martes, 15 de mayo de 2007

Ha muerto un hombre: Bande desinée militante

Ya hablamos de Étienne Davodeau cuando disfrutamos de su espléndido Caída de bici. Ahora, con Ha muerto un hombre, donde trabaja con Kris, el verdadero impulsor del proyecto, regresa al cómic de contenido social que le dio la fama: recordemos el premiado La mala gente.



Ha muerto un hombre es un tebeo basado en hechos reales: en 1950 la ciudad de Brest está siendo reconstruida tras los bombardeos de la II Guerra Mundial. Los obreros, como medida de presión para que el empresario les suba su sueldo irrisorio, deciden hacer huelga y manifestarse. Las fuerzas policiales se les enfrentan. Y en uno de los altercados, además de varios heridos, muere un hombre: Edouard Mazé.



Con esta situación se encuentra René Vautier, documentalista cuya polémica África 50 denuncia la situación de las colonias francesas en el continente negro. Su segunda película, que iba a ser una herramienta política al servicio del movimiento obrero, se convertirá en una elegía dedicada al fallecido...



El proyecto de Ha muerto un hombre surge de Gilbert Le Traon, director de la Cinemateca de Bretaña: en su afán por recuperar la obra de Vautier, descubre que el film Ha muerto un hombre se perdió irremediablemente tras 88 proyecciones públicas, y considera que la bande desinée sería un buen modo de recuperarlo. Es entonces que entra en escena Kris, cuyo abuelo participó en las revueltas obreras, y que se toma el presente trabajo como algo personal.



Pero en su colaboración con Davodeau, Ha muerto un hombre (el álbum) pasa de ser una recreación de la película homónima a un making of de la misma: convierten a Vautier en el protagonista de la peripecia, y elaboran un trabajo cargado de emotividad, donde el poema de Paul Éluard que le da título y que sirve de banda sonora al film se recrea en tres ocasiones: en las páginas que reproducen la película, en aquellas que muestran las sucesivas proyecciones, y en la particular versión, emocionalmente desatada, que el obrero Petit Zef hace del mismo.



Con el desarrollo de la historia, los autores consiguen algo digno de aplauso: conjugan a la perfección la funcionalidad histórica y política del cómic con la manifestación del cine como fenómeno artístico y de masas. Háganse una idea: es como pasar de una película militante de Costa-Gavras o Gillo Pontecorvo a Cinema Paradiso de Giuseppe Tornatore sin que se note el empalme.



Las 64 páginas de Kris y Étienne Davodeau se valdrían por sí mismas, editadas en solitario, como un álbum interesantísimo. Pero aún hay más: el volumen, que aquí edita Ponent Mon, se completa con "Ha muerto un hombre: El informe", donde el historiador Pierre Le Goïc analiza el marco histórico en su ensayo Brest 1950: La obra ensangrentada, mientras Kristen Falc’hon esboza una panorámica del cine militante y el propio Kris relata la larga trayectoria que supuso la creación del cómic. Completan dicho informe el testimonio de Pierre Cauzien, que perdió una pierna en el altercado que supuso la defunción de Mazé, y las palabras del propio René Vautier.



Así pues, se trata de un álbum imprescindible, en resumidas cuentas. Y es que si el poeta Gabriel Celaya demostró que la poesía es un arma cargada de futuro, con Ha muerto un hombre Kris y Étienne Davodeau nos enseñan que el cómic también puede serlo.


Título: Ha muerto un hombre
Autores: Kris & Étienne Davodeau (guión) / E. Davodeau (dibujo)
Editorial: Ponent Mon
Fecha de edición: abril de 2007
80 páginas (color) - 23 €


[Imagen 3.ª: René Vautier; imagen 7.ª: Étienne Davodeau y Kris.]

1 comentario:

  1. Lo compré en el Salón del Cómic y me lo dedicó el autor, pero claro comparado con Caída de Bici, para mi está a años luz. Sobre esas situaciones francesas tengo unas ideas preconcebidas, que ya salen en el BD, es un dibujante magnífico y con un talento descomunal. Me sobra el informe tan completo,ya que con un resumen hubiera quedado perfecto. No obstante la historia real es muy correcta.
    Un saludo,
    José Andrés

    ResponderEliminar