viernes, 23 de marzo de 2007

300: El arte de la guerra

Si ayer hablábamos de Marcus Nispel y su Frankenstein televisivo, hoy le toca el turno a Zack Snyder, el otro autor de los remakes de clásicos del terror que conmocionaron la cartelera del 2003 (o el 2004 si hablamos de los cines españoles).



Fue entonces cuando Amanecer de los muertos, su debut y espléndida nueva versión del Zombi de los años 70, volvía a poner de moda el subgénero de los muertos vivientes; y de paso le enmendaba la plana a un George A. Romero que no estaría a la altura con su nueva entrega fílmica: la simplemente correcta La tierra de los muertos vivientes.



Snyder ha sido más paciente que Nispel (el cual estrenará aquí, el día 1 de junio, su remake de Pathfinder: El guía del desfiladero), y ha dedicado cuatro años a la preparación de 300, la fidelísima adaptación del cómic homónimo de Frank Miller sobre la batalla entre un pequeño ejército de espartanos y el imperio persa en las Termópilas (editado en España por Norma Editorial).



La película, a lo largo de dos horas que en algunos momentos pueden parecer más, nos presenta al personaje de Leonidas, rey de los espartanos, y a partir del flashback con el que arranca la cinta se nos cuenta la forma de entender la vida, disciplinada y cuyo fin último es una honrosa muerte en batalla, por parte del pueblo espartano.



A partir de ahí, el film se centra en el enfrentamiento entre los 300 hombres elegidos de Leonidas y el grueso del ejército persa, comandado por Jerjes, rey con ínfulas divinas. Los diversos ataques de unos y otros, cada vez más espectaculares, articulan toda la película.



El problema de 300, la película, es precisamente ese: su extrema fidelidad al original literario. Como ya ocurriera con Sin City, la versión cinematográfica dirigida por Robert Rodríguez y el propio Miller a partir de tres novelas gráficas de este último, la factura, el continente, está muy por encima del fondo, el contenido, y no es difícil que el espectador se distancie de una historia que debería ser más visceral emotivamente hablando y menos impactante en el aspecto visual, dando la sensación de ser una sucesión de estampas poderosísimas pero sin alma detrás, como el ejército de inmortales al servicio del soberano persa.



Eso no quita que 300 cuente con momentos deslumbrantes, donde Snyder sí consigue transmitir los conceptos de fraternidad, sacrificio y honor en los que se basa la disciplina espartana. Lástima que enseguida se rinda a los excesos estéticos en detrimento de la emoción humana. Eso sí: como ocurría con el cómic de Miller, que alguien dedique toda una obra a un argumento tan breve y lineal como el de este conflicto bélico, confiere a 300, el film, una ajustada y en algunos momentos (muy pocos, eso sí) gloriosa belleza decadente.

[Fotografía: Zack Snyder.]

4 comentarios:

  1. Anónimo12:11 p. m.

    ¿Dónde la has podido ver ya. Hay alguna copia buena circulando.?

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  2. Anoche, en un preestreno oficial. Pero vamos, hoy ya está en los cines...

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  3. Yo también la vi en el preestreno, e hice mi reseña esta mañana. La verdad es que coincido contigo en todo :-)

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  4. Anónimo12:25 a. m.

    Es una excelente pelicula!

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