Passion's Avenger (¡supersic!)... o mi favorita, tan evocadora: Cannibal Women in the Avocado Jungle of Death.



Venga, confiésenlo: ¿cómo podríamos vivir sin Charles Band? Como diría Alan Moore de su Promethea, si no existiera tendríamos que inventarlo. Pero existe, vaya si existe, de igual modo que existe este Zone Troopers que no deberían perderse si, de repente y sin previo aviso, les asalta desde su televisión con conexión satélite. Así podrían comprobar de primera mano la deuda de aplaudidos trabajos bélicos de Steven Spielberg (Salvar al soldado Ryan) o Terrence Malick (La delgada línea roja) con este film de Danny Bilson: ninguna, por supuesto.

[Fotografía 4.ª- Charles Band.]

2 comentarios:

  1. Anónimo8:05 a. m.

    Parecen imprescindibles
    ¿Donde encuentras tales joyas?

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  2. Pues de todo hay, pero básicamente la red y varios canales de TV satélite (en mi caso, ONO).

    Esta de ZONE TROOPERS, si no recuerdo mal, grabada del canal X-Treme.

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